{"id":4703,"date":"2021-06-10T18:44:37","date_gmt":"2021-06-10T18:44:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4703"},"modified":"2021-06-22T11:24:41","modified_gmt":"2021-06-22T11:24:41","slug":"el-discurso-de-la-escasez-politica-fiscal-y-fascismo-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4703","title":{"rendered":"El discurso de la escasez: pol\u00edtica fiscal y fascismo en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"\n<p>Pablo D\u00e1valos<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/el-discurso-de-la-escasez-politica-fiscal-y-fascismo-en-el-siglo-xxi\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo est\u00e1 atravesado de paradojas, contradicciones, apor\u00edas y antinomias, quiz\u00e1 sea por ello que Carlos Marx utiliz\u00f3 la dial\u00e9ctica del fil\u00f3sofo alem\u00e1n J. G. Hegel como marco te\u00f3rico para comprenderlo. Sin duda es una contradicci\u00f3n que la ideolog\u00eda del capitalismo se legitime con la idea del progresoy, al mismo tiempo, opere d\u00eda a d\u00eda con la noci\u00f3n de escasez. Si el desarrollo econ\u00f3mico que se expresa en el crecimiento del PIB, se ha convertido en casi una religi\u00f3n moderna y las sociedades expresan su catarsis con los indicadores de crecimiento econ\u00f3mico, entonces \u00bfc\u00f3mo comprender las constantes apelaciones y referencias a la escasez en un contexto de crecimiento econ\u00f3mico permanente? Si cada vez hay m\u00e1s riqueza, \u00bfc\u00f3mo asumir el desempleo estructural y el avance de la pobreza?<\/p>\n\n\n\n<p>Estas contradicciones se expresan con m\u00e1s nitidez en el mundo que emerge de la post-pandemia, porque ahora el capitalismo tiene la capacidad de crear una riqueza de magnitudes in\u00e9ditas pero, asimismo, las distribuye tan mal que todos sus marcos institucionales est\u00e1n hechos para que esa nueva riqueza a medida que se produce vaya hacia arriba. El debate fundamental del siglo XXI es la equidad, es decir, ese cruce entre riqueza y justicia social.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo lograr la equidad? El mecanismo para hacerlo se denomina pol\u00edtica fiscal, y puede resumirse con la idea de cobrar impuestos a los m\u00e1s ricos y redistribuirlos hacia los m\u00e1s pobres. En el capitalismo tard\u00edo nadie propone confiscar la riqueza a los m\u00e1s ricos sino redistribuirlas hacia toda la sociedad.Ah\u00ed radican las posibilidades que las sociedades modernas y democr\u00e1ticas han construido para asegurar que el crecimiento de la econom\u00eda pueda ser m\u00e1s justo, equitativo y solidario.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, y gracias al trabajo ideol\u00f3gico del FMI y del Banco Mundial, existe ahora la percepci\u00f3n en la sociedad que la pol\u00edtica fiscal es solamente una cuesti\u00f3n de contabilidad en la cual hay que cuadrar ingresos del gobierno con sus gastos, y evitar a toda costa el d\u00e9ficit fiscal porque supuestamente producir\u00eda m\u00e1s deuda y vulnerabilidad,y esa deuda p\u00fablica, si es interna sobre todo, puede provocar inflaci\u00f3n o, en todo caso, mayores impuestos. El FMI y el Banco Mundial han logrado transformar el sentido que ten\u00eda la pol\u00edtica fiscal y la han puesto en contra de la sociedad. La pol\u00edtica fiscal, en el capitalismo tard\u00edo, se utiliza para proteger a los m\u00e1s ricos y castigar a los m\u00e1s pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar que la sociedad pueda discutir sobre pol\u00edtica fiscal y pol\u00edtica monetaria, tambi\u00e9n se opt\u00f3 por convertirlas en discursos excesivamente t\u00e9cnicos y fundamentalmente contables y matem\u00e1ticos. En efecto, es dif\u00edcil que la sociedad pueda entrar en un debate tan esot\u00e9rico como la discusi\u00f3n sobre los multiplicadores fiscales, la equivalencia ricardiana, la represi\u00f3n financiera, entre otros aspectos te\u00f3ricos y que se convierten en una discusi\u00f3n excluyente sobre un tema que, de hecho, concierne a todos. As\u00ed, las democracias modernas permiten que se discuta sobre todo, menos sobre lo m\u00e1s importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay que decirlo con toda claridad, el debate sobre la pol\u00edtica fiscal, en realidad, es la discusi\u00f3n sobre la redistribuci\u00f3n del ingreso y la posibilidad de lajusticia social, la equidad y la solidaridad. La pol\u00edtica fiscal y la pol\u00edtica monetaria poco tiene que ver con la contabilidad de gobierno y mucho con la pol\u00edtica, el poder y las clases sociales. En la pol\u00edtica fiscal se concentra, en el siglo XXI, la disputa m\u00e1s importante de las sociedades modernas y democr\u00e1ticas: c\u00f3mo redistribuir la riqueza de forma m\u00e1s equitativa y justa y, de esta forma, construir sociedades m\u00e1s equitativas y solidarias.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel hist\u00f3rico, la discusi\u00f3n sobre la redistribuci\u00f3n del ingreso pas\u00f3 por la idea de hacerlo por la v\u00eda de una revoluci\u00f3n social que permita transformar radicalmente los marcos institucionales y jur\u00eddicos que la sostienen, como fue la t\u00f3nica en la primera mitad del siglo pasado, hacia una disputa por utilizar las instituciones existentes y resolverla desde ellas a trav\u00e9s de la pol\u00edtica fiscal.<\/p>\n\n\n\n<p>La humanidad le debe al economista ingl\u00e9s John M. Keynes, el marco te\u00f3rico que permiti\u00f3 esa transici\u00f3n hacia las instituciones, especialmente la pol\u00edtica econ\u00f3mica, para redistribuir el ingreso y asegurar un crecimiento econ\u00f3mico que permita mejorar las condiciones de vida de todos y cada uno de nosotros. Keynes no era socialista, pero fue muy inteligente al momento de comprender que hasta ese momento el marco te\u00f3rico de la econom\u00eda serv\u00eda m\u00e1s para justificar el poder de las corporaciones sobre el mercado, que para comprender c\u00f3mo funciona realmente la econom\u00eda mundial y c\u00f3mo puede ayudar a la sociedad. Sobre esa comprensi\u00f3n y esa cr\u00edtica, quiz\u00e1 la m\u00e1s brillante que se haya hecho desde Marx en el siglo XIX, se pudieron situar los elementos te\u00f3ricos para una nueva reflexi\u00f3n econ\u00f3mica que es la condici\u00f3n de posibilidad para la emergencia y constituci\u00f3n de la pol\u00edtica fiscal y la pol\u00edtica monetaria. Sin el aporte de Keynes, no existir\u00eda la pol\u00edtica fiscal, al menos en versi\u00f3n de redistribuci\u00f3n del ingreso, y habr\u00eda sido imposible la planificaci\u00f3n descentralizada de la econom\u00eda y la redistribuci\u00f3n equitativa de los ingresos a trav\u00e9s de los instrumentos y procedimientos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron esas pol\u00edticas denominadas keynesianas y su \u201cd\u00e9ficit deliberado\u201d las que produjeron lo que los europeos occidentales denominan las \u201ctreinta gloriosas\u201d, en referencia a las tres d\u00e9cadas que van desde la \u00faltima posguerra y que transformaron de manera radical a sus sociedades, hacia aquello que el economista John Galbraith, denominaba las \u201csociedades opulentas\u201d. Gracias a las pol\u00edticas de inspiraci\u00f3n keynesiana que se implantaron en virtud del New Deal propuesto por el Presidente F. D. Roosevelt, EEUU pudo convertirse en una potencia mundial y su modelo de vida pudo transformarse en un espejo en el cual la humanidad pod\u00eda mirarse y reconocerse. Las pol\u00edticas fiscales y monetarias de inspiraci\u00f3n keynesiana posibilitaron que la humanidad cree algo hasta ese entonces in\u00e9dito: el Estado de bienestar y un acuerdo social por mantenerlo, construirlo permanentemente y protegerlo de los intereses corporativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese acuerdo social y ese espejo se trizaronpor la emergencia de la contrarrevoluci\u00f3n neoliberal en el \u00faltimo cuarto del siglo pasado, que impuso nuevamente la doxa de la escasez y condujo a una concentraci\u00f3n del ingreso que pone a la humanidad de retorno al capitalismo de inicios del siglo XX. Se le denomina capitalismo manchesteriano a ese capitalismo salvaje que pregona la idea de que cada uno tiene que salvarse a s\u00ed mismo y sin esperar ayuda de nadie, por su referencia a sus or\u00edgenes y que fueran tan magistralmente descritos por el entonces joven Federico Engels, en su libro:&nbsp;<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, y analizado por Karl Polanyi en su texto fundamental:&nbsp;<em>La Gran Transformaci\u00f3n<\/em>. La ideolog\u00eda de la escasez y de esa guerra de todos contra todos, es decir el neoliberalismo, se ha convertido en la ideolog\u00eda dominante en el capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, es el neoliberalismo el que ha construido una falsa ideolog\u00eda sobre la pol\u00edtica fiscal y ha demonizado al d\u00e9ficit fiscal y tambi\u00e9n al gasto corriente como culpable directo del d\u00e9ficit fiscal. Seg\u00fan sus propias prerrogativas de interpretaci\u00f3n, y en especialdel rol de su mascar\u00f3n de proa, el FMI, el excesivo gasto corriente de gobiernos populistas e irresponsables, que gastan sin medida, sin transparencia y sin ning\u00fan tipo de disciplina, y solo para ganar una elecci\u00f3n y perpetuarse en el poder, con un aparto burocr\u00e1tico gigantesco e in\u00fatil, y que en realidad suscita la corrupci\u00f3n, ha provocado que el d\u00e9ficit fiscal sea cada vez m\u00e1s alto y que la situaci\u00f3n fiscal de esos pa\u00edses sea insostenible.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario, y de acuerdo a la doxa del FMI y del Banco Mundial, reinscribir a esos gobiernos en la l\u00ednea de la prudencia macroecon\u00f3mica, la disciplina fiscal, la estabilidad econ\u00f3mica, la responsabilidad gubernamental con las cuentas fiscales. Si hubo un excesivo e in\u00fatil crecimiento del gasto corriente, cabe entonces, seg\u00fan esta l\u00f3gica, recortarlo y reducir el Estado a sus l\u00edmites justos y prudentes. Surge, desde esta visi\u00f3n ideol\u00f3gica del neoliberalismo, la justificaci\u00f3n de la reducci\u00f3n del Estado a trav\u00e9s de pol\u00edticas de ajuste que ahora el FMI las llama de una forma m\u00e1s pol\u00edticamente correcta como \u201cprogramas de consolidaci\u00f3n fiscal\u201d y cuyo dec\u00e1logo se har\u00eda popular con el nombre de \u201cConsenso de Washington\u201d, teorizado por el investigador del&nbsp;<em>Peterson Institute<\/em>, John Williamson. No solo ello, sino que llevaron la doxa neoliberal un paso m\u00e1s adelante cuando indicaron que la reducci\u00f3n del tama\u00f1o del Estado se convert\u00eda en condici\u00f3n necesaria y suficiente para garantizar el crecimiento econ\u00f3mico. A esa noci\u00f3n aparentemente absurda se la conoce con el nombre de \u201cajuste expansivo\u201d, y uno de sus proponentes m\u00e1s eminentes es el economistaAlberto Alesina.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo a esta idea, cuando un gobierno lleva adelante un programa de consolidaci\u00f3n fiscal, esto es, un programa de ajuste, y reduce el Estado, es decir, despide trabajadores p\u00fablicos en el sector de la salud, de la educaci\u00f3n, de los servicios p\u00fablicos, al tiempo que privatiza empresas p\u00fablicas, entonces los mercados premian ese comportamiento, los agentes econ\u00f3micos reajustan sus expectativas y, adem\u00e1s, cae el riesgo-pa\u00eds, que en realidad es una gentil invitaci\u00f3n de los mercados financieros internacionales manejados por el capital especulativo, para que ese gobierno pueda empezar un proceso de emisi\u00f3n de bonos soberanos a tasas de inter\u00e9s que les permitan a esos mercados financieros generar grandes rentabilidades, y as\u00ed las econom\u00edas crecen. Esas medidas de ajuste y reducci\u00f3n del Estado son aplaudidas por el enorme aparato medi\u00e1tico-ideol\u00f3gico que es correlativo al neoliberalismo. Todo lo que vaya en contra la doxa neoliberal se denomina \u201cpopulismo\u201d y es sometido al estigma, anatema y censura.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la consecuencia m\u00e1s dram\u00e1tica de ese discurso del Estado obeso, de la indisciplina fiscal, del excesivo gasto corriente, es que excluye a la pol\u00edtica fiscal, que al momento es el \u00fanico instrumento que tienen las sociedades modernas y democr\u00e1ticas, de laresoluci\u00f3n de sus problemas de inequidad en la redistribuci\u00f3n del ingreso y de garantizar la justicia social. Sin la posibilidad de utilizar la palanca m\u00e1s potente para asegurar equidad y justicia social, las sociedades modernas empiezan a acumular tensiones y conflictos que no pueden ser contenidos por sus respectivos sistemas pol\u00edticos. El neoliberalismo pone as\u00ed en contra de la propia sociedad su principal instrumento para resolver los problemas de la desigualdad en la redistribuci\u00f3n del ingreso, la pol\u00edtica fiscal cuando la adscribe y la pone a girar en torno a la austeridad. Cuando la pol\u00edtica fiscal est\u00e1 en manos de los partidarios de la austeridad, ellos la utilizan a contrav\u00eda de su sentido m\u00e1s importante. En vez de ayudar a resolver los problemas de redistribuci\u00f3n del ingreso, m\u00e1s bien los agravan y permite su concentraci\u00f3n en pocas manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los servicios p\u00fablicos decaen, las tarifas crecen, la pobreza se extiende, la situaci\u00f3n de precariedad se acent\u00faa, y el tejido social se desgarra. La austeridad est\u00e1 hecha no solo para disminuir la responsabilidad del Estado para con su sociedad, sino para extraer m\u00e1s excedente econ\u00f3mico a trav\u00e9s de incrementos de impuestos a los m\u00e1s pobres, al tiempo que reduce el Estado y lo enajena de su propia sociedad. En efecto, la sociedad ya no se reconoce en el Estado. Se convierte en un poder exterior a ella y aparece como violencia pura y coerci\u00f3n. Lo neoliberales han logrado justamente lo que quer\u00edan y lo que justifica y legitima su discurso que opone la libertad de los individuos versus la coacci\u00f3n y el poder violento de Estado. Al despojar al Estado moderno de su ropaje de Estado de bienestar, solo queda su armadura de violencia y coacci\u00f3n. Es natural, por tanto, que la sociedad suscriba la reducci\u00f3n del tama\u00f1o del Estado porque se presenta hacia ella como un poder externo que la amenaza y que le genera un costo innecesario con su excesiva burocracia, papeleo e impuestos in\u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al desaparecer la capacidad regulatoria del Estado y su posibilidad de redistribuir el ingreso, lo que emerge es un Estado hobbesiano de todos contra todos, y regulado estrictamente por relaciones de poder que se calibran y ejercen desde la l\u00f3gica mercantil. Aquellos que pueden pagar un sitio en esa sociedad pueden estar relativamente cubiertos de la violencia hobbesiana de todos contra todos, pero su situaci\u00f3n es insegura porque el momento en el que por determinada circunstancia dejan de pagar, esa vor\u00e1gine de violencia hobbesiana los arrastra en su torbellino. Aquellos que no pueden pagar se convierten no solo en la carne de ca\u00f1\u00f3n del sistema, sino en su heur\u00edstica m\u00e1s fundamental, en un mensaje evidente de lo que puede pasar si no se paga por permanecer en esa supuesta zona de confort.<\/p>\n\n\n\n<p>La austeridad no es un discurso de contabilidad fiscal, sino un discurso pol\u00edtico que altera las coordenadas fundamentales de las relaciones de poder dentro del capitalismo. La austeridad est\u00e1 hecha para alterar las reglas de juego y crear ese Estado hobbesiano de todos contra todos y extraer y fundamentar desde ah\u00ed las nuevas condiciones de las relaciones de poder. En ese Estado de violencia permanente, los sistema pol\u00edticos no pueden soportar las demandas sociales por una mejor distribuci\u00f3n del ingreso y por instituciones que protejan a su poblaci\u00f3n, porque los recursos que podr\u00edan financiarlos y sustentarlos ya no est\u00e1n a disposici\u00f3n ni de la sociedad ni de su gobierno. Es normal y absolutamente explicable, en consecuencia, que las sociedades se opongan al retorno de aquello que Karl Polanyi denominaba el \u201cmolino sat\u00e1nico\u201d, es decir, ese capitalismo despiadado que convierte a los seres humanos en puro engranaje en la maquinaria de la acumulaci\u00f3n y la rentabilidad. Las sociedades expresan su descontento y por eso se movilizan contra el retorno del \u201cmolino sat\u00e1nico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gobiernos, ante esa movilizaci\u00f3n social, optan por cerrar todo espacio de discusi\u00f3n y debate p\u00fablico sobre la austeridad,y la confrontan directamente a trav\u00e9s de la violencia del Estado. Pero la utilizaci\u00f3n de la violencia da cuenta de la p\u00e9rdida de capacidad institucional, pol\u00edtica e ideol\u00f3gica de los sistemas pol\u00edticos modernos por resolver los conflictos sociales. Y tenemos sistemas legislativos y judiciales que no tienen ninguna posibilidad de controlar la excesiva violencia que los gobiernos utilizan en contra de sus propias sociedades, cuando estas reclaman por una m\u00e1s justa distribuci\u00f3n del ingreso y se oponen a pol\u00edticas confiscatorias de sus ingresos, sobre todo de los sectores medios y m\u00e1s pobres, y tenemos tambi\u00e9n marcos constitucionales que se ven rebasados por esa incapacidad de resolver los conflictos sociales que se derivan de esa concentraci\u00f3n del ingreso dentro de las instituciones existentes. La violencia contra sus sociedades roza incluso lo tipificado como delitos de lesa humanidad, como ha sido el caso de la violencia empleada contra su sociedad por el gobierno de Iv\u00e1n Duque en Colombia, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa violencia del Estado neoliberal contra su sociedad es para mantener cerrada la puerta de ingreso a la discusi\u00f3n sobre la vigencia de la austeridad y la necesidad de redistribuir el ingreso desde la pol\u00edtica fiscal. Ante esa puerta se impone la presencia del poder medi\u00e1tico, el poder financiero, el poder militar y los sistemas pol\u00edticos que hacen hasta lo imposible para que pueda ser siquieraentreabierta. Ellos se convierten en los cancerberos de la austeridad. No permiten el paso de la sociedad al debate sobre la pertinencia y justeza de la austeridad. Hay muchos ejemplos, pero de todos ellos hay uno que puede ser pertinente. En las elecciones presidenciales de Per\u00fa en 2021, un humilde profesor rural, Pedro Castillo, lleg\u00f3 al balotaje con la hija del ex Presidente Alberto Fujimori, Keiko Fujimori. Como se sabe, el ex Presidente Fujimori guarda prisi\u00f3n acusado de delitos de lesa humanidad, mientras que Keiko ten\u00eda abiertos varios procesos judiciales en su contra, y varios de ellos por corrupci\u00f3n, pero queno le impidieron ser candidata presidencial. No obstante, ante la sola presencia de Castillo y su propuesta de salir de la austeridad y redistribuir el ingreso, casi todo el sistema pol\u00edtico del Per\u00fa, y todas las elites, incluso aquellas que supuestamente eran enemigos y opositores ac\u00e9rrimos a la familia Fujimori, hicieron causa com\u00fan con Keiko en contra de Castillo. No les importaba las graves acusaciones de corrupci\u00f3n ni tampoco el pasado de su padre, sino que su prioridad era evitar a toda costa que gane un candidato que hab\u00eda propuesto como agenda pol\u00edtica central la redistribuci\u00f3n del ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede apreciarse que en el capitalismo tard\u00edo, la ideolog\u00eda dominante ha clausurado cualquier posibilidad a una m\u00ednima discusi\u00f3n de cambiar de orientaci\u00f3n a la pol\u00edtica fiscal y sacarla de su adscripci\u00f3n a la austeridad. Los sistemas pol\u00edticos no permiten que la austeridad se toque. Se ha demonizado toda propuesta de redistribuci\u00f3n del ingreso por la v\u00eda de la pol\u00edtica fiscal, a la que se la otorga el sello de \u201cpopulismo\u201d, con las connotaciones de falta de transparencia, es decir, corrupci\u00f3n, irresponsabilidad, indisciplina fiscal, inestabilidad econ\u00f3mica y falta de seguridad jur\u00eddica. Se cierran toda puerta y compuerta para discutir sobre la redistribuci\u00f3n del ingreso. Curiosamente, la \u00fanica salida que el sistema permite que permanezca abierta, es aquella del fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Emerge el fascismo como una respuesta natural a la ideolog\u00eda de la austeridad, de la doxa neoliberal y a la clausura definitiva de utilizar la pol\u00edtica fiscal para redistribuir el ingreso. Y el fascismo no puede existir sin la creaci\u00f3n de un enemigo al cual debe, necesariamente, destruir. Si a mediados del siglo pasado, el fascismo cre\u00f3 la imagen del jud\u00edo como enemigo de la humanidad, al cual hab\u00eda que exterminar y negar toda condici\u00f3n ontol\u00f3gica de existencia, los fascismos del siglo XXI multiplican los enemigos: los migrantes, las mujeres, los GLBTIQ, los j\u00f3venes, los adultos mayores, los ind\u00edgenas, los intelectuales cr\u00edticos, los artistas, en fin.<\/p>\n\n\n\n<p>La conversi\u00f3n de la pol\u00edtica fiscal en instrumento de la austeridad, no solo que permite la concentraci\u00f3n del ingreso, sino que tambi\u00e9n es concomitante a la emergencia de los fascismos del siglo XXI. Cuando la pol\u00edtica fiscal no puede dar salida a la redistribuci\u00f3n del ingreso y m\u00e1s bien van en contra de los intereses sociales, las sociedades se tensan. La austeridad fractura y desgarra el tejido social y provoca la precariedad de todos y la emergencia de un ambiente hobbesiano en el que el hombre otra vez se convierte en lobo del hombre. Es en ese pliegue al capitalismo del siglo XIX, con una capacidad productiva del siglo XXI, que emerge el fascismo para consolidar y asegurar ese pliegue.<\/p>\n\n\n\n<p>No es posible comprender al fascismo del siglo XXI sin su correlato de pol\u00edticas de austeridad, concentraci\u00f3n del ingreso, precarizaci\u00f3n y neoliberalismo. Si los fascismos del siglo XX tuvieron en los grandes grupos industriales golpeados por la paz de Versalles sus principales centros de referencia, para el fascismo del siglo XXI, sus centros de referencia son el FMI, el Banco Mundial, la OCDE, la Comisi\u00f3n Europea, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>En el debate sobre el Brexit, y con el expediente de Cambdrige Analytica, se pudo apreciar que los sectores conservadores pudieron ganar el Brexit con un discurso fascista: crearon un enemigo interno al que hab\u00eda que destruir porque era el causante de los principales problemas de su sociedad, en este caso ese enemigo eran los migrantes. La misma situaci\u00f3n en las campa\u00f1as presidenciales de Donald Trump en EEUU. Su discurso electoral fue tambi\u00e9n un discurso de odio y construy\u00f3 el enemigo interno al que hab\u00eda que perseguir y eliminar: los migrantes. Construy\u00f3 un muro en su frontera con M\u00e9xico para evitar su entrada y auspici\u00f3 un estatuto de criminalizaci\u00f3n a la migraci\u00f3n que incluy\u00f3 tambi\u00e9n a los ni\u00f1os. Se trat\u00f3, evidentemente de un discurso fascista. No obstante, tanto Inglaterra como EEUU son sociedades opulentas, con niveles de riqueza y productividad como nunca antes en su historia, y con plena capacidad de redistribuir esos ingresos sin que se alteren en absoluto las relaciones de propiedad y el estatuto de poder de los m\u00e1s privilegiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Los grandes medios de comunicaci\u00f3n naturalizan el discurso fascista y con ello eluden y evaden el debate sobre la inequidad y la desigualdad social provocadas por las medidas de austeridad. Si ahora las sociedades modernas y liberales, son tolerantes con los fascismos del siglo XXI e incluso lo suscriben, es por el trabajo ideol\u00f3gico de los grandes medios de comunicaci\u00f3n. Si la austeridad crea las condiciones de posibilidad para la emergencia del fascismo del siglo XXI, los medios de comunicaci\u00f3n garantizan su expansi\u00f3n, legitimidad y naturalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La emergencia del fascismo altera la visi\u00f3n de la sociedad sobre sus verdaderas prioridades. El fascismo apela a la destrucci\u00f3n de los pilares fundamentales de toda convivencia democr\u00e1tica y de las instituciones modernas. Pero ahora se ha convertido en un fen\u00f3meno social y pol\u00edtico ineludible. Est\u00e1 ah\u00ed, y justo porque est\u00e1 ah\u00ed, y porque representa una amenaza a toda la sociedad, esta no puede concentrarse sobre el necesario cambio de eje a la pol\u00edtica fiscal para sacarla de esa fuerza de gravedad que es la austeridad y empezar a resolver sus problemas. El fascismo act\u00faa como una especie de heur\u00edstica del terror sobre la sociedad que le impide crear la suficiente fuerza social para alterar la deriva fiscal de la austeridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, la discusi\u00f3n sobre la pol\u00edtica fiscal y la necesidad de alejarla de las nociones de la austeridad, se convierte ahora en una lucha contra el fascismo. A medida que la capacidad productiva del capitalismo se incrementa, y con ello tambi\u00e9n aumenta su capacidad de generar riqueza social, el discurso de la austeridad genera precariedad social, sin embargo las demandas sociales contra la precariedad se confrontan a un muro de granito de sus sistemas pol\u00edticos que est\u00e1n cerrados a cal y canto a revisar la austeridad. La \u00fanica puerta abierta que se permite es aquella del fascismo. Pero las sociedades no quieren salir por esa puerta, porque la memoria hist\u00f3rica les dice que esa salida conduce a una violencia que puede devorar a la sociedad en s\u00ed misma. Las sociedades apelan a la democracia, a la participaci\u00f3n, a la justicia social, a la solidaridad, y lo hacen con el \u00fanico mecanismo que tienen y que se expresa con su voz en las calles y plazas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las sociedades ahora apuestan por esa democracia del grito, que es justamente aquello que John Holloway quer\u00eda decir con cambiar al mundo sin tomar el poder. Es esa democracia del grito la que produjo el cambio constituyente en Chile, que era la vitrina m\u00e1s importante del neoliberalismo. Es esa democracia del grito la que est\u00e1 provocando cambios tan fundamentales en Colombia, un pa\u00eds sometido a una guerra civil invisible desde hace m\u00e1s de medio siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las sociedades est\u00e1n agotadas de las promesas neoliberales que lo \u00fanico que han provocado en las \u00faltimas d\u00e9cadas solo es precarizaci\u00f3n, concentraci\u00f3n del ingreso y violencia social. Las sociedades han comprendido que el neoliberalismo no es la alternativa y apuestan ahora por otro mundo posible. Han logrado cambios que hace algunos a\u00f1os habr\u00edan sido considerados imposibles, como la obligaci\u00f3n a pensar una nueva Constituci\u00f3n en Chile y desde la cual se pueda desarmar el andamiaje neoliberal y se puedareconstruir la sociedad desde otros paradigmas, como aquellos del Estado Plurinacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La democracia del grito, ha logrado derrumbar las puertas de Jeric\u00f3 de sistemas pol\u00edticos insensibles, corruptos y corporativos, y est\u00e1n logrando aquello que alguna vez predijo el ex Presidente de Chile, Salvador Allende, cuando mencion\u00f3 a esas alamedas por las cuales transitar\u00e1n los hombres y mujeres libres. Por una iron\u00eda de la historia, ah\u00ed donde naci\u00f3 el neoliberalismo en Am\u00e9rica Latina, en Chile, al parecer tambi\u00e9n ser\u00e1 su t\u00e9rmino. Esas alamedas, empiezan a vislumbrarse. Ese otro mundo posible, empieza a construirse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo D\u00e1valos Fuente: Rebeli\u00f3n El capitalismo est\u00e1 atravesado de paradojas, contradicciones, apor\u00edas y antinomias, quiz\u00e1 sea por ello que Carlos Marx utiliz\u00f3 la dial\u00e9ctica del fil\u00f3sofo alem\u00e1n J. G. Hegel como marco te\u00f3rico para comprenderlo. 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