{"id":4725,"date":"2021-06-12T11:19:45","date_gmt":"2021-06-12T11:19:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4725"},"modified":"2021-06-12T11:19:46","modified_gmt":"2021-06-12T11:19:46","slug":"la-pandemia-comienzo-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4725","title":{"rendered":"La pandemia, comienzo del siglo XXI"},"content":{"rendered":"\n<p>Sergio Federovisky<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-pandemia-comienzo-del-siglo-xxi\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>El mundo del siglo XX, nacido de la Revoluci\u00f3n Industrial y la idea de progreso sin l\u00edmites, termin\u00f3 el 11 de marzo de 2020, cuando la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud catalog\u00f3 al Covid-19 como pandemia, sostiene el actual viceministro de Medio Ambiente de Argentina Sergio Federvosky, que acaba de estrenar su documental \u201cPunto de no retorno\u201d. En esta nota, Federovisky advierte sobre el agotamiento del modelo ambiental actual y se mete en la discusi\u00f3n entre ecologistas y desarrollistas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 momento pierde, o perder\u00e1, sentido la veneraci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico en tanto se pretenda seguir concret\u00e1ndolo seg\u00fan los est\u00e1ndares vigentes de progreso? \u00bfEn qu\u00e9 momento la pandemia actual, y las futuras, impondr\u00e1n un debate respecto de la inviabilidad de perseguir el desarrollo de acuerdo con la an\u00f3mala matriz de relaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza que arrastramos desde hace doscientos a\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>No basta conciliar en un t\u00e9rmino medio el cuidado de la naturaleza con la renta financiera o la preservaci\u00f3n del ambiente con el progreso. En este tema los t\u00e9rminos medios son solo una peque\u00f1a demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso<\/em>\u201d. La frase no es de un fundamentalista verde, como le gusta al progresismo productivista estigmatizar en la actualidad a los que defienden el derecho a buscar otro modo de explotar los recursos, producir bienes y consumir. La frase es del Papa Francisco en su enc\u00edclica Laudato si.<\/p>\n\n\n\n<p>El calentamiento global, en los hechos, plantea la misma opci\u00f3n de hierro que la que vivimos con el coronavirus: la salud de la poblaci\u00f3n y del planeta versus la econom\u00eda capitalista de mercado. Justamente, el Papa se\u00f1ala que \u201cel ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos de mercado no son capaces de defender\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin vuelta atr\u00e1s<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este planteo recorre el documental \u201cPunto de no retorno\u201d, que acabo de estrenar (<a href=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/notas-web\/la-pandemia-comienzo-del-siglo-xxi\/#n_1\">1<\/a>). La idea de \u201cPunto de no retorno\u201d debe interpretarse en sus varias acepciones. Climatol\u00f3gicamente hablando, el punto de no retorno es un concepto que deriva de la din\u00e1mica de los ecosistemas y que constituye el clivaje para el calentamiento global. Es el umbral tras el cual nada, por m\u00e1s que se lo intente de todos los modos esperables y posibles, vuelve a su situaci\u00f3n anterior. El cambio clim\u00e1tico, ese proceso que estamos transitando y cuyas consecuencias ya estamos padeciendo, atravesar\u00e1 un punto de no retorno si se supera un umbral de 1,5 grados cent\u00edgrados en la temperatura promedio del planeta, seg\u00fan se\u00f1al\u00f3 el panel de expertos que asesora a Naciones Unidas. Nadie sabe c\u00f3mo ser\u00e1 el clima cuando eso haya ocurrido, presumiblemente en los pr\u00f3ximos quince o veinte a\u00f1os, es decir ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPunto de no retorno\u201d remite tambi\u00e9n a las im\u00e1genes que nos deja la pandemia, una calamidad directamente relacionada con el desastre ambiental provocado por el vigente modelo econ\u00f3mico, de consumo, de explotaci\u00f3n de los recursos. No volveremos a ser los mismos, tampoco en t\u00e9rminos ambientales, que \u00e9ramos en marzo de 2020: el coronavirus nos empuj\u00f3 violentamente al siglo XXI, una \u00e9poca en la que -seg\u00fan nos informa el gen que portan los j\u00f3venes- el progreso no se obtiene desollando viva a la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, \u201cPunto de no retorno\u201d supone, parad\u00f3jicamente, un punto de partida. Como se dice en el documental, el punto de no retorno no es el fin del mundo, sino el fin del mundo tal como lo conocemos. El escenario ambiental actual implica que arranca otro mundo, m\u00e1s vulnerable, m\u00e1s inestable, m\u00e1s impredecible. Y la humanidad deber\u00e1 adaptarse a ese nuevo escenario. Es decir, un nuevo punto de partida. El asunto es hacia d\u00f3nde.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mundo Covid<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Covid-19 y el cambio clim\u00e1tico son dos caras de una misma moneda: el deterioro ambiental creciente. Tres ense\u00f1anzas deja -o deber\u00eda dejar, si somos capaces de aprehenderlas- la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde viene? M\u00e1s all\u00e1 de especulaciones geopol\u00edticas acerca de la fuga del virus de un laboratorio de Wuhan, de lo cual hay tantas evidencias cient\u00edficas como del terraplanismo, se trata de una nueva zoonosis, de esas que cubrieron gran parte de la agenda sanitaria de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Vaca loca, gripe aviar, fiebre porcina, \u00c9bola, Sars, VIH. Todas expresiones de alguna mutaci\u00f3n eventual de un virus que \u201csalta\u201d de su confinamiento en los \u00e1mbitos de ciertas especies o ecosistemas hacia la especie humana. Sin el avasallamiento de ciertos ambientes, sin la \u201cconquista\u201d y destrucci\u00f3n de determinados ecosistemas, y sin forzar el v\u00ednculo innecesario con ciertas especies silvestres la zoonosis, en tanto infecci\u00f3n a los humanos procedente de los animales, esto ser\u00eda mucho m\u00e1s improbable, como demuestra la concentraci\u00f3n de estas epidemias en este \u00faltimo y corto espacio de tiempo. Y sin la brutal industrializaci\u00f3n de la \u201cfabricaci\u00f3n\u201d de animales en serie para su consumo (desde factor\u00edas de salmones hasta granjas de hacinamiento de pollos) la probabilidad de ocurrencia de este \u201csalto\u201d viral hacia los humanos descender\u00eda dr\u00e1sticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza \u201cregresa\u201d. \u00bfQu\u00e9 pasa cuando se pone en pausa el modelo de producci\u00f3n y consumo? La primera cuarentena estricta en casi todo el planeta desat\u00f3 la sorpresiva aparici\u00f3n de cielos limpios o animales fuera del h\u00e1bitat al que los empujamos. La gran sorpresa es: \u00bfqu\u00e9 nos sorprende? Lo que debiera sorprender, o mejor dicho llamar a la reflexi\u00f3n, es la ajenidad respecto de la naturaleza que hemos desarrollado progresivamente. El desaf\u00edo intelectual que propone esa irrupci\u00f3n de la naturaleza en nuestras vidas es el de qu\u00e9 hacer cuando la actividad socio-productiva recupere su condici\u00f3n anterior a la pandemia. Y all\u00ed pasamos a la tercera ense\u00f1anza del Covid.<\/p>\n\n\n\n<p>No es la actividad, es el modelo. En La ret\u00f3rica reaccionaria (<a href=\"https:\/\/www.eldiplo.org\/notas-web\/la-pandemia-comienzo-del-siglo-xxi\/#n_2\">2<\/a>), el economista Albert Hirschmann nos revela con pasmosa contundencia cu\u00e1les son las matrices conceptuales prevalecientes en los argumentos autom\u00e1ticos con los que se contrarresta cualquier intento de modificaci\u00f3n positiva de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo ambiental, de manera equivalente, se apela a un discurso catastrofista cuya finalidad es la de desacreditar, o m\u00e1s bien ridiculizar, todo deseo de promover un sistema de producci\u00f3n y consumo menos insustentable. La inercia natural del modelo provoca que, terminada la pandemia, el esfuerzo de los gobiernos (los mismos que en general se presentan como adalides de la lucha contra el calentamiento global) est\u00e9 enfocado en recuperar el tiempo econ\u00f3mico perdido, a como d\u00e9 lugar. O sea, exacerbando aquello de tomar a la naturaleza de reh\u00e9n. Y si alguien se atreve a se\u00f1alar que hay que modificar el modo de extracci\u00f3n de recursos naturales, producci\u00f3n y consumo, aparecer\u00e1 otro que lo acuse de \u201cquerer volver a las cavernas\u201d o de pretender \u201cvivir sin hierro\u201d -si, por caso, cuestiona la miner\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El modo dial\u00e9ctico utilizado es el de llevar al paroxismo el argumento, desacredit\u00e1ndolo. \u00bfLas \u00fanicas dos opciones son las cavernas o el marasmo? No resulta a priori una opci\u00f3n intelectualmente veros\u00edmil y m\u00e1s bien se parece a un chantaje. Porque ocurre que el problema no es la detenci\u00f3n de la actividad humana, cosa que nadie est\u00e1 promoviendo, sino que lo que deja al desnudo la zoonosis que deriv\u00f3 en la pandemia es que se trata de un cierto modelo de vinculaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza el que est\u00e1 en crisis. El modelo del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fin del siglo XX<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El coronavirus dej\u00f3 estas ense\u00f1anzas y, al menos desde lo simb\u00f3lico, parece haber clausurado una \u00e9poca. Eric Hobsbawm aplic\u00f3 un criterio historiogr\u00e1fico \u00fanico y revolucionario para determinar la duraci\u00f3n del siglo XX. Describe como una etapa hist\u00f3rica coherente al per\u00edodo que va desde la Primera Guerra Mundial hasta la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn: el siglo XX corto. En alg\u00fan punto se emparenta con nociones como las de Jacques Lacan o Slavoj Zizek en el sentido de que una \u00e9poca, m\u00e1s all\u00e1 de su duraci\u00f3n, se define por los valores comunes y prevalecientes, que determinan un \u201cpiso \u00e9tico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza adquiri\u00f3 una conformaci\u00f3n y, por ende, una percepci\u00f3n determinada, a partir de la Revoluci\u00f3n Industrial. \u201cNo faltan conocimientos ni poder, pero los \u00e9xitos de la moderna agricultura mecanizada y de la explotaci\u00f3n de los bosques se obtienen al precio de arruinar en una medida peligrosamente grande el suelo del planeta y cambiando de clima de un modo desfavorable para todas las formas de vida\u201d. As\u00ed defin\u00eda el historiador ingl\u00e9s John Bernal la modalidad seg\u00fan la cual el hombre del siglo XX \u201cirrumpe\u201d y \u201crompe\u201d el equilibrio anterior con la naturaleza. Es el precio a pagar, agregaba, para obtener el bienestar econ\u00f3mico deseado. \u201cDespu\u00e9s de cada una de nuestras victorias, la naturaleza se toma revancha\u201d, advert\u00eda, intuitivo, Federico Engels.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de que sea el sistema dominante como triunfador coyuntural de su disputa en la Guerra Fr\u00eda, el capitalismo es, desde el punto de vista de su propia constituci\u00f3n, un modelo fracasado. Ya lo dec\u00eda James O\u2019Connor cuando se\u00f1alaba que en apenas doscientos a\u00f1os, un suspiro en la historia de la humanidad, el capitalismo desfond\u00f3 sus arcas: puso su capital de trabajo, la naturaleza, al borde de la extinci\u00f3n. Y su capacidad de reproducci\u00f3n al borde de lo imposible: solo le ha quedado el amuleto de la tecnolog\u00eda presuponiendo que es la deidad moderna que lo salvar\u00e1 cuando los l\u00edmites del crecimiento est\u00e9n desbordados.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n el Papa, inspirado t\u00e1citamente en el franc\u00e9s Edgar Morin, tiene una lectura sobre la fetichizaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda: \u201cBuscar solo un remedio t\u00e9cnico a cada problema ambiental que surja es aislar las cosas que en realidad est\u00e1n entrelazadas y esconder los verdaderos y m\u00e1s profundos problemas del sistema mundial\u201d. Es decir que los problemas ambientales son emergentes de procesos, resultado de m\u00faltiples factores y, principalmente, consecuencia de decisiones econ\u00f3micas que dise\u00f1an, por acci\u00f3n u omisi\u00f3n, escenarios ambientales posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la posguerra, con la matriz de la Revoluci\u00f3n Industrial potenciada, el modelo promocion\u00f3 el hiperconsumo y con ello la explotaci\u00f3n indetenible de los recursos naturales, subrayando la tendencia a deglutir el capital natural del planeta. Su contracara hist\u00f3rica, el socialismo sovi\u00e9tico, no le fue en saga.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el capitalismo era intr\u00ednsecamente depredatorio de la naturaleza, los te\u00f3ricos sovi\u00e9ticos, amparados en que su accionar era ineluctablemente favorable a los intereses del pueblo, proclamaban ins\u00f3litamente que hab\u00eda que \u201creconstruir\u201d a la naturaleza y \u201ccambiar la geograf\u00eda\u201d para ponerla al servicio de la humanidad. Los desastres est\u00e1n a la vista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos sistemas, con la herencia victoriosa del capitalismo, compart\u00edan la idea de que el progreso se obtiene a partir de sojuzgar a la naturaleza, de servirse de ella, de considerarla apenas como el reservorio de los recursos que el hombre captura para su beneficio. En los hechos, la propia definici\u00f3n de recurso natural que impuso la econom\u00eda da cuenta de su sesgo conceptual: son los elementos de la naturaleza que el ser humano utiliza para garantizar su bienestar y desarrollo. El resto, de acuerdo con esa mirada, carece de importancia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bienvenidos al siglo XXI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La irrupci\u00f3n de la pandemia, m\u00e1s por su magnitud que por su esencia, impone la revisi\u00f3n del v\u00ednculo entre la sociedad y el medio natural. Un v\u00ednculo que, aun cuando su enunciaci\u00f3n parezca abstracta o lejana, es el que define los pilares del modelo de explotaci\u00f3n de los recursos y su posterior consumo. Aquel piso \u00e9tico que enunciaba Lacan cuando desafiaba a sus contempor\u00e1neos a ser coherentes con \u201cel horizonte de la \u00e9poca\u201d, no es igual en el siglo XX que en el siglo XXI. En el siglo XX, el progreso se med\u00eda en toneladas de hormig\u00f3n, en hectolitros de plaguicidas volcados sobre los campos, en cantidad de megarepresas hidroel\u00e9ctricas y r\u00edos rectificados, en volumen de basura producida en ciudades con habitantes que cada vez consumen m\u00e1s cosas superfluas.<\/p>\n\n\n\n<p>No sabemos todav\u00eda c\u00f3mo ser\u00e1 definido el progreso en el siglo XXI. Pero s\u00ed ya podemos intuir con alto grado de certeza que no ser\u00e1 a trav\u00e9s de proyectos que deriven en m\u00e1s hect\u00e1reas de bosques arrasadas, en n\u00famero de especies desaparecidas o en humo que sale de las chimeneas de las f\u00e1bricas. En este nuevo contexto, el Riachuelo -otrora un s\u00edntoma de la pujanza industrial- antes que una aberraci\u00f3n ambiental es un anacronismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy consciente de que muy probablemente ser\u00e9 empujado al plantel de los ecologistas irredentos que no comprenden que el crecimiento necesita divisas y las divisas necesitan exportaciones y las exportaciones necesitan de recursos naturales, renovables o no, pero siempre destinados a ser extra\u00eddos a c\u00f3mo d\u00e9 lugar (por supuesto, la correcci\u00f3n pol\u00edtica moderna a\u00f1adir\u00e1 que esa explotaci\u00f3n ser\u00e1 \u201csustentable\u201d -sin identificar su significado- y que deber\u00e1 tener valor agregado local).<\/p>\n\n\n\n<p>Solo dir\u00e9 lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>Se acepte o no, la humanidad hoy transita una era cuyas relaciones est\u00e1n determinadas por un modelo insustentable, sin futuro dentro de los l\u00edmites tangibles de este planeta. La \u00e9tica de la \u00e9poca, asimismo, impone una transici\u00f3n entre un mundo viejo, de valores arcaicos, antropocentrista, que fundamenta una estructura capitalista irreconciliable con cualquier definici\u00f3n de sustentabilidad, y otro que no conocemos, aunque imaginamos, m\u00e1s sustentable, m\u00e1s \u201casociado\u201d a la naturaleza y, de ser posible, igual de productivo. Y ante la obvia y descalificadora pregunta acerca de cu\u00e1l ser\u00eda el sistema que respete esas premisas y al mismo tiempo satisfaga las necesidades econ\u00f3micas de la sociedad, la respuesta es: no s\u00e9. Seguramente nadie lo sabe con certeza, porque las sociedades van dise\u00f1ando sus nuevos sistemas a medida que los van descubriendo. No sabemos c\u00f3mo ser\u00e1 el modelo que reemplace a \u00e9ste, pero estamos obligados a encontrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El siglo XX termin\u00f3 el 11 de marzo de 2020, en el mismo momento en el que la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud catalog\u00f3 al covid-19 como pandemia. \u00bfEntramos ya en el siglo XXI?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=_Ydou1i0ZOc\">1. www.pdnr.fundacionambienteymedio.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>2. Capital Intelectual, 2021<\/p>\n\n\n\n<p>Sergio Federovisky. Bi\u00f3logo, periodista ambiental, actual viceministro de Ambiente de Argentina, autor del documental&nbsp;<em>Punto de no retorno<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Federovisky Fuente: Rebeli\u00f3n El mundo del siglo XX, nacido de la Revoluci\u00f3n Industrial y la idea de progreso sin l\u00edmites, termin\u00f3 el 11 de marzo de 2020, cuando la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud catalog\u00f3 al Covid-19 como pandemia, sostiene el actual viceministro de Medio Ambiente de Argentina Sergio Federvosky, que acaba de estrenar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4726,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4725"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4725"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4725\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4727,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4725\/revisions\/4727"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4726"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4725"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4725"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4725"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}