{"id":1770,"date":"2020-04-23T20:34:35","date_gmt":"2020-04-23T20:34:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=1770"},"modified":"2020-04-23T20:34:37","modified_gmt":"2020-04-23T20:34:37","slug":"lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=1770","title":{"rendered":"Lenin, a 150 a\u00f1os de su nacimiento"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/\">Atilio A. Boron<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Vladimir Illich Ulianov naci\u00f3 en un d\u00eda como hoy, de 1870, en Simbirsk, Rusia. Fue el fundador del Partido Comunista Ruso (Bolchevique), el l\u00edder indiscutido de la primera insurrecci\u00f3n obrero-campesina triunfante a escala nacional en la historia de la humanidad: la Revoluci\u00f3n de Octubre en Rusia (que llev\u00f3 a su t\u00e9rmino lo que la heroica Comuna de Par\u00eds no pudo hacer) y arquitecto y constructor del Estado Sovi\u00e9tico. Como si lo anterior no bastase fue tambi\u00e9n un notable intelectual, autor de numerosos y medulares escritos sobre temas tan variados como filosof\u00eda, teor\u00eda econ\u00f3mica, ciencia pol\u00edtica, sociolog\u00eda y relaciones internacionales.<a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn1\">[1]<\/a>&nbsp;\u201cPr\u00e1ctico de la teor\u00eda y te\u00f3rico de la pr\u00e1ctica\u201d seg\u00fan la brillante definici\u00f3n que de \u00e9l propusiera Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, Lenin introdujo tres aportaciones decisivas a la renovaci\u00f3n de una teor\u00eda viviente, el marxismo, que siempre la entendi\u00f3 como una \u201cgu\u00eda para la acci\u00f3n\u201d y no como un dogma o un conjunto esclerotizado de preceptos abstractos. Gracias a Lenin &nbsp;los cimientos te\u00f3ricos establecidos por Karl Marx y Friedrich Engels se enriquecieron con una teor\u00eda del imperialismo que arrojaba luz sobre los desarrollos m\u00e1s recientes del capitalismo en la primera d\u00e9cada del siglo veinte; con una concepci\u00f3n acerca de la estrategia y t\u00e1ctica de la conquista del poder o, dicho en otros t\u00e9rminos, con una renovada teor\u00eda de la revoluci\u00f3n basada en la alianza \u201cobrero-campesina\u201d y el papel de los intelectuales; y con sus distintas teorizaciones sobre el partido pol\u00edtico y sus tareas en distintos momentos de la lucha social. Una herencia te\u00f3rica extraordinaria, como brota de la precedente enumeraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este breve recordatorio del nacimiento de un personaje excepcional como el que nos ocupa quisiera llamar la atenci\u00f3n sobre una de esas tres aportaciones: la cuesti\u00f3n del partido. En efecto, preocupa la nociva persistencia de un lugar com\u00fan -y profundamente err\u00f3neo- consistente en hablar de \u201cla teor\u00eda\u201d del partido en Lenin como si \u00e9ste hubiera forjado una, absolutamente imperturbable ante los cambios y los desaf\u00edos del proceso hist\u00f3rico. Como lo hemos demostrado en nuestro estudio introductorio en una nueva edici\u00f3n del&nbsp;<strong><em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;Lenin modific\u00f3 su concepci\u00f3n del partido en correspondencia con las variaciones en las condiciones que caracterizaban los distintos momentos del desarrollo de la lucha revolucionaria en Rusia.<a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn2\">[2]<\/a>&nbsp;Es una obviedad subrayar que su sensibilidad hist\u00f3rica y te\u00f3rica era incompatible con cualquier dogmatismo, lo que hizo que tomara r\u00e1pidamente nota de las ense\u00f1anzas que dejara la revoluci\u00f3n de 1905 y el marginal papel que en ella jugara la organizaci\u00f3n pol\u00edtica a la que pertenec\u00eda,&nbsp; el Partido Obrero Social Dem\u00f3crata de Rusia. Su reflexi\u00f3n autocr\u00edtica se volc\u00f3&nbsp; en el pr\u00f3logo a un frustrado libro \u2013iba a llamarse&nbsp;<strong><em>En Doce A\u00f1os&nbsp;<\/em><\/strong>\u2013 que recopilar\u00eda los&nbsp; libros y art\u00edculos que escribiera entre 1895 y 1907. Pese a la m\u00f3dica &nbsp;liberalizaci\u00f3n que el zarismo hab\u00eda consentido luego del ensayo revolucionario de 1905 y la derrota que las tropas del zar hab\u00edan sufrido en la guerra ruso-japonesa, lo cierto es que aquellos materiales fueron confiscados por la censura y nunca vieron la luz p\u00fablica. No obstante, el pr\u00f3logo qued\u00f3 a salvo y deja importantes claves para comprender la evoluci\u00f3n&nbsp; del pensamiento de Lenin.<a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn3\">[3]<\/a>&nbsp; En esa reflexi\u00f3n &nbsp;de 1907 Lenin explica que el modelo de partido propuesto en el&nbsp;&nbsp;<strong><em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;se explicaba por las dur\u00edsimas condiciones impuestas por la lucha clandestina contra el zarismo y su impresionante aparato represivo. Ahora bien, una vez triunfante la Revoluci\u00f3n de 1905 Lenin modifica su concepci\u00f3n del partido -que sigue siendo revolucionario pero que ya no debe actuar en la clandestinidad- y se acerca a una postura en cierto sentido similar a la de la socialdemocracia alemana (recordar que Lenin reci\u00e9n repudia la teorizaci\u00f3n de Karl Kautsky en 1909) que, en ese momento, era el \u201cpartido gu\u00eda\u201d de la Segunda Internacional. Dado que el partido no es una entelequia que sobrevuela las contingencias y los azares de la historia el cambio en la correlaci\u00f3n de fuerzas entre el zarismo y las fuerzas sociales de la revoluci\u00f3n, am\u00e9n de las mutaciones operadas en el marco institucional en el que se daba la lucha pol\u00edtica- modificaron profundamente la visi\u00f3n de Lenin sobre el car\u00e1cter del partido, su estructura organizativa, sus t\u00e1cticas y su actividad organizativa en las nuevas circunstancias hist\u00f3ricas. La lucha por la revoluci\u00f3n, sobre la cual Lenin jam\u00e1s hizo ninguna concesi\u00f3n, deb\u00eda apelar a un nuevo formato partidario. Y lo hizo.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, el triunfo de la revoluci\u00f3n en Febrero de 1917 precipit\u00f3 la gestaci\u00f3n de una tercera teorizaci\u00f3n en donde la centralidad del partido en la vanguardia del proceso revolucionario fue desplazada por el arrollador protagonismo de los soviets. Con su proverbial sagacidad Lenin advirti\u00f3 esta mutaci\u00f3n, una suerte de revoluci\u00f3n copernicana en la esfera de la pol\u00edtica, antes que ning\u00fan otro dirigente del partido Bolchevique y la dej\u00f3 impresa para la historia en su asombrosa (y para muchos camaradas, escandalosa) consigna de \u201c\u00a1Todo el poder a los Soviets!\u201d Esto signific\u00f3, en los hechos, una extraordinaria revalorizaci\u00f3n del poder\u00edo insurreccional de estas in\u00e9ditas formaciones pol\u00edticas y un cierto \u2013y transitorio- relegamiento del partido en la \u201cfase m\u00e1s caliente\u201d de la conquista del poder, antes y poco despu\u00e9s del triunfo de Octubre. Como veremos m\u00e1s abajo de ninguna manera podr\u00eda arg\u00fcirse que Lenin hab\u00eda devaluado definitivamente la importancia del partido. Pero fino observador como era no pod\u00eda dejar de corroborar su transitorio eclipse en el horno incandescente de la revoluci\u00f3n, donde la &nbsp;arrolladora potencia plebeya de los soviets y su condici\u00f3n de actores imprescindibles a la hora de lograr el triunfo definitivo de la revoluci\u00f3n eran incuestionables. La historia se encarg\u00f3 de demostrar que aquella sorprendente consigna, tan discutida en su tiempo por sus propios camaradas bolcheviques, a la larga demostr\u00f3 ser acertada pues en el complej\u00edsimo tr\u00e1nsito entre la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa de Febrero y la consumaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n socialista de Octubre, el protagonismo excluyente recay\u00f3 sobre los soviets y no sobre el partido. Lenin fue uno de los muy pocos que supo comprender este cambio y, tambi\u00e9n, en darse cuenta que este desplazamiento estaba lejos de ser definitivo y que m\u00e1s pronto que tarde el partido volver\u00eda a ocupar un lugar de preponderancia en las luchas pol\u00edticas. Cosa que efectivamente ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, la estabilizaci\u00f3n del poder sovi\u00e9tico y los enormes desaf\u00edos de la construcci\u00f3n del socialismo -en un pa\u00eds devastado por la Primera Guerra Mundial y por la guerra civil declarada por la aristocracia terrateniente, los capitalistas y sus aliados en los gobiernos europeos- dio lugar al nacimiento de una nueva teorizaci\u00f3n sobre el partido, la cuarta. En esta nueva concepci\u00f3n el partido revolucionario es redefinido (y perm\u00edtaseme abusar de un did\u00e1ctico anacronismo) \u201cen clave gramsciana\u201d; es decir, el partido como el gran organizador de la direcci\u00f3n intelectual y moral de la revoluci\u00f3n, como educador y concientizador de las masas y especialmente de la juventud; como el forjador de una nueva conciencia civilizatoria e instrumento imprescindible para asegurar la perdurabilidad del triunfo revolucionario. Los \u00faltimos escritos de su vida, ya consolidada la victoria de las masas obreras y campesinas rusas, marcan precisamente ese retorno del partido al centro de la escena pol\u00edtica, resaltando su centralidad estrat\u00e9gica ante la inmensa tarea de dar comienzo a la construcci\u00f3n de la nueva sociedad comunista y de una nueva estatalidad revolucionaria que, inspirada en las ense\u00f1anzas de la Comuna de Par\u00eds, no deb\u00eda ser remedo del estado capitalista. Y eso no s\u00f3lo en el plano nacional: la creaci\u00f3n de la Internacional Comunista en 1919 proyect\u00f3 sobre el escenario mundial el papel del partido en momentos en que parec\u00eda que el capitalismo se enfrentaba a un callej\u00f3n sin salida y que el triunfo de la revoluci\u00f3n proletaria mundial parec\u00eda inminente.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluyo esta breve reflexi\u00f3n diciendo que la habitual caracterizaci\u00f3n del revolucionario ruso como un atento lector y disc\u00edpulo de Marx no le hace justicia a la inmensidad de su legado. Como constructor del primer estado obrero mundial, uno de cuyos m\u00e1s perdurables logros civilizatorios fue su decisiva contribuci\u00f3n a la derrota del nazismo, y como refinado pensador que aport\u00f3 valiosos y necesarios desarrollos al&nbsp;<em>corpus<\/em>&nbsp;te\u00f3rico del marxismo la obra de Lenin alcanza una estatura te\u00f3rica que no pas\u00f3 desapercibida para un atento observador de la derecha. Hablamos, claro est\u00e1, de Samuel P. Huntington, quien en uno de sus m\u00e1s importantes libros sentencia que \u201cLenin no fue el disc\u00edpulo de Marx; m\u00e1s bien, \u00e9ste fue el precursor de aqu\u00e9l. Lenin convirti\u00f3 al marxismo en una teor\u00eda pol\u00edtica,\u201d<a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn4\">[4]<\/a>&nbsp;Tesis que sin duda debe ser tomada con pinzas y abre numerosas e inquietantes preguntas, pero que contiene algunos elementos de verdad que no pueden ser simplemente desde\u00f1ados. Y hoy, cuando se cumplen 150 a\u00f1os del nacimiento de Lenin, el desaf\u00edo que nos propone la heterodoxa tesis del estadounidense es una buena ocasi\u00f3n para invitar a la militancia anticapitalista a retomar el estudio de la vasta producci\u00f3n te\u00f3rica del fundador de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref1\">[1]<\/a>&nbsp;Las&nbsp;<strong><em>Obras Completas<\/em><\/strong>&nbsp;de Lenin, que re\u00fane los libros, art\u00edculos, ensayos, intervenciones period\u00edsticas, discursos y mensajes de diversos tipo, fueron publicadas por primera vez en lengua castellana por la Editorial Cartago del Partido Comunista Argentino entre 1957 y 1973. Consta de 50 tomos y dos m\u00e1s conteniendo los \u00edndices de la obra. Cabe recordar que Lenin muere a los 54 a\u00f1os, lo cual pone de relieve el extraordinario caudal de su talento como escritor, publicista y dirigente&nbsp; pol\u00edtico.<br><a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref2\">[2]<\/a>&nbsp;Para un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de estas cuestiones ver nuestra introducci\u00f3n en: V. I. Lenin,&nbsp;<strong><em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Problemas candentes de nuestro movimiento<\/em><\/strong>&nbsp;(Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2004), pp. 13-73.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref3\">[3]<\/a>&nbsp;Lenin se refiere a este escrito suyo &nbsp;en su&nbsp;<strong><em>\u00bfQu\u00e9 Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;&nbsp;<strong><em>(op. cit<\/em><\/strong>), pp. 75-83.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref4\">[4]<\/a>&nbsp;Ver su &nbsp;<strong><em>Political Order in Changing Societies<\/em><\/strong>&nbsp;&nbsp;(New Haven: Yale University Press, 1968), p. 336.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Atilio A. Boron &nbsp;Vladimir Illich Ulianov naci\u00f3 en un d\u00eda como hoy, de 1870, en Simbirsk, Rusia. 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