{"id":3058,"date":"2020-10-08T11:10:59","date_gmt":"2020-10-08T11:10:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3058"},"modified":"2020-10-08T11:11:00","modified_gmt":"2020-10-08T11:11:00","slug":"la-obra-de-ernest-mandel-una-importante-herencia-para-el-combate-revolucionario-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3058","title":{"rendered":"La obra de Ernest Mandel: Una importante herencia para el combate revolucionario en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"\n<p>Manuel Kellner<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/la-obra-de-ernest-mandel-una-importante-herencia-para-el-combate-revolucionario-en-el-siglo-xxi\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fallecido hace un cuarto de siglo, Ernest Mandel (1923-1995) nos dej\u00f3 una importante obra te\u00f3rica. Un legado imprescindible para quien quiera hacer balance del siglo XX y contribuir a la elaboraci\u00f3n de perspectivas revolucionarias en el siglo XXI para acabar con esta sociedad de clases, capitalista y destructora, y construir las bases para una sociedad humana solidaria capaz de garantizar una vida viable para todas y todos.<\/p>\n\n\n\n<p>El hilo rojo del pensamiento de Ernest Mandel, el eje en torno al que giran tanto sus escritos como su vida de militante revolucionario, fue la autoactividad solidaria y la autoorganizaci\u00f3n democr\u00e1tica de la clase obrera: piedra angular para una emancipaci\u00f3n humana universal. La idea central de sus aportaciones sobre la estrategia de combate para una sociedad sin clases y, al mismo tiempo, la quintaesencia de su visi\u00f3n de la futura democracia socialista a nivel mundial se desprende de sus elaboradas cr\u00edticas al capitalismo y a los otros sistemas coercitivos contempor\u00e1neos. El internacionalismo de Ernest Mandel era org\u00e1nico, ligado al centro de sus preocupaciones e inseparable de su apuesta por los intereses de las y los asalariados, oprimidos, desheredados y marginados de todo tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto explica tambi\u00e9n por qu\u00e9 Ernest Mandel escribi\u00f3 sobre tantos temas. Su destacable biograf\u00eda escrita por Jan-Willem Stutje (2007) nos muestra al hombre y su entrega a la causa revolucionaria, as\u00ed como a la construcci\u00f3n de la IV Internacional. La recopilaci\u00f3n de las intervenciones en el seminario de 1999 en \u00c1msterdam sobre su contribuci\u00f3n a la teor\u00eda marxista, publicada bajo la direcci\u00f3n de Gilbert Achcar (1999), es rica en ense\u00f1anzas. Mi libro (2006) sobre su obra te\u00f3rica, basado sobre todo, aunque no solo, en la lectura de sus libros, ofrece una visi\u00f3n de conjunto de su aportaci\u00f3n te\u00f3rica, a la vez que discute sobre sus puntos fuertes y sus debilidades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>Tratado de econom\u00eda marxista<\/em>&nbsp;de 1962 (terminado en mayo de 1960) de Ernest Mandel quer\u00eda \u201creconstituir el conjunto del sistema econ\u00f3mico de Karl Marx (\u2026) partiendo de los datos emp\u00edricos de las ciencias contempor\u00e1neas\u201d. La riqueza de referencias a un gran n\u00famero de publicaciones provenientes de diversos \u00e1mbitos de las ciencias humanas y sociales apoya su argumentaci\u00f3n sobre la actualidad de la cr\u00edtica de Karl Marx al modo de producci\u00f3n capitalista, a pesar de la larga expansi\u00f3n econ\u00f3mica de la posguerra (y a pesar de que Karl Marx no hab\u00eda elaborado un&nbsp;<em>sistema econ\u00f3mico<\/em>). En esta obra, como en otras sobre el mismo tema (y en sus numerosas&nbsp;<em>Introducciones<\/em>&nbsp;a las obras de Marx y de sus sucesores), Ernest Mandel se alejaba mucho de la escol\u00e1stica seudomarxista consistente en&nbsp;<em>probar<\/em>&nbsp;a base de citas por qu\u00e9 Marx ten\u00eda raz\u00f3n. De igual modo, Mandel nunca trat\u00f3 las categor\u00edas de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica de Marx como datos que derivan l\u00f3gicamente y de manera autista uno de otro. Su ambici\u00f3n era sintetizar la teor\u00eda y la historia de la econom\u00eda (o mostrar que es ah\u00ed donde estaba la fuerza del enfoque de Marx). Por ejemplo, desarrollando la teor\u00eda del valor-trabajo partiendo de ejemplos precapitalistas de acaparaci\u00f3n del excedente por una clase dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran ventaja de este m\u00e9todo es did\u00e1ctica. Conozco a buen n\u00famero de contempor\u00e1neos que, como yo mismo, tuvieron acceso a&nbsp;<em>El<\/em>&nbsp;<em>Capital<\/em>&nbsp;de Karl Marx a trav\u00e9s de la lectura de los escritos de Mandel. El estilo de Mandel consist\u00eda en ilustrar sus argumentos con gran n\u00famero de ejemplos concretos. Por ello era muy comprensible y convincente, tanto en sus escritos como en las presentaciones que hac\u00eda en cursos de formaci\u00f3n, coloquios o m\u00edtines pol\u00edticos. En el pr\u00f3logo de su&nbsp;<em>Sp\u00e4tkapitalismus<\/em>&nbsp;[<em>El capitalismo tard\u00edo,<\/em>&nbsp;Era, 1979] detalla y defiende su m\u00e9todo&nbsp;<em>hist\u00f3rico-gen\u00e9tico<\/em>, aunque relativiz\u00e1ndolo un poco, porque aceptaba cr\u00edticas por haber sido demasiado&nbsp;<em>descriptivo<\/em>&nbsp;en su<em>&nbsp;Tratado<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mandel no era partidario de una concepci\u00f3n determinista del materialismo dial\u00e9ctico-hist\u00f3rico. Hablaba de \u201cvariables parcialmente aut\u00f3nomas\u201d determinantes de la evoluci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista. Explic\u00f3 por qu\u00e9 este modo de producci\u00f3n apareci\u00f3 primero en pa\u00edses de Europa occidental, no a causa de&nbsp;<em>leyes generales<\/em>&nbsp;de desarrollo hist\u00f3rico, sino porque en un determinado momento de la historia se hab\u00edan reunido algunas especificidades, algunas precondiciones: por ejemplo, el oro saqueado en Am\u00e9rica Latina que reforz\u00f3 las posibilidades del capital-dinero y la separaci\u00f3n total de una parte importante de la poblaci\u00f3n de sus medios de producci\u00f3n, permiti\u00f3 invertir masivamente en la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. Estas precondiciones no estaban reunidas en China y, por tanto, aunque algunas tecnolog\u00edas estuvieran m\u00e1s desarrolladas que en Europa, en este pa\u00eds no pudo desarrollarse el modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrito en alem\u00e1n y publicado en 1972, el&nbsp;<em>Sp\u00e4tkapitalismus<\/em>&nbsp;es considerado el&nbsp;<em>opus magnum<\/em>&nbsp;de Ernest Mandel. Para situar esta obra hay que pensar que en ese momento se estaba todav\u00eda muy lejos de la hegemon\u00eda neoliberal. La ideolog\u00eda dominante hac\u00eda apolog\u00eda del sistema capitalista sugiriendo que las flagrantes contradicciones de ese modo de producci\u00f3n eran historias del pasado: la intervenci\u00f3n del Estado hab\u00eda sabido dominar las crisis, el nivel de vida de muchos asalariados hab\u00eda mejorado sensiblemente, los pa\u00edses del&nbsp;<em>tercer mundo<\/em>&nbsp;ten\u00edan la oportunidad de alcanzar el nivel de los pa\u00edses ricos, los progresos de los sistemas de seguridad social hab\u00edan superado las tendencias a la pauperizaci\u00f3n de amplias masas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, Mandel explicaba que las contradicciones de la sociedad de clases capitalista no hab\u00edan sido superadas, sino que iban a explotar con m\u00e1s intensidad en un futuro pr\u00f3ximo. Analizaba al mismo tiempo los cambios concretos del funcionamiento de este capitalismo de posguerra que, para \u00e9l, era un nuevo per\u00edodo en el contexto del capitalismo imperialista o monopolista analizado por Lenin.<\/p>\n\n\n\n<p>Ernest Mandel contribuy\u00f3 tambi\u00e9n de forma sustancial a la explicaci\u00f3n de las crisis destructoras de sobreproducci\u00f3n del capitalismo que aparec\u00edan de forma regular, lo que para \u00e9l era una prueba del desfallecimiento del sistema capitalista y un buen ejemplo de la fuerza de la cr\u00edtica de Karl Marx al modo de producci\u00f3n capitalista. Su aportaci\u00f3n original rechazaba explicaciones monocausales: la teor\u00eda del subconsumo o de la desproporci\u00f3n entre los grandes apartados de la producci\u00f3n, o incluso la sobreacumulaci\u00f3n de capitales. En su s\u00edntesis juegan un papel importante las fluctuaciones de la tasa de ganancia. Mandel no estudiaba solo la fuerza explicativa de los diferentes enfoques, sino tambi\u00e9n su papel en la lucha entre la clase obrera y el capital. Por ejemplo, la teorizaci\u00f3n del subconsumo serv\u00eda a las direcciones reformistas para limitarse al aumento del poder de compra de las masas, que consideraban suficiente para combatir la crisis. Ahora bien, si los salarios suben, las ganancias bajan\u2026, lo que apenas estimula las inversiones capitalistas. Esta desproporci\u00f3n refleja la&nbsp;<em>anarqu\u00eda<\/em>&nbsp;de la producci\u00f3n capitalista. Era un argumento para un&nbsp;<em>superholding<\/em>&nbsp;con el fin de superar los efectos de la concurrencia en las decisiones de inversi\u00f3n. Por su parte, la sobreacumulaci\u00f3n se utilizaba como argumento por el capital para aumentar la producci\u00f3n de plusval\u00eda. Una&nbsp;<em>versi\u00f3n marxista<\/em>&nbsp;de este tipo de teor\u00edas presupone una tasa de desempleo de pr\u00e1cticamente cero durante un periodo muy largo, lo que es ut\u00f3pico en el modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra cara de la moneda es la funci\u00f3n de las crisis c\u00edclicas. Desde el punto de vista del capital, se trata de crisis de&nbsp;<em>limpieza<\/em>, que devuelve de manera convulsiva los precios a los valores reales, de manera que solo las empresas y los capitales m\u00e1s fuertes se mantienen en pie, en detrimento de los m\u00e1s d\u00e9biles, que desaparecen. La tendencia a la concentraci\u00f3n y a la centralizaci\u00f3n del capital se realiza as\u00ed, de manera catastr\u00f3fica, a trav\u00e9s de sus crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Ernest Mandel era uno de los escasos marxistas que desarrollaron la teor\u00eda de las&nbsp;<em>ondas largas<\/em>&nbsp;del capitalismo: periodos de tendencia general expansiva o depresiva, que contienen cada uno de ellos varios ciclos de duraci\u00f3n m\u00e1s corta. Mientras las crisis coyunturales de los ciclos industriales contienen en s\u00ed el germen del relanzamiento econ\u00f3mico, seg\u00fan Mandel, los per\u00edodos largos de tendencia depresiva no contienen los elementos necesarios para la vuelta a un per\u00edodo de car\u00e1cter expansivo. Para ello se requieren factores ex\u00f3genos, extraecon\u00f3micos, por lo general de car\u00e1cter pol\u00edtico. Por ejemplo, la derrota secular de la clase obrera que condujo a la Segunda Guerra Mundial as\u00ed como las catastr\u00f3ficas destrucciones causadas por esta, permitieron un ascenso espectacular del plusvalor, en detrimento de las y los asalariados, sentando as\u00ed las bases para el per\u00edodo expansivo de la posguerra.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierto sentido, siguiendo a Marx, Ernest Mandel hablaba tambi\u00e9n del&nbsp;<em>hundimiento<\/em>&nbsp;(<em>Zusammenbruch<\/em>) venidero del modo de producci\u00f3n capitalista, cuando este parec\u00eda estar en la cumbre de su \u00e9xito. Pero \u00e9l no cre\u00eda en un mecanismo econ\u00f3mico que llevase por s\u00ed mismo a tal derrumbe. En efecto, subrayaba que si las y los asalariados y oprimidos eran derrotados, no conseguir\u00edan oponerse al trato inhumano que les impondr\u00eda el capitalismo y entonces este podr\u00eda salir adelante \u2013en teor\u00eda\u2013, aunque al precio de naufragar en la barbarie global. En lugar de un hundimiento puramente econ\u00f3mico, Mandel defend\u00eda m\u00e1s bien la idea de una crisis multiforme global, que incluye la crisis del sistema de dominaci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica de la clase capitalista. Crisis estructural cuyo desenlace es el socialismo o el fin de la civilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El socialismo seg\u00fan Mandel<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Apoy\u00e1ndose en los escritos de Marx y en los debates de los bolcheviques rusos y de la joven Internacional Comunista en los tiempos en que la revoluci\u00f3n estaba en curso, para Ernest Mandel el socialismo era una sociedad sin clases y por tanto sin Estado, sin este aparato coercitivo que se eleva por encima de la sociedad. En dicha sociedad, concebida como la primera fase del comunismo, la dominaci\u00f3n del hombre por el hombre dar\u00eda paso a la gesti\u00f3n com\u00fan de las cosas, de los bienes materiales de la sociedad, por las productoras y los productores libremente asociados. Las mercanc\u00edas y el dinero no ser\u00edan ya una fuerza cuasinatural que somete a los humanos, la econom\u00eda de mercado se ir\u00eda extinguiendo para dar lugar cada vez m\u00e1s a una gesti\u00f3n com\u00fan para satisfacer las necesidades. En cuanto al comunismo \u2013como lo esboz\u00f3 Marx\u2013, ser\u00eda una sociedad en la que la libertad de cada cual ser\u00eda la condici\u00f3n para la libertad de todas y todos: en absoluto un&nbsp;<em>fin de la historia<\/em>, sino por el contrario el verdadero comienzo de la historia de la humanidad, liberada de todas las atrocidades de un pasado caracterizado por la explotaci\u00f3n, la opresi\u00f3n y la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Mandel, para llegar al socialismo hace falta que la clase obrera, movilizando a todas las capas oprimidas, tome el poder en sus manos y se apropie de las fuerzas productivas desarrolladas por el capitalismo a nivel mundial, para gestionarlas y transformarlas en su propio inter\u00e9s. El sistema pol\u00edtico adecuado a ello ser\u00eda una democracia socialista, la \u00fanica forma de dominaci\u00f3n de la clase obrera (Marx y Engels identificaban la&nbsp;<em>dictadura del proletariado<\/em>&nbsp;con la Comuna de Par\u00eds de 1871, un esbozo por as\u00ed decirlo de la democracia m\u00e1s extendida), capaz al mismo tiempo de combatir eficazmente la resistencia de las clases poseedoras contra su expropiaci\u00f3n y de instaurar una planificaci\u00f3n democr\u00e1tica. Se tratar\u00eda todav\u00eda de un Estado, pero de un Estado que desde el comienzo lleva en s\u00ed el germen de su propia extinci\u00f3n, preparando as\u00ed el desarrollo de una sociedad sin clases,&nbsp;<em>socialista<\/em>&nbsp;en el pleno sentido de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, lo que los revolucionarios dicen sobre la&nbsp;<em>sociedad de transici\u00f3n<\/em>&nbsp;(al socialismo) \u2013que comienza a existir directamente tras la toma del poder por la clase obrera\u2013 interesa m\u00e1s al com\u00fan de los mortales que la utop\u00eda de la esperada situaci\u00f3n que se generar\u00eda despu\u00e9s de d\u00e9cadas. Sobre ese punto, Ernest Mandel era muy expl\u00edcito: desde el comienzo, esta sociedad de transici\u00f3n al socialismo deber\u00e1 mejorar sensiblemente la suerte de las y los asalariados y de las amplias masas. No solo garantizar libertades democr\u00e1ticas m\u00e1s amplias que cualquier rep\u00fablica parlamentaria burguesa, sino tambi\u00e9n una base material s\u00f3lida que permita a las masas ejercer sus derechos democr\u00e1ticos y participar realmente en los \u00f3rganos de autogesti\u00f3n y en los procesos de toma de decisiones. Para Mandel esto implicaba una reducci\u00f3n radical general del tiempo de trabajo, junto a un nivel de vida apreciable para todas y todos. En dicha sociedad de transici\u00f3n har\u00eda falta una pluralidad de partidos y por tanto de opciones pol\u00edticas, as\u00ed como organizaciones y asociaciones de masas independientes, comenzando por los sindicatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se busca un punto d\u00e9bil en la argumentaci\u00f3n de Mandel, se topa pronto con el problema de esas&nbsp;<em>bases materiales<\/em>&nbsp;necesarias para realizar este progreso emancipador. Leyendo el cap\u00edtulo que trata de este problema en el&nbsp;<em>Tratado de econom\u00eda marxista<\/em>&nbsp;\u2013escrito, record\u00e9moslo, muy al comienzo de los a\u00f1os 1960\u2013, salta a la vista que Mandel estaba entonces lejos de ser tan consciente de los problemas ecol\u00f3gicos como lo estuvo durante los a\u00f1os 1980 (por no hablar de la IV Internacional de hoy). En las fuentes de la acumulaci\u00f3n socialista mencionada por Mandel a comienzos de los a\u00f1os 1960 est\u00e1 la energ\u00eda nuclear y el desarrollo extensivo de la agricultura con la ayuda de abonos qu\u00edmicos, lo que no habr\u00eda podido escribir m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que tener presente que para Mandel la idea liberadora est\u00e1 muy ligada a una abundancia de medios de consumo (sin la cual, una distribuci\u00f3n de medios de consumo en forma no mercantil solo ser\u00eda concebible con un r\u00e9gimen de racionamiento), y no solo para la satisfacci\u00f3n de las necesidades elementales, reduciendo a la vez de forma radical el tiempo de trabajo. Si hay que eliminar muchas producciones para salvar el clima y la tierra, si la producci\u00f3n energ\u00e9tica debe ser reducida de forma sensible, si la producci\u00f3n agraria debe funcionar sin monocultivos, la productividad del trabajo no aumentar\u00e1 de forma espectacular\u2026 Pero sin reducci\u00f3n radical del tiempo de trabajo y sin bienestar material para todo el mundo, la democracia socialista no funcionar\u00e1. Por tanto, hay que repensar todo esto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estrategia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La autoorganizaci\u00f3n de los asalariados y asalariadas en el seno del sistema capitalista se desarrolla por medio de la lucha colectiva contra el capital y su Estado. Mandel nos invita a concebir una lucha que se extiende y se generaliza, como en su vivencia en Valonia en 1960-1961. De hecho, es la idea de una huelga general insurreccional. Las propias necesidades de la lucha, llevada a cabo de manera consecuente, empujan a la extensi\u00f3n del movimiento y a la multiplicaci\u00f3n de las tareas que asume, incluyendo hasta las vinculadas a la seguridad p\u00fablica. Los \u00f3rganos democr\u00e1ticamente elegidos por los huelguistas comienzan a disputar a los \u00f3rganos del Estado burgu\u00e9s los derechos de soberan\u00eda y de representaci\u00f3n leg\u00edtima. De simples comit\u00e9s de huelga pueden evolucionar hasta convertirse en consejos, s\u00f3viets, \u00f3rganos de un Estado alternativo por abajo, lo que lleva en primer lugar a una situaci\u00f3n de doble poder, que tendr\u00e1 que resolverse, tras un cierto plazo, bien en el sentido del restablecimiento de la plena autoridad del Estado burgu\u00e9s, o bien a favor de la conquista del poder por los consejos centralizados democr\u00e1ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pol\u00edticamente, la clase obrera no es homog\u00e9nea. En tiempos normales, los revolucionarios no representan m\u00e1s que a una minor\u00eda. En el marco de una amplia autoactividad solidaria desarrollada en la lucha de clases, los tiempos no son normales. Las masas obreras no aprenden mucho en la pasividad y la atomizaci\u00f3n, pero lo hacen, mucho y r\u00e1pido, desde que se crean espacios de actividad colectiva autodeterminados. La corriente revolucionaria debe intentar, en el marco de dicho movimiento amplio, ganar cada vez m\u00e1s apoyo para sus ideas generales y sus propuestas pr\u00e1cticas para llegar a ser mayoritaria en los consejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para conseguirlo, los revolucionarios deben intentar aplicar todo un arsenal de conceptos estrat\u00e9gicos elaborados por el movimiento comunista de comienzos de los a\u00f1os 20 del siglo pasado, perdidos bajo el reinado del estalinismo, y salvaguardados y actualizados constantemente por la IV Internacional. La pol\u00edtica de frente \u00fanico: acci\u00f3n com\u00fan con los partidos y organizaciones reformistas por reivindicaciones y objetivos concretos. Las reivindicaciones transitorias: parten de la conciencia y de los problemas sentidos por la masa de obreras y obreros para proponer soluciones solidarias (como la reducci\u00f3n del tiempo de trabajo sin p\u00e9rdida de salario, con empleo proporcional y control obrero de las condiciones laborales, la prohibici\u00f3n de los despidos, etc.), que no son en la pr\u00e1ctica compatibles con el sistema capitalista. La construcci\u00f3n de un partido revolucionario: este agrupar\u00eda a la vanguardia obrera y social amplia, a todos aquellos y aquellas que llevan a cabo el combate de forma constante, no solo en los momentos de amplios movimientos de masas. La organizaci\u00f3n de la memoria y de la reflexi\u00f3n a niveles nacionales e internacionales, para que las experiencias vividas en un per\u00edodo de desarrollo del movimiento no se pierdan en per\u00edodos de reflujo y puedan servir de orientaci\u00f3n en los nuevos empujes del movimiento de masas.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia socialista de Ernest Mandel era org\u00e1nicamente internacionalista: abogaba por valorar la situaci\u00f3n social y pol\u00edtica partiendo del nivel mundial, de sus mercados, de sus medios coercitivos, de las patentes desigualdades que ahonda el capitalismo, pero tambi\u00e9n de las potencialidades de resistencia, de los diversos movimientos de car\u00e1cter emancipador a nivel internacional. Para los pa\u00edses pobres y dependientes defend\u00eda la estrategia de la revoluci\u00f3n permanente, para la cual las tareas de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica e independentista as\u00ed como una reforma agraria radical no pueden ser concluidas por fuerzas burguesas y necesitan por tanto la toma del poder por la clase obrera aliada con la masa de las capas despose\u00eddas y oprimidas, insert\u00e1ndose de esa manera en el proceso de la revoluci\u00f3n socialista mundial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Burocracia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las organizaciones de masas obreras (asociaciones, sindicatos, partidos) creadas en el seno del capitalismo no pueden arregl\u00e1rselas sin liberados. Hacen falta organizadores, periodistas y pol\u00edticos profesionales, etc., para hacer funcionar dichas organizaciones, as\u00ed como su representaci\u00f3n en los parlamentos. Ernest Mandel era muy consciente de eso. Pero se\u00f1alaba el precio a pagar por ello: el ascenso de una capa burocr\u00e1tica privilegiada en el seno de las organizaciones obreras que desarrolla intereses propios y se vuelve cada vez m\u00e1s conservadora. Se asocia con las capas m\u00e1s acomodadas de asalariados, odia la revoluci\u00f3n \u201ccomo el infierno\u201d (Friedrich Ebert), canaliza y sabotea los movimientos que podr\u00edan cuestionar la marcha<em>&nbsp;normal&nbsp;<\/em>de la dominaci\u00f3n capitalista de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra estas burocracias, Mandel propon\u00eda la construcci\u00f3n de corrientes de izquierda, de lucha de clases, sobre todo en el seno de los sindicatos, que propongan una alternativa de opciones estrat\u00e9gicas y personales a las orientaciones reformistas-conservadoras de las direcciones burocr\u00e1ticas. Para \u00e9l estaba claro que las alternativas de izquierda solo podr\u00edan vencer en el contexto de movimientos de masas amplios y combativos. La primera tarea de los revolucionarios es por tanto hacer todo lo posible por promover, estimular, sostener todo impulso de autoactividad colectiva de los asalariados y oprimidos. En el seno del capitalismo, las organizaciones obreras de masas eran para Mandel instrumentos de doble filo: imprescindibles para hacer frente al poder de los patronos, sus asociaciones y sus partidos, al mismo tiempo est\u00e1n ah\u00ed para contener las luchas a la defensa del salario real, de mejores condiciones de trabajo, de una mejor protecci\u00f3n social en el marco del capitalismo, renunciando a menudo a combates m\u00e1s que simb\u00f3licos. Para hacer de ellos instrumentos eficaces en el sentido de los intereses inmediatos de los asalariados hay que organizar su ruptura con la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases y de paz social.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras las burocracias de los sindicatos y de los partidos obreros m\u00e1s o menos adaptados a los Estados democr\u00e1tico-parlamentarios burgueses sostienen en toda regla un r\u00e9gimen m\u00e1s o menos autoritario, no democr\u00e1tico, ahogando a menudo las iniciativas de la base, combatiendo de manera encarnizada a los opositores de izquierda, los reg\u00edmenes burocr\u00e1ticos de partidos\/Estados fusionados en el poder en los pa\u00edses del llamado&nbsp;<em>socialismo real<\/em>&nbsp;eran reg\u00edmenes completamente opresores. La burocratizaci\u00f3n de la URSS hab\u00eda llevado al poder a la fracci\u00f3n de Stalin, que era el representante apropiado de esta capa privilegiada burocr\u00e1tica que, para defender sus intereses materiales, quer\u00eda ante todo romper con el pasado revolucionario del bolchevismo y con la vinculaci\u00f3n a la revoluci\u00f3n mundial. Por eso el concepto de&nbsp;<em>socialismo en un solo pa\u00eds<\/em>&nbsp;y una pol\u00edtica de poder de Estado sustituy\u00f3 a la revoluci\u00f3n permanente y al internacionalismo consecuente de la joven Internacional Comunista.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica marxista revolucionaria de esos reg\u00edmenes no es la misma que la cr\u00edtica hecha por los ide\u00f3logos burgueses. Desde luego, hay que denunciar los terribles cr\u00edmenes de Stalin y su camarilla, pero al mismo tiempo hay que comprender el car\u00e1cter netamente conservador del comunismo&nbsp;<em>oficial<\/em>&nbsp;desde el reinado de Stalin.<\/p>\n\n\n\n<p>Para caracterizar a esos Estados, Mandel se apoyaba sobre todo en los trabajos de Trotsky, a la vez que los enriquec\u00eda al dar cuenta de las nuevas tendencias. El t\u00e9rmino de&nbsp;<em>Estado obrero burocr\u00e1ticamente degenerado<\/em>&nbsp;irrita. Al propio Trotsky no le gustaba mucho y lo empleaba a falta de otro mejor. En efecto, \u00bfqu\u00e9 quiere decir un Estado obrero (incluso fuertemente burocratizado) donde la clase obrera no ejerce el poder e incluso est\u00e1 desprovista de los derechos democr\u00e1ticos elementales?<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento principal de Mandel, siguiendo a Trotsky, era el hecho de que algunos logros de la Revoluci\u00f3n de Octubre de 1917 segu\u00edan en pie: ni los medios de producci\u00f3n, ni las fuerzas de trabajo eran mercanc\u00edas; la ley del valor y el mercado no dominaban la econom\u00eda, que era planificada; el Estado segu\u00eda manteniendo el monopolio del comercio exterior. Eran sociedades no capitalistas de transici\u00f3n al socialismo, aunque burocr\u00e1ticamente petrificadas. Por tanto, en cuanto a las tareas, hab\u00eda que combinar la defensa de los elementos no capitalistas contra todo intento de restauraci\u00f3n del capitalismo, desde el interior o desde el exterior, con el derrocamiento revolucionario del poder pol\u00edtico de la burocracia para volver a una democracia socialista de los consejos.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de ruptura del monolitismo estalinista y la crisis del estalinismo, y m\u00e1s tarde del posestalinismo, fue prometedor para Mandel y para la IV Internacional, pero tambi\u00e9n cargado de desaf\u00edos te\u00f3ricos y program\u00e1ticos. Tras el derrumbe de la URSS y de los reg\u00edmenes aliados o similares en Europa, Mandel salud\u00f3 que hubiera estallado el&nbsp;<em>tab\u00fa<\/em>&nbsp;estalinista y ve\u00eda ya abierto un proceso revolucionario en el sentido de la revoluci\u00f3n pol\u00edtica esperada y de una vuelta a la aspiraci\u00f3n a una democracia socialista aut\u00e9ntica a nivel de masas. Hab\u00eda signos que iban en este sentido, pero las esperanzas de Mandel se quebraban ante la realidad del proceso de restauraci\u00f3n capitalista y de la triunfante victoria del&nbsp;<em>Occidente<\/em>&nbsp;capitalista en la&nbsp;<em>guerra fr\u00eda<\/em>, lo que evidentemente era una gran derrota para la clase obrera a nivel planetario.<\/p>\n\n\n\n<p>En su gran libro sobre la burocracia&nbsp;<em>Power and Money<\/em>&nbsp;[<em>Poder y dinero<\/em>, Siglo XXI, 1994), Ernest Mandel escribi\u00f3 de manera autocr\u00edtica que el marxismo revolucionario (y por tanto \u00e9l mismo) hab\u00eda subestimado los efectos devastadores de d\u00e9cadas de reinado estalinista y posestalinista sobre las conciencias obreras. Adem\u00e1s, hab\u00eda sobreestimado tambi\u00e9n el potencial de resistencia a la restauraci\u00f3n del capitalismo en el seno de la propia burocracia dominante. Son elementos importantes, aunque no bastan para poner fin a este debate.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese libro hay un cap\u00edtulo verdaderamente original sobre el&nbsp;<em>sustitucionismo<\/em>, que tiene un inter\u00e9s particular para los revolucionarios. Porque si bien la ideolog\u00eda sustitucionista es caracter\u00edstica de las direcciones de los grandes aparatos burocr\u00e1ticos \u2013que quieren justificar su tendencia constante a actuar en nombre y lugar de las y los asalariados\u2013, tambi\u00e9n los dirigentes revolucionarios, en determinadas circunstancias, se ven tentados por el sustitucionismo. Ernest Mandel da ejemplos convincentes, no solo de Lenin y Trotsky, sino tambi\u00e9n \u00a1de Rosa Luxemburg y de Gramsci! Y muestra que el factor determinante en esta cuesti\u00f3n es el grado de actividad aut\u00f3noma de la clase obrera y las y los oprimidos. Si este grado es muy bajo, el sustitucionismo de todo tipo (parlamentario, caudillista, terrorista, propagandista\u2026) suele triunfar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Ernest Mandel concluye una vez m\u00e1s que la tarea principal de las y los revolucionarios es hacer todo lo posible para estimular y promover la autoactividad de la clase obrera y de las masas oprimidas en general.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A debatir<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La aportaci\u00f3n te\u00f3rica de Ernest Mandel es demasiado rica para ser sometida a un examen cr\u00edtico en unas pocas l\u00edneas. Me voy a limitar a plantear tres interrogantes e invitar a leer mi libro. Una cuesti\u00f3n que tiene que ver con el coraz\u00f3n mismo del marxismo revolucionario es si en el siglo XXI seguir\u00eda teniendo actualidad la lucha por la revoluci\u00f3n socialista mundial, y si la clase obrera no habr\u00eda perdido su potencial para dirigir dicho proceso revolucionario. El propio Trotsky expresaba dudas al explicar, por ejemplo, que si la clase obrera sovi\u00e9tica se mostrase incapaz de derrocar el poder de la burocracia para restablecer su propio poder de clase, el programa de transici\u00f3n perder\u00eda su sentido y deber\u00eda ser reemplazado por un nuevo programa m\u00ednimo para la defensa de los intereses elementales de unas masas reducidas a la esclavitud. \u00bfY hoy en d\u00eda? No se ha demostrado que sea posible la reconstrucci\u00f3n de un movimiento obrero emancipador y revolucionario. Los nuevos impulsos, empezando por el desarrollo del PT en Brasil a comienzos de los a\u00f1os 1980, hasta nueva orden, se han quebrado uno tras otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra cuesti\u00f3n a discutir se refiere al marxismo de Ernest Mandel, que hab\u00eda sido un marxista&nbsp;<em>abierto<\/em>&nbsp;y a la vez inclinado hacia ciertas ortodoxias (marxista, leninista, trotskista), con una fuerte b\u00fasqueda de coherencia doctrinal de conjunto ligada a la necesidad de salvaguardar y reforzar la coherencia de su propia organizaci\u00f3n, que no se pod\u00eda apoyar ni en una&nbsp;<em>patria socialista<\/em>&nbsp;ni en amplias masas. Su marxismo, en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos, su visi\u00f3n del mundo (<em>Weltanschaung<\/em>), dicho sea de paso, est\u00e1 muy basada en los escritos de popularizaci\u00f3n de Engels y de Plejanov que m\u00e1s o menos hab\u00edan inventado la doctrina&nbsp;<em>marxista<\/em>. Un marxismo prometeico del movimiento obrero cl\u00e1sico ligado a una fuerte creencia en el progreso cient\u00edfico, tecnol\u00f3gico y social y en la potencialidad creadora de la clase obrera, capaz de resolver los problemas m\u00e1s dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>A Ernest Mandel no le gustaba que dijeran de \u00e9l que sol\u00eda ser demasiado&nbsp;<em>optimista<\/em>. Hab\u00eda adquirido una gran confianza en s\u00ed mismo al predecir de manera bastante convincente las evoluciones \u2013no todas, pero s\u00ed en cierto modo\u2013 de los a\u00f1os 1960 y 1970. Estaba siempre a la espera del desarrollo de movimientos de potencial emancipador en cualquier parte del mundo. Su trabajo se parec\u00eda al de un cerdo buscando trufas. Las mostraba como presas. A veces sobreestimaba las potencialidades revolucionarias o subestimaba las dificultades.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya a los 23 a\u00f1os pon\u00eda como modelo a Abraham Leon, que incitaba a sus camaradas a \u201cver detr\u00e1s de cada raz\u00f3n para la desesperanza una raz\u00f3n para la esperanza\u201d. \u00bfC\u00f3mo llevar a cabo el combate revolucionario contra el nazismo y la guerra en plena medianoche del siglo XX, y conservar al mismo tiempo su \u00edmpetu humanista, sin una admirable fuerza moral? Sobre esta cuesti\u00f3n se suele aludir a cierto dicho recurrente de Antonio Gramsci.<\/p>\n\n\n\n<p>Para cambiar un poco, voy a concluir citando a Robert Merle que dec\u00eda de su h\u00e9roe masculino, el delfin\u00f3logo Sevilla: \u201cNo era lo bastante ingenuo para pensar que una causa triunfa porque sea justa, pero no pod\u00eda pagarse el lujo de ser pesimista\u201d (Merle, 1967: 217).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Manuel Kellner<\/em>&nbsp;es miembro de ISO (Organizaci\u00f3n Socialista Internacional), secci\u00f3n alemana de la IV Internacional, y redactor de&nbsp;<em>Sozialistische Zeitung<\/em>&nbsp;(SoZ) en Colonia<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Achcar, Gilbert (dir.) (1999)&nbsp;<em>Le marxisme d\u2019Ernest Mandel<\/em>. Par\u00eds: PUF.<\/p>\n\n\n\n<p>Kellner, Manuel (2009)&nbsp;<em>Gegen Kapitalismus und B\u00fcrokratie \u2013zur sozialistischen Strategie bei Ernest Mandel<\/em>. Colonia\/Karlsruhe (Tesis doctoral defendida en junio de 2006, Marburg).<\/p>\n\n\n\n<p>Merle, Robert (1967)&nbsp;<em>Un animal dou\u00e9 de raison<\/em>. Par\u00eds: \u00c9ditions Gallimard.<\/p>\n\n\n\n<p>Stutje, Jan Willem (2007)&nbsp;<em>Ernest Mandel. Rebel tussen droom en daad, 1923-1995<\/em>. Amberes-Gante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Kellner Fuente: Kaos en la Red Fallecido hace un cuarto de siglo, Ernest Mandel (1923-1995) nos dej\u00f3 una importante obra te\u00f3rica. Un legado imprescindible para quien quiera hacer balance del siglo XX y contribuir a la elaboraci\u00f3n de perspectivas revolucionarias en el siglo XXI para acabar con esta sociedad de clases, capitalista y destructora, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2551,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3058"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3058"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3058\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3059,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3058\/revisions\/3059"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2551"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3058"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3058"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3058"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}