{"id":2099,"date":"2020-05-21T11:15:55","date_gmt":"2020-05-21T11:15:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2099"},"modified":"2020-05-21T11:34:56","modified_gmt":"2020-05-21T11:34:56","slug":"foucault-esta-claramente-sobrevalorado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2099","title":{"rendered":"\u201cFoucault est\u00e1 claramente sobrevalorado\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/foucault-esta-claramente-sobrevalorado\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El historiador asturiano Francisco Erice publica en Siglo XXI&nbsp;<em>En defensa de la raz\u00f3n. Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del posmodernismo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nortes.me\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Erice-scaled.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><em>En defensa de la raz\u00f3n. Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del posmodernismo<\/em><\/strong>&nbsp;(Madrid, Siglo XXI) es una de las novedades editoriales de esta primavera, obra de&nbsp;<strong>Francisco Erice<\/strong>&nbsp;(Colombres, Asturies, 1955) profesor de Historia de Contempor\u00e1nea de la Universidad de Oviedo\/Uvi\u00e9u.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata, como su propio nombre indica, de un trabajo hist\u00f3rico al uso ya que aborda la cr\u00edtica al posmodernismo desde una perspectiva global, filos\u00f3fica y pol\u00edtica, aunque sobre todo, desde una intencionalidad de combates por la Historia\u2026 marxista.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que si algo caracteriza a este texto es la reivindicaci\u00f3n de la vigencia del marxismo y su m\u00e9todo de an\u00e1lisis como forma de hacer historia y de entender el mundo frente a las proyecciones posmodernas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta conjugaci\u00f3n de cr\u00edtica hacia la posmodernidad con la defensa del materialismo hist\u00f3rico da como resultado un&nbsp;<strong>libro tan interesante como pol\u00e9mico<\/strong>&nbsp;que a buen seguro levantar\u00e1 ampollas y suscitar\u00e1 reacciones contrapuestas, porque sus posicionamientos y argumentaciones&nbsp;<strong>tienen la cualidad de no dejar indiferente a ning\u00fan lector<\/strong>&nbsp;que se sumerja en su densa narraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es lo que te ha llevado a embarcarte en este trabajo? \u00bfCu\u00e1l es la motivaci\u00f3n origen del libro y su necesidad? \u00bfQu\u00e9 vac\u00edo viene a llenar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pensar que se trate de un libro \u201cnecesario\u201d o que \u201cllene\u201d alg\u00fan vac\u00edo me parece pretencioso. Me conformo con que resulte \u00fatil y estimule el debate. Lo cierto es que comparte argumentos con otros libros que, en los \u00faltimos a\u00f1os, han cuestionado las tesis posmodernas y reivindicado la recuperaci\u00f3n de un marxismo abierto y no dogm\u00e1tico; en este caso, se aplican especialmente a la Historia. El origen fueron unas Jornadas organizadas por la Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas (FIM), en las que particip\u00e9 con algunas reflexiones que ahora se profundizan. El est\u00edmulo que acab\u00f3 de dar forma al texto era doble:<strong>&nbsp;reaccionar frente a planteamientos posmodernos que constituyen un verdadero \u201casalto a la raz\u00f3n\u201d<\/strong>&nbsp;y alertar sobre la difusi\u00f3n acr\u00edtica de estas ideas entre cierta izquierda pol\u00edtica y social.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En defensa de la raz\u00f3n\u2026<\/em><\/strong><strong>&nbsp;no es exactamente un libro de historia, aunque se hable mucho sobre historia y sobre los historiadores, tiene adem\u00e1s cierto tono de ensayo. Esto no es lo m\u00e1s com\u00fan entre los historiadores\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es un ensayo porque carece de la profundidad y sistematicidad que requerir\u00eda un \u201ctratado\u201d sobre temas tan arduos, diversos y complejos como los que en \u00e9l se abordan, y adem\u00e1s porque no se plantea como objetivo -lo cual ser\u00eda nuevamente pecar de pretencioso- cerrar ning\u00fan debate, sino contribuir a abrirlo con actitud humilde, pero a la vez deliberadamente pol\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Haces una cr\u00edtica muy dura al posmodernismo ya desde la primera p\u00e1gina \u00bfEs acaso una respuesta a la forma en la que el propio posmodernismo ejerce sus cr\u00edticas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En general los posmodernos suelen envolver sus cr\u00edticas en tono petulante, haciendo gala adem\u00e1s de un af\u00e1n de originalidad que suele desembocar infelizmente en el \u201cdescubrimiento de mediterr\u00e1neos\u201d o en una distorsi\u00f3n efectista y sofisticada de la realidad. Todo ello con un lenguaje deliberadamente oscuro, casi de secta, que a veces envuelve contenidos bastante m\u00e1s inocuos o superficiales de lo que aparenta.&nbsp;<strong>No s\u00e9 si mi cr\u00edtica es dura, pero no lo es menos que otras<\/strong>. Adem\u00e1s, no es del todo original. En todo caso nunca niega de manera absoluta la utilidad de algunas ideas que estos pensadores pueden aportar, sino su car\u00e1cter de alternativa superadora del pensamiento de los que ellos laman \u201cla modernidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una cuesti\u00f3n que resulta muy llamativa es la cr\u00edtica que realizas a Foucault por su ambig\u00fcedad y falta de m\u00e9todo. Generalmente a Foucault se le tiene como todo un referente intelectual que traspasa los l\u00edmites de la posmodernidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tratamiento de Foucault es mucho mas matizado y a la vez m\u00e1s amplio que el que se hace de todos los pensadores posmodernos que aparecen en el libro, porque me parece indudable que el intelectual franc\u00e9s s\u00ed ha aportado desarrollos interesantes para los historiadores, quiz\u00e1s m\u00e1s sugerentes que rigurosos. Por eso la cr\u00edtica incluye esos matices positivos (cosa que apenas aparece por ejemplo en Derrida, Deleuze o Laclau). En todo caso, su falta de sistema propio, la variabilidad de sus posiciones te\u00f3ricas y coqueteos intelectuales, la arbitrariedad de sus construcciones hist\u00f3ricas (o, como preferir\u00eda decir \u00e9l, geneal\u00f3gicas), el uso injustificado que hace de determinados conceptos, la debilidad de su noci\u00f3n de \u201cpoder\u201d, etc., son cosas bien sabidas, que a menudo el propio Foucault reconoce a su manera. No s\u00e9 si es justo decir, como hac\u00eda Thompson, que Foucault es \u201cun fraude\u201d o que, como apunta Ginzburg, \u201cno es mas que a nota a pie de p\u00e1gina de Nietzsche\u201d, pero s\u00ed comparto con ellos -y con otros muchos- que est\u00e1 claramente sobrevalorado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfLa funci\u00f3n crea el \u00f3rgano? \u00bfA pesar del rechazo de las teor\u00edas posmodernas ha de admitirse que son la consecuencia l\u00f3gica de vivir inmersos en la posmodernidad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque una parte del diagnostico que hacen de las nuevas realidades pueda estar justificado, no comparto su aserto radical de que asistimos a un \u201ccambio de \u00e9poca\u201d, o de la crisis terminal de la llamada \u201cmodernidad\u201d; del mismo modo que creo que no debe suscribirse, como si de una obviedad se tratara, la idea de la caducidad inexorable de los proyectos emancipadores, ni el relativismo extremo o el escepticismo que niega la realidad material o la causalidad hist\u00f3rica. Me parece dif\u00edcil suscribir que vivamos en un universo de pura contingencia, o que los contextos sociales no condicionen o determinen los comportamientos colectivos, y que estos deban entenderse como mera construcci\u00f3n del lenguaje. S\u00ed creo que el posmodernismo -que, por otra parte, es muy diverso-&nbsp;<strong>responde a una etapa de crisis de las ideas cr\u00edticas y los proyectos de la izquierda hist\u00f3rica<\/strong>, pero lo nuevo no siempre es mejor que lo viejo; en este caso, no es una respuesta creativa a esas viejas ideas al parecer superadas. Por el contrario, ofrece esquemas bastante funcionales para el nuevo capitalismo en su etapa neoliberal, o al menos inocuos para sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Portada del \u00faltimo libro de Francisco Erice<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En tiempos de posverdad y subjetividad \u00bfNo viene la realidad a darle la raz\u00f3n al posmodernismo como m\u00e9todo a trav\u00e9s del que explicar los agrupamientos identitarios y ciertos comportamientos pol\u00edticos de parte del electorado en muchos pa\u00edses?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que el posmodernismo detecta procesos y s\u00edntomas reales (por ejemplo, la diversificaci\u00f3n de las contradicciones sociales y culturales), pero elabora con ellos un&nbsp;<strong>diagn\u00f3stico equivocado<\/strong>&nbsp;(el fin de las viejas contradicciones o la imposibilidad de entender la historia como proceso unitario), y difunde una idea de ruptura (nueva fase) sobredimensionada o err\u00f3nea. Las \u201cnuevas identidades\u201d, la fragmentaci\u00f3n de la clase obrera, la crisis de los proyectos emancipadores, la terciarizaci\u00f3n de las econom\u00edas desarrolladas y otras cuestiones que podr\u00edamos a\u00f1adir son procesos reales del nuevo capitalismo, pero no significan ni el fin del capitalismo en s\u00ed ni, en sentido estricto, de la \u201cmodernidad\u201d, como se dice.&nbsp;<strong>Esa obsesi\u00f3n por los \u201cpost\u201d tiene algo de marketing y ruido medi\u00e1tico<\/strong>&nbsp;y no pocas dosis de desviaci\u00f3n del punto de mira y de enmascaramiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cExiste una clara incompatibilidad entre cualquier marxismo que se precie y el posmodernismo\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfHa cometido el posmodernismo errores de bulto de interpretaci\u00f3n de la realidad? \u00bfPeca de ser una corriente tan influenciada por su occidentalismo como ella misma criticaba por el ejemplo al marxismo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que el primer error es su diagn\u00f3stico general y su rechazo de la herencia ilustrada, m\u00e1s all\u00e1 de algunas cr\u00edticas dignas de ser consideradas a las contradicciones de esta herencia. El antirracionalismo, el rechazo a la ciencia y a toda noci\u00f3n de verdad, el escepticismo nihilista y el relativismo radical, el idealismo pan-ling\u00fc\u00edstico extremo, nos conducen a callejones sin salida, aparte de sus derivaciones pol\u00edtico-sociales potencialmente reaccionarias. Es cierto que Foucault o Derrida han sido calificados de euroc\u00e9ntricos, t\u00e9rmino que, en todo caso, conviene no usar de manera indiscriminada y acr\u00edtica. El posmodernismo occidental ha suscitado r\u00e9plicas desde posiciones que a veces, desgraciadamente, no defienden una racionalidad cr\u00edtica alternativa, sino posturas m\u00edsticas (por ejemplo indigenistas), anti-racionalistas y contrarias a la ciencia, a la que califican sin matices -creo que err\u00f3neamente- de producto \u201ceuroc\u00e9ntrico\u201d. En particular, el escepticismo radical sobre la posibilidad de comprender racionalmente el mundo tiene consecuencias objetivamente reaccionarias y desmovilizadoras (m\u00e1s all\u00e1 de las intenciones de quienes lo formulan), pues nos impide actuar coherentemente sobre la realidad y nos condena a asumir lo existente o a rechazarlo desde posiciones meramente psicologistas, eticistas o de un voluntarismo extremo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 aportes parciales podemos salvar del posmodernismo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s lo mas salvable -aunque no exactamente de la manera en que estos autores lo plantean-, es la cr\u00edtica a las teolog\u00edas del progreso y a ciertas visiones mecanicistas, y una cierta sensibilidad para percibir s\u00edntomas que luego son indebidamente diagnosticados, pero que merecen atenci\u00f3n. En el campo historiogr\u00e1fico, muchos estudios que utilizan referentes de estos autores o algunas corrientes especialmente influidas por ellos (los estudios culturales o poscoloniales, la nueva historia cultural, una parte de los estudios de g\u00e9nero) han hecho aportaciones \u00fatiles, incluso muy relevantes. Esto es tanto m\u00e1s cierto cuando hablamos de un&nbsp;<strong>uso parcial y matizado de estas ideas y no de su presentaci\u00f3n como alternativa completa<\/strong>&nbsp;(como se hace por ejemplo, en la llamada \u201chistoria postsocial\u201d). Creo que cabe separar y rescatar esos avances de los planteamientos generales del posmodernismo. Con respeto a la revalorizaci\u00f3n del campo de lo simb\u00f3lico o de la subjetividad, no creo que se puedan reducir o incluso atribuir preferentemente al posmodernismo. Una concepci\u00f3n materialista como la que se defiende en este libro debe recoger e incorporar estos elementos a una visi\u00f3n m\u00e1s rica y totalizadora, pero deslig\u00e1ndolos precisamente de la visi\u00f3n posmoderna u otros reduccionismos e idealismos; por ejemplo, evitando que el an\u00e1lisis hist\u00f3rico de los elementos simb\u00f3licos sustituya o subsuma las realidades materiales, o que la incorporaci\u00f3n de la subjetividad (la visi\u00f3n \u201cemic\u201d, las emociones y sentimientos) olvide el nexo social y nos presente a sujetos individuales absurdamente desligados de su v\u00ednculo social, lo que Marx llamaba \u201crobinsonadas\u201d; o que, por ejemplo, el reconocimiento del papel de la ret\u00f3rica y el discurso en la construcci\u00f3n de los sujetos y la acci\u00f3n colectiva desemboque en la visi\u00f3n idealista de un lenguaje que funciona como \u201cdeus ex machina\u201d, con l\u00f3gica propia y desligado de los intereses y estrategias sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo todas las visiones del pasado son igualmente leg\u00edtimas\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se\u00f1alas una dicotom\u00eda y un enfrentamiento del posmodernismo con la escuela marxista \u00bfHasta que punto son incompatibles? \u00bfSe puede ser marxista y posmodernista o es una concomitancia imposible m\u00e1s all\u00e1 de ciertas influencias?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No hay realmente una \u201cescuela marxista\u201d (el marxismo siempre ha sido tremendamente plural) y en realidad tampoco un Posmodernismo absolutamente homog\u00e9neo. Claro que se han dado y se dan \u201cmaridajes\u201d e \u201chibridaciones\u201d m\u00faltiples, tanto en lo te\u00f3rico (por ejemplo, entre marxismo y foucaultismo) como en la labor pr\u00e1ctica de muchos de los historiadores, que suelen ser bastante ecl\u00e9cticos. Pero, en algunos aspectos claves, me parece que&nbsp;<strong>existe una clara incompatibilidad entre cualquier marxismo que se precie y el posmodernismo, cualquiera que sea la holgura con la que se lo defina<\/strong>: racionalismo frente a irracionalismo; visi\u00f3n totalizadora frente fragmentariedad; dial\u00e9ctica frente a \u201cdiferencia\u201d irreductible; determinaci\u00f3n frente a aleatoriedad y contingencia; historicidad frente a deshistorizaci\u00f3n, etc. etc.).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Parece que se ha impuesto la posverdad en las sociedades occidentales \u00bfEso c\u00f3mo afecta a la escrituraci\u00f3n de la historia? \u00bfC\u00f3mo combatirlo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pomposamente denominada \u201cposverdad\u201d no me parece que represente, en s\u00ed, nada nuevo: tergiversar deliberadamente la realidad hist\u00f3rica y utilizar la mentira para determinados fines apelando a las emociones tiene ya una amplia tradici\u00f3n; incluso, lo de negar relevancia en s\u00ed a la verdad y su supeditaci\u00f3n a la apariencia. \u00bfC\u00f3mo, si no, sobre la base de falsedades, se han justificado a lo largo de la historia tantas declaraciones de guerra, o las persecuciones a minor\u00edas, por ejemplo? El tema de la \u201cmentira pol\u00edtica\u201d, incluso de su conveniencia, es ya cl\u00e1sico en la filosof\u00eda (al menos desde Plat\u00f3n) o la politolog\u00eda (pi\u00e9nsese en las reflexiones de Hannah Arendt). Quiz\u00e1s lo \u00fanico nuevo es la capacidad casi infinita para difundir las mentiras a trav\u00e9s del \u201cruido\u201d generado en las nuevas redes sociales, que envuelven cada vez m\u00e1s en brumas los l\u00edmites entre lo verdadero de lo falso y que generan desinformaci\u00f3n sobre la base del \u201cexceso de informaci\u00f3n\u201d. Ser\u00eda injusto atribuir al posmodernismo la admisi\u00f3n o el elogio de la difusi\u00f3n de \u201cfakenews\u201d, por ejemplo, pero s\u00ed hay elementos en la perspectiva posmoderna que contribuyen a crear un clima favorable: los ataques a la raz\u00f3n, el relativismo y la tendencia a no diferenciar realidad y ficci\u00f3n, o la apelaci\u00f3n a las emociones como forma de generar v\u00ednculos pol\u00edticos colectivos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEst\u00e1 la universidad preparada para formar estudiantes que puedan formarse te\u00f3rica y metodol\u00f3gicamente sobre estas cuestiones? En definitiva \u00bfEnse\u00f1a la universidad a pensar o reflexionar sobre asuntos trascendentes para la ciencia, la sociedad y el individuo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde la universidad que yo conoc\u00ed como estudiante o cuando me incorpor\u00e9 a ella, las cosas han cambiado mucho. Por ejemplo, en mi gremio, el de los historiadores, el nivel de competencia profesional, de apertura al mundo exterior, es hoy comparable al de otros pa\u00edses de nuestro entorno, no desmerece en absoluto. Otra cosa distinta son los planes de estudio, que no fomentan particularmente, por ejemplo, el acceso por parte de los estudiantes a los conocimientos o los m\u00e9todos de otras disciplinas (Sociolog\u00eda, Antropolog\u00eda, etc.). La ret\u00f3rica de la interdisciplinariedad choca con esa realidad limitativa. Esto se pal\u00eda en parte con el papel que desempe\u00f1an los m\u00e1sters, pero sigue predominando, en la formaci\u00f3n b\u00e1sica de los estudiantes, una visi\u00f3n disciplinar demasiado cerrada, que luego quienes optan por la investigaci\u00f3n deben, obviamente, superar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entrando en el marxismo, Marx se\u00f1al\u00f3 la importancia de la intervenci\u00f3n en la sociedad frente a la interpretaci\u00f3n de la misma con el objetivo de transformar la realidad. Las facultades de historia, marxistas o no, parecen tener poco inter\u00e9s por transformar la sociedad y menos por interpretarla \u00bfEst\u00e1n le han dado los historiadores la espalda al mundo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo creo que es precisamente uno de los signos de la impronta posmoderna, aunque no solo de ella. Los posmodernos no creen que la Historia nos ofrezca instrumentos \u00fatiles para analizar cr\u00edticamente el presente y actuar sobre \u00e9l; en muchos casos, incluso se cuestionan la necesidad de la Historia como tal (Keith Jenkins habla de una futura sociedad \u201csin Historia\u201d, que no se moleste en \u201chistorizar el pasado\u201d). La universidad es parte de la sociedad, y si \u00e9sta \u00faltima se encuentra relativamente desmovilizada y desideologizada, \u00bfcabe pensar que eso no afecte a la universidad? Con todo, en esta universidad, quiz\u00e1s mayoritariamente conformista en lo pol\u00edtico-social y entregada al saber erudito o profesional sin cuestionarse en exceso su funci\u00f3n social,&nbsp;<strong>existen focos de pensamiento cr\u00edtico<\/strong>&nbsp;bastante m\u00e1s amplios de que una visi\u00f3n superficial nos puede hacer pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cReivindico la recuperaci\u00f3n de un marxismo abierto y no dogm\u00e1tico\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfSe corre (cierto) riesgo de reducir la historia a un mero saber erudito?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dejando claro que la buena erudici\u00f3n y el adecuado andamiaje metodol\u00f3gico son fundamentales para elaborar una Historia cr\u00edtica, lo que s\u00ed creo que&nbsp;<strong>predomina entre los historiadores es un cierto sentido gremial que tiende a eludir los debates y las controversias de fondo<\/strong>, en una especie de tolerancia y \u201cfair play\u201d mal entendidos. Creo que se pueden y deben definir posiciones -como modestamente quiere hacer este libro- y a la vez reconocer el valor del trabajo de quienes no las comparten.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Te expongo la siguiente frase: Marx es un autor al que lo han le\u00eddo muchas menos personas de las que lo presumen y de las que lo han le\u00eddo, una gran parte no se ha enterado de gran cosa.<\/strong>&nbsp;Creo que es verdad lo que dices, aunque ahora ni siquiera est\u00e9 de moda citar a Marx ni presumir de haberlo le\u00eddo, salvo para emitir un desde\u00f1oso juicio de distanciamiento o condescendencia; es m\u00e1s frecuente (a la vez que respetable e \u201chistoriogr\u00e1ficamente correcto\u201d) encontrar, en los \u00edndices onom\u00e1sticos de los libros o en las notas a pie de p\u00e1gina, nombres como Geertz, Bourdieu, Hayden White, Ricoeur o Foucault. Cabe destacar, en todo caso, que no pocos historiadores no marxistas siguen reivindicando la utilidad de Marx, incluso muchos que piensan que el marxismo debe purgar su vinculaci\u00f3n a proyectos pol\u00edticos y experiencias hist\u00f3ricas que les desagradan. Por supuesto que hay que leer (o releer) a Marx,&nbsp;<strong>pero yo recomendar\u00eda sobre todo empezar por leer a tantos marxistas actuales, ortodoxos o heterodoxos<\/strong>&nbsp;que han estado y est\u00e1n planteando en las \u00faltimas d\u00e9cadas reflexiones verdaderamente importantes para comprender el mundo y las sociedades actuales y pasados (Friedric Jameson, Terry Eagleton, Daniel Bensa\u00efd, Ellen M. Wood, Robert Brenner, David Harvey, Georges Dumenil, Domenico Losurdo, Alex Callinicos, Erik Olin Wright, Heidi Hartmann, Perry Anderson, Silvia Federici, etc. etc.). Pese a la crisis y el retroceso de las \u00faltimas d\u00e9cadas, el pensamiento marxista o&nbsp;<em>marxistizante<\/em>&nbsp;ha seguido vivo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hobsbwam y Thompson se erigen como los principales referentes de la historiografia marxista. Haces hincapi\u00e9 en lo que ambos autores pueden aportar al estudio de la historia y las sociedades, sin embargo\u2026 \u00bfLo aportan realmente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hobsbawm y Thompson, como exponentes destacados de la historiograf\u00eda marxista brit\u00e1nica, son&nbsp;<strong>referentes fundamentales<\/strong>&nbsp;a\u00fan hoy de un tipo de Historia social cr\u00edtica y abierta a lo cultural. Los planteamientos de ambos tienen puntos de conexi\u00f3n, pero tambi\u00e9n diferencias que ser\u00eda largo explicar. Los dos escriben con un pulso literario verdaderamente rico y atractivo. Su influencia es amplia (Thompson es el m\u00e1s citado en la segunda mitad del siglo XX y Hobsbawm probablemente el m\u00e1s traducido y parece que uno de los m\u00e1s le\u00eddos). Pero su huella evidente, que&nbsp;<strong>va mas all\u00e1 de la disciplina hist\u00f3rica<\/strong>, no supone que sus posiciones historiogr\u00e1ficas sean hegem\u00f3nicas. El \u201cmodelo\u201d thompsoniano de&nbsp;<em>la formaci\u00f3n de la clase obrera<\/em>&nbsp;y algunos de las nociones que utiliza (como las de \u201cexperiencia\u201d o \u201ceconom\u00eda moral\u201d) s\u00ed han ejercido un amplio influjo, aunque a menudo m\u00e1s superficial que profundo. En el caso de Hobsbawm, la influencia se refiere, m\u00e1s que a su planteamiento general marxista, al abordaje de temas o campos concretos (nacionalismos, bandolerismo social, protestas primitivas, etc.), o a sus sugestivas y diestramente construidas obras de s\u00edntesis, como la&nbsp;<em>Historia del Siglo XX.<\/em>&nbsp;<strong>Ambos proporcionan mimbres y sugerencias \u00fatiles para la posible reconstrucci\u00f3n de una historia marxista en el siglo XXI<\/strong>, pero junto con otras muchas, y en modo alguno podemos erigirlos como c\u00e1nones directamente reproducibles, y sus aportaciones no deben ser sacralizadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Viene muy a cuento la siguiente an\u00e9cdota: una vez me tacharon los planteamientos de Thompson sobre el concepto de clase como categor\u00eda hist\u00f3rica y el t\u00e9rmino de experiencia como planteamientos posmodernos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una caracterizaci\u00f3n as\u00ed podr\u00eda provenir de alguien a quien \u201cle suene\u201d Thompson sin haberlo le\u00eddo y que participe de una visi\u00f3n dogm\u00e1tica o mec\u00e1nica, propia de un cierto marxismo trasnochado. Thompson no comparte en absoluto los postulados del posmodernismo, salvo que por tal se entienda -lo cual es bastante absurdo- subrayar la importancia de los factores culturales u otorgar un papel importante a la acci\u00f3n social humana frente a la \u201cdeterminaci\u00f3n estructural\u201d. \u00bfC\u00f3mo calificar de posmoderno a quien sigui\u00f3 hasta el final manifestando su repudio al \u201csubjetivismo de moda y al idealismo\u201d, o que defend\u00eda \u201cestudiar el proceso social en su totalidad\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La historiograf\u00eda social espa\u00f1ola no ha logrado demasiado \u00e9xito cuantitativo y sigue predominando lo que podemos definir como la vieja historia, ni siquiera la posmoderna ha tenido un eco relevante dentro de nuestras fronteras. Sin embargo esta circunstancia, m\u00e1s all\u00e1 de ocasionales lamentos no ha generado excesivas reacciones \u00bfQu\u00e9 te sugiere esta cuesti\u00f3n? \u00bfSe hace necesario un combate frente a la vieja historia como el que se plantea frente a la posmodernidad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No comparto que la historiograf\u00eda espa\u00f1ola est\u00e9 atrasada o al margen de lo que se hace en otras historiograf\u00edas. La batalla contra una Historia tradicional y&nbsp;<strong>la incorporaci\u00f3n de la renovaci\u00f3n historiogr\u00e1fica del siglo XX ya se ha consumado plenamente<\/strong>, y yo dir\u00eda que con bastante \u00e9xito, al menos en lo que se refiere a la Historia Contempor\u00e1nea, que es la que mejor conozco. Paralelamente, fueron llegando a nuestro pa\u00eds influencias posmodernas o corrientes y tendencias que las incorporan. En esto como en otras cosas, Espa\u00f1a es cada vez es menos \u201cdiferente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa posverdad no representa nada nuevo\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los historiadores m\u00e1s relevantes de las \u00faltimas d\u00e9cadas, al menos en contempor\u00e1nea, no son para nada posmodernos. Los m\u00e1s peligrosos como P\u00edo Moa, tampoco<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La labor del llamado&nbsp;<strong>revisionismo<\/strong>&nbsp;afecta menos a la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica propiamente dicha que a su difusi\u00f3n. P\u00edo Moa es simplemente un vulgarizador, en el peor sentido de la palabra. Estos personajes&nbsp;<strong>ni suelen ser historiadores profesionales ni ejercitan m\u00e9todos de investigaci\u00f3n homologados por la Historia acad\u00e9mica<\/strong>, como sucede tambi\u00e9n, por ejemplo, con Mar\u00eda Elvira Roca Barea y su \u201cbest seller\u201d&nbsp;<em>Imperiofobia y leyenda negra.&nbsp;<\/em>Sus libros no son resultados de pr\u00e1cticas historiogr\u00e1ficas leg\u00edtimas m\u00e1s all\u00e1 de su intenci\u00f3n conservadora o reaccionaria, sino de&nbsp;<strong>operaciones<\/strong>&nbsp;<strong>de<\/strong>&nbsp;<strong>marketing<\/strong>, que responden a rearmes ideol\u00f3gicos de una nueva derecha agresiva y autoritaria (el \u201caznarismo\u201d, Vox y la actual deriva ultra de la derecha conservadora). La cr\u00edtica historiogr\u00e1fica a los mismos resulta relativamente f\u00e1cil, incluso a productos algo m\u00e1s sofisticados (pienso por ejemplo en los trabajos sobre la Segunda Rep\u00fablica o el Frente popular espa\u00f1ol de \u00c1lvarez Tard\u00edo, Rey Reguillo y otros). Pero la difusi\u00f3n es m\u00e1s dif\u00edcil de controlar, porque responde a par\u00e1metros y a voluntades que nada tienen que ver con la calidad.&nbsp;<strong>Tal vez los historiadores mas cr\u00edticos y rigurosos deber\u00edan plantearse combinar o compaginar la investigaci\u00f3n seria con una difusi\u00f3n amplia m\u00e1s eficaz.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero Moa o Roca Barea no son modelos para los nuevos historiadores. Me preocupan m\u00e1s las&nbsp;<strong>modas<\/strong>&nbsp;entre los j\u00f3venes investigadores, tan pulcramente formados en la metodolog\u00eda y los procedimientos de la investigaci\u00f3n y a veces carentes de cautelas cr\u00edticas (o de reservas ideol\u00f3gicas, incluso) que los pongan a salvo de ciertas modas tem\u00e1ticas o&nbsp;<em>tics<\/em>&nbsp;te\u00f3ricos, que les ofrecen un reconocimiento gremial que \u00fatil en su carrera acad\u00e9mica. Ah\u00ed es donde el virus posmoderno tiene un amplio campo de posibilidades de reproducirse, y citar a Judith Butler, Laclau o Clifford Geertz funciona como una especie de rito de paso grupal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Al final del libro apuestas por una historia con fuerte compromiso pol\u00edtico y planteas la necesidad de \u201crepolitizar la historia\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cRepolitizar la historia\u201d en el sentido que lo planteo no es utilizarla como arma arrojadiza o reducirla a la condici\u00f3n de arma de combate en menoscabo del rigor de su construcci\u00f3n, sino ubicar la disciplina donde siempre, consciente o inconscientemente, ha continuado estando: en el terreno de la legitimaci\u00f3n o la cr\u00edtica de los sistemas sociales y culturales. Es recuperar la idea del valor de la Historia para comprender el presente y atisbar el futuro, frente al rechazo posmoderno de la utilidad de la disciplina y su consideraci\u00f3n de la misma como forma de arte o producto literario. En ese sentido, \u201crepolitizar la Historia\u201d s\u00ed podr\u00eda considerarse una consigna anti-posmoderna.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEstas afirmaciones nos lleva a plantearnos el problema de la objetividad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es, desde luego, un problema fundamental, pero abordarlo en profundidad exigir\u00eda una nueva entrevista. Como ciencia humana o social, obviamente, la Historia no nos proporciona certezas equivalentes a las de las ciencias naturales, porque el historiador est\u00e1 personal y socialmente implicado en los procesos hist\u00f3ricos que analiza (no sucede lo mismo con las reacciones qu\u00edmicas o los procesos f\u00edsicos). Pero eso no significa que, como dir\u00edan los posmodernos, cualquier visi\u00f3n del pasado sea igualmente leg\u00edtima, o que la pr\u00e1ctica de los historiadores se sit\u00fae al mismo nivel que las de cualquier otro mecanismo de acceso al pasado (por ejemplo, no es lo mismo Historia que Memoria). Adem\u00e1s de los principios deontol\u00f3gicos y \u00e9ticos del historiador, existen mecanismos de depuraci\u00f3n de las fuentes, criterios heur\u00edsticos y principios metodol\u00f3gicos que nos permiten reconstruir con rigor los datos y por ende, con los pertinentes matices, los procesos. Los propios controles gremiales act\u00faan como filtros, te\u00f3ricamente separando la mena de la ganga, pero por supuesto con la interferencia inevitable de intereses sociales. Pero, obviamente, la cuesti\u00f3n es compleja.<\/p>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/www.nortes.me\/author\/hgonzalez\/\">H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez<\/a>&nbsp;es historiador, sindicalista y anarquista.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez Fuente: Rebeli\u00f3n El historiador asturiano Francisco Erice publica en Siglo XXI&nbsp;En defensa de la raz\u00f3n. Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del posmodernismo. En defensa de la raz\u00f3n. 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