{"id":4804,"date":"2021-06-23T11:22:58","date_gmt":"2021-06-23T11:22:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4804"},"modified":"2021-06-23T11:22:59","modified_gmt":"2021-06-23T11:22:59","slug":"la-ciudadania-en-las-plazas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=4804","title":{"rendered":"La ciudadan\u00eda en las plazas"},"content":{"rendered":"\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-ciudadania-en-las-plazas-2\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abQu\u00e9 tristeza la de esas peque\u00f1as ciudades, tan numerosas en Norteam\u00e9rica y en Europa, repartidas entre el h\u00e1bitat privado y las grandes superficies, donde el espacio p\u00fablico s\u00f3lo es la calle o carretera que va del uno a la otra.\u00bb (Pascal Bruckner: Miseria de la prosperidad.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Empec\u00e9 a escribir las reflexiones que siguen bajo la impresi\u00f3n que me caus\u00f3 la asistencia a la en\u00e9sima manifestaci\u00f3n a favor del sistema p\u00fablico de salud el pasado s\u00e1bado doce de junio. Convocadas en diversas ciudades de la regi\u00f3n de Andaluc\u00eda por la Mesa para la Defensa de la Sanidad P\u00fablica, en esa ocasi\u00f3n se trataba de denunciar el deterioro y de exigir una mejora del servicio que se presta a sus usuarios. El lema: \u00abatenci\u00f3n primaria, la vacuna contra la privatizaci\u00f3n\u00bb. En el comunicado de convocatoria se ped\u00eda a la ciudadan\u00eda que hiciera p\u00fablica su protesta \u00abpor el deterioro imparable de la Sanidad P\u00fablica\u00bb, el cual constituye ya una tendencia iniciada hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, de forma evidente con los recortes que generalizadamente padecieron los servicios p\u00fablicos con ocasi\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica de 2008. Denunciaba asimismo el colectivo convocante que en la atenci\u00f3n primaria y la salud comunitaria es donde m\u00e1s financiaci\u00f3n se ha perdido y m\u00e1s se sufre el deterioro, precisamente en los niveles del sistema de salud p\u00fablica m\u00e1s importantes para garantizar su eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>No me fue dif\u00edcil contar el n\u00famero de los que asistimos a la concentraci\u00f3n de Granada: ochenta y seis. Salvo ocho j\u00f3venes veintea\u00f1eros, todos de esa generaci\u00f3n a la que ahora se denomina en la jerga de las redes sociales con el t\u00e9rmino&nbsp;<em>boomer&nbsp;<\/em>(tengo entendido que la palabra deriva de&nbsp;<em>baby boom<\/em>, expresi\u00f3n con la que se identifica a la generaci\u00f3n de los que ya hemos alcanzado una provecta edad).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En una plaza de Granada estuvimos de pie, con nuestras pancartas, oyendo varios discursos reivindicativos a la par que cr\u00edticos, sin merecer atenci\u00f3n ninguna de parte de los transe\u00fantes ciudadanos y poca de los medios de comunicaci\u00f3n a juzgar por la inexistente presencia de reporteros, a no ser que estuviesen de inc\u00f3gnito. Sin que se cumpliese una hora desde el inicio de la reuni\u00f3n la dimos por terminada con un aplauso. Menos sonoro sin duda que aquellos de los balcones, que se apagaron para dar paso a las caceroladas contra el Gobierno hace m\u00e1s de un a\u00f1o por estas fechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el \u00e1nimo a\u00fan conmovido por la escasa presencia ciudadana en la concentraci\u00f3n, el ritual de los aplausos del confinamiento se me antoj\u00f3 m\u00e1s que nunca de un cinismo \u00e9ticamente repugnante. \u00bfA santo de qu\u00e9 se bat\u00eda palmas entonces cada tarde? La heroicidad se dir\u00e1. Ahora bien, con el h\u00e9roe no hay un v\u00ednculo de solidaridad, sino de salvaci\u00f3n. En estos d\u00edas, con la impresi\u00f3n \u2013se ajuste o no a la realidad\u2013, de que la crisis sanitaria causada por la pandemia se ha superado, se revela el verdadero significado de aquel ritual de los aplausos. No creo que fuese expresi\u00f3n de una conciencia c\u00edvica, sino desahogo del temor de reba\u00f1o que necesitaba ser compensado mediante la expresi\u00f3n de un gesto tribal. Pero no ha habido verdadera reflexi\u00f3n que fortalezca la sensibilidad hacia el bien p\u00fablico. La pobre asistencia al acto reivindicativo de la que fui testigo la ma\u00f1ana del s\u00e1bado pasado lo prueba.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche de la v\u00edspera, viernes, sal\u00ed hasta tarde. Un querido amigo al que no ve\u00eda hac\u00eda meses estaba en la ciudad por un par de d\u00edas. Tomamos algo en un bar de barrio que cerr\u00f3, como todos est\u00e1n obligados aqu\u00ed a hacerlo, al llegar la medianoche. Luego dimos un paseo por el centro. Mientras charl\u00e1bamos disfrutando de una conversaci\u00f3n que solo puede fructificar al amor de la buena amistad pude constatar el ansia por divertirse de un hervidero de gentes, casi en su totalidad j\u00f3venes (tengo que confesar que ante el comportamiento mostrado por muchos de ellos \u2013nada edificante, por cierto\u2013 no pude evitar acordarme de una frase o\u00edda recientemente a un humorista: \u00ablas personas son maravillosas, pero la gente es asquerosa\u00bb). Por plazas y calles, vestidos para lucirse, se mov\u00edan en grupos muchas personas que mostraban una notable excitaci\u00f3n, producto del ansia por disfrutar de esas conductas expansivas a las que se les hab\u00eda obligado a renunciar por mor del estado de alarma decretado por el Gobierno. Libertad al fin. Eso es libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>No logro evitar establecer un contraste en mi mente entre ambas escenas urbanas: la de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado y la del viernes por la noche. La relaci\u00f3n entre las figuras y el paisaje de las plazas me lleva a pensar que el modo en que se usa el espacio p\u00fablico dice mucho sobre qu\u00e9 motiva m\u00e1s a la gente. Explica bastante, por otro lado, del reciente resultado electoral en Madrid. Parece dif\u00edcil de rebatir la aseveraci\u00f3n de que moviliza m\u00e1s a la ciudadan\u00eda el cierre de los bares que el deterioro de la sanidad p\u00fablica. Tiene m\u00e1s poder de atracci\u00f3n el espacio p\u00fablico del centro comercial que el del \u00e1gora.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez dado por terminado el estado de alarma se ha implantado en m\u00ed el estado de melancol\u00eda ante la evidencia de que nuestra reci\u00e9n devuelta libertad se manifiesta predominantemente en la dimensi\u00f3n del consumo. No en la voluntad de fortalecer la cohesi\u00f3n social que se necesita para reencontrarse con un proyecto civilizatorio de corte humanista, capaz de regenerar un tejido comunitario demasiado da\u00f1ado por d\u00e9cadas de discursos contra las \u00faltimas utop\u00edas (la de la Ilustraci\u00f3n incluida) y la adopci\u00f3n de pr\u00e1cticas individualistas justificadas por la necesidad de ganar en competitividad seg\u00fan dicta el mito del libre mercado. Se ve que el reto de ser feliz, que se asume como un mandato m\u00e1s de la biblia del rendimiento, es asunto estrictamente personal, concebible en medio del deterioro del sistema institucional que tiene por objeto el cuidado de los bienes p\u00fablicos. La experiencia del bienestar \u2013paradigm\u00e1ticamente entendida como individual\u2013 queda asegurada en la pr\u00e1ctica del consumo, no en el cuidado socialmente institucionalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s: consumir queda justificado como un deber c\u00edvico y patri\u00f3tico. Esta validaci\u00f3n \u00e9tica nos salva de caer en la cuenta del efecto alienador que tal militancia tiene en nosotros al fomentar la obsesi\u00f3n por los objetos, no la liberaci\u00f3n de ellos. Tenerlo todo es lo m\u00e1s parecido a no tener nada. El deseo retroalimentado devora al sujeto, el cual, justo por la dial\u00e9ctica consumista que tan bien se ajusta al esquema de la relaci\u00f3n hegeliana entre el amo y el esclavo, se tiene a s\u00ed mismo por el emperador del mundo de los objetos. As\u00ed, la enajenaci\u00f3n \u2013o, lo que viene a ser lo mismo, la renuncia a la exigencia de sentido\u2013 se convierte en la condici\u00f3n natural de existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta alienaci\u00f3n, no obstante, es la que impulsa la prosperidad del capitalismo, que exige fe ciega en la promesa del eterno crecimiento. Pero a costa de la reducci\u00f3n de la libertad a la mera elecci\u00f3n entre las opciones ofrecidas. Son las posibilidades ya imaginadas por otros las que el cliente se contenta con combinar. De esta forma se reduce el margen del que cada sujeto puede disponer para cuestionarse el repertorio de las opciones disponibles y, m\u00e1s a\u00fan, el criterio acorde con el cual tal repertorio es confeccionado. No se sabe qui\u00e9n decide el l\u00edmite del universo de lo elegible, ni siquiera se tiene conciencia de que tal l\u00edmite existe. La libertad es encumbrada en tanto en cuento contenga la dosis de frivolidad suficiente para que las decisiones no cambien en esencia el orden de las preferencias. Hay que poner cuidado en tener bien aherrojado el campo de lo inconcebible. Nunca hubo necesidad de m\u00e1s preguntas, porque nunca hubo tanta inflaci\u00f3n de certezas. Es la humana paradoja cuando se da la sobrexposici\u00f3n a la incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos consumidores&nbsp;<em>low cost<\/em>&nbsp;como somos ciudadanos libres&nbsp;<em>low cost<\/em>. Mientras nos dejamos encandilar por las baratijas de los escaparates, pobres remedos del aut\u00e9ntico lujo solo al alcance de la \u00e9lite a salvo del temor a ser expulsados del para\u00edso, no nos percatamos de nuestra conciencia valetudinaria. Entre la ansiedad y la depresi\u00f3n, y siempre en perpetua carrera evasiva, se ha reducido mucho en aqu\u00e9lla el espacio para la genuina pol\u00edtica, ya pr\u00e1cticamente tenida por un servicio que se puede solicitar o rechazar seg\u00fan las necesidades. El ciudadano se comporta como su consumidor, raramente como su practicante. La prueba es que el activista es m\u00e1s bien un agente an\u00f3malo, casi un&nbsp;<em>outsider<\/em>&nbsp;(los casos Assange y Snowden dan que pensar a este respecto). Es lo congruente cuando priman la facilidad y la comodidad por encima de todo, aunque ambas sean m\u00e1s publicidad que realidad en la sociedad del rendimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfTendremos que reconocernos como seres alienados, atrapados en un espejismo de libertad, acomodados ya de manera indolente a una situaci\u00f3n de servidumbre esencial?<\/p>\n\n\n\n<p>La conciencia c\u00edvica muere, dejando paso al aburrimiento democr\u00e1tico, cuando queda desactivada la sensibilidad hacia el bien com\u00fan, que para su consideraci\u00f3n requiere de la suspensi\u00f3n del punto de vista subjetivo. De \u00e9l s\u00f3lo cabe salir hoy con la excitaci\u00f3n de las at\u00e1vicas pulsiones tribales del miedo, la persecuci\u00f3n del enemigo y la defensa de la identidad propia. El trabajo pol\u00edtico exitoso, entonces, tendr\u00e1 que ver m\u00e1s con la comunicaci\u00f3n que domina el poder de los s\u00edmbolos que con la reflexi\u00f3n, el di\u00e1logo emp\u00e1tico y el conocimiento de la verdad. De aqu\u00ed la pujanza de las pol\u00e9micas exacerbadas en la jungla de las redes sociales, la polarizaci\u00f3n y el incremento del recurso a los bulos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para completar el repertorio de las im\u00e1genes que el fin de semana pasado me proporcion\u00f3 no puedo concluir sin referencia a la manifestaci\u00f3n de la plaza de Col\u00f3n en Madrid. Mucho m\u00e1s exitosa esta \u00faltima en cuanto a n\u00famero de participantes se refiere que la modesta concentraci\u00f3n c\u00edvica a la que asist\u00ed. Cuando la realidad material se resiente conviene exacerbar el poder de los s\u00edmbolos e idolatrar las abstracciones como \u00abunidad\u00bb y \u00abpatria\u00bb \u2013de la misma categor\u00eda ontol\u00f3gica nebulosa que el dinero\u2013 que son fijadas en el pedestal de los fines trascendentes que pueden exigir, incluso, la inmolaci\u00f3n de las vidas concretas; en realidad no son m\u00e1s que medios, es decir, relatos con los que sacralizar la convivencia pac\u00edfica. Para que tales relatos \u2013ficciones al fin y al cabo\u2013 sean democr\u00e1ticamente efectivos han de permitir la identificaci\u00f3n de todos los ciudadanos. En caso contrario se tornan herramientas que cavan m\u00e1s hondo las lindes del sectarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la piel de cada ciudadana y de cada ciudadano est\u00e1 la palpitante v\u00edscera de un ser humano, en esencia semejante a cualquier otro. En \u00e9l conviven la espontaneidad de los deseos, las necesidades b\u00e1sicas y el tribalismo, todo ello parte integrante de nuestra naturaleza. La polis, ya sea en su versi\u00f3n de ciudad o de Estado, es el artificio que exige un orden, el orden c\u00edvico, a tales pulsiones. En funci\u00f3n de c\u00f3mo se jerarquicen, de c\u00f3mo se les d\u00e9 presencia en el \u00e1gora mediante la palabra, aqu\u00e9l ser\u00e1 fortalecido o debilitado. En la pol\u00edtica democr\u00e1tica las plazas est\u00e1n abiertas de par en par a la ciudadan\u00eda. He podido constatarlo melanc\u00f3licamente a lo largo de este fin de semana. He visto la expresi\u00f3n de la libertad confundida con dar rienda suelta al anhelo del consumo; he visto la exigencia de la adecuada atenci\u00f3n institucional de una necesidad b\u00e1sica; he visto la exaltaci\u00f3n de una idea de naci\u00f3n tribal que hace imposible la identificaci\u00f3n de una parte importante de todos y cada uno de aquellos a los que idealmente ampara nuestra constituci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente Fuente: Rebeli\u00f3n \u00abQu\u00e9 tristeza la de esas peque\u00f1as ciudades, tan numerosas en Norteam\u00e9rica y en Europa, repartidas entre el h\u00e1bitat privado y las grandes superficies, donde el espacio p\u00fablico s\u00f3lo es la calle o carretera que va del uno a la otra.\u00bb (Pascal Bruckner: Miseria de la prosperidad.) Empec\u00e9 a escribir [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4805,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4804"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4804"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4806,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4804\/revisions\/4806"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4805"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}