{"id":3877,"date":"2021-02-13T01:08:37","date_gmt":"2021-02-13T01:08:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3877"},"modified":"2021-03-10T15:59:45","modified_gmt":"2021-03-10T15:59:45","slug":"pandemia-un-costo-que-la-agroindustria-esta-dispuesta-a-pagar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3877","title":{"rendered":"Pandemia: un costo que la agroindustria est\u00e1 dispuesta a pagar"},"content":{"rendered":"\n<p>Germ\u00e1n P. Monta\u00f1\u00e9s<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/pandemia-un-costo-que-la-agroindustria-esta-dispuesta-a-pagar\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El libro&nbsp;<em>Grandes Granjas, Grandes Gripes: Agroindustria y enfermedades infecciosas<\/em>\u00ad\u2013traducido por la editorial Capit\u00e1n Swing- constituye una recopilaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de art\u00edculos cient\u00edficos, entradas de blog y art\u00edculos de prensa escritos por Rob Wallace \u2013en solitario o con colegas- desde 2007 hasta 2016. Es un libro que se inscribe dentro de la escuela de la&nbsp;<em>fractura metab\u00f3lica<\/em>, cuyos m\u00e1ximos exponentes son John Bellamy Foster y el grupo de la&nbsp;<em>Monthly Review<\/em>; aunque tambi\u00e9n hay ejemplos en Espa\u00f1a, como el caso de Jorge Riechmann o Jaime Vindel. Brevemente, estos autores ecosocialistas postulan que, pese a que las sociedades humanas no se pueden entender de manera completamente separada de la naturaleza, s\u00ed tienen una relaci\u00f3n diferenciada con esta, debido a su capacidad para modificar la naturaleza por medio del trabajo&nbsp;<strong>1\/<\/strong>. En palabras de Marx,&nbsp;<em>\u201c<\/em>El trabajo es, antes que nada, el proceso que tiene lugar entre el hombre y la naturaleza, un proceso por el que el hombre, por medio de sus propias acciones, media, regula y controla el metabolismo que se produce entre \u00e9l y la naturaleza<em>\u201d<\/em><strong><em>&nbsp;2\/<\/em><\/strong><em>.&nbsp;<\/em>La argumentaci\u00f3n de estos ecosocialistas es que la humanidad ha alcanzado una situaci\u00f3n de fractura metab\u00f3lica \u2013de la cual Marx y Engels ya previnieron-, en la que la actividad humana desborda los l\u00edmites de su medio objetivo, la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cap\u00edtulo en concreto del libro de Wallace, \u201cEl desconocido algod\u00f3n\u201d<em>,<\/em>&nbsp;nos muestra la manera en la que el autor se entiende part\u00edcipe de estos debates y contribuye a ellos mediante el estudio de un caso espec\u00edfico, la conquista del Valle del Misisipi gracias a los esclavos negros y del algod\u00f3n. Para ello, se vale de sus propias investigaciones y del libro&nbsp;<em>River of Dark Dreams,&nbsp;<\/em>de Walter Johnson.<\/p>\n\n\n\n<p>El valle de Misisipi, en lo que hoy son los Estados Unidos, era una de las tierras m\u00e1s f\u00e9rtiles del mundo a principios del siglo XIX. Gracias a un plancton presente desde hace millones de a\u00f1os y a que por sus tierras flu\u00eda \u2013y fluye- el cuarto r\u00edo m\u00e1s grande del mundo, los suelos del mencionado valle constitu\u00edan unos de los m\u00e1s productivos que se conoc\u00edan. Sin embargo, fuentes de la segunda mitad del siglo XIX nos muestran que el valle del Misisipi era incapaz de alimentarse a s\u00ed mismo. \u00bfC\u00f3mo es posible?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta se debe encontrar en el uso del suelo, destinado casi exclusivamente al algod\u00f3n de exportaci\u00f3n. Este algod\u00f3n se vend\u00eda muy bien en los mercados, y por lo tanto era m\u00e1s rentable su explotaci\u00f3n que la de otros cultivos. A su vez, en las plantaciones trabajaba exclusivamente mano de obra esclava, lo que hac\u00eda el negocio mucho m\u00e1s rentable. Sin embargo, el monocultivo de algod\u00f3n agot\u00f3 la tierra en un tiempo r\u00e9cord, haciendo que una de las zonas ecol\u00f3gicamente m\u00e1s ricas del planeta dependiera del comercio exterior proveniente del lejano Oeste para la alimentaci\u00f3n de sus habitantes. Algunos esclavistas ilustrados alertaron de esto, diciendo que se deb\u00eda gestionar el suelo de manera que las actividades presentes no agotaran su futura fertilidad. El hecho de que esto no les impidiera estar a favor de la esclavitud nos recuerda una vez m\u00e1s que ser consciente de los l\u00edmites biof\u00edsicos del planeta no trae aparejada de manera autom\u00e1tica una conciencia emancipatoria en lo social y en lo econ\u00f3mico. Sin embargo, ni siquiera a ellos se los escuch\u00f3, pues la explotaci\u00f3n del algod\u00f3n mediante mano de obra esclava era, en palabras de Wallace, la manera m\u00e1s r\u00e1pida de&nbsp;<em>\u201c<\/em>convertir capacidad humana y fertilizar terrestre en capital<em>\u201d,<\/em>&nbsp;por mucho que esto supusiera el agotamiento de ambas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ruptura metab\u00f3lica entre la econom\u00eda estadounidense del siglo XIX \u2013cada vez m\u00e1s integrada mundialmente- y la naturaleza del Valle del Misisipi quiz\u00e1s no parec\u00eda muy grave en el siglo XIX. Gran parte del mundo permanec\u00eda inexplorado, as\u00ed que conforme se iban explotando tierras en unos lugares se continuaba la conquista de otros. Sin embargo, la situaci\u00f3n en el siglo XXI es completamente diferente. No quedan tierras v\u00edrgenes por explotar, y las que quedan \u2013v\u00e9ase el caso del Amazonas- m\u00e1s nos valdr\u00eda dejarlas como est\u00e1n. As\u00ed pues, la actual fractura metab\u00f3lica&nbsp;<em>mundial<\/em>&nbsp;supone que estamos aniquilando las bases de nuestra propia existencia. A no ser que seamos presa de&nbsp;<em>tecnoilusiones<\/em>&nbsp;con la colonizaci\u00f3n de Marte, debemos reintegrar las actividades de nuestra sociedad en los l\u00edmites del planeta. Y todav\u00eda m\u00e1s importante, contra esclavistas decimon\u00f3nicos y ecofascistas actuales, debemos hacerlo con justicia social y democracia. Sirva esta breve rese\u00f1a como introducci\u00f3n a un autor que nos ense\u00f1a los caminos hacia la sostenibilidad y la justicia en el \u00e1mbito agroindustrial, y cuyos argumentos, como veremos a continuaci\u00f3n, no son impermeables a la situaci\u00f3n actual marcada por la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No se pod\u00eda saber<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde las teor\u00edas cr\u00edticas hacia el capitalismo, un concepto muy utilizado es el de&nbsp;<em>shock end\u00f3geno<\/em>. Por ejemplo, se puede argumentar que una crisis de sobreproducci\u00f3n capitalista es un&nbsp;<em>shock end\u00f3geno<\/em>, pues es originada por las contradicciones internas al propio sistema. Sin embargo, la manera de pensar hegem\u00f3nica&nbsp;<strong>3\/<\/strong>&nbsp;sobre la Covid-19 nos habla de un&nbsp;<em>shock ex\u00f3geno<\/em>, esto es, una sacudida al sistema econ\u00f3mico que de ninguna manera se relaciona con este. Esta pandemia simplemente es una inesperada interrupci\u00f3n en nuestras vidas que proviene de qui\u00e9n sabe d\u00f3nde, y cuyo origen en todo caso no tiene inter\u00e9s pues en nada cambiar\u00e1 la manera en la que tenemos que organizar el mundo del futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de Rob Wallace es, entre otras muchas cosas, una refutaci\u00f3n de este punto de vista. En 2013, el bi\u00f3logo estadounidense escrib\u00eda: \u201cHendra, \u00c9bola, malaria,&nbsp;<strong>Sars<\/strong>, TB-XR, fiebre Q, virus espumoso de los simios, Nipah y la gripe. Uno de estos virus, o un primo suyo a\u00fan no descubierto, probablemente mate a cientos de millones de nosotros alg\u00fan d\u00eda no muy lejano. No se trata de si, como repiten algunos, sino de cu\u00e1ndo\u201d. Para desgracia de Wallace y de todos nosotros, la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 ha matado ya de manera directa a m\u00e1s de dos millones de personas, por no hablar de los da\u00f1os que est\u00e1 causando de manera indirecta en forma de pobreza, sistemas sanitarios colapsados y desigualdad. A la vista de esta tragedia, se vuelve obligatorio un libro que ya nos avisaba hace ocho a\u00f1os de lo que nos deparaba el futuro. A modo de investigaci\u00f3n&nbsp;<em>Holmesiana<\/em>, navegar por las p\u00e1ginas de&nbsp;<em>Grandes Granjas, Grandes Gripes<\/em>&nbsp;ofrece al lector, lejos de conspiraciones y chips, la oportunidad de conocer el origen de aquello que lleva casi un a\u00f1o cambiando nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Virus y agroindustria: Una historia de intereses compartidos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El modelo actual de agroindustria, intensivo y globalizado, genera las condiciones id\u00f3neas para que la virulencia \u2013cantidad de da\u00f1o que un pat\u00f3geno causa a su hu\u00e9sped- de un virus se incremente de manera peligrosa. Esto se debe a que los pat\u00f3genos van \u201caprendiendo\u201d a medida que tienen que enfrentarse con diversos hu\u00e9spedes, y por lo tanto, cuanto m\u00e1s se extiende el virus m\u00e1s informaci\u00f3n recolecta y m\u00e1s posibilidades hay que de que surja una variante m\u00e1s virulenta que las anteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la virulencia de un pat\u00f3geno tiene un l\u00edmite. Si causa da\u00f1os graves a los hu\u00e9spedes antes de que estos puedan infectar a los siguientes, el virus est\u00e1 cavando su propia tumba, pues frena su propia propagaci\u00f3n. Sin embargo, debido al modelo actual de industria ganadera, que se fundamenta en la introducci\u00f3n de ejemplares j\u00f3venes en las instalaciones de producci\u00f3n para generar el m\u00e1ximo beneficio en tiempo r\u00e9cord, el virus \u201csabe\u201d que siempre va a haber hu\u00e9spedes disponibles a los que infectar, y por lo tanto se puede permitir causar mucho da\u00f1o muy r\u00e1pido a los animales ya infectados.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo con esta argumentaci\u00f3n, otro de los efectos nocivos para la salud humana y animal del modelo intensivo de ganader\u00eda industrial es la posibilidad de que se genere un nuevo virus m\u00e1s peligroso por&nbsp;<em>recombinaci\u00f3n.&nbsp;<\/em>La recombinaci\u00f3n es el proceso mediante el cual dos cepas distintas de un mismo virus infectan un hu\u00e9sped y al hacerlo, intercambian segmentos de su genoma. Normalmente, el resultado de esas recombinaciones es ninguno, pero algunas veces \u2013por puro azar-, surge una recombinaci\u00f3n mucho m\u00e1s virulenta que las anteriores. Este proceso solo es posible debido a que los beneficios de la agroindustria requieren que miles de animales malvivan hacinados, facilitando as\u00ed que las enfermedades producidas por los virus se conviertan en enzootias \u2013las endemias animales-. A su vez, la aglomeraci\u00f3n y las malas condiciones sanitarias de los trabajadores de la industria hacen que la probabilidad de que el virus salte a los humanos aumente. Wallace nos muestra que salud humana, salud animal y lucha de clases guardan una estrecha relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, estas no son las \u00fanicas v\u00edas por las cuales los intereses de la agroindustria van de la mano de los virus. Cuando los brotes inevitablemente se producen, las empresas hacen lo m\u00e1ximo por ocultarlos, temerosas ante el peligro de que estos afecten a sus balances trimestrales. Por \u00faltimo, la deforestaci\u00f3n causada por esta misma industria es una de las causantes de que numerosos animales, reservorio de virus antes confinados en los bosques v\u00edrgenes del \u00c1frica Occidental o del Sur de China, entren en contacto con los humanos, al haber invadido estos sus h\u00e1bitats. En el caso de \u00c1frica Occidental, la deforestaci\u00f3n causada por los intentos del capital internacional de abrir la selva a los mercados mundiales constituye la hip\u00f3tesis m\u00e1s extendida del surgimiento del \u00c9bola<strong>&nbsp;4\/<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n paga los platos rotos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El surgimiento de enfermedades es una consecuencia directa de los procesos mundiales de acumulaci\u00f3n de capital, que solo es posible si esas mismas empresas se libran de los costos reales que tienen sus operaciones. El \u00c9bola pas\u00f3 de ser un virus que surg\u00eda intermitentemente en algunas aldeas cercanas a los bosques a un asesino masivo que mat\u00f3 a m\u00e1s de once mil personas en \u00c1frica Occidental. En el supuesto caso de que la vida humana pudiera tener un precio, este ser\u00eda tan alto que si las empresas tuvieran que internalizar en sus balances los da\u00f1os que causan ser\u00edan simplemente inoperativas. Hablar de este modo resulta fr\u00edvolo, pero es importante comprender que la agroindustria solo puede funcionar porque es la sociedad y el medioambiente la que soporta los costos reales de sus actuaciones, mientras que los beneficios se reparten entre unos pocos.<ins><\/ins><\/p>\n\n\n\n<p>Esto ocurre porque, desde su propio punto de vista y de acuerdo con la racionalidad capitalista, la agroindustria no tiene ning\u00fan incentivo para dejar de actuar como lo hace. Los costos reales de su modelo industrial son muchos: contaminaci\u00f3n de las aguas&nbsp;<strong>5\/<\/strong>, agotamiento del suelo, deforestaci\u00f3n&nbsp;<strong>6\/<\/strong>, sufrimiento animal, explotaci\u00f3n laboral, surgimiento de enfermedades\u2026 Sin embargo, ellos no los pagan, porque no hay manera de hacer sentar al capital internacional ante un tribunal para que rinda cuentas. Al menos, por el momento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El papel de la academia en todo esto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si todo lo que relata Wallace es cierto, las tasas de afiliaci\u00f3n a movimientos y partidos anticapitalistas por parte de los cient\u00edficos de todo el mundo habr\u00edan crecido vertiginosamente en los \u00faltimos a\u00f1os, paralelamente a la destrucci\u00f3n de la vida llevada a cabo por la agroindustria. Sin embargo, no es esto lo que nos transmite Wallace cuando relata c\u00f3mo vivi\u00f3 una reuni\u00f3n cient\u00edfica internacional organizada por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO), la Organizaci\u00f3n de Sanidad Animal (OAH) y la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<\/p>\n\n\n\n<p>El autor relata su intento de convencer a sus colegas \u2013muchos de ellos con v\u00ednculos con las grandes empresas de la agroindustria como Cargillo Smithfield Foods- de que la prevenci\u00f3n de enfermedades no pasa por la detecci\u00f3n temprana de los pat\u00f3genos, sino que debe empezar mucho antes, con la caracterizaci\u00f3n de los escenarios que hacen m\u00e1s posibles la aparici\u00f3n de los mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos cient\u00edficos le han seguido en esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n. El enfoque llamado&nbsp;<em>Una sola salud<\/em>&nbsp;analiza las interconexiones entre salud humana, animal y medioambiental, y ha descubierto que, efectivamente, en base a la destrucci\u00f3n forestal se pueden predecir los \u201cpuntos calientes\u201d de los que surgir\u00e1 una nueva pandemia. Sin embargo, es insuficiente, pues podr\u00eda llevar a investigadores del Norte global a tener una actitud colonialista y paternalista. Preocupados epidemi\u00f3logos podr\u00edan acercarse al Amazonas a decir: \u201cOye, la deforestaci\u00f3n que llev\u00e1is a cabo nos pone en peligro a todos\u201d. A lo que un agricultor local a cuyos abuelos despojaron de sus tierras y ahora trabaja para una multinacional exportadora de soja para el ganado europeo responder\u00eda \u201ccomo si tuviera otra opci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Yendo m\u00e1s all\u00e1, Wallace propone \u201cuna salud estructural\u201d, esto es, estudiar c\u00f3mo el capital internacional depredador causa los cambios en la econom\u00eda y la ecolog\u00eda locales que facilitan la aparici\u00f3n de enfermedades. De esta manera, los \u201cpuntos calientes\u201d ya no ser\u00edan las lindes de los bosques de Guinea, Brasil o el Sur de China, sino la bolsa de Hong Kong, Londres o Nueva York, desde las cu\u00e1les se organiza el saqueamiento de las dos \u00fanicas fuentes de riqueza, el trabajo y la naturaleza. No ser\u00eda descabellado decir que con estas opiniones Wallace estar\u00eda hipotecando su participaci\u00f3n en futuros congresos cient\u00edficos internacionales. Por el bien de la salud de la humanidad, esperemos que no sea as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Germ\u00e1n P. Monta\u00f1\u00e9s<\/em>&nbsp;es miembro del \u00c1rea de Ecosocialismo de Anticapitalistas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1\/&nbsp;<\/strong>\u00c1lvarez, Juanjo (2020). Un horizonte ecosocialista.&nbsp;<em>Como si hubiera un ma\u00f1ana: Ensayos para una transici\u00f3n ecosocialista.&nbsp;<\/em>(17-32). Syllone<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2\/&nbsp;<\/strong>Marx,&nbsp;<em>Capital,&nbsp;<\/em>t. 1, 283, 290.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3\/&nbsp;<\/strong>D\u00edaz \u00c1lvarez de Toledo, Carla y San Basilio Pardo, Carlos. (2020). Respuesta econ\u00f3mica europea en tiempos de pandemia: una visi\u00f3n espa\u00f1ola.&nbsp;<em>Real Instituto Elcano.&nbsp;<\/em><a href=\"http:\/\/www.realinstitutoelcano.org\/wps\/portal\/rielcano_es\/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=\/elcano\/elcano_es\/zonas_es\/ari106-2020-sanbasilio-diaz-respuesta-economica-europea-en-tiempos-de-pandemia-vision-espanola\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>http:\/\/www.realinstitutoelcano.org\/wps\/portal\/rielcano_es\/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=\/elcano\/elcano_es\/zonas_es\/ari106-2020-sanbasilio-diaz-respuesta-economica-europea-en-tiempos-de-pandemia-vision-espanola<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>4\/&nbsp;<\/strong>Chuang (24 Marzo 2020). Contagio social: guerra de clases microbiol\u00f3gica en China.&nbsp;<em>Viento Sur<\/em>.&nbsp;<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/contagio-social-guerra-de-clases-microbiologica-en-china\/\">https:\/\/vientosur.info\/contagio-social-guerra-de-clases-microbiologica-en-china\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>5\/&nbsp;<\/strong>Gay\u00fabar, \u00c1ngel (18 Enero 2018). Solicitan una moratoria en la instalaci\u00f3n de nuevas granjas de porcino en Graus.&nbsp;<em>Heraldo de Arag\u00f3n.&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/www.heraldo.es\/noticias\/aragon\/huesca\/2021\/01\/18\/solicitan-una-moratoria-en-la-instalacion-de-nuevas-granjas-de-porcino-en-graus-1415517.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.heraldo.es\/noticias\/aragon\/huesca\/2021\/01\/18\/solicitan-una-moratoria-en-la-instalacion-de-nuevas-granjas-de-porcino-en-graus-1415517.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>6\/<\/strong>&nbsp;Garc\u00eda Ferr\u00edn, Alba y P\u00e9rez Monta\u00f1\u00e9s, Germ\u00e1n (11 Noviembre 2020). Los intereses compartidos del Gobierno Espa\u00f1ol y Bolsonaro en el acuerdo UE-Mercosur.&nbsp;<em>Poder Popular.&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/poderpopular.info\/2020\/11\/23\/los-intereses-compartidos-del-gobierno-espanol-y-bolsonaro-en-el-acuerdo-ue-mercosur\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/poderpopular.info\/2020\/11\/23\/los-intereses-compartidos-del-gobierno-espanol-y-bolsonaro-en-el-acuerdo-ue-mercosur\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Germ\u00e1n P. Monta\u00f1\u00e9s Fuente: Kaos en la Red El libro&nbsp;Grandes Granjas, Grandes Gripes: Agroindustria y enfermedades infecciosas\u00ad\u2013traducido por la editorial Capit\u00e1n Swing- constituye una recopilaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n de art\u00edculos cient\u00edficos, entradas de blog y art\u00edculos de prensa escritos por Rob Wallace \u2013en solitario o con colegas- desde 2007 hasta 2016. 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