{"id":3268,"date":"2020-11-01T13:55:47","date_gmt":"2020-11-01T13:55:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3268"},"modified":"2020-11-01T13:55:49","modified_gmt":"2020-11-01T13:55:49","slug":"la-cuestion-del-fascismo-arabia-saudita-y-el-islamismo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3268","title":{"rendered":"La cuesti\u00f3n del fascismo: Arabia Saudita y el islamismo"},"content":{"rendered":"\n<p>Noah Bassilkarim, Karim Pourhamzavi Y Gabriel Bayarri<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/la-cuestion-del-fascismo-arabia-saudita-y-el-islamismo\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones entre Arabia Saudita y Estados Unidos contin\u00faan bajo Trump y Muhammad Bin Salman (MBS).<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya record\u00e1bamos en un art\u00edculo anterior, la noci\u00f3n de&nbsp;<em>crisis de hegemon\u00eda<\/em>&nbsp;o bonapartismo, tal como la entendemos hoy en d\u00eda, puede extraerse inicialmente de los escritos de Karl Marx en&nbsp;<em>El 18\u00ba Brumario de Luis Bonaparte<\/em>. Por consiguiente, el bonapartismo es un fen\u00f3meno pol\u00edtico que pone fin a una \u00e9poca pol\u00edtica espec\u00edfica como la Revoluci\u00f3n Francesa en 1789.<\/p>\n\n\n\n<p>El ascenso de Napole\u00f3n Bonaparte I en 1805-1814 y el proceso de descomposici\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Francesa para afianzar un Estado que defendiera el inter\u00e9s de la \u00e9lite burguesa, (al igual que ocurri\u00f3 con la incorporaci\u00f3n de Luis Bonaparte en 1848-1852), son ejemplos de bonapartismo para Marx. El bonapartismo se encuentra por encima de las clases y los conflictos de clase en situaciones en las que ni la burgues\u00eda ni el proletariado pueden establecer un dominio sobre el otro. Es en esta situaci\u00f3n, y con la ausencia de equilibrio de poder entre las fuerzas en conflicto, cuando se allana el camino para que el&nbsp;<em>hombre fuerte<\/em>&nbsp;emerja como bonapartista para eventualmente, como fue el caso en Francia, establecer el escenario para el dominio de la burgues\u00eda y su hegemon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El marco te\u00f3rico mencionado fue central para otro pensador marxista, Antonio Gramsci. Para Gramsci, una \u00e9lite gobernante es hegem\u00f3nica o no hegem\u00f3nica. Cuando la \u00e9lite gobernante no es hegem\u00f3nica, se emplean m\u00e1s frecuentemente medios coercitivos para controlar a las masas que el uso de pol\u00edticas consensuadas. La crisis de la hegemon\u00eda se produce cuando ninguna de las dos posibilidades es alcanzable en una lucha continua entre las fuerzas en conflicto para establecer el dominio sobre sus rivales.<\/p>\n\n\n\n<p>Gramsci se refiere a esta situaci\u00f3n como el Cesarismo que eventualmente es testigo del surgimiento de una fuerza triunfante para establecer el dominio sobre el resto, como un C\u00e9sar. Los dos conceptos de bonapartismo y cesarismo deben ser le\u00eddos como complementarios, en lugar de aislados el uno del otro. Nuestra sugerencia es que la combinaci\u00f3n de ambos conceptos es \u00fatil para comprender la actual escena pol\u00edtica de Arabia Saudita, ya que comienza con el ascenso del joven l\u00edder Muhammad Bin Salman (MBS).<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, el surgimiento de MBS es una respuesta a la crisis de hegemon\u00eda en Arabia Saudita. El bonapartismo de MBS est\u00e1 dise\u00f1ado para encajar en la tendencia neoliberal mundial, un fen\u00f3meno en pugna que se ocupa de las capas mundiales de la crisis hegem\u00f3nica desde su establecimiento en la d\u00e9cada de 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>El documento fundacional del Estado saud\u00ed se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando el fundador de la Casa de Saud, Muhammad Ibn Saud, concedi\u00f3 asilo al primer l\u00edder del wahabismo, Muhammad Ibn Abd Al-Wahhab, en su peque\u00f1a ciudad de Dariya. En Dariya, los dos l\u00edderes concluyeron un acuerdo por el cual el primero y sus descendientes pod\u00edan asumir el liderazgo pol\u00edtico sobre sus s\u00fabditos y el segundo se encargar\u00eda de los asuntos religiosos y judiciales.<\/p>\n\n\n\n<p>La mencionada divisi\u00f3n del poder se ha mantenido desde que los brit\u00e1nicos revivieron el desaparecido movimiento wahab\u00ed a principios del siglo XX. El resurgimiento brit\u00e1nico del wahabismo coincidi\u00f3 con la lucha contra los aliados de los alemanes, los otomanos, como parte de un conflicto hegem\u00f3nico m\u00e1s amplio contra el creciente poder del Estado alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>La victoria brit\u00e1nica en esta lucha dio lugar a que Abdulaziz Ibn Saud se convirtiera en el primer Rey de Arabia Saudita en 1932. Desde entonces, la influyente \u00e9lite de la Casa de Saud elegir\u00eda a uno de los hijos de Abdulaziz para dirigir el Estado como Rey. Por lo general, durante los 75 a\u00f1os de esta pr\u00e1ctica, la transici\u00f3n de un l\u00edder a otro ha sido bastante fluida. En el m\u00e1s reciente de estos momentos, tras la muerte del Rey Abdullah en 2015, la Casa se qued\u00f3 con dos candidatos: un relegado y enfermo Muqrin de 70 a\u00f1os y un m\u00e1s ambicioso y enfermo Salman Bin Abdulaziz de 80 a\u00f1os. Este \u00faltimo fue elegido y todav\u00eda lidera nominalmente el Reino, aunque su enfermedad apenas le permite realizar las labores del cargo.<\/p>\n\n\n\n<p>El C\u00e9sar, sin embargo, es el hijo del Rey Salman y su Pr\u00edncipe Heredero, MBS, que est\u00e1 en camino de terminar el mencionado ciclo de gobierno de la Casa de Saud. Como parte de la crisis de hegemon\u00eda en Arabia Saudita, MBS tuvo que derribar primero al antiguo y poderoso Pr\u00edncipe Heredero Muhammad Bin Nayef y tomar su cargo. M\u00e1s tarde, MBS orden\u00f3 el arresto de Bin Nayef junto con otro pr\u00edncipe por un supuesto intento de golpe de Estado. Poner bajo arresto a otros miembros influyentes de la \u00e9lite saud\u00ed en un lujoso hotel o incluso asesinar de forma poco convencional a figuras de la oposici\u00f3n como Jaman Khashoggi en el Consulado saud\u00ed en Estambul tambi\u00e9n puede leerse como parte del proceso de consolidaci\u00f3n del poder de MBS y su lucha por establecer el dominio sobre otras fuerzas dentro de la Casa de Saud.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al discurso y la forma en que el bonapartismo funciona para reproducir el neoliberalismo, el contexto econ\u00f3mico-pol\u00edtico saud\u00ed difiere del de Brasil o Estados Unidos. Dos elementos son cruciales para comprender el contexto respectivo saudita:<\/p>\n\n\n\n<ol><li>La alianza hist\u00f3rica de la clase dirigente saud\u00ed con Occidente, en particular con los hegemones mundiales (antes Gran Breta\u00f1a y actualmente EE UU) y,<\/li><li>El wahabismo ultraconservador saud\u00ed que hist\u00f3ricamente ha sido un pilar hegem\u00f3nico de la propia clase dirigente desde los primeros intentos de establecer un Estado a principios del siglo XX.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, el bonapartismo de MBS y la legitimidad que busca lograr se basa en dos pilares: reducir el poder de la instituci\u00f3n wahab\u00ed y promover las reformas neoliberales y occidentales. No hay que exagerar la primera iniciativa y considerarla como un esfuerzo \u00fanico. La mayor\u00eda de los gobernantes sauditas, el rey Abulaziz (en el decenio de 1920), el rey Faisal (en el decenio de 1960), el rey Fahad (en el decenio de 1990) y el rey Abdullah en el decenio de 2000 redujeron el poder del clero wahab\u00ed. Lo hicieron en momentos en que los cl\u00e9rigos no concordaban con las pol\u00edticas y programas nacionales. En otros momentos, permitieron el retorno de la autonom\u00eda del clero. Estos tiempos coincidieron con la necesidad de suprimir internamente a las minor\u00edas saud\u00edes como los chi\u00edtas, o de actuar externamente como un poderoso y militante apoderado contra los rivales saud\u00edes como los nacionalistas \u00e1rabes y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. As\u00ed pues, al igual que el actual Rey Salman y su Pr\u00edncipe Heredero, los gobernantes anteriores se ganaron la reputaci\u00f3n de apoyar a los grupos yihadistas ultraconservadores de Siria, Iraq, Yemen y Libia, al tiempo que daban la espalda a esos mismos grupos promoviendo reformas&nbsp;<em>modernizadoras<\/em>. Por lo tanto, la tendencia actual hacia la modernizaci\u00f3n puede terminar abruptamente y la \u00e9lite gobernante saud\u00ed puede volver a respaldar a su clero wahab\u00ed en el futuro si es necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>Las reformas de MBS no pueden entenderse aisladamente de sus reformas econ\u00f3micas neoliberales. De hecho, Arabia Saudita ha abrazado completamente el neoliberalismo desde la d\u00e9cada de 1990 cuando la primera ola neoliberal mundial golpe\u00f3 a Oriente Medio. En consecuencia, la \u00e9lite gobernante saud\u00ed se asoci\u00f3 con la \u00e9lite capitalista mundial. Las inversiones y participaciones de la \u00e9lite saud\u00ed son extensas. Son due\u00f1os de la agencia de noticias independiente, Twitter, clubes de f\u00fatbol, hoteles y tienen acciones en m\u00faltiples corporaciones en todo el mundo. El programa de reformas de derechos humanos de MBS, que incluye algunas aperturas m\u00ednimas respecto a las estrictas restricciones a las actividades de las mujeres, est\u00e1 en realidad ligado a otra ola de reformas neoliberales. Estas reformas intentan ganar la aprobaci\u00f3n internacional y enmascarar la brecha cada vez m\u00e1s profunda entre los ricos y los pobres que resulta de las pol\u00edticas que incluyen el recorte de los subsidios a productos b\u00e1sicos cruciales como los alimentos y el combustible y una serie de nuevas privatizaciones de bienes p\u00fablicos, incluida la gigantesca empresa petrolera nacional ARAMCO (<em>Saudi Arabian Oil Company<\/em>), para la mayor\u00eda de los socios capitalistas occidentales y mundiales.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, el bonapartismo de MBS tiene como objetivo consolidar el Estado saudita para la burgues\u00eda saudita y la nueva\/vieja \u00e9lite gobernante. A nivel mundial, el bonapartismo saud\u00ed ha vinculado a la \u00e9lite capitalista saud\u00ed con sus hom\u00f3logos mundiales m\u00e1s que antes. Sin embargo, todo esto ocurre en el momento de un orden mundial neoliberal que lucha por mantener o establecer la hegemon\u00eda global.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfSon los islamistas fascistas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La actual propagaci\u00f3n mundial del populismo de extrema derecha ha recordado con raz\u00f3n a muchos la era del fascismo desde los a\u00f1os 20 hasta mediados de los 40. Una de las figuras recientes que conecta el actual populismo de extrema derecha con el fascismo ha sido Joe Biden durante su discurso de candidatura presidencial el 21 de agosto de 2020. Como parte del debate, el islamismo tambi\u00e9n est\u00e1 recibiendo nueva atenci\u00f3n como una forma de fascismo. La motivaci\u00f3n detr\u00e1s de escribir estas l\u00edneas viene principalmente del trabajo de Stephen Schwartz (2003: 115-117), que analiza el movimiento wahab\u00ed de Arabia, y por lo tanto los posteriores movimientos yihadistas que comparten ideolog\u00eda y t\u00e1cticas con los primeros wahab\u00edes, como trat\u00e1ndose de un movimiento fascista. El trabajo de Schwartz se elige aqu\u00ed espec\u00edficamente para evaluar su an\u00e1lisis en relaci\u00f3n con si el yihadismo puede ser considerado como una \u201cforma de fascismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a por qu\u00e9 el yihadismo es una forma de fascismo, Schwartz indica que este \u00faltimo introdujo por primera vez al Islam en una forma moderna de autoritarismo. Adem\u00e1s, sobre los rasgos violentos, exclusivos y puritanos del movimiento wahab\u00ed, Schwartz considera que son otra caracter\u00edstica de esta ideolog\u00eda fascista. A\u00f1adimos a\u00fan otras caracter\u00edsticas para comparar a los yihadistas y otras formas de islamismo como la Hermandad Musulmana y los islamistas chi\u00edtas de Ir\u00e1n, con el fascismo. Al igual que los fascistas occidentales, los islamistas son producto de una crisis org\u00e1nica del capitalismo. Diferentes formas de islamismo han surgido a ra\u00edz de la crisis de principios del siglo XX, de la Primera Guerra Mundial, de la crisis de los a\u00f1os 70 y 80, de la Guerra Fr\u00eda y la post-Guerra Fr\u00eda, y en particular, a partir del a\u00f1o 2000. Esto nos lleva a otra similitud entre el fascismo y el islamismo: la \u00e9lite capitalista prefiere que ambos cumplan tareas espec\u00edficas como la opresi\u00f3n y la eliminaci\u00f3n de las fuerzas izquierdistas y revolucionarias. A pesar de la utilizaci\u00f3n tanto del fascismo como del islamismo en los momentos de crisis org\u00e1nica, principalmente para mantener el proceso de acumulaci\u00f3n de capital, la clase capitalista no favorece a ambas fuerzas ni a sus m\u00e9todos pol\u00edticos como aliados fiables y de largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las similitudes mencionadas no son suficientes para considerar al wahabismo y al islamismo como fascistas. Como Trotsky hab\u00eda recordado a sus lectores, no todas las formas de fuerzas autoritarias y&nbsp;<em>contrarrevolucionarias<\/em>&nbsp;son fascistas. Todas las formas de fascismo compart\u00edan una visi\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica espec\u00edfica que podr\u00eda resumirse en el proteccionismo y la incorporaci\u00f3n de algunos elementos del bienestar social keynesiano. Los islamistas no son claramente proteccionistas, ni tampoco disfrutan de una ideolog\u00eda pol\u00edtico-econ\u00f3mica coherente. Como se desprende de las \u00faltimas obras de Antonio Gramsci, cuando \u00e9l mismo estaba en una celda de una c\u00e1rcel fascista, el fen\u00f3meno fascista ser\u00eda producto de un movimiento social org\u00e1nico. Las clases medias y bajas, en tiempos de crisis y de una econom\u00eda en declive, marcharon detr\u00e1s de los fascistas y apoyaron todas las formas de fascismo en Europa, incluida la Gran Breta\u00f1a de los a\u00f1os 30 (Worley, 2011). Tambi\u00e9n es cierto que los fascistas pierden r\u00e1pidamente sus bases sociales y su apoyo, sobre todo cuando llegan al poder y establecen su brutal gobierno. Pero esto no afecta el hecho de que disfrutan de una base social org\u00e1nica entre las masas, particularmente en ausencia de una alternativa revolucionaria efectiva. Sin embargo, los islamistas no han mostrado tales caracter\u00edsticas. Casi todas las fuerzas islamistas que lucharon junto al hegem\u00f3n mundial contra rivales contra-hegem\u00f3nicos en los siglos XX y XXI deben su surgimiento y potenciaci\u00f3n al patrocinio de los servicios de inteligencia y los Estados, principalmente en Oriente Medio y la periferia mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima caracter\u00edstica que distingue profundamente al islamismo del fascismo es la ausencia de intelectuales org\u00e1nicos y de un discurso intelectual. El fascismo est\u00e1 reforzado por intelectuales org\u00e1nicos que facilitan su ideolog\u00eda y la proyectan entre las masas. Esto apenas existe entre los islamistas que se basan en su interpretaci\u00f3n estrecha y su lectura selectiva del Cor\u00e1n y otros textos sagrados para construir su ideolog\u00eda. Puede ser una elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica, pero dif\u00edcilmente un discurso intelectual moderno que est\u00e9 ligado a las necesidades materiales de una sociedad y sus diferentes clases sociales. Los islamistas, por ejemplo, tanto en Arabia Saudita como en Ir\u00e1n, pueden adoptar ideolog\u00edas capitalistas como el neoliberalismo y aplicar una versi\u00f3n extrema de esta perspectiva econ\u00f3mico-pol\u00edtica a sus sociedades, pero ser\u00eda inexacto suponer que el neoliberalismo es una construcci\u00f3n islamista.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, cualquier analog\u00eda del wahabismo con el fascismo, como se puede encontrar en la obra de Stephen Schwartz, requiere considerar todas las caracter\u00edsticas de estas ideolog\u00edas extremas, no s\u00f3lo algunas de ellas. Esto es particularmente importante en el momento actual, en el que se asiste al surgimiento de diversas formas de populismo extremo mientras las fuerzas progresistas a\u00fan no pueden constituir un contrabloque significativo. Aunque los islamistas tienen caracter\u00edsticas comunes con los movimientos fascistas y el populismo de derechas, es importante entender tambi\u00e9n las diferencias. En consecuencia, Schwartz no est\u00e1 totalmente equivocado, pero el error en su an\u00e1lisis es lo que precisamente Trotsky advierte: mientras que todos los fascistas son contrarrevolucionarios, no todos los movimientos contrarrevolucionarios son fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Noah Bassil&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>Karim Poumhamzavi<\/em>&nbsp;son profesores e investigadores del Departamento de Historia Moderna, Pol\u00edtica y Relaciones Internacionales de la Universidad Macquerie de Sydney.&nbsp;<em>Gabriel Bayarri<\/em>&nbsp;es doctorando en antropolog\u00eda y sociolog\u00eda en la misma Universidad .y en la Universidad Complutense de Madrid. Los tres forman parte del Research into Global Power, Inequality and Conflict (RGPIC) de la Universidad Macquerie de Sydney..<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Schwartz, S. (2003).&nbsp;<em>The Two Faces of Islam: Saudi Fundamentalism and its Role in Terrorism<\/em>. New York: Anchor Books, pp 115-117.<\/p>\n\n\n\n<p>Worley, M. (2011) \u201cWhy Fascism? Sir Oswald and the Conception for the British Union of Fascists\u201d,&nbsp;<em>History<\/em>. 96, 1, pp 68-83<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noah Bassilkarim, Karim Pourhamzavi Y Gabriel Bayarri Fuente: Kaos en la Red Las relaciones entre Arabia Saudita y Estados Unidos contin\u00faan bajo Trump y Muhammad Bin Salman (MBS). Como ya record\u00e1bamos en un art\u00edculo anterior, la noci\u00f3n de&nbsp;crisis de hegemon\u00eda&nbsp;o bonapartismo, tal como la entendemos hoy en d\u00eda, puede extraerse inicialmente de los escritos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3269,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3268"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3268"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3268\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3270,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3268\/revisions\/3270"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3269"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}