{"id":2748,"date":"2020-08-25T01:06:04","date_gmt":"2020-08-25T01:06:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2748"},"modified":"2020-09-09T11:18:20","modified_gmt":"2020-09-09T11:18:20","slug":"los-duenos-de-internet","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2748","title":{"rendered":"Los due\u00f1os de internet"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/rebelion.org\/autor\/natalia-zuazo\/\">Natalia Zuazo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/los-duenos-de-internet\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>En remera y con un ej\u00e9rcito de relacionistas p\u00fablicos que difunden sus acciones filantr\u00f3picas, un club de cinco empresas tecnol\u00f3gicas domina el mundo como antes lo hicieron las grandes potencias. Sin palacios, murallas ni sangre, este neocolonialismo tech lleg\u00f3 a la cima. \u00bfCu\u00e1nto podr\u00e1 mantener su dominio?<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/12-15-gafam-2-1.png\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/12-15-gafam-2-1.png\">Aclaraci\u00f3n: estos datos son anteriores a la pandemia. Hacer clik para ampliar el mapa.<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este mismo momento, una de cada dos personas en el mundo est\u00e1n conectadas a los servicios de alguna de estas cinco empresas: Google, Microsoft, Facebook, Apple y Amazon. A trav\u00e9s de los mails que llegan a su tel\u00e9fono, de la notificaci\u00f3n a la foto que subi\u00f3 hace un rato, de los archivos que guard\u00f3 en un servidor lejano, de los datos que est\u00e1 procesando con un software creado por ellas o por el paquete que espera desde el otro lado del mundo. La vida de medio planeta est\u00e1 en manos del Club de los Cinco, un manojo de corporaciones que concentra tanto poder que gran parte de la econom\u00eda, la sociedad y las decisiones del futuro pasan por ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esto no siempre fue as\u00ed. Hubo un tiempo en que el Club de los Cinco ten\u00eda competencia. En 2007 la mitad del tr\u00e1fico de internet se distribu\u00eda entre cientos de miles de sitios dispersos por el mundo. Siete a\u00f1os despu\u00e9s, en 2014, esa misma cifra ya se hab\u00eda concentrado en 35 empresas. Sin embargo, el podio todav\u00eda estaba repartido, tal como ven\u00eda sucediendo desde el gran despegue del cambio tecnol\u00f3gico en la d\u00e9cada de los 70. Microsoft repart\u00eda su poder con IBM, Cisco o Hewlett-Packard. Google convivi\u00f3 con Yahoo!, con el buscador Altavista y con AOL. Previo a Facebook, MySpace tuvo su reinado. Antes de que Amazon tuviera una de las acciones m\u00e1s valiosas de la Bolsa, eBay se quedaba con una buena parte de los ingresos del comercio electr\u00f3nico. El Club de los Cinco ni siquiera estaba a salvo de que alguna<em>&nbsp;startup<\/em>, con un desarrollo innovador, le quitara su reinado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os el negocio de la tecnolog\u00eda ubic\u00f3 a esos cinco gigantes en un podio. Y todos nosotros \u2013que les confiamos nuestro tiempo, costumbres y datos a estas empresas\u2013 contribuimos. Hoy ostentan un poder tan grande y concentrado que ponen en juego no solo el equilibrio del mercado, sino tambi\u00e9n las libertades y los derechos de las personas en cada rinc\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un dominio m\u00e1s eficiente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La leyenda cuenta que el Club de los Cinco alguna vez fue un grupito de&nbsp;<em>nerds<\/em>&nbsp;conectando cables y escribiendo l\u00edneas de c\u00f3digo en un garaje. En 1975 Bill Gates y Paul Allen, trabajando d\u00eda y noche durante ocho semanas en el programa para la computadora personal Altair, que dar\u00eda inicio a Microsoft y har\u00eda que Gates dejara la Universidad de Harvard a los 19 a\u00f1os para dedicarse a su nueva empresa en Seattle. En 1998 Larry Page y Sergei Brin, desertando de su posgrado en Computaci\u00f3n en Stanford para fundar Google en una cochera alquilada de Menlo Park, California, luego de publicar un art\u00edculo donde sentaban las bases de \u201cPage Rank\u201d, el algoritmo que hoy ordena cada resultado de la web. En 2004 Mark Zuckerberg en su habitaci\u00f3n de Harvard creando Facemash, el prototipo de Facebook, para conectar a los estudiantes de la Universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos ellos hoy integran una superclase de multimillonarios que desde la torre de sus corporaciones miran al resto del mundo (incluso al poder de los gobernantes, jueces y fiscales) con la calma de los invencibles. Desde sus aviones privados o sus oficinas con juegos, mascotas y pantallas donde exhiben su filantrop\u00eda para con los pobres, saben que con un minuto de sus acciones en la Bolsa pueden pagar el bufete de abogados m\u00e1s caro de Nueva York o al financista que les resuelva en instantes un giro millonario a un para\u00edso fiscal.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curioso de esta historia es que el Club de los Cinco lleg\u00f3 a la cima sin violencia. No necesit\u00f3 utilizar la fuerza, como otras superclases de la Historia. Su dominio, en cambio, creci\u00f3 controlando piezas tan peque\u00f1as como datos y c\u00f3digos. Luego consolid\u00f3 su feudo en los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, internet, las \u201cnubes\u201d de servidores, el comercio electr\u00f3nico y los algoritmos, y los llev\u00f3 a otros territorios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy las grandes plataformas tecnol\u00f3gicas son, a su vez, los monopolios que dominan el mundo. Unos pocos jugadores controlan gran parte de la actividad en cada sector. Google lidera las b\u00fasquedas, la publicidad y el aprendizaje automatizado. Facebook controla gran parte del mercado de las noticias y la informaci\u00f3n. Amazon, el comercio en gran parte de Occidente, y est\u00e1 avanzando en producir y distribuir tambi\u00e9n sus propios productos. Uber no s\u00f3lo quiere intermediar y ganar dinero con cada viaje posible, sino que tambi\u00e9n busca convertirse en la empresa que transporte los bienes del futuro, incluso sin necesidad de conductores, a trav\u00e9s de veh\u00edculos aut\u00f3nomos. De la tecnolog\u00eda al resto de nuestras vidas, estas empresas est\u00e1n comenzando a conquistar otras grandes industrias, como el transporte, el entretenimiento, las ventas minoristas a gran escala, la salud y las finanzas.<\/p>\n\n\n\n<p>En remera y con un ej\u00e9rcito de relacionistas p\u00fablicos difundiendo sus comunicados de prensa donde se declaran en favor del desarrollo de los m\u00e1s necesitados, los Cinco Grandes dominan el mundo como antes lo hicieron las grandes potencias con \u00c1frica y Asia. La diferencia es que en nuestra era de tecnoimperialismo su superclase nos domina de una forma m\u00e1s eficiente. En vez de construir palacios y grandes murallas, se instala en oficinas abiertas llenas de luz en Silicon Valley. En vez de desplegar un ej\u00e9rcito, suma poder con cada \u201cme gusta\u201d. En vez de trasladar sacerdotes y predicadores, se nutre del \u201ccapitalismo del like\u201d \u2013en palabras del fil\u00f3sofo surcoreano Byung-Chul Han (<a href=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/notas-web\/los-duenos-de-internet\/#n_1\">1<\/a>)\u2013 la religi\u00f3n m\u00e1s poderosa de una \u00e9poca en la que nos creemos libres mientras cedemos voluntariamente cada dato de nuestra vida. Cien a\u00f1os despu\u00e9s, estamos viviendo un nuevo colonialismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La era de los imperios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si cada uno de los trescientos millones de seres que viven en China compraran tan s\u00f3lo una caja de clavos?\u201d, se preguntaban los comerciantes brit\u00e1nicos en la era de los imperios. \u201c\u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si cada habitante del planeta que todav\u00eda no tiene internet la tuviera y pudiera acceder a mi red social?\u201d, ser\u00eda la frase id\u00e9ntica que, en nuestra \u00e9poca, se hizo Mark Zuckerberg al lanzar el proyecto internet.org (o Free Basics), que ofrece internet \u201cgratuita\u201d en pa\u00edses pobres a cambio de una conexi\u00f3n limitada donde est\u00e1 incluida su empresa Facebook.<\/p>\n\n\n\n<p>Las similitudes entre las dos etapas son impactantes. En la era de los imperios un pu\u00f1ado de naciones occidentales se reparti\u00f3 el control del mundo hasta dominar al 50% de la poblaci\u00f3n. En nuestra \u00e9poca el Club de los Cinco controla la mitad de nuestras acciones diarias. En ambos casos, la tecnolog\u00eda jug\u00f3 un papel decisivo. La diferencia es que en la era imperial Europa y Estados Unidos controlaban territorios y acopiaban oro. Hoy la s\u00faper clase tecno-dominante controla el oro de nuestra \u00e9poca: los datos. Cuantos m\u00e1s tienen, m\u00e1s poder concentran.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que en la era imperial las potencias intentaron imponer una educaci\u00f3n occidental en sus colonias y no lo lograron masivamente, en nuestra era el Club de los Cinco todav\u00eda domina con un consenso casi absoluto. En \u00c1frica y Asia la gran masa de la poblaci\u00f3n apenas modific\u00f3 su forma de vida: la \u201coccidentalizaci\u00f3n\u201d tuvo l\u00edmites. Sin embargo, hoy no hay habitante del mundo que no sue\u00f1e con un iPhone. Aun m\u00e1s, los grandes de la tecnolog\u00eda no s\u00f3lo dominan en sus productos, sino que tambi\u00e9n ganan dinero cada vez que pagamos con nuestros datos. Todos, de alguna forma, terminamos sometidos a ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que permanece, de una \u00e9poca a otra, es la desigualdad. La diferencia entre unos pocos que tienen mucho y otros muchos que tienen muy poco es el denominador com\u00fan. Hoy, ocho grandes millonarios concentran la misma riqueza que la mitad de la poblaci\u00f3n del mundo. De esa c\u00fapula, cuatro son due\u00f1os de empresas tecnol\u00f3gicas: Bill Gates de Microsoft, Jeff Bezos de Amazon, Mark Zuckerberg de Facebook y Larry Ellison de Oracle. Muy cerca de ellos est\u00e1n Larry Page y Sergei Brin de Google, Steve Ballmer de Microsoft, Jack Ma de Alibaba y Lauren Powell Jobs, viuda de Steve Jobs y heredera de Apple.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa tecnolog\u00eda no hace m\u00e1s que mejorarnos la vida\u201d, leemos como mantra de la publicidad tecno-optimista. Es cierto: gracias a ella hacemos cosas como ir al supermercado desde la computadora, llevar en la mochila una colecci\u00f3n infinita de libros en un lector digital o tener del otro lado de la c\u00e1mara a nuestro abuelo que vive lejos. Tambi\u00e9n la tecnolog\u00eda aplicada a la salud mejor\u00f3 la esperanza de vida de gran parte del planeta: en 2015 una persona viv\u00eda un promedio de 71 a\u00f1os, cinco a\u00f1os m\u00e1s que en el a\u00f1o 2000, el mayor salto desde el a\u00f1o 1960. Se mejoraron los niveles de supervivencia infantil, el control de enfermedades como la malaria, se ampli\u00f3 el acceso a las vacunas y descendi\u00f3 la tasa de muerte por enfermedades como el c\u00e1ncer (<a href=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/notas-web\/los-duenos-de-internet\/#n_2\">2<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo hay un problema que no mejor\u00f3, sino que, al contrario, se profundiz\u00f3: la desigualdad. All\u00ed reside el gran dilema de nuestro tiempo: si la tecnolog\u00eda no sirve para que m\u00e1s personas vivan de un modo digno, entonces algo est\u00e1 fallando.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero algo est\u00e1 empezando a cambiar. En los \u00faltimos a\u00f1os distintas voces provenientes especialmente desde Europa y desde algunos centros acad\u00e9micos y grupos de activistas en todos los continentes, est\u00e1n comenzando a alertar y tomar acciones respecto del gran poder concentrado de las compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas y su impacto en la desigualdad. El control de los datos de Google, la poca transparencia de Facebook sobre el manejo de las noticias, los conflictos laborales y urban\u00edsticos de Uber y el impacto comercial de gigantes como Amazon prendieron las primeras alarmas serias. El movimiento, no obstante, todav\u00eda es lento y enfrenta grandes obst\u00e1culos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>(1) Byung-Chul Han, Psicopol\u00edtica, Herder, Barcelona, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>(2) Federico Kukso, \u201cLos mejores a\u00f1os de nuestra vida\u201d, Le Monde diplomatique, edici\u00f3n Cono Sur, Buenos Aires, octubre de 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo forma parte de&nbsp;<strong>El Atlas de la revoluci\u00f3n digital \u2014 Descargar&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/pdf-atlas-zuazo-f.pdf\">aqu\u00ed<\/a>&nbsp;el art\u00edculo en pdf para ver todos los mapas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Atlas de la revoluci\u00f3n digital constituye un aporte a la comprensi\u00f3n de las vertiginosas mutaciones que est\u00e1n cambiando el mundo tal como lo conoc\u00edamos. Una herramienta para reflexionar sobre los alcances de la revoluci\u00f3n digital y recuperar el control sobre las tecnolog\u00edas que se est\u00e1n apoderando de nuestras vidas. Comprar&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/producto\/el-atlas-de-la-revolucion-digital-edicion-impresa\/\">aqu\u00ed<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este art\u00edculo integra la serie: Cartograf\u00edas. Coordenadas de un mundo que cambia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Natalia Zuazo, periodista. Su \u00faltimo libro es Los due\u00f1os de internet (Debate, Buenos Aires, 2018).<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/guerrasdeinternet.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/tapa-guerras-II.jpg\" alt=\"Los due\u00f1os de internet - Los Due\u00f1os de internet | Guerras de internet\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>\u00a9 Le Monde diplomatique, edici\u00f3n Cono Sur<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Natalia Zuazo Fuente: Rebeli\u00f3n En remera y con un ej\u00e9rcito de relacionistas p\u00fablicos que difunden sus acciones filantr\u00f3picas, un club de cinco empresas tecnol\u00f3gicas domina el mundo como antes lo hicieron las grandes potencias. Sin palacios, murallas ni sangre, este neocolonialismo tech lleg\u00f3 a la cima. \u00bfCu\u00e1nto podr\u00e1 mantener su dominio? 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