{"id":2836,"date":"2020-09-09T00:03:11","date_gmt":"2020-09-09T00:03:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2836"},"modified":"2020-09-19T21:39:41","modified_gmt":"2020-09-19T21:39:41","slug":"vida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=2836","title":{"rendered":"Vida"},"content":{"rendered":"\n<p>Yayo Herrero<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20200801\/Firmas\/33195\/vida-yayo-herrero-naturaleza-pandemia-crisis-ser-humano-ecologia.htm\">CTXT<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Podemos se\u00f1alar m\u00e1s o menos con facilidad algo que est\u00e1 vivo, pero no es tan sencillo definir la vida. El agua, el aire, la tierra y el fuego son parte de la vida y la constituyen pero no son vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Mirada desde nuestro ombligo, la vida es el per\u00edodo que transcurre entre el nacimiento y la muerte. Mirada en su conjunto, es una tremenda e incre\u00edble rareza que dura ya unos 3.800 millones de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/des-juj.infd.edu.ar\/sitio\/educacion-emocional-2019\/upload\/De_maquinas_y_Seres_Vivos_-_Maturana.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Maturana y Varela<\/a>&nbsp;dicen que podemos saber que algo est\u00e1 vivo cuando es capaz de crear, reparar, mantener y modificar su propia estructura tomando sustancias del medio y expulsando lo que le sobra. Esa caracter\u00edstica recibe el nombre de autopoiesis, que quiere decir auto-producci\u00f3n. La autopoiesis es la propiedad b\u00e1sica y distintiva de los seres vivos. Cuando no la cumplen es porque est\u00e1n muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida surgi\u00f3 en la Tierra hace unos 3.800 millones de a\u00f1os. Primero aparecieron microorganismos anaerobios, que no necesitaban ox\u00edgeno. Unos mil millones de a\u00f1os despu\u00e9s, aparecieron las cianobacterias que ten\u00edan la capacidad de utilizar la luz del sol para su nutrici\u00f3n y produc\u00edan como residuo el ox\u00edgeno. Poco a poco, estas bacterias fueron cambiando la composici\u00f3n del aire, el agua y de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>La biota \u2013conjunto de los seres vivos\u2013 fue creando las condiciones adecuadas para que se d\u00e9 la vida en la Tierra tal y como la conocemos hoy. Coevoluciona y regula el ambiente. Con estas premisas, James Lovelock y Lynn Margulis formularon la Hip\u00f3tesis Gaia. A partir de ella, ambos pusieron de manifiesto que lo que la ciencia sol\u00eda tratar por separado, los seres vivos, los oc\u00e9anos, la atm\u00f3sfera, el clima, los&nbsp; suelos\u2026, formaba una realidad indivisible.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida en su conjunto es un sistema complejo que se autoconstruye y autorregula a partir de intercambios qu\u00edmicos y se\u00f1ales t\u00e9rmicas. Juntos, dice Marcos de Castro, el ambiente y los seres vivos, componen un sistema global que funciona como si se tratase de una entidad viva.<\/p>\n\n\n\n<p>Gaia ser\u00eda el sistema ecol\u00f3gico global que funciona org\u00e1nicamente, integrando a los seres vivientes, las relaciones entre ellos y de ellos con la tierra, el agua y el aire, a partir del \u201cfuego\u201d del sol. Se autorregula mediante una serie de complejos ciclos interdependientes entre s\u00ed \u2013agua, carbono, f\u00f3sforo, nitr\u00f3geno\u2026\u2013 que funcionan con diferentes ritmos (desde segundos a millones de a\u00f1os) y a diferentes escalas espaciales (microsc\u00f3picas, regionales o globales).<\/p>\n\n\n\n<p>El sol es el motor de la vida. Es una estrella que se form\u00f3 hace aproximadamente 4.600 millones de a\u00f1os. T\u00e9cnicamente, es una enana amarilla, y seguir\u00e1 si\u00e9ndolo m\u00e1s o menos otros 5.000 millones m\u00e1s. Despu\u00e9s, se convertir\u00e1 en una gigante roja y engullir\u00e1 las \u00f3rbitas actuales de Mercurio, Venus y la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>La Tierra y la vida giran alrededor del Sol. Este movimiento organiza el tiempo y el calendario de los seres vivos. Su energ\u00eda sustenta a casi todas las formas de vida concretas y hace que funcione el sistema en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el Sol es la energ\u00eda, la fotos\u00edntesis es la tecnolog\u00eda b\u00e1sica de lo vivo. A m\u00ed, me flipa la fotos\u00edntesis. Es alucinante que en aquella sopa primigenia de c\u00e9lulas en interacci\u00f3n, de repente, algunas comenzasen a convertir la luz del sol y los minerales muertos en un cuerpo vivo, a la vez que expulsaban, como residuo, el ox\u00edgeno a la atm\u00f3sfera.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, atea, me imagino as\u00ed la qu\u00edmica de la resurrecci\u00f3n. En un suelo, la materia org\u00e1nica procedente de seres vivos muertos es convertida por los microorganismos en minerales inertes. Y las plantas que fotosintetizan vuelven a convertir lo muerto en cuerpo vivo\u2026 Faltan, me parece a m\u00ed, muchos poemas sobre la fotos\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida se organiza en red. Los productores primarios fabrican su propio cuerpo que sirve de alimento a los seres herb\u00edvoros, que a su vez son la comida de los carn\u00edvoros. Los descomponedores se nutren de la muerte de todos los anteriores. Las relaciones entre productores, consumidores (herb\u00edvoros y carn\u00edvoros) y descomponedores regulan los ciclos en los que se recicla la materia. Van transfiriendo unos a otros la energ\u00eda del sol,&nbsp; que solo puede ser capturada por los productores primarios. En cada traspaso de energ\u00eda,&nbsp; se pierde la mayor parte de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos, absolutamente todos los seres, son comidos, vivos o muertos, por otros seres vivos. Podemos estar seguros de que cada part\u00edcula que compone la materia de nuestro cuerpo fue antes flor, piedra, arado, l\u00e1piz, escarabajo, ca\u00f1\u00f3n o mariposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos cuenta Lynn Margulis que la vida no conquist\u00f3 el planeta mediante combates, sino gracias a la cooperaci\u00f3n. Las formas de vida se multiplicaron e hicieron m\u00e1s complejas asoci\u00e1ndose a otras, no mat\u00e1ndolas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las c\u00e9lulas eucariotas \u2013las c\u00e9lulas m\u00e1s complejas\u2013 se formaron a partir de la uni\u00f3n simbi\u00f3tica entre c\u00e9lulas procariotas. Los animales y plantas estamos compuestos de c\u00e9lulas eucariotas, as\u00ed que, si no se hubiese dado esa uni\u00f3n, la vida probablemente estar\u00eda formada s\u00f3lo por un conglomerado de bacterias.<\/p>\n\n\n\n<p>Lynn Margulis formul\u00f3 la teor\u00eda de la simbiog\u00e9nesis, que defiende que son las relaciones simbi\u00f3ticas, en mayor medida que las mutaciones gen\u00e9ticas al azar, las responsables de los mayores cambios evolutivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La cooperaci\u00f3n ha sido una estrategia adaptativa tambi\u00e9n para muchas especies. Aves que comparten, licaones que cuidan de la prole en com\u00fan, vampiros de Azada que se donan sangre, palomas torcaces que cazan en bandadas, bonobos que se organizan en sociedades matriarcales pac\u00edficas y usan el sexo para resolver conflictos, aves que se alimentan de los par\u00e1sitos de algunos mam\u00edferos\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros mismos, los humanos, estamos habitados por millones de bacterias que cooperan con nosotros. En el trayecto que va desde la boca hasta el ano, en la piel, la&nbsp; nariz, o\u00eddos, la vejiga, los conductos urinarios y en la vagina, viven microorganismos&nbsp; que nos echan una mano con la digesti\u00f3n y otras funciones vitales. A cambio,&nbsp; nuestro cuerpo les proporcione h\u00e1bitat y alimento.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que en la naturaleza se dan relaciones de competencia y lucha encarnizada, pero las relaciones de simbiosis y cooperaci\u00f3n son centrales para que la vida se mantenga. Si la literatura cient\u00edfica ha destacado tanto lo de la supervivencia del m\u00e1s fuerte, probablemente ha sido porque son interpretaciones que encajan mejor con una organizaci\u00f3n social que naturaliza y legitima la competencia y la explotaci\u00f3n de todo lo vivo por parte de quien m\u00e1s poder tiene. Quiz\u00e1s, tambi\u00e9n por eso las redes tr\u00f3ficas hayan sido dibujadas en forma de pir\u00e1mide, con el ser humano en la c\u00faspide y no en forma de red.<\/p>\n\n\n\n<p>Le preguntaban a Lynn Margulis en una ocasi\u00f3n por qu\u00e9 la simbiog\u00e9nesis generaba tantas resistencias. Ella contest\u00f3 riendo que, a muchos, pensar la evoluci\u00f3n en t\u00e9rminos de cooperaci\u00f3n les resultaba femenino de m\u00e1s\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La diversidad es otro pilar de lo vivo. Hay seres unicelulares y otros formados por millones de c\u00e9lulas interdependientes; los hay que fabrican su propio alimento, mientras que otros lo consiguen en el entorno; pueden respirar ox\u00edgeno o envenenarse con \u00e9l. Unos vuelan,&nbsp; nadan, saltan, van en silla de ruedas o caminan,&nbsp; y otros no se mueven del sitio en el que nacen. Unos se se reproducen mediante el sexo y otros no\u2026 La biodiversidad es casi inabarcable a escala humana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se mantiene Gaia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones vitales se ven constantemente perturbadas por m\u00faltiples variables. El proceso que hace que los seres vivos y las relaciones entre ellos y con el medio se mantengan m\u00e1s o menos constantes, se llama homeostasis. Existen mecanismos de realimentaci\u00f3n negativa que detecten las perturbaciones y act\u00faan minimizando y amortiguando los cambios, de forma que el conjunto se estabilice volviendo a su situaci\u00f3n de equilibrio inicial. Los mares y oc\u00e9anos, por ejemplo, absorben la mayor parte del exceso de calor y la mayor parte del di\u00f3xido de carbono procedente de la combusti\u00f3n de las energ\u00edas f\u00f3siles, \u201ctratando\u201d de reestablecer los equilibrios clim\u00e1ticos previos y aminorando la tendencia al calentamiento que causaba la concentraci\u00f3n mayor de gases de efecto invernadero.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si la perturbaci\u00f3n es muy grande, los mecanismos de realimentaci\u00f3n negativa dejan de funcionar y se disparan otros de realimentaci\u00f3n positiva, que agrandan los efectos de la perturbaci\u00f3n, alejando mucho m\u00e1s el conjunto del sistema del equilibrio. Un ejemplo son las emisiones de metano que deja escapar el permafrost cuando se descongela a causa del calentamiento global, que aumentan la concentraci\u00f3n del gases de efecto invernadero y amplifican el calentamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las perturbaciones sobrepasan un cierto umbral, pueden originarse una serie de cambios dr\u00e1sticos y en cadena, que, a partir de un momento, denominado punto de bifurcaci\u00f3n,&nbsp; conducen a la desorganizaci\u00f3n y colapso del equilibrio inicial y a la configuraci\u00f3n de una nueva situaci\u00f3n impredecible, y en la que el azar determina el resultado final.<\/p>\n\n\n\n<p>Kaufmann dice, por ello, que la vida se desenvuelve entre la estructura y la sorpresa. Lo de sorpresa siempre suena sugerente pero cuando nos estamos refiriendo a forzar el cambio de las variables biof\u00edsicas a la que nuestra especie est\u00e1 adaptada, la novedades resultan inquietantes.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida que prosper\u00f3 y se ha mantenido en la Tierra durante los \u00faltimos miles de millones de a\u00f1os es solar, c\u00edclica, diversa, interconectada y cooperativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres humanos somos unos reci\u00e9n llegados a esta aventura planetaria. Cada especie suele durar, de media, unos cinco millones de a\u00f1os y luego desaparece. La nuestra lleva en Gaia unos 200.000 y, nos lo vamos a tener que currar mucho, para&nbsp; alcanzar la esperanza de vida media de otras especies.<\/p>\n\n\n\n<p>La civilizaci\u00f3n industrial es energ\u00edvora, petrodependiente, vertiginosa, extractivista, homogeneizadora, generadora de residuos inabarcables y competitiva. La cultura capitalista ha construido una \u201cnormalidad\u201d que se da de bruces con la realidad que sostiene la vida. La econom\u00eda hegem\u00f3nica es ecol\u00f3gicamente analfabeta y las subjetividades e imaginarios que promueve discurren divorciados de la realidad material del planeta. A las personas que vivimos dentro la burbuja del progreso se nos ha olvidado que somos una especie viva.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la ciencia nos explica que el universo, la naturaleza y nuestros cuerpos no se comportan como el gran reloj que enunci\u00f3 Newton a finales del XVII, nuestra civilizaci\u00f3n sigue actuando como si los territorios fuesen s\u00f3lo almacenes y vertederos a disposici\u00f3n de la parte privilegiada de la humanidad, como si las vacas fuesen m\u00e1quinas que convierten hierba en carne, los r\u00edos tuber\u00edas de agua y la gente mano de obra. Miramos la naturaleza&nbsp; desde arriba y desde fuera,&nbsp; como si fuese una m\u00e1quina inerte y previsible.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pregona que la libertad llega despu\u00e9s de superar el reino de la necesidad, pero la necesidad en los seres autopoi\u00e9ticos y necesitados de cuidados no se supera nunca. Tenemos que aprender a vivir libres sabi\u00e9ndonos inherentemente eco e interdependientes.<\/p>\n\n\n\n<p>El Progreso, sin embargo, se ha construido sobre la fantas\u00eda del despegue prometeico de la naturaleza y de los cuerpos. La negaci\u00f3n de nuestra condici\u00f3n de seres de la tierra, vulnerables, y uno a uno finitos, es solo una gran ilusi\u00f3n que termina modificando irreversiblemente el ambiente del que depende su propia supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de aplicar durante d\u00e9cadas a la naturaleza viva la l\u00f3gica de las cosas muertas, caemos del guindo. Calentamiento global, p\u00e9rdida de biodiversidad, superaci\u00f3n de la biocapacidad de la tierra, contaminaci\u00f3n de suelos, aire y agua, zoonosis, proliferaci\u00f3n de enfermedades, pandemias, desigualdades, feminicidios, explotaci\u00f3n, expulsiones\u2026 El desarrollo en carne viva.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un par de siglos, y sobre todo los \u00faltimos decenios, actuando como si la organizaci\u00f3n material de la vida humana flotase por encima de la tierra y de los cuerpos, se produce un fuerte encontronazo entre lo geopol\u00edtico y lo geof\u00edsico y se desmorona la base fundamental de la episteme moderna: la falsa distinci\u00f3n entre el orden de lo natural y el de los seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabelle Stengers se refiere a este momento como la intrusi\u00f3n de Gaia.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo cambia, aunque no queramos verlo, a partir de que la emergencia planetaria emerja como sujeto hist\u00f3rico, sin intencionalidad ni finalidad, pero con agencia, interviniendo en todo lo pol\u00edtico. Si bien no tiene sentido politizar la ecolog\u00eda, es imprescindible ecologizar la pol\u00edtica. Siempre debi\u00f3 ser as\u00ed. Si los seres de la tierra desconectados de la misma tierra organizan el aire, el agua o el resto de la vida, lo desbaratan todo.<\/p>\n\n\n\n<p>La justicia o el derecho ya no se pueden pensar sin tener en cuenta la irreversible intrusi\u00f3n de Gaia. La mayor habilidad de los negacionistas con poder es hacer creer a la gente que no existe. Mientras, se adaptan ventajosamente a lo que est\u00e1 por venir, desahuciando enormes jirones de vida, tambi\u00e9n humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes so\u00f1amos con que ma\u00f1ana sea un mundo habitable para todas, tenemos el reto de no eludir esa realidad y tratar incansablemente de salvar la distancia brutal que hay hoy entre el conocimiento cient\u00edfico y la impotencia pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Se llama magufos a quienes propagan discursos contrarios a la ciencia que no pueden demostrar su validez. Creo que muchas de las visiones de la econom\u00eda convencional son puras&nbsp;<em>magufadas<\/em>. La econom\u00eda se ha convertido en una verdadera religi\u00f3n civil que exige sacrificios humanos, vegetales, animales y minerales y niegan el futuro a la mayor parte de los seres humanos. La vida empez\u00f3 en una sopa primigenia, pero como dice Naredo, una econom\u00eda que ha cortado el cord\u00f3n umbilical con la tierra, la convierte prematuramente en un pur\u00e9 crepuscular.<\/p>\n\n\n\n<p>En psiquiatr\u00eda y psicolog\u00eda, el delirio es una creencia que se vive con una profunda convicci\u00f3n a pesar de que la evidencia demuestre lo contrario. Creo que se puede decir que la econom\u00eda convencional es un delirio. Se empecina en crecer indefinidamente sobre una base f\u00edsica que tiene l\u00edmites. Apostata de la ciencia. No recula ni reconoce fracaso, a pesar de que est\u00e9 causando un ecocidio vertiginoso y no haya podido cumplir sus propias promesas de bienestar generalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un delirio en guerra con la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay ning\u00fan organismo vivo en estado libre que no dependa de otros y de su entorno. Son muy pocos los que pueden vivir con el privilegio de ignorarlo, pero este sujeto termina erigi\u00e9ndose como sujeto universal y tiene el poder de definir la econom\u00eda, la pol\u00edtica, o la cultura\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Son mayoritariamente mujeres \u2013no por esencia, sino por imposici\u00f3n, otros territorios, otros pueblos y otras especies, el conjunto de la vida, en definitiva, quienes soportan las consecuencias ecol\u00f3gicas, sociales y cotidianas de esa supuesta independencia.<\/p>\n\n\n\n<p>No es m\u00e1s que una forma de parasitismo que estruja otras vidas, el suelo, agua y aire, concibi\u00e9ndolos como algo exterior, subordinado e instrumental que violenta la naturaleza, violenta nuestro cuerpo y el de otros.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia es el negativo de la ternura.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos escuchado mucho en estos tiempos de pandemia que la especie humana es lo peor, que es una plaga, un virus. Yo no lo creo. Los seres humanos son capaces de lo peor y de lo mejor. Guerrean pero tambi\u00e9n cooperan. Inventaron la bomba at\u00f3mica pero tambi\u00e9n la m\u00fasica, la poes\u00eda y, a veces, hacen de las caricias un arte.<\/p>\n\n\n\n<p>No somos cada uno de nosotros las c\u00e9lulas cancerosas: es el comportamiento colectivo que ha generado una civilizaci\u00f3n patriarcal, capitalista y colonial, la que ha resultado ecocida e injusta. No nos encontramos ante el suicidio de la humanidad sino ante el asesinato de mucha vida a manos de una parte de la humanidad. Es verdad que todas las personas tenemos responsabilidad \u2013y por tanto capacidad de cambiar\u2013, pero son responsabilidades asim\u00e9tricas. Como dec\u00eda Silvio Rodr\u00edguez, la orden de fuego la dan disidentes de la gente, del sue\u00f1o y&nbsp; de la vida que no sea virtual.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida es una cuesti\u00f3n de relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice Franz De Waal en&nbsp;<em>La edad de la empat\u00eda<\/em>&nbsp;que, salvo un peque\u00f1o porcentaje de&nbsp; psic\u00f3patas, nadie es emocionalmente inmune al estado de otras personas. La selecci\u00f3n natural dise\u00f1\u00f3 nuestro cerebro para que estemos en sinton\u00eda con otros cerebros, nos disguste su disgusto y nos complazca su placer. Empat\u00eda con todo lo vivo. Con frecuencia nos dicen \u201cprefer\u00eds los animales a las personas\u201d. De verdad, no es incompatible querer a las personas y tambi\u00e9n a los animales, a las espigas, a los montes, a los \u00e1rboles, y al agua\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que el conocimiento, el sabernos vida en s\u00ed mismo, no desemboca necesariamente en acci\u00f3n. Igual que tener experiencia de clase no genera autom\u00e1ticamente conciencia de clase, el sabernos parte de una red viva, en s\u00ed mismo, no genera conciencia de especie o de pertenencia a la tierra. Pero sin ser condici\u00f3n suficiente, creo que es condici\u00f3n necesaria. El analfabetismo ecol\u00f3gico, m\u00e1s intenso cuanto m\u00e1s especializada es la formaci\u00f3n, es un enorme obst\u00e1culo para recomponer lazos rotos con la naturaleza y entre las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier persona deber\u00eda tener el derecho y la obligaci\u00f3n de conocer qu\u00e9 es lo que le permite existir: el sol como motor de la vida, los bosques como pulmones del planeta y bibliotecas de diversidad, la fotos\u00edntesis como \u201ctecnolog\u00eda\u201d central para la existencia, las bacterias,\u2026 La autoorganizaci\u00f3n y la cooperaci\u00f3n como estrategias de adaptaci\u00f3n y supervivencia, el funcionamiento c\u00edclico en red en todo lo vivo, la existencia de l\u00edmites, el trabajo de cuidados como una cuesti\u00f3n imprescindible que exige corresponsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfrentar la crisis ecosocial va a exigir que superemos la fantas\u00eda de la individualidad y estimulemos una imaginaci\u00f3n, bien asentada en la tierra, los cuerpos y sus necesidades. Una imaginaci\u00f3n que nos permita mirar el capitalismo desde fuera, aunque estemos dentro. Este \u201cafuera\u201d puede ser Gaia, como un punto exc\u00e9ntrico desde el que torcer el brazo del dinero. Desde ah\u00ed podemos construir una Nueva Cultura de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos, como recuerda Viveiro de Castro, aprender tambi\u00e9n de los pueblos que nunca fueron modernos porque nunca tuvieron una naturaleza externa y ajena y por tanto no la perdieron ni necesitaron librarse de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Exigir\u00e1 estimular pedagog\u00edas, racionalidades y emociones que favorezcan relaciones simbi\u00f3ticas centradas en la suficiencia y el reparto; que hagan de lo com\u00fan y el cuidado un principio pol\u00edtico y que involucren a todas las personas, tanto en el terreno de los derechos como en el de las obligaciones. Algo parecido a la raz\u00f3n po\u00e9tica de Mar\u00eda Zambrano.<\/p>\n\n\n\n<p>La clave es construir comunidad con conciencia de clase, de especie y sentido de pertenencia a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>A fin de cuentas, como dice Galeano, \u201cvenimos de un huevo m\u00e1s chico que una cabeza de alfiler, y habitamos una piedra cubierta de agua y rodeada por aire que gira en torno al fuego de una estrella enana amarilla. Hemos sido hechos de luz, de tierra, adem\u00e1s de carbono, hidr\u00f3geno y mierda y muerte y otras cosas, y al fin y al cabo estamos aqu\u00ed desde que la belleza del universo necesit\u00f3 que alguien la viera\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yayo Herrero Fuente: CTXT Podemos se\u00f1alar m\u00e1s o menos con facilidad algo que est\u00e1 vivo, pero no es tan sencillo definir la vida. El agua, el aire, la tierra y el fuego son parte de la vida y la constituyen pero no son vida. 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