{"id":3114,"date":"2020-10-16T01:33:09","date_gmt":"2020-10-16T01:33:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3114"},"modified":"2020-10-25T21:51:49","modified_gmt":"2020-10-25T21:51:49","slug":"el-origen-de-la-prostitucion-una-dicotomia-entre-la-esposa-y-la-ramera","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3114","title":{"rendered":"El origen de la prostituci\u00f3n. Una dicotom\u00eda entre la esposa y la ramera"},"content":{"rendered":"\n<p>Victory Collins<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/el-origen-de-la-prostitucion-una-dicotomia-entre-la-esposa-y-la-ramera\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La prostituci\u00f3n, com\u00fanmente conocida como \u00abla profesi\u00f3n m\u00e1s antigua del mundo\u00bb, es en realidad una consecuencia directa de la modificaci\u00f3n en las relaciones de producci\u00f3n, que conllev\u00f3 a la regulaci\u00f3n sexual de las mujeres, y por tanto, a la subordinaci\u00f3n de estas. Conocer y entender entonces, su origen y sus causas, se vuelve un asunto de mayor importancia, en un mundo en donde a la antig\u00fcedad de una acci\u00f3n o actividad, se le quita toda connotaci\u00f3n artificial para terminar naturaliz\u00e1ndola y hacer de su alteraci\u00f3n algo inalcanzable. Y es que, seg\u00fan se dice, \u00ablo que siempre ha estado, siempre estar\u00e1\u00bb. No obstante, la prostituci\u00f3n como cualquier otro fen\u00f3meno cultural, ha sido creada y propagada por los seres humanos. Esta pr\u00e1ctica jam\u00e1s ha formado parte del estado natural de las cosas, sino que m\u00e1s bien, se ha introducido y mantenido dentro de un marco hist\u00f3rico concreto, caracterizado por sus movimientos y transformaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En este art\u00edculo hablaremos del c\u00f3mo y el por qu\u00e9 se origin\u00f3 la prostituci\u00f3n, y de la relaci\u00f3n causal que tiene dicha actividad, con la institucionalizaci\u00f3n del matrimonio mon\u00f3gamo. Buscaremos tambi\u00e9n, trazar l\u00edneas que nos acerquen a comprender c\u00f3mo el aspecto dimensional entre la figura de la esposa y la ramera fue fundamental en la creaci\u00f3n del patriarcado, dando lugar a todo un sistema de s\u00edmbolos, creencia, pautas y arquetipos que tienen como g\u00e9nesis el nacimiento de dicho r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DEL INTERCAMBIO DE MUJERES A LA FIGURA DE LA ESPOSA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El intercambio de mujeres fue un acontecimiento que se manifest\u00f3 en much\u00edsimas sociedades tribales al rededor del mundo. Esta transacci\u00f3n ser\u00e1 la primera forma de comercio, mediante la cual, las mujeres pasar\u00e1n a convertirse en mercanc\u00eda y a ser cosificadas, es decir, ya no ser\u00e1n consideradas como seres humanos, sino como objetos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, en las sociedades de cazadores-recolectores (paleol\u00edtico y mesol\u00edtico), hombres y mujeres se distribu\u00edan en clanes o tribus vinculados por sus lazos sangu\u00edneos. En este periodo no exist\u00eda a\u00fan el concepto de \u00abfamilia nuclear\u00bb, tal y como la entendemos hoy en d\u00eda, sino que las relaciones se formaban en base al parentesco. Adem\u00e1s, debemos decir que, a partir del mesol\u00edtico -fase transitoria al periodo neol\u00edtico-, tanto hombres, mujeres y ni\u00f1as\/os, participaban en la producci\u00f3n y el consumo de aquello mismo que generaban. Sin embargo, es en este momento cuando se da la primera divisi\u00f3n sexual del trabajo, en donde los hombres cazar\u00e1n los animales grandes, y las mujeres y ni\u00f1as\/os se encargar\u00e1n de la recolecci\u00f3n y la caza menor. Es importante recalcar que esta repartici\u00f3n no estaba asociada con la fuerza o resistencia de hombres y mujeres, sino que \u00fanicamente atend\u00edan a las diferencias reproductivas, en concreto, a \u00abla capacidad reproductiva femenina de amamantar a los ni\u00f1os y ni\u00f1as\u00bb[1]. Es por ello, por lo que, en aquel contexto espec\u00edfico, esta primera divisi\u00f3n result\u00f3 funcional para la supervivencia de la especie.<\/p>\n\n\n\n<p>En dichas comunidades cazadoras-recolectoras, las relaciones son inestables, desestructuradas e involuntarias. No obstante, con la llegada del neol\u00edtico, ese modelo econ\u00f3mico y social dar\u00e1 lugar a otro sistema transitivo o intermedio: la sociedad horticultora (alrededor del 7.000 a.NE). En este nuevo sistema econ\u00f3mico, las primeras cosechas humanas se caracterizar\u00e1n por ser inconstantes y por estar sujetas a las variaciones climatol\u00f3gica, por lo que continuar\u00e1n dependiendo de la caza, la pesca y la recolecci\u00f3n como alimentos suplementarios. Durante esta etapa, en la que se mantiene todav\u00eda los sistemas matrilineales y matrilocales, la supervivencia de la tribu requerir\u00e1 del equilibrio demogr\u00e1fico entre hombres y mujeres. Y es que, la vulnerabilidad de estas \u00faltimas para el momento del parto hac\u00eda que muchas no sobreviviesen a \u00e9l. Por esa misma raz\u00f3n, los clanes iniciaron la b\u00fasqueda de mujeres de otros grupos, quienes luego ser\u00edan \u00abprotegidas\u00bb por sus propios secuestradores o por las tribus ganadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante este proceso, las mujeres son tratadas como posesiones, ya que se comenzar\u00e1 a reconocer su capacidad reproductiva como un recurso del clan. Si bien, con el surgimiento de las \u00e9lites hegem\u00f3nicas, esta capacidad reproductiva dejar\u00e1 de pertenecer a la tribu, para ser adquirida por un grupo de parientes determinados. Y ser\u00e1 con el desarrollo de la sociedad agricultora (8.000 a.NE), cuando las nuevas condiciones materiales exigir\u00e1n \u00abuna cohesi\u00f3n del grupo y una continuidad temporal, lo que reforzar\u00e1 la estructura de la unidad dom\u00e9stica\u00bb[2]. Este nuevo sistema econ\u00f3mico, basado en la agricultora de arada hizo que mujeres y ni\u00f1as\/os fueran indispensable en el proceso de producci\u00f3n, y dado que los hombres no pueden tener descendencia de forma directa, fueron las mujeres las intercambiadas, y no ellos. Es aqu\u00ed, cuando podemos ver el nacimiento de la primera propiedad privada, que se da en base a la apropiaci\u00f3n del trabajo reproductor de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>El usufructo de la capacidad reproductiva de las mujeres produjo tambi\u00e9n que los hombres comenzaran a buscar formas de asegurar sus bienes y patrimonios privados para s\u00ed mismos y sus herederos, lo cual se consigui\u00f3 con la institucionalizaci\u00f3n del matrimonio mon\u00f3gamo y patrilocal. Este contrato sexual y reproductivo, se convirti\u00f3 en una estrategia masculina para garantizar la legitimidad de sus descendientes, y con ello, la sucesi\u00f3n leg\u00edtima de su legado. Sin embargo, para institucionalizar la familia mon\u00f3gama se requiri\u00f3 de la creaci\u00f3n del concepto de \u00abhonorabilidad femenina\u00bb, en donde se utiliz\u00f3 el mito de la virginidad y la pureza, unido con las ideas de fidelidad, obediencia, sumisi\u00f3n, entrega, etc., para sustentar dicha noci\u00f3n. De esta manera, se logra crear un sistema patriarcal que tiene como objetivo controlar y regular la sexualidad de las mujeres en beneficio de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA ESPOSA Y LA RAMERA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el transcurso de un periodo de mil a\u00f1os (aproximadamente entre el 3.000 a.NE y el 2000 a. NE.), \u00ablas mujeres, cuyos servicios sexuales y reproductivos hab\u00edan quedado cosificados en los intercambios matrimoniales, eran ya vistas como personas totalmente diferentes a los hombres\u00bb[3]. Mientras que \u00abel estatus de los varones empezaba a consolidarse y definirse a trav\u00e9s de sus relaciones con la propiedad y los medios de producci\u00f3n, la posici\u00f3n de las mujeres tan solo se define a trav\u00e9s de sus relaciones sexuales\u00bb[4] y reproductivas, lo que conllevar\u00e1 a su vez, a la creaci\u00f3n de una divisi\u00f3n jerarquizada entre mujeres respetables y mujeres no respetables.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres respetables eran tanto las solteras v\u00edrgenes y prometidas libres -no esclavas-, como las mujeres casadas. Todas ellas son veneradas por salvaguardar su capacidad reproductiva y, por consiguiente, su sexualidad al servicio de un solo hombre. La esposa o potencial esposa, es quien procura los descendientes a su actual o futuro marido, y tambi\u00e9n, quien queda totalmente recluida en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. A estas mujeres se les condenar\u00e1 de la peor forma concebir antes de la uni\u00f3n matrimonial y como cometer adulterio. Mientras tanto, los hombres al no tener capacidad reproductiva no tienen tampoco que responsabilizarse de su conducta sexual, por lo que se les permite el derecho a la libertad carnal, pudiendo en muchos casos mantener relaciones sexuales antes del matrimonio, e incluso fuera de \u00e9l. De hecho, su condena social y\/o judicial era inexistente, o al menos, incomparable con la que sufr\u00edan las mujeres. He aqu\u00ed el art\u00edculo 133-135 de las leyes hititas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u00abo (\u2026) el adulterio solo existe por parte de la esposa, puesto que ella es propiedad del marido, pero nunca por el lado de este (\u2026) la esposa debe lealtad a su matrimonio, el marido le debe [lealtad] al matrimonio de otro hombre\u00bb<em><strong>[5]<\/strong><\/em>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ahora bien, para que los hombres pudieran hacer uso de su libertad sexual fuera del matrimonio o antes de \u00e9l, era necesario que existiese coet\u00e1neamente la figura de la mujer no respetable, una mujer que no sea apreciada tanto por su capacidad reproductiva, sino por su potencial sexual, y que por ende, no tenga que acatar los dict\u00e1menes de la honorabilidad mediante la castidad. Dicha mujer, cuya humanidad queda arrebatada para convertirse en un simple objeto sexual de consumo masculino, es seg\u00fan Friedrich Engels, el \u00abcomplemento\u00bb del matrimonio mon\u00f3gamo.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, cabe preguntarnos, \u00bfqui\u00e9n estar\u00eda dispuesta a ejercer la prostituci\u00f3n en aquellos tiempos? Es probable que la oferta de mujeres disponibles para la prostituci\u00f3n fuese posible debido a dos factores: la esclavizaci\u00f3n de mujeres, -quienes eran utilizadas como bot\u00edn de guerra-, y la consolidaci\u00f3n y formaci\u00f3n de clases. Por un lado, durante el tercer milenio a. NE, las conquistas militares dieron paso a la creaci\u00f3n de la esclavitud, y con ello, a los abusos sexuales de las reclutas. En el momento en el que matrimonio mon\u00f3gamo y la esclavitud comenz\u00f3 a institucionalizarse, los propietarios esclavistas alquilaron a sus esclavas como prostitutas, y algunos montaron burdeles con ellas de personal. La facilidad con la que se pod\u00eda utilizar a las esclavas para el uso sexual particular, unido con el af\u00e1n que ten\u00edan los monarcas y caudillos de establecer su legitimidad mediante la demostraci\u00f3n constante de su riqueza, llev\u00f3 a la creaci\u00f3n de herenes, lugar que terminar\u00eda convirti\u00e9ndose en un s\u00edmbolo de poder de arist\u00f3cratas, bur\u00f3cratas y hombres ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el segundo factor que propici\u00f3 la oferta de mujeres fue el empobrecimiento de los agricultores y su \u00abprogresiva dependencia a los cr\u00e9ditos para sobrevivir a los periodos de carest\u00eda, que acabar\u00eda llev\u00e1ndoles a la esclavitud por deudas\u00bb. De ah\u00ed que pudiera surgir f\u00e1cilmente la prostituci\u00f3n de las mujeres en beneficio de sus familias, aunque sobre todo, en favor de sus padres o maridos. Dichos sujetos, tender\u00edan a venderlas como esclavas -para terminar seguramente en la prostituci\u00f3n- utiliz\u00e1ndolas como fianza de sus deudas, o si no, ellas mismas pod\u00edan acabar automercantiliz\u00e1ndose como \u00faltima alternativa a la esclavitud. A mediados del segundo milenio, \u00abla prostituci\u00f3n ya estaba firmemente establecida para las hijas de los pobres\u00bb[6].<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la regulaci\u00f3n de la sexualidad de las mujeres de las clases dominantes queda totalmente establecida, la virginidad de las hijas, se convirti\u00f3 en un recurso econ\u00f3mico para su familia. Y de forma coet\u00e1nea a esta regulaci\u00f3n, se comenz\u00f3 a ver la prostituci\u00f3n como una necesidad del hombre para satisfacer sus deseos sexuales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA LEY DEL VELO EN ORIENTE MEDIO Y EL RECUBRIMIENTO DEL CUERPO FEMENINO EN ESPA\u00d1A<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una vez establecida la divisi\u00f3n entre mujeres respetables y no respetables, surgi\u00f3 el problema de c\u00f3mo ser\u00edan capaces de distinguir los hombres y la sociedad entre unas y otras. En Oriente Medio, esta cuesti\u00f3n se logr\u00f3 resolver con la promulgaci\u00f3n del art\u00edculo 40 de las leyes mesoasirias:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u00abNi las esposas de se\u00f1ores, ni las viudas, ni las asirias que salen a la calle pueden dejar su cabeza al descubierto. Las hijas de un se\u00f1or (\u2026) deben taparse, sea con un chal, una tela o un manto (\u2026) cuando salgan solas a la calle se han de cubrir con un velo. Una concubina que salga sola a la calle con su se\u00f1ora se de poner un velo tambi\u00e9n. (\u2026) Una ramera no se puede tapar con un velo; su cabeza ha de estar al descubierto\u00bb<strong>[7]<\/strong>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El h\u00e1bito de cubrirse con un velo, se ha practicado en otras muchas sociedades, y ha estado presente durante miles de a\u00f1os hasta nuestros tiempos. En el contexto que estamos tratando, el velo se configura como el s\u00edmbolo distintivo que sirve para diferenciar a las damas y al resto de las mujeres respetables, de las prostitutas y esclavas. Esto nos demuestra nuevamente c\u00f3mo lo que distingue a las mujeres son sus actividades sexuales. Tal y como afirma Gerda Lerner (1986), \u00aba las mujeres dom\u00e9sticas, aquellas que sexualmente sirven a un hombre, y est\u00e1n bajo su protecci\u00f3n, se las trata como respetables y llevan velo, mientras que las mujeres que no est\u00e1n bajo la protecci\u00f3n y el control sexual de un hombre son tratadas como mujeres p\u00fablicas y por ende, no pueden cubrirse\u00bb. Para ir m\u00e1s all\u00e1, esta misma ley impone un castigo a quienes la infringen:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u00ab(\u2026) quien vea a una ramera que lleva velo puede arrestarla, buscar castigos y conducirla tribunal de palacio; no le podr\u00e1n quitar las joyas pero aquel que la haya arrestado puede quedarse con sus ropas; la azotar\u00e1n cincuenta veces con barrotes y le verter\u00e1n brea sobre la cabeza\u00bb<strong>[8]<\/strong>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>De esta forma, la esposa, la concubina o la hija virgen velada eran reconocibles visualmente por cualquier hombre como mujeres bajo la \u00abprotecci\u00f3n\u00bb de otro hombre por lo que \u00aberan inviolables e invioladas\u00bb[9]. Sin embargo, las mujeres que no llevaban velo eran definidas como \u00abdesprotegidas\u00bb y por tanto, quedan disponibles como un juguete sexual de consumo masculino.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas distinciones entre mujeres se practicaron tambi\u00e9n en Espa\u00f1a. Particularmente en torno a la Edad Moderna se clasific\u00f3 a las mujeres en base a su honor, que como ya hemos comentado, estaba ligado a su conducta sexual. \u00abDurante todo el periodo medieval y moderno se promulgaron en toda Europa leyes suntuarias sobre el lujo y el vestido\u00bb[10]. Por ejemplo, el pudor hizo que se regulase el escote para las mujeres \u00abrespetables\u00bb no atrajesen la \u00abatracci\u00f3n inmoral\u00bb de los hombres, pues los legisladores y los hombres de la iglesia vincularon el adulterio y las relaciones sexuales antes del matrimonio como consecuencia de la sugerente forma de vestir de estas. Por esa raz\u00f3n, al igual que en las sociedades mesoasirias, las mujeres fueron distinguidas visualmente en funci\u00f3n de su respetabilidad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u00ab\u2026 Se proh\u00edbe, que ninguna muger pueda traer jubones que llaman escotados, salvo las mugeres que p\u00fablicamente ganan con sus cuerpos [Legislaci\u00f3n Castellana, 1623]<strong>[11]<\/strong>\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tal y como sucede en las sociedades mesoasirias, la subordinaci\u00f3n de las mujeres honorables era compensada con la protecci\u00f3n masculina respecto a la violencia que pod\u00edan sufrir de otros hombres, mientras que las mujeres no honorables, es decir, las prostitutas, estaban expuestas a cualquier tipo de agresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos podido ver, en el momento en el que los hombres se dieron cuanta del valor de la capacidad reproductiva de las mujeres, surge mediante el intercambio y la cosificaci\u00f3n de estas, la primera propiedad privada. Este mismo hecho dar\u00e1 lugar a la regulaci\u00f3n sexual de las mujeres, quienes deber\u00e1n cumplir con los mandatos de la castidad y la fidelidad absoluta a sus maridos, para la procuraci\u00f3n de sus herederos leg\u00edtimos. A causa de dicho control sexual, se origina la prostituci\u00f3n, la cual se constituye como la otra cara del matrimonio mon\u00f3gamo. Ambas figuras, la de la esposa y la ramera, se alternan en una danza constante que se hace crucial para el mantenimiento del sistema patriarcal. Y es que, a la esposa se le deshumanizar\u00e1 mediante su trabajo reproductor y recaer\u00e1 en ella el rol de la honorabilidad. Mientras que la prostituta, -v\u00edctima tambi\u00e9n de la cosificaci\u00f3n y la mercantilizaci\u00f3n-, ser\u00e1 el escape que tendr\u00e1 el esposo para desplegar la libertad sexual que no se le permite alcanzar en la monogamia. Ambos prototipos de mujeres han sido creados por el hombre, y es en esta creaci\u00f3n en donde queda satisfecho su af\u00e1n por el control y el poder.[1] Lerner, G. (1986).&nbsp;<em>La creaci\u00f3n del patriarcado<\/em>&nbsp;(2.a ed.). Iru\u00f1ea-Pamplona, Espa\u00f1a: katakrak. p. 81.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[2] \u00d3p.., cit. p.92<br><\/p>\n\n\n\n<p>[3] \u00d3p.., cit. p. 159.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[4] Ibid.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[5] \u00d3p.., cit. p.187<br><\/p>\n\n\n\n<p>[6] \u00d3p.., cit. p. 215.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[7] \u00d3p.., cit. p. 217.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[8] Ibid.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[9] \u00d3p.., cit. p.222.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[10] Molina, I. P. (2004, 1 enero). La normativizaci\u00f3n del cuerpo femenino en la Edad Moderna: el vestido y la virginidad | P\u00e9rez Molina | Espacio Tiempo y Forma. Serie IV, Historia Moderna.&nbsp;<em>UNED<\/em>. Recuperado de https:\/\/revistas.uned.es p.105.<br><\/p>\n\n\n\n<p>[11] \u00d3p., cit. p.107.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Victory Collins Fuente: Rebeli\u00f3n La prostituci\u00f3n, com\u00fanmente conocida como \u00abla profesi\u00f3n m\u00e1s antigua del mundo\u00bb, es en realidad una consecuencia directa de la modificaci\u00f3n en las relaciones de producci\u00f3n, que conllev\u00f3 a la regulaci\u00f3n sexual de las mujeres, y por tanto, a la subordinaci\u00f3n de estas. 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