{"id":1623,"date":"2020-04-10T13:58:17","date_gmt":"2020-04-10T13:58:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=1623"},"modified":"2020-04-10T13:58:18","modified_gmt":"2020-04-10T13:58:18","slug":"las-pandemias-del-capital","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=1623","title":{"rendered":"Las pandemias del capital"},"content":{"rendered":"\n<p>Grupo Barbaria<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/las-pandemias-del-capital\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil escribir un texto como este ahora. En el contexto actual, en el que el coronavirus ha quebrado \u2015o amenaza con hacerlo pronto\u2015 las condiciones de vida de muchos de nosotros, lo \u00fanico que deseas es salir a la calle y prenderle fuego a todo, con la mascarilla si hace falta. La cosa lo merece. Si la econom\u00eda est\u00e1 por encima de nuestras vidas, tiene sentido retrasar la contenci\u00f3n del virus hasta el \u00faltimo momento, hasta que la pandemia es ya inevitable. Tambi\u00e9n tiene sentido que cuando ya no se puede parar el contagio y hay que perturbar \u2015lo m\u00ednimo imprescindible\u2015 la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de mercanc\u00edas, seamos nosotros a los que se despide, a los que se fuerza a trabajar, a los que se sigue confinando en c\u00e1rceles y CIEs, a los que se les obliga a elegir entre la enfermedad y el contagio de los seres queridos o a morirse de hambre en la cuarentena. Todo esto con los v\u00edtores patrios y el llamamiento a la unidad nacional, con la disciplina social como el mantra de los verdugos, con los elogios al buen ciudadano que agacha la cabeza y calla. Lo \u00fanico que deseas en momentos como este es reventarlo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa rabia es fundamental. Pero tambi\u00e9n lo es comprender bien por qu\u00e9 est\u00e1 sucediendo todo esto: comprenderlo bien para pelear mejor, para luchar contra la ra\u00edz misma del problema. Comprenderlo para cuando todo estalle y la rabia individual se convierta en potencia colectiva, para saber c\u00f3mo utilizar esa rabia, para terminar realmente, sin cuentos, sin desv\u00edos, con esta sociedad de miseria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El virus no es s\u00f3lo un virus<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde sus comienzos, la relaci\u00f3n del capitalismo con la naturaleza (humana y no humana) ha sido la historia de una cat\u00e1strofe interminable. Ello est\u00e1 en la l\u00f3gica de una sociedad que se organiza a trav\u00e9s del intercambio mercantil. Est\u00e1 en la misma raz\u00f3n de ser de la mercanc\u00eda, en la que poco importa su aspecto material, natural, s\u00f3lo la posibilidad de obtener dinero por ella. En una sociedad mercantil, el conjunto de las especies del planeta est\u00e1n subordinadas al funcionamiento de esa m\u00e1quina ciega y autom\u00e1tica que es el capital: la naturaleza no humana no es m\u00e1s que un flujo de materias primas, un medio de producci\u00f3n de mercanc\u00edas, y la naturaleza humana es la fuente de trabajo que explotar para sacar del dinero m\u00e1s dinero. Todo lo material, todo lo natural, todo lo vivo est\u00e1 al servicio de la producci\u00f3n de una relaci\u00f3n social \u2015el valor, el dinero, el capital\u2015 que se ha autonomizado y necesita transgredir los l\u00edmites de la vida permanentemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el capitalismo es un sistema pre\u00f1ado de contradicciones. Cada vez que intenta superarlas, s\u00f3lo aplaza e intensifica la crisis siguiente. La crisis social y sanitaria creada por la expansi\u00f3n del coronavirus concentra todas ellas y expresa la putrefacci\u00f3n de las relaciones sociales basadas en el valor, en la propiedad privada y en el Estado: su agotamiento hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que este sistema avanza, la competencia entre capitalistas impulsa el desarrollo tecnol\u00f3gico y cient\u00edfico y, con \u00e9l, una producci\u00f3n cada vez m\u00e1s social. Cada vez lo que producimos depende menos de una persona y m\u00e1s de la sociedad. Depende menos de la producci\u00f3n local, arraigada a un territorio, para ser cada vez m\u00e1s mundial. Tambi\u00e9n depende cada vez menos del esfuerzo individual e inmediato y m\u00e1s del conocimiento acumulado a lo largo de la historia y aplicado eficazmente a la producci\u00f3n. Todo esto lo hace, sin embargo, manteniendo sus propias categor\u00edas: aunque la producci\u00f3n es cada vez m\u00e1s social, el producto del trabajo sigue siendo propiedad privada. Y no simplemente: el producto del trabajo es mercanc\u00eda, es decir, propiedad privada destinada al intercambio con otras mercanc\u00edas. Dicho intercambio est\u00e1 posibilitado por el hecho de que ambos productos contienen la misma cantidad de trabajo abstracto, de valor. Esta l\u00f3gica, que constituye las categor\u00edas b\u00e1sicas del capital, es puesta en cuesti\u00f3n por el propio desarrollo del capitalismo, que reduce la cantidad de trabajo vivo que requiere cada mercanc\u00eda. Automatizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, expulsi\u00f3n de trabajo, ca\u00edda de las ganancias que pueden obtener los capitalistas de la explotaci\u00f3n de ese trabajo: crisis del valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta profunda contradicci\u00f3n entre la producci\u00f3n social y la apropiaci\u00f3n privada se concreta en toda una serie de contradicciones derivadas. Una de ellas, que hemos desarrollado m\u00e1s ampliamente en otros momentos, da cuenta del papel de la tierra en el agotamiento del valor como relaci\u00f3n social. El desarrollo del capital tiende a crear una demanda cada vez m\u00e1s fuerte del uso del suelo, lo cual hace que su precio \u2015la renta de la tierra\u2015 tienda a aumentar hist\u00f3ricamente. Esto es l\u00f3gico: cuanto m\u00e1s se incrementa la productividad, m\u00e1s desciende la cantidad de valor por unidad de producto y, por tanto, m\u00e1s mercanc\u00edas hay que producir para obtener las mismas ganancias que antes. Como cada vez hay menos trabajadores en la f\u00e1brica y m\u00e1s robots, mayor volumen de materias primas y recursos energ\u00e9ticos requiere la producci\u00f3n. La demanda sobre la tierra, por tanto, se intensifica: megaminer\u00eda, deforestaci\u00f3n, extracci\u00f3n intensiva de combustibles f\u00f3siles son las consecuencias l\u00f3gicas de esta din\u00e1mica. Por otro lado, la concentraci\u00f3n de capitales conduce a su vez a concentrar grandes masas de fuerza de trabajo en las ciudades, lo que empuja a que la vivienda en las ciudades suba de precio permanentemente. De ah\u00ed tambi\u00e9n las peores condiciones de vida en las metr\u00f3polis, el hacinamiento, la contaminaci\u00f3n, el alquiler que se come una parte cada vez m\u00e1s grande del salario, la jornada laboral que se prolonga indefinidamente por el transporte.<\/p>\n\n\n\n<p>La agricultura y la ganader\u00eda se encuentran de cara a estos dos grandes competidores por el suelo, el sector ligado al aprovechamiento de la renta urbana y el ligado a la extracci\u00f3n de materias primas y energ\u00eda. Si las explotaciones agr\u00edcolas o ganaderas se encuentran en la periferia de la ciudad, quiz\u00e1 su parcela de tierra sea m\u00e1s rentable para la construcci\u00f3n de un edificio de viviendas, o de un pol\u00edgono industrial al que conviene por log\u00edstica la proximidad a la metr\u00f3poli. Si est\u00e1n m\u00e1s alejadas, pero su trozo de tierra contiene minerales \u00fatiles y demandados en la producci\u00f3n de mercanc\u00edas o, peor a\u00fan, alguna reserva de hidrocarburos, tampoco podr\u00e1n realizarse en ese terreno que el capital destina a fines m\u00e1s suculentos [1]. Si quieren mantenerse en el lugar y seguir pagando la renta, habr\u00e1n de incrementar la productividad como hacen los capitalistas industriales. Tienen adem\u00e1s el aliciente del aumento incesante de bocas urbanas que alimentar. La agroindustria es la consecuencia l\u00f3gica de esta din\u00e1mica: s\u00f3lo incrementando la productividad, utilizando maquinaria automatizada, produciendo en monocultivos, haciendo un uso cada vez mayor de qu\u00edmicos \u2015fertilizantes y pesticidas en la agricultura, productos farmac\u00e9uticos en la ganader\u00eda\u2015, incluso modificando gen\u00e9ticamente plantas y animales, podr\u00e1n producirse las ganancias suficientes en un contexto en el que la renta de la tierra aumenta sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto es necesario para enmarcar la emergencia de pandemias. Como muy bien explican los compa\u00f1eros de Chuang, el coronavirus no es un hecho natural ajeno a las relaciones capitalistas. Porque no se trata s\u00f3lo de la globalizaci\u00f3n, es decir, de las posibilidades exponenciales de expansi\u00f3n de un virus. Es la propia forma de producir del capital la que fomenta la aparici\u00f3n de pandemias.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, para poder hacer m\u00e1s rentables la agricultura y la ganader\u00eda es necesario implantar formas de producci\u00f3n mucho m\u00e1s intensivas, mucho m\u00e1s agresivas para el metabolismo natural. Cuando se hacinan muchos miembros de una misma especie \u2015los cerdos, pongamos por caso, una de las posibles fuentes del COVID-19 y la fuente segura de la gripe A (H1N1) que apareci\u00f3 en 2009 en Estados Unidos\u2015 en granjas industriales, su modo de vida, su alimentaci\u00f3n y la aplicaci\u00f3n permanente de f\u00e1rmacos sobre sus cuerpos debilita su sistema inmunol\u00f3gico. No hay resiliencia en el peque\u00f1o ecosistema que constituye una poblaci\u00f3n muy numerosa de la misma especie, comprometida inmunol\u00f3gicamente y hacinada en espacios reducidos. M\u00e1s a\u00fan, este ecosistema es un campo de entrenamiento, un lugar predilecto para la selecci\u00f3n natural de los virus m\u00e1s contagiosos y virulentos. Tanto m\u00e1s si dicha poblaci\u00f3n tiene una alta tasa de mortalidad, como ocurre en los mataderos, puesto que la rapidez con que es capaz de transmitirse el virus determina su posibilidad de sobrevivir. S\u00f3lo es cuesti\u00f3n de tiempo que alguno de estos virus consiga transmitirse y persistir en un hu\u00e9sped de otra especie: un ser humano, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora digamos que este ser humano es un proletario y vive, como los cerdos de nuestro ejemplo, hacinado en una vivienda poco salubre con el resto de su familia, va al trabajo hacinado en un vag\u00f3n de tren o en un autob\u00fas donde cuesta respirar cuando llega la hora punta y tiene un sistema inmunol\u00f3gico debilitado por el cansancio, la mala calidad de la comida, la contaminaci\u00f3n del aire y del agua. El ascenso permanente del precio de la vivienda y el transporte, los trabajos cada vez m\u00e1s precarios, la mala alimentaci\u00f3n, en definitiva, la ley de la miseria creciente del capital hace tambi\u00e9n muy poco resiliente a nuestra especie.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de una mayor rentabilidad y competitividad de la agricultura en el mercado mundial tiene sus efectos en la proliferaci\u00f3n de epidemias. Tenemos un buen ejemplo en la epidemia del \u00c9bola que se extendi\u00f3 por toda el \u00c1frica occidental en 2014-2016, a la que precedi\u00f3 la implantaci\u00f3n de monocultivos para el aceite de palma: un tipo de plantaci\u00f3n por la que los murci\u00e9lagos \u2015la fuente de la cepa que produjo el brote\u2015 se sienten muy atra\u00eddos. La deforestaci\u00f3n de la selva, en virtud no s\u00f3lo de la explotaci\u00f3n agroindustrial sino tambi\u00e9n de la tala maderera y de la megaminer\u00eda, fuerza a muchas especies animales \u2015y a algunas poblaciones humanas\u2015 a internarse a\u00fan m\u00e1s en la selva o mantenerse en sus proximidades, exponi\u00e9ndose a portadores del virus como murci\u00e9lagos (\u00c9bola), mosquitos (Zika) y otros hu\u00e9spedes reservorio \u2015es decir, portadores de pat\u00f3genos\u2015 que se adaptan a las nuevas condiciones establecidas por la agroindustria. Adem\u00e1s, la deforestaci\u00f3n reduce la biodiversidad que hace de la selva una barrera para las cadenas de transmisi\u00f3n de pat\u00f3genos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la fuente m\u00e1s probable del coronavirus se sit\u00faa en la caza y venta de animales salvajes, vendidos en el mercado de Hunan en la ciudad de Wuhan, esto no est\u00e1 desconectado del proceso descrito m\u00e1s arriba. A medida que la ganader\u00eda y la agricultura industrial se extienden, empujan a los cazadores de alimentos salvajes a penetrar cada vez m\u00e1s en la selva en busca de su mercanc\u00eda, lo que aumenta las posibilidades de contagio con nuevos pat\u00f3genos y por tanto de su propagaci\u00f3n en las grandes ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El rey desnudo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El coronavirus ha desnudado al rey: las contradicciones del capital son vistas y sufridas en toda su brutalidad. Y el capitalismo es incapaz de gestionar la cat\u00e1strofe que se deriva de estas contradicciones, porque s\u00f3lo puede escaparse de ellas resolvi\u00e9ndolas moment\u00e1neamente para que estallen con mayor virulencia m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Para identificar esta din\u00e1mica, esencial a la historia del capitalismo, podemos fijar la mirada en la tecnolog\u00eda. La aplicaci\u00f3n del conocimiento tecnocient\u00edfico a la producci\u00f3n es quiz\u00e1 uno de los rasgos que m\u00e1s han caracterizado este sistema. La tecnolog\u00eda es usada para aumentar la productividad con el fin de extraer una ganancia por encima de la media, de tal manera que la empresa que produce m\u00e1s mercanc\u00edas que sus competidores con el mismo tiempo de trabajo puede elegir entre reducir un poco el precio de las mismas para ganar espacio de mercado o mantenerlo y ganar algo m\u00e1s de dinero. Sin embargo, en cuanto sus competidores aplican mejoras semejantes y todos tienen el mismo nivel de productividad, los capitalistas se encuentran con que en lugar de obtener plusganancias, tienen todav\u00eda menos ganancias que antes, porque tienen m\u00e1s mercanc\u00edas que colocar en el mercado \u2015lo que en condiciones de competencia baja su precio\u2015 y menos trabajadores que explotar en proporci\u00f3n. Es decir, lo que se hab\u00eda presentado en un primer momento como una soluci\u00f3n, la aplicaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda para aumentar la productividad, se convierte r\u00e1pidamente en el problema. Este movimiento l\u00f3gico es permanente y estructural en el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo de la medicina y de la farmacolog\u00eda sigue ese mismo movimiento. El capitalismo no puede evitar, desde sus m\u00e1s puros comienzos, enfermar a su poblaci\u00f3n. S\u00f3lo puede intentar desarrollar el conocimiento m\u00e9dico y farmacol\u00f3gico para comprender y controlar las patolog\u00edas que \u00e9l mismo favorece. Sin embargo, en la medida en que las condiciones que nos hacen enfermar no desaparecen, sino que incluso aumentan con la crisis cada vez m\u00e1s pronunciada de este sistema, el papel de la medicina se invierte y puede funcionar como un carburante para la enfermedad. El uso de antibi\u00f3ticos no s\u00f3lo en la especie humana, sino tambi\u00e9n en la ganader\u00eda, fomenta la resistencia de las bacterias y anima la aparici\u00f3n de cepas cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de combatir. Ocurre de manera semejante con las vacunas para los virus. Por un lado, suelen llegar tarde y mal en la emergencia de una epidemia, dado que la propia l\u00f3gica mercantil, las patentes, los secretos industriales y la negociaci\u00f3n de las empresas farmac\u00e9uticas con el Estado retrasan su pronta aplicaci\u00f3n en la poblaci\u00f3n infectada. Por otro lado, la selecci\u00f3n natural har\u00e1 que los virus tengan que estar cada vez m\u00e1s preparados para superar estas barreras, favoreciendo la aparici\u00f3n de nuevas cepas para las que no se conocen todav\u00eda vacunas. El problema, por tanto, no est\u00e1 en el desarrollo del conocimiento m\u00e9dico y farmacol\u00f3gico, sino en que mientras se sigan manteniendo unas relaciones sociales que producen permanentemente la enfermedad y facilitan su r\u00e1pida expansi\u00f3n, este conocimiento s\u00f3lo animar\u00e1 la aparici\u00f3n de cepas cada vez m\u00e1s contagiosas y virulentas.<\/p>\n\n\n\n<p>De la misma forma que el desarrollo tecnol\u00f3gico y m\u00e9dico encubre una fuerte contradicci\u00f3n con las relaciones sociales capitalistas, as\u00ed ocurre tambi\u00e9n con la contradicci\u00f3n entre el plano nacional e internacional del propio capital.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo nace ya con un cierto car\u00e1cter mundial. Durante la Baja Edad Media se fueron desarrollando redes de comercio a larga distancia que, sumadas al nuevo impulso de la conquista del continente americano, permitieron la acumulaci\u00f3n de una enorme masa de capital mercantil y usurario. \u00c9sta servir\u00eda de trampol\u00edn a las nuevas relaciones que estaban emergiendo con la proletarizaci\u00f3n del campesinado y la imposici\u00f3n del trabajo asalariado en Europa. La peste negra que asol\u00f3 el continente europeo en el siglo XIV fue precisamente fruto de esta mundializaci\u00f3n del comercio, produci\u00e9ndose a partir de comerciantes italianos provenientes de China.&nbsp; L\u00f3gicamente, el sistema inmunol\u00f3gico de las diferentes poblaciones en aquella \u00e9poca estaba menos preparado para sufrir enfermedades de otras regiones, y la intensificaci\u00f3n de los lazos a nivel mundial iba a facilitar una expansi\u00f3n de epidemias tan grande como amplias fueran las redes comerciales. Son un buen ejemplo de ello las epidemias que llevar\u00edan los colonos y que acabar\u00edan con la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena en grandes zonas de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, estas redes de comercio mundiales sirvieron, de manera parad\u00f3jica y contradictoria, para animar la formaci\u00f3n de burgues\u00edas nacionales. Dicha formaci\u00f3n fue pareja al esfuerzo de varios siglos por homogeneizar un solo mercado nacional, una sola lengua nacional, un solo Estado, y con ellos dos siglos en los que se suceder\u00eda una guerra tras otra sin cesar, hasta el punto de que no hubo apenas unos a\u00f1os de paz en Europa durante los siglos XVI y XVII. El car\u00e1cter mundial del capital es inseparable de la emergencia hist\u00f3rica de la naci\u00f3n y, con ella, del imperialismo entre las naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Este doble plano en permanente contradicci\u00f3n, el estrechamiento de los lazos a nivel mundial con el arraigo nacional del capitalismo, se expresa con toda su fuerza en la situaci\u00f3n actual con el coronavirus. Por un lado, la globalizaci\u00f3n permite que pat\u00f3genos de diversos or\u00edgenes puedan migrar desde los reservorios salvajes m\u00e1s aislados a los centros de poblaci\u00f3n de todo el mundo. As\u00ed, por ejemplo, el virus del Zika se detect\u00f3 en 1947 en la selva ugandesa, de donde recibe su nombre, pero no fue hasta que no se desarroll\u00f3 el mercado mundial de la agricultura y Uganda pas\u00f3 a ser uno de sus eslabones que el Zika pudo llegar al norte de Brasil en 2015, ayudado sin lugar a dudas por la producci\u00f3n en monocultivo de soja, algod\u00f3n y ma\u00edz en la regi\u00f3n. Un virus, por cierto, que el cambio clim\u00e1tico \u2015otra consecuencia de las relaciones sociales capitalistas\u2015 est\u00e1 ayudando a extender: el mosquito portador del Zika y del dengue \u2015el mosquito tigre en sus dos variantes, el Aedes aegypti y el Aedes albopictus\u2015 ha llegado ya a zonas como Espa\u00f1a debido al calentamiento global. Adem\u00e1s, la internacionalizaci\u00f3n de las relaciones capitalistas es exponencial. Desde la epidemia del otro coronavirus, el SARS-CoV, entre 2002 y 2003 en China y el sudeste asi\u00e1tico, la cantidad de vuelos provenientes de estas regiones a todo el mundo se ha multiplicado por diez.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, el capitalismo promueve la aparici\u00f3n de nuevos pat\u00f3genos que su car\u00e1cter internacional extiende con rapidez. Y sin embargo es incapaz de gestionarlos. En la pugna imperialista entre las principales potencias no cabe la coordinaci\u00f3n internacional que requieren unas relaciones sociales cada vez m\u00e1s globales y, menos a\u00fan, la coordinaci\u00f3n que est\u00e1 requiriendo ya esta pandemia. El car\u00e1cter inherentemente nacional del capital, por muy mundializado que se quiera, implica que los intereses nacionales en el contexto de la lucha imperialista prevalecen frente a todo tipo de consideraci\u00f3n internacional para el control del virus. Si China, Italia o Espa\u00f1a retrasaron hasta el \u00faltimo momento la toma de medidas, como m\u00e1s tarde lo hicieron Francia, Alemania o Estados Unidos, es precisamente porque las medidas necesarias para contener la pandemia consist\u00edan en la cuarentena de los infectados y, llegada cierta tasa de contagio, en la paralizaci\u00f3n parcial de la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de mercanc\u00edas. En un contexto en el que se iba larvando ya desde hac\u00eda dos a\u00f1os la crisis econ\u00f3mica que estalla ahora, en plena guerra comercial entre China y Estados Unidos y en el curso de una recesi\u00f3n industrial, este par\u00f3n no se pod\u00eda permitir. La decisi\u00f3n l\u00f3gica de los funcionarios del capital fue entonces la de sacrificar la salud y unas cuantas vidas entre el capital variable \u2015seres humanos, proletarios\u2015 para aguantar un poco m\u00e1s el tir\u00f3n y mantener la competitividad en el mercado mundial. Que se haya revelado no s\u00f3lo ineficaz sino incluso contraproducente no exime de l\u00f3gica a esta decisi\u00f3n: a una burgues\u00eda nacional, sensible s\u00f3lo a las subidas y bajadas de su propio PIB, no puede tampoco ped\u00edrsele una filantrop\u00eda internacional. Eso hay que dej\u00e1rselo a los discursos de la ONU.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que la gran contradicci\u00f3n que ha se\u00f1alado el coronavirus es esa: la del PIB, la de la riqueza basada en capital ficticio, la de una recesi\u00f3n constantemente postergada a base de inyecciones de liquidez sin ning\u00fan fundamento material en el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>El coronavirus ha desnudado al rey, y ha mostrado que en realidad nunca salimos de la crisis de 2008. El m\u00ednimo crecimiento, el posterior estancamiento y la recensi\u00f3n industrial de los \u00faltimos diez a\u00f1os no han sido m\u00e1s que la respuesta apenas sensible de un cuerpo en coma, un cuerpo que s\u00f3lo ha sobrevivido gracias a la emisi\u00f3n permanente de capital ficticio. Como explic\u00e1bamos antes, el capitalismo se basa en la explotaci\u00f3n del trabajo abstracto, sin el cual no puede obtener ganancias, y sin embargo por su propia din\u00e1mica se ve empujado a expulsar trabajo de la producci\u00f3n de manera exponencial. Esta fort\u00edsima contradicci\u00f3n, esta contradicci\u00f3n estructural que alcanza sus categor\u00edas m\u00e1s fundamentales, no puede ser superada sino agrav\u00e1ndola para m\u00e1s tarde mediante el cr\u00e9dito, es decir, el recurso a la expectativa de ganancias futuras para seguir alimentando la m\u00e1quina en el presente. Las empresas de la \u00abeconom\u00eda real\u00bb no tienen otra forma de sobrevivir que huir permanentemente hacia adelante, obtener cr\u00e9ditos y mantener altas las acciones en bolsa.<\/p>\n\n\n\n<p>El conoravirus no es la crisis. Simplemente es el detonante de una contradicci\u00f3n estructural que ven\u00eda expres\u00e1ndose desde hace d\u00e9cadas. La soluci\u00f3n que los bancos centrales de las grandes potencias dieron para la crisis de 2008 fue seguir huyendo y utilizar los \u00fanicos instrumentos que tiene la burgues\u00eda actualmente para afrontar la putrefacci\u00f3n de sus propias relaciones de producci\u00f3n: masivas inyecciones de liquidez, es decir, cr\u00e9dito barato a base de la emisi\u00f3n de capital ficticio. Este instrumento, como es natural, apenas sirvi\u00f3 para mantener la burbuja, puesto que ante la ausencia de una rentabilidad real las empresas utilizaban esa liquidez para recomprar sus propias acciones y seguir endeud\u00e1ndose. As\u00ed, hoy en d\u00eda la deuda en relaci\u00f3n al PIB mundial ha aumentado casi un tercio desde 2008. El coronavirus simplemente ha sido el soplo que ha tirado la casa de naipes.<\/p>\n\n\n\n<p>Al contrario de lo que proclama la socialdemocracia, seg\u00fan la cual nos encontrar\u00edamos en esta situaci\u00f3n porque el neoliberalismo ha dejado v\u00eda libre a la avaricia de los especuladores de Wall Street, la emisi\u00f3n de capital ficticio \u2015es decir, de cr\u00e9ditos que se basan en unas ganancias futuras que no llegar\u00e1n nunca a producirse\u2015 es el necesario \u00f3rgano de respiraci\u00f3n artificial de este sistema basado en el trabajo. Un sistema que, sin embargo, por el desarrollo de una alt\u00edsima productividad, cada vez tiene menos necesidad de trabajo para producir riqueza. Como explic\u00e1bamos anteriormente, el capitalismo desarrolla una producci\u00f3n social que choca directamente con la propiedad privada en que se basa el intercambio mercantil. Nunca hemos sido tan especie como ahora. Nunca hemos estado tan vinculados mundialmente. Nunca la humanidad se ha reconocido tanto, se ha necesitado tanto a nivel mundial, independientemente de lenguas, culturas y barreras nacionales. Y sin embargo el capitalismo, que ha construido el car\u00e1cter mundial de nuestras relaciones humanas, s\u00f3lo puede afrontarlo afirmando la naci\u00f3n y la mercanc\u00eda y negando nuestra humanidad, s\u00f3lo puede afrontar la constituci\u00f3n de nuestra comunidad humana mediante su l\u00f3gica de destrucci\u00f3n: la extinci\u00f3n de la especie.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hobbes y nosotros<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una semana antes de que se escribiera este texto, en Espa\u00f1a decretaron el estado de alarma, la cuarentena y el aislamiento de todos nosotros, salvo si es para vender nuestra fuerza de trabajo. Medidas semejantes se tomaron en China e Italia, y se han tomado ya a estas alturas en Francia. Solos, en nuestra casa, a una distancia de un metro de cada persona que encontramos en la calle, la realidad misma de la sociedad capitalista se hace presente: s\u00f3lo podemos relacionarnos con los otros como mercanc\u00edas, no como personas. Quiz\u00e1 la imagen que mejor expresa esto son las fotograf\u00edas y los v\u00eddeos que han circulado por las redes sociales con el comienzo del aislamiento: miles de personas hacinadas en vagones de tren y de metro de camino al trabajo, mientras los parques y las v\u00edas p\u00fablicas est\u00e1n vedadas a toda persona que no pueda presentar una buena excusa a las patrullas policiales. Somos fuerza de trabajo, no personas. El Estado lo tiene muy claro.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, hemos visto aparecer una falsa dicotom\u00eda basada en los dos polos de la sociedad capitalista: el Estado y el individuo. En primer lugar fue el individuo, la mol\u00e9cula social del capital: las primeras voces que se hicieron o\u00edr ante la alerta del contagio fueron las del s\u00e1lvese quien pueda, las de mu\u00e9ranse los viejos y all\u00e1 cada uno, las de las culpas de unos a otros por toser, por huir, por trabajar, por no hacerlo. La reacci\u00f3n primera fue la ideolog\u00eda espont\u00e1nea de esta sociedad: no se puede pedir a una sociedad que se construye sobre individuos aislados que no act\u00fae como tal. Frente a esto y al caos social que estaba produci\u00e9ndose, hubo un alivio general ante la aparici\u00f3n del Estado. Estado de alarma, militarizaci\u00f3n de las calles, control de las v\u00edas de comunicaci\u00f3n y transporte salvo para lo que es fundamental: la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas, incluida en especial la mercanc\u00eda fuerza de trabajo. Ante la incapacidad de organizarnos colectivamente frente a la cat\u00e1strofe, el Estado se revela como la herramienta de administraci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no deja de ser eso. Una sociedad atomizada necesita de un Estado que la organice. Pero esto lo hace reproduciendo las causas de nuestra propia atomizaci\u00f3n: las de la ganancia frente a la vida, las del capital frente a las necesidades de la especie. Los modelos del Imperial College de Londres predicen 250.000 muertes en Reino Unido y hasta 1,2 millones en Estados Unidos. Las predicciones a nivel mundial, contando con el contagio en los pa\u00edses menos desarrollados y con una infraestructura m\u00e9dica mucho m\u00e1s precaria, llegar\u00e1n previsiblemente a varios millones de personas. La epidemia del coronavirus, sin embargo, podr\u00eda haberse detenido mucho antes. Los Estados que han sido foco de la pandemia han actuado como ten\u00edan que hacerlo: poniendo por encima las ganancias empresariales durante al menos unas semanas m\u00e1s, frente al coste de millones de vidas. En otro tipo de sociedad, en una sociedad regida por las necesidades de la especie, las medidas de cuarentena tomadas a su debido tiempo podr\u00edan haber sido puntuales, localizadas y r\u00e1pidamente superadas. Pero no es as\u00ed en una sociedad como esta.<\/p>\n\n\n\n<p>El coronavirus est\u00e1 expresando en toda su brutalidad las contradicciones de un sistema moribundo. De todas las que hemos intentado describir aqu\u00ed, esta es la m\u00e1s esencial: la del capital frente a la vida. Si el capitalismo se est\u00e1 pudriendo por su incapacidad de enfrentar sus propias contradicciones, s\u00f3lo nosotros como clase, como comunidad internacional, como especie, podemos acabar con \u00e9l. No es una cuesti\u00f3n cultural, de conciencia, sino una pura necesidad material que nos empuja colectivamente a luchar por la vida, por nuestra vida en com\u00fan, contra el capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el momento para hacerlo, si bien s\u00f3lo es el inicio, ya ha empezado. Muchos estamos ya en cuarentena, pero no estamos aislados, ni solos. Nos estamos preparando. Como los compa\u00f1eros que se han levantado en Italia y en China, como los que llevan ya un tiempo de pie en Ir\u00e1n, Chile o Hong Kong, nosotros vamos hacia la vida. El capitalismo se est\u00e1 muriendo, pero s\u00f3lo como clase internacional, como especie, como comunidad humana, podremos enterrarlo. La epidemia del coronavirus ha derribado la casa de naipes, ha desnudado al rey, pero s\u00f3lo nosotros podemos reducirlo a cenizas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nota<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>[1] La sustituci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles por energ\u00edas renovables no resuelve el problema, todo lo contrario: las renovables requieren superficies mucho m\u00e1s grandes para producir niveles inferiores de energ\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Grupo Barbaria Fuente: Rebeli\u00f3n Es dif\u00edcil escribir un texto como este ahora. 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