{"id":5396,"date":"2021-10-24T11:55:13","date_gmt":"2021-10-24T11:55:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5396"},"modified":"2021-11-06T13:00:53","modified_gmt":"2021-11-06T13:00:53","slug":"derrotas-del-imperialismo-sin-victorias-progresistas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5396","title":{"rendered":"Derrotas del imperialismo sin victorias progresistas"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/derrotas-del-imperialismo-sin-victorias-progresistas\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos retir\u00f3 sus tropas de Afganist\u00e1n al cabo de dos d\u00e9cadas de guerras perdidas y observ\u00f3 c\u00f3mo el ej\u00e9rcito que hab\u00eda entrenado se pas\u00f3 al campo opuesto. Esta derrota ha propinado un dur\u00edsimo golpe a la dominaci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero de esta adversidad para la primac\u00eda estadounidense no se deduce la existencia de un triunfo antiimperialista. Son dos problemas de distinta naturaleza. El categ\u00f3rico fracaso de los<em>&nbsp;marines&nbsp;<\/em>no equivale a una victoria del proyecto de emancipaci\u00f3n. Ese divorcio deriva del car\u00e1cter reaccionario de los ganadores de la partida.<\/p>\n\n\n\n<p>La adscripci\u00f3n ultra-conservadora de los talibanes es ampliamente conocida. Act\u00faan como se\u00f1ores de la guerra y manejan sus territorios con todos los c\u00f3digos del fundamentalismo isl\u00e1mico. Su maltrato de las mujeres es la manifestaci\u00f3n m\u00e1s chocante de esa conducta. En su nueva etapa difunden mensajes m\u00e1s razonables para contribuir a un lavado de cara, pero el correlato pr\u00e1ctico de ese giro es por ahora desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este escenario convendr\u00eda ser m\u00e1s cuidadosos en la frecuente analog\u00eda que se establece entre la ca\u00edda de Kabul y la huida de Saig\u00f3n. Las fotos de ambas situaciones son muy parecidas y ganaron la primera plana por el pat\u00e9tico papel\u00f3n de Biden, que prometi\u00f3 no repetir lo ocurrido en 1975. Ciertamente en los dos casos se verific\u00f3 un contundente el fracaso imperialista, pero como resultado de procesos radicalmente contrapuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Vietnam triunfaron las fuerzas revolucionarias y en Afganist\u00e1n las milicias reaccionarias. Los talibanes son la contracara absoluta del Vietcong y se ubican en el polo opuesto de un ej\u00e9rcito liberador. Su pol\u00edtica de sumergir a Afganist\u00e1n en el pasado medieval ha sido la ant\u00edtesis del proyecto emancipador del comunismo. La reciente derrota estadounidense es una gran noticia para todos los pueblos del mundo, pero guarda una distancia enorme con la victoria lograda por los vietnamitas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>UN RESULTADO CONTRADICTORIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otros pa\u00edses del \u201cGran Oriente Medio\u201d -que Estados Unidos intent\u00f3 redise\u00f1ar a su favor- se registraron resultados an\u00e1logos al desemboque de Afganist\u00e1n. El Pent\u00e1gono fall\u00f3 estrepitosamente en su incursi\u00f3n b\u00e9lica contra Irak y ha recluido a sus tropas a un ramillete de fortalezas. La debilitada ocupaci\u00f3n no pudo siquiera aprovechar a su favor la guerra sectaria entre las comunidades de ese pa\u00eds. Al final de la aventura el aislamiento de los<em>&nbsp;marines<\/em>&nbsp;es may\u00fasculo y Estados Unidos busca caminos para replegar sus fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el triunfador de esa contienda ha sido Ir\u00e1n, que ejerce un n\u00edtido control del r\u00e9gimen imperante en Bagdad. Esa administraci\u00f3n no presenta ning\u00fan ingrediente de antiimperialismo progresista. Gobierna con normas sectarias y hostiliza a los sunitas y a los kurdos. Favorece a los nuevos grupos dominantes que lucran con el continuado despojo del petr\u00f3leo y la espeluznante pobreza del pa\u00eds. Monitorea, adem\u00e1s, el aplastamiento de las protestas contra el deterioro de las condiciones de vida. Ir\u00e1n brind\u00f3 al fr\u00e1gil gobierno de Irak todo el sost\u00e9n requerido para reprimir las movilizaciones populares de octubre del 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos tambi\u00e9n fall\u00f3 en Siria en su intento inicial de crear una fuerza b\u00e9lica bajo su control. Esas milicias desertaron al campo islamista y el gobierno liberal en el exilio que manejaba Washington se desplom\u00f3 en forma vertiginosa. En cambio el denostado Assad sobrevivi\u00f3 con el auxilio ruso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el gobierno que sali\u00f3 airoso del cerco tendido por Washington no conserva ning\u00fan resabio del viejo antiimperialismo. Ha pactado con distintas fuerzas extranjeras (incluyendo al propio Departamento de Estado), para asegurar la continuidad de la dominaci\u00f3n local de los sectores privilegiados. Consum\u00f3 una involuci\u00f3n neoliberal que dej\u00f3 muy atr\u00e1s su lejano origen nacionalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese r\u00e9gimen respondi\u00f3 adem\u00e1s con feroz represi\u00f3n a las demandas de mejoras sociales y reformas pol\u00edticas, que emergieron al calor de la primavera \u00e1rabe. Esa rebeli\u00f3n qued\u00f3 transformada posteriormente, en un sangriento enfrentamiento entre fracciones igualmente enemigas de la ansiada democratizaci\u00f3n. Las protestas fueron usurpadas por milicias subordinadas a distintos proyectos de dominaci\u00f3n. En Siria se corrobor\u00f3 a pleno el fracaso estadounidense, pero no se registr\u00f3 ning\u00fan avance antiimperialista. S\u00f3lo prevaleci\u00f3 un terrible desangre popular que sepult\u00f3 las esperanzas democr\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington qued\u00f3 tambi\u00e9n afectado en Libia por los resultados finales de la ca\u00edda de Gadafi. Sus empresas no capturaron el grueso de los negocios petroleros y la esperada localizaci\u00f3n de una gran base de la OTAN fue pospuesta. Pero los grupos derechistas triunfantes se han dividido el pa\u00eds para repartirse el bot\u00edn, sin ning\u00fan atisbo de iniciativas progresistas.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda que la fantas\u00eda imperialista de remodelar tres grandes territorios al servicio de Estados Unidos ha colapsado. Pero los resultados generales de lo ocurrido en las \u00faltimas d\u00e9cadas son contradictorios. En ciertos casos el agresor perdi\u00f3 espacios (Libia), en otros se logr\u00f3 su fulminante retiro (Afganist\u00e1n), su repliegue (Irak) o su reacomodamiento en un contexto adverso (Siria). Pero esa variedad de derrotas imperiales no entra\u00f1\u00f3 victorias progresistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos contrapuestos desemboques son acertadamente registrados por ciertos analistas (Farooq Tariq, 2021). Otros observadores tambi\u00e9n recuerdan antecedentes hist\u00f3ricos de este tipo victorias sobre opresores extranjeros, bajo el mando fuerzas derechistas locales (Andreu, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u201cGran Oriente Medio\u201d los invasores for\u00e1neos han sido doblegados por retr\u00f3gradas direcciones conservadoras y esta paradoja se verifica en el protagonismo alcanzado por el tipo de milicias que emergen en toda la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL ROL DEL YIHADISMO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El balance gris de lo ocurrido en Medio Oriente, Asia Central y \u00c1frica del Norte se refleja en la centralidad lograda por las corrientes clericales, que usufruct\u00faan del repliegue norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de las redes yihadistas que actuaron en todos los conflictos de la regi\u00f3n en tensi\u00f3n con Estados Unidos incluye componentes antiimperialistas. Esas organizaciones no aglutinan expresiones \u201cantisist\u00e9micas\u201d de \u201crebeldes\u201d o \u201cinsurgentes\u201d. Todas conforman agrupamientos invariablemente derechistas (Al-Qaeda, Daesh, Estado isl\u00e1mico, ISIS, Talibanes).<\/p>\n\n\n\n<p>En algunas vertientes transnacionales act\u00faan como milicias transfronterizas, al servicio de las potencias globales y regionales que disputan primac\u00eda. En otros casos apuntalan proyectos propios de regresi\u00f3n al Califato. En sus variantes locales cumplen ese mismo rol para los sectores dominantes de cada zona mediante la imposici\u00f3n del terror.<\/p>\n\n\n\n<p>Frecuentemente se destaca que han atra\u00eddo j\u00f3venes excluidos que se alistan para rehuir de la miseria imperante. Pero todos los batallones regresivos de la historia se nutrieron de sectores marginados o desesperados. Ese origen no justifica la nefasta labor que cumplen esas formaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los milicianos \u00e1rabes-europeos integrados a esos grupos -criados en el medio hostil de los suburbios del Viejo Continente- conforman segmentos min\u00fasculos de esas milicias. M\u00e1s corriente es su reclutamiento entre desocupados o sectores que se alistan a cambio de una pensi\u00f3n para sus familias (Armanian, 2016b). En cualquier caso no son v\u00edctimas, sino part\u00edcipes directos de la tragedia que afronta la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los paramilitares chiitas de Irak, los talibanes de Afganist\u00e1n y los yihadistas trashumantes no conforman brigadas antiimperialistas. Se ubican en el campo opuesto de los luchadores por esa causa, que por ejemplo nutren las filas de las organizaciones palestinas o sahaur\u00edes. En ning\u00fan caso la adscripci\u00f3n religiosa de los milicianos define su comportamiento. Lo determinante es el tipo de acci\u00f3n que emprenden.<\/p>\n\n\n\n<p>El yihadismo ha contribuido a la restauraci\u00f3n del poder clerical que hist\u00f3ricamente obstruy\u00f3 la modernizaci\u00f3n de la regi\u00f3n. La simbiosis de las instituciones religiosas con el estado impidi\u00f3 ese avance. Bloque\u00f3 la separaci\u00f3n de esos dos \u00e1mbitos que en Europa asumi\u00f3 formas laicismo radical (Francia) o modalidades m\u00e1s conciliatorias de gestaci\u00f3n de las iglesias nacionales (Alemania, Inglaterra).<\/p>\n\n\n\n<p>Las distintas variantes de la teocracia persistieron en Oriente, bajo la primac\u00eda de una religi\u00f3n asentada una densa red de ritos y en normas muy estrictas de la vida privada. De esa estructura emana el poder de las capas clericales enlazadas con el estado (Amin, 2011: 209-216).<\/p>\n\n\n\n<p>El primer intento de modernizaci\u00f3n \u00e1rabe (Al Nahda) a principio del siglo pasado no logr\u00f3 romper el sometimiento a ese control religioso. La segunda gran oleada de secularizaci\u00f3n -bajo la impronta del nasserismo y el baathismo, en sociedades m\u00e1s urbanizadas y con mayor sost\u00e9n de la clase media- introdujo cambios significativos, pero no quebrant\u00f3 el entramado teocr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington apadrin\u00f3 la reacci\u00f3n yihadista para apuntalar los intereses de sus compa\u00f1\u00edas petroleras. Aval\u00f3 especialmente todas las agresiones de sus aliados sauditas para combatir con ferocidad los proyectos avanzados del nacionalismo. La destrucci\u00f3n del laicismo apunt\u00f3 a sepultar los movimientos progresistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos auspici\u00f3 expl\u00edcitamente ese curso para erradicar a la izquierda del mundo \u00e1rabe. Las monarqu\u00edas utilizaron al yihadismo contra los gobiernos que nacionalizaban el petr\u00f3leo, Israel foment\u00f3 las mismas corrientes para fracturar el movimiento palestino y el Pent\u00e1gono directamente entren\u00f3 batallones de choque contra la URSS. Todos se recostaron en las redes de los retr\u00f3grados cl\u00e9rigos, que finalmente lograron contener la secularizaci\u00f3n de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los serios enfrentamientos de los fundamentalistas con su gestor estadounidense finalmente derivaron en un repliegue de Washington, que converge con el afianzamiento de las fuerzas arcaicas. Mediante la rehabilitaci\u00f3n de instituciones arcaicas, los yihadistas han logrado desviar las batallas antiimperialistas de Medio Oriente hacia confrontaciones de superficie inter-religiosa que desgarran a la poblaci\u00f3n. De esa forma contribuyen a consolidar la opresi\u00f3n que impera en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DEL PANARABISMO AL CALIFATO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El antiimperialismo ha quedado tambi\u00e9n afectado a escala regional por la sustituci\u00f3n del proyecto progresista pan\u00e1rabe (que emergi\u00f3 con fuerza en la segunda mitad del siglo XX) por el ensue\u00f1o fundamentalista del Califato. Ese cambio ilustra la regresi\u00f3n pol\u00edtica que ha padecido la zona, en un dram\u00e1tico contexto de remodelaci\u00f3n de los estados.<\/p>\n\n\n\n<p>El pan-arabismo aflor\u00f3 en el cenit de los proyectos del nacionalismo. Tom\u00f3 en cuenta que el mundo \u00e1rabe no conforma estrictamente una naci\u00f3n, pero s\u00ed una comunidad con sentimientos de pertenencia com\u00fan. Posee hoy una identidad colectiva de lengua, tradiciones, religi\u00f3n y acervos culturales (Anderson, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese ideal de forjar una naci\u00f3n \u00e1rabe potencialmente com\u00fan se sustentaron los intentos de enlazar el nacionalismo antiimperialista con la integraci\u00f3n pol\u00edtica estatal. La formaci\u00f3n de la Rep\u00fablica \u00c1rabe Unida (1958-61) fue el mayor hito de ese ensayo, pero sucumbi\u00f3 frente a la derrota ante Israel en la guerra de 1967. El naufragio del proyecto integrador fue tambi\u00e9n consecuencia de los l\u00edmites exhibidos por movimientos nacionalistas muy asentados en figuras carism\u00e1ticas, distantes de la izquierda y reacios a la politizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n (Amin, 2011: 132-135).<\/p>\n\n\n\n<p>El panarabismo tambi\u00e9n hered\u00f3 algunos vestigios de su antigua conexi\u00f3n con el colonialismo franco-brit\u00e1nico, que inicialmente buscaba debilitar la influencia del rival otomano. Ese nexo se verific\u00f3 en la discriminaci\u00f3n de otras naciones (turcos, iran\u00edes), o grupos \u00e9tnicos no \u00e1rabes (kurdos) (Armanian, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la reacci\u00f3n yihadista emergi\u00f3 para revertir y no para corregir esas limitaciones. Irrumpi\u00f3 para aplastar todos los g\u00e9rmenes de un proyecto progresista de unificaci\u00f3n regional. Por eso supedita su propia variante de configuraci\u00f3n abarcadora de pan-islamismo, a la primac\u00eda de alguna vertiente religiosa contra otra. Propicia enlazar las distintas zonas de la regi\u00f3n bajo la impronta de un regresivo Califato.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese proyecto qued\u00f3 en suspenso por la derrota sufrida por el Estado Isl\u00e1mico y Daesh en Siria e Irak. Fracasaron en el campo de batalla contra las fuerzas regulares de los reg\u00edmenes rivales y fueron doblegados por la resistencia de poblaciones locales indignadas con la brutalidad de sus pr\u00e1cticas cotidianas (Khoury, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esa adversidad el yihadismo volvi\u00f3 a operar nuevamente en los estados existentes. Pero el repliegue norteamericano en Afganist\u00e1n tiende a reactivar otras ramas de ISIS, que retoman la estrategia del Califato en Asia Central e incluso extienden ese proyecto a varias zonas de \u00c1frica. Ese curso presagia enfrentamientos sanguinarios, sin ning\u00fan desemboque favorable para las poblaciones involucradas en esas disputas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CRISIS IMPERIAL CON FRUSTRACIONES DEMOCR\u00c1TICAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El dram\u00e1tico resultado de la primavera \u00e1rabe es otro indicador de los claro-oscuros de la regi\u00f3n. El imperialismo afronta m\u00faltiples crisis y dificultades, pero junto a sus aliados derechistas logr\u00f3 frustrar los anhelos de cambio que irrumpieron en la d\u00e9cada pasada.<\/p>\n\n\n\n<p>Las protestas lograron inicialmente la ca\u00edda de los desprestigiados presidentes Ben Al\u00ed (T\u00fanez) y Mubarak (Egipto), pero los frutos posteriores fueron amargos. La tentativa democratizadora se extendi\u00f3 a otras zonas, pero mayoritariamente devino en una sucesi\u00f3n de masacres que agravaron los padecimientos econ\u00f3mico-sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la din\u00e1mica de las rebeliones qued\u00f3 anulada por esa violenta contrarrevoluci\u00f3n, que recompuso el viejo orden de privilegios para los capitalistas acaudalados, los militares represores y los cl\u00e9rigos totalitarios. La virulencia de ese contragolpe persiste hasta hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Egipto el papel regresivo del imperialismo fue cristalino. Estados Unidos propici\u00f3 y sostuvo el golpe militar de Sisi, luego de restar apoyo al experimento de Morsi. El l\u00edder de los Hermanos Musulmanes intent\u00f3 ciertas reformas del sistema pol\u00edtico, junto a una mayor escala de islamizaci\u00f3n que provoc\u00f3 la resistencia de las capas laicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington no rechaz\u00f3 esas modalidades confesionales que avala en incontables pa\u00edses de la regi\u00f3n. Lo que irrit\u00f3 al Departamento de Estado fue la reactivaci\u00f3n de las inversiones de las empresas rusas Lukoil y Avatec en la actividad petrolera y gas\u00edfera y el viaje a Mosc\u00fa que realiz\u00f3 Morsi. Esa excursi\u00f3n anticipaba un intento de aflojar la agobiante dependencia con el mandante norteamericano. Aunque Sisi tampoco es plenamente confiable, la embajada estadounidense dio el visto bueno a un golpe, que asegura el sometimiento del pa\u00eds a su continuada supervisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La obstrucci\u00f3n a la democracia en Egipto es una pieza central de la pol\u00edtica yanqui en Medio Oriente. Desde el giro pro-occidental que Sadat inici\u00f3 hace 40 a\u00f1os, todos los presidentes norteamericanos han priorizado el control sobre el Canal de Suez. Impiden cualquier atisbo de independencia, en un pa\u00eds clave para contener la expansi\u00f3n comercial de China y la presencia geopol\u00edtica de Rusia. Por esa raz\u00f3n Washington sostiene la feroz represi\u00f3n actual de un r\u00e9gimen que en poco tiempo (2013-2017) encarcel\u00f3 y tortur\u00f3 a 60.000 personas (Armanian, 2017a)<\/p>\n\n\n\n<p>Esa experiencia confirma que la batalla por la democracia empalma categ\u00f3ricamente en Egipto con la lucha antiimperialista. Los gobiernos pro-yanquis han abandonado a los palestinos, son c\u00f3mplices del cerco israel\u00ed a Gaza y cumplen un rol policial en el Sina\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fanez sigui\u00f3 otra trayectoria y exhibe la \u00fanica excepci\u00f3n a la regla de la virulencia imperial en el mundo \u00e1rabe. La victoria de la primavera impuso all\u00ed la liberaci\u00f3n de presos, la realizaci\u00f3n de elecciones libres y la concreci\u00f3n de una Asamblea Constituyente que frustr\u00f3 los intentos de islamizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los grupos dominantes mantuvieron igualmente el control del estado y pactaron una transici\u00f3n que asegura su manejo del poder, a trav\u00e9s de un modelo bipartidista de alternancia de cargos. Ese esquema preserva la desigualdad social y la precarizaci\u00f3n del empleo, en un marco de descontrol de la deuda p\u00fablica y consiguientes ajustes del FMI.<\/p>\n\n\n\n<p>En la carencia de cambios econ\u00f3mico-sociales, T\u00fanez repite lo sucedido en el resto de la regi\u00f3n. Pero en el plano pol\u00edtico se distingue por los logros democr\u00e1ticos (Alba Rico, 2021). La causa de esa excepcionalidad no es ning\u00fan misterio. T\u00fanez es un peque\u00f1o pa\u00eds con escasas materias primas y poca relevancia estrat\u00e9gico-militar. No es apetecida por las grandes potencias, ni suscita la codicia por un bot\u00edn petrolero (Maget, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su reducida gravitaci\u00f3n en comparaci\u00f3n a sus vecinos, el imperialismo toler\u00f3 las reformas que vet\u00f3 en el resto de la regi\u00f3n. Esa excepci\u00f3n confirm\u00f3 la regla de frontal oposici\u00f3n de la primera potencia, a cualquier aflojamiento del autoritarismo imperante en Medio Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>En Siria, el esbozo de la primavera no irrumpi\u00f3 como en T\u00fanez o Egipto con revueltas en las principales ciudades, gran presencia de trabajadores o peso del movimiento sindical. Las protestas se concentraron en localidades m\u00e1s remotas y siguieron un patr\u00f3n disperso y desigual (Bouharoun, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>La virulenta respuesta represiva del gobierno generaliz\u00f3 un conflicto que desemboc\u00f3 en la guerra m\u00e1s cruenta de la \u00faltima d\u00e9cada. Los anhelos de democratizaci\u00f3n quedaron totalmente sofocados en esa tragedia, al cabo de una confrontaci\u00f3n que termin\u00f3 oponiendo a dos bandos igualmente regresivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las potencias mundiales y regionales tomaron el control del conflicto y dirimieron sus rivalidades a costa de la poblaci\u00f3n. Los objetivos democr\u00e1ticos de la revuelta del 2011 quedaron diluidos en la militarizaci\u00f3n de una rebeli\u00f3n, que a partir del 2014-15 fue usurpada por milicias grupos ajenas a las demandas de los manifestantes (Alexander, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de ese terrible desangre Assad se mantuvo en el gobierno, pero el futuro de Siria como naci\u00f3n soberana qued\u00f3 cuestionado. Predomina la fragmentaci\u00f3n del pa\u00eds en zonas bajo control de los distintos actores del conflicto. Tambi\u00e9n en este caso Estados Unidos perdi\u00f3 la disputa, pero las metas democr\u00e1ticas fueron sofocadas y la propia supervivencia del pa\u00eds es una inc\u00f3gnita.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ANTICIPOS DE NUEVAS PRIMAVERAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primavera \u00e1rabe fue el principal acontecimiento en la \u00faltima d\u00e9cada en Medio Oriente. Incluy\u00f3 intensas movilizaciones populares que impactaron sobre el tablero regional. Pero esa may\u00fascula irrupci\u00f3n no logr\u00f3 converger con reivindicaciones antiimperialistas y ese divorcio facilit\u00f3 su aplastamiento por las fuerzas reaccionarias.<\/p>\n\n\n\n<p>La chispa se encendi\u00f3 a fines del 2010 en una localidad tunecina y el derrame de las protestas se extendi\u00f3 a numerosos lugares. La identificaci\u00f3n de esa oleada con una primavera es ilustrativa de la esperanza que despert\u00f3 entre sus protagonistas. Los j\u00f3venes imaginaron en las calles el comienzo de una salida a la penuria econ\u00f3mica, al autoritarismo pol\u00edtico y a las restricciones religiosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ese levantamiento el curso habitual de guerras, ocupaciones extranjeras y sangrientas disputas internas de Medio Oriente qued\u00f3 alterado por un nuevo ingrediente de protagonismo popular. Fue descollante la preeminencia juvenil, la variada incidencia de sindicatos y la significativa participaci\u00f3n de la clase media.<\/p>\n\n\n\n<p>La primavera dej\u00f3 un legado de experiencias perdurables en la memoria popular. Refut\u00f3 todos los clich\u00e9s islamof\u00f3bicos de Occidente, que presentan al mundo \u00e1rabe como un universo de individuos resignados y pasivos. Los reclamos sociales y el anhelo de conquistar una democracia genuina, motorizaron las sublevaciones en pa\u00edses agobiados por reg\u00edmenes desp\u00f3ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas revueltas tienden a resurgir por la simple persistencia de los mismos problemas. Durante el 2019 esa tendencia al reinicio de la rebeli\u00f3n despunt\u00f3 con llamativa simultaneidad en varios pa\u00edses. Una concatenada secuencia de manifestaciones repiti\u00f3 los contagios de la primera ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Las movilizaciones prevalecieron con renovada fuerza en las zonas no impactadas por la secuencia anterior. Pero la expansi\u00f3n de esos movimientos qued\u00f3 s\u00fabitamente interrumpida por la pandemia. El coronavirus forz\u00f3 la reclusi\u00f3n de la poblaci\u00f3n para lidiar con la infecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El determinante inmediato de ese rebrote de lucha fue el gran empobrecimiento padecido por el grueso del mundo \u00e1rabe. La regi\u00f3n afront\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os una dr\u00e1stica ca\u00edda de los ingresos que acompa\u00f1\u00f3 el declive de los precios del petr\u00f3leo. Esa retracci\u00f3n se tradujo en un freno del crecimiento y en un serio incremento del desempleo. El paro entre los j\u00f3venes supera ampliamente el promedio internacional (Acchar, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>El neoliberalismo ha causado estragos en una zona muy golpeada por la desigualdad social y el encarecimiento de los productos b\u00e1sicos. Las econom\u00edas generan poco empleo y alimentan una escalada de presiones volc\u00e1nicas, en la explosiva pir\u00e1mide demogr\u00e1fica de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque las privatizaciones nunca alcanzaron en Medio Oriente la destructiva dimensi\u00f3n de otras zonas, el modelo neoliberal socav\u00f3 los viejos sistemas de protecci\u00f3n social y generaliz\u00f3 un in\u00e9dito desamparo y descontento. Muchos sectores de la econom\u00eda tradicional han quedado desarticulados por la tutela norteamericana del Golfo, el predominio europeo en el Magreb (Norte de \u00c1frica) y la destructiva apertura comercial financiarizada del Mashriq (Levante).<\/p>\n\n\n\n<p>Las protestas resurgen frente a gobiernos autoritarios que recurren al garrote para responder a cualquier demanda popular. Ese inmovilismo represivo acrecienta el malestar e incentiva nuevos levantamientos (Tamimi, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SUPERACI\u00d3N DE LAS FRACTURAS CONFESIONALES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los despuntes callejeros del 2019 convergieron demandas econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas, sin preeminencia de las filiaciones religiosas. Este car\u00e1cter no sectario y secular constituy\u00f3 la cualidad m\u00e1s promisoria de esa incipiente oleada.<\/p>\n\n\n\n<p>En el L\u00edbano las principales demandas de los manifestantes apuntaron contra la carest\u00eda y el aumento de los impuestos. La crisis fiscal, el d\u00e9ficit de ingresos, la merma de divisas y el incremento del desempleo desencadenaron grandes protestas, que tambi\u00e9n incluyeron el rechazo de la corrupci\u00f3n y el nepotismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La masividad de esas movilizaciones forz\u00f3 la dimisi\u00f3n del primer ministro y deriv\u00f3 en el otorgamiento de varias concesiones (Karam; Tannury 2019). Por primera vez en mucho tiempo, una significativa protesta motivada por demandas sociales cuestion\u00f3 el sistema pol\u00edtico confesional y exigi\u00f3 su democratizaci\u00f3n. Esa t\u00f3nica qued\u00f3 confirmada en las posteriores marchas de conmemoraci\u00f3n de la tr\u00e1gica explosi\u00f3n en el puerto de Beirut.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta t\u00f3nica de exigencia de cambios pol\u00edticos fue tambi\u00e9n el dato dominante en Argelia, en las protestas contra el continuismo presidencial. En las marchas se cuestion\u00f3 el enriquecimiento de grupos econ\u00f3micos entrelazados con un gobierno de origen nacionalista, que mantiene un alineamiento internacional af\u00edn a Rusia y aut\u00f3nomo de Estados Unidos (Sbarbi Osuna, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>En el 2003 ese r\u00e9gimen sali\u00f3 airoso de una cruenta guerra con el fundamentalismo isl\u00e1mico, que se cobr\u00f3 la vida de 200.000 personas. Al cabo de esa traum\u00e1tica experiencia, la lucha democr\u00e1tica es encarada por una nueva generaci\u00f3n m\u00e1s distanciada del fanatismo religioso.<\/p>\n\n\n\n<p>En Sud\u00e1n las manifestaciones se multiplicaron contra un gobierno que pretend\u00eda conseguir un mandato vitalicio. Los sindicatos de trabajadores y la izquierda jugaron un papel relevante, en protestas que asumieron una n\u00edtida t\u00f3nica de lucha social.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa misma gravitaci\u00f3n de las peticiones sociales se verific\u00f3 en las protestas de Irak. Los trabajadores convergieron con los profesores y estudiantes universitarios en la exigencia de \u00abpan, trabajo, libertad y transparencia\u00bb. La ausencia de consignas religiosas en un pa\u00eds desangrado por enfrentamientos sectarios fue el dato llamativo de esas movilizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los protagonistas de esos movimientos han sido los mismos sujetos populares de la secuencia anterior. En el universo de los asalariados se verifica una gran diversidad de niveles de organizaci\u00f3n. El importante movimiento obrero de T\u00fanez, los llamativos sindicatos de Egipto y la escala de huelgas de Bahr\u00e9in, no tienen correspondencia equivalente en otras localizaciones de la protesta.<\/p>\n\n\n\n<p>La importante presencia de graduados y profesionales sin empleo persiste como un dato relevante de esas rebeliones. El descontento se afianza entre los trabajadores con cierta calificaci\u00f3n que no consiguen empleo estable. El neoliberalismo estanc\u00f3 a las econom\u00edas de la regi\u00f3n, quebrant\u00f3 la movilidad social y deterior\u00f3 los sistemas de asistencia social, creando el convulsivo escenario que emerge con las protestas (Harris, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese cimiento social de la lucha en el mundo \u00e1rabe qued\u00f3 brutalmente ensombrecido por las tensiones sectarias y las distorsiones religiosas en la d\u00e9cada pasada. El desenvolvimiento de la pr\u00f3xima oleada depender\u00e1 de la superaci\u00f3n de ese terrible escollo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AVANCES NACIONALES SIN ANTIIMPERIALISMO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El redise\u00f1o imperial que intent\u00f3 Estados Unidos en Medio Oriente y \u00c1frica del Norte ha recreado viejos problemas de autodeterminaci\u00f3n nacional. Algunas de esas tensiones se remontan a la cirug\u00eda que consumaron Gran Breta\u00f1a y Francia a principio del siglo XX (Tratado de Picot y Sykes) sobre los restos del Imperio Otomano. En ese trazado de pa\u00edses, los deseos y las identidades de las distintas poblaciones fueron totalmente ignorados. De esas imposiciones surgieron demandas nacionales de colectividades afectadas por la intervenci\u00f3n extranjera.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de cruentas guerras recientes, ciertos grupos nacionales han quedado nuevamente aprisionados en fronteras, idiomas y banderas ajenas a sus aspiraciones. Otras comunidades han reforzado sus luchas de larga data. Es el caso de los kurdos, que fueron desmembrados una y otra vez en los \u00faltimos siglos frustrando su anhelo de un estado unificado (Almeyra, 2017). A principios del siglo XX, el colapso del imperio otomano disemin\u00f3 a esa minor\u00eda en los forzados l\u00edmites establecidos para Turqu\u00eda, Irak, Siria e Ir\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los kurdos han demandado un hogar nacional que nunca logr\u00f3 reconocimiento internacional. La ONU aval\u00f3 en un r\u00e1pido expediente la existencia de Sudan del Sur, pero no acepta la inscripci\u00f3n de un estado kurdo. Las potencias siempre definen en ese organismo los trazados fronterizos omitiendo la voluntad de los involucrados. El Kurdist\u00e1n independiente es frontalmente rechazado por los principales actores de Medio Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Turqu\u00eda es el enemigo m\u00e1s declarado de esa soberan\u00eda. En la d\u00e9cada pasada mantuvo negociaciones con el encarcelado l\u00edder de ese movimiento (Ocalan), pero Erdogan cort\u00f3 abruptamente esas tratativas para erigir un gobierno autoritario. Mediante una brutal campa\u00f1a represiva intenta quebrantar la alianza forjada por los kurdos con fuerzas progresistas de su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Ir\u00e1n exhibe la misma hostilidad hacia esa minor\u00eda y ni siquiera eval\u00faa la concesi\u00f3n de alguna autonom\u00eda administrativa. Los gobernantes de Teher\u00e1n recuerdan con pavor el ef\u00edmero ensayo federativo que intent\u00f3 la izquierda en 1944. Esa breve experiencia de un Kurdist\u00e1n rojo -emparentado con los \u00e9xitos militares de la URSS- fue aplastada en sangre por el ej\u00e9rcito del Shah. En Irak, Sadam respondi\u00f3 con el mismo salvajismo a las demandas auton\u00f3micas de esa minor\u00eda (Bajalan;&nbsp;Brooks, 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en la \u00faltima secuencia de guerras, los kurdos obtuvieron impactantes credenciales deefectividad militar al derrotar al yihadismo en Siria e Irak. Los fulminantes \u00e9xitos de sus milicias en Rojava y Ba\u015fur recrearon las expectativas de erigir un Kurdist\u00e1n unificado. En Siria lograron construir su propio enclave aut\u00f3nomo bajo la direcci\u00f3n de un partido de izquierda (PYD). All\u00ed pusieron en pr\u00e1ctica la ponderada experiencia de la comuna de Rojava, al cabo de una valerosa lucha contra las milicias pro-sauditas y las arremetidas del ej\u00e9rcito turco. Sus batallones jerarquizaron la igualdad de g\u00e9nero, en un contexto isl\u00e1mico de sometimiento de las mujeres (Sancha, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto en Siria como en Irak la golpeada minor\u00eda kurda ha logrado avances en su batalla nacional. Pero esas conquistas coexisten con un impl\u00edcito padrinazgo estadounidense, puesto que las fuerzas norteamericanas est\u00e1n presentes en los mini-estados kurdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington ha jugado a dos puntas. Apuntal\u00f3 inicialmente la resistencia de los kurdos para favorecer el desmembramiento de pa\u00edses con gobiernos hostiles (Siria e Irak). Posteriormente reforz\u00f3 ese sost\u00e9n, aprovisionando a los kurdos en su batalla contra los yihadistas distanciados del mandante norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando Turqu\u00eda atac\u00f3 frontalmente a esa minor\u00eda, Washington abandon\u00f3 a sus protegidos para recomponer las relaciones con Ankara. Trump opt\u00f3 por Erdogan, estimando que un socio d\u00edscolo de la OTAN es m\u00e1s gravitante para Estados Unidos que una naci\u00f3n desperdigada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese abandono no es una novedad para los kurdos que han experimentado todo tipo de traiciones. Las grandes potencias han utilizado una y otra vez a ese grupo nacional, como moneda de cambio en sus reordenamientos del mapa regional.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington intenta ahora mantener bajo su protecci\u00f3n las zonas aut\u00f3nomas que manejan los kurdos, pero sin afectar la relaci\u00f3n con Turqu\u00eda. Se opone a la formaci\u00f3n del Kurdist\u00e1n unificado, pero no a la desintegraci\u00f3n parcial de Irak y Siria.<\/p>\n\n\n\n<p>Israel apuesta en forma m\u00e1s expl\u00edcita todas sus fichas al proyecto kurdo. Busca apuntalar de esa forma sus alianzas con sectores no \u00e1rabes de Medio Oriente. Los sionistas proveen recursos a los kurdos por las mismas razones que afianzaron v\u00ednculos con los maronitas del L\u00edbano. Pretenden potenciar su enemistad con el mundo \u00e1rabe y su distanciamiento con los palestinos, a pesar de la enorme similitud de los padecimientos que afrontan ambas comunidades (Cook, 2017). Los kurdos han obtenido ciertas victorias pagando el alto precio de ese aval norteamericano-israel\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus dirigentes conocen la duplicidad de Washington y por esa raz\u00f3n han buscado recomponer en Siria las relaciones con Assad. No olvidan que ese mandatorio intent\u00f3 disolverlos mediante una arabizaci\u00f3n forzosa, pero tantean la reconciliaci\u00f3n para conseguir una eventual protecci\u00f3n militar rusa.<\/p>\n\n\n\n<p>En Irak han logrado una autonom\u00eda m\u00e1s perdurable, pero con un soporte m\u00e1s expl\u00edcito del invasor norteamericano. Bajo la direcci\u00f3n de un l\u00edder derechista (Barzani) ensayaron incluso la consolidaci\u00f3n de su autonom\u00eda mediante un refer\u00e9ndum por la independencia. Ese intento fracas\u00f3 por desmanejos locales y objeciones estadounidenses. Pero en la zona rige de hecho una soberan\u00eda tutelada por Estados Unidos que ha instalado cinco bases en el lugar. Las disyuntivas que afronta esa minor\u00eda son particularmente complejas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LOS DILEMAS DEL KURDIST\u00c1N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el dur\u00edsimo combate por conquistar un estado propio contra sus enemigos regionales, los kurdos han establecido compromisos con el principal dominador del planeta. Algunas miradas realzan la lucha de esa minor\u00eda, sin exhibir gran preocupaci\u00f3n por esos enlaces con Washington. Reivindican enf\u00e1ticamente la experiencia de Rojava y ponderan el igualitarismo comunitario de ese proyecto. Las controvertidas relaciones con Estados Unidos son omitidas u observadas como un hecho menor (Dahler, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n opuesta cuestiona en forma virulenta el sometimiento kurdo al imperialismo norteamericano. Denuncia que sintonizan con los planes de forjar un archipi\u00e9lago de peque\u00f1os estados subordinados a la primera potencia (Armanian, 2017b). Tambi\u00e9n objeta el nacionalismo insolidario y la idealizaci\u00f3n comunalista de Rojava (Armanian, 2016a). Los cr\u00edticos m\u00e1s extremos estiman que ese enclave se ha transformado en una base del Pent\u00e1gono (Lantier, 2019)<\/p>\n\n\n\n<p>Una tercera postura cuestiona el alineamiento kurdo con Estados Unidos, sin desconocer su leg\u00edtima batalla por un estado nacional (Levent, 2017). Destaca que en defensa de ese objetivo han ido m\u00e1s all\u00e1 de un compromiso circunstancial y se han colocado de hecho bajo la protecci\u00f3n del principal enemigo de Medio Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>En este complejo mosaico es indiscutible el derecho de los kurdos a contar con su estado propio, cuya modalidad deber\u00eda surgir de consultas entre su poblaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n son altamente cuestionables los nexos establecidos con el mandante norteamericano, que no disimula su intenci\u00f3n de forzar secesiones para consolidar su dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los imperialismos de Occidente han recurrido una y otra vez a ese tipo de fracturas. Por esa raz\u00f3n la autodeterminaci\u00f3n nacional siempre presenta esa doble cara de leg\u00edtima aspiraci\u00f3n y forzado complot de las grandes potencias. Como destac\u00f3 el l\u00edder del bolchevismo ante situaciones semejantes de Europa Oriental a principios del siglo XX, s\u00f3lo el an\u00e1lisis concreto de cada caso permite distinguir la preeminencia de una u otra situaci\u00f3n (Lenin, 1974).<\/p>\n\n\n\n<p>La legitimidad de la lucha nacional kurda es incuestionable, pero la forma de concretar esa aspiraci\u00f3n no puede evaluarse omitiendo el redise\u00f1o de pa\u00edses que propicia Estados Unidos. No es lo mismo si el anhelo kurdo se consuma de la mano o en confrontaci\u00f3n con Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Un curso progresista hacia el genuino Kurdist\u00e1n exige relaciones de hermandad con los vecinos \u00e1rabes y acciones de resistencia com\u00fan contra la balcanizaci\u00f3n. Si la meta estatal kurda emerge junto a un oc\u00e9ano de mini-estados controlados por el imperialismo, el nuevo gozar\u00e1 de una autonom\u00eda muy ef\u00edmera. Por esa raz\u00f3n el ansiado proyecto de \u201cConfederalismo Democr\u00e1tico\u201d est\u00e1 enlazado a las luchas antiimperialistas de toda la regi\u00f3n (Dalband, 2020)<strong>.&nbsp;<\/strong>La genuina meta de los kurdos s\u00f3lo puede prosperar en confluencia con las fuerzas progresistas y en luchas estrat\u00e9gicas contra el opresor norteamericano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TRES BATALLAS CONJUNTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el vasto mapa de Medio Oriente, Asia Central y \u00c1frica del Norte se ha creado un escenario muy contradictorio. Hay una larga lista de derrotas del imperialismo sin victorias progresistas. Tambi\u00e9n se verifica una importante secuencia de crisis de la dominaci\u00f3n externa, pero asentadas en la enorme frustraci\u00f3n de la lucha democr\u00e1tica. Los acotados logros de ciertas metas nacionales est\u00e1n, a su vez, acordonados por compromisos con el dominador estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la regi\u00f3n qued\u00f3 sacudida en las \u00faltimas d\u00e9cadas por batallas antiimperialistas, democr\u00e1ticas y nacionales. El primer tipo de resistencia recobr\u00f3 centralidad frente a las invasiones y ocupaciones de los gendarmes for\u00e1neos. La segunda modalidad de lucha alcanz\u00f3 intensidad con la impactante oleada de la primavera \u00e1rabe. El tercer curso de acciones se ha verificado en la heroica acci\u00f3n de los kurdos, los palestinos y los sahauries.<\/p>\n\n\n\n<p>La combinaci\u00f3n del antiimperialismo con metas democr\u00e1ticas y nacionales est\u00e1 muy presente en toda la regi\u00f3n. Supone una defensa de los recursos energ\u00e9ticos que ambicionan las potencias y una resistencia contra el descontrolado belicismo de las dinast\u00edas y las dictaduras. Esa batalla tambi\u00e9n implica avanzar en la secularizaci\u00f3n contin\u00faa pendiente y en impedir las incursiones imperiales que remodelan territorios destruyendo los tejidos nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este conjunto de razones las luchas antiimperialistas est\u00e1n estrechamente enlazadas con metas democr\u00e1ticas y nacionales. Esa mixtura tambi\u00e9n determina las controversias pol\u00edticas en la izquierda, que analizaremos en el pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las derrotas afrontadas por Estados Unidos no implican victorias antiimperialistas. Los yihadistas son la contracara de ese anhelo. En Afganist\u00e1n triunfaron los retr\u00f3grados talibanes, en Irak gobierna una represiva administraci\u00f3n teocr\u00e1tica, en Libia prevalece el reparto del bot\u00edn y en Siria aplastaron la esperanza democr\u00e1tica. Las batallas antiimperialistas han sido desviadas hacia confrontaciones de supuesto sesgo inter-religiosas y el proyecto progresista pan\u00e1rabe ha quedado sustituido por el ensue\u00f1o fundamentalista del Califato.<\/p>\n\n\n\n<p>En Egipto se demostr\u00f3 que los avances democr\u00e1ticos exigen confrontar con la subordinaci\u00f3n a Washington. La excepcionalidad de T\u00fanez y la fractura de Libia confirmaron esa regla. La primavera \u00e1rabe fue un hito de rebeld\u00eda, pero su divorcio de planteos antiimperialistas facilit\u00f3 su aplastamiento. La nueva oleada plantea superar las fracturas confesionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las demandas nacionales pueden apuntalar luchas soberanas o servir a la balcanizaci\u00f3n. Los kurdos afrontan ese dilema. Las batallas por la democracia y la autodeterminaci\u00f3n nacional enlazan con el antiimperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Achcar, Gilbert (2020). \u201cLa agitaci\u00f3n regional no disminuir\u00e1 en el futuro previsible\u201d 17\/12\/2020&nbsp;<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/la-agitacion-regional-no-disminuira-en-el-futuro-previsible\/\">https:\/\/vientosur.info\/la-agitacion-regional-no-disminuira-en-el-futuro-previsible\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Alba Rico, Santiago (2021). La transformaci\u00f3n de la memoria, 18-1-2021&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-transformacion-de-la-memoria\/\">https:\/\/rebelion.org\/la-transformacion-de-la-memoria\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Alexander, Anne (2018). The contemporary dynamics of imperialism in the Middle East: a preliminary analysis<a href=\"https:\/\/isj.org.uk\/issue-159\">Issue: 159<\/a>Posted on&nbsp;<a href=\"https:\/\/isj.org.uk\/contemporary-dynamics-of-imperialism\/\">26th June 2018<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/isj.org.uk\/contemporary-dynamics-of-imperialism\/\">https:\/\/isj.org.uk\/contemporary-dynamics-of-imperialism\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Almeyra Guillermo, (2017) sobre la independencia kurda<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/rebelion.org\/sobre-la-independencia-kurd\">https:\/\/rebelion.org\/sobre-la-independencia-kurd<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Amin, Samir (2011).<em>&nbsp;El mundo \u00e1rabe: ra\u00edces y complejidades de la crisis<\/em>, Ruth. La Habana.<\/p>\n\n\n\n<p>-Anderson, Perry (2013). \u201cSobre la concatenaci\u00f3n en el mundo \u00e1rabe\u201d.&nbsp;<em>New Left Review<\/em>&nbsp;n\u00b0 68, Madrid<\/p>\n\n\n\n<p>-Andreu, Albert Recio (2021). \u00abAnticapitalismo perplejo\u201d, 6-9.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.ciudadvalencia.com.ve\/anticapitalismo-perplejo-por-albert-recio-andreu\/\">https:\/\/www.ciudadvalencia.com.ve\/anticapitalismo-perplejo-por-albert-recio-andreu\/<\/a><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian Nazan\u00edn (2016a) Un imposible estado kurdo&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.nazanin.es\/?p=12843\">http:\/\/www.nazanin.es\/?p=12843<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian, Nazan\u00edn (2016b). El terrorismo isl\u00e1mico no es fruto de la exclusi\u00f3n de los musulmanes, 30-3&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.derechoareplica.org\/secciones\/politica\/897-el-terrorismo-islamico-no-es-fruto-dela\">https:\/\/www.derechoareplica.org\/secciones\/politica\/897-el-terrorismo-islamico-no-es-fruto-dela<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian. Nazan\u00edn (2017a) \u00bfQui\u00e9n se beneficia del terrorismo en Egipto?&nbsp;<a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/puntoyseguido\/4413\/quien-se-beneficia-del-terrorismo-en-egipto\/\">https:\/\/blogs.publico.es\/puntoyseguido\/4413\/quien-se-beneficia-del-terrorismo-en-egipto\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian Nazan\u00edn, Rojava (2017b): luces y sombras de la anarco-autonom\u00eda kurda13-102017&nbsp;<a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/puntoyseguido\/4300\/rojava-luces-y-sombras-de-la-anarco-autonomia-kurda\/\">https:\/\/blogs.publico.es\/puntoyseguido\/4300\/rojava-luces-y-sombras-de-la-anarco-autonomia-kurda\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Armanian, Nazan\u00edn (2021). \u00abHay un amplio y profundo desconocimiento sobre la lucha de las mujeres en el \u201cmundo musulm\u00e1n\u201d en Europa\u00bb&nbsp;<a href=\"https:\/\/nuevarevolucion.es\/2021\/06\/\">17\/06\/2021<\/a>&nbsp;&nbsp;<a href=\"https:\/\/nuevarevolucion.es\/entrevista-a-nazanin-armanian-hay-un-amplio-y-profundo-desconocimiento-sobre-la-lucha-de-las-mujeres-en-el-mundo-musulman-en-europa\/\">https:\/\/nuevarevolucion.es\/entrevista-a-nazanin-armanian-hay-un-amplio-y-profundo-desconocimiento-sobre-la-lucha-de-las-mujeres-en-el-mundo-musulman-en-europa\/<\/a>&nbsp;v<\/p>\n\n\n\n<p>-Bajalan, &nbsp;Djene;&nbsp; Brooks Michael (2017) Uso y abuso de la cuesti\u00f3n kurda&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/uso-y-abuso-de-la-cuestion-kurda\/\">https:\/\/rebelion.org\/uso-y-abuso-de-la-cuestion-kurda\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Bouharoun, Jad (2017). Understanding the counter-revolution<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/isj.org.uk\/issue-153\">Issue: 153<\/a>. Posted on&nbsp;<a href=\"http:\/\/isj.org.uk\/understanding-the-counter-revolution\/\">3rd January 2017<\/a>,&nbsp;<a href=\"http:\/\/isj.org.uk\/understanding-the-counter-revolution\/\">http:\/\/isj.org.uk\/understanding-the-counter-revolution\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Cook, Jonathan (2017). El plan de Israel para remodelar Kurdist\u00e1n&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/el-plan-de-israel-para-remodelar-oriente-medio-apoya-la-independencia-del-kurdistan\/\">https:\/\/rebelion.org\/el-plan-de-israel-para-remodelar-oriente-medio-apoya-la-independencia-del-kurdistan\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Dahler Joseph (2021), Diez a\u00f1os despu\u00e9s del levantamiento popular en Siria<\/p>\n\n\n\n<p>23\/03\/2021&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/diez-anos-despues-del-levantamiento-popular-en-siria\/\">https:\/\/rebelion.org\/diez-anos-despues-del-levantamiento-popular-en-siria\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Dalband Hassan (2020). Medio Oriente en la geopol\u00edtica del imperialismo, 16\/01\/2020,&nbsp;&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/medio-oriente-en-la-geopolitica-del-imperialismo\/\">https:\/\/rebelion.org\/medio-oriente-en-la-geopolitica-del-imperialismo\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Farooq Tariq (2021). L\u2019occupation \u00e9tasunienne n\u2019a pris que des vies humaines&nbsp;: La victoire des talibans n\u2019est pas un signe de paix 3-9&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.cadtm.org\/L-occupation-etasunienne-n-a-pris-que-des-vies-humaines-La-victoire-des\">https:\/\/www.cadtm.org\/L-occupation-etasunienne-n-a-pris-que-des-vies-humaines-La-victoire-des<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>-Harris, Kevan (2016). Remodelar Oriente Pr\u00f3ximo,<em>&nbsp;New Left Review,<\/em>&nbsp;101 noviembre \u2013 diciembre 2016<\/p>\n\n\n\n<p>-Karam, Jeffrey G;&nbsp;Tannury Karam, Sana (2019). La Intifada libanesa: comentarios&nbsp;<a href=\"https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2019\/11\/24\/la-intifada-libanesa-comentarios-y-reflexiones-en-tiempos-revolucionarios\/\">https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2019\/11\/24\/la-intifada-libanesa-comentarios-y-reflexiones-en-tiempos-revolucionarios\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Khoury, Bachir&nbsp;el (2016). El comienzo del fin para Alepo,&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/el-comienzo-del-fin-para-alepo\/\">https:\/\/rebelion.org\/el-comienzo-del-fin-para-alepo\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Lantier, Alex (2019). Nuevo Partido Anticapitalista exige escalada militar contra Turqu\u00eda en Siria 14 Octubre 2019,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.wsws.org\/es\/articles\/2019\/10\/14\/npat-o14.html\">https:\/\/www.wsws.org\/es\/articles\/2019\/10\/14\/npat-o14.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Lenin, Vladimir (1974).&nbsp;<em>Balance de una discusi\u00f3n sobre el derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n,<\/em>&nbsp;Anteo, Buenos Aires<\/p>\n\n\n\n<p>-Levent Dolek (2017). Fases, lecciones y el futuro de la guerra civil en Siria noviembre 2017,&nbsp;<a href=\"https:\/\/revistaedm.com\/edm\/50\/fases-lecciones-y-el-futuro-de-la-guerra-civil-en-siria\/\">https:\/\/revistaedm.com\/edm\/50\/fases-lecciones-y-el-futuro-de-la-guerra-civil-en-siria\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Maget, Franz (2020). Primavera \u00e1rabe: \u00bfuna rebeli\u00f3n que no dio frutos? diciembre&nbsp;<a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/la-rebelion-que-no-dio-frutos\/\">https:\/\/nuso.org\/articulo\/la-rebelion-que-no-dio-frutos\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Sancha, Natalia (2021) El Kurdist\u00e1n sirio busca aliados para su ansiada autonom\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2021-04-06\/el-kurdistan-sirio-busca-aliados-para-su-ansiada-autonomia.html\">https:\/\/elpais.com\/internacional\/2021-04-06\/el-kurdistan-sirio-busca-aliados-para-su-ansiada-autonomia.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Sbarbi Osuna, Maximiliano (2019). El pa\u00eds gobernado por un zombie&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/180042-el-pais-gobernado-por-un-zombie\">https:\/\/www.pagina12.com.ar\/180042-el-pais-gobernado-por-un-zombie<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>-Tamimi, Azzam (2017) En espera del pr\u00f3ximo ciclo de revoluciones \u00e1rabes,&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/en-espera-del-proximo-ciclo-de-revoluciones-arabes\/\">https:\/\/rebelion.org\/en-espera-del-proximo-ciclo-de-revoluciones-arabes\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI.<\/strong>&nbsp;Su p\u00e1gina web es:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Fuente: Rebeli\u00f3n Estados Unidos retir\u00f3 sus tropas de Afganist\u00e1n al cabo de dos d\u00e9cadas de guerras perdidas y observ\u00f3 c\u00f3mo el ej\u00e9rcito que hab\u00eda entrenado se pas\u00f3 al campo opuesto. 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