{"id":3938,"date":"2021-02-21T00:18:46","date_gmt":"2021-02-21T00:18:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3938"},"modified":"2021-02-21T00:18:48","modified_gmt":"2021-02-21T00:18:48","slug":"el-caso-gamestop-sintoma-de-una-epoca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3938","title":{"rendered":"El caso GameStop, s\u00edntoma de una \u00e9poca"},"content":{"rendered":"\n<p>Esteban Magnani<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/el-caso-gamestop-sintoma-de-una-epoca\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Casi como en una pel\u00edcula, desde un foro decidieron pelear contra Wall Street usando sus propias armas, y multiplicaron por veinte el valor de las acciones de GameStop, una empresa con poco futuro. La historia puede hacer tropezar a un par de gigantes pero es, sobre todo, otro s\u00edntoma del descontento social hacia una \u00e9lite que no solo le solt\u00f3 la mano a cualquier forma de solidaridad social, sino que se desinteresa totalmente por la econom\u00eda real.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro&nbsp;<em>Q<\/em>&nbsp;(1999), del colectivo Luther Blisset, se cuentan las hist\u00f3ricas batallas de resistencia a la contrarreforma del siglo XVI, protagonizadas por movimientos sociales y religiosos muy radicalizados, al menos desde la perspectiva actual. La obra, contada por un personaje ficcional anabaptista, refleja una etapa de derrotas populares a manos de un sistema social y pol\u00edtico que constru\u00eda el andamiaje de un capitalismo en formaci\u00f3n. El protagonista, cansado de las derrotas y las masacres de sus compa\u00f1eros de lucha, decide atacar el coraz\u00f3n de la bestia: la incipiente burgues\u00eda financiera sobre la que se construye un nuevo orden mundial. Su objetivo se cumple, pero no por eso el sistema se vuelve m\u00e1s justo. Del mismo a\u00f1o es Fight Club, la pel\u00edcula de David Fincher en la que, en un clima post anarquista bastante \u201ccool\u201d, un grupo de j\u00f3venes pelea contra el sistema dinamitando las oficinas donde se almacenan las deudas de miles de personas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Anarcoinversionistas&nbsp;<em>vs<\/em>. Wall Street<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es en la tradici\u00f3n de esas obras que se puede ubicar el repentino inter\u00e9s global por la historia de un foro de Reddit llamado \u201cWall Street Bets\u201d (Apuestas de Wall Street) a trav\u00e9s del cual un grupo de j\u00f3venes se organiz\u00f3 para transformar sus quejas sobre el sistema financiero en un desafio abierto y viralizable hacia sectores de la elite que se consideran inalcanzables para la plebe.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo era sumarse al juego como colectivo y equilibrar un poco las cosas con los ganadores de siempre, quienes controlan la mesa de la ruleta gracias a millones de d\u00f3lares, influencia pol\u00edtica, medios y\u2026 m\u00e1s d\u00f3lares. En este caso en particular, el medio para enviar el mensaje fue GameStop, una empresa fundada en 1984, dedicada a los videojuegos de consolas y que contaba con m\u00e1s de 5000 locales en el 2020 (1). Con el crecimiento de los juegos descargados directamente desde la red, GameStop parec\u00eda condenada a cambiar o extinguirse. En enero de este a\u00f1o la empresa contrat\u00f3 a dos ejecutivos para reconvertirla de alguna manera en un negocio digital acorde a los nuevos tiempos. Sin embargo, algunos fondos de inversi\u00f3n ya hab\u00edan comenzado a apostar por su quiebra a trav\u00e9s de \u201cir en corto\u201d contra ella; esto significa, resumidamente, que un fondo de inversi\u00f3n pide prestadas acciones de una empresa con futuro sombr\u00edo a cambio de un pago, las vende, espera que bajen, las compra nuevamente, las devuelve y se embolsa la diferencia. Cuando los fondos de gran tama\u00f1o realizan \u201ccortos\u201d contra una empresa, m\u00e1s que apostar, suelen producir profec\u00edas autocumplidas.<\/p>\n\n\n\n<p>El mecanismo se ri\u00f1e profundamente con la idea del inversor que pone dinero para incrementar su propia riqueza y as\u00ed multiplica, de alguna manera, lo disponible para todos, algo que seg\u00fan algunos manuales de econom\u00eda, podr\u00eda ser el justificativo moral del capitalismo. Tambi\u00e9n la idea de la bolsa como asignador ideal de recursos para mejorar la productividad global queda, como m\u00ednimo, en cuesti\u00f3n. Posiblemente por eso las compras \u201ccortas\u201d hayan sido elegidas como actividad a atacar por los j\u00f3venes (y seguramente algunos no tanto) que decidieron apostar en contra de los megafondos de inversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta fue comprar acciones de GameStop y hacer subir la cotizaci\u00f3n por medio del conocido juego de oferta y demanda. De esta manera, los fondos que apostaron millones de d\u00f3lares contra GameStop perder\u00edan cientos de millones al tener que comprar acciones y devolverlas en los tiempos pautados. La diferencia, para darle m\u00e1s color a la historia, ser\u00eda embolsada por estos, al menos en principio, peque\u00f1os inversores distribuidos por todo el mundo. Muchos de ellos festejaron por las redes mientras aclaraban que el dinero les servir\u00eda para pagar deudas o parte de la educaci\u00f3n de un familiar, entre otras necesidades a satisfacer t\u00edpicas de una clase media que se aferra en la pendiente del capitalismo actual. Evidentemente, estos inversores sediciosos no son representativos del proletariado o de los sectores marginales de la periferia, sino m\u00e1s bien de una clase media del primer mundo con algunos fondos disponibles y, algo m\u00e1s frecuente en Estados Unidos, con conocimientos sobre el funcionamiento de la bolsa.<\/p>\n\n\n\n<p>El juego funcion\u00f3: el 11 de enero las acciones de GameStop, que val\u00edan 20 d\u00f3lares, treparon un 12% en un solo d\u00eda. Los inversores, perplejos, trataban de entender qu\u00e9 pasaba con una empresa que segu\u00eda dando tantas p\u00e9rdidas como el d\u00eda anterior. No tuvieron la respuesta hasta que dejaron de mirar an\u00e1lisis financieros y abrieron sus redes sociales: miles de personas se re\u00edan de los fondos que perder\u00edan miles de millones de d\u00f3lares mientras festejaban el ataque de un Robin Hood 2.0 colectivo. El 22 de enero, las acciones treparon otro 51% en un solo d\u00eda, sumando casi un 2000% desde el comienzo del&nbsp;<em>affaire<\/em>&nbsp;cuando val\u00eda s\u00f3lo diecisiete d\u00f3lares. El 23 de enero, Melvin Capital, una empresa que asegura administrar 8.000 millones de d\u00f3lares, pidi\u00f3 prestados al menos 3.000 millones para recuperarse de las p\u00e9rdidas y, seg\u00fan dieron a conocer, salir de la posici\u00f3n corta contra GameStop, algo que no todos creyeron cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para sumar m\u00e1s risas, los anarco-inversionistas comenzaron a comprar acciones de Blockbuster, American Airlines, AMC, Blackberry y hasta minerales como la plata para influir en su cotizaci\u00f3n. Incluso Elon Musk, el due\u00f1o de Tesla y Space X entre otras empresas, se sum\u00f3 a la celebraci\u00f3n por las p\u00e9rdidas de quienes tambi\u00e9n hab\u00edan apostado contra sus emprendimientos. Para sumar a la telenovela, las peque\u00f1as historias se multiplicaron: Steve Cohen, el fundador del fondo de inversi\u00f3n Point72 y comprador del tradicional equipo de beisbol Mets, protest\u00f3 en las redes por p\u00e9rdidas equivalentes al 15% de su fondo. En un reciente tuit asegur\u00f3 que el equipo sufrir\u00eda a causa de la crisis de la empresa, y las respuestas fueron tantas y tan violentas que el financista decidi\u00f3 abandonar Twitter.<\/p>\n\n\n\n<p>Como era de esperar, comenzaron las represalias. Robin Hood, una plataforma dedicada a peque\u00f1os inversores, sac\u00f3 un comunicado (2) en el que aseguraba haber comenzado a \u201crestringir transacciones para algunas acciones\u201d permitiendo s\u00f3lo su venta. Muchos de los fondos, los mismos que hab\u00edan pedido la desregulaci\u00f3n para poder ir \u201cen corto\u201d con su dinero, ahora ped\u00edan regulaciones, para delicia de las redes en donde todo se amplifica. Pol\u00edticos de todo el espectro pol\u00edtico, desde la dem\u00f3crata progresista Alexandria Ocasio-Cortez hasta el Republicano conservador Ted Cruz, expresaron su repudio por la intervenci\u00f3n&nbsp;<em>ad hoc<\/em>&nbsp;para proteger a los grandes fondos de las mismas estrategias que suelen aplicar sin obst\u00e1culos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La venganza ser\u00e1 terrible<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En medio de esta pulseada, el barro medi\u00e1tico comenz\u00f3 a hacer dif\u00edcil saber qu\u00e9 de todo lo que circula en el minuto a minuto es verdad. As\u00ed aparecieron historias veros\u00edmiles sobre otros fondos que aprovecharon el r\u00edo revuelto para sacar su tajada, y versiones de todo tipo para intimidar a los inversores y hacer bajar nuevamente el precio de las acciones. No se sabe c\u00f3mo seguir\u00e1 esta telenovela llena de versiones y contraversiones amplificadas por los d\u00f3lares en juego. En el corto plazo perder\u00e1 el que pesta\u00f1ee primero, como le gusta decir a los estadounidenses. Luego, las olas se aplacar\u00e1n y dejar\u00e1n claro que GameStop no es solo un campo de disputa financiero sino una empresa de la econom\u00eda real, lejana a las cifras que se manejan, cuyo futuro no se ve nada promisorio. Algunos, sobre todo los que se metieron prontamente y con las acciones bajas, podr\u00e1n ganar varias veces lo invertido, mientras que el resto sufrir\u00e1 las consecuencias de haber llegado tarde al \u201cjuego del avi\u00f3n\u201d o una suerte de esquema Ponzi (3), haya sido esa la intenci\u00f3n o no.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que es muy dif\u00edcil de creer es que el capitalismo finalmente cruje bajo la presi\u00f3n de las masas inversoras coordinadas a trav\u00e9s de las redes sociales. Por empezar, la experiencia indica que los usos m\u00e1s subversivos de las nuevas herramientas digitales son r\u00e1pidamente aprendidos y domesticados por los poderosos a fuerza de dinero y tecnolog\u00eda para usarlos en su favor. Lo otro es que, aun si caen algunos fondos de inversi\u00f3n (y no son rescatados, justamente, por ser demasiado grandes para caer, como ya ocurri\u00f3), los dem\u00e1s fondos oler\u00e1n la sangre de los ca\u00eddos para salir al mercado con renovada furia.<\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente lo m\u00e1s interesante del fen\u00f3meno es una nueva se\u00f1al de que crecientes sectores de la poblaci\u00f3n no est\u00e1n nada contentos con las elites. El rencor, como ya era evidente, no viene solo del tercer mundo, de intelectuales de izquierda o de los sectores m\u00e1s marginales de la poblaci\u00f3n del primer mundo. Los j\u00f3venes con cierto nivel educativo y acceso a algunos ahorros, representantes de la clase media, tampoco est\u00e1n contentos con ese 1% que ya abandon\u00f3 cualquier idea de solidaridad o justicia social que implique un escollo hacia su enriquecimiento personal. Y, por convicci\u00f3n o por necesidad, se organizan de manera colectiva. En estos t\u00e9rminos, el caso de GameStop, m\u00e1s all\u00e1 de c\u00f3mo termine, es sobre todo un s\u00edntoma de una \u00e9poca en la que no existen canales democr\u00e1ticos para la frustraci\u00f3n creciente de las mayor\u00edas, alimentada por un deterioro de sus condiciones personales y una deuda creciente, mientras otros se enriquecen de manera obscena y lo exhiben en las redes sociales, escud\u00e1ndose en una supuesta meritocracia. Estos amplios sectores, dispersos en m\u00faltiples tribus aglutinadas en torno a un foro espec\u00edfico en este caso, pero tambi\u00e9n a religiones, modos de consumo, reclamos ecol\u00f3gicos o teor\u00edas conspiranoicas, buscan incidir en un rumbo global que por distintas razones no los satisface y pierde legitimidad a toda m\u00e1quina.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo esto, GameStop, m\u00e1s que un desaf\u00edo serio al sistema, podr\u00eda terminar como&nbsp;<em>Q<\/em>, es decir como un testimonio de las luchas contra el sistema que toma m\u00faltiples formas, que pueden picotearle de vez en cuando el h\u00edgado al poder financiero e inspirar a otras generaciones, pero dif\u00edcilmente puedan detener un sociometabolismo del capital, por decirlo en t\u00e9rminos de Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, lanzado hacia adelante sin nadie en la cabina de control.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1.<em>&nbsp;Fortune, 5\/18\/2020.&nbsp;<a href=\"https:\/\/fortune.com\/company\/gamestop\/fortune500\/\">https:\/\/fortune.com\/company\/gamestop\/fortune500\/<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>2.&nbsp;<a href=\"https:\/\/blog.robinhood.com\/news\/2021\/1\/28\/keeping-customers-informed-through-market-volatility\">https:\/\/blog.robinhood.com\/news\/2021\/1\/28\/keeping-customers-informed-through-market-volatility<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>3. El esquema Ponzi es una operaci\u00f3n fraudulenta de inversi\u00f3n que implica el pago de intereses a los inversores de su propio dinero invertido o del dinero de nuevos inversores. Esta estafa consiste en un proceso en el que las ganancias que obtienen los primeros inversionistas son generadas gracias al dinero aportado por ellos mismos o por otros nuevos inversores que caen enga\u00f1ados por las promesas de obtener, en algunos casos, grandes beneficios. El sistema funciona solamente si crece la cantidad de nuevas v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esteban Magnani. Escritor y periodista cient\u00edfico.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esteban Magnani Fuente: Rebeli\u00f3n Casi como en una pel\u00edcula, desde un foro decidieron pelear contra Wall Street usando sus propias armas, y multiplicaron por veinte el valor de las acciones de GameStop, una empresa con poco futuro. 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