{"id":5558,"date":"2021-11-18T11:08:20","date_gmt":"2021-11-18T11:08:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5558"},"modified":"2021-11-18T11:08:22","modified_gmt":"2021-11-18T11:08:22","slug":"hacia-una-nueva-historia-de-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5558","title":{"rendered":"Hacia una nueva historia de la humanidad"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Giulio Ongaro<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/hacia-una-nueva-historia-de-la-humanidad\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>Traducci\u00f3n: Valent\u00edn Huarte<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El nuevo libro de David Wengrow y David Graeber rechaza con astucia los mitos fatalistas sobre la historia humana: es una defensa de nuestra capacidad de rehacer el mundo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los mitos sobre los or\u00edgenes del mundo tienen un efecto psicol\u00f3gico fundamental: sin importar su validez cient\u00edfica, justifican la situaci\u00f3n presente y limitan nuestra capacidad de imaginar mundos posibles. La sociedad capitalista moderna est\u00e1 fundada sobre dos variantes de un mito \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>Una historia cuenta que nuestra vida como cazadores-recolectores era \u00abdesagradable, brutal y corta\u00bb, hasta que lleg\u00f3 el Estado y nos permiti\u00f3 prosperar. La otra historia dice que los humanos, mientras viv\u00edan en un infantil estado de naturaleza, eran felices y libres, pero luego lleg\u00f3 la civilizaci\u00f3n y \u00abtodos corrieron al encuentro de sus cadenas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Son dos variantes del mismo mito porque asumen un recorrido hist\u00f3rico unilineal que comienza con igualitarios grupos de cazadores-recolectores y culmina con el desarrollo de la complejidad y la jerarqu\u00eda sociales. Tambi\u00e9n alimentan la misma perspectiva fatalista sobre el futuro: sea que elijamos a Hobbes (el primero) o a Rousseau (el segundo), nos hacemos a la idea de que lo mejor que podemos hacer para abordar nuestros dilemas actuales es remendar ligeramente el pa\u00f1o de la pol\u00edtica. La jerarqu\u00eda y la desigualdad son el precio inevitable de haber madurado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambas versiones del mito nos presentan el pasado de la humanidad como una sopa primordial de peque\u00f1os grupos de cazadores-recolectores, sin ninguna perspectiva ni pensamiento cr\u00edticos, donde no sucedi\u00f3 pr\u00e1cticamente nada hasta que nos embarcamos en el proceso que, con el advenimiento de la agricultura y el nacimiento de las ciudades, culmin\u00f3 en la Ilustraci\u00f3n moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.penguin.co.uk\/books\/314\/314162\/the-dawn-of-everything\/9780241402429.html\"><em>The Dawn of Everything<\/em><\/a>&nbsp;est\u00e1 llamado a convertirse en un cl\u00e1sico precisamente porque destruye ese mito, bautizado por los autores como \u00abel mito del salvaje est\u00fapido\u00bb. Ni una m\u00ednima porci\u00f3n de toda la evidencia arqueol\u00f3gica disponible prueba la existencia de un pasado semejante al de aquel viejo mito fundacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, todo indica que el recorrido de la historia humana fue mucho m\u00e1s diverso, apasionante y divertido de lo que tendemos a pensar, pues en un sentido no fue en absoluto \u00abun recorrido\u00bb. Nunca vivimos permanentemente en peque\u00f1os grupos de cazadores-recolectores. Tampoco fuimos nunca permanente igualitarios. Si existe un rasgo que define nuestra condici\u00f3n prehist\u00f3rica es la desconcertante capacidad de desplazamiento, casi constante, en una matriz de sistemas sociales de diversa naturaleza econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Graeber y Wengrow sostienen que la \u00fanica manera de explicar esta variedad caleidosc\u00f3pica de formas sociales es postular que nuestros ancestros no eran tan est\u00fapidos, sino que eran agentes pol\u00edticos conscientes, capaces de configurar sus relaciones sociales de acuerdo a las circunstancias. En ese sentido, sugieren que sol\u00edan modificar sus identidades sociopol\u00edticas con frecuencia, como un modo de evitar los peligros del poder autoritario.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, en vez de preguntarnos, \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 surgi\u00f3 la desigualdad?\u00bb, tal vez deber\u00edamos preguntar: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nos estancamos en ella?\u00bb. Esa es solo una de las muchas tesis defendidas en este asombroso libro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dar vuelta el relato<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El valor del libro depende en buena medida de su enfoque ecl\u00e9ctico. Wengrow es profesor de Arqueolog\u00eda Comparativa en el University College de Londres. Es conocido por sus trabajos sobre la prehistoria pol\u00edtica y cultural de \u00c1frica y Eurasia.&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/03\/04\/david-graeber-no-podemos-seguir-sonando-despues-de-la-pandemia\/\">Graber, reconocido en vida como uno de los individuos m\u00e1s brillantes de su generaci\u00f3n<\/a>&nbsp;y fallecido repentinamente en septiembre de 2020, era profesor de Antropolog\u00eda en la London School of Economics.<\/p>\n\n\n\n<p>Juntos exploran una serie de descubrimientos arqueol\u00f3gicos recientes, que prueban el car\u00e1cter an\u00f3malo del relato tradicional (por ejemplo, testimonian la existencia de antiguas ciudades igualitarias), pero que, hasta ahora, no salieron de un c\u00edrculo de especialistas que no desarrollan sus consecuencias. En ese sentido, los autores analizan los descubrimientos arqueol\u00f3gicos&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/04\/21\/marshall-sahlins-recordando-una-mente-radical\/\">con ojos de antrop\u00f3logos<\/a>. El resultado es un viaje apasionante al pasado, que salta de continente a continente y de una esfera social a la otra, hasta construir una historia que, dependiendo de la familiaridad del lector con el archivo arqueol\u00f3gico, adoptar\u00e1 m\u00e1s o menos la forma de una revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, contra la idea de que los \u00abprimitivos\u00bb pasaban todo su tiempo en grupos aislados, aprendemos que la uniformidad de la cultura material de Eurasia durante el Paleol\u00edtico superior, indica que nuestros ancestros viv\u00edan en una enorme comunidad imaginaria, que abarcaba varios continentes. Contra lo que indicar\u00eda la intuici\u00f3n, cuando consideramos la historia de la humanidad, comprobamos que, a medida que las poblaciones empezaron a hacerse m\u00e1s grandes, la magnitud de las sociedades individuales tendi\u00f3 a decrecer.<\/p>\n\n\n\n<p>De los sitios monumentales como G\u00f6bekli Tepe en Turqu\u00eda o Hopewell en Ohio, aprendemos que los seres humanos recorr\u00edan peri\u00f3dicamente largas distancias para reunirse en enormes centros de interacci\u00f3n cultural, dedicados a la recreaci\u00f3n y al intercambio de conocimientos. Esas traves\u00edas, que depend\u00edan de la posibilidad de ser bien recibidos en una comunidad ampliada, eran un rasgo t\u00edpico de la vida de nuestros ancestros.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s el libro aborda la agricultura. La imagen heredada dice que el nacimiento de la agricultura conllev\u00f3 la emergencia m\u00e1s o menos autom\u00e1tica de sociedades estratificadas. Sin embargo, este supuesto choca con un fen\u00f3meno como el \u00abplay farming\u00bb del Amazonas, que muestra que sociedades ac\u00e9falas, como los Nambikwara, a pesar de estar familiarizados con t\u00e9cnicas de domesticaci\u00f3n, decidieron conscientemente no convertir a la agricultura en la base de su econom\u00eda y optar por un enfoque m\u00e1s distendido, que oscilaba entre la recolecci\u00f3n y el cultivo (en general, la agricultura surgi\u00f3 en ausencia de alternativas m\u00e1s f\u00e1ciles).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n aprendemos que las primeras sociedades agr\u00edcolas de Oriente Medio surgieron como respuestas igualitarias y pac\u00edficas frente al car\u00e1cter predatorio de los recolectores de los cerros aleda\u00f1os. Fueron sobre todo las mujeres las que impulsaron el desarrollo de las ciencias del cultivo. Otra cosa de la que nos enteramos es que las complejas obras de irrigaci\u00f3n se hicieron muchas veces sin jefes: incluso en los casos en que exist\u00edan estructuras jer\u00e1rquicas, las obras fueron realizadas a pesar de la autoridad, y no a causa de ella. La expansi\u00f3n gradual de la agricultura alrededor del mundo fue mucho menos lineal de lo que hubi\u00e9semos imaginado.<\/p>\n\n\n\n<p>En el que tal vez sea el mejor cap\u00edtulo del libro, los autores analizan la cuesti\u00f3n de las ciudades. Hoy, la existencia de grandes ciudades igualitarias, su mera idea, parecen utop\u00edas. Pero Graeber y Wengrow argumentan que es as\u00ed cuando pensamos las ciudades como la coalescencia, en un espacio f\u00edsico \u00fanico, de comunidades imaginarias previamente existentes \u2014que tienen sus propias conductas y normas igualitarias\u2014, primero por temporadas y cada vez m\u00e1s como formas estacionarias, es decir, como experimentos conscientes con las formas urbanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sitios como \u00c7atalh\u00f6y\u00fck, al sur de Anatolia, aportan evidencia incuestionable de la existencia antigua de ciudades de ese tipo, sin que existan signos de ning\u00fan tipo de dominaci\u00f3n autoritaria. (En general, cuando estos aparecen, son palacios, templos, fortificaciones, etc.). Otras ciudades antiguas como Cahokia, en Mississippi, o Shimao, en China, evidencian la sucesi\u00f3n temporal de distintos \u00f3rdenes pol\u00edticos, que a veces pasaron de ser autoritarios a igualitarios: queda abierta la posibilidad de que los cambios hayan sido el resultado de revoluciones urbanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos cap\u00edtulos est\u00e1n centrados en el \u00abEstado\u00bb, o, mejor dicho, en la confusi\u00f3n que conlleva definir sociedades como la incaica o la azteca mediante la categor\u00eda de \u00abEstados incipientes\u00bb, cuando en realidad eran mucho m\u00e1s diversas de lo que ese forzoso t\u00e9rmino nos hace pensar. Desde las sociedades olmeca y chav\u00edn de Mesoam\u00e9rica hasta los shilluk del sur de Sud\u00e1n,&nbsp;<em>The Dawn of Everything<\/em>&nbsp;nos presenta un surtido de estructuras autoritarias que existieron a lo largo de la historia. Hacia el final del libro, encontramos esa gema arqueol\u00f3gica que es la civilizaci\u00f3n minoica \u2014un \u00abprecioso obst\u00e1culo\u00bb\u2014, donde toda la evidencia apunta a la existencia de un sistema de dominaci\u00f3n pol\u00edtica femenina, probablemente una teocracia comandada por un grupo de sacerdotisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, hay mucho m\u00e1s en el libro. Pero el leitmotiv que recorre todos los cap\u00edtulos es que, si queremos comprender todos esos fen\u00f3menos, estamos obligados a reposicionar la intencionalidad colectiva en el cuadro de la historia humana, como una variable explicativa real, es decir, asumir que nuestros ancestros eran seres creativos, totalmente capaces de organizar de manera consciente sus relaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores no descartan en absoluto la importancia de las determinaciones ecol\u00f3gicas. Pero conciben su programa como un intento de mover el eje hacia una posici\u00f3n m\u00e1s sensible en el marco del continuo agencia-determinismo, que suele quedar anclado en un solo extremo. La conclusi\u00f3n fundamental es que esta nueva imagen de nuestro pasado expande nuestras perspectivas sobre el futuro. Los sentimientos fatalistas sobre la naturaleza humana se evaporan a medida que volteamos cada una de las p\u00e1ginas del libro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un futuro m\u00e1s libre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fieles a la ley de Ostrom \u2014\u00abcualquier cosa que funcione en la pr\u00e1ctica debe funcionar en la teor\u00eda\u00bb\u2014, Graeber y Wengrow establecen un nuevo marco para interpretar la realidad social que nos presentan los descubrimientos emp\u00edricos.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, nos convocan a abandonar ciertos t\u00e9rminos, como sociedades \u00absimples\u00bb y \u00abcomplejas\u00bb, por no mencionar \u00abor\u00edgenes del Estado\u00bb u \u00abor\u00edgenes de la complejidad social\u00bb. Estos t\u00e9rminos presuponen el tipo de pensamiento teleol\u00f3gico que los autores cuestionan en el libro. Lo mismo vale para \u00abmodos de producci\u00f3n\u00bb: saber si una sociedad est\u00e1 fundada en la ganader\u00eda o en la pesca es un criterio de clasificaci\u00f3n pobre, pues no nos dice pr\u00e1cticamente nada sobre su din\u00e1mica social.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, nuestros autores acu\u00f1an categor\u00edas nuevas. Por ejemplo, muestran que es posible descomponer la dominaci\u00f3n social en tres elementos \u2014control de la violencia, control del conocimiento y poder carism\u00e1tico\u2014 y que sus permutaciones se adec\u00faan a patrones consistentes a lo largo de la historia. Mientras que el Estado naci\u00f3n moderno incorpora los tres, las sociedades m\u00e1s jer\u00e1rquicas del pasado solo implicaban uno o dos, y eso permit\u00eda que quienes viv\u00edan bajo su r\u00e9gimen gozaran de grados de libertad pr\u00e1cticamente inimaginables en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Graeber y Wengrow reflexionan mucho sobre este \u00faltimo tema. M\u00e1s que una obra sobre la historia de la desigualdad,&nbsp;<em>The Dawn of Everything<\/em>&nbsp;es un tratado sobre la libertad humana. Analizando el archivo antropol\u00f3gico, identifican tres tipos de libertad \u2014libertad de abandonar la comunidad propia (sabiendo que es posible integrarse a otra nueva en tierras distantes), libertad de reorganizar el sistema pol\u00edtico (con frecuencia de modo peri\u00f3dico) y libertad de desobedecer a las autoridades sin ninguna consecuencia\u2014 que nuestros ancestros parecen haber asumido, pero que nosotros olvidamos por completo (aunque, por supuesto, su conclusi\u00f3n est\u00e1 en las ant\u00edpodas de la de Rousseau: \u00a1no hay nada inevitable en esta p\u00e9rdida!).<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis termina invirtiendo la pregunta que deber\u00edamos hacernos cuando pensamos el desarrollo hist\u00f3rico de las jerarqu\u00edas: \u00abEl verdadero misterio no es cu\u00e1ndo aparecieron los jefes por primera vez\u00bb, nos dicen, \u00absino cu\u00e1ndo dej\u00f3 de ser posible re\u00edrse de ellos sin tener que responder ante la ley\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La fascinaci\u00f3n que provoca el libro obedece en parte a la naturaleza extra\u00f1a, al menos a ojos contempor\u00e1neos, de los fen\u00f3menos que describe. Potlach, caza de cabezas y retratos de calaveras; reyes desconocidos, revoluciones, arte cham\u00e1nico y expediciones visionarias\u2026&nbsp;<em>The Dawn of Everything<\/em>&nbsp;se deja leer como una novela de ciencia ficci\u00f3n, salvo que la verdadera fantas\u00eda est\u00e1 en nuestra visi\u00f3n heredada de la historia humana. La escritura oscila entre lo divertido y lo divertid\u00edsimo. Pero, al mismo tiempo, como casi ning\u00fan p\u00e1rrafo carece de una intuici\u00f3n importante, la lectura exige paciencia. Difiere de todos los libros sobre la historia de la humanidad a los que estamos acostumbrados.<\/p>\n\n\n\n<p><em>The Dawn of Everything<\/em>&nbsp;empeque\u00f1ece el estilo de Pinker, Jared Diamond o Francis Fukuyama (y tambi\u00e9n el de Yuval Noah Harari). Cada vez que los no especialistas se meten con la historia humana, terminan reproduciendo inevitablemente los viejos mitos con los que crecimos. Tomemos el caso de Pinker: con toda su charlataner\u00eda sobre el progreso cient\u00edfico, sus libros podr\u00edan haber sido escritos perfectamente en tiempos de Hobbes, es decir, en el siglo diecisiete, cuando carec\u00edamos de toda la evidencia disponible hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Graeber y Wengrow exponen casualmente la deslumbrante incompetencia de la que dan cuenta estos autores al tratar con el archivo antropol\u00f3gico. Solo un manejo s\u00f3lido del amplio espectro de posibilidades humanas documentadas hist\u00f3ricamente, es capaz de autorizar un lente interpretativo cre\u00edble sobre el pasado distante. Pues es as\u00ed como el investigador se arma de un sentido refinado de los ritmos de la historia humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las experiencias que genera la lectura del libro \u2014al menos es mi caso\u2014 es el reconocimiento gradual de estar en presencia de una odisea intelectual, dif\u00edcil de situar en el paisaje actual de la teor\u00eda social. Al adoptar nuevamente la posici\u00f3n de los \u00abgrandes relatos\u00bb, el libro establece un corte n\u00edtido con las tendencias posestructuralistas y poshumanistas que pueblan el mundo acad\u00e9mico contempor\u00e1neo. Sabemos que, al menos Graeber, sol\u00eda definirse como un \u00abprehumanista\u00bb que ten\u00eda expectativas en realizar plenamente el potencial de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que esta obra es una contribuci\u00f3n en ese sentido. Tambi\u00e9n es posible leer&nbsp;<em>The Dawn of Everything<\/em>&nbsp;como un cap\u00edtulo de la Ilustraci\u00f3n (sin dejar de considerar que uno de los principales argumentos es que el pensamiento ilustrado surgi\u00f3, en principio, como una respuesta a las cr\u00edticas de los intelectuales no europeos). Si se tiene en cuenta la amplitud del \u00e1ngulo que adopta en el marco de la teor\u00eda antropol\u00f3gica y arqueol\u00f3gica, la obra es tan amplia que no admite comparaciones f\u00e1ciles.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si aun as\u00ed fuese necesario incurrir en una, habr\u00eda que decir que su calibre, en otro campo, es similar al de las obras de Darwin o Galileo. Graeber y Wengrow hacen con la historia humana lo mismo que los otros hicieron con la biolog\u00eda y la astronom\u00eda. El libro genera el mismo efecto de descentramiento: destron\u00e1ndonos de nuestra autoproclamada posici\u00f3n de pin\u00e1culo de la evoluci\u00f3n social, asesta un golpe a ese pensamiento teleol\u00f3gico que sigue moldeando nuestra comprensi\u00f3n de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la salvedad de que obras como Di\u00e1logos sobre los dos m\u00e1ximos sistemas del mundo y El origen de las especies apuntaban a la relativa insignificancia del hombre frente al cosmos, mientras que&nbsp;<em>The Dawn of Everything<\/em>&nbsp;explora todas las posibilidades de acci\u00f3n que tenemos en su interior. Y si Galileo y Darwin agitaron las aguas, Graber y Wengrow no lo hacen menos por ese motivo. En \u00faltima instancia, una sociedad que acepte la verdadera historia de sus or\u00edgenes como la historia oficial \u2014que la ense\u00f1e en las escuelas, que infiltre con ella la conciencia p\u00fablica\u2014 ser\u00e1 necesariamente una sociedad radicalmente distinta de la sociedad en la que vivimos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Giulio Ongaro Fuente: Kaos en la Red Traducci\u00f3n: Valent\u00edn Huarte El nuevo libro de David Wengrow y David Graeber rechaza con astucia los mitos fatalistas sobre la historia humana: es una defensa de nuestra capacidad de rehacer el mundo. 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