{"id":5275,"date":"2021-10-03T15:56:05","date_gmt":"2021-10-03T15:56:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5275"},"modified":"2021-10-03T15:56:06","modified_gmt":"2021-10-03T15:56:06","slug":"alienacion-sociedad-del-espectaculo-criptomonedas-y-economia-del-comportamiento","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5275","title":{"rendered":"Alienaci\u00f3n, sociedad del espect\u00e1culo, criptomonedas y econom\u00eda del comportamiento"},"content":{"rendered":"\n<p>Pablo D\u00e1valos<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/alienacion-sociedad-del-espectaculo-criptomonedas-y-economia-del-comportamiento\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>Con el nacimiento del capitalismo la noci\u00f3n de trabajo se convirti\u00f3 en un ethos civilizatorio. As\u00ed, en el siglo XIX, el marxismo transform\u00f3 a los trabajadores en los sujetos de la emancipaci\u00f3n social y, de hecho, fueron ellos los que provocaron las revoluciones de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX. El Estado de bienestar, de su parte, los convirti\u00f3 en clase media. El neoliberalismo de fines del siglo XX e inicios del siglo XXI los condujo a la precarizaci\u00f3n absoluta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es necesaria una reflexi\u00f3n sobre lo que significa el trabajo, en tanto concepto y noci\u00f3n de base para ese proyecto civilizatorio, en contextos de la emergencia de la inteligencia artificial, el internet de las cosas, la automatizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, la emergencia de los bienes informacionales y las redes sociales, el fen\u00f3meno de las criptomonedas, entre otros, y que dan cuenta de transformaciones sustanciales en el capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa reflexi\u00f3n es importante porque el siglo XXI no puede repetir el ethos del siglo XX; porque se necesitan situar las condiciones de posibilidad para otros debates, por ejemplo, la necesidad de la renta b\u00e1sica universal y sin condiciones, o la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo sin reducci\u00f3n de la remuneraci\u00f3n, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trabajo, los trabajadores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, hay un&nbsp;<em>ethos<\/em>&nbsp;del trabajo en las sociedades modernas, pero m\u00e1s all\u00e1 de ese&nbsp;<em>ethos<\/em>, \u00bfqu\u00e9 piensan esos trabajadores dentro del proceso de trabajo? Cu\u00e1les son sus sue\u00f1os? \u00bfQu\u00e9 sentido de la vida y del mundo han logrado construir?\u00bfC\u00f3mo son sus afectos, sus emociones, sus esperanzas, sus sue\u00f1os, sus frustraciones, sus anhelos, sus dolores, sus pesadillas?\u00bfQu\u00e9 espacio hay ah\u00ed para la dignidad humana?<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos desde Kant que los seres humanos deben ser siempre considerados como un fin, no como un medio. Pero en la industria o en la oficina, o en el taller, se convierten no solo en medio sino en ap\u00e9ndice de las m\u00e1quinas, y muchas veces menos que eso. Est\u00e1n ah\u00ed, en la f\u00e1brica o la oficina, porque no tienen un plan B que los libere de ello. La satisfacci\u00f3n de sus necesidades m\u00e1s prioritarias depende de ese trabajo. Es la llave de acceso para obtener el ingreso necesario para ellos y sus familias. Fuera de ese trabajo, en general, no tienen otra opci\u00f3n de ingresos y sin ingresos vivir es imposible en el capitalismo. Por ello, hacen lo que sea, como sea, y cuando sea. Son las condiciones sociales los que han dado esa forma al mercado de trabajo, pero eso no quita el hecho que son seres humanos con dignidad y con un sentido ontol\u00f3gico de su presencia en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>A la econom\u00eda pol\u00edtica nunca le import\u00f3 eso. El discurso de la econom\u00eda moderna los considera, mira y registra como datos dentro de la estructura de la producci\u00f3n, el intercambio y el consumo. Los adscribe dentro del concepto de productividad marginal del capital y se transforman en un simple insumo con una capacidad de crear una riqueza determinada. No solo eso, sino que los hace tambi\u00e9n culpables del desempleo, al que lo consideran voluntario. Su condici\u00f3n de trabajadores, es decir de seres humanos que tienen una fuerza de trabajo al servicio de la producci\u00f3n de bienes y servicios, forma parte del c\u00e1lculo de los mercados de trabajo y de los costos marginales de la producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los salarios, en el discurso te\u00f3rico de la econom\u00eda, son una especie de balanza que define la frontera entre el empleo y el desempleo en el equilibrio del mercado de trabajo. Pero para ellos, en tanto seres humanos con dignidad y necesidades, el empleo o el desempleo es m\u00e1s que un indicador econ\u00f3mico. Es la frontera entre la angustia y la certeza, y, en algunos casos, entre la vida y la muerte. Se trata de una frontera que tiene mucho de metaf\u00edsica porque ata\u00f1e al sustrato m\u00e1s \u00edntimo del ser en el mundo, un estatuto de incertidumbre y vulnerabilidad que se define desde el empleo, pero que nunca es ni ser\u00e1 considerado como un dato en el discurso de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El ethos del trabajo atraviesa a la sociedad como uno de sus vectores fundamentales, y la unifica y solidifica bajo un objetivo com\u00fan: la productividad. Se resalta y magnifica la condici\u00f3n de trabajadores porque, efectivamente es su trabajo el que crea valor, pero al mismo tiempo que esa condici\u00f3n de trabajo se impone como norma social, se soslayan y se ocultan todas las dimensiones afectivas, \u00e9ticas, est\u00e9ticas, er\u00f3ticas, l\u00fadicas y emocionales que otorgan a los seres humanos su especificidad y su ontolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, como seres humanos conscientes, afectivos, emocionales e inteligentes, por supuesto que los obreros son mucho m\u00e1s que solamente trabajo, o fuerza de trabajo. La conversi\u00f3n de los seres humanos en obreros implicaba, a fortiori, una p\u00e9rdida de su condici\u00f3n ontol\u00f3gica. Todos los testimonios dan cuenta que en las f\u00e1bricas se produce un vaciamiento ontol\u00f3gico de lo humano, pero ello no obsta para acotar a la ideolog\u00eda sobre el trabajo y cuestionarla. Justo por eso cabe interrogarse sobre ese sesgo te\u00f3rico de la modernidad y el capitalismo sobre el ethos del trabajo, y preguntarse radicalmente si ese sesgo empobreci\u00f3 la complejidad de lo humano al convertirlo solamente en trabajador. Lewis Mumford tiene raz\u00f3n cuando se\u00f1ala: \u201cEl evangelio del trabajo era el lado positivo de la incapacidad para el arte, el juego, el recreo o la pura artesan\u00eda que hab\u00eda producido el agotamiento de los valores culturales y religiosos del pasado\u201d(Mumford 1971, 195-196).<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cfen\u00f3meno humano\u201d, al que hac\u00eda referencia Theilard de Chardin pierde toda consistencia ontol\u00f3gica, \u00e9tica, er\u00f3tica, l\u00fadica y est\u00e9tica al convertir al ser humano en obrero. Se puede romantizar todo lo que se quiera al trabajo, pero en s\u00ed mismo, como trabajo, siempre es embrutecedor. Al entrar en la f\u00e1brica, se pregunta Simone Weil, \u201c\u00bfQu\u00e9 gan\u00e9 con esta experiencia?\u201d y se responde: \u201cEl sentimiento de no poseer ning\u00fan derecho, cualquiera que este sea\u2026\u201d (Weil 2002, 170), y contin\u00faa: \u201cconfundida a los ojos de todos y a mis propios ojos con la masa an\u00f3nima, la desgracia&nbsp; de los dem\u00e1s ha entrado en mi carne y en mi alma\u201d(Weil 2002, 32). Curiosamente el testimonio de Simone Weil se parece mucho a aquel de Primo Levi, cuando contaba su experiencia como \u201ctrabajador\u201d en el Lager. A prop\u00f3sito de su experiencia como obrera, Simone Weil escribe: \u201crecib\u00ed ah\u00ed y para siempre la marca del esclavo\u201d(Weil 2002, 38). El testimonio de Weil da cuenta que el trabajo de los obreros es embrutecedor por definici\u00f3n y que \u201cninguna perfecta equidad social podr\u00e1 borrar jam\u00e1s\u201d esa condici\u00f3n de esclavitud moderna(Weil 2002, 39).<\/p>\n\n\n\n<p>Definitivamente, la condici\u00f3n de obrero empobrece la condici\u00f3n humana. No solamente por su adscripci\u00f3n al capitalismo y la conversi\u00f3n del trabajo humano en plusval\u00eda sino en su esencia misma. El trabajo en tanto trabajo desaloja de toda consistencia \u00e9tica, er\u00f3tica, est\u00e9tica y ontol\u00f3gica al \u201cfen\u00f3meno humano\u201d. Ahora tenemos m\u00e1s argumentos para comprender que Paul Lafargue finalmente ten\u00eda raz\u00f3n, hay que oponer al ethos del trabajo el derecho a la pereza, o cuando Schiller propon\u00eda la \u00e9tica del juego como fundamento y ethos alternativo al trabajo: \u201cPues por decirlo de una vez, el hombre s\u00f3lo juega donde es hombre en toda la plenitud de la palabra, y s\u00f3lo&nbsp;<em>es completamente hombre donde juega\u201d<\/em>, (Schiller, citado por Luk\u00e1cs (Luck\u00e1cs 1985, 68, cursivas el original)).<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s del ethos del trabajo estaba la realidad m\u00e1s prosaica que el trabajo humano es la fuente primigenia de todo valor. La defensa civilizatoria del trabajo es la protecci\u00f3n al n\u00facleo fundamental del valor, de donde la burgues\u00eda extrae su poder y sus propias condiciones de posibilidad. La creaci\u00f3n de riquezas, en el orden burgu\u00e9s, depende de la voluntad de poder que, como sabemos, no tiene l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Como trabajo y fuente de valor, los seres humanos, al ingresar a la industria, fueron mutilados de toda consideraci\u00f3n ontol\u00f3gica y transformados en obreros. La ideolog\u00eda del trabajo somete a todos, pero es imposible criticar esa ideolog\u00eda. Hay, adem\u00e1s, un orgullo en reclamarse obrero. Si el mundo ha sido creado por manos obreras, entonces \u00bfporqu\u00e9 no estar orgulloso de ello? Por ello, el trabajo como ethos pod\u00eda estar a la entrada del campo de exterminio de Auschwitz, as\u00ed como en las funciones matem\u00e1ticas de la teor\u00eda econ\u00f3mica moderna. No importa cu\u00e1ntos sue\u00f1os, esperanzas, frustraciones, pasiones, compongan la humana condici\u00f3n, todo ello pod\u00eda ser soslayado, obliterado y suprimido para salvar al trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Trabajo, capitalismo, valor y poder<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda moderna ha dejado de lado toda consideraci\u00f3n ontol\u00f3gica del \u201cfen\u00f3meno humano\u201d, porque lo consideran una cuesti\u00f3n metaf\u00edsica y, por lo tanto, sin posibilidades anal\u00edticas, para asumir un principio de realidad establecido desde la emergencia del capitalismo y el mercado mundial, del Estado-naci\u00f3n moderno y de la ilustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello que emerg\u00eda en las entra\u00f1as del capitalismo era la promesa de liberar a la humanidad del yugo de la escasez y, gracias a la divisi\u00f3n del trabajo, esta promesa pod\u00eda esta vez cumplirse. Adam Smith hab\u00eda encontrado el hilo de Ariadna precisamente en la divisi\u00f3n del trabajo para vislumbrar en su met\u00e1fora del taller de alfileres el nacimiento de una nueva era, en la que el m\u00e1s humilde de sus habitantes, seg\u00fan Smith, podr\u00eda tener acceso a riquezas que el m\u00e1s poderoso de los reyes antiguos.<\/p>\n\n\n\n<p>La riqueza, esta vez como producci\u00f3n consciente y como voluntad de poder, efectivamente pod\u00eda crearse en magnitudes in\u00e9ditas y, en \u00faltima instancia, solo depend\u00eda de esa voluntad de poder. Nunca antes la humanidad hab\u00eda tenido ante s\u00ed la posibilidad de un volumen de riquezas de tal magnitud. La promesa emancipatoria de liberar a la humanidad de la escasez ten\u00eda visos de verdad. Sobre esa promesa descansa el universo simb\u00f3lico de la ideolog\u00eda del progreso, el progreso, como sabemos es la \u201ccontradicci\u00f3n que nunca se resuelve\u201d (Luck\u00e1cs 1985, 92); pero es el sustento simb\u00f3lico de su heredera: el crecimiento econ\u00f3mico. Se cree, con la fe del carbonero, que el crecimiento econ\u00f3mico resolver\u00e1 los problemas sociales. No importa que la vida humana est\u00e9 a punto del colapso por los efectos del calentamiento global, pero bajo ninguna circunstancia se puede resignar el crecimiento econ\u00f3mico. Pero el crecimiento econ\u00f3mico, como ya lo sabemos, es solo parte del mito fundacional de la burgues\u00eda. No hay, no ha habido y nunca habr\u00e1 nada parecido al progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en ese proceso de \u201ccrecimiento econ\u00f3mico\u201d llevado adelante por la industrializaci\u00f3n, los seres humanos, devinieron en insumo y ap\u00e9ndice de las m\u00e1quinas y la tecnolog\u00eda. El proceso de trabajo se tecnific\u00f3 y el trabajo humano se disciplin\u00f3 en funci\u00f3n del ritmo de la m\u00e1quina. La f\u00e1brica devino en espacio autoritario, jer\u00e1rquico, burocr\u00e1tico, fascista. A ese proceso se lo denomin\u00f3 taylorismo y, mal o bien, define la estructura misma de todo espacio productivo en todo el capitalismo hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trabajo y la amputaci\u00f3n ontol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La conversi\u00f3n de los seres humanos en obreros que se produjo en el capitalismo, caus\u00f3 la amputaci\u00f3n de toda dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica de lo humano. Factoriz\u00f3 la condici\u00f3n humana solamente como fuerza de trabajo incrustada en la industria y como ap\u00e9ndice de la m\u00e1quina. Aquello que constituye lo fundamental de lo humano, sus emociones, sus pasiones, sus afectos, sus sue\u00f1os, sus locuras, sus apegos y desapegos, toda dimensi\u00f3n \u00e9tica, er\u00f3tica, l\u00fadica y est\u00e9tica de la vida, en definitiva, la dignidad de lo humano, fueron dejados de lado para poder recuperar solamente la dimensi\u00f3n de fuerza de trabajo porque solo desde ah\u00ed, aparentemente, pod\u00eda valorarse la riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, &nbsp;y&nbsp;<em>strictu sensu<\/em>, no existe la fuerza de trabajo. Los seres humanos no pueden ser amputados de la dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica que los estructura y define en tanto seres humanos, ni tampoco en su dignidad, sin que medie un proceso de violencia y despojo de esa dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica. La&nbsp;<em>fuerza de trabajo<\/em>&nbsp;es solamente un recurso heur\u00edstico y metodol\u00f3gico de la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica para comprender la divisi\u00f3n del trabajo, la formaci\u00f3n de los costos de producci\u00f3n, y la extracci\u00f3n de la plusval\u00eda, pero nada m\u00e1s all\u00e1 de eso. Visto en su justa perspectiva, la plusval\u00eda no es solamente un despojo de trabajo, es un despojo de la ontolog\u00eda de lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan trabajador del mundo puede ser reducido a fuerza de trabajo porque \u00e9l es en s\u00ed mismo una totalidad y una complejidad que rebasa por todos los lados la definici\u00f3n de fuerza de trabajo. En cada minuto del proceso productivo, hay un ser humano que siente, piensa, sue\u00f1a, tiene emociones, recuerdos, anhelos, frustraciones, por m\u00e1s taylorista que sea esa industria. Cada fracci\u00f3n de ese minuto laboral est\u00e1 contaminada por la ontolog\u00eda de lo humano. Quiz\u00e1 los suicidios de trabajadores de la empresa china Foxconn (la m\u00e1s grande empresa tecnol\u00f3gica del mundo), por sobreexplotaci\u00f3n y maltrato, den cuenta de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso no se puede liberar al trabajo, porque la noci\u00f3n de trabajo es ya en s\u00ed misma un empobrecimiento de la condici\u00f3n humana. No existe, y no puede existir, la emancipaci\u00f3n del trabajo porque la emancipaci\u00f3n del trabajo, por definici\u00f3n, exige su anulaci\u00f3n. Pero anular el trabajo implicar\u00eda, por supuesto, anular el valor. Es decir, a la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata, en definitiva, de liberar el trabajo, se trata de liberar la vida humana sometida al trabajo. Se trata de humanizar al trabajo y otorgarle las condiciones ontol\u00f3gicas de lo humano porque forma parte de esa ontolog\u00eda. Se trata de comprender a los trabajadores como seres humanos con dignidad. Se trata de recuperar la ontolog\u00eda de lo humano y evitar su evaporaci\u00f3n, por as\u00ed decirlo, en la explotaci\u00f3n industrial y moderna.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trabajo como demiurgo de lo real<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el ethos del capitalismo, con su apuesta por la frugalidad, el ahorro y el ascetismo, aquello que Weber describe como el \u201cesp\u00edritu del capitalismo\u201d, construy\u00f3 al trabajo como una determinaci\u00f3n trascendente a lo social. Se trataba de un punto de vista coherente con los procesos de emancipaci\u00f3n pol\u00edtica de la burgues\u00eda que quer\u00eda liberar a los seres humanos de las relaciones de servidumbre para someterlos a los procesos disciplinarios de la producci\u00f3n fabril e industrial. Para la burgues\u00eda, el trabajo se determinaba desde un contrato que establec\u00eda las condiciones de libertad e igualdad del orden pol\u00edtico moderno. Solo se firma un contrato entre iguales, tal es la ficci\u00f3n jur\u00eddica del orden burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la cr\u00edtica marxista, el trabajo estaba ya alienado en s\u00ed mismo porque el trabajador no es due\u00f1o de lo que produce, de hecho ha sido reducido a mercanc\u00eda y, como tal, es el origen y fundamento de la propiedad privada. Si el trabajo construye lo real en tanto real, y si el trabajo est\u00e1 alienado en la sociedad burguesa, entonces lo real est\u00e1 tambi\u00e9n alienado. Emancipar al trabajo, equival\u00eda, por tanto, permitir que los seres humanos se apropien de la realidad que ellos mismos crean en la producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la alienaci\u00f3n moderna, el productor no es due\u00f1o de lo que crea; los objetos aparecen extra\u00f1os al proceso que los gener\u00f3, y como tales se convierten en fetiches de una relaci\u00f3n alienada. El sujeto alienado tiende a ver al mundo y a las relaciones sociales como si fuesen cosas. Deja de ver relaciones sociales para verlas como relaciones entre objetos. Cosifica lo real. Otorga a las cosas un poder demi\u00fargico sobre s\u00ed mismo. Pero no solo los objetos se vuelven extra\u00f1os a sus creadores, sino la propia actividad de creaci\u00f3n se convierte en extra\u00f1a en s\u00ed misma. El trabajador no es \u00e9l mismo en el proceso de trabajo. Ese proceso de trabajo lo reduce a ser un objeto m\u00e1s, apenas un ap\u00e9ndice de la m\u00e1quina. La propia actividad de trabajar ya no le pertenece al trabajador. En consecuencia, el mismo proceso de producci\u00f3n se convierte en extra\u00f1o para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la producci\u00f3n crea sus propias condiciones de existencia en tanto sociedad e historia, la alienaci\u00f3n del trabajo implica la alienaci\u00f3n social en conjunto, la alienaci\u00f3n de su propia historia. As\u00ed, y de la misma manera que los trabajadores no reconocen los objetos que ellos mismos fabrican, los seres humanos hacen su propia historia pero tampoco se reconocen en ella. Hacen y construyen su propia sociedad, pero esta misma sociedad les aparece como una potencia extra\u00f1a a ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso que se consideraba, desde el marxismo, que la emancipaci\u00f3n del trabajo equivale a devolver el sentido hist\u00f3rico y social a los propios seres humanos. En ese sentido, el trabajo es en realidad una categor\u00eda de ontolog\u00eda pol\u00edtica, porque es la determinaci\u00f3n que permite comprender la estructura ontol\u00f3gica de lo real. No obstante, fue le\u00eddo como si fuese una categor\u00eda econ\u00f3mica. Se hipostasi\u00f3 una categor\u00eda ontol\u00f3gica-pol\u00edtica, como una dimensi\u00f3n econ\u00f3mica y productiva.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La otra alienaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La anal\u00edtica y la cr\u00edtica a la alienaci\u00f3n del trabajo, que de alguna manera se genera desde el ethos del capitalismo, no obstante, no permit\u00eda ver esa otra alienaci\u00f3n que comenzaba el momento preciso de dejar la f\u00e1brica, el taller, la oficina. Esa otra alienaci\u00f3n que colonizaba el tiempo aparentemente libre y lo convert\u00eda en el espect\u00e1culo de su propia alienaci\u00f3n, se invisibilizaba, dejaba de advertirse y se soslayaba.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trataba solamente de la alienaci\u00f3n del trabajo que transfer\u00eda riquezas desde los trabajadores hacia la burgues\u00eda, hab\u00eda algo m\u00e1s que eso y que pod\u00eda ser comprendido, asumido, visto, constatado en el instante mismo en el que el obrero, el t\u00e9cnico, el oficinista, en definitiva, cualquier trabajador, dejaba la f\u00e1brica, la oficina, el taller o cualquier sitio de trabajo. Se trata de una alienaci\u00f3n m\u00e1s agresiva a\u00fan porque le quitaba aquello que no le hab\u00eda quitado todav\u00eda el trabajo de la f\u00e1brica o de la oficina.<\/p>\n\n\n\n<p>En el proceso productivo o en la oficina, la serie de tareas a las cuales ten\u00eda que someterse el trabajador demandaban de su atenci\u00f3n y, de alguna manera, absorb\u00edan sus capacidades y le dejaban poco espacio para reflexionar sobre s\u00ed mismo. Pero una vez fuera del sitio de trabajo, se supone que pod\u00eda recuperar su propio tiempo. Se supone que pod\u00eda reponer no solo sus fuerzas sino tambi\u00e9n a s\u00ed mismo. Pero no hab\u00eda eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Al salir del sitio de trabajo actuaba un proceso de alienaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s fuerte de aquel de la producci\u00f3n. Se trataba de un proceso de alienaci\u00f3n de su propio tiempo libre y por fuera del tiempo productivo. Una alienaci\u00f3n que inclu\u00eda a todos aquellos de forma independiente que est\u00e9n o no en el proceso productivo. Ni\u00f1os, j\u00f3venes, desempleados, ancianos, mujeres, retirados, en fin, todos ellos sent\u00edan c\u00f3mo su propio tiempo era colonizado, expropiado, sometido a un proceso de alienaci\u00f3n m\u00e1s intensivo incluso que aquel de la f\u00e1brica.<\/p>\n\n\n\n<p>Era muy dif\u00edcil que la anal\u00edtica de la teor\u00eda econom\u00eda pueda dar cuenta de ese proceso porque se generaba por fuera de las coordenadas de la producci\u00f3n, pero formaba parte de la producci\u00f3n. Se integraba a ella. La complementaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda, en efecto, toda una potente industria que administraba el tiempo de los dem\u00e1s en funci\u00f3n de sus propias necesidades de ganancia y que, aparentemente, no estaba en el proceso industrial cl\u00e1sico. Un proceso insidioso que se va a revelar en toda su amplitud a fines del primer tercio del siglo XXI, en pleno capitalismo tard\u00edo, cuando la estructura cotidiana de la vida social se convierta en&nbsp;<em>big data<\/em>, y se comercialice como mercanc\u00eda. \u00bfC\u00f3mo entender esta nueva alienaci\u00f3n y que no proviene directamente desde el trabajo alienado de la f\u00e1brica? \u00bfBajo qu\u00e9 anal\u00edtica visualizarla? \u00bfQu\u00e9 conclusiones derivan de ella?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La sociedad del espect\u00e1culo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A mediados del siglo XX, Guy Debord, escribi\u00f3&nbsp;<em>La Sociedad del Espect\u00e1culo<\/em>. Se trata de un texto seminal para comprender las formas por las cuales el tiempo social y el tiempo individual son alienados. Quiz\u00e1 sea conveniente analizar las l\u00edneas gruesas que plantea Debord en la Sociedad del Espect\u00e1culo, como un marco te\u00f3rico general para entender esa otra alienaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo, escribe Debord, es una relaci\u00f3n social mediada por im\u00e1genes en las cuales la verdad se convierte en un momento de lo falso. \u201cToda la vida de las sociedades en las cuales reinan las condiciones modernas de producci\u00f3n se anuncia como una inmensa acumulaci\u00f3n de espect\u00e1culos. Todo aquello que es directamente vivido es alejado en una representaci\u00f3n\u201d (Debord 2006, 766).<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo unifica a la sociedad y permite separar a las personas de sus propias representaciones. No es suplemento ni decoraci\u00f3n, \u201cbajo todas sus formas particulares, informaci\u00f3n o propaganda, publicidad o consumo directo de diversi\u00f3n, el espect\u00e1culo constituye el&nbsp;<em>modelo&nbsp;<\/em>presente de la vida socialmente dominante\u201d(Debord 2006, 767, cursivas el original).<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo coloniza como una presencia permanente la parte principal del tiempo vivido fuera de la producci\u00f3n. El espect\u00e1culo permite separar la unidad de lo real con respecto a su imagen proyectada en la conciencia de las personas, de esta manera el espect\u00e1culo crea su propia realidad y la suplanta y la posiciona a la conciencia social como la \u00fanica realidad posible, \u201cesta alienaci\u00f3n rec\u00edproca es la esencia y el soporte de la sociedad existente\u201d(Debord 2006, 768). El espect\u00e1culo organiza a la sociedad y su empleo del tiempo en su cotidianidad, porque est\u00e1 construido sobre el tiempo social existente y sus representaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Su car\u00e1cter tautol\u00f3gico se desprende por el hecho que el fin es el medio y viceversa. El espect\u00e1culo es \u201cel sol que nunca se pone sobre el imperio de la pasividad moderna\u201d(Debord 2006, 769). Los individuos en la sociedad moderna y capitalista est\u00e1n acostumbrados a mirar su propia realidad y su propia vida como espect\u00e1culos. Bajo sus luces la vida social se ratifica, se verifica y se valida. Fuera de sus luces deja de existir.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo reduce a las personas a condici\u00f3n de espectadoras de su propia vida como si fuese la vida de otros. En el espect\u00e1culo parecer es ser y ser es parecer. Es el barroquismo de la imagen que imposta su propia realidad. Las im\u00e1genes del espect\u00e1culo, aunque ilusorias, devienen, para los individuos, en reales, m\u00e1s reales incluso que ellos mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo, escribe Debord, \u201ces la reconstrucci\u00f3n material de la ilusi\u00f3n religiosa\u201d, porque si en la religi\u00f3n las personas hab\u00edan puesto sus propios poderes y posibilidades en entidades separadas de ellos, en el espect\u00e1culo se realiza el mismo proceso y se transfiere la capacidad social de imaginar hacia una industria que confisca esos sue\u00f1os, esas im\u00e1genes y las devuelve invertidas, alienadas: \u201cEl espect\u00e1culo es el mal sue\u00f1o de la sociedad moderna encadenada, que no expresa finalmente sino su deseo de dormir. El espect\u00e1culo es el guardi\u00e1n de ese sue\u00f1o\u201d(Debord 2006, 771). Es el discurso ininterrumpido del orden, es su \u201cmon\u00f3logo elogioso\u201d, es \u201cel autorretrato del poder en la \u00e9poca de su gesti\u00f3n totalitaria de las condiciones de existencia\u201d(Debord 2006, 771).<\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad del espect\u00e1culo no es solamente aquella que se expresa en los medios de comunicaci\u00f3n de masas, ni la industria del entretenimiento, ni el parque tem\u00e1tico, ni en las redes sociales, es una condici\u00f3n de posibilidad en la administraci\u00f3n del tiempo social por fuera del tiempo productivo en el cual son las im\u00e1genes, creadas desde el espect\u00e1culo, las que suplantan a lo real. Es la enajenaci\u00f3n absoluta del tiempo social.<\/p>\n\n\n\n<p>El alfa y omega de la sociedad del espect\u00e1culo es la separaci\u00f3n entre el tiempo de vida de las personas y el espect\u00e1culo de su propia vida impostada y falsificada por la sociedad del espect\u00e1culo (Debord 2006, 772). El espect\u00e1culo ha creado una imagen sobre las posibilidades de lo humano y ha inscrito dentro de esas posibilidades aquellas que definen los horizontes sociales. No se puede ir nunca m\u00e1s all\u00e1 de ese horizonte social previamente establecido por la sociedad del espect\u00e1culo. As\u00ed, lo que es ha sido y ser\u00e1. El cambio social est\u00e1 prohibido y los trasgresores son estigmatizados como agentes del caos, el desorden y el mal. El espect\u00e1culo oculta, muestra y determina las fronteras del orden y su trasgresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo transforma a los seres humanos de seres sociales e hist\u00f3ricos en seres individuales, aislados y que se sienten solos ontol\u00f3gicamente. El espect\u00e1culo trabaja todo el tiempo para vaciar la ontolog\u00eda del mundo y para suprimir la autoestima de todos. Si la religi\u00f3n operaba desde la culpa ontol\u00f3gica, el espect\u00e1culo opera desde la comparaci\u00f3n odiosa. El espect\u00e1culo fragmenta todo v\u00ednculo social solidario y fraterno. Construye soledades. Fabrica impasables muros invisibles. Construye consensos imposibles. Lesiona la dignidad de lo humano con la anuencia y el aplauso de los espectadores, y los reconstruye como seres perdidos en s\u00ed mismos y que solo se tienen a s\u00ed mismos: \u201cEl origen del espect\u00e1culo es la p\u00e9rdida de la unidad del mundo y la expansi\u00f3n gigantesca del espect\u00e1culo moderno expresa la totalidad de esta p\u00e9rdida\u201d (Debord 2006, 774).<\/p>\n\n\n\n<p>Debord escribe que el espect\u00e1culo \u201ces capital a tal grado de acumulaci\u00f3n que deviene imagen\u201d (Debord 2006, 775). El espect\u00e1culo se adue\u00f1a del tiempo de todos, lo coloniza y extrae de \u00e9l plusval\u00eda. Y lo puede hacer porque se mueve en la subjetividad de lo humano. Porque puede valorizar esa subjetividad y convertirla en una dimensi\u00f3n m\u00e1s de los procesos capitalistas de producci\u00f3n de valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Las industrias de la publicidad conocen bien el terreno que pisan porque est\u00e1n acostumbradas a crear patrones y arquetipos sociales asociados a comportamientos humanos que han sido previamente analizados. Se puede escapar de la f\u00e1brica o la oficina, pero nadie puede escaparse del espect\u00e1culo. Tengamos o no trabajo, festejamos los goles de la liga europea de f\u00fatbol, y sabemos m\u00e1s de f\u00fatbol que de las leyes que se aprueban en nuestros pa\u00edses; y de esos ejemplos, hay muchos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Logo, marca, espect\u00e1culo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el capitalismo tard\u00edo de la globalizaci\u00f3n se produce un fen\u00f3meno extra\u00f1o e interesante: las grandes corporaciones dejan de producir los bienes y servicios que los hab\u00edan posicionado en el mercado mundial. Nike deja de producir zapatos y ropa deportiva y subcontrata su producci\u00f3n. Las dem\u00e1s corporaciones de implementos deportivos siguen el mismo camino: Adidas, Puma, entre otras, tambi\u00e9n dejan de producir y se dedican a subcontratar. Apple, la empresa del capitalismo tard\u00edo m\u00e1s importante de todas por su capitalizaci\u00f3n en bolsa, tampoco ya produce nada. Ha trasladado a Foxconn, una empresa china, la elaboraci\u00f3n de todos sus dispositivos. Si ya no producen bienes, entonces \u00bfqu\u00e9 producen? Y la respuesta es: marcas.<\/p>\n\n\n\n<p>Adidas, Nike, Puma, Reebok, Apple, Cisco, entre tantas, producen marcas de sus propios productos. En Nike, por ejemplo, no hay un solo trabajador textil. Solo hay expertos en gesti\u00f3n de marcas, administradores y abogados. Pero el precio de sus zapatillas deportivas o ropa deportiva, no ha disminuido en absoluto, m\u00e1s bien lo contrario. Lo mismo puede decirse de Apple Inc.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 produce,&nbsp;<em>strictu sensu<\/em>, Nike? Definitivamente ya no produce zapatillas ni ropa deportiva. Produce su marca, pero tambi\u00e9n produce algo m\u00e1s, produce comportamientos sociales en funci\u00f3n de su modelo de negocios. Produce la industria del deporte. Gracias a esa producci\u00f3n industrial del deporte, los seres humanos se integran a ella y cambian sus comportamientos. De pronto, millones de personas salen a hacer ejercicio en calles, plazas, avenidas y parques de la ciudad. Los gimnasios se multiplican por todas partes. El cuerpo se convierte en objeto sobre el cual se trabaja con tes\u00f3n y esfuerzo. Al gimnasio acompa\u00f1a la dieta. A la dieta, la moda. El fil\u00f3sofo franc\u00e9s, Michel Foucault, a esa forma insidiosa que nace desde el poder y que se instila en la subjetividad, las denomina \u201clas tecnolog\u00edas del yo\u201d. Ese comportamiento social, del cual extrae su plusval\u00eda y, por tanto, su ganancia Nike, y tantas otras corporaciones, habr\u00eda sido imposible sin la alienaci\u00f3n creada desde la sociedad del espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el capitalismo tard\u00edo, las personas han sido acondicionadas a consumirse a s\u00ed mismas a trav\u00e9s del mundo de las marcas y siguen las pautas de la generaci\u00f3n de comportamientos definidos desde las corporaciones. No compran ya un bien cualquiera, compran una marca y trasladan hacia esa marca aquellas caracter\u00edsticas subjetivas que, seg\u00fan su criterio, los har\u00eda diferentes. Compran h\u00e1bitos, compran comportamientos y no tienen la m\u00e1s m\u00ednima conciencia que lo hacen y tampoco les importa. Su vida converge hacia una disciplinamiento del cual, al parecer, no tienen idea.<\/p>\n\n\n\n<p>Al menos en la f\u00e1brica o en la oficina se siente la alienaci\u00f3n. En el gimnasio, en cambio, se piensa que se est\u00e1 ah\u00ed de motu propio. No se alcanzan a advertir todas las mediaciones sociales que existen detr\u00e1s de esa decisi\u00f3n aparentemente libre, saludable y cotidiana. No se percibe esa otra alienaci\u00f3n m\u00e1s potente que les arrebata el sentido mismo de su propia vida y que los acondiciona a hacer cosas que, en otros contextos, no las har\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, hay algo m\u00e1s que la producci\u00f3n, la distribuci\u00f3n y el consumo. Hay algo m\u00e1s que la simple consideraci\u00f3n del trabajo como factor de producci\u00f3n. Est\u00e1 ese tiempo social que empieza desde el momento en el cual cualquier trabajador deja el proceso productivo y se dirige fuera de \u00e9l para entrar en la sociedad del espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo no est\u00e1 solamente dentro de la empresa y la f\u00e1brica, tampoco est\u00e1 solamente en el mercado y los intercambios. El capitalismo lo invade todo, y lo coloniza todo. Si en la producci\u00f3n separa al productor del producto, en el espect\u00e1culo separa el tiempo de las personas, lo coloniza y, sobre esa colonizaci\u00f3n, construye comportamientos y conductas. Separa la conciencia de la vida. Enajena la vida misma en toda su ontolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La econom\u00eda conductual<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A fines del siglo XX y con mayor fuerza a inicios del siglo XXI, la econom\u00eda empez\u00f3 un proceso de an\u00e1lisis de esos comportamientos humanos, a trav\u00e9s de la teor\u00eda de las conductas. \u00bfC\u00f3mo piensan las personas? \u00bfC\u00f3mo act\u00faan bajo determinadas circunstancias? \u00bfQu\u00e9 patrones son susceptibles de obedecer? La econom\u00eda conductual se convierte en la expresi\u00f3n m\u00e1s positiva de aquello que Guy Debord llamaba la sociedad del espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>La econom\u00eda conductual no nos permite comprender que esos patrones de comportamiento y conducta forman parte de la ontolog\u00eda de lo humano. La econom\u00eda conductual, o teor\u00eda del comportamiento, convierte la ontolog\u00eda de lo humano en fisiolog\u00eda del consumo. La econom\u00eda conductual necesita conocer con la mayor precisi\u00f3n posible los comportamientos en circunstancias determinadas. Experimenta con las personas y las somete a una serie de situaciones para evaluar sus respuestas. Registra estas respuestas y las analiza a trav\u00e9s de modelos. Pero estos modelos de la econom\u00eda conductual no tienen nada que ver con los modelos de la teor\u00eda econ\u00f3mica. Los modelos econ\u00f3micos, creados a mediados del siglo XX para otorgar a la econom\u00eda cierta plausibilidad cient\u00edfica, procuraban abstraer l\u00f3gicas econ\u00f3micas para construir posibles escenarios antes diversas circunstancias nacionales o internacionales. Eran modelos que trataban de comprender la l\u00f3gica de los mercados y su interacci\u00f3n con las pol\u00edticas econ\u00f3micas, con los movimientos mundiales de los tipos de cambio, las tasas de inter\u00e9s, en fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Los modelos te\u00f3ricos de la teor\u00eda del comportamiento, en cambio, tratan de comprender c\u00f3mo act\u00faan los seres humanos ante un conjunto de se\u00f1ales, para construir patrones de comportamiento que luego puedan ser utilizados por las corporaciones en sus modelos de negocio.<\/p>\n\n\n\n<p>Los patrones de conducta de la econom\u00eda del comportamiento pueden utilizar metodolog\u00edas de las neurociencias, e incluso pueden incorporar a esos modelos los estudios y ex\u00e1menes neurol\u00f3gicos, para intuir patrones de consumo y de reacci\u00f3n frente a determinadas circunstancias, o marcas, o cambios de informaci\u00f3n en el mercado. Es como si la alienaci\u00f3n de la sociedad del espect\u00e1culo se sometiese a un microscopio para ver c\u00f3mo funciona y, de ah\u00ed administrarla de mejor manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Se produce un deslizamiento de la teor\u00eda del trabajo hacia la teor\u00eda del comportamiento, en donde los seres humanos primero son fuerza de trabajo con un precio determinado bajo un mercado concreto, en la ocurrencia el mercado de trabajo, hacia un contexto en el cual son solo informaci\u00f3n sobre patrones de comportamiento sobre el cual las empresas pueden definir sus modelos de negocios y, as\u00ed, se convierten en la materia prima del consumo. Son solo&nbsp;<em>big data<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el capitalismo tard\u00edo todo acto de consumo expresa ese proceso de disciplina social y alienaci\u00f3n. Es imposible tomar decisiones aut\u00f3nomas dentro de la sociedad del espect\u00e1culo. Todos y cada uno de nosotros estamos ya cuadriculados en una grilla definida&nbsp;<em>ex ante&nbsp;<\/em>por esas corporaciones que utilizan nuestra informaci\u00f3n en contra nuestra. Y somos nosotros los que la alimentamos d\u00eda tras d\u00eda. Es nuestro narcisismo ingenuo el que pone toda la informaci\u00f3n posible, sobre nosotros mismos, gratis, en las redes sociales. Este momento, y no es met\u00e1fora, la corporaci\u00f3n del big data sabe m\u00e1s de nosotros que nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Precariedad, uberizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La alienaci\u00f3n del trabajo y la sociedad del espect\u00e1culo convergen en las sociedades precarizadas por el neoliberalismo. En la guerra fr\u00eda del siglo XX, la burgues\u00eda tuvo que reinventarse para sobrevivir y en esa apuesta cre\u00f3 el Estado de bienestar y ampli\u00f3 los derechos ciudadanos. Gracias a ello se conform\u00f3 una enorme clase media y un Estado asistencialista. Pero esa apuesta se cancel\u00f3 cuando cay\u00f3 el muro de Berl\u00edn y la burgues\u00eda comprendi\u00f3 que pod\u00eda ejercer el poder sin simulacros. Las d\u00e9cadas finales del siglo XX son las de la demolici\u00f3n del Estado de bienestar. Una demolici\u00f3n que converge con la globalizaci\u00f3n, el internet, y la sociedad de la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa tendencia emerge la precariedad como sustrato del nuevo contrato social. El neoliberalismo precariza la sociedad. Flexibilidad laboral, privatizaci\u00f3n, desregulaci\u00f3n, apertura comercial, austeridad fiscal, son las coordenadas de la pol\u00edtica econ\u00f3mica del neoliberalismo. Es esa precarizaci\u00f3n la que permite la intersecci\u00f3n de la sociedad del espect\u00e1culo con la alienaci\u00f3n del trabajo, y quiz\u00e1 el mejor ejemplo sea la plataforma Uber.<\/p>\n\n\n\n<p>En las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, el acelerado desarrollo tecnol\u00f3gico de los dispositivos celulares condujo a su masificaci\u00f3n y la ampliaci\u00f3n de la cobertura y ancho de banda de las redes internet en las grandes ciudades multiplic\u00f3 la capacidad de procesar informaci\u00f3n; esto cre\u00f3 varios modelos de negocios que ten\u00edan en la informaci\u00f3n del<em>&nbsp;big data<\/em>&nbsp;su sustento fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>El<em>&nbsp;big data<\/em>&nbsp;nace de la intersecci\u00f3n de la alienaci\u00f3n de la sociedad del espect\u00e1culo y de la masificaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de informaci\u00f3n. Se alimenta de soledad y narcisismo. Pero esa intersecci\u00f3n descansa sobre un entramado de precarizaci\u00f3n, pobreza e incertidumbre social. El empleo se convierte en escaso y abundan los desempleados, muchos de ellos con t\u00edtulos universitarios. Despojados de toda certeza, son capaces de todo para obtener un ingreso. Y es ah\u00ed donde aparece la plataforma tecnol\u00f3gica Uber.<\/p>\n\n\n\n<p>Son la precarizaci\u00f3n y la incertidumbre provocadas desde el neoliberalismo, y la alienaci\u00f3n de la sociedad del espect\u00e1culo, las que crean las condiciones de posibilidad para la emergencia y constituci\u00f3n de Uber, una plataforma de inteligencia artificial, que no posee activos y que permite enlazar a cualquier persona con auto en cualquier ciudad del mundo, con un usuario de esa ciudad que necesite un servicio de taxi. Uber brinda una oportunidad de ingresos a personas que no son taxistas pero que pueden convertirse en taxistas sin serlo.&nbsp; Uber cobra una comisi\u00f3n por cada carrera de taxi que se contrate bajo su plataforma. Se trata de competencia desleal para los taxistas profesionales que tienen que pagar por costos de transacci\u00f3n para ejercer su profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de este modelo de negocios est\u00e1 la informaci\u00f3n. Uber ser\u00eda imposible sin la sociedad del espect\u00e1culo. Porque son las redes sociales las que permiten extraer informaci\u00f3n clave de todos y cada una de las personas usuarias, y eso solamente es posible bajo la sociedad del espect\u00e1culo. Si las personas ponen informaci\u00f3n, muchas veces \u00edntima y confidencial, en sus redes sociales, y transfieren la propiedad de esa informaci\u00f3n a las plataformas tecnol\u00f3gicas que administran esas redes sociales, es porque esas personas se consideran parte de la sociedad del espect\u00e1culo y quieren participar en ese espect\u00e1culo. Esa informaci\u00f3n personal se procesa y de ella se extraen patrones y comportamientos que luego se venden a las corporaciones. El marco te\u00f3rico que las define y estructura epistemol\u00f3gicamente proviene de la econom\u00eda conductual.<\/p>\n\n\n\n<p>Uber compra esa informaci\u00f3n y la convierte en insumo de su modelo de negocios. Aprovecha la desregulaci\u00f3n laboral y la precariedad laboral del neoliberalismo para explotar a personas necesitadas de ingresos. Son trabajadores que no tienen ninguna seguridad social o l\u00edmites de trabajo.&nbsp;<em>strictu sensu<\/em>&nbsp;no son taxistas y por ello no pueden reclamar los derechos que las sociedades han creado para estos gremios. Pero representan la nueva forma de explotaci\u00f3n del capitalismo de plataformas y del capitalismo cognitivo. Glovo, Uber, Airbnb, entre otras, empezaron como&nbsp;<em>starups&nbsp;<\/em>antes de devenir en plataformas con modelos de negocios definidos. La informaci\u00f3n es al capitalismo de plataformas y capitalismo cognitivo, lo que el petr\u00f3leo a la industria de la energ\u00eda f\u00f3sil. La diferencia es que esa informaci\u00f3n, para la industria del&nbsp;<em>big data<\/em>, tiene costo marginal cero, es decir, es gratis. Nosotros se la regalamos cotidianamente a trav\u00e9s de las redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la \u201cuberizaci\u00f3n\u201d de la sociedad, establece una especie de coordenadas que pueden permitirnos avizorar los contornos que asume el capitalismo en nuestras sociedades, existen tambi\u00e9n otros fen\u00f3menos que dan cuenta de transformaciones profundas y que, de alguna manera, tienen que ver con la noci\u00f3n de trabajo, riqueza, moneda, y poder en el capitalismo tard\u00edo. Uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s interesantes es el aparecimiento de las criptomonedas. Quiz\u00e1 una breve reflexi\u00f3n a partir de ah\u00ed pueda ayudarnos a situar otra perspectiva sobre la cr\u00edtica a la noci\u00f3n de trabajo y riqueza y extraer algunos elementos para una propuesta emancipatoria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Criptomonedas: los arcanos que prefiguran el futuro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 2009 Satoshi Nakamoto public\u00f3 un texto sobre el bitcoin&nbsp;<em>(Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System)&nbsp;<\/em>como un nuevo protocolo para transferencias de valor en el cual desalojaba al tercero de confianza, es decir los bancos, por la transparencia de los intercambios en l\u00ednea persona a persona. Con ello produjo una verdadera revoluci\u00f3n. Nadie sabe a\u00fan qui\u00e9n es Satoshi Nakamoto, pero cada vez hay un consenso en apreciar su contribuci\u00f3n como uno de los cambios m\u00e1s importantes en el capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las criptomonedas son dif\u00edciles de comprender a pesar que todos los protocolos de su funcionamiento son p\u00fablicos y de libre acceso. Su lenguaje est\u00e1 hecho m\u00e1s para programadores de software que para el p\u00fablico en general, y se intuye algo del funcionamiento del bitcoin pero, en general, se desconoce c\u00f3mo se crean y c\u00f3mo se respaldan. Se sabe que la miner\u00eda de bitcoins es un proceso abierto para cualquier persona y que consume mucha electricidad. Se sabe tambi\u00e9n que detr\u00e1s del bitcoin no hay banco alguno y que todos sus procesos son transparentes, de hecho se denomina cadena de bloques a cada bitcoin creado. Es la capacidad de realizar emisi\u00f3n monetaria, que ha alcanzado un enorme valor, a disposici\u00f3n de todas las personas del mundo lo que lo convierte en un fen\u00f3meno in\u00e9dito. Siempre detr\u00e1s de una moneda hab\u00eda un banco. Esta vez, los bancos desaparecen. Dejan de ser los actores centrales de la moneda. Se produce una real democratizaci\u00f3n de la moneda mediada, obviamente, por la complejidad que le es inherente. Es un fen\u00f3meno del internet, de la emergencia de los \u201cbienes informacionales\u201d, y de la multiplicaci\u00f3n de las capacidades productivas de nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, doce a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del texto de Nakamoto, y la emergencia del bitcoin como moneda digital que permite todo tipo de transacciones econ\u00f3micas en internet y de un n\u00famero cada vez mayor de criptomonedas, el pa\u00eds m\u00e1s peque\u00f1o de Am\u00e9rica Latina, El Salvador, asume al bitcoin como moneda de curso legal para todas las transacciones del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Si es legal, entonces tiene que registrarse en el balance del Banco Central y, por consiguiente, en sus cuentas de reservas internacionales. El problema est\u00e1 que el Manual de Balanza de Pagos del FMI, que es el est\u00e1ndar utilizado al efecto por la mayor\u00eda de pa\u00edses del mundo, proh\u00edbe registrar a las criptomonedas como divisas. El Salvador, de esta manera, y quiz\u00e1 sin propon\u00e9rselo, se pone por fuera del radar monetario del FMI. Es el primer pa\u00eds del mundo en lograrlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El FMI registra en la balanza de pagos y en las cuentas fiscales, aquella contabilidad que es coherente con los giros monetarios de los bancos privados, las corporaciones y los mercados, y para todos ellos existe una teor\u00eda monetaria que los fundamenta pero que entra en contradicci\u00f3n directa con el sustrato mismo de las criptomonedas. En otras palabras, la teor\u00eda monetaria est\u00e1ndar estalla en mil pedazos ante el fen\u00f3meno de las criptomonedas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las criptomonedas, de hecho, est\u00e1n por fuera del radar del FMI y de la finanza corporativa mundial. Puede ser que algunos actores financieros apuesten a favor o en contra de las criptomonedas pero, definitivamente, no las controlan, a diferencia de las emisiones monetarias que est\u00e1n bajo su directo control. Las criptomonedas escapan por los intersticios de la estructura pan\u00f3ptica y disciplinaria del poder financiero y monetario.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de los arcanos de las criptomonedas, est\u00e1 la constataci\u00f3n que el mundo est\u00e1 cambiando y que los referentes para comprender esos cambios a\u00fan tienen que ser creados. Los marcos epistemol\u00f3gicos con los cuales vemos e interpretamos al siglo XXI en realidad pertenecen al siglo pasado. Los conceptos tan caros para la industrializaci\u00f3n y el desarrollo econ\u00f3mico, y de ellos la noci\u00f3n de trabajo, dejan de ser pertinentes para comprender los problemas de la humanidad en el siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay teor\u00eda econ\u00f3mica para interpretar correctamente los fen\u00f3menos de las criptomonedas, o los NFT. Porque estos fen\u00f3menos solamente pueden emerger en una econom\u00eda que empieza a trasladarse hacia los bienes informacionales. Hasta el momento, nuestros marcos te\u00f3ricos de una u otra manera intentaban comprender la creaci\u00f3n de bienes y servicios concretos. La informaci\u00f3n era solamente un a\u00f1adido a esos procesos. Pero \u00bfc\u00f3mo entender, por ejemplo, el valor de mercado de un Token No-Fungible (NFT)? \u00bfQu\u00e9 significa realmente la noci\u00f3n de trabajo y el ethos del trabajo ante la din\u00e1mica de los NFT? Los NFT son apenas el inicio de lo que se viene en esta nueva econom\u00eda de lo digital. Se trata, por tanto, de la transici\u00f3n hacia una econom\u00eda de la post-escasez, caracterizada por la producci\u00f3n de bienes informacionales. Bienes con alto valor a\u00f1adido y que tienen poco que ver con la econom\u00eda del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en plena transici\u00f3n de sociedades de escasez hacia sociedades de la post-escasez, es decir, sociedades de abundancia, en las cuales la econom\u00eda gira hacia los bienes informacionales, que por concepto tienen, adem\u00e1s, una tendencia al costo marginal cero.<\/p>\n\n\n\n<p>En una sociedad de la abundancia, la noci\u00f3n de trabajo se convierte en anacr\u00f3nica, o en todo caso, en una noci\u00f3n que debe ser reformulada. En el siglo XXI, se produce una riqueza cuyos referentes est\u00e1n en la informaci\u00f3n. Precisamente por ello, la pobreza deja de ser un fen\u00f3meno econ\u00f3mico, como lo es en las sociedades de la escasez, para convertirse en un fen\u00f3meno pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las sociedades del siglo XXI tienen todas las posibilidades, por ejemplo, de crear una renta b\u00e1sica a todos sus habitantes. Tienen la suficiente riqueza para hacerlo. Si un pa\u00eds decide, por poner un caso, destinar un porcentaje de su riqueza (medida a\u00fan por el PIB), para renta b\u00e1sica universal, lo m\u00e1s probable es que la sociedad devuelva ese valor y, adem\u00e1s, multiplicado. Porque la estructura productiva de la sociedad del siglo XXI est\u00e1 logrando la confluencia de la inteligencia artificial y la automatizaci\u00f3n total, entre otros procesos, a toda la cadena productiva de valor, de tal manera que la riqueza tiende a ser exponencial, al tiempo que se generan nuevas opciones de riqueza desde la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los contenidos de la emancipaci\u00f3n del siglo XXI est\u00e1n ah\u00ed: cambios en los patrones de producci\u00f3n industrial para salir de una vez por todas del crecimiento econ\u00f3mico, y finalmente cuidar y proteger al planeta. Reconocimiento de los derechos fundamentales como el eje de toda nueva contractualidad, lo que significa abandonar de forma definitiva el Estado de derecho (que es el marco jur\u00eddico del neoliberalismo). Cambiar el sistema monetario mundial para devolver a los ciudadanos la posibilidad que sean ellos mismos los que realicen sus propias emisiones monetarias, algo que ya ha empezado con las criptomonedas. Crear una renta b\u00e1sica universal para todos y todas sin condici\u00f3n alguna. Reducir la jornada laboral. Crear un sistema integral y universal de seguridad social para todos. Abandonar el sistema escol\u00e1stico de educaci\u00f3n por una educaci\u00f3n liberadora y sin referencia a la escuela. Liberar el sistema de patentes hacia el&nbsp;<em>copyleft<\/em>. Defender los derechos de las minor\u00edas, y garantizar el derecho al aborto, el matrimonio igualitario, el consumo recreativo de cannabis, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Si las sociedades del capitalismo tard\u00edo empiezan a transitar hacia un horizonte de post-escasez, en las cuales la pobreza se convierte en inequidad y su resoluci\u00f3n es b\u00e1sicamente pol\u00edtica, lo que nos permite, adem\u00e1s, confrontar de manera directa a la alienaci\u00f3n del trabajo, entonces se convierte en plausible, pertinente y necesaria aquella apelaci\u00f3n que hac\u00edan los&nbsp;<em>letristas<\/em>, all\u00e1 a mediados del siglo XX en Francia y Europa: la tarea revolucionaria del momento es el&nbsp;<em>ocio desalienado<\/em>. De una u otra forma, mal o bien tenemos una agenda y una hoja de ruta para esta partedel siglo XXI, pero, sin duda alguna, la cuesti\u00f3n m\u00e1s fuerte y m\u00e1s compleja ser\u00e1: \u00bfc\u00f3mo salir de la sociedad del espect\u00e1culo?<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h1>\n\n\n\n<p>Debord, Guy.&nbsp;<em>Obras.<\/em>&nbsp;Paris: Gallimard, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>Weil, Simone.&nbsp;<em>La Condition ovri\u00e8re.<\/em>&nbsp;Paris: Gallimard, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p>Mumford, Lewis.&nbsp;<em>T\u00e9cnica y Civilizaci\u00f3n.<\/em>&nbsp;Madrid: Alianza Universidad, 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>Luck\u00e1cs, Georg.&nbsp;<em>Historia y conciencia de clase (Vol II).<\/em>&nbsp;Barcelona: Orbis, 1985.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pablo D\u00e1valos. Economista ecuatoriano con estudios de Maestr\u00eda en Lovaina (B\u00e9lgica) y Doctorado en Econom\u00eda por la Universidad Grenoble-Alpes (Francia). Profesor titular de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Ecuador en el \u00e1rea de Econom\u00eda Pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo D\u00e1valos Fuente: Rebeli\u00f3n Con el nacimiento del capitalismo la noci\u00f3n de trabajo se convirti\u00f3 en un ethos civilizatorio. 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