{"id":4383,"date":"2021-05-02T11:25:55","date_gmt":"2021-05-02T11:25:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4383"},"modified":"2021-05-28T10:56:36","modified_gmt":"2021-05-28T10:56:36","slug":"hemos-hecho-de-la-ciencia-una-nueva-religion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4383","title":{"rendered":"Hemos hecho de la ciencia una nueva religi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Jonathan Cook<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/hemos-hecho-de-la-ciencia-una-nueva-religion\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Traducido Para Rebeli\u00f3n por Paco Mu\u00f1oz de Bustillo<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00e1 por la d\u00e9cada de 1880 el matem\u00e1tico y te\u00f3logo Edwin Abbott se propuso ayudarnos a entender mejor nuestro mundo describiendo uno muy diferente, al que llam\u00f3 Flatland (<a href=\"https:\/\/www.casadellibro.com\/libro-planilandia\/9788475846200\/1208404\">Planilandia<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos un mundo que no es una esfera que se mueve por el espacio como nuestro planeta, sino algo m\u00e1s parecido a una enorme hoja de papel habitada por formas geom\u00e9tricas planas y conscientes. Estas personas-formas pueden moverse hacia delante o hacia atr\u00e1s y pueden girar a la derecha y a la izquierda, pero carecen del sentido de arriba o abajo. La mera idea de un \u00e1rbol, un pozo o una monta\u00f1a no tiene sentido para ellos porque carecen de los conceptos y la experiencia de altura o profundidad. Son incapaces de imaginar, y mucho menos de describir, objetos conocidos por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo bidimensional lo m\u00e1s que pueden aproximarse los cient\u00edficos a comprender una tercera dimensi\u00f3n son los desconcertantes espacios que registran sus m\u00e1quinas m\u00e1s sofisticadas, que captan las sombras proyectadas por un universo mayor exterior a Flatland. Los mejores cerebros deducen que el universo debe ser algo m\u00e1s que lo que pueden observar pero no tienen forma de saber qu\u00e9 es lo que desconocen.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta sensaci\u00f3n de lo incognoscible, de lo indescriptible, ha acompa\u00f1ado a los seres humanos desde que nuestros primeros ancestros fueron conscientes. Ellos habitaban un mundo de sucesos inmediatos y de cataclismos (tormentas, sequ\u00edas, volcanes y terremotos) causados por fuerzas que no pod\u00edan explicar. Pero tambi\u00e9n viv\u00edan maravillados por los grandes misterios permanentes de la naturaleza: el paso del d\u00eda a la noche y el ciclo de las estaciones; los puntos de luz en el firmamento nocturno y su movimiento continuo; la subida y bajada de los mares; y la inevitabilidad de la vida y de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso no es raro que nuestros ancestros tendieran a atribuir una causa com\u00fan a estos acontecimientos misteriosos, tanto a los catastr\u00f3ficos como a los c\u00edclicos, a los ca\u00f3ticos como a los ordenados. Los atribuyeron a otro mundo o dimensi\u00f3n, al \u00e1mbito de lo espiritual, de lo divino.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Paradoja y misterio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia ha intentado reducir el \u00e1mbito de lo inexplicable. Ahora entendemos (aunque sea aproximadamente) las leyes de la naturaleza que gobiernan el tiempo atmosf\u00e9rico y sucesos catastr\u00f3ficos como los terremotos. Los telescopios y las naves espaciales nos han permitido, asimismo, explorar m\u00e1s a fondo los cielos para comprender algo mejor el universo que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de nuestro peque\u00f1o rinc\u00f3n del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuanto m\u00e1s investigamos el universo, m\u00e1s r\u00edgidos parecen ser los l\u00edmites de nuestro conocimiento. Al igual que las personas-formas de Flatland, nuestra capacidad para comprender se ve limitada por las dimensiones que observamos y experimentamos: en nuestro caso, las tres dimensiones del espacio y la adicional del tiempo. La influyente \u201cteor\u00eda de cuerdas\u201d plantea otras seis dimensiones, aunque es poco probable que lleguemos a intuirlas con m\u00e1s detalle que las sombras que casi detectaban los cient\u00edficos de Flatland.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s escudri\u00f1amos el inmenso universo del cielo nocturno y nuestro pasado c\u00f3smico y cuanto m\u00e1s escudri\u00f1amos el peque\u00f1o universo del interior del \u00e1tomo y nuestro pasado personal, mayor es nuestra sensaci\u00f3n de misterio y asombro.<\/p>\n\n\n\n<p>En el nivel subat\u00f3mico las leyes normales de la f\u00edsica se desbaratan. La mec\u00e1nica cu\u00e1ntica es la mejor hip\u00f3tesis que hemos desarrollado para explicar los misterios de las part\u00edculas m\u00e1s diminutas que podemos observar, las cuales parecen actuar, al menos en parte, en una dimensi\u00f3n que no podemos observar directamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la mayor\u00eda de los cosm\u00f3logos, que observan el exterior en lugar del interior, hace tiempo que saben que hay preguntas que probablemente nunca seremos capaces de responder, entre otras, qu\u00e9 hay fuera de nuestro universo; o, dicho de otra manera, qu\u00e9 hab\u00eda antes del Big Bang. Durante alg\u00fan tiempo la materia oscura y los agujeros negros han desconcertado a las mentes m\u00e1s brillantes. Este mes los cient\u00edficos admitieron al&nbsp;<em>New York Times<\/em>&nbsp;que existen formas de materia y de energ\u00eda desconocidas para la ciencia, pero que pueden deducirse porque alteran las leyes conocidas de la f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro y fuera del \u00e1tomo, nuestro mundo est\u00e1 repleto de paradojas y misterios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Arrogancia y humildad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la veneraci\u00f3n por la ciencia que tiene nuestra cultura, hemos llegado a un momento similar al de nuestros antepasados, que miraban llenos de asombro el cielo nocturno. Hemos sido forzados a reconocer los l\u00edmites de nuestro conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, existe una diferencia. Nuestros ancestros tem\u00edan lo desconocido y, por tanto, prefer\u00edan mostrar precauci\u00f3n y humildad frente a lo que no pod\u00edan entender. Trataban con respeto y reverencia lo inefable. Nuestra cultura estimula precisamente el enfoque opuesto. Solo mostramos soberbia y arrogancia. Intentamos derrotar, ignorar o trivializar aquello que no podemos explicar o entender.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mejores cient\u00edficos no cometen ese error. Como espectador entusiasta de programas cient\u00edficos como la serie documental de la BBC, Horizon, me impresiona la cantidad de cosm\u00f3logos que hablan abiertamente de sus creencias religiosas. Carl Sagan, el m\u00e1s famoso de ellos, nunca perdi\u00f3 la capacidad de asombro que le produc\u00eda estudiar el universo. Fuera del laboratorio, su lenguaje no era el lenguaje duro, fr\u00edo y calculador de la ciencia. \u00c9l describ\u00eda el universo con el lenguaje de la poes\u00eda. Comprend\u00eda los necesarios l\u00edmites de la ciencia. En lugar de sentirse amenazado por los misterios y paradojas del universo, los celebraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando, por ejemplo, en 1990 la sonda espacial Voyager 1 nos mostr\u00f3 por primera vez la imagen de nuestro planeta desde 6.000 millones de kil\u00f3metros de distancia, Sagan no pens\u00f3 que \u00e9l mismo o sus colegas de la NASA fueran dioses. \u00c9l observ\u00f3 extasiado un \u201cpunto azul p\u00e1lido\u201d y se maravill\u00f3 de ver el planeta reducido a \u201cuna mota de polvo suspendida en un rayo de sol\u201d. La humildad fue su reacci\u00f3n ante la vasta escala del universo, nuestro fugaz lugar dentro del mismo y nuestro esfuerzo por luchar contra \u201cla inmensa oscuridad c\u00f3smica que nos envuelve\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mente y materia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desgraciadamente la forma de entender la ciencia de Sagan no es la que predomina en la tradici\u00f3n occidental. Demasiado a menudo nos comportamos como si fu\u00e9ramos dioses. Est\u00fapidamente hemos hecho de la ciencia una religi\u00f3n. Hemos olvidado que, en un mundo de misterios, la aplicaci\u00f3n de la ciencia es necesariamente provisional e ideol\u00f3gica. Es una herramienta, una de las muchas que podemos usar para entender nuestro lugar en el universo, de la que pueden apropiarse f\u00e1cilmente los corruptos, los vanidosos, quienes buscan el poder sobre los dem\u00e1s y quienes adoran el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hace relativamente poco, la filosof\u00eda, la ciencia y la teolog\u00eda intentaban investigar los mismos misterios y responder las mismas preguntas existenciales. A lo largo de la mayor parte de la historia se les consider\u00f3 disciplinas complementarias, no competidoras. Recordemos que Abbott era matem\u00e1tico y te\u00f3logo y que Flatland fue su intento de explicar la naturaleza de la fe. De modo similar, el hombre que probablemente ha configurado m\u00e1s el paradigma con el que todav\u00eda funciona gran parte de la ciencia occidental fue un fil\u00f3sofo franc\u00e9s que utiliz\u00f3 los m\u00e9todos cient\u00edficos de la \u00e9poca para demostrar la existencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente se recuerda a Rene Descartes sobre todo por su famosa \u2013aunque pocas veces comprendida\u2013 m\u00e1xima: \u201cPienso, luego existo\u201d. Hace 400 a\u00f1os Descartes cre\u00eda que pod\u00eda demostrar la existencia de Dios gracias a su argumento de que mente y cuerpo son entidades separadas. Al igual que el cuerpo humano era diferente del alma, Dios era algo separado y distinto de los seres humanos. Descartes cre\u00eda que el conocimiento era innato y, por tanto, nuestra idea de un ser prefecto, de Dios, solo pod\u00eda proceder de algo perfecto y con una existencia objetiva fuera de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque muchos de sus argumentos resulten d\u00e9biles e interesados hoy en d\u00eda, la perdurable influencia ideol\u00f3gica de Descartes en la ciencia occidental fue penetrante. En particular el llamado dualismo cartesiano \u2013la consideraci\u00f3n de que mente y cuerpo son entidades separadas\u2013 ha estimulado y perpetuado una visi\u00f3n mecanicista del mundo que nos rodea.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos hacernos una idea de la continuada influencia de su pensamiento cuando nos vemos confrontados con culturas m\u00e1s antiguas que han opuesto resistencia al discurso extremadamente racionalista de Occidente \u2013en parte, es preciso se\u00f1alar, porque se les ha tratado de imponer de maneras hostiles y opresivas que solo han servido para distanciarles del canon occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando escuchamos a un nativo norteamericano o a un aborigen australiano hablar del significado sagrado de un r\u00edo o de una roca (o sobre sus ancestros) somos inmediatamente conscientes de lo lejano que suena su pensamiento para nuestros o\u00eddos \u201cmodernos\u201d. En ese momento probablemente reaccionaremos de una de dos maneras: bien sonriendo por dentro ante su ignorancia pueril, o bien engullendo una sabidur\u00eda que parece llenar un vac\u00edo profundo en nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ciencia y poder<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El legado de Descartes \u2013un dualismo que asume la separaci\u00f3n entre cuerpo y alma, mente y materia\u2013 ha resultado ser un legado envenenado para las sociedades occidentales. Una cosmovisi\u00f3n empobrecida y mecanicista que trata al planeta y a nuestro cuerpo como si fueran b\u00e1sicamente objetos materiales: el primero, un juguete para colmar nuestra codicia; el segundo, una coraza para nuestras inseguridades.<\/p>\n\n\n\n<p>El cient\u00edfico brit\u00e1nico James Lovelock, que contribuy\u00f3 a modelar las condiciones en Marte para que la NASA pudiera tener una idea de c\u00f3mo construir las primeras sondas que habr\u00edan de aterrizar all\u00ed, sigue siendo objeto de burla por su hip\u00f3tesis Gaia, que desarroll\u00f3 en la d\u00e9cada de los 70. Lovelock comprendi\u00f3 que no era buena idea considerar nuestro planeta como una enorme masa de roca con formas vivas habitando su superficie, aunque distintas de ella. \u00c9l pensaba que la Tierra era una entidad viva completa, de enorme complejidad y que manten\u00eda un delicado equilibrio. Durante miles de millones de a\u00f1os la vida fue haci\u00e9ndose m\u00e1s sofisticada, pero cada una de las especies que la habitan, desde la m\u00e1s primitiva a la m\u00e1s avanzada, era vital para el conjunto y manten\u00eda una armon\u00eda que sustentaba la diversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocas personas le hicieron caso y se impuso nuestro complejo de dioses. Ahora, cuando las abejas y otros insectos est\u00e1n desapareciendo, todo aquello de lo que \u00e9l advirti\u00f3 hace d\u00e9cadas parece mucho m\u00e1s urgente. Con nuestra arrogancia estamos destruyendo las condiciones para la vida avanzada. Si no paramos pronto, el planeta se deshar\u00e1 de nosotros y retornar\u00e1 a una etapa anterior de su evoluci\u00f3n. Empezar\u00e1 de nuevo, sin nosotros, mientras la flora y los microbios vuelven a recrear gradualmente \u2013a lo largo de eones\u2013 las condiciones favorables para formas de vida superiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la relaci\u00f3n mec\u00e1nica y abusiva que tenemos con nuestro planeta reproduce la que tenemos con nuestros cuerpos y nuestra salud. El dualismo nos ha animado a pensar que el cuerpo es un veh\u00edculo carnoso que, al igual que los de metal, necesita intervenciones regulares desde el exterior, un servicio de mantenimiento, un repintado o una renovaci\u00f3n. La pandemia solo ha servido para subrayar estas tendencias malsanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por una parte la instituci\u00f3n m\u00e9dica, como todas las instituciones, est\u00e1 corrompida por el deseo de poder y enriquecimiento. La ciencia no es una disciplina inmaculada, libre de las presiones del mundo real. Los cient\u00edficos necesitan financiar sus investigaciones, pagar sus hipotecas y anhelan mejorar su estatus y sus carreras, como todos los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Kamran Abbasi, director ejecutivo de la [revista de la asociaci\u00f3n m\u00e9dica brit\u00e1nica]&nbsp;<em>British Medical Journal,&nbsp;<\/em>escribi\u00f3 un editorial el pasado noviembre advirtiendo de la corrupci\u00f3n del Estado brit\u00e1nico, desencadenada a gran escala por la pandemia del covid-19. Pero los pol\u00edticos no eran los \u00fanicos responsables. Los cient\u00edficos y expertos de salud tambi\u00e9n estaban implicados: \u201cLa pandemia ha puesto de manifiesto c\u00f3mo se puede manipular al complejo m\u00e9dico-pol\u00edtico durante una emergencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1ad\u00eda: \u201cLa respuesta ante la pandemia en Reino Unido se ha basado en exceso en las opiniones de cient\u00edficos y otras personas nombradas por el gobierno que pueden actuar movidos por intereses preocupantes, como puede ser su participaci\u00f3n accionarial en empresas que fabrican test diagn\u00f3sticos, tratamientos y vacunas para el covid-19\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Doctores y cl\u00e9rigos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero en cierto modo Abbasi es demasiado generoso. Los cient\u00edficos no solo han corrompido la ciencia al priorizar sus intereses personales, pol\u00edticos y comerciales. La propia ciencia est\u00e1 moldeada e influida por las suposiciones de los cient\u00edficos y de las sociedades a las que pertenecen. A lo largo de los siglos el dualismo cartesiano ha proporcionado la lente a trav\u00e9s de la cual los cient\u00edficos han desarrollado y justificado muchas veces los tratamientos y procedimientos m\u00e9dicos. La medicina tambi\u00e9n tiene sus modas, aunque est\u00e1n sean, por lo general, m\u00e1s duraderas \u2013y m\u00e1s peligrosas\u2013 que las de la industria textil.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, hab\u00eda razones ego\u00edstas que explican por qu\u00e9 la comunidad cient\u00edfica recibi\u00f3 con los brazos abiertos el dualismo cartesiano hace cuatro siglos. Su divisi\u00f3n entre mente y materia creaba un espacio para la ciencia fuera de la interferencia del clero. Ahora los m\u00e9dicos pod\u00edan reclamar una autoridad sobre nuestros cuerpos diferente de la que afirmaba tener la Iglesia sobre nuestras almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ha sido dif\u00edcil quitarse de encima la visi\u00f3n mecanicista de la salud, aunque los avances cient\u00edficos &nbsp;\u2013y su conocimiento de tradiciones m\u00e9dicas no occidentales\u2013 deber\u00edan haberla hecho cada vez menos cre\u00edble. El dualismo cartesiano sigue reinando en nuestros d\u00edas, en la supuestamente estricta separaci\u00f3n entre salud f\u00edsica y salud mental. Tratar a la mente y al cuerpo como inseparables, como las dos caras de la misma moneda, supone arriesgarse a ser acusado de charlatanismo.&nbsp; La medicina \u201chol\u00edstica\u201d todav\u00eda lucha para ser tomada en serio.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfrentados a una pandemia que suscita miedo, la instituci\u00f3n m\u00e9dica ha recuperado la costumbre con m\u00e1s fuerza. Ha mirado al virus a trav\u00e9s de una \u00fanica lente y lo ha visto como un invasor que pretende superar nuestras defensas, y a nosotros como pacientes vulnerables que necesitan desesperadamente un batall\u00f3n extra de soldados que puedan ayudarnos a combatirlo. Dentro de este marco dominante, han sido las grandes farmac\u00e9uticas (las corporaciones m\u00e9dicas con mayor potencia de fuego) las encargadas de venir a rescatarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que las vacunas son parte de una soluci\u00f3n de emergencia y que ayudar\u00e1n a salvar las vidas de los m\u00e1s vulnerables. Pero la dependencia de las vacunas, y la exclusi\u00f3n de todo lo dem\u00e1s, es un signo de que hemos vuelto a considerar nuestros cuerpos como m\u00e1quinas. La instituci\u00f3n m\u00e9dica nos ha explicado que podemos aguantar esta guerra con el blindaje que nos proporcionan Pfizer, AstraZeneca y Moderna. Todos podemos ser Robocop en la batalla contra el covid-19.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la salud no tiene por qu\u00e9 considerarse como una batalla tecnol\u00f3gica cara y consumidora de recursos contra los virus-guerreros. \u00bfPor qu\u00e9 no le damos importancia a la mejora de una alimentaci\u00f3n cada vez con menos nutrientes y m\u00e1s procesada, cargada de pesticidas, llena de qu\u00edmicos y de az\u00facar, como la que la mayor parte de nosotros consumimos? \u00bfC\u00f3mo encaramos la plaga de estr\u00e9s y ansiedad que todos soportamos en un mundo competitivo y conectado digitalmente, en el que no hay lugar para el descanso, y despojado de todo significado espiritual? \u00bfQu\u00e9 hacemos con los estilos de vida mimados que elegimos, en los que el esfuerzo es un complemento opcional al que denominamos ejercicio en lugar de estar integrado en la jornada de trabajo, y en donde&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.jonathan-cook.net\/blog\/2021-02-15\/lives-lost-covid-vitamin-d\/\">la exposici\u00f3n a la luz solar<\/a>, fuera de las vacaciones en la playa, es casi imposible de encajar en nuestros horarios de oficina?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Miedo y soluciones temporales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante gran parte de la historia humana nuestra principal preocupaci\u00f3n fue la lucha por la supervivencia, contra los animales y otros seres humanos, contra los elementos y contra los desastres naturales. Los desarrollos tecnol\u00f3gicos han sido de gran ayuda para facilitarnos la vida y hacerla m\u00e1s segura, ya fueran las hachas de s\u00edlex y los animales dom\u00e9sticos, las ruedas y los motores de combusti\u00f3n, las medicinas o las comunicaciones de masas. Ahora nuestro cerebro parece programado para echar mano de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica a la hora de abordar incluso las menores inconveniencias, de calmar nuestros miedos m\u00e1s salvajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, como es natural, hemos puesto nuestra esperanza, y sacrificado nuestra econom\u00eda, en encontrar una soluci\u00f3n tecnol\u00f3gica para la pandemia. Pero \u00bfacaso esta fijaci\u00f3n exclusiva en la tecnolog\u00eda para solucionar la actual crisis sanitaria no tiene un paralelismo con otros remedios tecnol\u00f3gicos temporales que seguimos buscando para solucionar las m\u00faltiples crisis ecol\u00f3gicas que hemos creado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCalentamiento global? Podemos crear una pintura a\u00fan&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/environment\/2021\/apr\/15\/whitest-ever-paint-could-help-cool-heating-earth-study-shows\">m\u00e1s blanca<\/a>&nbsp;que refleje la luz solar. \u00bfEl pl\u00e1stico inunda cada rinc\u00f3n de los oc\u00e9anos? Podemos construir&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/climate-solutions\/2020\/05\/13\/climate-solutions-plastics\/\">aspiradoras gigantes<\/a>&nbsp;que lo absorban por completo. \u00bfLas poblaciones de abejas desaparecen? Podemos inventar&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nbcnews.com\/storyline\/the-big-questions\/scientists-have-some-wild-ideas-solving-our-big-bee-problem-n737796\">drones polinizadores<\/a>&nbsp;que las sustituyan. \u00bfEl planeta agoniza? Jeff Bezos y Elon Musk transportar\u00e1n a millones de personas a&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nbcnews.com\/mach\/science\/jeff-bezos-foresees-trillion-people-living-millions-space-colonies-here-ncna1006036\">colonias espaciales<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no estuvi\u00e9ramos tan obsesionados con la tecnolog\u00eda, si no fu\u00e9ramos tan codiciosos, si no nos aterrorizaran tanto la inseguridad y la muerte, si no vi\u00e9ramos a nuestro cuerpo y a nuestra alma como entidades separadas y a los humanos como algo aparte de todo lo dem\u00e1s, podr\u00edamos pararnos a reflexionar si nuestro enfoque no est\u00e1 ligeramente equivocado.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia y la tecnolog\u00eda pueden ser cosas maravillosas. Pueden permitirnos mejorar el conocimiento de nosotros mismos y del mundo que habitamos. Pero necesitan ser dirigidas con un sentido de humildad que cada vez parecemos m\u00e1s incapaces de tener. No somos conquistadores de nuestro cuerpo, o del planeta, o del universo; y si imaginamos serlo, pronto averiguaremos que no podemos ganar la batalla que estamos librando.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jonathan Cook es un escritor y periodista free-lance brit\u00e1nico residente en Nazaret. Fue merecedor del premio Martha Gellhorn de periodismo por su trabajo en Oriente Pr\u00f3ximo. Se le puede seguir en su web:&nbsp;<\/em><a href=\"http:\/\/www.jonathan-cook.net\/\"><em>http:\/\/www.jonathan-cook.net<\/em><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jonathan Cook Fuente: Rebeli\u00f3n Traducido Para Rebeli\u00f3n por Paco Mu\u00f1oz de Bustillo All\u00e1 por la d\u00e9cada de 1880 el matem\u00e1tico y te\u00f3logo Edwin Abbott se propuso ayudarnos a entender mejor nuestro mundo describiendo uno muy diferente, al que llam\u00f3 Flatland (Planilandia). 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