{"id":3941,"date":"2021-02-21T00:22:52","date_gmt":"2021-02-21T00:22:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3941"},"modified":"2021-03-10T16:45:27","modified_gmt":"2021-03-10T16:45:27","slug":"el-imperialismo-del-siglo-xxi-iii-la-indefinicion-imperial-contemporanea","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=3941","title":{"rendered":"El imperialismo del siglo XXI (III): La indefinici\u00f3n imperial contempor\u00e1nea"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/el-imperialismo-del-siglo-xxi-iii-la-indefinicion-imperial-contemporanea\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>[<em>Este es el tercero de tres art\u00edculos del autor sobre el \u201cImperialismo del siglo XXI\u201d. El primero abo<\/em><em>rd\u00f3 el tema de&nbsp;<\/em><em><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/la-recuperacion-imperial-fallida-de-ee-uu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La recuperaci\u00f3n imperial fallida de EE UU&nbsp;<\/a><\/em><em>y el segundo el del&nbsp;<\/em><em><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/ocaso-supremacia-o-transnacionalizacion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00bfOcaso, supremac\u00eda o transnacionalizaci\u00f3n?<\/a><\/em><em>&nbsp;del imperialismo de este nuestro siglo. Todo ello es, sin duda,<\/em><em>una cuesti\u00f3n de gra<\/em><em>n actualidad.<\/em>]<\/p>\n\n\n\n<p>El imperialismo es el principal instrumento de dominaci\u00f3n del capitalismo. Este sistema exige despliegues militares, presiones diplom\u00e1ticas, chantajes econ\u00f3micos y sojuzgamientos culturales. Un r\u00e9gimen social basado en la explotaci\u00f3n necesita mecanismos de coerci\u00f3n, disuasi\u00f3n y enga\u00f1o para proteger las ganancias de los poderosos. Los mismos instrumentos se utilizan para zanjar los conflictos entre las potencias rivales.<\/p>\n\n\n\n<p>El imperialismo opera en distintas latitudes a trav\u00e9s de m\u00faltiples dispositivos. Pero su din\u00e1mica ha presentado formas muy cambiantes en cada \u00e9poca. Una revisi\u00f3n hist\u00f3rica esclarece esa mutaci\u00f3n y el sentido actual del concepto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Variedad de modelos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios precedieron al capitalismo. Pero en los reg\u00edmenes feudales, tributarios y esclavistas, los mecanismos de sujeci\u00f3n se asentaban en la expansi\u00f3n territorial o el control del comercio. En esa distinci\u00f3n se basa la conceptualizaci\u00f3n propuesta por la historiadora&nbsp;marxista Ellen Meiksins Wood.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1ala que Roma forj\u00f3 un imperio de la propiedad cimentado en la coerci\u00f3n militar, el r\u00e9dito de la esclavitud y la conquista de territorios. Gest\u00f3 sistemas de gobierno que asociaban a las aristocracias de cada lugar, con procesos de colonizaci\u00f3n y administraci\u00f3n de un espacio gigantesco. Ese imperio combin\u00f3 la extensi\u00f3n de la propiedad privada con el poder militar y cohesion\u00f3 a las elites locales romanizadas a trav\u00e9s de una ideolog\u00eda asentada en la religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Espa\u00f1a comand\u00f3 un vasto imperio territorial, organizado en torno al otorgamiento de tierras a cambios de servicios militares. Los conquistadores asumieron el control pleno de poblaciones que fueron devastadas mediante el sobre-trabajo. Los emisarios de la Corona justificaban esa empresa con mensajes de cristiandad (Wood, 2003: 24-41).<\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios comerciales asumieron otro perfil. La variante \u00e1rabe-musulmana vincul\u00f3 a comunidades dispersas en una actividad com\u00fan regida por leyes, c\u00f3digos morales y culturas articuladas por los l\u00edderes religiosos de las elites urbanas.<\/p>\n\n\n\n<p>En las ciudades italianas, el imperio comercial fue controlado por las aristocracias financieras que monopolizaban el intercambio, en el fragmentado universo feudal. El uso de mercenarios para perpetrar acciones militares ilustr\u00f3 esa prioridad del manejo mercantil. Holanda desenvolvi\u00f3 otra modalidad del mismo tipo comercial, dominando las rutas mar\u00edtimas a trav\u00e9s de grandes compa\u00f1\u00edas. No buscaba tributos, tierras, o minerales, sino el manejo pleno de esas conexiones (Wood, 2003: 42-70).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta mirada destaca que ning\u00fan imperio comercial alcanz\u00f3 un status capitalista. Se sosten\u00edan en ganancias surgidas del intercambio y en la consiguiente secuencia de comprar barato y vender caro. No inclu\u00edan el principio b\u00e1sico de un proceso de acumulaci\u00f3n, sostenido en la competencia por reducir costos mediante el aumento de la productividad. S\u00f3lo corporizaron distintas modalidades de imperios pre-capitalistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este enfoque considera que Gran Breta\u00f1a inaugur\u00f3 el pasaje a las formas actuales del imperialismo, a trav\u00e9s de prolongadas transiciones y distintos cursos. La expansi\u00f3n imperial inglesa en Am\u00e9rica Norte sintetiz\u00f3 esa combinaci\u00f3n de formas que obstru\u00edan y propiciaban el capitalismo. En el primer tipo se inscribe la reintroducci\u00f3n de la esclavitud permanente y hereditaria en las plantaciones de algod\u00f3n, a fin de abaratar la industrializaci\u00f3n inglesa. En el segundo terreno se sit\u00faa la introducci\u00f3n de reglas de la agricultura capitalista, mediante el traslado de colonos que consumaron la apropiaci\u00f3n del Nuevo Mundo (Wood, 2003: 71-86).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese imperio de colonos -ensayando en el laboratorio de Irlanda- incorpor\u00f3 relaciones capitalistas en el agro americano, a trav\u00e9s de la ocupaci\u00f3n de tierras y el exterminio de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. En las trece colonias de Nueva Inglaterra emergi\u00f3 el principio de la competencia por ganancias surgidas de la explotaci\u00f3n, que posteriormente se extendi\u00f3 a la acumulaci\u00f3n industrial en las ciudades. Ese nuevo pilar del lucro (ya no comercial) fue introducido mediante una forma de colonialismo procapitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Wood igualmente recuerda que el modelo ingl\u00e9s en otras regiones (como la India) adopt\u00f3 las viejas modalidades del tributo. Comenz\u00f3 como una empresa comercial y se extendi\u00f3 a la conquista territorial. Bajo la administraci\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda privada forj\u00f3 un lucrativo mercado para la industria brit\u00e1nica a costa de los artesanos locales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta interpretaci\u00f3n postula, por lo tanto, que el imperialismo capitalista s\u00f3lo emergi\u00f3 en el siglo XIX bajo la conducci\u00f3n inglesa, en mixturas con las formas arcaicas precedentes. Gran Breta\u00f1a combin\u00f3 tres modalidades anticipatorias del imperialismo contempor\u00e1neo. Lider\u00f3 formas de colonialismo (implantaci\u00f3n de poblaciones en territorios conquistados), de imperio formal (dominaci\u00f3n expl\u00edcita sobre otras naciones) y de imperio informal (preeminencia a trav\u00e9s de la supremac\u00eda econ\u00f3mica).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa diversidad de variantes inglesas se verific\u00f3 en sus dominios coloniales (Canad\u00e1, Australia), formales (India), informales (Am\u00e9rica Latina) e h\u00edbridos (\u00c1frica austral). Pero en general apuntal\u00f3 el componente capitalista, mediante la expansi\u00f3n del libre-comercio a fin de asegurar la colocaci\u00f3n de los excedentes fabriles.<\/p>\n\n\n\n<p>El imperialismo capitalista ha sido categ\u00f3ricamente dominante en el siglo XX bajo el liderazgo de Estados Unidos. Esa potencia s\u00f3lo atraves\u00f3 por un breve periodo anexionista de imperio formal. R\u00e1pidamente internacionaliz\u00f3 los imperativos del capitalismo. Recurri\u00f3 a cierta ampliaci\u00f3n territorial en el hemisferio americano, pero en general prescindi\u00f3 de las colonias y privilegi\u00f3 los mecanismos de asociaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n de las elites locales.<\/p>\n\n\n\n<p>Wood resalta que esa forma de imperio puro del capital est\u00e1 regida por la l\u00f3gica del beneficio. La ocupaci\u00f3n del nuevo espacio es complementaria o prescindible. La vieja coerci\u00f3n expl\u00edcita y transparente es reemplazada por las modalidades opacas e impersonales de tiran\u00eda econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen social subyacente es el principal factor diferenciador de los distintos imperios. Las antiguas formas territoriales, comerciales e intermedias operaban en sociedades muy distintas al capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los ciclos hegem\u00f3nicos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otro modelo de din\u00e1micas imperiales privilegia el concepto de hegemon\u00eda para distinguir variedades hist\u00f3ricas. Indaga c\u00f3mo se combinaron la coerci\u00f3n con el consenso y estudia de qu\u00e9 forma la supremac\u00eda econ\u00f3mica empalm\u00f3 con la expansi\u00f3n territorial y la superioridad geopol\u00edtica (Arrighi, 1999: 42-106).<\/p>\n\n\n\n<p>Este esquema inscribe los imperios en una sucesi\u00f3n de ciclos sist\u00e9micos de acumulaci\u00f3n desde el siglo XV, que mixturaron l\u00f3gicas econ\u00f3micas de desarrollo productivo y control financiero, con l\u00f3gicas territoriales de ventaja militar. Cada hegemon\u00eda implic\u00f3 distintas primac\u00edas mundiales, en la era genovesa (1340-1560), holandesa (1560-1780), brit\u00e1nica (1740-1870) y estadounidense (1930-2000?).<\/p>\n\n\n\n<p>El primer ciclo de ciudades italianas irrumpi\u00f3 en los intersticios del sistema medieval. Privilegi\u00f3 el comercio de larga distancia mediante una asociaci\u00f3n con el imperio hisp\u00e1nico-portugu\u00e9s. Ese modelo fue sucedido por la dominaci\u00f3n holandesa, que innov\u00f3 las estructuras estatales y las t\u00e9cnicas militares sin utilizarlas para el control territorial. Prioriz\u00f3 las redes financieras y los tejidos comerciales.<\/p>\n\n\n\n<p>La hegemon\u00eda brit\u00e1nica introdujo, en cambio, el componente territorial y aprovech\u00f3 la nueva centralidad del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, para forjar un imperio mar\u00edtimo. Utiliz\u00f3 las ventajas de la insularidad y consolid\u00f3 un novedoso Estado-naci\u00f3n derrotando al adversario franc\u00e9s. Recurri\u00f3 al implante de colonos y al uso de la esclavitud para construir una supremac\u00eda global asentada en el libre-comercio y la preeminencia industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos conquist\u00f3 la primac\u00eda mundial, luego de completar un desarrollo interno signado por el exterminio de los ind\u00edgenas, la masificaci\u00f3n de la esclavitud y el ingreso de los inmigrantes. Potenci\u00f3 el uso de gigantescos recursos naturales con provechosas estrategias proteccionistas. En la expansi\u00f3n militar de la frontera interna se gestaron los cimientos del gendarme planetario del siglo XX (Arrighi, 1999: 288-390).<\/p>\n\n\n\n<p>Este modelo de sucesiones hegem\u00f3nicas resalta la vigencia de normas capitalistas comunes a lo largo de cinco centurias. Diverge del enfoque de Wood, centrado en la existencia de basamentos sociales diferenciados en los reg\u00edmenes tributarios, feudales y capitalistas. En este esquema s\u00f3lo Inglaterra (con formas intermedias) y Estados Unidos (con plenitud) se amoldan al \u00faltimo casillero.<\/p>\n\n\n\n<p>La principal ventaja del abordaje de Wood radica en su distinci\u00f3n de los distintos imperios, en funci\u00f3n de n\u00edtidas definiciones del capitalismo. Este sistema se basa en la competencia por beneficios surgidos de la explotaci\u00f3n de los asalariados y no en la preeminencia de circuitos de intercambios. Por esa raz\u00f3n las ciudades italianas y Holanda encabezaron variedades de imperios comerciales y sus contrapartes de Roma o Espa\u00f1a conformaron modalidades territoriales. El capitalismo estuvo ausente en los dominios asentados en el liderazgo mercantil o la primac\u00eda espacial.<\/p>\n\n\n\n<p>Los imperios de los \u00faltimos dos siglos no se distinguieron de sus precursores por la magnitud de las transacciones comerciales. Ese tipo de operaciones se ha verificado en todos los sistemas de los \u00faltimos dos milenios. Las diferencias tampoco derivan de la vigencia de modalidades estatales multinacionales (Gran Breta\u00f1a) o continentales (Estados Unidos), frente a los acotados precursores citadinos (G\u00e9nova) o protonacionales (Holanda). Roma y Espa\u00f1a ya contaron con estructuras estatales gigantescas.<\/p>\n\n\n\n<p>La novedad del imperio ingl\u00e9s fue la introducci\u00f3n de un soporte singular del beneficio industrial, que Estados Unidos amplific\u00f3 posteriormente. Esta peculiaridad queda borrada si se razona con modelos de acumulaci\u00f3n mundializados desde el siglo XV.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que los distintos imperios no dominaron s\u00f3lo a trav\u00e9s de la fuerza. La hegemon\u00eda fue igualmente decisiva. Pero la variedad de ideolog\u00edas obedeci\u00f3 a la vigencia de cimientos sociales diferenciados. La codicia por beneficios surgidos del intercambio (G\u00e9nova y Holanda) se asent\u00f3 en pilares muy distintos a la ambici\u00f3n de lucros derivados del imperativo de la inversi\u00f3n (Inglaterra y Estados Unidos). Si la especificidad de cada ciclo es analizada observando esos pilares, queda despejado el camino para comprender las formas antiguas y contempor\u00e1neas de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El per\u00edodo cl\u00e1sico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La era del imperio informal iniciada en 1830 -con dominio ingl\u00e9s del libre comercio- qued\u00f3 cerrada en 1870 con la reinstalaci\u00f3n de un escenario b\u00e9lico. Ese retorno a la conflagraci\u00f3n entre las principales potencias generaliz\u00f3 el uso del t\u00e9rmino imperialismo. Esa noci\u00f3n fue expuesta por te\u00f3ricos como Hobson, que contrastaban el nuevo clima de confrontaci\u00f3n mundial con la era previa de equilibrios pos-napole\u00f3nicos (Hobson, 1980).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese nuevo marco todas las potencias intentaron renovar sus credenciales en el campo de batalla. Las rezagadas (Alemania) ambicionaban el ensanche de su territorio para erigir un imperio formal. Las ascendentes (Estados Unidos) ya pose\u00edan una estructura econ\u00f3mica privilegiada y preparaban el reemplazo del deca\u00eddo l\u00edder ingl\u00e9s. La efervescencia militarista, la agresividad racista y la intolerancia chauvinista condujeron al tendal de muertos de la Primera Guerra mundial (Arrighi, 1978: cap 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Los nuevos imperios (Alemania, Jap\u00f3n, Estados Unidos) guerreaban en alianzas o disputas con sus precedentes (Francia, Inglaterra) por el control del mercado mundial, en desmedro de los imperios en extinci\u00f3n (Holanda, B\u00e9lgica, Espa\u00f1a, Portugal). Dirim\u00edan con protecciones y \u00e1reas monetarias el reparto de la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>La teor\u00eda del imperialismo cl\u00e1sico que postul\u00f3 Lenin aport\u00f3 la principal conceptualizaci\u00f3n de ese per\u00edodo de traum\u00e1ticas guerras interimperialistas y estallidos revolucionarios. El l\u00edder bolchevique atribu\u00eda esas conflagraciones a la competencia por mercados externos y fuentes de abastecimiento, en un escenario de posesiones coloniales ya repartidas entre las viejas potencias. La compulsi\u00f3n a disputar esos territorios reforzaba los desenlaces b\u00e9licos y reduc\u00eda los m\u00e1rgenes de convivencia diplom\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de esa caracterizaci\u00f3n Lenin escribi\u00f3 un folleto pol\u00edtico, que polemizaba con la expectativa socialdem\u00f3crata de evitar la guerra con propuestas de desarme y cooperaci\u00f3n entre potencias rivales. El dirigente comunista objetaba esos planteos se\u00f1alando que el militarismo no era una pol\u00edtica equivocada de los capitalistas, sino el cruel resultado de la competencia por el beneficio.<\/p>\n\n\n\n<p>El l\u00edder ruso subrayaba la inutilidad de la persuasi\u00f3n pacifista, cuando los acaudalados se dispon\u00edan a resolver sus diferencias en las trincheras. Remarcaba que el curso militarista obedec\u00eda a tendencias objetivas y a decisiones estrat\u00e9gicas de los poderosos. En la coyuntura b\u00e9lica de ese momento, resaltaba el predominio de la rivalidad sobre la asociaci\u00f3n internacional, en las relaciones entre grandes empresas capitalistas (Lenin, 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>El dirigente de la revoluci\u00f3n rusa registr\u00f3 con gran realismo las principales contradicciones de su \u00e9poca, frente a las ut\u00f3picas expectativas de sus cr\u00edticos. Propici\u00f3 pol\u00edticas internacionalistas de resistencia a la inmolaci\u00f3n de los reclutas y se\u00f1al\u00f3 que la paz deb\u00eda conquistarse en una lucha simult\u00e1nea contra el capitalismo<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra interpretaci\u00f3n de ese enfoque hemos resaltado esa funci\u00f3n pol\u00edtica del texto de Lenin en el contexto omnipresente de la guerra. Destacamos ese sentido frente a otras interpretaciones centradas en los aspectos econ\u00f3micos de ese influyente libro (Katz, 2011:17-32).<\/p>\n\n\n\n<p>En este \u00faltimo terreno la concepci\u00f3n de Lenin reformulaba la visi\u00f3n expuesta por Hilferding. Resaltaba la existencia de un viraje general hacia el proteccionismo y la creciente gravitaci\u00f3n de banqueros, que subordinaban a sus pares del comercio y la industria. Tambi\u00e9n remarcaba la novedosa gravitaci\u00f3n de los monopolios por la creciente escala de las empresas y la preeminencia de la exportaci\u00f3n de capitales, como forma de absorber las ganancias gestadas en la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate entre marxistas sobre la pertinencia de estas caracterizaciones persiste hasta la actualidad. Varios te\u00f3ricos resaltan su inadecuaci\u00f3n para el per\u00edodo de entre-guerra (Harvey, 2018), otros se\u00f1alan la exageraci\u00f3n en el rol del monopolio y la acotada relevancia de exportaci\u00f3n de capital (Heinrich, 2008: (218-221). Algunos tambi\u00e9n destacan la extrapolaci\u00f3n de rasgos de la econom\u00eda alemana al resto de las potencias Panitch, Leo (2014).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas objeciones aluden a problemas efectivamente presentes en la teor\u00eda del imperialismo cl\u00e1sico, pero de escasas implicancias en su formulaci\u00f3n original. A Lenin le interesaba demostrar c\u00f3mo ciertos desequilibrios econ\u00f3micos desembocaban en conflagraciones inter-imperialistas. Analizaba de qu\u00e9 forma cada rasgo productivo, comercial o financiero de la nueva \u00e9poca acrecentaba las rivalidades dirimidas bajo el fuego de los ca\u00f1ones.<\/p>\n\n\n\n<p>La funci\u00f3n primordial de su texto era pol\u00edtica. Por eso convergi\u00f3 en la batalla contra el militarismo con los revolucionarios que objetaban su mirada econ\u00f3mica (Luxemburg). Y por el contrario choc\u00f3 con pensadores que compart\u00edan su enfoque sobre los cambios financiero-productivos, desde la vereda opuesta del reformismo (Hilferding). El tono pol\u00e9mico de sus escritos no estaba referido al proteccionismo, la hegemon\u00eda financiera o los monopolios, sino a la actitud de los socialistas frente a la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro gran equ\u00edvoco ha rodeado a la evaluaci\u00f3n leninista del imperialismo como \u201cetapa final\u201d del capitalismo. El dirigente comunista efectivamente apostaba a una respuesta popular revolucionaria frente al desangre b\u00e9lico, que pusiera fin a la tiran\u00eda mundial del lucro. El debut del socialismo en Rusia corrobor\u00f3 la validez de esa expectativa.<\/p>\n\n\n\n<p>El curso posterior de la historia desemboc\u00f3 en otro resultado y el per\u00edodo analizado por Lenin deriv\u00f3 tan s\u00f3lo una etapa cl\u00e1sica de los imperios capitalistas. Logr\u00f3 percibir la singularidad de una fase que podr\u00eda haber cerrado la vigencia hist\u00f3rica del capitalismo. Pero los acontecimientos posteriores no condujeron a esa extinci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los cambios de la posguerra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fin de las confrontaciones b\u00e9licas entre potencias rivales diferencia al imperialismo de la segunda mitad del siglo XX de su precedente cl\u00e1sico. Persistieron los enfrentamientos pero sin conflagraciones generalizadas. Los choques no se extendieron a la esfera militar y prevaleci\u00f3 una administraci\u00f3n geopol\u00edtica m\u00e1s concertada. El monumental arsenal b\u00e9lico de Occidente fue en general utilizado para afianzar el despojo de la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>La gesti\u00f3n del nuevo modelo bajo el mando de Estados Unidos incluy\u00f3 una novedosa modalidad de imperialismo colectivo. La solidaridad militar occidental empalm\u00f3 con la creciente asociaci\u00f3n econ\u00f3mica internacional entre firmas de distintas procedencias. La empresa multinacional se expandi\u00f3 y el proteccionismo perdi\u00f3 peso, frente a las presiones librecambistas desplegadas por las compa\u00f1\u00edas que antecedieron a la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La dimensi\u00f3n de los mercados, la diversificaci\u00f3n de los abastecimientos y la escala de la producci\u00f3n fueron determinantes de este nuevo escenario. La compulsi\u00f3n a reducir costos y aumentar la productividad afianzaron las alianzas entre firmas. A diferencia del per\u00edodo precedente esa interconexi\u00f3n no qued\u00f3 restringida a compa\u00f1\u00edas de la misma nacionalidad (Amin, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero como esa internacionalizaci\u00f3n de la econom\u00eda no tuvo correspondencia directa en el plano estatal, el imperialismo continu\u00f3 asentado en las viejas estructuras institucionales. Ninguna entidad global aport\u00f3 los sistemas legales, las tradiciones sociales y la legitimidad pol\u00edtica requerida para asegurar la reproducci\u00f3n global del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>La supremac\u00eda de Estados Unidos fue abrumadora y el imperialismo de ese per\u00edodo qued\u00f3 identificado con su impronta. La OTAN se forj\u00f3 bajo la conducci\u00f3n del Pent\u00e1gono y las Naciones Unidas se localizaron en Nueva York. Ese predominio reflej\u00f3 una superioridad econ\u00f3mica que se estabiliz\u00f3 con la neutralizaci\u00f3n de los rivales. La vieja demolici\u00f3n de los competidores derrotados fue sustituida por el sost\u00e9n de su reconstrucci\u00f3n bajo el mando del triunfador. Estados Unidos introdujo un sistema de alianzas subalternas para contrarrestar el resurgimiento de sus adversarios.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera potencia actu\u00f3 como un&nbsp;<em>sheriff<\/em>&nbsp;global. Protegi\u00f3 a todas las clases dominantes de la insurgencia popular y la inestabilidad geopol\u00edtica. Por el cumplimiento de ese rol obtuvo financiamiento externo para sostener el d\u00f3lar y los Bonos de Tesoro. El Pent\u00e1gono fue el soporte estructural de Wall Street.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia del imperialismo cl\u00e1sico, las clases dominantes del Primer Mundo aceptaron ese padrinazgo militar. Por eso la seguridad colectiva sustituy\u00f3 a la defensa nacional como principio rector de la intervenci\u00f3n armada. Washington estableci\u00f3 v\u00ednculos privilegiados con las principales elites del planeta y universaliz\u00f3 su ideolog\u00eda de celebraci\u00f3n del mercado y exaltaci\u00f3n del individualismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La principal funci\u00f3n del imperialismo de posguerra fue contener la oleada revolucionaria y el peligro del socialismo. Las bases norteamericanas se afincaron en todo el planeta para contrarrestar los levantamientos populares en Am\u00e9rica Latina, \u00c1frica y Asia.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra fr\u00eda contra la URSS fue otro componente decisivo de esa acci\u00f3n. Aline\u00f3 a todas las clases capitalistas en una estrategia de tensi\u00f3n con el bloque socialista. Esa confrontaci\u00f3n fue cualitativamente distinta a los choques inter-imperiales del pasado por la ausencia de primac\u00eda burguesa en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema de ese pa\u00eds no estaba comandado por una clase dominante, propietaria de los medios de producci\u00f3n y guiada por la meta de acumular capital. La burocracia gobernante defend\u00eda sus propios intereses y buscaba una coexistencia con Washington, para zanjar disputas en las \u00e1reas de influencia. Pero no actuaba con el patr\u00f3n imperial de someter territorios para acrecentar las ganancias. El acoso de la URSS fue determinante del militarismo de posguerra y el fin de ese r\u00e9gimen inaugur\u00f3 la etapa actual de imperialismo del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Comparaci\u00f3n con el antecedente brit\u00e1nico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas se registr\u00f3 un cambio radical en el rol internacional de Estados Unidos. Una persistente crisis de conducci\u00f3n ha sucedido a la indiscutible primac\u00eda norteamericana de posguerra. Muchos autores destacan la semejanza de trayectorias declinantes con el precedente ingl\u00e9s (Roberts, 2016: 39-40). Se\u00f1alan los parecidos en la gesti\u00f3n monetaria y la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambas potencias conformaron los \u00fanicos imperios capitalistas globales. En ese casillero no clasificaron los dominadores pre-capitalistas (Roma, Espa\u00f1a, Pa\u00edses Bajos) y no capitalistas (Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica). Otros imperios fallidos (Francia) o derrotados (Alemania, Jap\u00f3n) nunca lograron preeminencia planetaria.<\/p>\n\n\n\n<p>El estatus mundial dominante de la dupla anglo-americana se asent\u00f3 en la superioridad militar e incluy\u00f3 tambi\u00e9n la econom\u00eda, las finanzas y la cultura. Ambas potencias lograron supremac\u00eda industrial y captura de los flujos financieros. Ejercieron, adem\u00e1s, una influencia intelectual arrolladora que se verific\u00f3 en la universalizaci\u00f3n del ingl\u00e9s como lengua franca.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el Reino Unido se distingui\u00f3 de su par transatl\u00e1ntico por su capacidad de adecuaci\u00f3n al repliegue. Exhibi\u00f3 una flexibilidad que Estados Unidos ni siquiera ha insinuado (Hobsbawm, 2007: cap 3).<\/p>\n\n\n\n<p>El tama\u00f1o ha incidido en esa disparidad. En la limitada superficie de las islas brit\u00e1nicas prim\u00f3 la emigraci\u00f3n y en la inmensidad del territorio norteamericano prevaleci\u00f3 la recepci\u00f3n de pobladores. Mientras que Inglaterra debi\u00f3 conquistar otras regiones para disputar preeminencia, Estados Unidos se desenvolvi\u00f3 con la llegada de familias despose\u00eddas. Bas\u00f3 su desarrollo en la tierra y no en incursiones mar\u00edtimas externas. Mantuvo ciertos parecidos con la expansi\u00f3n de la vieja Rusia hacia las estepas desde el n\u00facleo central moscovita. Recurri\u00f3, adem\u00e1s, a un modelo auto-c\u00e9ntrico asentado en el mercado interior y s\u00f3lo actu\u00f3 a escala mundial, cuando madur\u00f3 su proceso end\u00f3geno de acumulaci\u00f3n. En ese momento ingres\u00f3 en la batalla por el liderazgo imperial.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esa ventaja de tama\u00f1o ha sido en un arma de doble filo. Permite pugnar con rivales equivalentes en el plano territorial (China), pero obstruye la adaptaci\u00f3n que demostr\u00f3 su antecesor a un lugar m\u00e1s apto para continuar la carrera competitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa carencia de flexibilidad norteamericana tambi\u00e9n deriva de su modelo industrial. Estados Unidos forj\u00f3 la empresa verticalmente integrada, con estructuras burocr\u00e1ticas acordes a su monumental mercado interno. Por el contrario, Inglaterra se transform\u00f3 en el primer taller del mundo -con abastecimiento externo y demandas de clientes for\u00e1neos- utilizando empresas altamente especializadas y flexibles (Arrighi, 1999: 288-322).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las transformaciones del capitalismo mundial afectaron la competitividad de ese modelo, Gran Breta\u00f1a releg\u00f3 la industria renovando su primac\u00eda en el comercio y las finanzas. El viejo fabricante se reconvirti\u00f3 en un nuevo centro de la intermediaci\u00f3n y la banca. Estados Unidos no ha querido (o podido) emular esa mutaci\u00f3n. Preserva una industria en desventaja, enraizada en la dimensi\u00f3n continental del pa\u00eds y ensaya dudosas incursiones en la esfera transnacional. Ha intentado compensar el repliegue fabril con la preeminencia de la moneda, las finanzas y la tecnolog\u00eda. Pero afronta d\u00e9ficits comerciales y desbalances de endeudamiento de mayor porte que su antecesor.<\/p>\n\n\n\n<p>La inflexibilidad norteamericana frente a la plasticidad brit\u00e1nica tiene notorios determinantes militares. Estados Unidos ha forjado una estructura b\u00e9lica que supera cualitativamente a Inglaterra. Asumi\u00f3 un rol de protecci\u00f3n del capitalismo mundial que los brit\u00e1nicos nunca adoptaron. Ese in\u00e9dito poder reduce la capacidad de maniobra para tantear renunciamientos en el escenario multipolar contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gran Breta\u00f1a conoc\u00eda sus l\u00edmites para mantener el liderazgo mundial y se resign\u00f3 a la p\u00e9rdida del imperio durante la descolonizaci\u00f3n. Estados Unidos tiene cerrados los senderos para repetir esa retirada. Por esa raz\u00f3n se embarca una y otra vez en infructuosos operativos de recomposici\u00f3n de su liderazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Inglaterra pudo procesar su salida del primer plano sin renunciar al intervencionismo externo. Ha participado en incontables operativos militares desde 1945 y mantiene 145 dispositivos b\u00e9licos en 42 pa\u00edses (Pilger, 2020). Incluso encar\u00f3 con Thatcher incursiones navales de reconquista colonial (Malvinas), para apuntalar su arremetida interna contra la clase obrera y los sindicatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esas acciones se enmarcan en la asociaci\u00f3n con el sustituto imperial norteamericano. Por eso el corolario del operativo militar contra Argentina deriv\u00f3 durante el mando de Blair, en el mayor acompa\u00f1amiento subordinado a las guerras de Estados Unidos (Balcanes, Afganist\u00e1n, Irak) (Anderson, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>Washington no puede emular ese curso brit\u00e1nico de acciones militares secundarias y complementarias del l\u00edder imperial. Ning\u00fan socio lo reemplaza en su papel preeminente y en la funci\u00f3n global que contin\u00faa ejerciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas diferencias inciden en la variable aplicaci\u00f3n del concepto de imperio informal. Esa noci\u00f3n calzaba plenamente con el Reino Unido, pero tiene una cuestionable pertinencia para el caso norteamericano. Estados Unidos no domin\u00f3 desde la posguerra s\u00f3lo con primac\u00eda econ\u00f3mica. Instrument\u00f3 un chantaje militar sin precedentes. Es cierto que nunca asent\u00f3 su poder\u00edo en la ocupaci\u00f3n, ni construy\u00f3 dominios o \u00e1reas de colonizaci\u00f3n. Pero hizo valer como nadie su poder de fuego.<ins><\/ins><\/p>\n\n\n\n<p>Gran Breta\u00f1a no lider\u00f3 cruzadas de todo el capitalismo contra las revoluciones populares o las amenaza del socialismo. Por eso se adapt\u00f3 al contexto poscolonial a cambio de acuerdos econ\u00f3micos favorables. El Pent\u00e1gono maneja el mayor arsenal de la historia y tiene vedado ese curso.<\/p>\n\n\n\n<p>El reemplazo imperial concertado que sigui\u00f3 el modelo anglo-americano no se aplica al escenario actual de tensi\u00f3n con China. Por esa raz\u00f3n Estados Unidos necesita renovar su primac\u00eda con exhibiciones de fuerza, afrontando resultados cada vez m\u00e1s adversos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente tambi\u00e9n gravitan las peculiaridades ideol\u00f3gicas de ambas potencias. Aunque en su momento de mayor gloria Inglaterra administr\u00f3 una cuarta parte del planeta, siempre defendi\u00f3 sus intereses econ\u00f3micos en forma expl\u00edcita. Invoc\u00f3 ciertamente un designio de \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d, pero m\u00e1s bien recurri\u00f3 a mensajes de superioridad nacional, basados en alg\u00fan mito fundador de su propia historia. No abusaba de mandatos de salvaci\u00f3n de los subordinados de ultramar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos se forj\u00f3 en cambio como una naci\u00f3n sin ra\u00edces milenarias y expandi\u00f3 su dominaci\u00f3n con ideolog\u00edas universalistas. Siempre enmascar\u00f3 su acci\u00f3n imperial con alegatos de socorro de la humanidad. Ese auto-enga\u00f1o no s\u00f3lo contrasta con la flexibilidad brit\u00e1nica. Potencia todos los ingredientes de megaloman\u00eda que atascan a Washington en un callej\u00f3n sin salida. Habr\u00e1 que ver si ahora extiende ese&nbsp;<em>impasse&nbsp;<\/em>a Inglaterra, o si por el contrario el<em>&nbsp;Brexit<\/em>&nbsp;encarna otro episodio de la flexibilidad brit\u00e1nica para amoldarse a una nueva era.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dos mutaciones diferentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los tres modelos de imperialismo que rigieron desde el siglo XIX estuvieron estrechamente conectados con el funcionamiento del capitalismo de cada \u00e9poca. Pero ambas dimensiones no est\u00e1n sujetas al mismo patr\u00f3n de transformaci\u00f3n. El imperialismo asegura la continuidad del sistema y cumple un rol protag\u00f3nico en las grandes crisis. Pero opera tan s\u00f3lo como un mecanismo de protecci\u00f3n de ese basamento. No constituye como el capitalismo un modo de producci\u00f3n o una estructura definitoria de las reglas imperantes en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante reconocer estas diferencias entre el sistema y sus dispositivos, para notar c\u00f3mo el imperialismo se amolda a cada per\u00edodo hist\u00f3rico del capitalismo. No conforma una de esas etapas. S\u00f3lo adapta sus modalidades a los cambiantes requerimientos del sistema. El capitalismo siempre incluy\u00f3 modalidades coloniales o imperiales y ha utilizado cambiantes formas de opresi\u00f3n para ejercer su predominio a escala creciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa raz\u00f3n es tan relevante la dimensi\u00f3n geopol\u00edtica y militar del imperialismo. Permite comprender c\u00f3mo afronta el capitalismo sus propias crisis y de qu\u00e9 forma responde a las resistencias populares y a los desaf\u00edos revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n<p>El imperialismo presenta contornos econ\u00f3micos e ideol\u00f3gicos afines a la modalidad prevaleciente del capitalismo, pero su impronta espec\u00edfica est\u00e1 signada por el aspecto b\u00e9lico. La identificaci\u00f3n corriente del t\u00e9rmino con la guerra, las ocupaciones y las masacres expresa una acertada percepci\u00f3n de su significado. Es tambi\u00e9n adecuado el registro del alcance internacional de sus acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente existe una faceta econ\u00f3mica peculiar del imperialismo que debe ser estudiada en forma espec\u00edfica. Esa indagaci\u00f3n condujo a importantes hallazgos en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Se demostr\u00f3 c\u00f3mo los capitalistas del centro se apropian de los recursos de los pa\u00edses subdesarrollados.<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis de ese despojo corrobora la gravitaci\u00f3n contempor\u00e1nea del imperialismo, pero involucra tan s\u00f3lo un componente del fen\u00f3meno. Las principales firmas de los pa\u00edses avanzados capturan rentas y ganancias de la periferia, a partir de la dominaci\u00f3n geopol\u00edtico-militar que ejercen sus Estados a nivel global. El epicentro del imperialismo se localiza en ese control. Antes de indagar los complejos laberintos de econom\u00eda imperial hay que clarificar esos pilares b\u00e9licos y estatales del dispositivo. Por esa raz\u00f3n hemos comenzado por esa dimensi\u00f3n nuestra evaluaci\u00f3n del imperialismo del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>La comprensi\u00f3n de ese dispositivo requiere esclarecer las transformaciones econ\u00f3micas recientes del capitalismo. Se necesita clarificar los cambios operados en la din\u00e1mica de la plusval\u00eda, la acumulaci\u00f3n y la tasa de ganancia. La evaluaci\u00f3n inicial del imperialismo transita en cambio por otro camino. Antes de indagar las inversiones externas, los t\u00e9rminos de intercambio o las tasas diferenciales de explotaci\u00f3n hay que determinar qui\u00e9n y c\u00f3mo ejerce la dominaci\u00f3n geopol\u00edtico-militar a nivel global.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas diferencias de an\u00e1lisis en el estudio del capitalismo y del imperialismo se verifican en los disimiles resultados de ambas indagaciones. Mientras que las transformaciones registradas en el primer sistema est\u00e1n a la vista, los cambios en el segundo dispositivo no han quedado a\u00fan definidos. Son dos procesos sujetos a modificaciones de distinta \u00edndole.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo contempor\u00e1neo ha mutado en forma radical bajo el impacto del neoliberalismo, la globalizaci\u00f3n, la digitalizaci\u00f3n, la precarizaci\u00f3n y la financiarizaci\u00f3n. Esas transformaciones no tienen correlato directo en el imperialismo. Los cambios en ambos planos se desenvuelven a un ritmo diferenciado. La mutaci\u00f3n econ\u00f3mica es dr\u00e1stica y sus manifestaciones geopol\u00edticas son difusas. El capitalismo del siglo XXI es totalmente diferente a su precedente de posguerra y el imperialismo actual mantiene muchas \u00e1reas de continuidad con el modelo anterior. Esa asimetr\u00eda presenta numerosas evidencias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Transformaciones categ\u00f3ricas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo actual emergi\u00f3 de la gran crisis de los a\u00f1os 70. Esa convulsi\u00f3n qued\u00f3 cerrada en el nuevo modelo que encarn\u00f3 el neoliberalismo. Desde ese momento ha predominado un bajo crecimiento en Occidente y una significativa expansi\u00f3n de Oriente, que no alcanza para motorizar la econom\u00eda mundial. El descenso de Estados Unidos y el ascenso de China -en un marco de reducido incremento del PBI global- sintetizan ese escenario (Katz, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>La globalizaci\u00f3n ha impactado en todas las \u00e1reas del sistema. Modific\u00f3 la geograf\u00eda industrial, mediante el desplazamiento de la producci\u00f3n hacia el continente asi\u00e1tico. Esa regi\u00f3n se convirti\u00f3 en el gran taller del planeta, en desmedro de la vieja primac\u00eda fabril de Europa y Estados Unidos. Este giro se asienta en el incremento de la explotaci\u00f3n de los trabajadores y en un novedoso proceso de internacionalizaci\u00f3n productiva, con significativos correlatos comerciales y financieros.<\/p>\n\n\n\n<p>La mundializaci\u00f3n de la econom\u00eda introdujo un creciente acortamiento de tiempos en la actividad productiva. Afianz\u00f3 el protagonismo de las empresas transnacionales, a trav\u00e9s del desdoblamiento internacional del proceso de fabricaci\u00f3n. Profundiz\u00f3 una nueva divisi\u00f3n global del trabajo, que apuntala modelos orientados por las exportaciones y articulados por las cadenas globales de valor. Estos circuitos potencian el peso de los bienes intermedios, consolidan la especializaci\u00f3n vertical, la subcontrataci\u00f3n, la deslocalizaci\u00f3n de las inversiones y la fragmentaci\u00f3n de los insumos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese dr\u00e1stico cambio del perfil productivo profundiz\u00f3 a su vez la subdivisi\u00f3n de la vieja periferia, en un grupo de pa\u00edses emergentes que se industrializa y otro que actualiza el viejo patr\u00f3n de exportaci\u00f3n de bienes primarios.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva globalizaci\u00f3n productiva tambi\u00e9n se asienta en la revoluci\u00f3n inform\u00e1tica que alumbr\u00f3 el capitalismo digital. Esa mutaci\u00f3n repite muchas caracter\u00edsticas de procesos an\u00e1logos de transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica radical, que se verificaron desde el siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n inform\u00e1tica facilit\u00f3 el abaratamiento de la fuerza de trabajo y de los insumos, mediante una significativa reducci\u00f3n del costo del transporte y las comunicaciones. Ampli\u00f3 el campo de negocios para inversiones multimillonarias en procesos de digitalizaci\u00f3n, que modificaron el ranking de las grandes firmas. Las empresas de alta tecnolog\u00eda lideran las ganancias y marcan el paso a todos los actores del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas transformaciones afianzan, adem\u00e1s, un nuevo escenario laboral signado por la precarizaci\u00f3n, la inseguridad y la flexibilizaci\u00f3n. Los capitalistas instrumentan esos atropellos aprovechando las enormes reservas de fuerza de trabajo disponible a nivel global. Utilizan el recurso de trasladar plantas hacia regiones con sindicatos inexistentes, debilitados o proscritos, para crear un clima de temor a la p\u00e9rdida del empleo. La reconversi\u00f3n de los puestos de trabajo est\u00e1 condicionada por esa monumental remodelaci\u00f3n geogr\u00e1fica de la industria y los servicios.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso laboral registr\u00f3, adem\u00e1s, una diferenciaci\u00f3n interna entre actividades de dise\u00f1o, elaboraci\u00f3n y fabricaci\u00f3n, que trastoc\u00f3 todos los est\u00e1ndares del trabajo manual y mental. Las identidades laborales quedaron dr\u00e1sticamente afectadas por esa reestructuraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La financiarizaci\u00f3n constituye otra mutaci\u00f3n visible del capitalismo contempor\u00e1neo. No involucra s\u00f3lo el gigantesco incremento de los activos financieros. Incluye significativas modificaciones cualitativas en la autofinanciaci\u00f3n de las empresas, la titulaci\u00f3n de los bancos y la gesti\u00f3n familiar de las hipotecas y las pensiones. Las convulsiones que genera esa expansi\u00f3n del universo financiero se entrelazan con conmociones derivadas del deterioro del medio ambiente.<\/p>\n\n\n\n<p>La valorizaci\u00f3n capitalista socav\u00f3 durante centurias los basamentos materiales de la reproducci\u00f3n econ\u00f3mica. Pero el desastre ambiental de las \u00faltimas d\u00e9cadas tiende a quebrar los equilibrios ancestrales, que permitieron construir sociedades basadas en el intercambio con la naturaleza. Si el calentamiento global contin\u00faa profundizando la huella ecol\u00f3gica, el descalabro en ciernes dejar\u00e1 muy atr\u00e1s a todas las convulsiones conocidas.<\/p>\n\n\n\n<p>La debacle ambiental presenta ciertas semejanzas con la demolici\u00f3n generada por las dos guerras mundiales del siglo pasado. Se han forjado tendencias destructivas que escapan al control de los propios capitalistas y pueden desembocar en desastres sin retorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos peligros emergen peri\u00f3dicamente a la superficie a trav\u00e9s de las crisis capitalistas del siglo XXI. Esas eclosiones no provienen de arrastres anteriores. Irrumpen como estallidos de los mercados a partir de las burbujas generadas por la financiarizaci\u00f3n. La convulsi\u00f3n del 2008 fue ilustrativa de esa variedad de desajustes. Comenz\u00f3 con el impago de los deudores&nbsp;<em>subprime<\/em>&nbsp;y deriv\u00f3 en un traum\u00e1tico colapso de operaciones interbancarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas crisis difieren significativamente de las prevalecientes en los a\u00f1os 30. Ya no est\u00e1n signadas por la deflaci\u00f3n y las quiebras bancarias. En la din\u00e1mica contempor\u00e1nea perdura el rescate estatal de los bancos y la combinaci\u00f3n de expansi\u00f3n monetaria con austeridad fiscal. Esa secuencia confirma el car\u00e1cter perdurable del intervencionismo estatal.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando esas crisis financieras precipitadas por la especulaci\u00f3n con t\u00edtulos y monedas alcanzan intensidades may\u00fasculas, emergen tambi\u00e9n los desequilibrios productivos subyacentes. La vieja y conocida sobreproducci\u00f3n es la principal causa de esas convulsiones, pero asume otra escala en la econom\u00eda mundializada.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevas modalidades de sobreproducci\u00f3n global itinerante impactan sobre todas las cadenas de valor. Esas tensiones desbordan la tradicional disputa entre potencias por la colocaci\u00f3n de las mercanc\u00edas sobrantes y provocan turbulentos procesos de desvalorizaci\u00f3n del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mutaciones en el poder de compra acrecientan a su vez el efecto de esas crisis contempor\u00e1neas. La vieja norma de consumo estable ha sido reemplazada por modalidades de adquisici\u00f3n m\u00e1s imprevisibles y la erosi\u00f3n del poder adquisitivo profundiza el deterioro de los ingresos y la inseguridad laboral. Esa retracci\u00f3n del consumo corona la espiral de contradicciones del capitalismo actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Este repaso de los cambios en el funcionamiento y en las tensiones de ese sistema ilustra la enorme envergadura de las mutaciones registradas. El capitalismo del siglo XXI es radicalmente diferente a sus precedentes de la centuria pasada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Alteraciones<\/strong><strong>&nbsp;inciertas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las transformaciones en la esfera imperial no presentan la misma contundencia que las modificaciones en el capitalismo. En el primer terreno se verifica una crisis signada por el reiterado fracaso del proyecto estadounidense de recuperaci\u00f3n del liderazgo mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>La correlaci\u00f3n que imperaba entre el capitalismo librecambista y la supremac\u00eda inglesa en el siglo XIX o entre el capitalismo intervencionista y la primac\u00eda norteamericana en la centuria posterior, no se verifica en la actualidad. El capitalismo globalizado, digital, precarizador y financiarizado se desenvuelve sin un comando geopol\u00edtico-militar. Estados Unidos no logra dirigirlo, ni tiene reemplazantes a la vista.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera potencia persiste como el gendarme del sistema. Con un presupuesto b\u00e9lico gigantesco domina los mares, controla los cielos y maneja las redes inform\u00e1ticas. Todav\u00eda resuenan los ecos de la mort\u00edfera advertencia que emiti\u00f3 con el lanzamiento de las bombas at\u00f3micas en Jap\u00f3n y los efectos de las sangrientas incursiones a\u00e9reas de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese poder ha quedado socavado por las limitaciones de una potencia corro\u00edda por crisis internas, que paralizan su funci\u00f3n directriz de la pol\u00edtica global. La OTAN subsiste como un mastodonte afectado por agudas divergencias de financiaci\u00f3n. La norma de viejos imperios subordinados en forma sigilosa (Inglaterra) o conflictiva (Francia) perdura, pero cada potencia busca su propia reubicaci\u00f3n global tomando distancia de la obediencia a Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos se apoya en ramificaciones regionales para sostener su poder global. Incentiva el colonialismo tard\u00edo de Israel para controlar el Medio Oriente y acrecienta el arsenal de Australia para custodiar Ocean\u00eda. Mantiene el acompa\u00f1amiento de Canad\u00e1 a sus operaciones y consolida las bases de Colombia para auditar a Am\u00e9rica Latina. Sus misiles de Europa del Este apuntan contra Rusia y el armamento provisto a Jap\u00f3n y Corea del Sur amenaza a China.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 capacidad demuestra Washington para imponer su agenda a esta red de socios, ap\u00e9ndices o vasallos? En las \u00faltimas d\u00e9cadas ha fallado en todas las regiones. Mantiene la misma primac\u00eda formal de posguerra en un escenario radicalmente opuesto. Exhibe un poder b\u00e9lico descomunal, sin la cohesi\u00f3n requerida para hacer valer esa fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n el imperialismo del siglo XXI no presenta una fisonom\u00eda definida. Es una categor\u00eda en gestaci\u00f3n, que s\u00f3lo adoptar\u00e1 un contorno n\u00edtido cuando la crisis de Estados Unidos alcance un punto de resoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Convulsiones a la vista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios sobre el imperialismo florecieron durante la centuria pasada y disminuyeron dr\u00e1sticamente al comienzo del nuevo milenio. La propia utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino qued\u00f3 excluida del vocabulario corriente de las Ciencias Sociales. El neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n monopolizaron la atenci\u00f3n de los analistas y dominaron todas las reflexiones sobre el capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>La escalada de guerras regionales, el drama de los refugiados y el impacto del terrorismo reintrodujeron el inter\u00e9s por el tema. Los interrogantes sobre el imperialismo quedaron asociados a la evaluaci\u00f3n del alica\u00eddo intento estadounidense de recuperar primac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada pasada esa indagaci\u00f3n incluy\u00f3 una generalizada revitalizaci\u00f3n del t\u00e9rmino imperio. Pero ese cambio de lenguaje no modific\u00f3 la sustancia del problema. En los hechos resulta indistinto el manejo de las dos denominaciones. Imperialismo e imperio encajan por igual en el rol que desenvuelve Estados Unidos. Desde la posguerra ya no opera como un contrincante m\u00e1s en el tablero interimperialista y tampoco devino en un imperio \u00fanico de todo el sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera potencia no ha confrontado en t\u00e9rminos b\u00e9licos con rivales equivalentes y tampoco incorpor\u00f3 a su entramado a las principales clases dominantes o Estados de planeta. Se ubic\u00f3 en la cima de una estructura asociada de imperialismo colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ese dispositivo se encuentra en plena de remodelaci\u00f3n, su tipificaci\u00f3n en plural (imperialismo) o en singular (imperio) no aporta ninguna clarificaci\u00f3n. El sistema de dominaci\u00f3n mundial actual no se asemeja a la era cl\u00e1sica de batallas interimperiales, ni tampoco consagra un centro exclusivo de gesti\u00f3n global.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras aplicaciones m\u00e1s valorativas de imperio e imperialismo afrontan m\u00e1s inconvenientes. Suelen ponderar o denigrar las modalidades de la gobernanza mundial. En las Ciencias Pol\u00edticas convencionales el primer t\u00e9rmino es sin\u00f3nimo de orden y el segundo de confrontaci\u00f3n. Ambos sentidos eluden indagar la conexi\u00f3n de esas variantes con el funcionamiento del capitalismo o con las necesidades de las clases dominantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los interrogantes que genera el imperialismo del siglo XXI han cobrado otra dimensi\u00f3n desde el shock generado por el&nbsp;<em>Gran Confinamiento<\/em>&nbsp;del 2020. La crisis de la pandemia ha puesto de relieve la magnitud de los cataclismos naturales que potencia el capitalismo. El coronavirus constituye una se\u00f1al de alarma de la cat\u00e1strofe en ciernes si no se logra atemperar el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La paralizaci\u00f3n may\u00fascula de la econom\u00eda y el in\u00e9dito socorro estatal para evitar la depresi\u00f3n, confluyeron el a\u00f1o pasado con la contracci\u00f3n del ingreso de los trabajadores, la ampliaci\u00f3n de la precarizaci\u00f3n laboral y la consolidaci\u00f3n de la desigualdad. La pandemia ha retratado el funcionamiento de un sistema asentado en la opresi\u00f3n. Ese r\u00e9gimen no podr\u00eda subsistir sin la protecci\u00f3n que brinda el imperialismo a los dominadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese dispositivo cumple numerosas funciones, pero prioriza el sometimiento de los trabajadores. Es un mecanismo construido para lidiar con las resistencias populares masivas. El imperialismo incluye la intervenci\u00f3n militar contra esos levantamientos y el fomento de la guerra entre los propios despose\u00eddos para desviar el descontento popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes revoluciones populares fueron el principal trasfondo de las acciones b\u00e9licas del sistema. Esas sublevaciones determinaron el curso seguido por el imperialismo cl\u00e1sico y su corolario de posguerra. La variante actual quedar\u00e1 tambi\u00e9n signada por la din\u00e1mica que asuman las rebeliones de los oprimidos. Pero la arena m\u00e1s inmediata de definici\u00f3n del imperialismo del siglo XXI se localiza en el choque que opone a Estados Unidos con China. Abordaremos ese tema en un pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;*&nbsp;<strong>Claudio Katz<\/strong>&nbsp;es economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su p\u00e1gina web es:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Amin, Samir (2013). Transnational capitalism or collective imperialism?, 23-03.<\/p>\n\n\n\n<p>-Anderson, Perry (2020) \u00bfUkania perpetua?&nbsp;<em>New Left Review<\/em>, 125, nov dic<\/p>\n\n\n\n<p>-Arrighi, Giovanni (1978).&nbsp;<em>Geometr\u00eda del imperialismo<\/em>, Siglo XXI, M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>-Arrighi, Giovanni (1999).&nbsp;<em>El largo siglo XX<\/em>. Akal, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>-Harvey, David (2018). Realities on the Ground,&nbsp;<a href=\"http:\/\/roape.net\/2018\/02\/05\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/roape.net\/2018\/02\/05<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Heinrich, Michael (2008).&nbsp;<em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica: una introducci\u00f3n a El capital de Marx<\/em>, Escolar y Mayo Editores, 2008 Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hobsbawm, Eric, (2007).&nbsp;<em>Guerra y paz en el siglo XXI<\/em>, Editorial Cr\u00edtica, Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hobson, John&nbsp;<em>Estudio Del Imperialismo<\/em>&nbsp;(1980) [1902], Madrid, Alianza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/www.pambazuka.org\/global-south\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>-Katz, Claudio (2011).&nbsp;<em>Bajo el imperio del capital<\/em>, Luxemburg, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>-Katz, Claudio (2020). Am\u00e9rica Latina en el capitalismo contempor\u00e1neo. I-Econom\u00eda y crisis 7-2-2020,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Lenin, Vladimir (2006).&nbsp;<em>El imperialismo, fase superior del capitalismo<\/em>&nbsp;Buenos Aires, Quadrata<\/p>\n\n\n\n<p>-Panitch, Leo (2014). Repensando o marxismo e o imperialismo para o s\u00e9culo XXI,&nbsp;<em>Tens\u00f5es Mundiais<\/em>. Fortaleza, v. 10, n. 18, 19.<\/p>\n\n\n\n<p>-Pilger, John (2020). El virus m\u00e1s letal no es el covid-19, es la guerra. 19-12, https:\/\/rebelion.org<\/p>\n\n\n\n<p>-Roberts Michael (2016).&nbsp;<em>The long depression<\/em>, Haymarket Books, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>-Wood, Ellen Meiksins (2003)&nbsp;<em>Empire of capital,<\/em>&nbsp;Londres\/Nueva York, Verso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Fuente: Kaos en la Red [Este es el tercero de tres art\u00edculos del autor sobre el \u201cImperialismo del siglo XXI\u201d. El primero abord\u00f3 el tema de&nbsp;La recuperaci\u00f3n imperial fallida de EE UU&nbsp;y el segundo el del&nbsp;\u00bfOcaso, supremac\u00eda o transnacionalizaci\u00f3n?&nbsp;del imperialismo de este nuestro siglo. Todo ello es, sin duda,una cuesti\u00f3n de gran actualidad.] [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3942,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3941"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3941"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3941\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3943,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3941\/revisions\/3943"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3942"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3941"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3941"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3941"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}