{"id":2253,"date":"2020-06-14T14:49:38","date_gmt":"2020-06-14T14:49:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2253"},"modified":"2020-06-14T14:49:38","modified_gmt":"2020-06-14T14:49:38","slug":"debates-sobre-estrategia-y-organizacion-a-la-luz-de-la-rebelion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2253","title":{"rendered":"Debates sobre estrategia y organizaci\u00f3n a la luz de la rebeli\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Luis Meiners<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/debates-sobre-estrategia-y-organizacion-a-la-luz-de-la-rebelion\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Estamos viviendo jornadas hist\u00f3ricas. En Estados Unidos una rebeli\u00f3n contra el racismo sist\u00e9mico desatada a partir del asesinato de George Floyd ha adquirido una extensi\u00f3n y fuerza no vista en d\u00e9cadas. El inmenso despliegue represivo no ha logrado contenerla. Por el contrario, la protesta ha generado quiebres y tensiones en las m\u00e1s altas c\u00fapulas del poder del estado<\/p>\n\n\n\n<p>La radicalidad del momento actualiza la necesidad de encarar debates estrat\u00e9gicos para la militancia de izquierda y socialista. El objetivo de este art\u00edculo es contribuir a la necesaria tarea de abordarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos meses, y las \u00faltimas semanas en particular, hemos podido experimentar aquello que Lenin se\u00f1alaba sobre la existencia de semanas en las que transcurren d\u00e9cadas. Son momentos en los que se condensa la historia, y suceden rupturas que parec\u00edan inimaginables poco tiempo atr\u00e1s. Este es uno de esos momentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el trasfondo de la pandemia y la crisis econ\u00f3mica mundial, la rebeli\u00f3n que se ha desatado ha modificado de manera fundamental las coordenadas del debate pol\u00edtico. Es una respuesta masiva, en las calles, a un sistema basado en desigualdades estructurales que han sido expuestas de manera extremadamente dolorosa en el transcurso de los \u00faltimos meses. La violencia econ\u00f3mica del desempleo y la pobreza, la violencia patronal sobre los trabajadores esenciales, la violencia del racismo y la brutalidad policial, y por supuesto, la violencia de un virus en cuerpos desigualmente atravesados por todas estas formas de violencia estructural.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este escenario, los socialistas nos encontramos sin una herramienta pol\u00edtica, sin una organizaci\u00f3n que pueda empalmar con la presente ola de radicalizaci\u00f3n, conectarla con las experiencias e historias de lucha y sus ense\u00f1anzas, y contribuir a impulsarla hacia adelante. La crisis de la izquierda radical se produjo en paralelo al ascenso de corrientes reformistas que crecieron capitalizando un periodo de radicalizaci\u00f3n abierto luego de la crisis del 2008, en gran medida a trav\u00e9s de la campa\u00f1a de Sanders. En ese marco, se produjeron importantes debates en torno a la estrategia para una transformaci\u00f3n radical de la sociedad. Sobre estos debates queremos volver, a la luz del desarrollo de los acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estado, democracia capitalista y ruptura socialista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los debates estrat\u00e9gicos clave que se produjeron en el transcurso de este proceso fue en torno las posibilidades (y la necesidad) de una ruptura revolucionaria bajo reg\u00edmenes democr\u00e1tico burgueses. Ensayando una recuperaci\u00f3n de Kautsky en clave \u201cradical\u201d, esta posici\u00f3n part\u00eda de sostener que \u201cel camino hacia una ruptura anticapitalista en condiciones de democracia pol\u00edtica pasa por la elecci\u00f3n de un partido de la clase trabajadora al gobierno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, esta posici\u00f3n adopta esa afirmaci\u00f3n como una premisa. \u201cKautsky rechazaba la relevancia de una estrategia insurreccional en las democracias capitalistas. Su argumento era sencillo: la mayor\u00eda de la clase trabajadora en pa\u00edses parlamentarios generalmente buscar\u00e1 utilizar movimientos de masas legales y los canales democr\u00e1ticos existentes para hacer avanzar sus intereses. Los avances tecnol\u00f3gicos, en cualquier caso, han vuelto demasiado poderosos a los ej\u00e9rcitos modernos para que sean derrocados por un levantamiento del estilo de la lucha de barricadas callejeras del siglo XIX. Por estos motivos, los gobiernos democr\u00e1ticamente electos tienen demasiada legitimidad entre la clase trabajadora, demasiada potencia en sus fuerzas armadas, para que un enfoque insurreccional sea realista. La historia ha confirmado las predicciones de Kautsky. No solo no ha habido nunca un movimiento socialista insurreccional victorioso bajo una democracia capitalista, sino que adem\u00e1s solo una peque\u00f1a minor\u00eda de trabajadores ha apoyado siquiera nominalmente la idea de una insurrecci\u00f3n.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El primer argumento hist\u00f3rico que \u201cconfirma\u201d las predicciones de Kautsky es, como m\u00ednimo, enga\u00f1oso. Se podr\u00eda decir exactamente lo mismo sobre la estrategia de Kautsky. Efectivamente, en ninguna parte del mundo, ni siquiera bajo reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, ha habido un movimiento socialista victorioso por la v\u00eda electoral. Desde el Chile de Allende y la Francia de Mitterrand hasta Syriza en Grecia, nos encontramos con los mismos resultados: capitulaci\u00f3n o derrota violenta. La propia derrota de Sanders, o la de Corbyn en Inglaterra, dan testimonio de las dificultades de este camino, no s\u00f3lo para producir cambios de fondo, sino incluso para ganar elecciones. Por supuesto, quienes sostienen este argumento podr\u00edan ingresar al terreno del an\u00e1lisis de los errores espec\u00edficos de cada uno de esos procesos y explorar los escenarios hipot\u00e9ticos posibles si se hubiera actuado de otra manera. Todo eso es perfectamente v\u00e1lido y necesario para aprender de la historia. Pero elimina el aura de certeza absoluta y afirmaci\u00f3n irrefutable que dan a sus argumentos. El autor del art\u00edculo citado cr\u00edtica la extrapolaci\u00f3n de la Rusia de 1917, pero termina recurriendo como ejemplo a la Finlandia de 1918. Un debate honesto exigir\u00eda que ambos ejemplos sean v\u00e1lidos, o no ninguno lo sea.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera detenerme en el argumento del \u201capoyo minoritario\u201d en la clase trabajadora, que se vincula a lo afirmado previamente sobre el uso de los canales legales y la legitimidad de las democracias capitalistas. Es precisamente esta parte que puede analizarse mejor a la luz de los acontecimientos de los \u00faltimos 10 d\u00edas. Es evidente que bajo circunstancias \u201cnormales\u201d, la inmensa mayor\u00eda de la clase trabajadora y de todos los sectores oprimidos intentan resolver sus demandas a trav\u00e9s de los mecanismos formales de la democracia burguesa. La cuesti\u00f3n es que estas demandas no pueden ser resueltas de manera permanente mediante los mecanismos de cualquier estado burgu\u00e9s, por m\u00e1s amplias que sean sus formas democr\u00e1ticas. Y esto es as\u00ed por los l\u00edmites estructurales que impone el sistema capitalista y el car\u00e1cter de clase del estado. M\u00e1s temprano o m\u00e1s tarde, las demandas de la clase trabajadora chocan contra la pared de los intereses de la clase capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>En situaciones \u201cnormales\u201d, la clase capitalista logra maniobrar. A veces es obligada a resignar terreno. Pero en condiciones de crisis, sus m\u00e1rgenes se reducen. Cuando emergen los l\u00edmites, se producen condiciones para que la actividad de la clase trabajadora y el pueblo exceda los marcos de la institucionalidad. All\u00ed es cuando pueden surgen las insurrecciones. La historia ha demostrado que estas situaciones se producen peri\u00f3dicamente. En algunas partes del mundo, de manera constante. Otras partes han tenido d\u00e9cadas de relativa estabilidad. Pero esa estabilidad no dura para siempre, precisamente por las contradicciones inherentes del sistema capitalista y el car\u00e1cter de clase del estado. Negar estas contradicciones inherentes llev\u00f3 al reformismo del siglo XIX y principios del siglo XX a alimentar una concepci\u00f3n evolucionista del desarrollo hist\u00f3rico, y una evoluci\u00f3n gradual del capitalismo al socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de esta evoluci\u00f3n gradual, si hay algo que efectivamente podemos aprender de la historia es que \u00e9sta se desenvuelve mediante saltos, choques, avances y retrocesos, cambios bruscos y periodos de estabilidad. Hay momentos en los que millones experimentan en su propia vida, de manera concreta, estas contradicciones fundamentales del sistema capitalista y el car\u00e1cter de clase del estado. En esos momentos la actividad de la clase trabajadora y las masas se sale de los \u201ccanales democr\u00e1ticos\u201d. En estos momentos, una organizaci\u00f3n militante puede incidir decisivamente sobre los acontecimientos, y convencer a millones de la necesidad de una ruptura radical con el estado y el sistema partiendo de la experiencia vivida concreta, y organizarlos para lograr estos objetivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es uno de esos momentos excepcionales. Y es el resultado del estallido de una enorme cantidad de contradicciones acumuladas. La \u201clegitimidad\u201d de la democracia capitalista est\u00e1 atravesando una crisis hace tiempo. Incluso en los pa\u00edses \u201ccapitalistas avanzados\u201d, donde hubo d\u00e9cadas de estabilidad, la erosi\u00f3n del estado de bienestar y la ofensiva neoliberal de las \u00faltimas d\u00e9cadas ha generado un creciente desgaste de los reg\u00edmenes pol\u00edticos. Los grandes partidos burgueses de occidente han vivido importantes crisis. En la \u00faltima d\u00e9cada este proceso se ha acelerado. La crisis del 2008 debilit\u00f3 las bases de la estabilidad de los reg\u00edmenes pol\u00edticos, produciendo una polarizaci\u00f3n social y pol\u00edtica creciente. Aun antes de la pandemia, fuimos testigos de un ciclo de rebeliones desde Hong Kong hasta Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cuadro se ha profundizado con la pandemia y la crisis econ\u00f3mica. Fen\u00f3menos que est\u00e1bamos m\u00e1s acostumbrados a ver en los pa\u00edses semicoloniales ya hab\u00edan adquirido una creciente relevancia en los pa\u00edses imperialistas en los \u00faltimos a\u00f1os y esto se ha agudizado. Millones de desocupados, pobreza, crisis en los sistemas de salud y los servicios e incluso hambre. Pero tambi\u00e9n la tendencia hacia crisis y estallidos sociales cada vez m\u00e1s agudos, desde los chalecos amarillos de Francia hasta la rebeli\u00f3n anti-racista en Estados Unidos. Estamos en los comienzos de un cambio cualitativo. La pandemia ha desatado una crisis econ\u00f3mica de proporciones hist\u00f3ricas y expuesto desigualdades estructurales. Las respuestas desastrosas de los gobiernos han acelerado crisis pol\u00edticas. Este es el marco en el que se desarrolla la situaci\u00f3n presente, y el que la rebeli\u00f3n que estamos viendo contribuye a profundizar. Es precisamente all\u00ed que ponen a prueba distintas orientaciones estrat\u00e9gicas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estrategia y organizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con alrededor de 70 mil miembros, el DSA es la organizaci\u00f3n m\u00e1s importante de la izquierda. Sin embargo, ha estado muy por detr\u00e1s de los acontecimientos. Sin dudas miles de miembros del DSA forman parte activa de las protestas. Pero el DSA no ha tenido una presencia organizada en las mismas. M\u00e1s all\u00e1 declaraciones correctas, no ha intervenido con una perspectiva propia en los acontecimientos, ni llamado a organizar a sus miembros para desarrollar una orientaci\u00f3n com\u00fan debatida democr\u00e1ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta debilidad fundamental tiene varias causas. En parte, se debe a que algunos de los sectores que componen a esta organizaci\u00f3n tienen una comprensi\u00f3n reduccionista e inadecuada del papel de la lucha contra el racismo, del movimiento de Liberaci\u00f3n Negra, en lucha de clases. En algunos casos se combina con un rechazo y desconfianza en la capacidad transformadora de la irrupci\u00f3n del movimiento de masas en la escena pol\u00edtica. Pero adem\u00e1s, y atravesando transversalmente lo anterior, la comprensi\u00f3n de que las elecciones son el camino fundamental para una ruptura anticapitalista est\u00e1 en la ra\u00edz de estas debilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el crecimiento explosivo del DSA en los \u00faltimos a\u00f1os lleva a la existencia de una diversidad de orientaciones en su interior, e incluso notables diferencias que se expresan en debates p\u00fablicos y se trasladan a la acci\u00f3n, en t\u00e9rminos generales se trata de una organizaci\u00f3n fuertemente orientada hacia lo electoral. Esto significa que, m\u00e1s all\u00e1 de las desigualdades regionales y en sus tendencias, su membres\u00eda es una red relativamente laxa, y la disputa electoral tiene un peso decisivo en la actividad y las tareas concretas que la organizaci\u00f3n le propone a sus miembros. En la pr\u00e1ctica, esto hace que en medio de jornadas hist\u00f3ricas como las que estamos viviendo, en ciudades como Nueva York no se hayan organizado reuniones donde los miembros puedan participar activamente para coordinar la intervenci\u00f3n del DSA en las protestas. O que se proponga una campa\u00f1a de \u201cDesfinanciar la polic\u00eda\u201d, pero no se organice como desarrollarla de manera militante, a trav\u00e9s de volantes, intervenciones p\u00fablicas, difusi\u00f3n masiva, movilizaciones, etc. En un momento de inmensa radicalizaci\u00f3n, no se abren espacios para debatir y organizar como un partido socialista puede ser parte de los acontecimientos y simult\u00e1neamente argumentar al interior del movimiento la necesidad de luchar contra el conjunto del sistema, y de construir una organizaci\u00f3n para ello, haciendo avanzar las ideas socialistas en un momento de enorme apertura. Esto no solo debilita a la organizaci\u00f3n, tambi\u00e9n tiene consecuencias negativas para el desarrollo del movimiento. Debemos preguntarnos, \u00bfque pasar\u00eda, por ejemplo, si el DSA con sus 70 mil miembros interviniera con una pol\u00edtica com\u00fan para desarrollar la movilizaci\u00f3n, enfrentar a Trump, convocar asambleas y coordinaciones para decidir c\u00f3mo profundizar la lucha? La concepci\u00f3n dominante produce un divorcio entre la actividad \u201cpol\u00edtica\u201d concebida exclusivamente en t\u00e9rminos electorales, y la actividad en los movimientos. Esto impide que se act\u00fae sobre una rebeli\u00f3n como \u00e9sta, es decir, que verdaderamente se haga pol\u00edtica de masas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este escenario se impone con urgencia la necesidad de dar la pelea por construir una organizaci\u00f3n que est\u00e9 a la altura de las circunstancias. Necesitamos un partido revolucionario, un partido para la acci\u00f3n. Esta organizaci\u00f3n debe fomentar el debate a su interior, con un funcionamiento interno verdaderamente democr\u00e1tico, en el que la pol\u00edtica, orientaciones y tareas sea definidos por el conjunto de sus miembros. Simult\u00e1neamente tiene que ser centralizado, para poder potenciar su fuerza, enfocando los esfuerzos de manera conjunta hacia los objetivos pol\u00edticos comunes. Las instancias de direcci\u00f3n necesarias para esto deben ser democr\u00e1ticamente electas y debe rendir cuentas peri\u00f3dicamente. Un partido que forme cuadros y activistas para que vuelquen toda su capacidad pol\u00edtica y organizativa a la lucha de clases. Que puedan vincular cada una de las luchas parciales con el objetivo de una transformaci\u00f3n social radical. Una red de militantes de estas caracter\u00edsticas podr\u00eda jugar un papel decisivo en momentos como el actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tarea fundamental se ha vuelto urgente en el periodo presente. Sin dudas hay errores y experiencias del previas que dificultan esta tarea. Pero hay un enorme espacio para avanzar. Un paso fundamental en este sentido es reagrupar a la militancia socialista revolucionaria, hoy dispersa, en muchos casos activando en sindicatos y movimientos sociales, en otros organizada en una diversidad de corrientes de izquierda. Pero para avanzar en este sentido, quienes compartimos la necesidad de pelear por esta perspectiva debemos comenzar por agruparnos, conformar una organizaci\u00f3n sobre bases estrat\u00e9gicas compartidas, desde la cual participar activamente en la lucha de clases y en los debates del activismo de izquierda sosteniendo la necesidad de un reagrupamiento revolucionario. Hay camaradas que provienen de distintas tendencias, distintas tradiciones, pero que compartimos una comprensi\u00f3n com\u00fan del presente y de las tareas planteadas. Agruparnos es un primer paso central. No pueden primar las rencillas sectarias frente a la magnitud de la tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>En un nivel m\u00e1s general, este reagrupamiento tendr\u00e1 la tarea fundamental de pelear por la construcci\u00f3n de un tercer partido, socialista, independiente de los dos partidos del capital. Esto implica dar peleas tanto dentro como fuera del DSA, para construir esta organizaci\u00f3n. Miles de camaradas dan esta pelea alrededor de todo el pa\u00eds. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si tuvi\u00e9ramos una herramienta para dar esta pelea de forma organizada? Debemos encontrar el camino para avanzar de manera conjunta. Desde la Liga Internacional Socialista, queremos aportar para dar pasos decisivos en este sentido. El momento es ahora.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis Meiners<\/strong>:&nbsp;<strong>Liga Internacional Socialista \u2013 Estados Unidos<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Meiners Fuente: Rebeli\u00f3n Estamos viviendo jornadas hist\u00f3ricas. 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