{"id":2434,"date":"2020-07-01T10:55:31","date_gmt":"2020-07-01T10:55:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2434"},"modified":"2020-07-11T00:56:32","modified_gmt":"2020-07-11T00:56:32","slug":"derribar-estatuas-no-borra-la-historia-nos-hace-verla-con-mas-claridad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2434","title":{"rendered":"Derribar estatuas no borra la historia, nos hace verla con m\u00e1s claridad"},"content":{"rendered":"\n<p>Enzo Traverso<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/derribar-estatuas-no-borra-la-historia-nos-hace-verla-con-mas-claridad\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n: Viento Sur<\/p>\n\n\n\n<p>Los manifestantes que derriban monumentos dedicados a esclavistas y genocidas son a menudo acusados de \u00abborrar el pasado\u00bb. Sin embargo, sus acciones est\u00e1n obligando a analizar con m\u00e1s detalle a las personas que honran estos monumentos, permitiendo as\u00ed que la historia se vuelva a contar desde el punto de vista de sus v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p>El antirracismo es una batalla por la memoria. Esa es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s notables de la oleada de protestas que ha surgido en todo el mundo tras el asesinato de George Floyd en Minneapolis. En todas partes los movimientos antirracistas han cuestionado el pasado al atacar monumentos que simbolizaban el legado de la esclavitud y el colonialismo: el general Robert E. Lee de los confederados en Virginia; Theodore Roosevelt en la ciudad de Nueva York; Crist\u00f3bal Col\u00f3n en muchas ciudades de Estados Unidos; el rey belga Leopoldo II en Bruselas; el traficante de esclavos Edward Colston en Bristol; Jean-Baptiste Colbert, ministro de Finanzas de Louis XIV y autor del infame&nbsp;<em>Code Noir<\/em>&nbsp;en Francia; el padre del periodismo italiano moderno, y ex propagandista del colonialismo fascista, Indro Montanelli, etc. Ya sean derribadas, destruidas, pintadas o grafiteadas, estas estatuas personifican una nueva dimensi\u00f3n de lucha: la conexi\u00f3n entre los derechos y la memoria. Ponen de relieve el contraste entre el estatus de los negros y los sujetos poscoloniales como minor\u00edas estigmatizadas y embrutecidas, y el lugar simb\u00f3lico dado en el espacio p\u00fablico a sus opresores, un espacio que tambi\u00e9n conforma el entorno urbano de nuestra vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estallidos de iconoclastia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es bien sabido que las revoluciones poseen una&nbsp;<em>furia iconoclasta<\/em>. Ya sea espont\u00e1nea, como la destrucci\u00f3n de iglesias, cruces y reliquias cat\u00f3licas durante los primeros meses de la Guerra Civil espa\u00f1ola, o algo m\u00e1s cuidadosamente planeado como la demolici\u00f3n de la columna Vend\u00f4me durante la Comuna de Par\u00eds, este estallido de iconoclastia da forma a cualquier subversi\u00f3n del orden establecido.<\/p>\n\n\n\n<p>El director de cine Sergei Eisenstein present\u00f3&nbsp;<em>Octubre<\/em>, su obra maestra sobre la Revoluci\u00f3n rusa, con im\u00e1genes de una multitud derribando una estatua del zar Alejandro III, y en 1956 los sublevados de Budapest destruyeron la estatua de Stalin. En 2003, como una confirmaci\u00f3n involuntariamente ir\u00f3nica de esta regla hist\u00f3rica, las tropas estadounidenses organizaron el derribo de una estatua de Saddam Hussein en Bagdad, con la complicidad de muchas estaciones de televisi\u00f3n afines, para disfrazar as\u00ed su ocupaci\u00f3n como un levantamiento popular.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de ese caso, dondequiera que la iconoclastia de los movimientos de protesta sea aut\u00e9ntica \u00e9sta siempre provoca reacciones indignadas. Los comuneros fueron tachados de \u00abv\u00e1ndalos\u00bb y Gustave Courbet, uno de los responsables por derribar la columna, fue encarcelado. En cuanto a los anarquistas espa\u00f1oles, \u00e9stos fueron condenados como feroces b\u00e1rbaros. Una indignaci\u00f3n similar ha estallado en las \u00faltimas semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Boris Johnson se escandaliz\u00f3 cuando una estatua de Churchill recibi\u00f3 la pintada de \u201cracista\u201d, algo sobre lo que existe un consenso acad\u00e9mico, vinculado a los debates actuales sobre su caracterizaci\u00f3n de los africanos y su responsabilidad por la hambruna de Bengala en 1943.<\/p>\n\n\n\n<p>Emmanuel Macron se quej\u00f3 amargamente de una iconoclastia similar en un mensaje dirigido a la naci\u00f3n francesa que curiosamente nunca mencion\u00f3 a las v\u00edctimas del racismo: \u201cEsta noche les digo muy claramente, queridos conciudadanos, que la Rep\u00fablica no borrar\u00e1 ninguna huella o cualquier figura de su historia. No olvidar\u00e1 ninguno de sus logros. No derribar\u00e1 ninguna estatua\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En Italia, el lanzamiento de pintura roja sobre una estatua de Indro Montanelli en un parque p\u00fablico de Mil\u00e1n fue denunciado un\u00e1nimemente como un acto \u00abfascista\u00bb y \u00abb\u00e1rbaro\u00bb por todos los peri\u00f3dicos y medios de comunicaci\u00f3n, con la excepci\u00f3n de&nbsp;<em>Il Manifesto<\/em>. Herido en la d\u00e9cada de 1970 por terroristas de izquierda, Montanelli fue canonizado como un heroico defensor de la democracia y la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esta \u00abofensa cobarde\u00bb infligida a su estatua por los lanzadores de pintura, un editorialista del&nbsp;<em>Corriere della Sera<\/em>insist\u00eda en que ese h\u00e9roe deb\u00eda ser recordado como una figura \u00absagrada\u00bb. Sin embargo, este acto \u00abb\u00e1rbaro\u00bb result\u00f3 fruct\u00edfero al revelar a muchos italianos los \u00absagrados\u00bb logros de Montanelli: en la d\u00e9cada de 1930, como joven periodista, ensalz\u00f3 el Imperio fascista y sus jerarqu\u00edas raciales; enviado a Etiop\u00eda como corresponsal de guerra de inmediato&nbsp;<em>compr\u00f3<\/em>&nbsp;a una ni\u00f1a eritrea de catorce a\u00f1os para satisfacer sus necesidades sexuales y de servicio dom\u00e9stico. Para muchos comentaristas esas eran las \u00abcostumbres de la \u00e9poca\u00bb y, por lo tanto, cualquier acusaci\u00f3n de apoyo al colonialismo, el racismo y el sexismo eran injustas y estaban injustificadas. Sin embargo, todav\u00eda en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60, Montanelli conden\u00f3 el mestizaje como fuente de decadencia civilizatoria, con argumentos tomados directamente del&nbsp;<em>Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas&nbsp;<\/em>de Arthur Gobineau de 1853-55<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estos fueron de hecho los mismos argumentos defendidos vigorosamente por el KKK en ese mismo periodo con ocasi\u00f3n de su oposici\u00f3n al movimiento de derechos civiles en Estados Unidos. Y, contra toda evidencia, el padre espiritual de dos generaciones de periodismo italiano neg\u00f3 ferozmente que el ej\u00e9rcito fascista hubiera llevado a cabo bombardeos con gas durante la guerra de Etiop\u00eda. Los \u00abb\u00e1rbaros\u00bb de Mil\u00e1n s\u00f3lo quer\u00edan recordarnos estos simples hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es ciertamente interesante observar que la mayor\u00eda de los l\u00edderes pol\u00edticos, intelectuales y periodistas indignados por la actual ola de \u00abvandalismo\u00bb nunca expresaron una indignaci\u00f3n similar por los repetidos episodios de violencia policial, racismo, injusticia y desigualdad sist\u00e9mica contra la que se emprende la protesta. Se han debido sentir bastante c\u00f3modos en esa posici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de ellos incluso elogiaron la tormenta iconoclasta de signo contrario hace treinta a\u00f1os cuando las estatuas de Marx, Engels y Lenin fueron derribadas en Europa Central. Mientras que la posibilidad imaginaria de vivir entre este tipo de monumentos es intolerable y agobiante, ellos est\u00e1n muy orgullosos de que las estatuas de generales confederados, comerciantes de esclavos, reyes genocidas, dise\u00f1adores legales de la supremac\u00eda blanca y propagandistas del colonialismo fascista constituyan el patrimonio hist\u00f3rico de las sociedades occidentales. Tal como insisten al se\u00f1alar que \u00abno borraremos ning\u00fan rastro o figura de nuestra historia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En Francia, demoler los vestigios monumentales del colonialismo y la esclavitud generalmente se caracteriza como una forma de&nbsp;<em>comunitarismo<\/em>, una palabra que actualmente tiene un sentido peyorativo, ya que impl\u00edcitamente significa que tales vestigios molestan exclusivamente a los descendientes de esclavos y pueblos colonizados, no a la mayor\u00eda blanca que es la que fija las normas est\u00e9ticas, hist\u00f3ricas y conmemorativas que enmarcan el espacio p\u00fablico. De hecho, muy a menudo el supuesto&nbsp;<em>universalismo<\/em>&nbsp;de Francia tiene un sabor desagradable en forma de&nbsp;<em>comunitarismo blanco<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<em>furia iconoclasta<\/em>, que actualmente se extiende por las ciudades a escala mundial, reclama al igual que lo demandaran sus antepasados, nuevas reglas de tolerancia y coexistencia. Lejos de borrar el pasado, la iconoclastia antirracista entra\u00f1a una nueva conciencia hist\u00f3rica que inevitablemente afecta el paisaje urbano. Las estatuas en disputa&nbsp;<em>celebran<\/em>&nbsp;el pasado y a sus actores, un simple hecho que legitima su retirada. Las ciudades son cuerpos vivos que cambian de acuerdo con las necesidades, valores y deseos de sus habitantes, y estas transformaciones son siempre el resultado de conflictos pol\u00edticos y culturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Derribar monumentos que conmemoran a los gobernantes del pasado da una dimensi\u00f3n hist\u00f3rica a las luchas del presente contra el racismo y la opresi\u00f3n. Quiz\u00e1s signifique incluso algo m\u00e1s que eso. Es otra forma de oponerse a la gentrificaci\u00f3n de nuestras ciudades que supone la metamorfosis de sus distritos hist\u00f3ricos en lugares cosificados y fetichizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que una ciudad es clasificada por la UNESCO como \u00abpatrimonio de la humanidad\u00bb est\u00e1 condenada a morir. Los \u00abb\u00e1rbaros\u00bb que derriban estatuas protestan impl\u00edcitamente contra las pol\u00edticas neoliberales actuales que al tiempo que expulsan a las clases bajas de los centros urbanos transforman a \u00e9stos en vestigios congelados. Los s\u00edmbolos de la antigua esclavitud y el colonialismo se combinan con el rostro deslumbrante del capitalismo inmobiliario, y \u00e9stos son los objetivos de los manifestantes.<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La mirada de los vencidos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La iconoclastia antirracista, seg\u00fan un argumento m\u00e1s sofisticado y perverso, expresa un deseo inconsciente de negar el pasado. Seg\u00fan este argumento, a pesar de lo opresivo y desagradable que fuera el pasado, \u00e9ste no se puede cambiar. Esto es desde luego cierto. Pero transitar el pasado, particularmente si se trata de un pasado repleto de racismo, esclavitud, colonialismo y genocidios, no implica&nbsp;<em>celebrarlo,<\/em>&nbsp;como vienen a hacer la mayor\u00eda de las estatuas derribadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Alemania el pasado nazi est\u00e1 abrumadoramente presente en las plazas y calles de la ciudad a trav\u00e9s de monumentos conmemorativos que celebran a sus v\u00edctimas y no a sus perseguidores. En Berl\u00edn, el Memorial del Holocausto se erige como una advertencia a las generaciones futuras (<em>das Mahnmal<\/em>). Los cr\u00edmenes de las SS no se recuerdan con una estatua que rememore a Heinrich Himmler, sino a trav\u00e9s de una exposici\u00f3n al aire libre y bajo techo llamada \u00abTopograf\u00eda del terror\u00bb que se encuentra en la sede de una antigua oficina de las SS.<\/p>\n\n\n\n<p>No necesitamos estatuas de Hitler, Mussolini y Franco para recordar sus fechor\u00edas. Precisamente porque los espa\u00f1oles no han olvidado el franquismo es la raz\u00f3n por la que el gobierno de Pedro S\u00e1nchez decidi\u00f3 retirar los restos del Caudillo de su monumental tumba. Es solo desacralizando el Valle de los Ca\u00eddos como este monumento fascista pod\u00eda consignarse en el reino de la memoria de una sociedad democr\u00e1tica que no olvida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n es profundamente enga\u00f1oso equiparar nuestra actual iconoclastia antirracista a la intencionalidad de la antigua&nbsp;<em>damnatio memoriae<\/em>&nbsp;(condena de la memoria). En la antigua Roma, esta pr\u00e1ctica ten\u00eda como objetivo eliminar las conmemoraciones p\u00fablicas de emperadores u otras personalidades cuya presencia chocaba con los nuevos gobernantes. Ten\u00edan que ser olvidados.<\/p>\n\n\n\n<p>Borrar a Le\u00f3n Trotsky de las im\u00e1genes oficiales sovi\u00e9ticas bajo el estalinismo fue otra forma de&nbsp;<em>damnatio memoriae<\/em>, e inspiraci\u00f3n para la obra&nbsp;<em>1984<\/em>&nbsp;de George Orwell. Escribi\u00f3 que en el Estado ficticio de Ocean\u00eda el pasado se hab\u00eda reescrito por completo: \u00abEstatuas, inscripciones, piedras conmemorativas, los nombres de las calles, cualquier cosa que pudiera arrojar luz sobre el pasado hab\u00eda sido sistem\u00e1ticamente alterada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos ejemplos son comparaciones enga\u00f1osas porque se refieren a la eliminaci\u00f3n del pasado&nbsp;<em>por los poderosos<\/em>. En cambio, la iconoclastia antirracista busca provocativamente liberar el pasado de su control, \u00abcepillar el pasado a contrapelo\u00bb, al repensarlo desde el punto de vista de los dominados y los vencidos, y no con la mirada de los vencedores.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que nuestro patrimonio arquitect\u00f3nico y art\u00edstico est\u00e1 cargado con el legado de la opresi\u00f3n. Como dijera un famoso aforismo de Walter Benjamin: \u00abNo hay ning\u00fan documento civilizatorio que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie\u00bb. Quienes derriban estatuas no son nihilistas ciegos: no desean destruir el Coliseo o las pir\u00e1mides.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s bien, preferir\u00edan no olvidar que, como se\u00f1alara Bertolt Brecht, estos monumentos admirables fueron construidos por esclavos. Edward Colston y Leopold II no ser\u00edan olvidados: sus estatuas deber\u00edan conservarse en museos y preservarse de manera que no se explicara solo qui\u00e9nes fueron y sus logros extraordinarios, sino tambi\u00e9n por qu\u00e9 y c\u00f3mo sus personas se convirtieron en ejemplos de virtud y filantrop\u00eda, objetos a venerar \u2013 en resumen, la encarnaci\u00f3n de su civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ola global<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta oleada de iconoclastia antirracista es global y no admite excepciones. Los italianos (incluidos los italoamericanos) y los espa\u00f1oles est\u00e1n orgullosos de Col\u00f3n, pero las estatuas del hombre que&nbsp;<em>descubri\u00f3&nbsp;<\/em>las Am\u00e9ricas no tienen el mismo significado simb\u00f3lico para los pueblos ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal iconoclastia reclama leg\u00edtimamente un reconocimiento p\u00fablico y la transcripci\u00f3n de su propia memoria y perspectiva: un&nbsp;<em>descubrimiento<\/em>&nbsp;que inaugur\u00f3 cuatro siglos de genocidio. En Fort-de-France, la capital de Martinica, dos estatuas de Victor Sch\u0153lcher, tradicionalmente celebradas por la Rep\u00fablica Francesa como un s\u00edmbolo de la abolici\u00f3n de la esclavitud en 1848, fueron derribadas el 22 de mayo. Como nos dice el diario derechista&nbsp;<em>Le Figaro<\/em>&nbsp;\u00abLos nuevos censores creen poseer la verdad y ser los guardianes de la virtud\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, los \u00abnuevos censores\u00bb (es decir, j\u00f3venes activistas antirracistas) desean pasar p\u00e1gina a una tradici\u00f3n paternalista y sutilmente racista del<em>&nbsp;universalismo<\/em>&nbsp;franc\u00e9s. Siempre describi\u00f3 la abolici\u00f3n de la esclavitud como un regalo para los esclavos por parte de la Rep\u00fablica ilustrada, una tradici\u00f3n que Macron resum\u00eda bien en el mensaje citado anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00abnuevos censores\u00bb comparten el juicio de Frantz Fanon al abordar este clich\u00e9 en su libro&nbsp;<em>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/em>&nbsp;de 1952: \u00abEl hombre negro se content\u00f3 agradeci\u00e9ndole al hombre blanco, y la prueba m\u00e1s palmaria de este hecho es la impresionante cantidad de estatuas que se erigieron por toda Francia y colonias para mostrar a la Francia blanca acariciando el cabello rizado de este bonito negro cuyas cadenas acababan de romperse\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabajar con el pasado no es una tarea abstracta o un ejercicio puramente intelectual. Requiere m\u00e1s bien un esfuerzo colectivo que no puede disociarse de la acci\u00f3n pol\u00edtica. Este es el significado de la iconoclastia de estos \u00faltimos d\u00edas. De hecho, si bien ha estallado en el seno de una movilizaci\u00f3n antirracista global, el terreno ya hab\u00eda sido labrado por a\u00f1os de compromiso contra-memorial y una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica desarrollada por multitud de asociaciones y activistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La iconoclastia, como toda acci\u00f3n colectiva, merece atenci\u00f3n y cr\u00edtica constructiva. Estigmatizar despectivamente es simplemente exonerar una historia de opresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Enzo Traverso<\/em>&nbsp;es historiador y profesor en la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York. Su libro m\u00e1s reciente es M<em>elancol\u00eda de izquierda&nbsp;<\/em>(Galaixia Gutenberg, 2019).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enzo Traverso Fuente: Rebeli\u00f3n Traducci\u00f3n: Viento Sur Los manifestantes que derriban monumentos dedicados a esclavistas y genocidas son a menudo acusados de \u00abborrar el pasado\u00bb. 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