{"id":3008,"date":"2020-09-30T00:39:59","date_gmt":"2020-09-30T00:39:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3008"},"modified":"2020-10-13T23:39:03","modified_gmt":"2020-10-13T23:39:03","slug":"descifrar-china-ii-capitalismo-o-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3008","title":{"rendered":"Descifrar China (II). \u00bfCapitalismo o socialismo?"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/descifrar-china-ii-capitalismo-o-socialismo\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La gigantesca expansi\u00f3n de China es el mayor ejemplo contempor\u00e1neo del desarrollo desigual y combinado. Una econom\u00eda retrasada convenientemente enlazada con el mercado mundial escal\u00f3 en el ranking global, dejando atr\u00e1s su status subdesarrollado. Captur\u00f3 tecnolog\u00edas e inversiones de las potencias m\u00e1s avanzadas y utiliz\u00f3 la baratura de sus recursos, para motorizar un in\u00e9dito crecimiento con rentabilidades superiores al promedio global.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ese asombroso despegue se ubic\u00f3 en el podio de las econom\u00edas centrales, luego de aunar transformaciones internas con ventajosas inserciones en la globalizaci\u00f3n. Copi\u00f3 innovaciones, lucr\u00f3 con los costos inferiores que imperan en los pa\u00edses relegados y consum\u00f3 una expansi\u00f3n sin parang\u00f3n. Otras econom\u00edas asi\u00e1ticas tambi\u00e9n crecieron, pero sin esa intensidad y con poblaciones o territorios incomparablemente menores.<\/p>\n\n\n\n<p>El principio del desarrollo desigual y combinado oper\u00f3 en un nuevo contexto de globalizaci\u00f3n. Ning\u00fan precedente hist\u00f3rico de la expansi\u00f3n china actual -Estados Unidos, Jap\u00f3n, Alemania o la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica- present\u00f3 una conexi\u00f3n tan peculiar con el capitalismo mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>China retom\u00f3 el lugar preeminente que ya tuvo en su milenaria trayectoria. Pero los v\u00ednculos de ese remoto pasado con el renacimiento actual no son n\u00edtidos. El despunte de la nueva potencia asi\u00e1tica obedece a varias especificidades contempor\u00e1neas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PILARES, ETAPAS Y SINGULARIDADES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La expansi\u00f3n china fue posible por la existencia de un pilar socialista previo, que permiti\u00f3 articular los modelos planificados y mercantiles en una sorprendente din\u00e1mica de crecimiento. Ese cimiento facilit\u00f3 el salto productivo desde un piso muy bajo de subdesarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>La conformaci\u00f3n socialista inicial explica la acelerada industrializaci\u00f3n de un pa\u00eds devastado por la guerra, que en 1949 ten\u00eda un PBI per c\u00e1pita inferior a muchos pa\u00edses africanos. En tres d\u00e9cadas remont\u00f3 ese atraso con espectaculares avances en materia sanitaria (erradicaci\u00f3n de las epidemias y aumento de la esperanza de vida de 44 a 68 a\u00f1os entre 1950 y 1980). Lo mismo ocurri\u00f3 en el plano educativo (reducci\u00f3n del analfabetismo del 80 % al 16% entre 1950 y 1980) o familiar (eliminaci\u00f3n del patriarcado ancestral) (Guigue, 2018). Las grandes mejoras en la agricultura apuntalaron el despegue posterior.<\/p>\n\n\n\n<p>La reversi\u00f3n del subdesarrollo con pol\u00edticas econ\u00f3micas no capitalistas emparenta a China con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y distingue su trayectoria del curso seguido por las grandes potencias de Occidente. Las estrategias socialistas demostraron una incuestionable efectividad, frente a un retraso extremo que tiene correlatos hasta la actualidad.&nbsp; La segunda potencia del mundo todav\u00eda ostenta la posici\u00f3n 90 en el \u00edndice de Desarrollo Humano (R\u00edos, 2017). Es el principal proveedor comercial y acreedor financiero de Estados Unidos, pero tiene un PIB per c\u00e1pita inferior a la s\u00e9ptima parte de su competidor (Watkins, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>El pilar socialista aport\u00f3 un gran sost\u00e9n a los dos per\u00edodos de desenvolvimiento posterior. Entre 1978 y 1992 predomin\u00f3 una etapa de generalizaci\u00f3n de las relaciones mercantiles, con estrictos l\u00edmites a la privatizaci\u00f3n y a la acumulaci\u00f3n privada de capital. El agro fue protagonista de un modelo centrado en el mercado interno. Los dirigentes chinos comprendieron con anticipaci\u00f3n el suicidio que implicaba socializar la pobreza. Captaron que la renuncia abrupta y total al mercado conduc\u00eda al dram\u00e1tico rumbo transitado por Camboya (Prashad, 2020). Por eso retomaron las pol\u00edticas de introducci\u00f3n del mercado en la gesti\u00f3n planificada, que primero experimentaron Hungr\u00eda y Yugoslavia.<\/p>\n\n\n\n<p>A mitad de los 90 se opt\u00f3 por otro curso de signo pro-capitalista. Se incentiv\u00f3 la privatizaci\u00f3n de las grandes empresas, la gestaci\u00f3n de una clase burguesa y la integraci\u00f3n a la globalizaci\u00f3n. Ese giro introdujo un cambio cualitativo en la econom\u00eda, que comenz\u00f3 a registrar los t\u00edpicos desequilibrios del capitalismo (Lin Chun, 2009a).<\/p>\n\n\n\n<p>El correlato social de esa segunda fase se verifica en los \u00edndices de inequidad. El coeficiente Gini retrata un aumento de la desigualdad superior al registrado en cualquier otra econom\u00eda asi\u00e1tica (Roberts, 2017). Una nueva elite de millonarios ostenta su riqueza, exalta el lujo y estrecha v\u00ednculos con sus pares del exterior. Son los protagonistas de todos los esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os. Los grupos enriquecidos propagan la cultura de la mercantilizaci\u00f3n y del consumismo que asimila gran parte de la ascendente clase media. En el polo opuesto un enorme segmento de emigrantes rurales nutre la masa de trabajadores precarizados, que sostiene el crecimiento industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal secreto de la alt\u00edsima expansi\u00f3n china ha sido la retenci\u00f3n local del excedente. Esa captura explica la ininterrumpida continuidad del proceso de acumulaci\u00f3n. Una econom\u00eda con niveles de apertura externa muy bajos forj\u00f3 s\u00f3lidos mecanismos para asegurar la reinversi\u00f3n local de las ganancias.<\/p>\n\n\n\n<p>En el debut de esa capitalizaci\u00f3n la di\u00e1spora china fue cooptada para facilitar el desenvolvimiento interno. Por esa raz\u00f3n entre 1985 y 2005 fue art\u00edfice de las inversiones llegadas al pa\u00eds (Guigue, 2018). Su gravitaci\u00f3n inicial perdi\u00f3 incidencia frente al despunte posterior de una clase capitalista en el propio pa\u00eds, que preserv\u00f3 la norma de reciclar los excedentes en el \u00e1mbito local.<\/p>\n\n\n\n<p>El despegue chino obedeci\u00f3, adem\u00e1s, a una compleja mixtura de ingredientes internos y externos. La intensa acumulaci\u00f3n local qued\u00f3 enlazada con la mundializaci\u00f3n, en circuitos de reinversi\u00f3n facilitados por el gran control a la salida de capitales. Los sucesivos modelos de transici\u00f3n socialista, expansi\u00f3n mercantil y par\u00e1metros capitalistas mantuvieron una elevada tasa de crecimiento. La di\u00e1spora brind\u00f3 el puntapi\u00e9 inicial a un modelo productivo posteriormente enlazado con la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese esquema incluy\u00f3 el pasaje de la fabricaci\u00f3n inicial de manufacturas b\u00e1sicas a la elaboraci\u00f3n de mercanc\u00edas de nivel medio en la cadena de valor. Este avance se asent\u00f3 en una absorci\u00f3n de tecnolog\u00edas muy diferente a la pauta prevaleciente en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DESEQUILIBRIOS SIN&nbsp;<\/strong><strong>NEOLIBERALISMO, NI FINANCIARIZACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>China introdujo un modelo con regulaciones estatales muy alejadas del patr\u00f3n neoliberal. Se integr\u00f3 a la globalizaci\u00f3n con una elevada presencia del sector p\u00fablico y con gran incidencia gubernamental en las normas de inversi\u00f3n. Impuso limitaciones al nivel de las ganancias, a la distribuci\u00f3n de los dividendos y a la transferencia de los beneficios al exterior (Andreani; Herrera, 2013). La nueva potencia se asoci\u00f3 al capitalismo mundializado con reglas muy distintas a las imperantes en ese sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>La gravitaci\u00f3n de las empresas estatales es ilustrativa de esa estrategia. Luego de un intenso proceso de privatizaciones, las compa\u00f1\u00edas del sector p\u00fablico conforman un n\u00facleo minoritario, pero con dimensiones 14 veces mayores al promedio de la econom\u00eda. Est\u00e1n localizadas, adem\u00e1s, en las ramas estrat\u00e9gicas del petr\u00f3leo, el gas, el acero, los seguros, las telecomunicaciones y la banca (Treacy, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>China tiene un stock de activos del sector p\u00fablico equivalente al 150% del PIB anual, lo que triplica el acervo del sector privado. S\u00f3lo Jap\u00f3n cuenta con un stock semejante, mientras que en las principales econom\u00edas ese porcentual no supera el 50%. Las mismas diferencias se observan en la gravitaci\u00f3n de la inversi\u00f3n p\u00fablica y en el peso de las empresas estatales con activos gigantescos (Roberts, 2020, 2018, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante registrar, adem\u00e1s, el elevado grado de centralizaci\u00f3n de esas compa\u00f1\u00edas, que operan bajo la supervisi\u00f3n directa del Partido Comunista. Esas empresas garantizan el suministro de insumos baratos a toda la estructura productiva.<\/p>\n\n\n\n<p>El grado de privatizaci\u00f3n actual de la econom\u00eda china es muy controvertido. Algunas estimaciones destacan la n\u00edtida preeminencia de ese sector (Hart-Landsberg, 2011) y otras restringen su incidencia dominante al 30% de PBI (Merino, 2020). Pero todos los analistas coinciden en resaltar el continuado papel protag\u00f3nico de las firmas estatales.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro rasgo distintivo del modelo ha sido la conservaci\u00f3n de la tierra como propiedad p\u00fablica. Esa condici\u00f3n est\u00e1 determinada por las exigencias de soberan\u00eda alimentaria, en un pa\u00eds que concentra el 22% de la poblaci\u00f3n mundial con tan s\u00f3lo el 6% de la tierra cultivable. La relaci\u00f3n per c\u00e1pita de utilizaci\u00f3n del suelo para la nutrici\u00f3n es 10 veces inferior al nivel imperante en Francia (Andreani, Herrera, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Las modalidades de la propiedad agraria com\u00fan han sido muy diversas. La peque\u00f1a producci\u00f3n ha persistido, las formas comunales perdieron peso frente al \u00e1mbito privado y el despegue de los a\u00f1os 80 se bas\u00f3 en el crecimiento exponencial de todo el sector. All\u00ed se generaron los primeros excedentes para la industrializaci\u00f3n posterior. Como el volumen de la poblaci\u00f3n urbana salt\u00f3 del 20 al 50% del total, la expansi\u00f3n del agro fue indispensable para asegurar el abastecimiento alimentario de las ciudades. La propiedad p\u00fablica garantiz\u00f3 ese equilibrio (Amin, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>El derecho a utilizar peque\u00f1os terrenos cumple, adem\u00e1s, una funci\u00f3n protectora de los trabajadores migrantes, cuando el incremento del desempleo los expulsa de las ciudades. Cuentan con una especie de seguro social agrario frente a los vaivenes del mercado laboral (Au Loong, 2016). Las tensiones que generar\u00eda la implementaci\u00f3n en el agro de las privatizaciones introducidas en el suelo urbano han disuadido esa extensi\u00f3n. El patr\u00f3n del&nbsp;<em>agrobusiness&nbsp;<\/em>que el neoliberalismo impuso en el grueso del planeta no rige en China.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese pa\u00eds tampoco prevalece la financiarizaci\u00f3n vigente en el grueso de las econom\u00edas occidentales. Las regulaciones acotan especialmente el ingreso y egreso de los capitales. Ese flujo est\u00e1 controlado por distintos mecanismos cambiarios, que protegen a la econom\u00eda de los temblores financieros internacionales (Amin, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese control de las divisas no s\u00f3lo otorga a China grandes ventajas en la gesti\u00f3n de cualquier crisis. Ha permitido la conversi\u00f3n de los ingresos de la exportaci\u00f3n en cr\u00e9ditos bancarios orientados a la industrializaci\u00f3n. Con esos mismos dispositivos se limita tambi\u00e9n la fuga de capital y la expatriaci\u00f3n de las ganancias. La nueva clase adinerada ha sido inducida a reciclar internamente sus beneficios y a tolerar la intermediaci\u00f3n del Banco Central en la gesti\u00f3n de sus fondos.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal instrumento de esa regulaci\u00f3n financiera son los bancos de propiedad estatal. Una veintena de entidades controlan el 98% de las operaciones y manejan los monumentales dep\u00f3sitos que orientan el cr\u00e9dito. Un corolario de esa supervisi\u00f3n es la ausencia de financiarizaci\u00f3n en los tres terrenos de ese dispositivo. El auto-financiamiento de empresas, la titularizaci\u00f3n de los bancos y el endeudamiento de los hogares son muy secundarios en comparaci\u00f3n a cualquier econom\u00eda occidental (Lapavitsas, 2016: 227).<\/p>\n\n\n\n<p>Con su prescindencia del neoliberalismo y la financiarizaci\u00f3n, China se ahorr\u00f3 muchos desequilibrios que afectan a sus competidores. Pero no ha podido soslayar las contradicciones que introduce el capitalismo. Esas tensiones irrumpieron con la sustituci\u00f3n de modelo mercantil-planificado por el esquema de privatizaci\u00f3n de las grandes empresas.<\/p>\n\n\n\n<p>China es el principal epicentro mundial de la superproducci\u00f3n y esos sobrantes empujan a redoblar la b\u00fasqueda de mercados externos. Esa compulsi\u00f3n deriva en picos de sobre-inversi\u00f3n interna, que su vez alimentan la especulaci\u00f3n inmobiliaria, el endeudamiento creciente y las operaciones financieras en las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NEOLIBERALES Y HETERODOXOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La impresionante irrupci\u00f3n de China suscita admiraci\u00f3n, temor e incomprensi\u00f3n. La elite occidental no logra hilvanar una interpretaci\u00f3n coherente de lo ocurrido. Oscila entre el reproche a la continuidad del comunismo y la alegr\u00eda por el giro pro-capitalista. Algunos sospechan que la nueva potencia mantiene con disfraces su viejo r\u00e9gimen y otros celebran su conversi\u00f3n al ideario de mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas incoherencias repiten las reacciones de la guerra fr\u00eda frente al apogeo econ\u00f3mico de la URSS. Esa expansi\u00f3n generaba en 1950-60 tanto odio como envidia, entre los intelectuales org\u00e1nicos del imperialismo occidental. Pero la t\u00f3nica finalmente dominante frente a China es la confrontaci\u00f3n, con todo tipo de f\u00e1bulas sobre el peligro rojo o amarillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo neoliberales suelen explicar el crecimiento chino por su meritoria adopci\u00f3n del capitalismo. Omiten el antecedente socialista y presuponen una falsa identidad entre la vigencia del mercado y la preeminencia de las privatizaciones. La primera norma oper\u00f3 durante un largo tiempo en estrecha combinaci\u00f3n con la planificaci\u00f3n y la segunda ha quedado acotada por los l\u00edmites al neoliberalismo y la financiarizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo chino refuta todos los mitos del capitalismo desregulado. Ese modelo no prevaleci\u00f3 en ninguna de las tres fases del desenvolvimiento econ\u00f3mico del pa\u00eds. El impulso inicial se consum\u00f3 bajo estrictas reglas de planificaci\u00f3n centralizada, el per\u00edodo siguiente incorpor\u00f3 mecanismos de gesti\u00f3n mercantil y el curso actual contiene formas capitalistas acotadas por la regulaci\u00f3n estatal. La simplificada creencia que las reglas del beneficio rescataron a esa econom\u00eda de su \u201cestancamiento socialista\u201d es una fantas\u00eda de los derechistas, que no logran digerir la extraordinaria expansi\u00f3n de un modelo ajeno a sus recetas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese desconcierto se traduce en esquizofr\u00e9nicas loas y repudios al \u201corden\u201d, la \u201cjerarqu\u00eda\u201d o la \u201cdisciplina\u201d, que observan en el funcionamiento del sistema econ\u00f3mico chino. Esas caracter\u00edsticas son elogiadas como sin\u00f3nimo de \u201cprogreso capitalista\u201d o denigradas como evidencias de la \u201cdictadura comunista\u201d. La coherencia brilla por su ausencia entre los neoliberales, a la hora de evaluar la irrupci\u00f3n de la nueva potencia asi\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>La heterodoxia convencional presenta a China como el principal ejemplo del capitalismo regulado. En general rehuye el debate conceptual sobre el significado de esa categor\u00eda. Simplemente refuta las enso\u00f1aciones neoliberales de un crecimiento, guiado por la m\u00e1gica presencia de la mano invisible del mercado. Esa cr\u00edtica subraya la constante preeminencia de la regulaci\u00f3n estatal en cada avance consumado por el pa\u00eds. Describe correctamente la decisiva ausencia del neoliberalismo y la financiarizaci\u00f3n, pero supone que la simple continuidad de esa estrategia garantiza el sendero del progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa mirada reduce todos los secretos del desarrollo a la presencia dominante del Estado. Omite que muchos pa\u00edses contaron con largos per\u00edodos de primac\u00eda estatal, sin superar el atraso ante la continuada primac\u00eda del capitalismo dependiente. Al desconocer que el logro de China se ciment\u00f3 inicialmente, en may\u00fasculas transformaciones &nbsp;de tono anticapitalista, se transmite un diagn\u00f3stico incompleto y sesgado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los te\u00f3ricos del capitalismo regulado olvidan que sus principios estuvieron totalmente ausentes en el debut de proceso y no cumplieron ning\u00fan rol importante durante la combinaci\u00f3n del plan con el mercado. Han aparecido finalmente con formas muy singulares en la actualidad. La historia de los \u00faltimos dos siglos contiene incontables ensayos de regulaci\u00f3n capitalista fallida que China no imit\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>JUSTIFICACIONES MILENARISTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otra explicaci\u00f3n de la expansi\u00f3n del pa\u00eds relativiza los determinantes econ\u00f3micos y subraya la preeminencia de condicionamientos hist\u00f3rico-sociol\u00f3gicos. Observa el despegue como un retorno al antiguo equilibrio destruido por la primac\u00eda de Occidente. Recuerda que China es una civilizaci\u00f3n milenaria, con derecho a ocupar un lugar hegem\u00f3nico en el concierto de las naciones. Por eso interpreta su protagonismo actual, como una compensaci\u00f3n a los desv\u00edos creados por la dominaci\u00f3n occidental en los \u00faltimos dos siglos. Concluido ese par\u00e9ntesis, la historia tender\u00eda a recuperar una&nbsp; trayectoria previa asentada en la centralidad de China.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta teor\u00eda de la venganza milenaria supone que el pa\u00eds recobra su leg\u00edtimo predominio. Recuerda que en el a\u00f1o 1800, las econom\u00edas localizadas en los territorios asi\u00e1ticos prove\u00edan el 49% de la producci\u00f3n mundial (Fornillo, 2018).Estima que China actualmente reequilibra la historia y recupera el lugar de una vieja econom\u00eda de mercado, que siempre super\u00f3 a otras formaciones asentadas en la preeminencia militar (Nolan, 2019). Estas miradas recuerdan que en el pasado, la distribuci\u00f3n del poder econ\u00f3mico era proporcional a un patr\u00f3n de peso demogr\u00e1fico que tiende a reaparecer (R\u00edos, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero de su interpretaci\u00f3n de la historia, algunos enfoques deducen la validez de una resurrecci\u00f3n hegem\u00f3nica de China en el escenario actual. Aportan importantes observaciones que mejoran nuestro conocimiento de una sociedad milenaria, pero deducen de ese pasado un controvertido derecho de China a recuperar centralidad en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa naci\u00f3n no es portadora de ning\u00fan destino (a la dominaci\u00f3n o a la subordinaci\u00f3n) por la simple inexistencia de ese atributo. China no encarna ning\u00fan devenir superior al resto de la humanidad, por la misma raz\u00f3n Estados Unidos carece de un \u201cdestino manifiesto\u201d como custodio de la seguridad mundial. Ese mismo faltante se extiende a Europa, que no es transmisora de ninguna \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d de excelencia a los pueblos de la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las justificaciones milenaristas retoman las mitolog\u00edas de la excepcionalidad nacional, como una virtud de ciertas poblaciones frente a otras. En el caso de China, las tesis sinoc\u00e9ntricas han irrumpido como reacci\u00f3n al eurocentrismo previo. Luego de un siglo de humillaci\u00f3n occidental suponen la validez de una retribuci\u00f3n. Pero ese razonamiento participa de todos los mitos gestados en torno a la \u201cinvenci\u00f3n de las naciones\u201d, para enaltecer ciertos territorios, destinos, culturas o idiomas.<\/p>\n\n\n\n<p>La tradici\u00f3n marxista siempre ha confrontado con ese tipo de creencias, que agudizan las rivalidades nacionales y afectan los intereses compartidos de todos los pueblos del mundo. El comunismo chino propag\u00f3 activamente un ideario n\u00edtidamente internacionalista durante d\u00e9cadas. Enarbol\u00f3 especialmente una variante antiimperialista de ese proyecto asentado en el protagonismo revolucionario del Tercer Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese legado ha quedado ahora erosionado por el nuevo patriotismo sinoc\u00e9ntrico, que presenta el desarrollo de China, como una revancha frente a la opresi\u00f3n impuesta por Occidente (Guigue, 2018). El mismo argumento patri\u00f3tico es utilizado para interpretar el enriquecimiento de los capitalistas locales, como una retribuci\u00f3n al empobrecimiento sufrido en el pasado. La incorporaci\u00f3n de potentados al Partido Comunista es presentada con ese fundamento como una expresi\u00f3n de ponderables comportamientos nacionales (Ding, 2009). Pero en los hechos ocurre todo lo contrario. Los sectores adinerados de la nueva elite china son afines a Occidente, propician el estrechamiento de la asociaci\u00f3n transnacional y propagan el credo neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas justificaciones nacionalistas del renacimiento de China se sustentan en la revalorizaci\u00f3n del confucionismo, como fundamento del Estado, la sociedad, la \u00e9tica y la armon\u00eda familiar. Otras reemplazan el an\u00e1lisis concreto del desarrollo desigual y combinado contempor\u00e1neo por vagos preceptos de auge y declive secular de sistemas sociales indiferenciados. Con ese enfoque, el devenir de China es despegado de su cimiento en modos de producci\u00f3n tributarios, capitalistas o socialistas, para ser evaluado con el dudoso patr\u00f3n valorativo de las civilizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa mirada diluye las singularidades de las \u00faltimas d\u00e9cadas en nebulosas tramas meta-hist\u00f3ricas. El propio pasado de China se pierde en esas vaguedades. Olvida que la oleada nacionalista que sucedi\u00f3 a la guerra de Opio (1840) aliment\u00f3 la moderna identidad china y apuntal\u00f3 la conciencia nacional de la revoluci\u00f3n republicana (1911). El posterior triunfo socialista (1949) combin\u00f3 proyectos agrarios, democr\u00e1ticos y antiimperialistas que definieron el curso posterior del pa\u00eds. Los cr\u00edticos del milenarismo subrayan la centralidad de estas trasformaciones (Lin Chun, 2013:197-211).<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo debate se extiende a la evaluaci\u00f3n del papel internacional de China. Algunos an\u00e1lisis dan cuenta de la frecuente identificaci\u00f3n de ese rol, como el cimiento de una nueva civilizaci\u00f3n, forjada con criterios de comunidad, destino compartido, desarrollo pac\u00edfico y armon\u00eda global (Margueliche, 2020). Esa imagen idealizada de universalismo es propagada con un lenguaje despolitizado de consenso universal, que simplemente omite las tendencias destructivas del capitalismo (Lin Chun, 2019). Para superar esa evasi\u00f3n conviene aplicar al an\u00e1lisis de China, los mismos par\u00e1metros de materialismo hist\u00f3rico, que se utilizan para indagar la trayectoria de cualquier otra naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CAPITALISMO, SOCIALISMO, FORMAS INTERMEDIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los principales interrogantes sobre China no radican en las peculiaridades de su modelo, sino en la naturaleza social de su sistema \u00bfEs capitalista, socialista o intermedio?<\/p>\n\n\n\n<p>Para dilucidar ese problema hay que reconocer primero la validez de esos conceptos, en contraposici\u00f3n a los pensadores que los omiten o impugnan. Habitualmente descartan la relevancia actual del socialismo, considerando que el capitalismo es el \u00fanico sistema v\u00e1lido. Esa visi\u00f3n convalida impl\u00edcitamente la \u00f3ptica neoliberal, que asoci\u00f3 el derrumbe de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica con el \u201cfin de la historia\u201d y la consiguiente eternidad del capitalismo. Con esa postura resulta imposible comprender la trayectoria seguida por China y caracterizar a un r\u00e9gimen que proclama su identidad con la perspectiva socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se considera que esa definici\u00f3n es intrascendente o constituye un simple disfraz habr\u00eda que extender la misma objeci\u00f3n a otras evaluaciones. \u00bfPor qu\u00e9 aceptar por ejemplo la consistencia de los conceptos capitalismo regulado y desregulado? \u00bfO de liberales y antiliberales? \u00bfNo ocultan otra realidad subyacente que invalida esas caracterizaciones?<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis se torna m\u00e1s sensato si se reconoce que capitalismo y socialismo son las dos nociones organizadoras de la interpretaci\u00f3n de China. Aportan reglas antag\u00f3nicas de funcionamiento de la sociedad y el Estado, que permiten indagar d\u00f3nde se ubica ese pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente son conceptos insuficientes para caracterizar el modelo vigente en un pa\u00eds, pero aportan un punto de partida insoslayable. Antes de dilucidar las especificidades del capitalismo o del socialismo chino hay que esclarecer el significado b\u00e1sico de ambos t\u00e9rminos.<\/p>\n\n\n\n<p>La vigencia de capitalismo est\u00e1 dada en el terreno econ\u00f3mico por la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y la preeminencia de normas de beneficio, competencia y explotaci\u00f3n, junto al desequilibrio de la sobreproducci\u00f3n. Ninguna variedad de capitalismo se desenvuelve sin la presencia de estas condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos tres pilares no s\u00f3lo distinguen al capitalismo de su ant\u00f3nimo socialista. Tambi\u00e9n lo diferencian de formas incompletas o primitivas de gesti\u00f3n mercantil. El mercado precedi\u00f3 y suceder\u00e1 al capitalismo. Es un dispositivo complementario de distintos sistemas y su presencia no define la naturaleza social de un pa\u00eds. La presentaci\u00f3n de China como \u201cuna econom\u00eda de mercado\u201d -que conceptualiz\u00f3 un influyente estudioso de esa sociedad (Arrighi, 2007: cap 3 y 8)- evade la caracterizaci\u00f3n efectiva del r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>El pasaje de normas mercantiles acotadas y compatibles con la planificaci\u00f3n a los tres pilares de la econom\u00eda capitalista, marc\u00f3 el debut potencial en China de ese sistema a principios de los a\u00f1os 90. La peque\u00f1a y mediana propiedad privada en el agro dio paso a grandes empresas industriales pertenecientes a la nueva burgues\u00eda. La fijaci\u00f3n de precios por normas competitivas se ampli\u00f3 al grueso de las cotizaciones, se extendieron las modalidades de explotaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de beneficios enriqueci\u00f3 a una influyente minor\u00eda. Adem\u00e1s, los viejos cuellos de botella generados por la sub-producci\u00f3n fueron sustituidos por tensiones de sobre-inversi\u00f3n. Estos cambios retratan la gravitaci\u00f3n de modalidades capitalistas en la econom\u00eda china.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa canasta de elementos lo m\u00e1s significativo es el surgimiento de una clase propietarias de los medios de producci\u00f3n que busca transmitir privilegios a sus herederos. \u00bfPero la indiscutible incidencia de este sector define la vigencia del capitalismo en China?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta ser\u00eda probablemente afirmativa en otras circunstancias hist\u00f3ricas. El pa\u00eds comenz\u00f3 a incorporarse a ese sistema en un escenario global de neoliberalismo y financiarizaci\u00f3n, sin adoptar esas dos caracter\u00edsticas. Esa limitaci\u00f3n torn\u00f3 muy incompleta desde el inicio la restauraci\u00f3n del capitalismo. Las modalidades de alta regulaci\u00f3n, restricci\u00f3n de ganancias, propiedad p\u00fablica de la tierra y manejo estatal de los bancos, la moneda y el comercio exterior obstruyen la vigencia plena de ese sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de otras experiencias -como el neo-desarrollismo o el distribucionismo latinoamericano de la \u00faltima d\u00e9cada- el distanciamiento chino del neoliberalismo y la financiarizaci\u00f3n no ha sido un episodio de pocos a\u00f1os. Impera en un pa\u00eds, que forj\u00f3 su econom\u00eda contempor\u00e1nea con pilares de socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter acotado del predominio capitalista en China se verifica m\u00e1s n\u00edtidamente en el plano pol\u00edtico. Esa esfera es decisiva puesto que la preeminencia de ese sistema no se define exclusivamente en el \u00e1mbito de la econom\u00eda o la sociedad. Presupone tambi\u00e9n el manejo del Estado por parte de la gran burgues\u00eda. La simple existencia de este sector o su elevada gravitaci\u00f3n en el control de los recursos no determina el status capitalista de un pa\u00eds. Los principales resortes del poder estatal deben quedar sometidos al manejo directo o delegado de los apropiadores. Y ese control no se verifica en la actualidad en China.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado funciona con las normas e instituciones forjadas a partir de la revoluci\u00f3n socialista de 1949. La continuada preeminencia del Partido Comunista -y de toda la estructura de organismos nacionales y regionales conectados a esa primac\u00eda- ilustra una modalidad de gobierno muy distinta a las formas habituales del poder pol\u00edtico burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En China no se produjo la implosi\u00f3n que desintegr\u00f3 a la URSS, ni el abrupto colapso de los reg\u00edmenes del Este europeo. La repetici\u00f3n de esa trayectoria que esperaban los l\u00edderes de Occidente no se verific\u00f3. La ruptura del sistema que impuso Yeltsin contrast\u00f3 con la continuidad que reafirma Xi Jinping. Esa diferencia indica que la clase capitalista ya forjada en China act\u00faa bajo un sistema pol\u00edtico que no domina.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa estructura institucional mantiene, adem\u00e1s, ideolog\u00edas, s\u00edmbolos y pr\u00f3ceres muy chocantes para los preceptos b\u00e1sicos del capitalismo. Reivindica el hero\u00edsmo en lugar el lucro y las metas colectivas en vez del enriquecimiento personal. Ciertamente esos principios divergen de una realidad econ\u00f3mica sujeta en gran medida a la l\u00f3gica del beneficio. Pero esa tensi\u00f3n tambi\u00e9n expresa los l\u00edmites que afronta el reingreso pleno del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El legado socialista no s\u00f3lo aflora lateralmente en los formalismos de los funcionarios, sino que conserva vigencia en el gran espectro de la izquierda y recobra importancia en las coyunturas de cr\u00edtica a la desigualdad.&nbsp; \u00bfPero esos l\u00edmites a la restauraci\u00f3n capitalista indican, entonces, la continuidad de su contracara socialista?<\/p>\n\n\n\n<p>En los t\u00e9rminos concebidos por los cl\u00e1sicos del marxismo, China siempre se ubic\u00f3 a una gran distancia de esa meta. Nunca alcanz\u00f3 el bienestar colectivo, la abundancia material o la democracia genuina, que permitir\u00edan inaugurar la disoluci\u00f3n de las formas opresivas del Estado. Mucho m\u00e1s alejado de ese ideal estuvo siempre la utop\u00eda positiva del comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las primeras d\u00e9cadas que sucedieron a la revoluci\u00f3n rigi\u00f3 una transici\u00f3n al socialismo asentada en dos principios de esa evoluci\u00f3n: la expansi\u00f3n de la propiedad p\u00fablica y la intervenci\u00f3n popular en la transformaci\u00f3n de la sociedad. Posteriormente se incluyeron en la misma plataforma numerosos mecanismos comerciales para renovar el crecimiento. Esa etapa qued\u00f3 cerrada con la conformaci\u00f3n de una nueva clase propietaria de grandes empresas. El avance inicial al socialismo se transform\u00f3 en un proceso opuesto de involuci\u00f3n hacia el capitalismo. Esa regresi\u00f3n no se ha consumado, pero revirti\u00f3 la tendencia precedente.<\/p>\n\n\n\n<p>En China no rige el capitalismo, ni el socialismo. Prevalece una modalidad hist\u00f3rica intermedia e irresuelta de sociedad, junto a una formaci\u00f3n burocr\u00e1tica en el manejo del estado. El funcionariado que controla el poder estatal no act\u00faa por simple delegaci\u00f3n de la nueva clase propietaria. Busca sostener -mediante un elevado ritmo de crecimiento- un equilibrio de todos los sectores sociales del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ANTECEDENTES, MODELOS Y AFINIDADES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra interpretaci\u00f3n retoma ideas expuestas en un libro sobre el socialismo. Transcurridos 16 a\u00f1os desde la edici\u00f3n de ese texto, las principales definiciones conceptuales sobre China propuesto por nuestro an\u00e1lisis mantienen su validez (Katz, 2004:77-83). Esa continuidad ilustra c\u00f3mo puede prolongarse en el tiempo, la indefinici\u00f3n del car\u00e1cter capitalista o socialista de un sistema. Lo que parec\u00eda coyunturalmente irresuelto persiste como un proceso que ser\u00e1 zanjado en per\u00edodos m\u00e1s extensos.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal se\u00f1alamiento de ese an\u00e1lisis -la restauraci\u00f3n capitalista no ha concluido- persiste hasta la actualidad. Tambi\u00e9n la mencionada existencia de tres per\u00edodos diferenciados (debut socialista, gesti\u00f3n mercantil, introducci\u00f3n del capitalismo) se mantiene como eje clarificador del problema.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro enfoque actualizado en otro texto (Katz, 2016) fue bien recibido por algunos comentaristas, que lo contrapusieron a las miradas simplistas de la realidad china (Restivo, 2020). Pero han interpretado err\u00f3neamente que postulamos el car\u00e1cter irreversible de un viraje hacia el capitalismo, que a nuestro entender permanece inconcluso.<\/p>\n\n\n\n<p>Para dirimir el grado de reintroducci\u00f3n del capitalismo utilizamos los criterios aportados por un analista de los \u201cprocesos pos-comunistas\u201d de Europa Oriental. Esos par\u00e1metros son el alcance de la propiedad privada, las normas de funcionamiento de la econom\u00eda y el modelo pol\u00edtico imperante (Kornai, 1999: 317-348).<\/p>\n\n\n\n<p>Con esos indicadores destacamos que China avanz\u00f3 hacia el capitalismo en el primer terreno, no defini\u00f3 un perfil definitivo en el segundo y afront\u00f3 un severo dique en el tercero. Su estadio intermedio es muy visible en comparaci\u00f3n a lo ocurrido en Rusia o Europa Oriental.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra mirada sintoniza con muchas caracterizaciones de la Nueva Izquierda de China. Esta afinidad se verifica ante todo en la distinci\u00f3n cualitativa entre el per\u00edodo de las reformas mercantiles (1978) y la etapa de las privatizaciones (1992). Lejos de constituir dos momentos de una misma trayectoria, involucraron rumbos contrapuestos de compatibilidad con el socialismo y alineamiento con el capitalismo (Lin Chun, 2009a).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n compartimos la cr\u00edtica frontal a un proceso de restauraci\u00f3n, que socava las conquistas sociales logradas con la revoluci\u00f3n, ampliando en forma dram\u00e1tica la desigualdad (Lin Chun, 2019). Resaltamos por igual que el tr\u00e1nsito de China hacia el capitalismo no es un devenir conveniente, ni inexorable para desarrollar las fuerzas productivas y que ese desenvolvimiento no exige la integraci\u00f3n a la globalizaci\u00f3n (Lin Chun, 2009b).<\/p>\n\n\n\n<p>La coincidencia se extiende, adem\u00e1s, al diagn\u00f3stico de un proceso de restauraci\u00f3n s\u00f3lo parcial del capitalismo. Ese curso puede ser revertido en la lucha por igualdad, en una sociedad con principios muy&nbsp;arraigados de justicia. La recuperaci\u00f3n de la trayectoria socialista depender\u00e1 de una acci\u00f3n emprendida por los sujetos populares (Lin Chun, 2013:197-211).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TRES VARIANTES DE RESTAURACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter limitado de la reintroducci\u00f3n capitalista en China ha sido recientemente evaluado por un importante estudio, que traza comparaciones conceptuales con lo ocurrido en Europa del Este y Rusia. Diferencia los tres procesos distinguiendo la incorporaci\u00f3n del capitalismo desde abajo, desde el exterior o desde arriba (Szel\u00e9nyi, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1ala que la conformaci\u00f3n del capitalismo en Europa del Este se proces\u00f3 con gran antelaci\u00f3n y monitoreo externo, mediante un intenso estrechamiento de lazos entre los grupos dominantes locales y sus socios de Occidente. La intelectualidad asimil\u00f3 con gran fanatismo el credo neoliberal y cumpli\u00f3 un rol determinante en la creaci\u00f3n del clima de entusiasmo que rodeo a la recepci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las privatizaciones quedaron en manos de los sectores que ya hab\u00edan acumulado en las sombras los acervos requeridos para capturar el bot\u00edn. La terapia de shock en Polonia, el tr\u00e1nsito gradual en Eslovenia, las reparaciones a los antiguos propietarios en la Rep\u00fablica Checa y la subastas de Hungr\u00eda constituyeron modalidades peculiares de un curso compartido de vertiginosa restauraci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las clases dominantes ya prefiguradas en la etapa previa se consolidaron con la misma velocidad, que se desmoron\u00f3 la vieja conducci\u00f3n de los reg\u00edmenes precedentes. La preeminencia de consejeros externos y la instalaci\u00f3n de formas brutales de neoliberalismo fueron los datos m\u00e1s significativos de esa transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En China no se ha verificado ninguno de esos procesos. La acumulaci\u00f3n de capital comenz\u00f3 en el campo y se desenvolvi\u00f3 con gran lentitud hasta el inicio de las privatizaciones en las ciudades. Ese proceso se mantuvo a lo largo de varias d\u00e9cadas, sin extenderse a las actividades estrat\u00e9gicas que permanecen en manos del Estado. Tampoco hubo direcci\u00f3n externa de la reconversi\u00f3n. Las empresas transnacionales fueron asociadas a un programa de crecimiento elaborado localmente y los gobiernos occidentales tuvieron poca influencia en el rumbo seguido. Las propias elites seleccionaron a la di\u00e1spora china como su contraparte privilegiada y establecieron severas limitaciones al papel del capital for\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente la ideolog\u00eda neoliberal penetr\u00f3 en el pa\u00eds, pero en permanente disputa con otras concepciones y nunca logr\u00f3 primac\u00eda.&nbsp; El viejo sistema pol\u00edtico estructurado en torno al Partido Comunista persisti\u00f3 y afianz\u00f3 su predominio de la gesti\u00f3n econ\u00f3mica. Los contrastes con lo ocurrido en Europa del Este son tan categ\u00f3ricos, que el autor de la comparaci\u00f3n pone seriamente en duda la vigencia actual del capitalismo en China.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en Rusia la restauraci\u00f3n fue un fen\u00f3meno fulminante y alejado de las ambig\u00fcedades que se verifican en el escenario asi\u00e1tico. La introducci\u00f3n del capitalismo se consum\u00f3 a la misma velocidad que en Europa del Este por medio de virulentas privatizaciones. Yeltsin decidi\u00f3 construir el nuevo sistema en 500 d\u00edas y reparti\u00f3 el grueso de propiedad p\u00fablica entre sus allegados.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva burgues\u00eda se gest\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana y cinco a\u00f1os despu\u00e9s del colapso de la URSS, los siete mayores empresarios rusos pose\u00edan la mitad de los activos del pa\u00eds. Los desequilibrios precipitados por la codicia se hicieron tan presentes como las turbulencias financieras.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa reconversi\u00f3n fue visible la enorme influencia occidental, pero a diferencia de Europa Oriental el comando final qued\u00f3 en manos de la nueva plutocracia moscovita. El capitalismo no reingres\u00f3 desde afuera, sino desde arriba. Los protagonistas del viraje fueron los mismos actores de la c\u00fapula pol\u00edtica precedente. La alta burocracia de la URSS se transform\u00f3 en la nueva oligarqu\u00eda de Rusia. El mismo personal cambi\u00f3 de vestimenta y mantuvo la conducci\u00f3n del estado para otros fines. Esa mutaci\u00f3n de abanderados del comunismo a exaltadores del capitalismo se verific\u00f3 tambi\u00e9n en Ucrania, Bielorrusia, las antiguas rep\u00fa\u00adblicas de Asia Central y algunos pa\u00edses de los Balcanes.<\/p>\n\n\n\n<p>China no atraves\u00f3 por esos senderos. La reimplantaci\u00f3n del capitalismo ha sido es un proceso tortuoso e inacabado, ante la ausencia de un mandatario dispuesto a emular a Yeltsin. El desmoronamiento de la URSS acentu\u00f3 el conservadurismo de los dirigentes chinos. En lugar de sepultar la estructura pol\u00edtica del Partido Comunista decidieron consolidarla y en vez de fusionar a la nueva clase capitalista con el poder pol\u00edtico, s\u00f3lo aceptaron su existencia como una fuerza paralela a su propia direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa raz\u00f3n en China no ha imperado el modelo de reparto patrimonial de propiedades que introdujo Yeltsin, al rematar los activos del pa\u00eds entre la nueva elite. Tampoco se verific\u00f3 el esquema prebendario de retribuciones en funci\u00f3n de la lealtad que instaur\u00f3 Putin. Con ese mecanismo el presidente ruso acot\u00f3 el poder de los codiciosos oligarcas. Expropi\u00f3, criminaliz\u00f3 y disciplin\u00f3 a esos acaudalados, con la misma virulencia que utilizaban los zares contra los boyardos. Pero ninguna de sus acciones modific\u00f3 el status capitalista del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en China hay tensiones de gran porte y el f\u00e9rreo comando que ejerce Xi Jinping apunta a impedir el desmadre de esas disputas. Algunos analistas estiman que gobierna utilizando un conjunto de reglas ocultas y no escritas, que reproducen la antigua autoridad del emperador sobre las capas subordinadas. Equilibra especialmente los choques entre el funcionariado que asciende con las reglas de la meritocracia y los ahijados del viejo liderazgo comunista (Au Loong, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero incluso con esas modalidades de gesti\u00f3n, el poder pol\u00edtico mantiene las denominaciones, estatutos e ideolog\u00edas del proceso inaugurado en 1949. Aqu\u00ed radica la gran diferencia con Rusia que sepult\u00f3 todos los v\u00ednculos con la revoluci\u00f3n de 1917. La dis\u00edmil penetraci\u00f3n del capitalismo en ambos pa\u00edses est\u00e1 muy conectada con esa divergencia de actitudes hacia el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>COMPARACIONES CON EL ORIGEN DEL CAPITALISMO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una revisi\u00f3n de los debates sobre el origen del capitalismo contribuye a clarificar la naturaleza actual de China. Al indagar c\u00f3mo naci\u00f3 ese sistema se puede discernir de qu\u00e9 forma ha resurgido d\u00f3nde hab\u00eda sido erradicado.<\/p>\n\n\n\n<p>La controversia entre los historiadores marxistas sobre el nacimiento del capitalismo contrapuso a los int\u00e9rpretes de su debut en el agro (Dobb, 1974), con los te\u00f3ricos de su consolidaci\u00f3n primigenia en el comercio (Sweezy, 1974).La primera visi\u00f3n atribu\u00eda la transici\u00f3n a la erosi\u00f3n en Europa de las estructuras feudales, como consecuencia de las rebeliones campesinas. La segunda resaltaba el auge urbano que deterior\u00f3 a la nobleza, acentu\u00f3 la huida de los siervos y transform\u00f3 la renta de productos en dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa discusi\u00f3n buscaba dirimir si el capitalismo emergi\u00f3 en un largo proceso de acumulaci\u00f3n primitiva en el agro y generalizaci\u00f3n del trabajo asalariado en las ciudades, o si por el contrario despunt\u00f3 cuando se afianzaron las relaciones comerciales.<\/p>\n\n\n\n<p>La ventaja del primer enfoque radic\u00f3 en su acertada identificaci\u00f3n del capitalismo con un sistema de competencia por beneficios surgidos de la explotaci\u00f3n. Esa generaci\u00f3n de ganancias requiere propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y normas de lucro asentadas en la extracci\u00f3n de plusval\u00eda. El simple predominio de los par\u00e1metros mercantiles no consagra el predominio del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Retomando esa diferenciaci\u00f3n, China deber\u00eda reunir actualmente las condiciones se\u00f1aladas por la tesis del origen agrario para presentar un status capitalista. No alcanza con la universalizaci\u00f3n de las reglas comerciales para constatar esa vigencia. Justamente en la trayectoria contempor\u00e1nea del pa\u00eds, la etapa de expansi\u00f3n del mercado sin privatizaciones no implic\u00f3 el inicio del capitalismo. S\u00f3lo en el periodo posterior emergi\u00f3 la restauraci\u00f3n. La acumulaci\u00f3n por abajo en el agro constituy\u00f3, a lo sumo, un presupuesto de ese cambio y no un indicio de su consumaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra discusi\u00f3n sobre el nacimiento del capitalismo opuso a los historiadores que subrayaban su origen nacional (Wood, 2002:103-121), con los estudiosos que remarcaban su g\u00e9nesis internacional (Wallerstein, 1988: 33-35). Esa controversia contrapon\u00eda la existencia de m\u00faltiples trayectorias de un sistema forjado en el siglo XIX, con visiones de un r\u00e9gimen que irrumpi\u00f3 como totalidad mundial en el siglo XVI.<\/p>\n\n\n\n<p>En este caso, el acierto de la primera mirada radica en los criterios que aport\u00f3 para estudiar cada capitalismo nacional, en funci\u00f3n de sus diferencias con los sistemas previos. El inconveniente de la segunda \u00f3ptica estriba en la disoluci\u00f3n de esas singularidades. Remonta la existencia del capitalismo a un lejano pasado y supone que ya operaba como entramado global.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa divergencia de criterios internos o externos para definir la presencia del capitalismo cobra actualidad, para evaluar las trayectorias nacionales divergentes seguidas por Rusia o Europa del Este frente a China. Esos procesos se desenvolvieron en un mismo escenario de globalizaci\u00f3n neoliberal, pero transitaron por cursos nacionales muy distintos.<\/p>\n\n\n\n<p>La expansi\u00f3n mundial del capitalismo que sucedi\u00f3 al fin de la guerra fr\u00eda, no implic\u00f3 la implantaci\u00f3n del mismo sistema en todos los rincones del planeta. China (o Cuba y Vietnam) ha seguido un rumbo distinto en un contexto com\u00fan. Por las mismas razones que la existencia de un sistema-mundo no equival\u00eda a la autom\u00e1tica adscripci\u00f3n de la URSS a esa totalidad, la preeminencia actual de la globalizaci\u00f3n no presupone el capitalismo en China.<\/p>\n\n\n\n<p>Este se\u00f1alamiento es importante para evitar los equ\u00edvocos inversos, que asignan a la nueva potencia asi\u00e1tica una misi\u00f3n civilizatoria mundial. Si la globalizaci\u00f3n no define el status capitalista de China, la expansi\u00f3n internacional de ese pa\u00eds tampoco alumbra otro funcionamiento del resto del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REVOLUCI\u00d3N Y CONTRARREVOLUCI\u00d3N BURGUESA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las discusiones sobre el origen del capitalismo afianzaron la percepci\u00f3n de una larga transici\u00f3n de varios siglos, con diversas modalidades de coexistencia de clases dominantes (Vitale, 1984). Esta misma conclusi\u00f3n podr\u00eda aplicarse en la actualidad a China, Su eventual pasaje al capitalismo, no deber\u00eda necesariamente presentar el abrupto desenlace que imper\u00f3 en Rusia o Europa del Este. Podr\u00eda efectivizarse a la largo de varias d\u00e9cadas y en ese caso corresponder\u00eda caracterizar al r\u00e9gimen vigente durante ese per\u00edodo intermedio.<\/p>\n\n\n\n<p>En los debates historiogr\u00e1ficos de esa transici\u00f3n surgi\u00f3 la noci\u00f3n de formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social, para conceptualizar la existencia de variadas articulaciones entre modos de producci\u00f3n, con predominio desigual del capitalismo (Cueva, 1988). Esa noci\u00f3n fue utilizada para caracterizar, por ejemplo, las mixturas imperantes en Am\u00e9rica Latina entre los siglos XV y XIX. Hubo diversas combinaciones del capitalismo con el esclavismo (plantaciones) o con el feudalismo (haciendas). La misma mirada podr\u00eda aplicarse en la actualidad a China, para considerar su formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social en t\u00e9rminos de un eventual \u201csocial-capitalismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero estas categor\u00edas econ\u00f3micas no alcanzan para definir cuando rige el capitalismo. En las mixturas de la transici\u00f3n la burgues\u00eda conquist\u00f3 su dominio de la sociedad, pero s\u00f3lo ejerci\u00f3 efectivamente esa primac\u00eda cuando captur\u00f3 el poder del estado. El imperio de la competencia, la ganancia y la explotaci\u00f3n no consagr\u00f3 el status capitalista, mientras el estado permaneci\u00f3 en manos de otros grupos dominantes. Fue lo ocurrido por ejemplo con el estado absolutista durante la era feudal. S\u00f3lo cuando la burgues\u00eda control\u00f3 ese resorte quedaron despejados todos los escollos para la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta conclusi\u00f3n del debate historiogr\u00e1fico tiene especial aplicaci\u00f3n para el escenario actual de China. Tal como ocurri\u00f3 en el pasado, una nueva clase dominante ya monitorea gran parte de la econom\u00eda sin manejar el poder pol\u00edtico, lo que a su vez impide el pleno despegue del capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de giro en el pasado fue clarificado en la evaluaci\u00f3n de las revoluciones burguesas, que constituyeron la modalidad cl\u00e1sica de conquista del poder por parte de la clase capitalista. La ca\u00edda de monarqu\u00eda (Francia) o la guerra de secesi\u00f3n (Estados Unidos) fueron ejemplos t\u00edpicos de ese viraje (Piqueras, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero estas contundentes mutaciones no fueron el \u00fanico curso de la historia y esa indefinici\u00f3n reaparece en la actualidad. Las fechas exactas del cambio de r\u00e9gimen que se observaron en Rusia, Polonia, Alemania del Este o Hungr\u00eda, no se han extendido a China.<\/p>\n\n\n\n<p>En la comparaci\u00f3n corresponde igualmente subrayar que las revoluciones burguesas del pasado no constituyeron el simple antecedente de las contrarrevoluciones del presente. Un monumental abismo separa al surgimiento del capitalismo de su retorno. La principal diferencia estriba en la total carencia de complementos progresistas en el plano democr\u00e1tico, nacional o agrario (Anderson, 1983). El resurgimiento actual m\u00e1s bien profundiza los ingredientes regresivos de la instauraci\u00f3n del capitalismo, que predomin\u00f3 en los pa\u00edses centrales desde la segunda mitad del siglo XIX (Callinicos, 1989). Esa misma t\u00f3nica ha prevalecido en la restauraci\u00f3n del sistema al cabo de una centuria en Rusia y Europa del Este<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Conviene recordar tambi\u00e9n que en numerosos lugares del mundo el capitalismo emergi\u00f3 sin revoluci\u00f3n burguesa, mediante transformaciones pasivas o auto-conversiones de los Estados. El paulatino aburguesamiento de la antigua nobleza en Jap\u00f3n y Alemania fueron los t\u00edpicos modelos de esa gestaci\u00f3n por arriba (Takahashi, 1974). Se podr\u00eda argumentar que China est\u00e1 transitando por una reconversi\u00f3n semejante, mediante el pausado padrinazgo del capitalismo por los mismos sectores que dominaron el sistema precedente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esa transici\u00f3n de largo plazo ser\u00eda muy distinta a los precedentes del siglo XIX. Implicar\u00eda en China el triunfo del proyecto neoliberal y el estrechamiento de lazos con los socios occidentales. Esa eventualidad constituye por ahora s\u00f3lo una de las opciones en juego. Las alternativas en disputa requieren un an\u00e1lisis m\u00e1s espec\u00edfico que abordaremos en el tercer art\u00edculo de esta serie.<\/p>\n\n\n\n<p><em>25.Sep.20<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Amin, Samir (2013). China 2013&nbsp;<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2013\/03\/01\/china-2013\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/2013\/03\/01\/china<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Amin, Samir (2018).&nbsp;China and global financiarization,&nbsp;11 jun samiramin1931 blogspot.com<\/p>\n\n\n\n<p>-Anderson, Perry (1983). La noci\u00f3n de revoluci\u00f3n burguesa en Marx, San Marino,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.buenastareas.com\/\">www.buenastareas.com\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Andreani, Tony; Herrera R\u00e9my (2013). \u00bfUn modelo socialdem\u00f3crata para China? 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Su p\u00e1gina web es:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Fuente: Kaos en la Red La gigantesca expansi\u00f3n de China es el mayor ejemplo contempor\u00e1neo del desarrollo desigual y combinado. Una econom\u00eda retrasada convenientemente enlazada con el mercado mundial escal\u00f3 en el ranking global, dejando atr\u00e1s su status subdesarrollado. 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