{"id":5332,"date":"2021-10-12T23:02:17","date_gmt":"2021-10-12T23:02:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5332"},"modified":"2021-11-01T11:14:03","modified_gmt":"2021-11-01T11:14:03","slug":"el-subimperialismo-en-medio-oriente","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5332","title":{"rendered":"El subimperialismo en Medio Oriente"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/el-subimperialismo-en-medio-oriente\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Turqu\u00eda, Arabia Saudita e Ir\u00e1n disputan primac\u00eda en un novedoso contexto de protagonismo regional en las tensiones de Medio Oriente. Esa gravitaci\u00f3n es registrada por muchos analistas, pero la conceptualizaci\u00f3n de ese rol exige recurrir a una noci\u00f3n introducida por los te\u00f3ricos marxistas de la dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El subimperialismo se aplica a estos casos y contribuye a esclarecer la peculiar intervenci\u00f3n de esos pa\u00edses en el traum\u00e1tico escenario de la zona. La categor\u00eda es pertinente y com\u00fan en m\u00faltiples planos, pero tambi\u00e9n presenta tres significados muy singulares.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CARACTER\u00cdSTICAS Y SINGULARIDADES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El subimperialismo es una modalidad paralela y secundaria del imperialismo contempor\u00e1neo. Se verifica en las potencias medianas que mantienen un significativo distanciamiento de los centros del poder mundial. Esos pa\u00edses desenvuelven contradictoras relaciones de convergencia y tensi\u00f3n con las fuerzas hegem\u00f3nicas de la geopol\u00edtica global. Turqu\u00eda, Arabia Saudita e Ir\u00e1n se amoldan a ese perfil.<\/p>\n\n\n\n<p>Los subimperios despuntaron en la posguerra junto a la mayoritaria extinci\u00f3n de las colonias y la creciente transformaci\u00f3n de las semicolonias. El ascenso de las burgues\u00edas nacionales en los pa\u00edses capitalistas dependientes modific\u00f3 sustancialmente el status de esas configuraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En el segmento superior de la periferia irrumpieron modalidades subimperiales, en sinton\u00eda con el contradictorio proceso de persistencia mundial de la brecha centro-periferia y la consolidaci\u00f3n de ciertos segmentos intermedios. El principal te\u00f3rico de esa mutaci\u00f3n describi\u00f3 en los a\u00f1os 60 los principales rasgos del nuevo modelo, observando la din\u00e1mica de Brasil (Marini, 1973).<\/p>\n\n\n\n<p>El pensador latinoamericano situ\u00f3 el surgimiento de los subimperios, en un contexto internacional signado por la supremac\u00eda de Estados Unidos, en tensi\u00f3n con el denominado bloque socialista. Resalt\u00f3 el alineamiento de esas formaciones con la primera potencia en la guerra fr\u00eda contra la URSS. Pero tambi\u00e9n destac\u00f3 que los gobernantes de esos pa\u00edses hac\u00edan valer sus propios intereses. Desarrollaban cursos aut\u00f3nomos y a veces conflictivos con el mandante norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa relaci\u00f3n de asociaci\u00f3n internacional y poder regional propio se afianz\u00f3 como una caracter\u00edstica posterior del subimperialismo. Los reg\u00edmenes que adoptan ese perfil mantienen lazos contrapuestos con Washington. Por un lado asumen posturas de estrecha imbricaci\u00f3n y al mismo tiempo exigen un trato respetuoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa din\u00e1mica de subordinaci\u00f3n y conflicto con Estados Unidos se sucede con imprevisible velocidad. Reg\u00edmenes que parec\u00edan marionetas del Pent\u00e1gono se embarcan en d\u00edscolos actos de autonom\u00eda y pa\u00edses que actuaban con gran independencia se someten a las \u00f3rdenes de la Casa Blanca. Esta oscilaci\u00f3n es un rasgo del subimperialismo, que contrasta con la estabilidad prevaleciente en los imperios centrales y en sus variedades alterimperiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las potencias regionales que adoptan un perfil subimperial recurren al uso de la fuerza militar. Utilizan ese arsenal para afianzar los intereses de las clases capitalistas de sus pa\u00edses, en un acotado radio de influencia. Las acciones b\u00e9licas apuntan a disputar el liderazgo zonal con los competidores del mismo porte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los subimperios no act\u00faan en el orden planetario y no comparten las ambiciones de dominaci\u00f3n global de sus parientes mayores. Restringen su esfera de acci\u00f3n al \u00e1mbito regional, en estricta sinton\u00eda con la limitada influencia de los pa\u00edses medianos. El inter\u00e9s por los mercados y los beneficios es el principal motor de las pol\u00edticas expansivas y las incursiones militares.<\/p>\n\n\n\n<p>La gravitaci\u00f3n alcanzada en las \u00faltimas d\u00e9cadas por las econom\u00edas intermedias explica ese correlato subimperial, que no exist\u00eda en la era cl\u00e1sica del imperialismo a principio del siglo XX. Solo en el per\u00edodo posterior de posguerra despunt\u00f3 esa incidencia de las potencias intermedias, que ha cobrado mayor contundencia en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En Medio Oriente la rivalidad geopol\u00edtico-militar entre actores de la propia regi\u00f3n ha sido precedida por cierto desarrollo econ\u00f3mico de esos jugadores. La era neoliberal acentu\u00f3 la depredaci\u00f3n internacional del petr\u00f3leo, la desigualdad social, la precarizaci\u00f3n y el desempleo en toda la regi\u00f3n. Pero consolid\u00f3 tambi\u00e9n a diversas clases capitalistas locales, que operan con mayores recursos y no disimulan sus apetitos de ganancias superiores.<\/p>\n\n\n\n<p>Este inter\u00e9s por el lucro motoriza el engranaje subimperial, entre pa\u00edses igualmente situados en el casillero intermedio de la divisi\u00f3n internacional del trabajo. Turqu\u00eda, Arabia Saudita e Ir\u00e1n merodean por esa inserci\u00f3n, sin aproximarse al club de las potencias centrales.<\/p>\n\n\n\n<p>Comparten la misma ubicaci\u00f3n mundial que otras econom\u00edas intermedias, pero complementan su presencia en ese \u00e1mbito con impactantes incursiones militares. Esa extensi\u00f3n de las rivalidades econ\u00f3micas al terreno b\u00e9lico es determinante de su especificidad subimperial (Katz, 2018: 219-262).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ACTUALIDAD Y RA\u00cdCES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El subimperialismo es una noci\u00f3n \u00fatil para registrar el sustrato de rivalidad econ\u00f3mica que subyace en numerosos conflictos de Medio Oriente. Permite notar ese inter\u00e9s de clase, en contraposici\u00f3n a los diagn\u00f3sticos centrados en disputas por la primac\u00eda de alguna vertiente del islam. Esas interpretaciones en t\u00e9rminos religiosos obstruyen la clarificaci\u00f3n de la motivaci\u00f3n real de los crecientes choques.<\/p>\n\n\n\n<p>Los negocios en pugna entre Turqu\u00eda, Arabia Saudita o Ir\u00e1n explican el car\u00e1cter singular que adopta el subimperialismo en esos pa\u00edses. En los tres casos act\u00faan gobiernos belicosos al comando de estados gestionados por burocracias militarizadas. Todos utilizan los credos religiosos para afianzar su poder y conquistar mayores porciones de recursos en disputa. Los subimperios han buscado capturar en Siria los botines generados por el desguace del territorio y la misma competencia se verifica en Libia por el reparto del petr\u00f3leo. Participan all\u00ed de las mismas pulseadas que dirimen las grandes potencias.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano geopol\u00edtico los subimperios de Turqu\u00eda y Arabia Saudita act\u00faan en sinton\u00eda con Washington, pero sin participar en las decisiones de la OTAN, ni en las definiciones del Pent\u00e1gono. Se distinguen de Europa en el primer terreno y de Israel en el segundo. No intervienen en la determinaci\u00f3n de la batalla que libra el imperialismo estadounidense para recuperar hegemon\u00eda frente al desaf\u00edo de China y Rusia. Su acci\u00f3n se restringe a la \u00f3rbita regional. Mantienen contradictorias relaciones con el poder norteamericano y no aspiran al reemplazo de los grandes dominadores del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero su intervenci\u00f3n regional es mucho m\u00e1s relevante que la exhibida por sus pares de otras latitudes. En Am\u00e9rica Latina o en \u00c1frica no se observan acciones subimperiales del mismo porte. El subimperialismo empalma en Medio Oriente con antiguas ra\u00edces hist\u00f3ricas del imperio otomano y persa. Esa conexi\u00f3n con cimientos de larga data no es muy corriente en el resto de la periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las rivalidades entre potencias incluyen, en este caso, un fundamento que retoma la antigua competencia entre dos grandes imperios pre-capitalistas. No s\u00f3lo la animosidad entre otomanos y persas se remonta al siglo XVI. Tambi\u00e9n las tensiones de este \u00faltimo conglomerado con los sauditas (chiitas versus wahabitas) arrastra una larga historia de batallas por la supremac\u00eda regional (Armanian, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Esos grandes poderes locales no se diluyeron en la era moderna. Tanto el imperio otomano como el persa se mantuvieron en el siglo XIX, evitando que Medio Oriente fuera simplemente rematado (como \u00c1frica) por los colonialistas europeos. El desmoronamiento otomano a principio de la centuria posterior dio lugar a un estado turco que perdi\u00f3 su vieja primac\u00eda anterior, pero renov\u00f3 su consistencia nacional. No qued\u00f3 relegado al mero status de semicolonia.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la rep\u00fablica kemalista Turqu\u00eda apuntal\u00f3 un desarrollo industrial propio, que no tuvo el \u00e9xito del bismarkismo alem\u00e1n o su equivalente japon\u00e9s, pero molde\u00f3 a la clase capitalista intermedia que maneja el pa\u00eds (Harris, 2016). Un proceso de consolidaci\u00f3n burgu\u00e9s semejante se verific\u00f3 con la monarqu\u00eda de los Palhevi en Ir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos reg\u00edmenes participaron activamente en la guerra fr\u00eda contra la URSS, para apuntalar sus intereses fronterizos contra el gigante ruso. Albergaron bases norteamericanas y siguieron el gui\u00f3n de la OTAN, pero reforzando sus propios dispositivos militares. El subimperialismo arrastra, por lo tanto, viejos fundamentos en ambos pa\u00edses y no es una improvisaci\u00f3n del escenario actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese concepto aporta un criterio para entender los conflictos en curso, superando la vaga noci\u00f3n de \u201cchoques entre imperios\u201d, que no distingue a los actores globales de sus equivalentes regionales. Los subimperios mantienen una diferencia cualitativa con sus pares mayores, que desborda la simple brecha de la escala. Adoptan roles y cumplen funciones muy distintas al imperialismo dominante y sus socios.<\/p>\n\n\n\n<p>Rivalizan adem\u00e1s entre s\u00ed con cambiantes alineamientos externos y en conflictos de enorme intensidad. Por la magnitud de esos choques algunos analistas registran la presencia de una nueva \u201cguerra fr\u00eda inter\u00e1rabe\u201d (Conde, 2018). Pero cada uno de los tres casos actuales presenta rasgos muy espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL PROTOTIPO DE TURQU\u00cdA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Turqu\u00eda es el principal exponente del subimperialismo en la regi\u00f3n. Varios marxistas han discutido ese status, en pol\u00e9micas con el contrapuesto diagn\u00f3stico semicolonial (G\u00fcne\u015f, 2019). Remarcaron los signos de autonom\u00eda del pa\u00eds frente a la visi\u00f3n que subraya la intensa dependencia hacia Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese debate se ha resaltado correctamente la obsolescencia del concepto de semicolonia. Ese status constitu\u00eda una caracter\u00edstica de principios del siglo XX, que perdi\u00f3 peso con la oleada posterior de independencias nacionales. A partir de all\u00ed la sujeci\u00f3n econ\u00f3mica gan\u00f3 preeminencia sobre la dominaci\u00f3n expl\u00edcitamente pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>El despojo sufrido por la periferia en las \u00faltimas d\u00e9cadas no alter\u00f3 ese nuevo patr\u00f3n introducido por la descolonizaci\u00f3n. La dependencia asume otras modalidades en la \u00e9poca actual y la noci\u00f3n de semicolonia resulta inadecuada para caracterizar a las econom\u00edas medianas o a los pa\u00edses de larga tradici\u00f3n pol\u00edtica aut\u00f3noma como Turqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El status subimperial de ese pa\u00eds se verifica en su pol\u00edtica regional de expansi\u00f3n externa y en la contradictoria relaci\u00f3n que mantiene con Estados Unidos. Turqu\u00eda es ciertamente un eslab\u00f3n de la OTAN y alberga en la base de \u0130ncirlik un monumental arsenal nuclear bajo custodia del Pent\u00e1gono. Las bombas almacenadas en esa instalaci\u00f3n permitir\u00edan destruir a todas las regiones aleda\u00f1as (Cigan, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero son muy numerosas las acciones que Ankara desarrolla por su propia cuenta sin consultar al tutor estadounidense. Adquiere armamento ruso, discrepa con Europa, despliega tropas en forma inconsulta en varios pa\u00edses y rivaliza en muchos negocios con Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Este rol de Turqu\u00eda como potencia aut\u00f3noma ha sido reconocido de hecho por Estados Unidos como un dato del ajedrez regional. Distintos mandatarios de la Casa Blanca toleraron las aventuras de Ankara sin contraponer ning\u00fan veto. Hicieron la vista gorda a la anexi\u00f3n del norte de Chipre en 1974 y permitieron la persecuci\u00f3n de las minor\u00edas entre 1980-1983.<\/p>\n\n\n\n<p>Turqu\u00eda no desaf\u00eda al mandante norteamericano, pero aprovecha las derrotas de Washington para escalar sus propias acciones. Erdogan ha concertado varias alianzas con los rivales de Estados Unidos (Rusia e Ir\u00e1n) para impedir la constituci\u00f3n de un estado kurdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los virajes de ese mandatario ilustran una t\u00edpica conducta subimperial. Hace una d\u00e9cada inaugur\u00f3 un proyecto de islamismo neoliberal enlazado con la OTAN y orientado al empalme con la Uni\u00f3n Europea. Este rumbo era presentado por Washington como un modelo de modernizaci\u00f3n de Medio Oriente. Pero en los \u00faltimos a\u00f1os los voceros del Departamento de Estado cambiaron dr\u00e1sticamente de opini\u00f3n. Pasaron del elogio a la cr\u00edtica y en lugar de ponderar un r\u00e9gimen pol\u00edtico af\u00edn comenzaron a denunciar a una tiran\u00eda hostil.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese giro en la calificaci\u00f3n norteamericana de su controvertido socio acompa\u00f1\u00f3 los virajes de Turqu\u00eda. Erdogan mantuvo el equilibrio de su pol\u00edtica exterior, mientras manejaba con cierta holgura las tensiones internas. Pero se despist\u00f3 con operaciones fuera de sus fronteras cuando perdi\u00f3 el control del rumbo local. El detonante fue la oleada democratizadora de la primavera \u00e1rabe, el levantamiento kurdo y el ascenso de las fuerzas progresistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Erdogan respondi\u00f3 con violencia contrarrevolucionaria al desaf\u00edo de la calle (2013), a las victorias de los kurdos y al avance de la izquierda (2015). Opt\u00f3 por un virulento autoritarismo represivo. Aun\u00f3 fuerzas con variantes seculares reaccionarias y lanz\u00f3 una contraofensiva con banderas nacionalistas (Uslu, 2020). Con ese estandarte persigue opositores, encarcela activistas y gestiona un r\u00e9gimen lindante con la dictadura civil (Barchard, 2018). Su comportamiento encaja con el perfil autoritario que predomina en todo Medio Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>En muy pocos a\u00f1os transform\u00f3 su inicial islamismo neoliberal en un amenazante r\u00e9gimen derechista, que desguarneci\u00f3 a la oposici\u00f3n burguesa. Las clases dominantes finalmente avalaron a un presidente que desplaz\u00f3 a la vieja elite secular kemalista y excluy\u00f3 del poder a los sectores m\u00e1s pro-norteamericanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AVENTURAS EXTERNAS, AUTORITARISMO INTERNO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Erdogan opt\u00f3 por un rumbo pro-dictatorial luego de la frustrada experiencia de su colega Morsi. El proyecto de islamismo conservador de los Hermanos Musulmanes fue demolido en Egipto por el golpe militar de Sisi. Para evitar un destino semejante, el presidente turco reactiv\u00f3 las operaciones b\u00e9licas externas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese rumbo militarista tambi\u00e9n incluye un perfil ideol\u00f3gico m\u00e1s aut\u00f3nomo de Occidente. Los discursos oficiales exaltan la industria nacional y convocan a expandir los intercambios comerciales multilaterales, para consolidar la independencia de Turqu\u00eda. Esa ret\u00f3rica es intensamente utilizada para denunciar las posturas \u201cantipatri\u00f3ticas\u201d de la oposici\u00f3n. Sin abandonar la OTAN, ni cuestionar a Estados Unidos, Erdogan se ha distanciado de la Casa Blanca.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa autonom\u00eda gener\u00f3 serios conflictos con Washington. Turqu\u00eda instaur\u00f3 un \u00abcintur\u00f3n de seguridad\u00bb con Irak, afianz\u00f3 la presencia de sus tropas en Siria, env\u00edo efectivos a Azerbaiy\u00e1n y ensaya alianzas con los talibanes de Afganist\u00e1n. Estas aventuras -parcialmente financiada por Qatar y solventadas con recursos extra\u00eddos de Tr\u00edpoli- presentan hasta ahora un alcance limitado. Son operativos de bajo costo econ\u00f3mico y alto beneficio pol\u00edtico. Permiten distraer la atenci\u00f3n interna y justificar la represi\u00f3n, pero desestabilizan la relaci\u00f3n con Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Erdogan refuerza el protagonismo de las fuerzas armadas, que han sido desde 1920 el principal instrumento de modernizaci\u00f3n autoritaria del pa\u00eds. El subimperialismo turco se asienta en esa tradici\u00f3n belicista, que uniform\u00f3 coercitivamente a la naci\u00f3n mediante la imposici\u00f3n de una religi\u00f3n, un idioma y una bandera. Esos estandartes son ahora retomados, para ampliar la presencia externa y conquistar los mercados aleda\u00f1os. Una variante m\u00e1s salvaje de ese nacionalismo fue utilizado en el pasado para exterminar armenios, expulsar griegos y forzar la asimilaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de los kurdos.<\/p>\n\n\n\n<p>El presidente de Turqu\u00eda preserva ese legado con el nuevo formato de la derecha islamista. Alienta sue\u00f1os expansivos y exporta contradicciones internas con tropel\u00edas en el exterior. Pero act\u00faa a favor de los grupos capitalistas que controlan las nuevas industrias medianas exportadoras. Esas fabricas localizadas en las provincias han motorizado el crecimiento de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como Turqu\u00eda importa el grueso de su combustible y exporta manufacturas, la geopol\u00edtica subimperial intenta apuntalar el desarrollo fabril. La agresividad de Ankara en el norte de Irak, el Mediterr\u00e1neo Oriental y el C\u00e1ucaso sintoniza con el apetito de nuevos mercados que exhibe la burgues\u00eda industrial islamista.<\/p>\n\n\n\n<p>La prioridad de Erdogan es el aplastamiento de los kurdos. Por eso busc\u00f3 socavar todas las tratativas que consagraban en Siria el establecimiento de una zona bajo control de esa minor\u00eda. Intent\u00f3 varias ofensivas militares para destruir ese enclave, pero termin\u00f3 avalando el&nbsp;<em>status quo<\/em>&nbsp;de una frontera atosigada de refugiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Erdogan no ha logrado contrarrestar la autonom\u00eda que el gobierno sirio concedi\u00f3 a las organizaciones kurdas (PYP-UPP). Esas fuerzas logaron repeler el asedio de Koban\u00ee en 2014-2015, derrotaron a las bandas yihadistas y ratificaron sus \u00e9xitos de Rojava. El presidente turco no logra digerir esos resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia norteamericana de sostener parcialmente a los kurdos -para crear instalaciones del Pent\u00e1gono en sus territorios- acentu\u00f3 el distanciamiento de Ankara con Washington. El Departamento de Estado utiliza en forma muy cambiante a los kurdos como prenda de negociaci\u00f3n con el d\u00edscolo mandatario. Obama apuntal\u00f3 a esa minor\u00eda, Trump retrajo los apoyos sin cortarlos y Biden a\u00fan no defini\u00f3 cu\u00e1l ser\u00e1 su l\u00ednea de intervenci\u00f3n. Pero en todos los escenarios Erdogan ha puesto de manifiesto que no acepta el lugar de sat\u00e9lite servil que le asigna la Casa Blanca.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tensiones entre ambos gobiernos se profundizaron por los intereses contrapuestos en el reparto de Libia. Para colmo, Erdogan desafi\u00f3 al Departamento de Estado con una compra de misiles rusos, que provoc\u00f3 la cancelaci\u00f3n de inversiones estadounidenses.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto culminante del conflicto fue el fallido golpe de estado del 2016. Washington emiti\u00f3 varias se\u00f1ales de aprobaci\u00f3n a una asonada que estall\u00f3 en zonas pr\u00f3ximas a las bases de la OTAN. Esa conspiraci\u00f3n fue auspiciada por un pastor refugiado en Estados Unidos (Gulen), que lidera el sector m\u00e1s occidentalista del establishment turco. Erdogan descabez\u00f3 de inmediato a todos los militares afines a ese sector. El fracasado golpe indic\u00f3 hasta qu\u00e9 punto Estados Unidos aspira a imponer un gobierno t\u00edtere en Turqu\u00eda (Petras, 2017). En su respuesta Erdogan reafirm\u00f3 su resistencia a la obediencia que exige la Casa Blanca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AMBIVALENCIAS Y RIVALES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El subimperialismo turco equilibra la permanencia en la OTAN con las aproximaciones a Rusia. Por eso Erdogan comenz\u00f3 su mandato como un estrecho aliado de Estados Unidos y luego se involucr\u00f3 en el rumbo opuesto (Hearst, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>En la guerra de Siria estuvo enfrentado con Rusia y escal\u00f3 un gran choque cuando derrib\u00f3 un avi\u00f3n militar de ese pa\u00eds. Pero posteriormente retom\u00f3 las relaciones con Mosc\u00fa e increment\u00f3 la adquisici\u00f3n de armamento (Calvo, 2019). Tambi\u00e9n tom\u00f3 distancia de los principales peones de la OTAN (Bulgaria, Rumania) y negoci\u00f3 un gasoducto submarino para exportar combustible ruso a Europa sin pasar por Ucrania (TurkStream).<\/p>\n\n\n\n<p>Putin es plenamente consciente de la escasa confiabilidad de un mandatario que entrena fuerzas azerbaiyanas en conflicto con Rusia. No olvida que Turqu\u00eda integra la OTAN y alberga el mayor arsenal nuclear pr\u00f3ximo a Rusia. Pero apuesta a negociar con Ankara la disuasi\u00f3n de una flota norteamericana permanente en el Mar Negro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tensiones con Europa son igualmente significativas. Erdogan presiona a Bruselas para recibir aportes millonarios, a cambio de retener a los refugiados sirios en sus propias fronteras. Siempre amenaza con inundar el Viejo Continente con esa masa de desamparados, si Europa sube el tono de sus cuestionamientos al gobierno turco o retacea los fondos para el sostenimiento de esa marea humana.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel regional Turqu\u00eda confronta ante todo con Arabia Saudita. Los dos pa\u00edses enarbolan estandartes isl\u00e1micos divergentes, dentro del propio conglomerado sunita. Erdogan difundi\u00f3 un perfil de islamismo liberal en contraste con la severidad del wahabismo saudita, pero no ha podido sostener esa imagen por el feroz comportamiento de sus propios gendarmes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los conflictos con Arabia Saudita se concentran en Qatar, que es el \u00fanico emirato del Golfo aliado con Turqu\u00eda. La monarqu\u00eda saudita ha intentado encuadrar a ese d\u00edscolo mini-estado con varios complots. Pero no logr\u00f3 repetir la exitosa conspiraci\u00f3n que destron\u00f3 a Morsi en El Cairo, sepultando la principal apuesta geopol\u00edtica de Ankara en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro rival estrat\u00e9gico de Turqu\u00eda es Ir\u00e1n. La disputa incluye en este caso, un contrapunto de adhesiones religiosas diferenciadas entre vertientes sunitas y chiitas del islamismo. La confrontaci\u00f3n entre ambos escal\u00f3 en Irak,con la frustrada expectativa turca de conquistar alguna zona af\u00edn en ese territorio. Esa pretensi\u00f3n choc\u00f3 con la continuada primac\u00eda de los sectores pro-iran\u00edes. Erdogan hace valer igualmente su presencia, a trav\u00e9s de las tropas afincadas en la frontera para doblegar a los kurdos.<\/p>\n\n\n\n<p>El vaiv\u00e9n ha sido la nota dominante del subimperialismo turco. Estas oscilaciones fueron muy visibles en Siria. Erdogan intent\u00f3 primero tumbar a su viejo competidor Assad, pero encar\u00f3 un abrupto viraje hacia el sostenimiento de ese gobierno, cuando avizor\u00f3 la peligrosa perspectiva de un estado kurdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ankara alberg\u00f3 primero al Ej\u00e9rcito Libre Sirio para crear un r\u00e9gimen af\u00edn en Damasco y choc\u00f3 luego con los yihadistas, que Arabia Saudita envi\u00f3 con el mismo prop\u00f3sito. Finalmente ha creado una zona tap\u00f3n en la frontera de Siria para utilizar a los refugiados como moneda de cambio, mientras entrena a sus propios bandoleros.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras \u00e1reas Turqu\u00eda entreteje el mismo tipo de contradictorias alianzas. En Libia tom\u00f3 partido por la fracci\u00f3n de Sarraj contra Haftar, en una coalici\u00f3n con Qatar e Italia contra Arabia Saudita, Rusia y Francia. Envi\u00f3 paramilitares y fragatas para lograr una mayor tajada en los contratos petroleros y ha resuelto erigir una base militar en Tr\u00edpoli, para disputar su parte en el gas del Mediterr\u00e1neo. Con el mismo prop\u00f3sito refuerza su presencia en la porci\u00f3n de Chipre bajo su influencia y rivaliza por esos yacimientos con Israel, Grecia, Egipto y Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las avanzadas subimperiales de Turqu\u00eda se verifican tambi\u00e9n zonas m\u00e1s alejadas como Azerbaiy\u00e1n, donde Ankara restableci\u00f3 lazos con las minor\u00edas de origen turco. Suministr\u00f3 armas a la dinast\u00eda de los Aliyev en Bak\u00fa y apuntal\u00f3 los territorios ganados el a\u00f1o pasado en los enfrentamientos b\u00e9licos de Nagorno-Karabaj. El a\u00f1orado expansionismo otomano cobra fuerza incluso en regiones m\u00e1s remotas. Turqu\u00eda entren\u00f3 al ej\u00e9rcito somal\u00ed, despach\u00f3 un contingente a Afganist\u00e1n y ampli\u00f3 su presencia en Sud\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Ankara cuenta con poco margen para jugar esas partidas geopol\u00edticas. A lo sumo puede intentar sostener su autonom\u00eda en el redise\u00f1o de Medio Oriente. Su habitual oscilaci\u00f3n expresa una combinaci\u00f3n de arrogancia e impotencia, derivada de la fragilidad econ\u00f3mica del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ambiciones militaristas externas requerir\u00edan una fortaleza productiva que Turqu\u00eda no detenta. Los abultados pasivos financieros del pa\u00eds coexisten con un d\u00e9ficit comercial y un desbalance fiscal, que desatan peri\u00f3dicas convulsiones cambiarias y burs\u00e1tiles (Roberts, 2018). Esa inconsistencia econ\u00f3mica recrea, a su vez, la divisi\u00f3n entre los sectores atlantistas y euroasi\u00e1ticos de las clases dominantes, que privilegian negocios en \u00e1reas geogr\u00e1ficas contrapuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Erdogan ha intentado unificar esa diversidad de intereses, pero s\u00f3lo consigui\u00f3 un equilibrio transitorio. Ha impuesto cierta reconciliaci\u00f3n entre las elites seculares de la gran burgues\u00eda con el ascendente capitalismo del interior. Logr\u00f3 morigerar los desequilibrios estructurales de la econom\u00eda turca, pero est\u00e1 muy lejos de poder corregirlos. Comanda un subimperio econ\u00f3micamente d\u00e9bil para las ambiciones geopol\u00edticas que alienta. Por eso motoriza aventuras con abruptos repliegues, enredos y volteretas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL POTENCIAL MODELO SAUDITA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arabia Saudita no cuenta con antecedentes subimperiales, pero se encamina hacia esa configuraci\u00f3n. Ha sido un sost\u00e9n tradicional de la dominaci\u00f3n estadounidense en Medio Oriente, pero la acumulaci\u00f3n de rentas, las aventuras belicistas y las rivalidades con Turqu\u00eda e Ir\u00e1n empujan al reino hacia ese conflictivo club.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese curso introduce mucho ruido en la relaci\u00f3n privilegiada de la monarqu\u00eda wahabita con el Pent\u00e1gono. Arabia Saudita es la primera importadora de armas del mundo (12% del total) y destina el 8,8% de su PIB a la defensa. Estados Unidos coloca en la regi\u00f3n el 52% de sus exportaciones b\u00e9licas totales y provee el 68% de las compras de los sauditas. Cada contrato suscripto entre ambos pa\u00edses tiene correlatos directos en inversiones norteamericanas. La monarqu\u00eda wahabita aporta un sost\u00e9n estrat\u00e9gico a la supremac\u00eda financiera de la divisa norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la decisiva gravitaci\u00f3n de esa elite ar\u00e1biga, todos los mandatarios de la Casa Blanca han buscado armonizar la incidencia de lobby sionista con su equivalente saudita. Trump logr\u00f3 un punto m\u00e1ximo de equilibrio al aproximar ambos pa\u00edses a un eventual establecimiento de relaciones diplom\u00e1ticas (Alexander, 2018<strong>)<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El entrelazamiento estadounidense con la dinast\u00eda saudita se remonta a la posguerra y al protagonismo de esa monarqu\u00eda en las campa\u00f1as anticomunistas. Los jeques se involucraron en incontables acciones contrarrevolucionarias, para contener la irrupci\u00f3n de rep\u00fablicas en toda la regi\u00f3n (Egipto-1952, Irak-1958, Yemen-1962, Libia-1969, Afganist\u00e1n-1973). Cuando el Shah de Ir\u00e1n fue tumbado, los reyes wahabitas asumieron un papel m\u00e1s directo en la defensa del orden reaccionario en el mundo \u00e1rabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese regresivo rol fue nuevamente visible durante la primavera \u00e1rabe de la \u00faltima d\u00e9cada. El gendarme saud\u00ed y sus huestes yihadistas encabezaron todas las incursiones para aplastar esa rebeli\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al cabo de muchos a\u00f1os de manejo de un excedente petrolero gigantesco, los monarcas de Riad han creado tambi\u00e9n un poder propio, asentado en la renta que generan los yacimientos de la pen\u00ednsula. Esos caudales enriquecieron a los emiratos organizados en el Consejo de Cooperaci\u00f3n del Golfo (CCG), que consolid\u00f3 un centro de acumulaci\u00f3n para coordinar el uso de ese excedente.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa administraci\u00f3n el viejo entramado semifeudal saudita adopt\u00f3 modalidades m\u00e1s contempor\u00e1neas de rentismo, compatibles con el manejo desp\u00f3tico del estado. Las pocas familiares que monopolizan los negocios utilizan el poder mon\u00e1rquico para impedir la presencia de competidores. Pero el descomunal volumen de riquezas que gestionan, acrecienta las rivalidades por el control del Palacio y el consiguiente tesoro petrolero (Hanieh, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>El poder econ\u00f3mico de Riad ha incentivado las ambiciones geopol\u00edticas de la monarqu\u00eda y las incursiones de los militares sauditas, colocando al pa\u00eds en el sendero del subimperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este curso ha sido acertadamente interpretado por los autores que aplican el concepto de Marini al actual perfil de Arabia Saudita. Retratan c\u00f3mo ese reinado cumple con los tres requisitos se\u00f1alados por el te\u00f3rico brasile\u00f1o, para identificar la presencia de ese status. El r\u00e9gimen wahabita motoriza activamente la inversi\u00f3n extranjera directa en las econom\u00edas aleda\u00f1as, mantiene una pol\u00edtica de cooperaci\u00f3n antag\u00f3nica con el dominador norteamericano y despliega un manifiesto expansionismo militar (S\u00e1nchez, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>El Cuerno de \u00c1frica es la zona privilegiada por los monarcas para esa intervenci\u00f3n. Extendieron a esa regi\u00f3n todas las disputas de Medio Oriente y dirimen all\u00ed qui\u00e9n controla el Mar Rojo, las conexiones de Asia con \u00c1frica y el transporte de los recursos energ\u00e9ticos consumidos por Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los gendarmes sauditas participan activamente en las guerras que han devastado a Somalia, Eritrea y Sud\u00e1n. Comandan el despojo de los recursos y el empobrecimiento de las poblaciones de esos pa\u00edses. Las brigadas que env\u00eda Riad demuelen estados para acrecentar el lucro del capital saud\u00ed en negocios de agricultura, turismo y finanzas.<\/p>\n\n\n\n<p>De las regiones supervisadas por los monarcas proviene, adem\u00e1s, una significativa porci\u00f3n de la fuerza de trabajo explotada en la pen\u00ednsula ar\u00e1biga. Los inmigrantes sin derechos conforman entre el 56% y el 82% de la masa laboral de Arabia Saudita, Om\u00e1n, Bahr\u00e9in y Kuwait. Esos asalariados no pueden desplazase sin permiso y est\u00e1n sujetos al chantaje de expulsi\u00f3n y consiguiente corte de las remesas. En esa estratificada divisi\u00f3n del trabajo -en torno al g\u00e9nero, la etnia y la nacionalidad- se asienta una monumental remisi\u00f3n de fondos desde esa regi\u00f3n al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Las aspiraciones de primac\u00eda regional saudita confrontan con el protagonismo logrado por los ayatol\u00e1s de Ir\u00e1n. Desde la ruptura de relaciones diplom\u00e1ticas en el 2016, las tensiones entre ambos reg\u00edmenes se han procesado a trav\u00e9s de los choques militares, entre los aliados de ambos bandos. Esa confrontaci\u00f3n ha sido particularmente sangrienta en Yemen, Sud\u00e1n, Eritrea y Siria.<\/p>\n\n\n\n<p>La actual disputa saud\u00ed-iran\u00ed retoma, a su vez, el divorcio entre dos procesos hist\u00f3ricos disimiles de regresi\u00f3n feudal e incompleta modernizaci\u00f3n. Esa bifurcaci\u00f3n molde\u00f3 las configuraciones estatales diferenciadas de ambos pa\u00edses (Armanian, 2019a).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa disparidad de trayectorias ha desembocado, adem\u00e1s, en cursos capitalistas igualmente contrapuestos. Mientras Riad emerge como un centro internacionalizado de acumulaci\u00f3n del Golfo, Teher\u00e1n comanda un modelo auto-centrado de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica gradual. Esa diferencia se traduce cursos geopol\u00edticos muy divergentes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL PELIGROSO DESCONTROL DE LA TEOCRACIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los reyes sauditas encabezan el sistema pol\u00edtico m\u00e1s oscurantista y opresivo del planeta. Ese r\u00e9gimen funciona desde los a\u00f1os 30\u00b4, mediante un compromiso entre la dinast\u00eda gobernante y una capa de cl\u00e9rigos retr\u00f3grados que supervisa la vida cotidiana de la poblaci\u00f3n. Una divisi\u00f3n especial de la polic\u00eda tiene atribuciones para azotar a las personas que permanecen en la calle a la hora de la oraci\u00f3n. Ese modelo retrata una modalidad acabada de totalitarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La prensa estadounidense cuestiona peri\u00f3dicamente el descarado sost\u00e9n occidental de esa clique medieval y se congratula con las reformas cosm\u00e9ticas que prometen los monarcas. Pero en los hechos, ning\u00fan presidente norteamericano est\u00e1 dispuesto a distanciarse de un reinado tan impresentable como imprescindible, para la dominaci\u00f3n de la primera potencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal problema de un r\u00e9gimen tan cerrado es la potencial explosividad de sus tensiones internas. Como todos los canales de expresi\u00f3n est\u00e1n clausurados, el descontento irrumpe con actos revulsivos. Esa impronta tuvo el estallido de 1979 en La Meca y el mismo efecto produjo el protagonismo de Bin Laden. Este personaje de la capa teocr\u00e1tica acumul\u00f3 los t\u00edpicos resentimientos de un sector desplazado y canaliz\u00f3 ese despecho hacia el padrino estadounidense (Achcar, 2008; cap 2).<\/p>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica imperial norteamericana debe lidiar tambi\u00e9n con las peligrosas aventuras externas de la teocracia gobernante. Los jeques que administran la principal reserva petrolera del planeta han sido fieles vasallos del Departamento de Estado. Pero en los \u00faltimos a\u00f1os asumieron apuestas propias, que Washington observa con gran temor.<\/p>\n\n\n\n<p>Los monarcas ambicionan confluir en una alianza con Egipto e Israel para controlar un vasto territorio. Esa mort\u00edfera expansi\u00f3n ya encendi\u00f3 muchos polvorines que complican a los propios agresores.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tensiones escalaron a un punto cr\u00edtico desde que el pr\u00edncipe Bin Salman se alz\u00f3 con el trono de Riad (2017) y puso en pr\u00e1ctica su descontrolada violencia. Maneja la incuantificable fortuna de la monarqu\u00eda con total discrecionalidad y alocadas ambiciones de poder regional.<\/p>\n\n\n\n<p>Acrecent\u00f3 primero su control del sistema pol\u00edtico confesional, con una sucesi\u00f3n de purgas internas que incluyeron encarcelamientos y apropiaciones de riquezas ajenas. Posteriormente se embarc\u00f3 en varios operativos militares para disputar poder geopol\u00edtico. Comanda la devastadora guerra del Yemen, amenaza a sus vecinos de Qatar, rivaliza con Turqu\u00eda en Siria y exhibi\u00f3 un ins\u00f3lito grado de interferencia en el L\u00edbano, al chantajear con el secuestro del presidente de ese pa\u00eds. Bin Salman est\u00e1 decidido a subir la apuesta b\u00e9lica contra el r\u00e9gimen de Ir\u00e1n, especialmente luego de la derrota de sus milicias en Siria.<\/p>\n\n\n\n<p>Las matanzas en Yemen encabezan la andanada saudita. La realeza arremeti\u00f3 contra ese pa\u00eds para capturar los pozos petroleros a\u00fan inexplorados de la pen\u00ednsula ar\u00e1biga. Al cabo de muchas d\u00e9cadas de fren\u00e9tica extracci\u00f3n, los yacimientos tradicionales comienzan a enfrentar ciertos l\u00edmites, que inducen a buscar otras vetas de abastecimiento. Riad pretende asegurar su primac\u00eda, con el acceso directo a los tres cruces estrat\u00e9gicos de la zona (Estrecho de Ormuz, Golfo de Ad\u00e1n y Bab el- Mandeb). Por eso rechaz\u00f3 la reunificaci\u00f3n de Yemen y busc\u00f3 romper a ese pa\u00eds en dos mitades (Armanian, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la sangrienta batalla de Yemen se ha convertido en una trampa. La dinast\u00eda saudita afronta all\u00ed un pantano semejante al padecido por Estados Unidos en<\/p>\n\n\n\n<p>Afganist\u00e1n. Ha provocado la mayor tragedia humanitaria de la \u00faltima d\u00e9cada sin conseguir el control del pa\u00eds. No logra doblegar la resistencia, ni disuadir los ataques en su propia retaguardia. Los impactantes bombardeos con drones al coraz\u00f3n petrolero de Arabia Saudita ilustran la dimensi\u00f3n de esa adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha demostrado que la alta tecnolog\u00eda en el uso de los misiles es un arma de doble filo cuando los enemigos descifran su manejo. La \u00fanica respuesta de Riad ha sido acentuar el cerco alimentario y sanitario con muertos de hambruna al por mayor y 13 millones de afectados por epidemias de distinto tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos cr\u00edmenes son ocultados en la presentaci\u00f3n corriente de esa guerra como una confrontaci\u00f3n entre s\u00fabditos de Arabia Saudita e Ir\u00e1n. El sost\u00e9n que aporta Teher\u00e1n a la resistencia contra Riad, no es el factor determinante de un conflicto derivado del apetito expansivo de la monarqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ambici\u00f3n explica tambi\u00e9n el ultim\u00e1tum a Qatar, que estableci\u00f3 una alianza con Turqu\u00eda. La monarqu\u00eda wahabita no tolera esa independencia, ni la equidistancia con Ir\u00e1n o la variedad de posturas que exhibe la cadena&nbsp;<em>Al Jazzera<\/em>&nbsp;(Cockburn, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Los qatar\u00edes albergan una estrat\u00e9gica base norteamericana, pero han concertado importantes acuerdos energ\u00e9ticos con Rusia, mantienen intercambios con la India y no participan en la \u201cOTAN sunita\u201d que fomenta Riad (Glazebrook, 2017). Lograron, adem\u00e1s, disfrazar su opresivo r\u00e9gimen interno con un operativo de \u201csportwashing\u201d que los transform\u00f3 en un gran auspiciante del futbol europeo. Bin Salman no ha podido lidiar con ese adversario y algunos analistas advierten que tiene en carpeta una operaci\u00f3n militar para forzar el sometimiento de sus vecinos (Symonds, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AL BORDE DEL PRECIPICIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El intervencionismo del pr\u00edncipe saudita se afianza a un ritmo vertiginoso. En Egipto consolida su influencia multiplicando el financiamiento de la dictadura de Sisi. En Libia sostiene a la fracci\u00f3n de Haftar contra el rival que apadrina Ankara y espera la correspondiente retribuci\u00f3n en contratos.<\/p>\n\n\n\n<p>El monarca apuntala en Irak las contraofensivas de las fracciones sunitas para erosionar la primac\u00eda de Ir\u00e1n. Ese apoyo incluye el incentivo de masacres y guerras religiosas. En Siria busc\u00f3 crear un califato sometido a Riad y enemistado con Ankara y Teher\u00e1n. El fanatismo b\u00e9lico del monarca se ha corporizado en la red de mercenarios que reclut\u00f3 a trav\u00e9s de la denominada \u201cAlianza Militar Isl\u00e1mica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Arabia Saudita es una guarida internacional de los yihadistas que el Pent\u00e1gono apadrin\u00f3 con gran entusiasmo inicial. Pero los monarcas utilizan cada vez m\u00e1s a esos grupos como tropa propia, sin consultar a Estados Unidos y a veces en contrapunto con Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>En Somalia, Sud\u00e1n y algunos pa\u00edses africanos la coordinaci\u00f3n con el mandante norteamericano se quebr\u00f3. Nunca se ha clarificado, adem\u00e1s, el significado de los atentados de una organizaci\u00f3n como&nbsp;<em>Al Qaeda,<\/em>&nbsp;que contaba con el visto bueno de la monarqu\u00eda. Las acciones terroristas de los yihadistas como fuerza transfronteriza son frecuentemente indescifrables y suelen desestabilizar a Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese descontrol choc\u00f3 con la estrategia de Obama de aquietar las tensiones de la regi\u00f3n, mediante sinton\u00edas con Turqu\u00eda y tratativas con Ir\u00e1n. Trump apost\u00f3, en cambio, a favor del pr\u00edncipe Salman con mayores ventas de armas, encubrimientos de masacres y convergencias con Israel.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las imprevisibles acciones del monarca han generado crisis may\u00fasculas. El salvajismo que exhibi\u00f3 con el descuartizamiento del opositor Khashoggi desat\u00f3 un esc\u00e1ndalo que no ha cicatrizado. El periodista era un fiel servidor de la monarqu\u00eda, que posteriormente estrech\u00f3 v\u00ednculos con los liberales de Estados Unidos. Trabajaba para el&nbsp;<em>Washington Post<\/em>&nbsp;y destap\u00f3 datos de la criminalidad imperante bajo el r\u00e9gimen saudita.<\/p>\n\n\n\n<p>El arrogante pr\u00edncipe opt\u00f3 por asesinarlo en la propia embajada de Turqu\u00eda y qued\u00f3 expuesto como un vulgar criminal, cuando el presidente Erdogan transparent\u00f3 el caso para su propia conveniencia. Trump hizo lo imposible para encubrir a su socio con alg\u00fan cuento de alocados asesinos, pero no pudo ocultar la responsabilidad directa del joven reyezuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese episodio retrat\u00f3 el car\u00e1cter inmanejable de un mandatario aventurero, que con el ocaso de Trump perdi\u00f3 sost\u00e9n directo en la Casa Blanca. Ahora Biden anunci\u00f3 un nuevo rumbo, pero sin aclarar cu\u00e1l ser\u00e1 ese sendero. Mientras tanto pospone la apertura de los archivos secretos que esclarecer\u00edan la relaci\u00f3n de las c\u00fapulas sauditas con el atentado a las Torres Gemelas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el establishment norteamericano se han multiplicado las prevenciones contra un aventurero, que dilapid\u00f3 parte de las reservas del reino en belicosas andanzas. La factura de la guerra del Yemen ya est\u00e1 a la vista en el agujero presupuestario, que aceler\u00f3 los proyectos de privatizaci\u00f3n de la empresa estatal de petr\u00f3leo y gas.<\/p>\n\n\n\n<p>La teocracia medieval se ha convertido en un dolor de cabeza para la pol\u00edtica exterior norteamericana. Algunos art\u00edfices de esa orientaci\u00f3n propician cambios m\u00e1s sustanciales en la monarqu\u00eda, pero otros temen el efecto de esas mutaciones sobre el circuito internacional de los petrod\u00f3lares. Washington termin\u00f3 perdiendo la fidelidad de muchos pa\u00edses que aligeraron sus dictaduras o atemperaron sus reinados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas disyuntivas no tienen soluciones preestablecidas. Nadie sabe si las acciones de Bin Salman son m\u00e1s peligrosas que su reemplazo por otro pr\u00edncipe del mismo linaje. La existencia de un gran reinado en el entramado de los mini-estados que componen las dinast\u00edas del Golfo aporta m\u00e1s solidez, pero tambi\u00e9n mayores riesgos para la pol\u00edtica imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa raz\u00f3n los asesores de la Casa Blanca discrepan a la hora de auspiciar pol\u00edticas de centralizaci\u00f3n o balcanizaci\u00f3n de los vasallos de Washington. En ambas opciones el deslizamiento de Arabia Saudita hacia un sendero subimperial entra\u00f1a conflictos con el dominador norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CONTRADICTORIA RECONSTITUCI\u00d3N EN IR\u00c1N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El status subimperial actual de Ir\u00e1n es m\u00e1s controvertido y permanece irresuelto. Incluye varios elementos de esa performance, pero tambi\u00e9n contiene rasgos que cuestionan esa ubicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta los a\u00f1os 80 el pa\u00eds era un modelo de subimperialismo y Marini lo present\u00f3 como un ejemplo an\u00e1logo al prototipo brasile\u00f1o. El Shah era el principal socio regional de Estados Unidos en la guerra fr\u00eda contra la URSS, pero al mismo tiempo desarrollaba su propio poder en disputa con otros aliados del Pent\u00e1gono.<\/p>\n\n\n\n<p>La dinast\u00eda de los Palhevi afianz\u00f3 esa gravitaci\u00f3n aut\u00f3noma mediante un proceso de modernizaci\u00f3n con par\u00e1metros de occidentalismo anticlerical. Apuntal\u00f3 la expansi\u00f3n de las reformas capitalistas en sucesivos conflictos con la casta religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>El monarca pretend\u00eda gestar un polo de supremac\u00eda regional distanciado del mundo \u00e1rabe y sent\u00f3 las bases para un proyecto subimperial, que reconectaba con la ra\u00edz hist\u00f3rica de las confrontaciones que tuvieron los persas con los otomanos y los sauditas (Armanian 2019b).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el desplome del Shah y su reemplazo por la teocracia de los Ayatol\u00e1s modificaron radicalmente el status geopol\u00edtico del pa\u00eds. Un subimperio aut\u00f3nomo -pero estructuralmente asociado con Washington- se transform\u00f3 en un r\u00e9gimen sacudido por la tensi\u00f3n permanente con Estados Unidos. Todos los mandatarios de la Casa Blanca han buscado destruir al enemigo iran\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese conflicto altera el perfil de un modelo que ya no cumple con uno de los requisitos de la norma subimperial. La estrecha convivencia con el dominador norteamericano ha desaparecido y ese cambio confirma el car\u00e1cter mutable de una categor\u00eda, que no comparte la perdurabilidad de las formas imperiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los choques con Washington han modificado el perfil subimperial precedente de Ir\u00e1n. La vieja ambici\u00f3n de supremac\u00eda regional ha quedado articulada con la defensa frente al acoso norteamericano. Todas las acciones externas del pa\u00eds apuntan a crear un anillo protector, ante las agresiones que el Pent\u00e1gono coordina con Israel y Arabia Saudita. Teher\u00e1n interviene en los conflictos en curso con ese prop\u00f3sito de salvaguardar sus fronteras. Opta por alianzas con los adversarios de sus enemigos y busca multiplicar los incendios en la retaguardia de sus tres peligrosos atacantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta impronta defensiva determina una modalidad muy singular de eventual resurgimiento subimperial de Ir\u00e1n. La b\u00fasqueda de supremac\u00eda regional coexiste con la resistencia al acoso externo, determinando un curso geopol\u00edtico muy peculiar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DEFENSAS Y RIVALIDADES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El expansionismo suave de Ir\u00e1n en las zonas de conflicto refleja esa contradictoria situaci\u00f3n del pa\u00eds. El r\u00e9gimen de los Ayatol\u00e1s ciertamente comanda una red reclutamiento chiita con milicias adscriptas a esa identidad en toda la regi\u00f3n. Pero en sinton\u00eda con la impronta defensiva de su pol\u00edtica, act\u00faa con mayor cautela que sus adversarios yihadistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La principal victoria del r\u00e9gimen fue lograda en Irak. Consiguieron colocar al pa\u00eds bajo su mando, luego de la devastaci\u00f3n perpetrada por los invasores yanquis. Ahora utilizan el control de ese territorio como un gran tap\u00f3n defensivo,para desalentar los ataques que Washington y Tel Aviv retoman una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo prop\u00f3sito disuasivo ha guiado la intervenci\u00f3n de Teher\u00e1n en la guerra de Siria. Sostuvo a Assad y se involucr\u00f3 directamente en acciones armadas, pero busc\u00f3 afianzar un cord\u00f3n de seguridad para sus propias fronteras. Las milicias del Hezbollah liban\u00e9s actuaron como los principales art\u00edfices de ese cintur\u00f3n amortiguador.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sangrientos choques en Siria se desenvolvieron como ensayos de la conflagraci\u00f3n mayor que los sionistas imaginan contra Ir\u00e1n. Por eso Israel descarg\u00f3 sus bombardeos sobre los destacamentos chiitas.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington ha denunciado reiteradamente la \u201cagresividad de Ir\u00e1n\u201d en Siria, cuando en los hechos Teher\u00e1n refuerza su defensa frente a la presi\u00f3n estadounidense. En esa resistencia logr\u00f3 resultados satisfactorios. Trump jug\u00f3 sus cartas a las distintas incursiones de Israel, Arabia Saudita y Turqu\u00eda y termin\u00f3 perdiendo la batalla. Ese fracaso corrobora la adversidad general que afronta Washington. Al cabo de incontables arremetidas no pudo someter a Ir\u00e1n y la madre de todas las batallas contin\u00faa pendiente.<\/p>\n\n\n\n<p>En un plano m\u00e1s acotado, Ir\u00e1n disputa primac\u00eda regional con Arabia Saudita en las guerras de los pa\u00edses vecinos. En Siria los yihadistas de Riad privilegiaron los asaltos contra tropas adiestradas por su rival y en Yemen la monarqu\u00eda wahabita ataca a las milicias que sintonizan con Teher\u00e1n. En Qatar, L\u00edbano e Irak se verifica la misma tensi\u00f3n, que tiende a dirimirse en la disputa por el estrecho de Ormuz. El control de ese pasaje puede consagrar al ganador de la partida entre los Ayatol\u00e1s y la principal dinast\u00eda del Golfo. Por esa ruta -que conecta a los exportadores de Medio Oriente con los mercados del mundo- circula el 30% del petr\u00f3leo comercializado en todo el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que su adversario saudita, el r\u00e9gimen iran\u00ed utiliza el velo religioso para encubrir sus ambiciones (Armanian, 2019b). Enmascara la intenci\u00f3n de acrecentar su poder econ\u00f3mico y geopol\u00edtico, alegando la superioridad de los postulados chiitas frente a las normas sunitas. En los hechos, las dos vertientes del islamismo se amoldan a reg\u00edmenes igualmente controlados por oscurantistas capas de cl\u00e9rigos.<\/p>\n\n\n\n<p>La rivalidad con Turqu\u00eda no presenta hasta ahora contornos tan dram\u00e1ticos. Incluye desinteligencias que est\u00e1n a la vista en Irak, pero no alteran el&nbsp;<em>status quo<\/em>, ni asumen la peligrosidad del choque con los sauditas. El gobierno pro-turco de los Hermanos Musulmanes en Egipto manten\u00eda los equilibrios regionales que ans\u00eda Ir\u00e1n. Por el contrario la tiran\u00eda -que actualmente apadrinan Washington y Riad- se ha transformado en otro adversario activo de Teher\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que Turqu\u00eda y Arabia Saudita, Ir\u00e1n ha expandido su econom\u00eda y el gobierno busca amoldar ese crecimiento a una presencia geopol\u00edtica m\u00e1s descollante. Pero Teher\u00e1n ha seguido un desenvolvimiento aut\u00e1rquico adaptado a la prioridad de la defensa y a la resistencia del acoso externo. Las exportaciones petroleras han sido utilizadas para apuntalar un esquema que mixtura el intervencionismo estatal con el fomento de los negocios privados.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los avances geopol\u00edticos han sido transformados por la elite gobernante en esferas de lucro, manejadas por grandes empresarios asociados con la alta burocracia estatal. El control de Irak abri\u00f3 un inesperado mercado para la burgues\u00eda iran\u00ed, que ahora tambi\u00e9n disputa el negocio de la reconstrucci\u00f3n de Siria.<\/p>\n\n\n\n<p>En el tablero entre Ir\u00e1n y sus rivales hay numerosas inc\u00f3gnitas. Los Ayatol\u00e1s han ganado y perdido batallas fuera de su pa\u00eds y afrontan disyuntivas econ\u00f3micas muy dif\u00edciles. La c\u00fapula clerical-militar gobernante que prioriza el negocio petrolero debe lidiar con la desconexi\u00f3n financiera internacional que ha impuesto Estados Unidos. El r\u00e9gimen perdi\u00f3 la cohesi\u00f3n del pasado y debe definir respuestas frente a la decisi\u00f3n israel\u00ed de evitar la conversi\u00f3n del pa\u00eds en una potencia at\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos principales alas del oficialismo impulsan estrategias diferenciadas de mayor negociaci\u00f3n o creciente pulseada b\u00e9lica. El primer rumbo prioriza los colchones defensivos en las zonas de conflicto. El segundo curso no reh\u00faye repetir el desangre sufrido durante la guerra con Irak. La reconstituci\u00f3n subimperial depende de esas definiciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ESCENARIOS CR\u00cdTICOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de subimperialismo contribuye a clarificar el explosivo escenario de Medio Oriente y sus regiones aleda\u00f1as. Permite registrar el protagonismo de las potencias regionales en los conflictos de la zona. Esos jugadores tienen mayor incidencia que en el pasado y no act\u00faan en el mismo plano que las grandes potencias globales.<\/p>\n\n\n\n<p>La noci\u00f3n de subimperialismo facilita la comprensi\u00f3n de esos procesos. Esclarece el papel de los pa\u00edses m\u00e1s relevantes y clarifica la continuada distancia que mantienen con Estados Unidos, Europa, Rusia y China. Explica, adem\u00e1s, por qu\u00e9 raz\u00f3n las nuevas potencias regionales no reemplazan al dominador estadounidense y desenvuelven trayectorias fr\u00e1giles corro\u00eddas por inmanejables tensiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Turqu\u00eda, Arabia Saudita e Ir\u00e1n rivalizan entre s\u00ed desde configuraciones subimperiales y el desemboque de esa competencia es muy incierto. Si alguno de los contrincantes emerge como ganador doblegando a otros, podr\u00eda introducir un cambio total en las jerarqu\u00edas geopol\u00edticas de la regi\u00f3n. Si por el contrario las potencias en disputa se agotan en interminables batallas, terminar\u00edan anulando su propia condici\u00f3n subimperial.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas caracterizaciones y diagn\u00f3sticos aportan el cimiento para otro debate clave. \u00bfCu\u00e1l es la singularidad de Israel en el tablero regional? \u00bfC\u00f3mo deber\u00eda caracterizarse el rol de ese pa\u00eds? Abordaremos ese tema en nuestro pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tres pa\u00edses de la regi\u00f3n re\u00fanen las caracter\u00edsticas del subimperialismo. Son econom\u00edas intermedias que despliegan acciones militares y relaciones contradictorias con Estados Unidos. No sustituyen a los protagonistas globales y enlazan con ra\u00edces de larga data.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto se aplica a Turqu\u00eda. Clarifica su expansionismo externo, las ambig\u00fcedades frente a Washington y el autoritarismo de Erdogan. Tambi\u00e9n esclarece las aventuras externas y la persecuci\u00f3n de los kurdos.<\/p>\n\n\n\n<p>La acumulaci\u00f3n de rentas, las aventuras b\u00e9licas y las ambiciones de los monarcas encaminan a Arabia Saudita hacia el subimperialismo. Pero la teocracia incuba explosivas reacciones internas y afronta adversos resultados militares.<\/p>\n\n\n\n<p>La eventual reconstituci\u00f3n del status subimperial de Ir\u00e1n se combina con una nueva t\u00f3nica defensiva de tensiones con Estados Unidos. Las disputas entre subimperios modifican el status de todos los contrincantes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Alexander, Anne (2018). The contemporary dynamics of imperialism in the Middle East: a preliminary analysis<a href=\"https:\/\/isj.org.uk\/issue-159\">Issue: 159<\/a>Posted on&nbsp;<a href=\"https:\/\/isj.org.uk\/contemporary-dynamics-of-imperialism\/\">26th June 2018<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/isj.org.uk\/contemporary-dynamics-of-imperialism\/\">https:\/\/isj.org.uk\/contemporary-dynamics-of-imperialism\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian, Nazan\u00edn (2016). EEUU y Arabia Saud\u00ed provocan en Yemen la mayor crisis humanitaria del mundo, 25-9, https:\/\/blogs.publico.es\/puntoyseguido\/3550\/eeuu-y-arabia-saudi-provocan-en-yemen-la-mayor-crisis-humanitaria-del-mundo\/<\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian, Nazan\u00edn (2019a). Arabia Saud\u00ed-lr\u00e1n: los ocho motivos de un odio \u00absunnita-chiita\u00bb poco religioso. 30-6, https:\/\/blogs.publico.es\/puntoyseguido\/5847\/arabia-saudi-lran-los-ocho-motivos-de-un-odio-sunnita-chiita-poco-religioso\/<\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian, Nazan\u00edn (2019b). El objetivo de EEUU es Ir\u00e1n, no la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica&nbsp;8.4, http:\/\/www.nazanin.es\/?p=15306<\/p>\n\n\n\n<p>-Barchard, David (2018). Crisis interna Victoria de Erdogan, la oposici\u00f3n se estrella 27-06,&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/victoria-de-erdogan-la-oposicion-se-estrella-pero-no-den-por-agotado-al-partido-democratico-de-los-pueblos\/\">https:\/\/rebelion.org\/victoria-de-erdogan-la-oposicion-se-estrella-pero-no-den-por-agotado-al-partido-democratico-de-los-pueblos\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Calvo, Guadi (2019) El portazo de Erdogan, 16-7,<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/201028\">https:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/201028<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Chomsky, Noam; Achcar, Gilbert (2007).&nbsp;<em>Estados peligrosos: Oriente Medio y la pol\u00edtica exterior estadounidense<\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s<\/p>\n\n\n\n<p>-Cigan, Tu\u011fal (2021). Turqu\u00eda en sus encrucijadas,&nbsp;<em>New Left Review&nbsp;<\/em>127, marzo-abril.<\/p>\n\n\n\n<p>-Cockburn, Patrick (2017). Una gira que llev\u00f3 tensi\u00f3n al Golfo, 5-6<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/42401-una-gira-que-llevo-tension-al-golfo\">https:\/\/www.pagina12.com.ar\/42401-una-gira-que-llevo-tension-al-golfo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Conde, G. (2018). El Medio Oriente: entre rebeliones populares y geopol\u00edtica, OASIS, 27, 7-25. DOI:&nbsp;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.18601\/16577558.n27.02\">https:\/\/doi.org\/10.18601\/16577558.n27.02<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Glazebrook, Dan (2017). El bloqueo de Catar, el \u00abpetro-yu\u00e1n\u00bb 19.6 https:\/\/rebelion.org\/el-bloqueo-de-catar-el-petro-yuan-y-la-proxima-guerra-contra-iran\/<\/p>\n\n\n\n<p>-G\u00fcne\u015f G\u00fcm\u00fc\u015f (2019). Turqu\u00eda: \u00bfD\u00f3nde se ubica Turqu\u00eda en la jerarqu\u00eda imperialista?, 2-8&nbsp;<a href=\"https:\/\/lis-isl.org\/2019\/08\/02\/turkiye-emperyalist-hiyerarsinin-neresinde-gunes-gumus\/\">https:\/\/lis-isl.org\/2019\/08\/02\/turkiye-emperyalist-hiyerarsinin-neresinde-gunes-gumus\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Hanieh, Adam (2020). A Marxist Guide to Understanding the Gulf States\u2019 Political Economy, Interview, 07.13.2020<\/p>\n\n\n\n<p>-Harris, Kevan (2016). Remodelar Oriente Pr\u00f3ximo,<em>&nbsp;New Left Review,<\/em>&nbsp;101 noviembre \u2013 diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hearst, David (2020). Erdogan y Putin: Fin del romance&nbsp;05\/03\/2020&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-Katz, Claudio (2018).&nbsp;<em>La teor\u00eda de la dependencia, 50 a\u00f1os despu\u00e9s,<\/em>&nbsp;Batalla de Ideas Ediciones, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>-Marini, Ruy Mauro (1973).&nbsp;<em>Dial\u00e9ctica de la dependencia<\/em>, ERA, M\u00e9xico<\/p>\n\n\n\n<p>-Petras. James (2017). 17-10 Los siete pecados capitales del presidente Erdogan: \u00bfHacia d\u00f3nde va Turqu\u00eda?&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.globalizacion.ca\/los-siete-pecados-capitales-del-presidente-erdogan-hacia-donde-va-turquia\/\">https:\/\/www.globalizacion.ca\/los-siete-pecados-capitales-del-presidente-erdogan-hacia-donde-va-turquia\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Roberts, Michael (2018). Turqu\u00eda: colapso econ\u00f3mico total 2018.12-8<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/turquia-colapso-economico-total\">https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/turquia-colapso-economico-total<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00e1nchez, Victoria Silva (2019). Los pa\u00edses del Golfo como nuevos actores de (in)seguridad en el Mar Rojo: una visi\u00f3n desde el subimperialismo 11 de julio de 2019&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.recp.es\/files\/view\/pdf\/congress-papers\/14-0\/2087\/\">https:\/\/www.recp.es\/files\/view\/pdf\/congress-papers\/14-0\/2087\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Symonds, Peter (2017) Arabia Saud\u00ed hace p\u00fablico un provocativo ultim\u00e1tum a Catar 26 6 https:\/\/rebelion.org\/arabia-saudi-hace-publico-un-provocativo-ultimatum-a-catar\/<\/p>\n\n\n\n<p>-Uslu, Esen. (2020) Turqu\u00eda: M\u00e1s sangre y l\u00e1grimas 10\/10 https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/turquia-mas-sangre-y-lagrimas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Fuente: Rebeli\u00f3n Turqu\u00eda, Arabia Saudita e Ir\u00e1n disputan primac\u00eda en un novedoso contexto de protagonismo regional en las tensiones de Medio Oriente. 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