{"id":5236,"date":"2021-09-26T11:16:44","date_gmt":"2021-09-26T11:16:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5236"},"modified":"2021-09-26T11:16:47","modified_gmt":"2021-09-26T11:16:47","slug":"meritocracia-soberbia-de-las-elites-y-amenaza-para-la-igualdad-y-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5236","title":{"rendered":"Meritocracia, soberbia de las \u00e9lites y amenaza para la igualdad y la democracia"},"content":{"rendered":"\n<p>C\u00e1ndido Marques\u00e1n Mill\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/meritocracia-soberbia-de-las-elites-y-amenaza-para-la-igualdad-y-la-democracia\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl ideal meritocr\u00e1tico no es un remedio contra la desigualdad; es, m\u00e1s bien, una justificaci\u00f3n de esta\u201d&nbsp;<\/em>(Michael J. Sandel)<\/p>\n\n\n\n<p>Las oportunidades no son verdaderamente iguales en nuestras sociedades: los ganadores en su gran mayor\u00eda parten con ventajas tremendas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy quiero hablar sobre la obra del fil\u00f3sofo&nbsp;<strong>Michael J. Sandel<\/strong>. Todo un paradigma de intelectual comprometido en defensa de la justicia y la solidaridad. Primero de su discurso en el Premio \u201cPrincesa de Asturias\u201d de 2018. La segunda parte trata sobre el contenido de su extraordinario libro de 2012<em>&nbsp;Lo que el dinero no puede comprar. Los l\u00edmites morales del mercado.&nbsp;<\/em>La tercera la m\u00e1s extensa sobre su libro de 2020&nbsp;<em>La tiran\u00eda del m\u00e9rito. \u00bfQu\u00e9 fue del bien com\u00fan?&nbsp;<\/em>Y acabo con una reflexi\u00f3n premonitoria de&nbsp;<strong>Karl Polanyi<\/strong>&nbsp;de 1944.<\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo estadounidense&nbsp;<strong>Michael J. Sandel<\/strong>&nbsp;recibi\u00f3 el Premio \u201cPrincesa de Asturias\u201d en Ciencias Sociales 2018. Le\u00ed con much\u00edsimo inter\u00e9s su discurso breve, claro y de profundo calado en el acto de la concesi\u00f3n del premio. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que su esposa Kiku Adatto es una jud\u00eda sefard\u00ed, cuya familia tiene sus or\u00edgenes en Sevilla. Por ello, hizo una alusi\u00f3n a la Inquisici\u00f3n como responsable de la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos. Tambi\u00e9n, que&nbsp;fue en Espa\u00f1a, donde comenz\u00f3&nbsp;su trayectoria como fil\u00f3sofo pol\u00edtico en 1975, cuando cursando estudios de posgrado en Oxford, en el Reino Unido, en el primer descanso de invierno, junto con un amigo viajaron al sur de Espa\u00f1a para unas vacaciones dedicadas a leer y escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Sandel nos dice en el susodicho discurso con sus propias palabras: \u201cEn ese momento-el citado viaje a Espa\u00f1a en 1975- dudaba si dedicarme a la econom\u00eda o a la filosof\u00eda. Hab\u00eda empezado un trabajo sobre la econom\u00eda del bienestar, sobre si la preocupaci\u00f3n por la igualdad pod\u00eda incluirse en la funci\u00f3n del bienestar social o si la igualdad era un ideal moral independiente que los modelos econ\u00f3micos no pod\u00edan captar. Mi amigo, un economista matem\u00e1tico, iba a colaborar conmigo en los aspectos m\u00e1s t\u00e9cnicos del documento. Pero mi amigo ten\u00eda unos horarios bastante ins\u00f3litos, qued\u00e1ndose despierto hasta las cinco de la madrugada y durmiendo hasta la tarde. Dorm\u00eda hasta tan tarde que a menudo ten\u00edamos que correr para llegar al \u00fanico restaurante del pueblo antes de que dejara de servir el almuerzo. Debido a este horario, nos dedicamos al trabajo de econom\u00eda por las noches. Durante estas semanas en la Costa del Sol, le\u00ed cuatro libros:&nbsp;<em>Teor\u00eda de la justicia&nbsp;<\/em>de&nbsp;<strong>John Rawls<\/strong>;&nbsp;<em>Anarqu\u00eda, Estado y utop\u00eda&nbsp;<\/em>de&nbsp;<strong>Robert Nozick<\/strong>;&nbsp;<em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura&nbsp;<\/em>de&nbsp;<strong>Immanuel Kant<\/strong>; y&nbsp;<em>La condici\u00f3n humana&nbsp;<\/em>de&nbsp;<strong>Hannah Arendt<\/strong>. Mientras luchaba por dar sentido a estos libros, me di cuenta de que, de distintas maneras, todos planteaban dudas sobre la filosof\u00eda utilitaria que otorga a la econom\u00eda del bienestar su aparente claridad y rigor. Descubr\u00ed que las preguntas que se hac\u00edan \u2013 sobre la justicia, la moralidad y la vida buena\u2013 eran m\u00e1s profundas e invitaban a\u00fan m\u00e1s a la reflexi\u00f3n que los modelos econ\u00f3micos m\u00e1s sofisticados. Me dej\u00e9 seducir por la filosof\u00eda y todav\u00eda no me ha recuperado. Lo que me atrajo de la filosof\u00eda no fue su abstracci\u00f3n, sino su car\u00e1cter ineludible y la luz que arroja sobre nuestra vida cotidiana. Entendida de esta manera, la filosof\u00eda pertenece no solo al aula, sino a la plaza p\u00fablica, donde los ciudadanos deliberan sobre el bien com\u00fan. Dondequiera que viajo siento un gran inter\u00e9s por el debate p\u00fablico sobre cuestiones importantes, preguntas sobre la justicia, la igualdad y la desigualdad, sobre la historia y la memoria, sobre lo que significa ser ciudadano.&nbsp;<strong>La filosof\u00eda tiene la misi\u00f3n de invitar a los ciudadanos, independientemente de sus antecedentes o circunstancias sociales, a hacer preguntas dif\u00edciles sobre c\u00f3mo debemos convivir.&nbsp;En un momento en que la democracia se enfrenta a tiempos oscuros, hacer estas preguntas es nuestra mayor esperanza para arreglar el mundo en el que vivimos\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2021\/09\/03\/2021090310363643564.jpg\" alt=\"sandel\"\/><figcaption><em>Conferencia de Michael J. Sandel en Oviedo en 2018.<br>(Foto: Fundaci\u00f3n Princesa de Asturias)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n disfrut\u00e9 con un libro suyo<em>&nbsp;Lo que el dinero no puede comprar. Los l\u00edmites morales del mercado,&nbsp;de&nbsp;2012. &nbsp;Del cual expongo lo fundamental, que puede servirnos para reflexionar y m\u00e1s en estos momentos tan complicados para la democracia.<\/em>&nbsp;Todo lo que provenga de los Estados Unidos los europeos embelesados lo miramos con envidia y con cierto retraso tendemos a imitarlo.&nbsp;&nbsp;<strong>All\u00ed se produjo&nbsp;el paso de una econom\u00eda de mercado a una sociedad de mercado, donde todo puede comprarse o venderse<\/strong>. Y el resto lo plagiamos sumisamente. Al terminar la Guerra Fr\u00eda, los mercados y su ideolog\u00eda mercantil gozaban de un extraordinario prestigio. Ning\u00fan mecanismo para organizar la producci\u00f3n y distribuir los bienes se hab\u00eda mostrado tan eficaz en generar bienestar y prosperidad. Pero luego los valores del mercado invadieron aspectos de la vida tradicionalmente regidos por normas o valores no mercantiles.&nbsp;<strong>Sandel&nbsp;<\/strong>refleja toda una casu\u00edstica de esa invasi\u00f3n ilimitada del mercado a muchas actividades humanas en Estados Unidos. Disponer una celda m\u00e1s c\u00f3moda en una prisi\u00f3n pagando 82 d\u00f3lares por noche. Derecho a emigrar a EEUU invirtiendo 500.000 d\u00f3lares. Suscribir una empresa seguros de vida de sus empleados, sin conocimiento de estos. Comprar el seguro de vida de una persona enferma de c\u00e1ncer, pagando las primas anuales mientras viva y luego cobrarlo al fallecimiento con suculentos beneficios. Mas, quiero fijarme, como docente, en el \u00e1mbito educativo. Chanel One transmiti\u00f3 mensajes publicitarios a millones de adolescentes obligados a verlos en aulas de todo el pa\u00eds. El programa de noticias&nbsp;de televisi\u00f3n, de 12 minutos y comercialmente patrocinado, lo lanz\u00f3 en 1989 el empresario Chris Whittle, el cual ofreci\u00f3 a los colegios televisores, equipos de v\u00eddeo y conexi\u00f3n v\u00eda sat\u00e9lite, todo gratis, a cambio de emitir el programa todos los d\u00edas y exigir a los alumnos que vieran los dos minutos de anuncios. En el 2000 Channel One fue visto por ocho millones de alumnos en doce mil colegios. As\u00ed pudieron anunciarse Pepsi, Snickers, Clearasil, Gatorade, Reebok, Taco Bell\u2026 Los alumnos aprendieron conceptos sobre nutrici\u00f3n con materiales proporcionados por McDonald\u2019s, o los efectos de un vertido de petr\u00f3leo en Alaska con un v\u00eddeo grabado por Exxon. Procter &amp; Gamble ofreci\u00f3 unos materiales sobre medio ambiente explicando por qu\u00e9 los pa\u00f1ales desechables eran buenos para la tierra. Boletines de notas con el anagrama de McDonald\u2019s, adem\u00e1s de ofrecer a los ni\u00f1os con sobresalientes y notables en todas las asignaturas, o con menos de tres ausencias, una comida gratis en un McDonald\u2019s. \u00bfEsto es lo que tratamos de imitar? \u00bfSomos conscientes de su extraordinaria gravedad? \u00bfLos padres espa\u00f1oles aceptar\u00edan el regalo de una Tablet para sus hijos, a cambio de ver programas sobre nutrici\u00f3n patrocinados por McDonald\u2019s?<\/p>\n\n\n\n<p>En una sociedad en la que todo se puede comprar y vender, la posesi\u00f3n&nbsp;de dinero supone la mayor de las diferencias. Por ello, la&nbsp;<strong>mercantilizaci\u00f3n juega a favor de las desigualdades<\/strong>, de su incremento y de su expansi\u00f3n. No solo se ampl\u00eda la brecha entre ricos y pobres, sino que la mercantilizaci\u00f3n de todo intensifica la necesidad de tener dinero y vuelve m\u00e1s cara la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la mercantilizaci\u00f3n genera otra secuela no menos grave:&nbsp;<strong>la corrupci\u00f3n<\/strong>. Se argumenta que los mercados son imparciales e inertes, que no afectan a los bienes intercambiados, pero al poner precio a los objetos, bienes, relaciones y servicios, modificamos su naturaleza, los tratamos como mercanc\u00edas o instrumentos de uso y beneficio, y, por ello los degradamos. Tambi\u00e9n el trabajo humano, como veremos m\u00e1s adelante. Conceder plazas en una universidad para el mejor postor podr\u00e1 incrementar sus beneficios, pero tambi\u00e9n est\u00e1 degradando su integridad y el valor del diploma. Contratar a mercenarios extranjeros para que combatan en nuestras guerras podr\u00e1 ahorrar vidas de nuestros ciudadanos, pero corrompe el significado aut\u00e9ntico de ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El razonamiento mercantil vac\u00eda la vida p\u00fablica de argumentos morales<\/strong>. El atractivo de los mercados estriba en que no emiten juicios sobre nuestros gustos satisfechos. No se preguntan si ciertas maneras de valorar bienes son m\u00e1s dignas o m\u00e1s nobles que otras. Si alguien est\u00e1 dispuesto a pagar por sexo o un ri\u00f1\u00f3n y un adulto consiente en vend\u00e9rselo, la \u00fanica pregunta que se hace el economista es, \u00bfcu\u00e1nto? Los mercados no reprueban nada. Nuestra resistencia a contraponer argumentos morales al mercado, al aceptarlo sumisamente,&nbsp;nos est\u00e1 haciendo pagar un alto precio: ha vaciado al discurso p\u00fablico de toda energ\u00eda moral y c\u00edvica, y ha propiciado la pol\u00edtica tecnocr\u00e1tica, que hoy nos invade. Un debate sobre los l\u00edmites morales del mercado es necesario e imprescindible.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2021\/09\/03\/2021090310480890416.jpg\" alt=\"sandel libro\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En septiembre de 2020 se public\u00f3 en espa\u00f1ol el \u00faltimo libro de&nbsp;<strong>Sandel<\/strong>&nbsp;<em>La tiran\u00eda del m\u00e9rito. \u00bfQu\u00e9 fue del bien com\u00fan?&nbsp;<\/em>Est\u00e1 compuesto por siete cap\u00edtulos:&nbsp;<em>Ganadores y perdedores, Grande por bueno: Breve historia moral del m\u00e9rito, La ret\u00f3rica del ascenso, Credencialismo: el \u00faltimo de los prejuicios, La \u00e9tica del \u00e9xito, La m\u00e1quina clasificadora y Reconocer el trabajo<\/em>. Nuevamente nos presenta sus reflexiones para hacer un mundo mejor regido por los valores \u00e9ticos y solidarios, cada vez menos vigentes en este infierno neoliberal.<strong>&nbsp;Realiza un an\u00e1lisis profundo y cr\u00edtico sobre el auge del concepto de la meritocracia, la idea de que cada cual pueda llegar tan lejos como su talento y esfuerzo lo permitan.<\/strong>&nbsp;En su opini\u00f3n, el resultado de la aplicaci\u00f3n de este concepto no ha llevado a una sociedad m\u00e1s justa, sino a otra muy distante en que las elites justifican y validan su estatus porque piensan que lo merecen y que solo es obra suya, provocando soberbia en los privilegiados y humillaci\u00f3n y resentimiento en quienes se consideran \u201cperdedores\u201d. Que el centroizquierda-est\u00e1 pensando en los liberal-progresistas y la socialdemocracia- haya abrazado este ideal, y haya olvidado en su mirada a las clases trabajadoras y medias, explica la atracci\u00f3n por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/global\/nacional-populismo-post-trump\/20201118153212181386.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">figuras populistas como Trump, Bolsonaro o Marine Le Pen en el mundo de hoy.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Puede parecer il\u00f3gico el estar en contra de la meritocracia, ya que su contrario es la aristocracia. Mas, lo que trata de explicar&nbsp;<strong>Sandel<\/strong>&nbsp;es que hoy lo opuesto a la meritocracia es la democracia y el bien com\u00fan. Suena un tanto parad\u00f3jico. El m\u00e9rito tiene su valor. Asignar importantes roles sociales a aquellos que est\u00e1n muy calificados por sus dotes y su esfuerzo es positivo. Si necesitamos una operaci\u00f3n de cirug\u00eda, necesitamos un m\u00e9dico muy bien calificado para realizarla. Como tambi\u00e9n son necesarios investigadores, docentes, ingenieros para determinadas actividades. Y alcanzar esas titulaciones requiere unas dotes y un esfuerzo.&nbsp; Entonces, el m\u00e9rito en s\u00ed es algo bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas, la meritocracia tal como se ha desarrollado, especialmente en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en sociedades impulsadas por el mercado, ha tenido un lado oscuro.&nbsp;<strong>Y es que las actitudes que la meritocracia alienta, esto es, una sociedad de ganadores y perdedores, esa manera de pensar<\/strong>&nbsp;<strong>en la sociedad, es corrosiva para el bien com\u00fan<\/strong>. Ese es el argumento principal de su libro. Y muestra c\u00f3mo, la versi\u00f3n de la globalizaci\u00f3n impulsada por el mercado, ha profundizado la divisi\u00f3n entre ganadores y perdedores en nuestra sociedad, ha envenenado nuestra pol\u00edtica, y nos ha separado. En parte por las desigualdades, pero tambi\u00e9n por las actitudes hacia el \u00e9xito que esta idea promueve, que es que aquellos que han triunfado han llegado a creer que su \u00e9xito es solo obra de s\u00ed mismos, que es la medida de su m\u00e9rito. Y aquellos que han quedado atr\u00e1s, no tienen a nadie a quien culpar por eso, salvo a s\u00ed mismos. Eso es lo que llama<strong>&nbsp;\u201cla tiran\u00eda del m\u00e9rito\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/strong>Podemos observarlo en el Chile actual, aunque extrapolable a otros muchos pa\u00edses. El gran problema de Chile es la brutal desigualdad. Pensiones y salarios muy bajos, y trabajos precarios. De ah\u00ed el endeudamiento de la ciudadan\u00eda para sobrevivir. Pero el problema no termina ah\u00ed.&nbsp;<strong>Adem\u00e1s de la desigualdad, lo que irrita a los sectores populares es el sentirse v\u00edctimas de maltrato. La mitad de las personas de clases bajas dice haberlo sufrido en el trabajo<\/strong>,&nbsp;<strong>la educaci\u00f3n y la sanidad<\/strong>.&nbsp;<strong>El ciudadano normal no solo es pobre y endeudado, tambi\u00e9n ha de soportar la soberbia de una \u00e9lite, convencida de que merece sus privilegios, ya que, cree, son producto de su esfuerzo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por ende, la meritocracia produce arrogancia en los ganadores -la llama \u201c<strong>arrogancia meritocr\u00e1tica\u201d-<\/strong>&nbsp;<strong>y humillaci\u00f3n en los que quedan atr\u00e1s<\/strong>. Porque en el coraz\u00f3n de la idea meritocr\u00e1tica est\u00e1 la creencia de que, si las oportunidades son iguales, los ganadores merecen lo que han ganado, que es solo suyo el m\u00e9rito. Pero hay dos problemas con esa idea. Primero, que&nbsp;<strong>las oportunidades no son verdaderamente iguales en nuestras sociedades<\/strong>:&nbsp;<strong>los ganadores en su gran mayor\u00eda parten con ventajas tremendas<\/strong>. Entonces, en todas nuestras sociedades, no vivimos de acuerdo a los principios meritocr\u00e1ticos que profesamos. Adem\u00e1s, incluso si pudi\u00e9ramos lograr total igualdad de oportunidades, aquello ser\u00eda bueno, pero no suficiente para hacer una sociedad justa o buena. Porque una meritocracia perfecta podr\u00eda incitar a los ganadores a pensar que merecen muy profundamente su propio \u00e9xito y a olvidar que la suerte y la buena fortuna los ayudaron en el camino, y a olvidar igualmente su sentido de deuda por su \u00e9xito, hacia sus padres, profesores, comunidades, pa\u00edses. Cualquiera puede constatar en su biograf\u00eda personal y profesional, que un acontecimiento casual ha tenido una gran repercusi\u00f3n. La pareja elegida, una amistad del colegio, entre otras circunstancias, han tenido una gran incidencia en nuestras vidas. Blesa y Villalonga llegaron a desempe\u00f1ar determinados puestos gracias a la amistad de un compa\u00f1ero de pupitre. Adem\u00e1s, hay otros factores, a parte de la suerte, que inciden en el \u00e9xito individual y son totalmente arbitrarios y contingentes, como el poseer las habilidades que la sociedad demanda en un momento determinado. Messi no hubiera tenido el \u00e9xito hace 200 a\u00f1os. Es una obviedad. Entonces hay tres ingredientes (adem\u00e1s de la suerte) contingentes y arbitrarios en el \u00e9xito: crianza, talento y lo que la sociedad quiere, premia y recompensa en el momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Sandel plantea que fue un gran error del centroizquierda en el mundo el haber adoptado esta idea de la meritocracia, abandonando la representaci\u00f3n de las clases trabajadoras y medias. Representa un gran cambio en los alineamientos pol\u00edticos, y lo que impacta es c\u00f3mo este patr\u00f3n es com\u00fan en democracias alrededor del mundo. En 2016, con el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/europa1\/largo-adios-britanico-union-europea\/20190412153627161853.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">voto del Brexit en UK<\/a>&nbsp;y la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/global\/eeuu-deriva-autoritaria-trump-covid19-pandemia-elecciones-biden\/20200729133041177733.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">elecci\u00f3n de Trump en Estados Unidos<\/a>, los partidos de centroizquierda (Laborista y Dem\u00f3crata, respectivamente), se hab\u00edan convertido en partidos m\u00e1s sintonizados con los valores, intereses y perspectivas de las clases profesionales, educadas en universidades, con buenas credenciales. Y hab\u00edan abandonado a los votantes de clase trabajadora, que tradicionalmente constitu\u00edan su base electoral y su raz\u00f3n de ser\u2026 Y eso dej\u00f3 a muchos votantes de clase trabajadora abiertos a los atractivos de figuras populistas de derecha o autoritarias, como Trump.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se remonta a los 80, cuando&nbsp;<strong>Ronald Reagan y Margaret Thatcher<\/strong>&nbsp;llegaron al poder con el argumento expl\u00edcito de que el gobierno es el problema y los mercados, la soluci\u00f3n. Y cuando ellos salieron de la escena pol\u00edtica y fueron sucedidos por pol\u00edticos de centroizquierda (como Clinton, Blair), estos no impugnaron la premisa fundamental de la fe en el mercado de Reagan y Thatcher. No desafiaron la presunci\u00f3n de que los mecanismos de mercado son instrumentos primarios para definir y lograr el bien com\u00fan. Ellos suavizaron las partes m\u00e1s duras del capitalismo de&nbsp;<em>laissez faire,<\/em>&nbsp;y hasta cierto punto protegieron la red de seguridad, pero nunca desafiaron lo otro. En cambio, presidieron un periodo de globalizaci\u00f3n impulsada por el mercado, que cre\u00f3 amplias desigualdades, y no las enfrentaron directamente. Como respuesta a las desigualdades ofrecieron la movilidad social individual a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n superior. Aqu\u00ed es donde el proyecto pol\u00edtico meritocr\u00e1tico se conecta con la adopci\u00f3n acr\u00edtica de la fe en el mercado. Dijeron: \u201csi quieres competir y ganar en la econom\u00eda mundial, debes tener un grado universitario. Lo que ganar\u00e1s depender\u00e1 de lo que aprendas. Puedes lograrlo si tratas y te esfuerzas\u201d.&nbsp;<strong>Esto es lo que llamo la \u201cret\u00f3rica del ascenso\u201d de los partidos de centroizquierda, empleada como respuesta a la desigualdad<\/strong>. Pero lo que no vieron fue el insulto impl\u00edcito de este \u00e9nfasis en la educaci\u00f3n universitaria, porque la mayor\u00eda de las personas no tiene un grado acad\u00e9mico superior; en Estados Unidos, dos tercios no lo tienen. No vieron el insulto impl\u00edcito en el consejo que estaban dando. Y el insulto es este: si no fuiste a la universidad, y est\u00e1s siempre luchando en la nueva econom\u00eda<strong>, tu fracaso es tu culpa<\/strong>.&nbsp;<strong>Y esto gener\u00f3 el resentimiento que llev\u00f3 a la reacci\u00f3n populista<\/strong>. Esta situaci\u00f3n se produjo de una manera muy clara en el Reino Unido. Merece la pena extenderse en ella. El ascenso al poder de&nbsp;<strong>Margaret Thatcher<\/strong>&nbsp;supuso un asalto brutal a los pilares de la clase obrera. Sus instituciones, como los sindicatos y las viviendas de protecci\u00f3n oficial fueron desmanteladas; se liquidaron sus industrias, de las manufacturas a las minas; sus comunidades quedaron destrozadas y nunca m\u00e1s se recuperaron; y sus valores, como la solidaridad y la aspiraci\u00f3n colectiva fueron barridos en aras a un brutal individualismo;&nbsp;<strong>sembr\u00f3 la idea de que el Reino Unido era un pa\u00eds de clase media, a la que todo el mundo pod\u00eda acceder, quien no lo consegu\u00eda era por su incapacidad e ineptitud<\/strong>.&nbsp;<strong>Tony Blair<\/strong>, disc\u00edpulo aventajado de la Dama de Hierro, tambi\u00e9n lo crey\u00f3. lo asumi\u00f3 y lo defendi\u00f3, ya que es frase suya siendo todav\u00eda l\u00edder laborista \u201cTodos somos clase media\u201d. Los discursos de los pol\u00edticos est\u00e1n salpicados de promesas para ampliar la \u201cclase media\u201d. La pobreza y el desempleo otrora eran vistos injusticias derivadas de fallos del sistema capitalista que deb\u00edan solucionarse.&nbsp;<strong>Hoy son consecuencia del comportamiento personal, de defectos individuales e incluso de una elecci\u00f3n<\/strong>. Mas decir que todos somos clase media es una falacia, ya que existe clase obrera, pero negar su existencia, hacerla desparecer, si se quiere, ha sido muy \u00fatil pol\u00edticamente. El mantra de todos somos clase media es un mito: al fin y al cabo, si todo el mundo se volviera clase media, \u00bfqui\u00e9n atender\u00eda las cajas de los supermercados, vaciar\u00eda los cubos de la basura? Mas si alguien plantea la cuesti\u00f3n de las clases sociales, se ignoran sus argumentos y se le tacha de dinosaurio aferrado a prejuicios antiguos y obsoletos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esta situaci\u00f3n produjo \u201cira contra las \u00e9lites en todo el mundo\u201d que \u201camenaza a las democracias\u201d.&nbsp;<\/strong>Porque las figuras populistas que canalizan y expresan estas quejas, esta pol\u00edtica del resentimiento y la humillaci\u00f3n, en realidad no ofrecen pol\u00edticas que enfrenten el desamparo de las personas de trabajo. Trump hizo rebajas de impuestos a los m\u00e1s ricos.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/actualidad\/vox-patriotismo-carton-piedra-votantes\/20210806150126190082.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Es lo mismo que lleva en su programa fiscal VOX.<\/a>&nbsp;Hizo a los ricos m\u00e1s ricos. Pero a pesar de eso, 74 millones le votaron, incluso aunque lo vieran manejar muy mal la pandemia, inflamar las tensiones raciales, y violar normas constitucionales. Entonces lo que el Partido Dem\u00f3crata debe reflexionar -aunque respiren aliviados porque Biden es Presidente- es por qu\u00e9, despu\u00e9s de todo esto, tanta gente igual apoya a Trump y esa pol\u00edtica de resentimiento. Sandel se siente profundamente preocupado por el hecho de que estos partidos de centroizquierda, incluido el dem\u00f3crata de Estados Unidos, no han llegado a percatarse de los or\u00edgenes de la pol\u00edtica de resentimiento a la que han apelado las&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/opinion\/gaspar-llamazares\/geopolitica-populismo-rostro-siglo-xx\/20210527085542188083.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">figuras populistas autoritarias<\/a>. Y le preocupa, porque sugiere que el rencor, la rabia y el resentimiento a\u00fan ensombrecen nuestra pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa que los partidos socialdem\u00f3cratas deben redefinir sus pol\u00edticas, su misi\u00f3n y prop\u00f3sito si quieren enfrentar las pol\u00edticas de resentimiento a la que apelan las figuras populistas de derecha. Y sugiere que lo hagan de dos maneras.&nbsp;<strong>Una es pasar de la \u201cret\u00f3rica del ascenso\u201d hacia un proyecto enfocado en la dignidad del trabajo<\/strong>. Lo que significa reconocer que el trabajo no es solo un modo de ganarse la vida, sino tambi\u00e9n una manera de contribuir al bien com\u00fan, y obtener reconocimiento, respeto, estima social, por haber hecho ese trabajo. Esto sugiere que las pol\u00edticas del estado de bienestar y de redistribuci\u00f3n, importantes como son, no son suficientes. Porque la gente no solo se preocupa de la justicia distributiva, sino tambi\u00e9n de la justicia contributiva, es decir, que su trabajo sea reconocido, valorado y respetado. Y eso es lo que se ha perdido del proyecto pol\u00edtico de la centroizquierda, que se ha enfocado solo en el aspecto distributivo que, es importante y necesario, pero no suficiente. Porque la gente necesita sentir, quiere sentir, que sus contribuciones por su trabajo son valoradas. As\u00ed se sostiene la comunidad unida, es lo que provee a las personas un sentido de dignidad y orgullo, como miembros, ciudadanos de una comunidad pol\u00edtica.&nbsp;<strong>Y otro aspecto es que la socialdemocracia debe cambiar su foco y darles voz a las personas. No solo ayudarlas, sino proveer instituciones, espacios p\u00fablicos y comunes done se junten a las personas de distintos or\u00edgenes sociales y econ\u00f3micos. Porque mucho de lo que ha da\u00f1ado la vida democr\u00e1tica p\u00fablica es la p\u00e9rdida de espacios comunes que mezclan a personas a trav\u00e9s de las clases y or\u00edgenes. Hay que sacar a las personas de sus enclaves privatizados, que nos separan y que nos a\u00edslan a los unos de los otros.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sandel en cuanto a la dignidad del trabajo defiende diferentes medidas. En vez de un sueldo m\u00ednimo, un sueldo de vida; m\u00e1s protecci\u00f3n para los sindicatos, no solo para que los trabajadores puedan negociar mejores condiciones, sino tambi\u00e9n idealmente para darle m\u00e1s voz en la vida c\u00edvica y pol\u00edtica. Y tambi\u00e9n que se deber\u00eda cuestionar la suposici\u00f3n, muy extendida, de que el dinero que la gente gana es la medida de su contribuci\u00f3n al bien com\u00fan. \u00bfLos especuladores financieros con sus escandalosas remuneraciones contribuyen al bien com\u00fan? Han contribuido otros mucho m\u00e1s al bien com\u00fan. Lo hemos visto en la pandemia, son los&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/actualidad\/trabajadores-esenciales-lucha-covid19-son-mas-precarizados\/20200707093448176872.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">trabajadores esenciales<\/a>, que adem\u00e1s no son los mejor pagados ni m\u00e1s reconocidos. Pero somos muy reacios a debatir esta pregunta pol\u00edticamente, porque sabemos que habr\u00e1 juicios distintos sobre qu\u00e9 contribuciones realmente importan, sobre el valor de los diferentes trabajos. Lo que hemos hecho, en cambio, es \u201cexternalizar\u201d ese juicio moral, al mercado. Hemos asumido que el mercado laboral emitir\u00e1 un veredicto sobre qu\u00e9 trabajos tienen valor. Y lo que hemos visto es que esto es un error, pues el veredicto del mercado no est\u00e1 siempre bien. Y no podemos quedar est\u00e1ticos ante este papel injusto del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ciudadanos democr\u00e1ticos debemos plantearnos el debate sobre salarios dignos para vivir, y tambi\u00e9n sobre subsidios salariales si el mercado no proporciona un pago decente. Tambi\u00e9n hay que plantear el tema de impuestos. Normalmente se debate desde su efecto redistributivo, y eso es importante, pero tambi\u00e9n deber\u00edamos debatirlo desde el punto de vista de la contribuci\u00f3n por la v\u00eda del trabajo y debatir cu\u00e1les realmente tienen valor social\u2026 y cu\u00e1les no. Por \u00faltimo, el m\u00e1s evidente ejemplo de c\u00f3mo la contribuci\u00f3n del trabajo puede no ser recompensada o reconocida de modo justo por el mercado laboral es el trabajo dom\u00e9stico y de crianza de los ni\u00f1os. Un trabajo considerable e importante, pero que, seg\u00fan el veredicto del mercado, ni siquiera se registra. El reconocimiento y la dignificaci\u00f3n de estos trabajos es imprescindible si aspiramos a una sociedad m\u00e1s igualitaria y m\u00e1s justa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2021\/09\/03\/2021090311231833168.jpg\" alt=\"Karl\u00a0Polanyi libro\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Quiero terminar con una referencia a un gran economista,&nbsp;<strong>Karl&nbsp;Polanyi<\/strong>&nbsp;en&nbsp;<em>La gran transformaci\u00f3n<\/em>.&nbsp;<em>Cr\u00edtica del sistema liberal,<\/em>&nbsp;que ya nos hizo una advertencia en 1944. La historia se repite. Autor que en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas ha logrado un justo y tard\u00edo reconocimiento, como uno de los m\u00e1s grandes pensadores del siglo XX. Nos dijo&nbsp;en lo que concierne al trabajo, la tierra, permitir que el mecanismo del mercado los dirija por su propia cuenta y decida la suerte de los seres humanos y de su medio natural, conduce necesariamente a la destrucci\u00f3n de la sociedad. Y esto es as\u00ed porque la pretendida mercanc\u00eda denominada \u00abfuerza de trabajo\u00bb no puede ser zarandeada, utilizada sin ton ni son, o incluso ser inutilizada, sin que se vean inevitablemente afectados los individuos humanos portadores de esta mercanc\u00eda peculiar. Desprovistos de la protectora cobertura institucional, los seres humanos perecer\u00edan, al ser abandonados en la sociedad: morir\u00edan convirti\u00e9ndose en v\u00edctimas de una desorganizaci\u00f3n social aguda. Hemos pasado de una econom\u00eda de mercado a una sociedad de mercado. Esta sociedad de mercado, en la que todo est\u00e1 en venta si hay beneficio, nos dec\u00eda&nbsp;<strong>Polanyi<\/strong>&nbsp;no es el fin de la historia. En general, a todo avance indiscriminado del proceso de mercantilizaci\u00f3n de la vida social, de pretensi\u00f3n de&nbsp;desligar la econom\u00eda del resto de la vida social, pol\u00edtica o moral, ha surgido a lo largo de la historia un movimiento defensivo. La salida hoy no es f\u00e1cil. Pero es posible. En realidad, es indispensable. Y es sobre todo cuesti\u00f3n de imaginaci\u00f3n. El problema hoy no es el predominio del mercado, sino su capacidad de esterilizaci\u00f3n cultural.&nbsp;<strong>Polanyi<\/strong>&nbsp;de nuevo: \u201cLa creatividad institucional del hombre solo ha quedado en suspenso cuando se le ha permitido al mercado triturar el tejido humano hasta conferirle la mon\u00f3tona uniformidad de la superficie lunar\u201d. A pesar de todo, a finales del XIX se imaginaron el salario m\u00ednimo, el l\u00edmite a la jornada laboral; en los a\u00f1os 30 formas de intervenci\u00f3n p\u00fablica para contrarrestar la recesi\u00f3n; y tras la II Guerra Mundial el Estado de bienestar.&nbsp; Esas conquistas fueron fruto de siglo y medio de luchas sociales. Sin embargo, hoy no se vislumbra nada en el horizonte contra el neoliberalismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00e1ndido Marques\u00e1n Mill\u00e1n Fuente: Rebeli\u00f3n \u201cEl ideal meritocr\u00e1tico no es un remedio contra la desigualdad; es, m\u00e1s bien, una justificaci\u00f3n de esta\u201d&nbsp;(Michael J. Sandel) Las oportunidades no son verdaderamente iguales en nuestras sociedades: los ganadores en su gran mayor\u00eda parten con ventajas tremendas. Hoy quiero hablar sobre la obra del fil\u00f3sofo&nbsp;Michael J. Sandel. 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