{"id":1253,"date":"2020-03-06T20:32:56","date_gmt":"2020-03-06T20:32:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=1253"},"modified":"2020-03-15T18:43:06","modified_gmt":"2020-03-15T18:43:06","slug":"los-seis-meses-que-transformaron-chile","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=1253","title":{"rendered":"Los seis meses que transformaron Chile"},"content":{"rendered":"\n<p>Pablo Abufom Silva<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/rebelion.org\/los-seis-meses-que-transformaron-chile\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Balance transitorio de la revuelta contra la precarizaci\u00f3n de la vida<\/p>\n\n\n\n<p>Entre octubre del 2019 y abril del 2020 se est\u00e1 jugando un cambio en el terreno y la din\u00e1mica de la lucha de clases en Chile. Entre el 18 de octubre y el 26 de abril, habremos visto desplegarse casi plenamente al conjunto de las fuerzas sociales y pol\u00edticas, en busca de construir y conquistar mayor\u00edas para sus respectivos proyectos, desde la defensa de la Constituci\u00f3n de 1980 a trav\u00e9s del terrorismo de Estado por parte de la derecha gobernante hasta defensas moderadas sobre los logros del \u00abmodelo\u00bb por parte de la ex Concertaci\u00f3n; desde la posible recuperaci\u00f3n de la iniciativa pol\u00edtica de los sectores populares a trav\u00e9s de la nueva Huelga General Feminista convocada por la Coordinadora Feminista 8M hasta la posibilidad de una Asamblea Popular Constituyente levantada por la Coordinadora de Asambleas Territoriales y otras organizaciones sociales que prepare y desborde el proceso constitucional dise\u00f1ado por los partidos que firmaron el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci\u00f3n; desde la insurrecci\u00f3n de los sectores m\u00e1s precarizados del pa\u00eds hasta nuevas formas de democracia directa en los barrios. En estos seis meses, Chile simplemente habr\u00e1 cambiado para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>El 2020 estar\u00e1 marcado por una coyuntura&nbsp;<em>constituyente<\/em>&nbsp;para un pueblo todav\u00eda falto de fuerza y proyecto, y&nbsp;<em>constitucional<\/em>&nbsp;para los partidos comprometidos con el orden que nos llev\u00f3 a la crisis. Para estos \u00faltimos se juega garantizar la estabilidad del r\u00e9gimen mediante una nueva redacci\u00f3n de la misma Constituci\u00f3n, mientras que para el pueblo est\u00e1 abierta la oportunidad para articular por fin una fuerza y una alternativa de sociedad que constituya las bases de una ofensiva contra el r\u00e9gimen pol\u00edtico-social que gobierna Chile desde 1973.<\/p>\n\n\n\n<p>En este texto me propongo hacer un balance de este tr\u00e1nsito cr\u00edtico, sabiendo que estamos al borde de una nueva apertura de la situaci\u00f3n pol\u00edtica nacional debido al esperado (y temido) retorno de un nuevo estallido de protestas masivas y transversales a nivel nacional en marzo. Quiz\u00e1 sea el \u00faltimo momento en varios meses m\u00e1s en que sea posible detenerse, evaluar y proyectar las tareas que demandan los nuevos escenarios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El verdadero estado de emergencia son nuestras condiciones de vida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos del mes de noviembre del 2019, reunidos en una plaza en el centro de Santiago, donde hace semanas hab\u00eda comenzado a funcionar la Asamblea Autoconvocada del barrio, mi vecino Miguel levantaba entusiasta su pu\u00f1o izquierdo y gritaba junto a m\u00e1s de cien personas \u201c\u00a1el pueblo unido, jam\u00e1s ser\u00e1 vencido!\u201d. Mi vecino es un veterano de la lucha contra la dictadura, y llev\u00e1bamos varias semanas trabajando en organizar nuestro barrio en el contexto de una ola de protestas masivas que ha sacudido el pa\u00eds desde el 18 de octubre del 2019.&nbsp; El as\u00ed llamado \u201cestallido social\u201d hab\u00eda comenzado esa semana en las estaciones del tren subterr\u00e1neo de Santiago, el Metro.<\/p>\n\n\n\n<p>Cientos de estudiantes de secundaria protestaron contra el alza de 30 pesos en el pasaje organizando una campa\u00f1a de evasi\u00f3n masiva cuya principal t\u00e1ctica fue saltar los torniquetes al son del grito \u201c\u00a1evadir, no pagar, otra forma de luchar!\u201d. Con ese gesto, cristalizaban todo un programa de demandas y acciones que en pocas horas comenzaba a expresarse a trav\u00e9s de manifestaciones en todo Chile, que iban desde espont\u00e1neas marchas multitudinarias en los centros urbanos hasta enfrentamientos con las fuerzas policiales enviadas a controlar el \u201corden p\u00fablico\u201d, especialmente en estaciones de Metro, bancos, farmacias y supermercados, que con detallada precisi\u00f3n ideol\u00f3gica se convert\u00edan en blancos de saqueos y ataques incendiarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Saltar el torniquete era, al mismo tiempo, expresi\u00f3n de una demanda (gratuidad del transporte p\u00fablico) y reivindicaci\u00f3n de una t\u00e1ctica (acci\u00f3n directa). Este sencillo, pero potente modo de conducirse en el medio de una crisis social fue una respuesta corriente por parte de los pueblos de Chile en los meses siguientes. Comunidades rurales que liberaron cauces de r\u00edos secuestrados por terratenientes. Barrios completos que crearon asambleas para organizar la defensa contra la represi\u00f3n, el abastecimiento ante el alza de precios y la discusi\u00f3n sobre los cambios necesarios para una vida digna. Millones de mujeres en todos los territorios reclamando el espacio p\u00fablico para denunciar la violencia patriarcal cuya m\u00e1xima expresi\u00f3n es un Estado que viola a trav\u00e9s de sus pol\u00edticas p\u00fablicas tanto como a trav\u00e9s de sus agentes represores, y con ello desplazando de facto la ocupaci\u00f3n policial-militar impuesta por el gobierno como respuesta a la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>El 18 de octubre revel\u00f3 que en Chile se forjaban nuevas subjetividades populares que estaban a la espera de una explosi\u00f3n rebelde para expresarse p\u00fablicamente. Las consignas que cubrieron el imaginario colectivo son muy significativas en este sentido. \u201cNo son 30 pesos, son 30 a\u00f1os\u201d es la primera que apunt\u00f3 el car\u00e1cter de la crisis, que iba mucho m\u00e1s all\u00e1 del alza del pasaje y se arraigaba en 30 a\u00f1os de administraci\u00f3n democr\u00e1tica neoliberal (luego de 17 a\u00f1os de dictadura c\u00edvico-militar). \u201cChile despert\u00f3\u201d daba cuenta de un cambio subjetivo total. No es que en Chile no supi\u00e9ramos lo mal que se vive. Es que repentinamente esa mala vida dej\u00f3 de enfrentarse con resignaci\u00f3n y desesperanza. Chile despert\u00f3 quiere decir los pueblos de Chile se reencontraron con la esperanza de que las cosas pueden cambiar. Finalmente, vuelve a aparecer una consigna polivalente que las feministas masificaron en dictadura: NO +. Se trata de la expresi\u00f3n concentrada del hartazgo anti-dictatorial que se extiende a las nuevas formas de la dictadura del capital. Contra la violencia patriarcal y las pensiones indignas, contra la privatizaci\u00f3n de las aguas y las violaciones a los DDHH, el NO+ cubre las paredes acompa\u00f1ado de todas las formas de la opresi\u00f3n con las que se busca acabar. Y como si fuera poco, las feministas dicen \u201cNO+ porque SOMOS+\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la primera caracter\u00edstica del \u201cestallido social\u201d de octubre en Chile: se trata de una protesta masiva contra las condiciones de vida, cuya chispa fue el alza del precio del transporte p\u00fablico, pero que abri\u00f3 el cauce de una fuerza social contenida que ha impugnado el r\u00e9gimen pol\u00edtico-social en su conjunto. Es un movimiento plurinacional, intergeneracional y compuesto mayoritariamente por trabajadoras y trabajadores empobrecidos por la crisis. Es una revuelta contra la precarizaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El momento represivo del giro autoritario de la democracia liberal en Chile<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta del Estado fue brutal. Al gobierno del empresario derechista Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era le tom\u00f3 unas pocas horas declarar un Estado de Emergencia que autorizaba a militares a ocupar las calles para controlar el orden p\u00fablico. \u201cEstamos en guerra contra un enemigo poderoso que no respeta nada ni nadie\u201d, dijo Pi\u00f1era la noche del 20 de octubre, apostando a criminalizar la protesta social y apelando a un supuesto electorado sediento de seguridad policial urbana. Estas declaraciones tuvieron un doble efecto. Por un lado, envalentonaron a las fuerzas armadas y de orden a reprimir con alevos\u00eda a las masas que no dejaban de manifestarse a pesar y en contra del toque de queda y la presencia de militares en las calles; y por otro, envalentonaron a un pueblo que hab\u00eda decidido que no se dejar\u00eda amedrentar m\u00e1s. El efecto neto de esta subida de la apuesta por parte del gobierno fue quedar expuesto a un progresivo debilitamiento de su capacidad de controlar el relato y el escenario. Haber utilizado la carta militar la primera noche de la revuelta fue su primer gran error.<\/p>\n\n\n\n<p>La convicci\u00f3n con la que respondieron los sectores populares a la represi\u00f3n tuvo un costo alto. En una crueldad sin l\u00edmites, los polic\u00edas comenzaron a dirigir sus ataques con perdigones a los cuerpos y rostros de quienes se manifestaban. Esto tuvo como resultado que al d\u00eda de hoy alrededor de 500 personas tengan da\u00f1os oculares, incluyendo ceguera total en ambos ojos. El costo de haber despertado, parece decir el Estado, es perder los ojos. A lo anterior se suma una violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de DDHH a trav\u00e9s de detenciones ilegales, torturas, mutilaciones, asesinatos, violaciones y otras formas de violencia pol\u00edtico-sexual llevadas a cabo por agentes del Estado contra ni\u00f1os, ni\u00f1as, j\u00f3venes y personas adultas en todo Chile.1\/ Otra de las t\u00e1cticas represivas ocupadas por el Estado ha sido el uso de medidas cautelares como el arresto domiciliario o la prisi\u00f3n preventiva para miles de personas detenidas durante la revuelta. Lo anterior permite aseverar una vez m\u00e1s que en Chile hay prisioneros y prisioneras pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda caracter\u00edstica general de esta crisis es que dej\u00f3 totalmente expuesta, para las generaciones de la post-dictadura, el profundo compromiso de los partidos que han gobernado Chile desde 1990 con el r\u00e9gimen pol\u00edtico-social neoliberal. Enfrentados a una crisis social causada por dicho compromiso, amenazada la estabilidad de la normalidad capitalista en Chile, la primera y principal respuesta fue desatar la violencia estatal de manera masiva. Pero la presencia militar en las calles se enfrent\u00f3 con una juventud que no tuvo miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con ello, quedaba en evidencia algo que se ven\u00eda anunciando desde hace algunos a\u00f1os: las democracias liberales est\u00e1n en medio de un giro autoritario que, ante una dificultad creciente para conducir al conjunto de la sociedad en crisis, las lleva a gobernar por decretos y v\u00edas administrativas, y a utilizar cada vez m\u00e1s el terrorismo de Estado como modo de tramitar conflictos sociales y pol\u00edticos. A trav\u00e9s del Estado de Emergencia y de posteriores iniciativas legislativas sobre control p\u00fablico, el gobierno derechista de Chile simplemente aprovech\u00f3 la oportunidad para acelerar y darle legitimidad institucional a ese proceso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Continuidades y rupturas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n generalizada, para los distintos bandos que se fueron configurando al calor de la revuelta, tanto en los sectores populares como en los partidos de gobierno y oposici\u00f3n, fue que algo hab\u00eda cambiado sustancialmente durante ese octubre caliente. Pero no se trataba de la aparici\u00f3n de algo nuevo, sino de la revelaci\u00f3n de algo ya presente. Se trataba de que una profunda crisis social del modo de vida en Chile hac\u00eda estallar una aguda crisis pol\u00edtica en toda la superficie institucional. Se trataba de un momento en el que era posible encontrar las continuidades entre pre-octubre y post-octubre solo si se pon\u00eda mucha atenci\u00f3n a las rupturas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Demandas: de los derechos sociales a la Asamblea Constituyente<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la lenta recomposici\u00f3n de las organizaciones de la clase trabajadora durante la post-dictadura, fueron emergiendo un conjunto de demandas sociales que daban cuenta de las contradicciones del \u201cmodelo chileno\u201d: fin al lucro en el sistema educativo, nuevo sistema de pensiones basado en el reparto solidario y no el ahorro individual forzoso, vivienda social digna, autonom\u00eda pol\u00edtica y territorial para los pueblos ind\u00edgenas, aborto legal, un c\u00f3digo laboral que garantice el derecho a huelga y la negociaci\u00f3n por rama, un sistema \u00fanico de salud financiado p\u00fablicamente, entre otras. Era posible detectar en estas demandas un hilo conductor en lo que lleg\u00f3 a llamarse \u201cderechos sociales\u201d, aquellos aspectos de la reproducci\u00f3n de la vida de cualquier persona que debiesen asegurarse pero que no son garantizados por el Estado chileno.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas demandas formuladas a lo largo de d\u00e9cadas por diversos movimientos sociales, partidos y sindicatos ocuparon r\u00e1pidamente la opini\u00f3n p\u00fablica en los primeros d\u00edas de la revuelta de octubre. Pero comenzaba a fraguarse un salto en el registro de las demandas. Un fuerte \u00e9nfasis en las pensiones y la salud, dimensiones centrales de la crisis de reproducci\u00f3n social que experimenta Chile, dio paso a una consigna que permit\u00eda englobar la cuesti\u00f3n de los derechos sociales en una demanda pol\u00edtica \u00fanica: Asamblea Constituyente. En t\u00e9rminos program\u00e1ticos, es all\u00ed donde encontramos el mayor salto en la conciencia pol\u00edtica de la clase trabajadora en Chile como resultado de la revuelta de octubre. Los riesgos de una reducci\u00f3n de las aspiraciones a un cambio constitucional hecho por expertos est\u00e1n muy presentes, pero la Asamblea Constituyente aparece hoy como una demanda progresiva en la medida en que identifica la fuente del problema en una dimensi\u00f3n estructural y global, que requiere mucho m\u00e1s que ajustes de pol\u00edtica p\u00fablica o leyes espec\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica formulaci\u00f3n comparable a este encuadre pol\u00edtico de las demandas es el ejercicio de desarrollo de programa que ha hecho el movimiento feminista en los \u00faltimos dos a\u00f1os. El primer Encuentro Plurinacional de Las que Luchan (EPLL, diciembre 2018, 1500 participantes), eman\u00f3 una primera aproximaci\u00f3n al Programa de la Huelga que se agit\u00f3 en la Huelga General Feminista del 8 de marzo del 2019, que busca plantear de manera articulada y no por separado el conjunto de las demandas populares, de modo tal que el feminismo aparece como un hilo conductor de demandas transversales y con ello como proyecto emancipador global, no solo como un punto del pliego de demandas o un mero sector particular de la clase trabajadora. 2\/ Este a\u00f1o, la participaci\u00f3n en el EPLL se duplic\u00f3 y junto con un plan de lucha para el 2020, se trabajaron 16 ejes program\u00e1ticos que van desde educaci\u00f3n no sexista y derecho a la ciudad hasta antirracismo y seguridad social. 3\/<\/p>\n\n\n\n<p><em>Actores: la nueva clase trabajadora plurinacional<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El fuego social que ha recorrido Chile de manera ininterrumpida desde octubre del 2019 ha visibilizado las nuevas subjetividades la clase trabajadora de Chile. Esta revuelta tiene un car\u00e1cter fuertemente intergeneracional, plurinacional y feminista, puesto que es una expresi\u00f3n de las resistencias de una clase trabajadora altamente precarizada, fragmentada, cuya diversidad interna en t\u00e9rminos de g\u00e9nero, raza y naci\u00f3n se entrecruza con la segregaci\u00f3n urbana y la multiplicidad de expresiones ideol\u00f3gicas que han ido encontrando su lugar en el mapa de los sectores populares.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de esta compleja composici\u00f3n de clase, la revuelta ha tenido una fuerte diferenciaci\u00f3n interna que permiti\u00f3 expandir su alcance. En torno a las masivas movilizaciones se fue conformando un anillo de auto-defensa que fue bautizado como \u201cprimera l\u00ednea\u201d. Esta l\u00ednea de defensa contra la represi\u00f3n ha alcanzado una existencia material preponderante en todos los centros urbanos y una existencia simb\u00f3lica casi mitol\u00f3gica en el imaginario de la revuelta. Compuesta por una diversidad de sujetos, desde adolescentes marginales hasta trabajadoras de oficina, la primera l\u00ednea representa la principal innovaci\u00f3n pol\u00edtico-militar de esta revuelta y es imaginable que ya no haya vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de las manifestaciones masivas y las din\u00e1micas de auto-defensa, surgieron en los primeros d\u00edas de la revuelta formas de auto-organizaci\u00f3n de car\u00e1cter territorial. Se llamaron asambleas y cabildos, y se organizaron para resistir la represi\u00f3n, organizar las manifestaciones y discutir los contornos de este nuevo Chile que ve\u00edamos nacer al ritmo de nuestros cacerolazos, gritos y barricadas.4\/<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los principales rasgos de estas instancias territoriales es que re\u00fanen a una diversidad de expresiones sociales y pol\u00edticas en espacios comunes de trabajo y deliberaci\u00f3n colectiva, reclamando para s\u00ed el car\u00e1cter de \u201cautoconvocadas\u201d, en se\u00f1al de protesta contra la instrumentalizaci\u00f3n por parte los tradicionales partidos pol\u00edticos de izquierda que son percibidos con profunda desconfianza. Muchos de sus participantes, como mi vecino Miguel, son ex militantes de partidos de izquierda. Aun reconociendo el rol hist\u00f3rico de los partidos, hoy se sienten llamados a construir una fuerza pol\u00edtica desde los territorios, que no se vea tensionada por las negociaciones con los de arriba, sino que pueda desplegar toda su potencia auto-organizada en la protesta, la asamblea y la autogesti\u00f3n barrial.<\/p>\n\n\n\n<p>El riesgo del localismo est\u00e1 presente en cualquier iniciativa con arraigo en un territorio particular. Pero en el caso de las asambleas, la coyuntura nacional las impuls\u00f3 a vincularse casi desde el comienzo de la revuelta. En Santiago, desde fines de octubre comenz\u00f3 a organizarse la Coordinadora de Asambleas Territoriales (CAT), una iniciativa que buscaba articular la diversidad de experiencias organizativas que estaban surgiendo en la Regi\u00f3n Metropolitana. Al d\u00eda de hoy, en la CAT participan m\u00e1s de 50 asambleas y el 18 de enero convoc\u00f3 a un Encuentro que reuni\u00f3 a 1.000 personas para discutir un plan de lucha para el a\u00f1o 2020. Actualmente se est\u00e1 levantando una coordinaci\u00f3n nacional para organizar un Encuentro Nacional de Asambleas a fines de marzo.5\/<\/p>\n\n\n\n<p><em>T\u00e1cticas: la emergencia de la violencia democr\u00e1tica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El segundo d\u00eda del \u201cestallido\u201d, conversando sobre las t\u00e1cticas de la revuelta, una vecina me dijo \u201cbueno, el pueblo retoma la lucha all\u00ed donde la dej\u00f3 la \u00faltima vez\u201d. La belleza y potencia de esta imagen debe ser acompa\u00f1ada de una mirada a los saltos que vemos en esta revuelta. Una forma de vida en pleno proceso de transformaci\u00f3n implica una forma de lucha transformada.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos 4 meses hemos asistido a la re-emergencia en Chile de una forma particular de violencia pol\u00edtica de masas: la violencia democr\u00e1tica. Se trata de una validaci\u00f3n pr\u00e1ctica y simb\u00f3lica de la violencia con fines pol\u00edticos que se organiza en torno a la ruptura con la normalidad capitalista y la apertura de un periodo de desestabilizaci\u00f3n que en s\u00ed mismo no garantiza un nuevo orden social, aunque hace posible visualizarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de una violencia democr\u00e1tica contra el terrorismo de Estado, lo que se fue verificando en cada barricada que desafiaba el toque de queda, en cada ocupaci\u00f3n del espacio p\u00fablico que logr\u00f3 sacar a los militares de la calle (luego de casi 10 d\u00edas de Estado de Emergencia), en cada marcha espont\u00e1nea que ha reunido a vecinas y vecinos de un mismo barrio para continuar el debate pol\u00edtico por otros medios.<\/p>\n\n\n\n<p>Si uno no se deja convencer por el relato catastrofista de la prensa tradicional y los personeros de los partidos del orden, es posible percibir el car\u00e1cter democr\u00e1tico de las formas de la revuelta: es colectiva y no individual, distribuye tareas sin jerarqu\u00edas, tiene perfecta claridad de sus blancos y no ataca al mismo pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, es una violencia democr\u00e1tica porque es la \u201cprimera l\u00ednea\u201d de un proceso que, en su conjunto, no puede alcanzar su programa sino es a trav\u00e9s de una democracia popular y revolucionaria en Chile: popular, porque requiere ser protagonizada por las masas en sus diversas expresiones organizativas, y revolucionaria, porque necesita una transformaci\u00f3n radical de las instituciones existentes para abrirle un espacio a los intereses de la nueva clase trabajadora plurinacional de Chile. Solo de ese modo es posible el programa \u201cm\u00ednimo\u201d de esta revuelta: verdad y castigo para los responsables pol\u00edticos y criminales de las violaciones a los DDHH, transformaciones b\u00e1sicas en salud, salario, pensiones, educaci\u00f3n, aborto y otros derechos sociales, y una Asamblea Constituyente libre y soberana, sin ataduras al Congreso o el Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>La forma m\u00e1s acabada de esta violencia democr\u00e1tica tuvo su antecedente en la Huelga General Feminista convocada por la Coordinadora Feminista 8M el 8 de marzo del 2019. Ese d\u00eda represent\u00f3 el retorno a la escena de la t\u00e1ctica de la huelga general de un modo in\u00e9dito: convocada por mujeres trabajadoras, empleadas con salario, precarias y trabajadoras sin remuneraci\u00f3n, abri\u00f3 la v\u00eda para una fuerte politizaci\u00f3n de amplios sectores feminizados de la clase trabajadora en torno a una t\u00e1ctica que se supon\u00eda restringida a los trabajadores sindicalizados.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hip\u00f3tesis estrat\u00e9gicas: el nuevo pacto social versus la profundizaci\u00f3n de la crisis pol\u00edtica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La huelga general volvi\u00f3 a la palestra el 12 de noviembre del 2019, cuando se produjo una explosiva combinaci\u00f3n de paralizaciones efectivas en el sector p\u00fablico y privado con cortes de ruta, manifestaciones y barricadas en todo Chile.6\/ El 12N permiti\u00f3 revelar posiciones. El gobierno y sus partidos, habiendo agotado el posible factor sorpresa de la carta militar muy temprano, se vio obligado a negociar con los partidos de oposici\u00f3n. En 48 horas se propusieron sacar adelante un \u201cAcuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci\u00f3n\u201d que permitiera, al mismo tiempo, cuadrar a las fuerzas pol\u00edticas del&nbsp;<em>establishment&nbsp;<\/em>con la urgencia de restituir el orden p\u00fablico, y reducir la extensi\u00f3n de la crisis social y pol\u00edtica al \u00e1mbito de la redacci\u00f3n de una nueva Constituci\u00f3n. La madrugada del viernes 15 de noviembre, a trav\u00e9s de una transmisi\u00f3n digna de un&nbsp;<em>reality show<\/em>, se firmaba este Acuerdo que representar\u00eda el golpe de tim\u00f3n que devolvi\u00f3 la iniciativa pol\u00edtica al gobierno y a un nuevo partido ampliado del orden que inclu\u00eda a la coalici\u00f3n gobernante de derecha Chile Vamos, a los viejos partidos de la Concertaci\u00f3n y el nuevo progresismo del Frente Amplio.7\/<\/p>\n\n\n\n<p>La decisi\u00f3n del Partido Comunista (junto a la franja izquierdista del Frente Amplio que pronto decidi\u00f3 abandonar la coalici\u00f3n) de no firmar dicho Acuerdo fue la garant\u00eda de que fracasara el intento de cerrar la coyuntura desde el flanco pol\u00edtico-institucional. Las dirigencias sindicales del PC y de diversos movimientos sociales, as\u00ed como el conjunto de las asambleas territoriales, salieron a rechazar el Acuerdo porque al mismo tiempo que criminalizaba la violencia democr\u00e1tica que era activamente reivindicada por ellas, reduc\u00eda las posibilidades de una Asamblea Constituyente soberana a un proceso llamado Convenci\u00f3n Constitucional hecho a la medida del r\u00e9gimen (no se pueden discutir los tratados de libre comercio) y de los partidos (con un quorum de 2\/3 y un sistema de elecci\u00f3n de representantes que excluye a mujeres, pueblos ind\u00edgenas e independientes sin partido).<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que la oportunidad de redactar una nueva Constituci\u00f3n es resultado directo de la revuelta, y es algo a lo que el gobierno se hab\u00eda negado expl\u00edcitamente poco tiempo antes. Desde ese d\u00eda, y cada vez m\u00e1s, la disputa pol\u00edtica nacional gira en torno al itinerario constitucional que establece el Acuerdo (y particularmente el Plebiscito del 26 de abril donde se podr\u00e1 \u201caprobar\u201d o \u201crechazar\u201d la necesidad de una nueva Constituci\u00f3n). Pero con mirada de largo plazo, lo que ha hecho el Acuerdo es clarificar los bandos en torno al car\u00e1cter y las potencialidades de la crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los sectores de gobierno y sus co-legisladores en la Concertaci\u00f3n y lo que qued\u00f3 del Frente Amplio, esta crisis es una oportunidad para un \u201cnuevo pacto social\u201d. Este nuevo pacto tiene caracter\u00edsticas muy claras: conservar los aspectos fundamentales de la normalidad capitalista en Chile (desde la autoridad presidencial y del Congreso hasta la predominancia del mercado en la provisi\u00f3n de servicios p\u00fablicos y el control privado de la tierra y el agua como fuentes de materias primas) y actualizar los mecanismos de control social que permitan enfrentar las crisis venideras en un mejor pie (lo que incluye una serie de leyes represivas que aumentan penas de c\u00e1rcel para saqueos, barricadas y enfrentamientos con fuerzas de orden, y la posibilidad de que militares puedan salir a las calles sin necesidad de declarar un Estado de Emergencia). Buscando re-editar la llamada \u201cpol\u00edtica de los acuerdos\u201d de la transici\u00f3n democr\u00e1tica de los noventa, este nuevo partido ampliado del orden revela una estrategia conservadora en un escenario global tremendamente inestable, que podr\u00eda fracasar estrepitosamente ante sectores derechistas anti-establishment en momentos de crisis m\u00e1s aguda.8\/<\/p>\n\n\n\n<p>Para la izquierda y los sectores populares organizados en movimientos sociales y asambleas, esta coyuntura ha representado una oportunidad para avanzar en una estrategia de profundizaci\u00f3n de la crisis pol\u00edtica que abra un proceso de clarificaci\u00f3n program\u00e1tica, articulaci\u00f3n de fuerza social y pol\u00edtica, y contraofensiva para hacer caer el r\u00e9gimen pol\u00edtico y social neoliberal. Este amplio y heterog\u00e9neo sector pol\u00edtico-social identific\u00f3 correctamente que la impugnaci\u00f3n generalizada de la forma de vida en Chile tiene el potencial de crear una correlaci\u00f3n favorable para la nueva clase trabajadora plurinacional. Por lo mismo, ha prevalecido una actitud de movilizaci\u00f3n permanente en las calles y barrios, y una postura de confrontaci\u00f3n con respecto al itinerario constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta estrategia de profundizaci\u00f3n de la crisis pol\u00edtica es coherente con el car\u00e1cter prolongado de la coyuntura, un rasgo que se hizo evidente cuando ni siquiera el Acuerdo por la Paz lograba aplacar las movilizaciones todav\u00eda masivas a m\u00e1s de un mes del 18 de octubre. Pese a la larga trayectoria de organizaci\u00f3n previa a la revuelta, y al surgimiento explosivo de nuevos \u00e1mbitos de auto-organizaci\u00f3n popular, nuestro octubre nos pill\u00f3 con una baja capacidad pol\u00edtica, es decir, sin una alternativa consistente y sin los niveles de organizaci\u00f3n que hacen falta para que el derrumbe de un r\u00e9gimen sea reemplazado por la instauraci\u00f3n de un nuevo orden social que responda a los intereses populares.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo anterior, la naturaleza impugnadora de esta coyuntura prolongada demanda una estrategia de acumulaci\u00f3n de fuerzas de mediano plazo en la que toda intervenci\u00f3n se oriente a elevar la capacidad que tengan las fuerzas sociales y pol\u00edticas de la clase trabajadora plurinacional para llevar a cabo una ruptura transversal con el r\u00e9gimen. Es imaginable que esta ruptura solo ser\u00e1 posible en un escenario de mayor crisis social, una vez que los mecanismos de integraci\u00f3n a trav\u00e9s del gasto social se vean fuertemente limitados por una agudizaci\u00f3n de la actual crisis econ\u00f3mica. En este escenario, solo una confrontaci\u00f3n de car\u00e1cter expropiatorio har\u00e1 posible una salida favorable para el pueblo, puesto que del otro lado se ubicar\u00e1n las presiones por aumentar la precarizaci\u00f3n de la vida de nuestros pueblos, con la consiguiente represi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los problemas del momento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera cerrar esta reflexi\u00f3n sobre el octubre chileno con una revisi\u00f3n de algunos problemas a los que se enfrentan las fuerzas sociales en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El impasse del Acuerdo por la Paz y el camino a la Asamblea Popular Constituyente<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pese a que la revuelta ha representado avances en t\u00e9rminos subjetivos, sus alcances objetivos son mucho m\u00e1s humildes. Millones en las calles y una huelga general expresan una recomposici\u00f3n y un rearme muy potente, pero hasta ahora el resultado neto de la coyuntura es una agenda social cuyo principal avance es una reforma previsional que se abre a mecanismos de reparto solidario, leyes represivas aprobadas con amplias mayor\u00edas parlamentarias y un itinerario constitucional hecho a la medida del r\u00e9gimen. El gobierno ha apostado por separar la \u201cagenda social\u201d y la \u201cagenda pol\u00edtica\u201d, la primera reducida al retorno a la normalidad y la segunda reducida a lo constitucional. Las fuerzas de izquierda se enfrentan hoy a repetir, a su modo, esa misma separaci\u00f3n, si es que no logran articular la lucha contra la impunidad, la conquista de demandas sociales b\u00e1sicas y la disputa del proceso constitucional. Este es el programa m\u00ednimo de la coyuntura.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00faltimas semanas han sido agitadas para las organizaciones que se han movilizado o que han surgido desde octubre. La premura por tomar posici\u00f3n ante el itinerario constitucional del Acuerdo por la Paz, y particularmente por el plebiscito del 26 de abril, se ha sentido en todos lados. Surgen hoy las principales amenazas del momento: que la necesidad de tomar partido nos lleve a dividirnos y, al mismo tiempo, que la falta de posici\u00f3n nos margine de la coyuntura.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo mismo, solo una t\u00e1ctica que articule la movilizaci\u00f3n popular (en la forma de protesta callejera tanto como en la forma de organizaci\u00f3n territorial constituyente) en torno a ese programa m\u00ednimo podr\u00e1 enfrentar adecuadamente el momento presente. Esa t\u00e1ctica requiere la m\u00e1xima unidad posible en torno a los puntos comunes y una voluntad expl\u00edcita de co-existencia t\u00e1ctica entre fuerzas sociales y pol\u00edticas que comparten el mismo programa (y el mismo enemigo principal, la derecha en el gobierno).<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ahora, la propuesta que m\u00e1s consenso genera tanto en los sectores que participar\u00e1n como en los que se niegan a participar del itinerario constitucional es la de una Asamblea Popular Constituyente (APC), que sea auto-convocada por asambleas, movimientos sociales y sindicatos, y que tenga un car\u00e1cter feminista y plurinacional. Si esta Asamblea se realiza entre los meses de mayo y octubre (antes de la Convenci\u00f3n Constitucional que proyecta el Acuerdo) servir\u00eda como una instancia de unidad en torno al debate constitucional, y preparar\u00eda una fuerza popular constituyente que tenga un impacto \u201cpor dentro\u201d y \u201cpor fuera\u201d del proceso constitucional oficial. Si tan solo fuese capaz de redactar mandatos constituyentes que pudieran servir como trincheras program\u00e1ticas desde donde las organizaciones populares pudiesen defender su posici\u00f3n en un debate constitucional a nivel nacional (participando o no en la Convenci\u00f3n Constitucional del Acuerdo), entonces habr\u00eda cumplido su objetivo m\u00ednimo. Pero es esperable que tambi\u00e9n resulte en nuevas alianzas y el surgimiento de fuerzas pol\u00edticas que logren encarnar la combatividad y el programa de la revuelta para una nueva etapa.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo inmediato, cualquier participaci\u00f3n en el plebiscito de abril debe subordinarse a la necesidad de llevar a cabo este ejercicio de soberan\u00eda program\u00e1tica. La conclusi\u00f3n t\u00e1ctica necesaria es que a menos que se abra un proceso efectivo de cambio constitucional no es posible ni siquiera imaginar una Asamblea Popular Constituyente. Por lo mismo, a menos que las movilizaciones de marzo logren modificar el itinerario constitucional del Acuerdo, el escenario m\u00e1s favorable para convocar una APC es una alta participaci\u00f3n en el plebiscito, un triunfo con mayor\u00eda sobre el 70% del Apruebo y una votaci\u00f3n similar para la Convenci\u00f3n Constitucional. Un triunfo de la opci\u00f3n Rechazo significar\u00eda un triunfo para la derecha (la m\u00e1s interesada en que no haya un cambio constitucional), y una baja participaci\u00f3n por el Apruebo probablemente signifique que las fuerzas pol\u00edticas tradicionales de la centroizquierda asuman un rol protag\u00f3nico ya que representar\u00eda la votaci\u00f3n de su sector m\u00e1s duro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La \u201cilusi\u00f3n de octubre\u201d, sobrestimar las fuerzas populares en una coyuntura reformista<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las cuestiones que subyace a los debates pol\u00edticos del momento es la cuesti\u00f3n de hasta d\u00f3nde llega esta coyuntura y, por lo tanto, de cu\u00e1l es la verdadera correlaci\u00f3n de fuerzas. Algunos sectores en las barricadas y en las asambleas, expuestos a los alcances fascinantes de la revuelta, han quedado atrapados en lo que llamar\u00eda la \u201cilusi\u00f3n de octubre\u201d, una posici\u00f3n seg\u00fan la cual la masividad y la radicalidad de las jornadas de octubre dar\u00edan cuenta de una fuerza elevada que permitir\u00eda 1) actuar completamente al margen de los tiempos del itinerario constitucional, 2) responder ante el car\u00e1cter prolongado de la coyuntura con una revuelta permanente, 3) hacer caer al gobierno por el solo hecho de la movilizaci\u00f3n callejera. Pero hoy debemos leer la realidad aceptando escenarios abiertos y sin las premisas del pasado. Las asambleas no son soviets, la primera l\u00ednea no es un ej\u00e9rcito y la baja aprobaci\u00f3n en las encuestas del gobierno y las instituciones no es una crisis de hegemon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo anterior, tiene sentido afirmar que esta no es una coyuntura revolucionaria, que lo que se est\u00e1 expresando no es una revuelta contra el Estado y el capital, sino una revuelta contra la precarizaci\u00f3n de la vida y por una democracia popular revolucionaria (tal como las he descrito m\u00e1s arriba). Y una coyuntura de este tipo, con un programa m\u00e1s bien reformista y redistributivo, se encuentra con un pueblo que todav\u00eda no tiene la fuerza para dar un golpe final al r\u00e9gimen, porque le falta el nivel de organizaci\u00f3n y el programa para hacerlo. En este contexto, el pueblo no tiene todo el poder para imponer o decretar una Asamblea Constituyente libre y soberana, sino que tiene que identificar cu\u00e1les son las formas de intervenci\u00f3n pol\u00edtica y social en el terreno que abri\u00f3 la revuelta (hasta ahora, un escenario de acumulaci\u00f3n de fuerzas y un itinerario constitucional) para alcanzar ese objetivo. Ser\u00eda un grave error caer en un continuismo de ultraizquierda, en el que la mera consigna \u201clucha y organizaci\u00f3n\u201d que venimos repitiendo desde los a\u00f1os noventa reemplace una lectura concreta de la situaci\u00f3n pol\u00edtica y de nuestras propias fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, se prepara en todos los territorios un marzo feminista que promete reabrir la coyuntura. La Coordinadora Feminista 8M ha impulsado un trabajo de articulaci\u00f3n y orientaci\u00f3n pol\u00edtica que ser\u00e1 crucial en ese sentido. La Huelga General Feminista del 8M y 9M tiene la potencialidad de devolverle la iniciativa pol\u00edtica al movimiento de masas si es que logran instalarse las dos cu\u00f1as que podr\u00edan impulsar un nuevo momento: la salida de la derecha del gobierno, y la convocatoria, por parte de un gobierno de transici\u00f3n, a una Asamblea Constituyente libre y soberana que no requiera el confuso y pantanoso plebiscito de abril. La fidelidad con octubre requiere no sobreestimar las fuerzas, sino encontrar el camino adecuado para que se desplieguen y desarrollen. Todav\u00eda no podemos imponer por nuestros propios medios una agenda pol\u00edtica nacional de car\u00e1cter anticapitalista, lo que corresponde es ocupar el 2020 para construir la fuerza necesaria para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: seguir ejercitando la musculatura del poder popular<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 hacer para construir esa fuerza de la clase trabajadora plurinacional?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, seguir adelante, no disminuir la disposici\u00f3n a avanzar. Continuar ejercitando la musculatura de la deliberaci\u00f3n en el territorio, de la autodefensa en la calle, de la organizaci\u00f3n de nuevos espacios de acci\u00f3n colectiva, de la articulaci\u00f3n de nuestras demandas en un horizonte de lucha unitaria que no solo diga lo que queremos sino que oriente lo que hacemos. Si el 2020 no es el \u00aba\u00f1o decisivo\u00bb de un proceso revolucionario en Chile, sino el ensayo general de una nueva din\u00e1mica de la lucha de clases, entonces la primera tarea es prepararnos. Pero no podemos olvidar que la mejor forma de ejercitar la musculatura es poner a prueba los avances actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el desarrollo organizativo de las asambleas territoriales, del movimiento feminista, de la reactivaci\u00f3n secundaria, de las brigadas de salud, de los sectores sindicales dispuestos a pelear, de la primera l\u00ednea (y todas las l\u00edneas que le siguen), debe ser puesto a disposici\u00f3n de desestabilizar los puntos de apoyo del enemigo. Esto significa enfrentar a la derecha y el bloque centroizquierdista, que defienden juntos el r\u00e9gimen y la agenda precarizadora, en todos los terrenos. En las jornadas de marzo, en el plebiscito de abril, en el ahora impredecible lapso entre mayo y octubre, y en el resto del itinerario constitucional si es que sigue su curso, no podemos ni soltar la calle ni bajar las banderas de nuestras demandas contra la precarizaci\u00f3n de la vida y contra la impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, es indispensable consolidar el nuevo tejido social que se ha ido creando al calor de la revuelta, a trav\u00e9s de una alianza firme entre viejos y nuevos sectores movilizados y organizados. Lo m\u00ednimo que podemos exigirnos este a\u00f1o es que las expresiones organizadas como la CF8M, la CAT, el MSR, las organizaciones y gremios que forman Unidad Social, avancen hacia la conformaci\u00f3n de una nueva oposici\u00f3n pol\u00edtico-social sobre la base de un programa com\u00fan de transformaciones estructurales al car\u00e1cter del Estado y el modelo de desarrollo. Solo si somos capaces de dar el salto hacia una oposici\u00f3n con un programa, con capacidad de movilizaci\u00f3n de masas y con una organizaci\u00f3n que re\u00fana a distintos sectores bajo un principio de unidad en la diversidad, entonces habremos convertido los hilos de octubre en la cuerda que podr\u00e1 derribar el r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, para no dejarnos encerrar en el acotado espacio del proceso constitucional del Acuerdo, una tarea central es levantar las trincheras program\u00e1ticas que nos permitan asegurar los principales avances subjetivos hasta ahora: la idea de que no hay vuelta atr\u00e1s y que seguiremos peleando hasta que valga la pena vivir. Para esto es necesario que la Asamblea Popular Constituyente y todos los dem\u00e1s ejercicios de encuentro, deliberaci\u00f3n y desarrollo de programa, no se limiten a imaginar una nueva Constituci\u00f3n a la manera de las democracias liberales, sino que re\u00fanan las m\u00e1s profundas aspiraciones de los sectores populares. No hay salida al impasse pol\u00edtico ni fin a la impunidad en Chile sin una alternativa que desmonte el poder de las Fuerzas Armadas y de Orden en el r\u00e9gimen; no hay soluci\u00f3n a la crisis social y ecol\u00f3gica sin un nuevo r\u00e9gimen de propiedad basado en la propiedad social y comunitaria; no habr\u00e1 vida digna en los territorios si no son las comunidades quienes toman las decisiones sobre c\u00f3mo se vive, cu\u00e1nto se trabaja y para qu\u00e9 se produce; no se acabar\u00e1 la opresi\u00f3n contra mujeres y disidencias sexo-gen\u00e9ricas hasta conquistar la autonom\u00eda de todos los cuerpos, ni podemos imaginar una sociedad justa sin la autodeterminaci\u00f3n de todos los pueblos; en otras palabras, las soluciones duraderas a la crisis social y pol\u00edtica estar\u00e1n contenidas en un programa anticapitalista de car\u00e1cter feminista, plurinacional y libertario.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo anterior, este 2020 ser\u00e1 una ventana de oportunidad crucial para conquistar las posiciones organizativas y program\u00e1ticas que marcar\u00e1n los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Esa es la consecuencia m\u00e1s profunda de que Chile haya despertado.<br><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><em>Pablo Abufom Silva es Militante de Solidaridad. Una versi\u00f3n de este texto fue publicada en la Revista CEPA (Colombia).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>1\/ Informes de Amnist\u00eda Internacional, Human Rights Watch y la ONU confirman la existencia, la extensi\u00f3n y sistematicidad de estas violaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>2\/ V\u00e9ase Alondra Carrillo, \u201cClase y vida cotidiana. Sobre las potencias pol\u00edticas del feminismo en Chile\u201d, disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistaposiciones.cl\/2018\/07\/16\/clase-y-vida-cotidiana-sobre-las-potencias-politicas-del-feminismo-en-chile\/\">https:\/\/www.revistaposiciones.cl\/2018\/07\/16\/clase-y-vida-cotidiana-sobre-las-potencias-politicas-del-feminismo-en-chile\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>3\/ Se puede descargar la S\u00edntesis del EPLL 2020 en&nbsp;<a href=\"http:\/\/cf8m.cl\/wp-content\/themes\/cf8m-theme\/img\/resumen\/sintesisEPL2020.pdf\">http:\/\/cf8m.cl\/wp-content\/themes\/cf8m-theme\/img\/resumen\/sintesisEPL2020.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>4\/ Los cacerolazos son una forma de intervenci\u00f3n en el espacio p\u00fablico en la que se golpean ollas o cacerolas vac\u00edas. Surgi\u00f3 como una protesta impulsada por mujeres de clase alta contra el gobierno de Salvador Allende, pero fue exitosamente recuperada y reivindicada desde la dictadura por las combativas mujeres trabajadoras que resistieron la dictadura en las calles y los barrios, en la casa y en la plaza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>5\/ Puede encontrarse m\u00e1s informaci\u00f3n en&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.asambleasterritoriales.org\/\">www.asambleasterritoriales.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>6\/ Puede encontrarse un an\u00e1lisis y balance de la Huelga en&nbsp;<a href=\"http:\/\/cipstra.cl\/2019\/balance-huelga-general-12n\/\">http:\/\/cipstra.cl\/2019\/balance-huelga-general-12n\/<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>7\/ \u201cFirman Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci\u00f3n\u201d, noticia de la C\u00e1mara de Diputados, disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.camara.cl\/prensa\/noticias_detalle.aspx?prmid=138442\">https:\/\/www.camara.cl\/prensa\/noticias_detalle.aspx?prmid=138442<\/a>. El texto mismo del Acuerdo est\u00e1 disponible en&nbsp;<a href=\"https:\/\/media.elmostrador.cl\/2019\/11\/Acuerdo-por-la-Paz-Social-y-la-Nueva-Constitucio%CC%81n-1.pdf\">https:\/\/media.elmostrador.cl\/2019\/11\/Acuerdo-por-la-Paz-Social-y-la-Nueva-Constitucio%CC%81n-1.pdf<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>8\/ Los sectores de ultraderecha que hab\u00edan intentado abrirse un lugar en esta coyuntura estaban arrinconados en su rechazo del \u201cvandalismo\u201d y las demandas sociales demasiado \u201cizquierdistas\u201d para su gusto, que luego se tradujo en su r\u00e1pida articulaci\u00f3n en torno al voto de \u201cRechazo\u201d de una nueva Constituci\u00f3n. En ese sentido, el itinerario constitucional les dio un lugar como representantes oficiales de la contra-revuelta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo Abufom Silva Fuentes:\u00a0Rebeli\u00f3n Balance transitorio de la revuelta contra la precarizaci\u00f3n de la vida Entre octubre del 2019 y abril del 2020 se est\u00e1 jugando un cambio en el terreno y la din\u00e1mica de la lucha de clases en Chile. 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