{"id":3874,"date":"2021-02-13T01:05:11","date_gmt":"2021-02-13T01:05:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3874"},"modified":"2021-02-21T00:24:22","modified_gmt":"2021-02-21T00:24:22","slug":"ecuador-ante-una-falsa-disyuntiva-de-progresismo-o-agenda-indigena-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3874","title":{"rendered":"El imperialismo del siglo XXI (2): \u00bfOcaso, supremac\u00eda o transnacionalizaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/el-imperialismo-del-siglo-xxi-2-ocaso-supremacia-o-transnacionalizacion\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>[<em>Este es el segundo de tres art\u00edculos del autor sobre el \u201cImperialismo del siglo XXI\u201d. El primero se centra en&nbsp;<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/la-recuperacion-imperial-fallida-de-ee-uu\/\">\u00abLa recuperaci\u00f3n imperial fallida de EE UU\u00bb<\/a>. Y el tercero analizar\u00e1 la \u201cIndefinici\u00f3n imperial contempor\u00e1nea\u201d. Todo ello es, sin duda, una cuesti\u00f3n de gran actualidad.<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos afronta una crisis de largo plazo que corroe todos sus intentos de recuperaci\u00f3n imperial. El retroceso econ\u00f3mico es determinante de esa obstrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La primac\u00eda militar de la primera potencia ya no se asienta en los viejos pilares productivos. El repliegue industrial ha conducido a un d\u00e9ficit comercial que expresa la p\u00e9rdida de competitividad fabril.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese declive industrial es contrarrestado mediante un continuado liderazgo financiero de Wall Street, el d\u00f3lar y la Reserva Federal (FED), que permite capturar grandes flujos internacionales del capital. Estados Unidos preserva tambi\u00e9n una significativa supremac\u00eda tecnol\u00f3gica. Invierte importantes sumas en investigaci\u00f3n y desarrollo, genera patentes y acrecienta su presencia en los empleos calificados de la inform\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esos timones de las finanzas y la tecnolog\u00eda no alcanzan para retomar el comando imperial. Contribuyen a sostener la delantera frente a Europa y Jap\u00f3n, sin frenar el avance chino y la pujanza de otras econom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desventuras econ\u00f3micas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos corrobor\u00f3 sus ventajas entre las viejas potencias durante la crisis del 2008. Defini\u00f3 los planes maestros del rescate bancario y mantuvo al d\u00f3lar como moneda de refugio.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa delantera se verific\u00f3 incluso frente a la econom\u00eda germana. Alemania ha demostrado una renovada pujanza tecnol\u00f3gica, con exportaciones de bienes industriales e inversiones en el Este europeo. Pero no logr\u00f3 consolidar con su socio franc\u00e9s el Estado multinacional requerido para disputar el poder transatl\u00e1ntico (Dum\u00e9nil, Levy, 2014: 87-94). Gest\u00f3 una moneda com\u00fan relegando al grueso de los miembros de la Uni\u00f3n y sin conseguir la unificaci\u00f3n fiscal y bancaria del Viejo Continente. Europa sigue careciendo del estado hist\u00f3ricamente consolidado que maneja Washington, para administrar las crisis con audaces socorros fiscales (Lapavitsas, 2016: 374-383).<\/p>\n\n\n\n<p>Las ventajas estadounidenses tambi\u00e9n persisten frente a Jap\u00f3n, que padece un retroceso econ\u00f3mico continuado, con sucesivos fracasos en la reactivaci\u00f3n, burbujas recicladas y emigraci\u00f3n de capital hacia otras localizaciones asi\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las adversidades de Europa y Jap\u00f3n s\u00f3lo aportan consuelos al bloqueado resurgimiento de la econom\u00eda norteamericana. Retratan c\u00f3mo se distribuyen los costos en el agobiado capitalismo occidental frente al despunte asi\u00e1tico. El contraste entre los duros efectos de la eclosi\u00f3n del 2008-09 en las econom\u00edas occidentales y el acotado impacto de la crisis de 1997-98 en Oriente confirma esa asimetr\u00eda. La total disparidad de tasas de crecimiento al cabo de esas turbulencias corrobora esas diferencias (Harvey, 2012: 33-39).<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos no ha podido contener la reconfiguraci\u00f3n geogr\u00e1fica de la producci\u00f3n hacia el universo asi\u00e1tico. Est\u00e1 perdiendo la partida contra China en todos los indicadores de crecimiento, inversi\u00f3n, intercambio comercial y balance financiero. El drag\u00f3n asi\u00e1tico ascendi\u00f3 en tiempo r\u00e9cord al status de econom\u00eda central y disputa en el tope mundial. Washington puede marcarle el paso a Bruselas o Tokio, pero no a Beijing.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas adversidades se extienden tambi\u00e9n al ramillete de pa\u00edses intermedios que ganan peso en la producci\u00f3n y el comercio. Ciertamente el despunte de Turqu\u00eda o la India no tiene la consistencia de Corea del Sur. Pero los avances m\u00e1s corrientes de las econom\u00edas semiperif\u00e9ricas se consuman a favor de China y en desmedro del padrinazgo estadounidense (Roberts, 2018). Washington no ha podido siquiera lucrar con la gran depredaci\u00f3n sufrida por \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. Estos resultados impactan sobre el tejido interno del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las fracturas internas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El imperialismo estadounidense ha perdido su viejo sustento de homogeneidad interna. Debe lidiar con la reconfiguraci\u00f3n interna que generan las transformaciones demogr\u00e1ficas y los flujos inmigratorios, en pleno declive del viejo cintur\u00f3n industrial. Estas mutaciones han renovado el tradicional choque ideol\u00f3gico entre el anglosajonismo identitario y el multiculturalismo cosmopolita.<\/p>\n\n\n\n<p>La fractura que Washington lograba suturar -para sostener una pol\u00edtica externa unificada- se ha profundizado. El capitalismo globalizado requiere un comando asentado en la disciplina interna del pa\u00eds dominante. Esa consistencia se ha diluido y erosiona todos los intentos de relanzamiento imperial.<\/p>\n\n\n\n<p>La grieta en curso no tiene precedentes contempor\u00e1neos. Estados Unidos logr\u00f3 mantener su cohesi\u00f3n en las coyunturas m\u00e1s cr\u00edticas de la posguerra. Ni siquiera la derrota de Vietnam o el temblor provocado por la revoluci\u00f3n cubana generaron una corrosi\u00f3n comprable a la ruptura actual.<\/p>\n\n\n\n<p>La divisi\u00f3n pol\u00edtico-cultural entre el americanismo del interior y el globalismo de las costas se extiende a todos los \u00e1mbitos de la sociedad. Esa cisura paraliza al sistema pol\u00edtico y socava las estrategias externas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00faltimas elecciones retrataron esa divisi\u00f3n, en un pa\u00eds fracturado entre zonas urbanas azules (Dem\u00f3cratas) y zonas rurales suburbanas rojas (Republicanos). Frente a semejante polarizaci\u00f3n el sistema pol\u00edtico cruje, anulando los sustentos de la acci\u00f3n externa.<\/p>\n\n\n\n<p>Trump perdi\u00f3 los comicios pero consolid\u00f3 una base electoral plebeya de seguidores derechistas, resentidos con los gobiernos federales y enemistados con las elites globalistas. Biden canaliz\u00f3, a su vez, el descontento con la fracasada gesti\u00f3n del magnate, sin ofrecer las reformas que aseguraban en el pasado la lealtad electoral a su partido de los asalariados, los afroamericanos y los empobrecidos. Los dos polos disputan con gran virulencia, en una estructura pol\u00edtica obsoleta y divorciada de la poblaci\u00f3n (Morgenfeld 2020a, 2020b).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta divisi\u00f3n pol\u00edtico-social refleja tambi\u00e9n la irresuelta tensi\u00f3n entre sectores globalistas y americanistas de la clase dominante. El primer grupo re\u00fane a los gigantes del comercio, las finanzas, la tecnolog\u00eda y la comunicaci\u00f3n. El segundo sector aglutina a los proveedores del Pent\u00e1gono, las petroleras, los sojeros y las empresas centradas en el mercado interno.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto neoliberal es compartido por ambas fracciones, pero con propuestas muy dis\u00edmiles. Los globalistas propician la recuperaci\u00f3n del terreno perdido, apuntalando la gravitaci\u00f3n internacional de las firmas estadounidenses. Sus adversarios privilegian el complejo industrial-militar y el mercado interno, con iniciativas de proteccionismo y guerra comercial.<\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n entre ambos sectores ha escalado frente a las dificultades que exhibe el pa\u00eds para restaurar su primac\u00eda econ\u00f3mica. Los proyectos de competitividad librecambista han fallado con la misma frecuencia que los emprendimientos de protegido territorialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva etapa de capitalismo neoliberal, financiarizado, digital y precarizador despunt\u00f3 bajo el padrinazgo de Reagan y fue celebrada por todo el establishment. Pero al cabo de varias d\u00e9cadas ha desembocado en un escenario global adverso. En lugar de revitalizar la primac\u00eda norteamericana, expandi\u00f3 los centros de acumulaci\u00f3n en varios rincones del planeta. Afianz\u00f3 el auge de Oriente y el crecimiento de nuevas potencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Los beneficios que la globalizaci\u00f3n gener\u00f3 al comienzo en el sector estadounidense m\u00e1s internacionalizado, no compensaron las p\u00e9rdidas en el segmento opuesto. Por eso naufragaron los intentos de respuesta com\u00fan frente al desaf\u00edo asi\u00e1tico. Esa fractura se afianz\u00f3 posteriormente con el continuado deterioro de la econom\u00eda. El sistema productivo estadounidense ha quedado muy afectado por el bajo crecimiento, la acotada inversi\u00f3n y una polarizaci\u00f3n de empleos acorde a la agobiante desigualdad social.<\/p>\n\n\n\n<p>El inesperado curso que sigui\u00f3 la globalizaci\u00f3n ha sido determinante de este resultado. El proceso que impuls\u00f3 y lider\u00f3 la primera potencia deriv\u00f3 en inmanejables desventuras. La mixtura de internacionalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y multipolaridad pol\u00edtica socava la capacidad de intervenci\u00f3n mundial de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Adversidades geopol\u00edticas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La crisis interior impide a Estados Unidos lidiar con el tormentoso escenario del siglo XXI. Pero la inoperancia de la primera potencia fue parad\u00f3jicamente desencadenada por el mayor \u00e9xito externo del Departamento de Estado: la implosi\u00f3n de la URSS.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese desmoronamiento dej\u00f3 al gigante del Norte como la \u00fanica superpotencia del planeta. Cerr\u00f3 una larga disputa entre dos contendientes que tensionaron al planeta, con jugadas de poder at\u00f3mico y capacidad de exterminio masivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la URSS no se desplom\u00f3 por esa confrontaci\u00f3n b\u00e9lica. Se desmoron\u00f3 al cabo de un largo declive signado por la transformaci\u00f3n pro-capitalista de su elite dirigente. El establishment de Washington no registr\u00f3 esa causalidad. Interpret\u00f3 el colapso de su adversario como un premio al acoso implementado durante la guerra fr\u00eda. Reagan se llev\u00f3 los lauros de esa victoria y Bush pretendi\u00f3 afianzarla con una enceguecida escalada de aventuras b\u00e9licas.<\/p>\n\n\n\n<p>La corriente neoconservadora que tom\u00f3 las riendas del Departamento de Estado imagin\u00f3 el debut de un&nbsp;<em>nuevo siglo americano<\/em>&nbsp;basado en el \u00edmpetu del Pent\u00e1gono. Pero al romper todos los l\u00edmites que impon\u00eda la existencia de un temido contrapeso militar el fin de la URSS incentiv\u00f3 el descontrol imperial.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una sensaci\u00f3n de incontenible supremac\u00eda, Bush recurri\u00f3 a burdos argumentos para desatar el infierno b\u00e9lico en Medio Oriente. Perpetr\u00f3 la mayor masacre contempor\u00e1nea, sepultando a Irak bajo los escombros de incontables cad\u00e1veres. Nunca aparecieron las \u201carmas de destrucci\u00f3n masiva\u201d alegadas para justificar semejante matanza.<\/p>\n\n\n\n<p>El renacimiento imperial imaginado con esa exhibici\u00f3n de poder fue una fantas\u00eda de corta duraci\u00f3n. Irak se convirti\u00f3 en un pantano militar, que oblig\u00f3 al retiro e impl\u00edcito reconocimiento del fracaso. El Pent\u00e1gono s\u00f3lo consigui\u00f3 mantener una red de atrincheradas bases en un pa\u00eds administrado por su adversario iran\u00ed. Washington ni siquiera consigui\u00f3 el manejo del petr\u00f3leo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mismos resultados se verificaron en otras incursiones. Estados Unidos no dobleg\u00f3 a los talibanes en Afganist\u00e1n y gener\u00f3 en Tr\u00edpoli el mismo caos que en Bagdad. Contribuy\u00f3 a la destrucci\u00f3n de Yemen sin controlar el pa\u00eds y facilit\u00f3 la demolici\u00f3n de Siria a puro beneficio de Rusia e Ir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dantescos escenarios que genera el Pent\u00e1gono no tienen r\u00e9dito para la primera potencia. El resurgimiento imperial que parec\u00eda tan sencillo cuando se desplom\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica ha resultado impracticable.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese fiasco erosion\u00f3 la red internacional de alianzas cobijada bajo la protecci\u00f3n militar estadounidense. Muchos gobernantes, sugieren actualmente la obsolescencia de esa coraza. El fin del bloque socialista y el reflujo de la oleada popular revolucionaria de los a\u00f1os 60-70, afianz\u00f3 la impresi\u00f3n que la primera potencia ya no aporta un sost\u00e9n imprescindible al orden capitalista. El padrinazgo norteamericano ha perdido relevancia entre distintas elites del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>La gesti\u00f3n de los conflictos regionales con patrones de bipolaridad ha quedado atr\u00e1s. El principio de gobernabilidad en torno a las \u00e1reas de influencia ya es un recuerdo y el viejo diagrama de fronteras invulnerables se ha pulverizado<\/p>\n\n\n\n<p>En el diversificado universo actual, el manejo imperial de las tensiones geopol\u00edticas se ha tornado muy dif\u00edcil. La desaparici\u00f3n del antagonista sovi\u00e9tico le ha quitado a Estados Unidos el principal argumento para imponer sus decisiones en forma unilateral.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa erosi\u00f3n explica las tensiones con los socios. La estructura piramidal que encabezan el Pent\u00e1gono y la OTAN persiste, pero Washington no tiene la palabra final. Las fricciones en la Tr\u00edada se acrecientan, tanto en el eje transatl\u00e1ntico como en el ordenamiento transpac\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>El deterioro de la autoridad estadounidense se extiende tambi\u00e9n a un significativo n\u00famero de s\u00fabditos. La dominaci\u00f3n a trav\u00e9s del temor que generaba el peligro socialista se ha diluido y varias sub-potencias regionales construyen sus propios caminos, sin solicitar autorizaci\u00f3n al Departamento de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos se ha convertido en una superpotencia que pierde guerras y soporta crecientes desplantes del rival asi\u00e1tico. En ambos terrenos se verifica la incapacidad de Washington para retomar el mando efectivo del imperialismo (Smith, A, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El significado de la multipolaridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo del siglo XXI funciona con gigantescos desequilibrios, que requieren la presencia de un mega-poder estatal para evitar estallidos incontrolables. La expectativa que Estados Unidos cumplir\u00eda ese rol qued\u00f3 desmentida por los efectos de la crisis del 2008 y por la pandemia en curso.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esas dos eclosiones Washington privilegi\u00f3 la protecci\u00f3n de su propia retaguardia, sin ejercer un rol de sost\u00e9n global del sistema. En el primer caso apuntal\u00f3 el d\u00f3lar, los bonos del Tesoro y las acciones de Wall Street. En el segundo confisc\u00f3 remedios, subsidi\u00f3 a sus farmac\u00e9uticas, sabote\u00f3 a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud y propici\u00f3 una guerra de vacunas para inmunizar a su poblaci\u00f3n a costa del resto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa conducta confirma que Estados Unidos persiste como fuerza dominante, pero sin capacidad para ejercer esa supremac\u00eda. En este divorcio entre potencialidad y efectividad se sintetiza el agotamiento del modelo comandado por Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Para viabilizar la globalizaci\u00f3n productiva, comercial y financiera, el capitalismo necesita un poder geopol\u00edtico-militar m\u00e1s concentrado y cohesionado que en el pasado. Los esquemas previos ya no permiten gestionar el sistema actual. Qued\u00f3 atr\u00e1s el marco de potencias nacionales enfrentadas de la primera mitad del siglo XX y el modelo posterior de conducci\u00f3n norteamericana de la confrontaci\u00f3n con la URSS.<\/p>\n\n\n\n<p>En una econom\u00eda que se mundializa -junto a Estados que preservan sus pilares nacionales- s\u00f3lo un imperio consolidado junto a sus socios podr\u00eda asumir un rol conductor global. Ese poder geopol\u00edtico no ha emergido bajo las riendas de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>No alcanza con la FED, Wall Street y el d\u00f3lar para encarrilar la armonizaci\u00f3n de procesos dispares. Los flujos financieros, las corrientes de inversi\u00f3n y los procesos de fabricaci\u00f3n se han globalizado, pero la acumulaci\u00f3n de capital contin\u00faa regida por patrones nacionales. S\u00f3lo una mega-potencia con sus acompa\u00f1antes y ap\u00e9ndices podr\u00eda brindar soportes a esa contradictoria articulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos no forj\u00f3 esa estructura dominante y no logr\u00f3 armonizar la mundializaci\u00f3n de la econom\u00eda con la multiplicidad de Estados y clases dominantes. No ha podido desenvolver un rol de intermediaci\u00f3n entre la din\u00e1mica global del capitalismo y el ordenamiento geopol\u00edtico nacional (o regional) de ese sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano econ\u00f3mico, Washington perdi\u00f3 esa capacidad de conexi\u00f3n dirigente por el retroceso de sus firmas frente a la competencia asi\u00e1tica. Ha exhibido la misma impotencia geopol\u00edtica para gobernar el planeta. Carece de efectividad como gendarme, no controla el desarme de sus adversarios y tampoco consigue frenar la proliferaci\u00f3n nuclear.<\/p>\n\n\n\n<p>El contexto multipolar prevaleciente expresa esa insolvencia. Ese escenario implica una dispersi\u00f3n del poder contrapuesta a la bipolaridad de los a\u00f1os 80. Se ha plasmado tambi\u00e9n un marco antit\u00e9tico a la unipolaridad del decenio posterior. El contexto actual contrasta con el ansiado papel dominante de Estados Unidos. La multipolaridad convalida una distribuci\u00f3n de fuerzas en varias \u00e1reas, que afecta la autoridad del mandante. El Pent\u00e1gono mantiene la supremac\u00eda b\u00e9lica, pero no hace valer esa superioridad en el escenario geopol\u00edtico (Smith, A, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>El escenario polic\u00e9ntrico se afianza con la expansi\u00f3n econ\u00f3mica de China, el resurgimiento geopol\u00edtico de Rusia y la autonom\u00eda de varios pa\u00edses intermedios. Estados Unidos conserva las prerrogativas del pasado, sin lograr la obediencia total de sus socios y la contenci\u00f3n eficaz de sus rivales (Boron, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Apologistas y cr\u00edticos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan pensador del&nbsp;<em>establishment<\/em>&nbsp;estadounidense ha podido explicar la crisis del imperialismo. Se limitan a ponderar la continuada centralidad de la primera potencia actualizando sus divergencias. Los estudios de la pol\u00edtica exterior (Anderson, 2013), las evaluaciones de tendencias recientes (Chac\u00f3n, 2019) y nuestras caracterizaciones de las corrientes de opini\u00f3n que citamos a continuaci\u00f3n (Katz, 2011: 121-131) confirman ese escenario.<\/p>\n\n\n\n<p>Las visiones m\u00e1s apolog\u00e9ticas del belicismo alcanzaron su pico de predicamento durante las cruzadas de Bush. En el cenit de esas agresiones, los te\u00f3ricos neoconservadores (Kaplan, Ignatieff, Kagan) realzaron las virtudes civilizatorias de las matanzas consumadas por los&nbsp;<em>marines<\/em>. Retomaron la mitolog\u00eda colonial que presenta esos cr\u00edmenes como acciones correctivas del primitivismo imperante en la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante ese per\u00edodo recobr\u00f3 fuerza el fundamento hegemonista de la acci\u00f3n imperial, como una exigencia de funcionamiento del orden global (Cooper, Huntington). Esa mirada postula la conveniencia de exhibiciones de fuerza para garantizar el equilibrio geopol\u00edtico. Pondera la intimidaci\u00f3n y el escarmiento como una forma de visibilizar la jerarqu\u00eda imperial. La invasi\u00f3n a Irak fue un ejemplo de esas demostraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el fracaso de esa operaci\u00f3n resucit\u00f3 las justificaciones realistas, en desmedro de la exaltaci\u00f3n hegemonista. Los consejeros tradicionales del Departamento de Estado (Brezinzki, Kissigner, Albright) se\u00f1alaron que la pol\u00edtica exterior debe amoldarse en forma pragm\u00e1tica al ajedrez geopol\u00edtico internacional. Archivaron las justificaciones civilizatorias y ponderaron la fr\u00eda evaluaci\u00f3n de la pertinencia de cada acto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese enfoque elude los juicios morales y realza el uso de la violencia como forma de gesti\u00f3n del orden. Se limita a advertir las nefastas consecuencias de cualquier ausencia de un poder supremo. Pero subraya tambi\u00e9n la importancia de la auto-contenci\u00f3n de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la mirada realista tampoco aport\u00f3 soluciones a la impotencia imperial, bajo la administraci\u00f3n de Obama reaparecieron las justificaciones liberales. Los c\u00f3digos de la diplomacia reemplazaron a la prepotencia del neoconservadurismo y el militarismo fue complementado con mensajes benevolentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese clima las intervenciones externas fueron nuevamente presentadas como actos de protecci\u00f3n de los pa\u00edses desguarnecidos (Ferguson). Se privilegi\u00f3 la justificaci\u00f3n humanitaria de la acci\u00f3n imperial, como un socorro de pueblos sojuzgados y minor\u00edas perseguidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la credibilidad de esos pretextos ha deca\u00eddo en forma abrupta. Las tropas imperiales suelen encubrir la continuidad de las masacres contra las mismas (u otras) v\u00edctimas y las intervenciones quedan invariablemente sujetas a una doble vara. Los derechos humanos vulnerados en Irak, Yugoslavia, Somalia o Sierra Leona, exigen el auxilio negado a las mismas violaciones en Turqu\u00eda, Colombia o Israel. Las acciones humanitarias son impostergables en regiones con petr\u00f3leo o diamantes y no tienen urgencia en las zonas sin recursos naturales. Los derechos humanos a custodiar curiosamente se localizan siempre en \u00c1frica, Am\u00e9rica Latina o Europa del Este.<\/p>\n\n\n\n<p>El hegemonismo, el realismo y el liberalismo se alternan en los mensajes que emite Washington. La primera concepci\u00f3n gana preeminencia en los per\u00edodos de intervencionismo descarado (Reagan, Bush), la segunda en los momentos de gesti\u00f3n corriente (Clinton) y la tercera en los contextos de replanteo (Obama).<\/p>\n\n\n\n<p>Trump combin\u00f3 todos los libretos. Despleg\u00f3 un discurso hegemonista, adopt\u00f3 una conducta realista de auto-limitaci\u00f3n b\u00e9lica y acept\u00f3 las adversidades internacionales se\u00f1aladas por los liberales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la devastaci\u00f3n externa y los traumas internos -que genera la pol\u00edtica imperial- tambi\u00e9n suscitan fuertes oleadas de cr\u00edticas internas. Cuando superan la simple objeci\u00f3n a la oportunidad de una invasi\u00f3n (o a sus excesos), esos cuestionamientos desbordan el patr\u00f3n liberal (Johnson, Bacevich).<\/p>\n\n\n\n<p>Esos planteos son incluso expuestos por ex funcionarios de alto nivel conmocionados por la brutalidad oficial. Postulan retiros de tropas, cierres de bases militares y anulaci\u00f3n de los privilegios extraterritoriales de los&nbsp;<em>marines<\/em>. Propician el control democr\u00e1tico de los servicios secretos y la ilegalizaci\u00f3n de las armas peligrosas. Consideran que el imperialismo ha corro\u00eddo al pa\u00eds generando una espiral de auto-destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero estas acertadas denuncias y propuestas deben completarse con una explicaci\u00f3n del militarismo imperial. El capitalismo origina esa brutalidad b\u00e9lica y Estados Unidos interviene para sostener los privilegios de las clases dominantes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El ocaso hegem\u00f3nico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las interpretaciones de la crisis estadounidense en el pensamiento marxista y sist\u00e9mico divergen radicalmente de las miradas convencionales. Los tres enfoques m\u00e1s significativos de esas \u00f3pticas est\u00e1n centrados en el ocaso, la supremac\u00eda y la transnacionalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera mirada postula la existencia de un triple declive en el plano militar, econ\u00f3mico y financiero. Destaca que los fracasos b\u00e9licos se remontan a una derrota en Vietnam, que no fue revertida por las contraofensivas posteriores ante la URSS y el mundo \u00e1rabe. Estima que la regresi\u00f3n fabril obedece al desarrollo de empresas transnacionales que erosionaron la cohesi\u00f3n territorial norteamericana. Considera que la globalizaci\u00f3n acentu\u00f3 esa fractura generando mayores adversidades que a otros pa\u00edses (Arrighi, 1999: 192-288).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tesis sostiene que la financiarizaci\u00f3n agrav\u00f3 el retroceso estadounidense. Retrata c\u00f3mo el flujo aut\u00f3nomo de la liquidez mundial socav\u00f3 la primac\u00eda de Nueva York, desde la desregulaci\u00f3n de los a\u00f1os 60 (eurod\u00f3lar) hasta la consolidaci\u00f3n de los para\u00edsos fiscales. Sostiene que las iniciativas de recentralizaci\u00f3n monetaria y burs\u00e1til no revirtieron ese desplazamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Este enfoque postula que el neoliberalismo acentu\u00f3 el ocaso de Estados Unidos, al profundizar la sobreacumulaci\u00f3n que afecta a la econom\u00eda del Norte. Resalta c\u00f3mo el languidecimiento de la actividad productiva agrav\u00f3 la ca\u00edda del beneficio (Arrighi, 1999: 288-390). Ese deterioro qued\u00f3 confirmado con la nueva localizaci\u00f3n de los procesos productivos en Oriente. Tambi\u00e9n destaca que el ocaso no fue contenido con exhibiciones de fuerza militar. Esas incursiones s\u00f3lo alimentaron una ficci\u00f3n de recuperaci\u00f3n que se disip\u00f3 al poco tiempo (Arrighi, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas observaciones contribuyen a comprender la din\u00e1mica de la acci\u00f3n imperial, como un intento de sostener la primac\u00eda estadounidense frente a la creciente acumulaci\u00f3n de adversidades. Ofrece una gu\u00eda para entender la l\u00f3gica de esos ensayos fallidos de recuperaci\u00f3n del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero interpretada como un simple postulado de decadencia, esa tesis no explicar\u00eda por qu\u00e9 raz\u00f3n Estados Unidos contin\u00faa ejerciendo un rol tan relevante en el capitalismo occidental. Tampoco ofrecer\u00eda respuestas al continuado se\u00f1oreaje del d\u00f3lar, el protagonismo de Wall Steet, la centralidad de Google, Amazon o Microsoft o el temor que generan las amenazas del Pent\u00e1gono. Estados Unidos ha perdido su capacidad para lidiar con escenarios desfavorables, pero sigue pesando en forma dominante en el escenario mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis del declive se fundamenta en una teor\u00eda de auge y decadencia de los imperios. Inscribe el descenso norteamericano en la secuencia ya transitada por las ciudades italianas, Holanda y Gran Breta\u00f1a (Arrighi, 1999; 322-360). Pero esa sucesi\u00f3n de liderazgos plantea el enigma del reemplazante. Si una potencia debe ser desplazada por otra en el mando global: \u00bfQui\u00e9n deber\u00eda sustituir a Estados Unidos?<\/p>\n\n\n\n<p>Los desenlaces b\u00e9licos son concebidos como el factor determinante de esos recambios. Inglaterra prevaleci\u00f3 al derrotar a Francia y Estados Unidos al imponerse a Jap\u00f3n y Alemania. Esa regla de la primac\u00eda militar deja afuera en la actualidad a varios candidatos. No s\u00f3lo colaps\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La Uni\u00f3n Europea -reorganizada bajo el comando econ\u00f3mico alem\u00e1n- carece de la autonom\u00eda b\u00e9lica requerida para ocupar la vacancia. Tampoco Jap\u00f3n -subordinado al aparato militar norteamericano- puede pugnar por la sucesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>China es reiteradamente se\u00f1alada como el sustituto m\u00e1s probable de Estados Unidos. Incluso es observada como la nueva cabeza de una resurrecci\u00f3n hist\u00f3rica de Oriente, que sellar\u00eda la venganza de toda esa regi\u00f3n contra dos siglos de supremac\u00eda occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esas previsiones de transici\u00f3n hegem\u00f3nica contrastan con los obst\u00e1culos que hemos descrito en el propio campo de la sociedad y el Estado chinos. Una definici\u00f3n del irresuelto status social de la nueva potencia deber\u00eda preceder, a su eventual sucesi\u00f3n de Estado Unidos al comando del sistema mundial (Katz, 2020).<ins><\/ins><\/p>\n\n\n\n<p>La principal vertiente de los te\u00f3ricos del ocaso avizor\u00f3 esos dilemas (Arrighi, 2009). Pero otra corriente soslay\u00f3 esas disyuntivas e interpret\u00f3 el declive estadounidense como un momento final del colapso del sistema capitalista. El agotamiento de la primera potencia empalmar\u00eda con la definitiva extinci\u00f3n del r\u00e9gimen econ\u00f3mico social imperante en las \u00faltimas centurias. El rumbo seguido por China no modificar\u00eda esa pr\u00f3xima e inexorable auto-destrucci\u00f3n del sistema (Wallerstein, 2005: cap 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los l\u00edmites hist\u00f3ricos que efectivamente enfrenta el capitalismo no implican fechas de desemboque terminal. Como todas las teor\u00edas del derrumbe, el presagio de un declive iniciado en 1960-70 que culminar\u00eda en el 2030-2050, es muy dif\u00edcil de sostener. La crisis final del capitalismo es imprevisible y no debe ser concebida con la automaticidad de un mecanismo econ\u00f3mico. S\u00f3lo las mayor\u00edas populares actuando en el plano pol\u00edtico pueden reemplazar el actual r\u00e9gimen de opresi\u00f3n por otro m\u00e1s igualitario. La din\u00e1mica de esas acciones no sigue calendarios o guiones preestablecidos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tesis de la supremac\u00eda econ\u00f3mica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otra tesis marxista postula la renovada primac\u00eda econ\u00f3mica de Estados Unidos y el consiguiente car\u00e1cter meramente pol\u00edtico de la crisis imperial. Ilustra esa superioridad con datos de inversi\u00f3n, productividad, desarrollo tecnol\u00f3gico y canalizaci\u00f3n de recursos financieros. Sostiene que el gigante norteamericano emergi\u00f3 como ganador de la gran convulsi\u00f3n de los a\u00f1os 70 (Panitch; Leys, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese enfoque subraya la centralidad del d\u00f3lar y la FED en el sistema actual (Panitch; Gindin, 2005a). Tambi\u00e9n estima que el aparato estatal estadounidense ha logrado enlazar la acumulaci\u00f3n nacional con la reproducci\u00f3n global del capital, en una gesti\u00f3n unificada (Panitch; Gindin, 2005b).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta evaluaci\u00f3n contribuye a comprender la capacidad exhibida por Washington para lidiar con el colapso del 2008, con pol\u00edticas de rescate m\u00e1s audaces que Bruselas o Tokio. Refuta, adem\u00e1s, los mitos neoliberales del&nbsp;<em>retiro del Estado<\/em>, ilustrando c\u00f3mo el funcionamiento de la econom\u00eda depende de un sost\u00e9n institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>El papel econ\u00f3mico del aparato estatal norteamericano es enf\u00e1ticamente subrayado. Esta mirada considera que la Reserva Federal ha definido todos los par\u00e1metros de la financiarizaci\u00f3n y la pol\u00edtica monetaria contempor\u00e1nea. Esa centralidad en decisiones estrat\u00e9gicas de tasas de inter\u00e9s, movimientos de capitales, autofinanciaci\u00f3n de empresas, titularizaci\u00f3n de los bancos o gesti\u00f3n familiar de hipotecas ha sido resaltada tambi\u00e9n por muchos estudios de las transformaciones de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la primac\u00eda financiera -acertadamente se\u00f1alada por esos autores- no se extendi\u00f3 al plano comercial o productivo, como lo prueba el recorte de empleos industriales y el protagonismo fabril de Oriente. Estados Unidos ha perdido la primac\u00eda de los a\u00f1os 50 o 60 y es un error relativizar esa evidencia, identificando el d\u00e9ficit comercial con la especializaci\u00f3n de las firmas estadounidenses en actividades deslocalizadas. Tampoco es v\u00e1lido suponer que el endeudamiento de los consumidores expresa el sometimiento del resto del planeta a los caprichos de los compradores del Norte. Ambos desbalances simplemente reflejan la creciente flaqueza del poder econ\u00f3mico de la primera potencia (Georgiou, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>La centralidad econ\u00f3mica del Estado norteamericano efectivamente constituye un dato clave del capitalismo actual, pero esa gravitaci\u00f3n no esclarece el escenario imperial. La tesis de la supremac\u00eda econ\u00f3mica sit\u00faa los problemas de la pol\u00edtica exterior estadounidense en el terreno de la legitimidad. Resalta todos los costos de la acci\u00f3n imperial, pero se\u00f1alando su funci\u00f3n meramente policial o complementaria. Estima que la FED cumple un papel m\u00e1s relevante que el Pent\u00e1gono en el sost\u00e9n del capitalismo mundial (Panitch, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en los hechos opera un balance m\u00e1s complejo. El poder\u00edo de Estados Unidos se asienta m\u00e1s en el ejercicio de la fuerza que en la incidencia de su econom\u00eda. El imperialismo no es un instrumento meramente auxiliar. Concentra todos los dispositivos de coerci\u00f3n que exige el sistema. Las intervenciones de los&nbsp;<em>marines<\/em>&nbsp;son m\u00e1s significativas que las definiciones de tasas de inter\u00e9s adoptadas por la Reserva Federal.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos terrenos el Estado norteamericano desenvuelve un doble rol, pero la dimensi\u00f3n geopol\u00edtica es un term\u00f3metro m\u00e1s visible de los proyectos y limitaciones de Washington (Carroll, 2013). En ese plano se verifica la continuada presencia de una potencia que ha perdido el comando de la gesti\u00f3n global. Esa impotencia ha sido reforzada por los fracasos del Pent\u00e1gono. Esa evaluaci\u00f3n queda desdibujada, cuando se focaliza el an\u00e1lisis exclusivamente en la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9nfasis en el control financiero-monetario que preserva Washington, induce a tambi\u00e9n suponer que los tradicionales socios de Estados Unidos han quedado sometidos a los dictados de la FED. Esa subordinaci\u00f3n es derivada de un proceso de&nbsp;<em>canadizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;de muchos capitalistas del planeta. Se estima que renuncian a sus propios intereses, para participar en los negocios mundiales que maneja Washington (Panitch; Leys, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la inestabilidad que afronta el d\u00f3lar y los fracasos de los convenios comerciales impulsados por Estados Unidos, no condice con ese diagn\u00f3stico de sometimiento voluntario al predominio yanqui (<em>imperialismo por invitaci\u00f3n<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Los rivales europeos no han sido absorbidos y las potencias subimperiales operan con creciente autonom\u00eda de la Casa Blanca. La&nbsp;<em>canadizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;constituir\u00eda en todo caso una modalidad del c\u00edrculo m\u00e1s estrecho de ap\u00e9ndices de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Al presuponer que nadie desaf\u00eda a Estados Unidos se pierde de vista la enorme dimensi\u00f3n del desaf\u00edo chino (Panitch, 2018). Es cierto que el gigante oriental pulsea en desventaja, pero achic\u00f3 las diferencias en forma vertiginosa. La atrofia del poder estadounidense es un dato m\u00e1s relevante que su eventual recomposici\u00f3n (Smith, A, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El imperio global<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una tercera interpretaci\u00f3n considera que la pol\u00edtica exterior de Estados Unidos es representativa de un imperio totalmente global. Estima que la primera potencia se ha transformado en el epicentro de la transnacionalizaci\u00f3n de los Estados y las clases dominantes. Ya no actuar\u00eda al servicio de los opresores locales, sino a cuenta del capitalismo mundial (Robinson, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta mirada recuerda que desde los a\u00f1os 80 los grupos dominantes emprendieron una reestructuraci\u00f3n, que desemboc\u00f3 en la formaci\u00f3n de una clase opresora internacionalmente entrelazada, con proyectos de explotaci\u00f3n de todos los asalariados del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso destaca que los domicilios de origen de las empresas ya no expresan la realidad de esas compa\u00f1\u00edas. Se\u00f1ala que los gerentes han perdido su relaci\u00f3n privilegiada con cada Estado y que las firmas se han mixturado, a trav\u00e9s de entrecruzamientos, adquisiciones y subcontrataciones. Supone que los empresarios compiten con total divorcio de su vieja pertenencia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Como esa<strong>&nbsp;misma&nbsp;<\/strong><strong>disoluci\u00f3n se extender\u00eda a los E<\/strong><strong>stados, la primera potencia habr\u00eda perdido su status de imperialismo estadounidense, para transformarse en un&nbsp;<\/strong>imperio mundial. Manejar\u00eda el principal aparato b\u00e9lico del planeta al servicio de clases dominantes transnacionalizadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tesis tuvo gran difusi\u00f3n y un connotado exponente en la d\u00e9cada pasada, que postul\u00f3 una cr\u00edtica radical a la globalizaci\u00f3n, presuponiendo la generalizada extensi\u00f3n de esa transformaci\u00f3n (Negri; Hardt, 2002). Ese cuestionamiento sintoniz\u00f3 con el auge del movimiento alterglobal y los Foros Sociales Mundiales. Pero ese contexto ha quedado actualmente sustituido por un escenario de proteccionismo, resurgimiento del nacionalismo y auge de la derecha chauvinista.<\/p>\n\n\n\n<p>En ninguna de las dos coyunturas corresponde igualmente presentar a Estados Unidos como un imperio meramente global. La primera potencia cumple una doble funci\u00f3n de proteger al capitalismo mundial y apuntalar los intereses de las clases opresoras de su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese segmento de dominadores no se ha transformado en una clase transnacional. Su principal divisi\u00f3n opone a sectores americanistas y globalistas, enraizados en las empresas del pa\u00eds. Ambos grupos favorecen a las firmas identificadas con el capitalismo estadounidense. Desde ese pilar compartido privilegian negocios m\u00e1s internacionalizados o m\u00e1s localizados. En los a\u00f1os 90 prevaleci\u00f3 el primer segmento y con Trump irrumpi\u00f3 una tendencia reactiva favorable al segundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La preeminencia de un mandatario que rompi\u00f3 los tratados de libre comercio, resucit\u00f3 el bilateralismo y defendi\u00f3 a los gritos los negocios yanquis es incomprensible con una \u00f3ptica de transnacionalizaci\u00f3n. Esa mutaci\u00f3n habr\u00eda imposibilitado la llegada de Trump a la Casa Blanca<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La mirada transnacionalista impide registrar el acrecentamiento de los conflictos geopol\u00edticos. Estas tensiones involucran a estados nacionales que disputan negocios a partir de su localizaci\u00f3n. Desconociendo esa ra\u00edz territorial, resultan incomprensibles las divergencias transatl\u00e1nticas, el&nbsp;<em>Brexit<\/em>&nbsp;o la fractura entre el Norte y el Sur de Europa<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s inentendible se torna el choque entre Estados Unidos y China. En el cenit de la asociaci\u00f3n entre ambas potencias, los desbalances financiero-comerciales se expand\u00edan sin quebrantar los enlaces vigentes. La transnacionalizaci\u00f3n hubiera supuesto una hermandad mayor, con adquisiciones mutuas de bancos y empresas. Ese enlace jam\u00e1s despunt\u00f3 y la convergencia inicial deriv\u00f3 en el conflicto actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Salta a la vista el protagonismo de Washington y Beijing en esos choques. Esa gravitaci\u00f3n confirma la inexistencia de mixturas plenas entre las principales clases dominantes del planeta. La confrontaci\u00f3n sino-americana desmiente en forma contundente la tesis transnacionalizadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese enfoque registra las novedades introducidas por la globalizaci\u00f3n productiva, la intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n y la mundializaci\u00f3n del transporte y las comunicaciones. Pero supone que la apropiaci\u00f3n del nuevo excedente se ha difundido entre un vago conjunto de dominadores deslocalizados. No registra que incentiv\u00f3 los conflictos entre las viejas clases y Estados nacionales por la captura del apetecido beneficio.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el Departamento de Estado no es un pasivo custodio del capital mundial, sino el exponente de los amenazados intereses norteamericanos ha buscado retomar el tim\u00f3n de la globalizaci\u00f3n. Los&nbsp;<em>marines<\/em>&nbsp;no invadieron Irak, ni rodean a China para favorecer a cualquier millonario. Act\u00faan por orden y cuenta de los acaudalados de su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Le te\u00f3ricos transnacionalistas rechazan esas objeciones, cuestionando su familiaridad con obsoletos razonamientos \u201cnacional-Estado-c\u00e9ntricos\u201d (Robinson, 2014)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el mayor equ\u00edvoco se sit\u00faa en el terreno opuesto de imaginar simples y abruptas globalizaciones, donde prevalecen complejas combinaciones de configuraciones locales y mundiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en la econom\u00eda no tienen traducci\u00f3n inmediata en la esfera social o pol\u00edtica. Son procesos seculares y no mutaciones instant\u00e1neas. Una larga traves\u00eda de giros hist\u00f3ricos signar\u00e1, en todo caso, las mixturas entre clases y Estados con ra\u00edces centenarias (Panitch; Gindin, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el momento s\u00f3lo hay esbozos de estructuras para-estatales de alcance mundial y los ej\u00e9rcitos globalizados ni siquiera despuntan como fantas\u00eda. El imperialismo asentado en Washington es el protagonista de las tensiones en curso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escenarios y desenlaces<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las tres interpretaciones de la din\u00e1mica imperial estadounidense toman en cuenta procesos de largo plazo, que inciden efectivamente en la evoluci\u00f3n de la primera potencia. Las tesis del ocaso, la supremac\u00eda y la transnacionalizaci\u00f3n incurren en equ\u00edvocos o unilateralidades, pero aluden a tendencias potenciales que deber\u00e1n dirimirse en la crisis del principal actor de capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>El imperialismo estadounidense debe lidiar con las contradicciones expuestas por esas tres miradas divergentes. No puede resignarse a la administraci\u00f3n de su declive. Debe intentar recuperar el liderazgo, mediante cursos de entrelazamiento o confrontaci\u00f3n con sus socios y rivales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las turbulencias del capitalismo empujan a Washington a retomar el comando del sistema, aunque esa pretensi\u00f3n choque una y otra vez con resultados adversos. El curso liberal globalizante que ensayaron Clinton y Obama y el rumbo protector americanista que intent\u00f3 Trump constituyen dos variantes de esa compulsi\u00f3n. La reconquista de la primac\u00eda mundial es el prop\u00f3sito compartido por todas las vertientes de la pol\u00edtica exterior estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Las teor\u00edas del ocaso, la supremac\u00eda y la transnacionalizaci\u00f3n tambi\u00e9n indican eventuales cursos que modificar\u00edan el escenario actual. Si se afianza la primera tendencia, Estados Unidos perder\u00eda definitivamente el tim\u00f3n del sistema mundial, abriendo todas compuertas para una gran disputa por la sustituci\u00f3n de su primac\u00eda. Ese choque podr\u00eda derivar en vertiginosas tensiones o en un contexto inverso de convivencia entre poderes equivalentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Un escenario de grandes conflictos reavivar\u00eda la pesadilla de la primera mitad del siglo XX. Ese escenario supondr\u00eda la conversi\u00f3n de los imperios en gestaci\u00f3n, en belicosos protagonistas de las sangr\u00edas que signaron al imperialismo cl\u00e1sico. El marco opuesto supondr\u00eda en cambio una estabilizaci\u00f3n de la multipolaridad, como equilibrio perdurable entre potencias del mismo porte.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis de la supremac\u00eda estadounidense presagia otro futuro. Implicar\u00eda la recomposici\u00f3n de ese liderazgo y el consiguiente resurgimiento del papel dominante de Washington. Ese protagonismo volver\u00eda a exhibir la nitidez del pasado. La primera potencia comandar\u00eda nuevamente la Triada, remodelando la estructura interna de esa alianza. Otra variedad del imperialismo colectivo que confront\u00f3 con la URSS durante la guerra fr\u00eda volver\u00eda a emerger.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, un avance significativo de la transnacionalizaci\u00f3n conducir\u00eda a s\u00f3lidas asociaciones entre los principales capitalistas del planeta. La convergencia entre Estados Unidos y China modificar\u00eda el tablero de todas las disputas. El choque actual devendr\u00eda en un empalme de contrincantes, a costa de todos los sectores rezagados o estructuralmente atados a las viejas formas de acumulaci\u00f3n nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ejercicio de futurolog\u00eda ofrece un vago diagrama de desemboques posibles en el largo plazo de la crisis actual. Indica contextos de resurgimiento de las configuraciones imperiales cl\u00e1sicas o del orden americano del per\u00edodo subsiguiente. Tambi\u00e9n alude a dos cursos sin antecedentes previos: un prolongado equilibrio multipolar y una in\u00e9dita configuraci\u00f3n transnacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ninguna de estas alternativas despunta en lo inmediato, el imperialismo del siglo XXI contin\u00faa signado por la indefinici\u00f3n. S\u00f3lo se sabe que el desenlace surgir\u00e1 de las crisis que provoca Estados Unidos en sus intentos de recuperar el liderazgo global.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1alamiento de esos nebulosos horizontes de mayor ocaso, renovada supremac\u00eda, in\u00e9dita transnacionalizaci\u00f3n o resignada convivencia, no implica una previsi\u00f3n del futuro. S\u00f3lo ordena las tendencias en juego. Al cabo de tantos presagios incumplidos es m\u00e1s sensato clarificar la variedad de escenarios y desenlaces posibles. Esas opciones tienen fundamentos te\u00f3ricos e hist\u00f3ricos que analizaremos en nuestro pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Claudio Katz<\/em>, economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su p\u00e1gina web es:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Anderson Perry (2013). Consilium, Imperium,&nbsp;<em>New Left Review<\/em>, 83, september. October.<\/p>\n\n\n\n<p>-Arrighi, Giovanni (1999).<em>&nbsp;El largo siglo XX<\/em>. Akal.<\/p>\n\n\n\n<p>-Arrighi, Giovanni. (2005). Hegemony Unravelling, Part I,&nbsp;<em>New Left Review<\/em><em>,<\/em>&nbsp;no. 32, March\/April.<\/p>\n\n\n\n<p>-Arrighi, Giovanni (2009). The winding paths of capital,&nbsp;<em>New Left Review<\/em>&nbsp;n 56, marzo-abril.<\/p>\n\n\n\n<p>-Boron, Atilio (2019). La crisis que viene es una irreversible (pero laboriosa) construcci\u00f3n de un orden multipolar 23 sept&nbsp;<a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/la-irreversible-pero-laboriosa-construccion-de-un-orden-multipolar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/kaosenlared.net\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Carroll, William K (2013). Global Capitalism, American Empire, Collective Imperialism?&nbsp;<em>Studies in Political Economy<\/em>&nbsp;92 Autum.<\/p>\n\n\n\n<p>-Chac\u00f3n, Rodrigo (2019). \u00bfImperios por doquier? Usos y abusos del concepto de imperio.&nbsp;<em>Foreign Affairs Latinoamerica,<\/em>&nbsp;vol 19, n 4.<\/p>\n\n\n\n<p>-Dum\u00e9nil, G\u00e9rard; Levy Dominique (2014).&nbsp;<em>La grande bifurcation,<\/em>&nbsp;La Decouverte, Paris<\/p>\n\n\n\n<p>-Georgiou, Christakis (2015).&nbsp;Un capitalisme global pacifi\u00e9 ? 15 abr, \/\/www.contretemps.eu\/un<\/p>\n\n\n\n<p>-Harvey, David (2012).<em>&nbsp;El enigma del capital y las crisis del capitalismo<\/em>, AKAL, Madrid, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p>-Katz, Claudio (2011).&nbsp;<em>Bajo el imperio del capital<\/em>, Luxemburg, Buenos Aires (121-131)<\/p>\n\n\n\n<p>-Katz, Claudio (2020). Descifrar a China II: \u00bfCapitalismo o socialismo?, 25-9, Descifrar a China III: proyectos en disputa 2-10-2020,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Lapavitsas, Costas (2016).&nbsp;<em>Beneficios sin producci\u00f3n. C\u00f3mo nos explotan las finanzas<\/em>, Traficantes de Sue\u00f1os, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>-Morgenfeld, Leandro (2020a). Trump vs Biden.&nbsp;Cr\u00f3nica de un esc\u00e1ndalo anunciado.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/revistaanfibia.com\">http:\/\/revistaanfibia.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Morgenfeld, Leandro (2020b). el declive de Estados Unidos, 29-8,&nbsp;<em>El Pa\u00eds Digital<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-Negri Antonio, Hardt Michael (2002).&nbsp;<em>Imperio,<\/em>&nbsp;Paidos, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>-Panitch Leo, Leys Colin (2005). Las finanzas y el imperio norteamericano.&nbsp;<em>El Imperio Recargado<\/em>, CLACSO, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>-Panitch Leo, Gindin, Sam (2005a). Capitalismo global e imperio norteamericano.<em>&nbsp;El nuevo desaf\u00edo imperial<\/em>, Socialist Register CLACSO, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>-Panitch Leo, Gindin Sam (2005b). Superintending Global Capital,&nbsp;<em>New Left Review<\/em>, 35, Sept\/Oct<\/p>\n\n\n\n<p>-Panitch, Leo (2014). Repensando o marxismo e o imperialismo para o s\u00e9culo XXI,&nbsp;<em>Tens\u00f5es Mundiais<\/em>, Fortaleza, v. 10, n. 18, 19.<\/p>\n\n\n\n<p>-Panitch, Leo; Gindin, Sam (2014), American empire or empire of global capitalism&nbsp;<em>Studies in Political Economy<\/em>, 93, Spring.<\/p>\n\n\n\n<p>-Panitch, Leo (2018). Will Trump Really Challenge World Economic Forum\u2019s Neoliberal Agenda? January 23,&nbsp; https:\/\/therealnews.com\/<\/p>\n\n\n\n<p>-Roberts, Michael (2018). el comercio mundial y el imperialismo, 05\/08,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>-Robinson, William (2007). The pitfalls of realist analysis of global capitalism,&nbsp;<em>Historical Materialism&nbsp;<\/em>vol 15, Issue 3.<\/p>\n\n\n\n<p>-Robinson William (2014). The fetishism of empire: a critica review of Panitch and Gindins\u00b4s making of global capitalismo,&nbsp;<em>Studies in Political Economy<\/em>&nbsp;93, Spring.<\/p>\n\n\n\n<p>-Smith Ashley (2014). Global empire or imperialism?,&nbsp;<em>International Socialist Review,<\/em>&nbsp;Issue 92, Spring.<\/p>\n\n\n\n<p>-Smith, Ashley (2018). Hacia una nueva guerra fr\u00eda con China, 04\/11&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Smith, Ashley (2019). Truthout A New Socialist Movement Must Oppose Both Capitalism and Imperialism, 27 abr&nbsp;<a href=\"https:\/\/truthout.org\/articles\/a-new-socialist-movement-must-oppose-both-capitalism-and-imperialism\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/truthout.org\/articles\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Wallerstein, Inmanuel (2005).&nbsp;<em>An\u00e1lisis de sistemas-mundo, una introducci\u00f3n<\/em>, Siglo XXI, M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Fuente: Kaos en la Red [Este es el segundo de tres art\u00edculos del autor sobre el \u201cImperialismo del siglo XXI\u201d. El primero se centra en&nbsp;\u00abLa recuperaci\u00f3n imperial fallida de EE UU\u00bb. Y el tercero analizar\u00e1 la \u201cIndefinici\u00f3n imperial contempor\u00e1nea\u201d. Todo ello es, sin duda, una cuesti\u00f3n de gran actualidad.] Estados Unidos afronta una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3875,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3874"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3874"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3874\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3880,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3874\/revisions\/3880"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3875"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}