{"id":5636,"date":"2021-12-02T01:16:54","date_gmt":"2021-12-02T01:16:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5636"},"modified":"2022-01-16T11:55:01","modified_gmt":"2022-01-16T11:55:01","slug":"cuanto-vale-el-trabajo-domestico-marx-vs-federici","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5636","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1nto vale el trabajo dom\u00e9stico? Marx vs. Federici"},"content":{"rendered":"\n<p>David Fuente Adri\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/cuanto-vale-el-trabajo-domestico-marx-vs-federici\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEn el proceso hist\u00f3rico la mujer ha continuado arrinconada en el trabajo dom\u00e9stico y ha dependido econ\u00f3micamente de su marido, se ha mantenido la base material para que el trabajo que ella realiza tenga menor relevancia social, y con ello su propia persona. Esto ha constituido hist\u00f3ricamente la base material que ha dificultado la organizaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres obreras, y tambi\u00e9n la que ha mantenido una desigualdad jur\u00eddica entre hombre y mujeres, y una violencia hacia ellas totalmente impune\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl llamado \u2018salario dom\u00e9stico\u2019 fue una de sus quimeras reformistas en los a\u00f1os setenta, el cual no pod\u00eda tener m\u00e1s resultado que recluir a la mujer en el hogar, y adem\u00e1s en el momento preciso en que esta situaci\u00f3n mostraba su tendencia a decrecer\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>trabajo dom\u00e9stico<\/em>&nbsp;es aquel trabajo vinculado de un modo u otro al hogar, y que las familias y los individuos hacen directamente para satisfacer sus necesidades. Incluye todo lo que la clase obrera necesita hacer para reproducir su fuerza de trabajo: desde ducharse y desplazarse al centro de trabajo, hasta las compras, la crianza o la colada. Muchas de estas tareas recaen predominantemente en las mujeres y determinan la relaci\u00f3n de la mujer obrera con el empleo (madres a media jornada, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>trabajo dom\u00e9stico<\/em>&nbsp;realizado para s\u00ed lo diferenciamos del&nbsp;<em>empleo en el hogar ajeno<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>en empresas del sector de los cuidados y la limpieza<\/em>. Aunque varias&nbsp;<em>tareas concretas<\/em>&nbsp;desempe\u00f1adas en uno y otro contexto sean las mismas, se trata de diferentes&nbsp;<em>relaciones de producci\u00f3n<\/em>. En el primer caso hay relaciones&nbsp;<em>familiares<\/em>, en el segundo&nbsp;<em>mercantiles<\/em>&nbsp;y en el tercero&nbsp;<em>capitalistas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las tareas del&nbsp;<em>trabajo dom\u00e9stico&nbsp;<\/em>son \u00fatiles, necesarias, indispensables para la vida de la clase obrera, y por tanto para la reproducci\u00f3n del capital. Sin embargo, este trabajo no produce valor. La incomprensi\u00f3n de este punto es uno de los problemas esenciales, en el campo de la econom\u00eda pol\u00edtica, del libro de Silvia Federici titulado&nbsp;<em>El patriarcado del salario. Cr\u00edticas feministas al marxismo<\/em>&nbsp;(2018). Conviene aclarar la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El valor lo determina el&nbsp;<em>tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercanc\u00eda<\/em>. La mercanc\u00eda es el&nbsp;<em>producto de trabajo humano destinado al intercambio<\/em>. Es decir, no cualquier producto del trabajo humano; \u201csolo los productos de&nbsp;<em>trabajos privados&nbsp;<\/em>aut\u00f3nomos,&nbsp;<em>rec\u00edprocamente independientes,&nbsp;<\/em>se enfrentan entre s\u00ed como mercanc\u00edas\u201d, dice Marx (p. 52,&nbsp;<em>El Capital<\/em>, libro I, Editorial Siglo XXI, 1975). Se trata de trabajos independientes, es decir, que no han sido coordinados en la producci\u00f3n; trabajos que&nbsp;<em>solo pueden comprobar que realmente cumplen un lugar efectivo en la divisi\u00f3n social del trabajo al lograr vender sus productos<\/em>. El valor es, por tanto, la forma que toma el trabajo necesario para producir los bienes dirigidos al intercambio; bienes que,&nbsp;<em>siendo producidos por trabajos aut\u00f3nomos, se relacionan en el mercado<\/em>. All\u00ed, estas mercanc\u00edas se intercambian en proporciones determinadas por su valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender con precisi\u00f3n qu\u00e9 es el valor, tenemos los puntos 1 y 2 del primer cap\u00edtulo de&nbsp;<em>El Capital<\/em>. Entre otras cosas, ah\u00ed dice Marx (y Engels):<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una cosa puede ser&nbsp;<\/strong><strong><em>valor de uso<\/em><\/strong><strong>&nbsp;y no ser&nbsp;<\/strong><strong><em>valor<\/em><\/strong><strong>. Es \u00e9ste el caso cuando su utilidad para el hombre no ha sido mediada por el trabajo. Ocurre ello con el aire, la tierra virgen, las praderas y bosques naturales, etc.&nbsp;<\/strong><strong>Una cosa puede ser \u00fatil, y adem\u00e1s producto del trabajo humano, y no ser&nbsp;<em>mercanc\u00eda<\/em>.<\/strong><strong>Quien, con su producto, satisface su propia necesidad, indudablemente crea un&nbsp;<em>valor de uso<\/em>, pero no una&nbsp;<em>mercanc\u00eda<\/em><\/strong><strong>. Para producir una mercanc\u00eda, no s\u00f3lo debe producir valor de uso, sino valores de uso para otros, valores de uso sociales. {F. E. \u2014 Y no s\u00f3lo, en rigor, para otros. El campesino medieval produc\u00eda para el se\u00f1or feudal el trigo del tributo, y para el cura el del diezmo. Pero ni el trigo del tributo ni el del diezmo se convert\u00edan en mercanc\u00edas por el hecho de ser producidos para otros.&nbsp;<\/strong><strong>Para transformarse en mercanc\u00eda, el producto ha de transferirse a trav\u00e9s del intercambio a quien se sirve de \u00e9l como valor de uso<\/strong><strong>.} (pp.50-51).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como se ve, el valor no es una categor\u00eda moral. No determina el grado de utilidad de un bien (eso tiene que ver con su valor de uso) ni define lo importante que es para una sociedad. El valor lo determina, simplemente, el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercanc\u00eda (la cual, eso s\u00ed, debe ser \u00fatil, al menos para el sector que va a comprarla). Los diamantes tienen un enorme valor. El agua menos. Esto no depende de su utilidad ni de una valoraci\u00f3n moral. Depende de la cantidad de trabajo que demanda su producci\u00f3n para el intercambio. La categor\u00eda valor, como todas las categor\u00edas de la econom\u00eda pol\u00edtica marxista, nombra una relaci\u00f3n econ\u00f3mica efectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia campesina aut\u00f3noma o la comunidad primitiva organizan su trabajo para satisfacer sus necesidades. Sus productos del trabajo no son mercanc\u00edas. No intercambian, no se compra-venden lo que producen, sino que lo crean, distribuyen y consumen seg\u00fan planteamientos familiares o comunitarios. Ocurre lo mismo con la mujer que lava la ropa y cocina para s\u00ed o su familia, o el hombre que hace bricolaje en su casa: tampoco producen mercanc\u00edas ni valor. Esos son trabajos \u00fatiles para la familia. Con ellos, la familia satisface directamente algunas de sus necesidades. La forma en que la familia reparte ese trabajo puede oprimir y explotar, pero esto no lo vuelve productor de valor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En t\u00e9rminos de valor<\/strong>, una mujer que es exclusivamente ama de casa consume valor al consumir las mercanc\u00edas que necesita (las que comparte con su familia y las de su uso individual). Sin embargo, su trabajo no es productor de mercanc\u00edas y, por tanto, no produce valor. El valor que consume una ama de casa de una familia obrera lo produce su marido obrero en su puesto de trabajo y forma parte del salario (si se trata de una mujer obrera que trabaja fuera de casa las mismas horas que su marido, pero el trabajo dom\u00e9stico recae en mayor medida sobre ella, este hecho es inadmisible, y cada vez lo dice m\u00e1s alto y claro ella misma; si la mujer es una obrera que trabaja a media jornada, se encuentra en una situaci\u00f3n intermedia; si es la mujer de un capitalista, la clase obrera produce el valor apropiado por su marido). Como sabemos, la relaci\u00f3n salarial implica que ese obrero tambi\u00e9n ha producido plusvalor en su puesto de trabajo. Es decir, todo salario implica trabajo no pagado. De modo que: 1) concebir el trabajo asalariado como \u201ctrabajo remunerado\u201d oculta lo esencial del salario: el trabajo no pagado del obrero y 2) la ama de casa obtiene sus medios de vida del salario producido por su marido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En t\u00e9rminos de valor de uso<\/strong>, el trabajo que realiza una ama de casa de una familia obrera es indispensable para much\u00edsimos aspectos de la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo y, por tanto, para la reproducci\u00f3n del capital. Realiza un sinf\u00edn de tareas necesarias sin las cuales no puede existir este modo de producci\u00f3n (ni ning\u00fan otro).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su utilidad y su car\u00e1cter esencial,&nbsp;<em>el valor de la fuerza de trabajo no lo determina el trabajo dom\u00e9stico necesario<\/em>. Dice Marx: \u201cEl valor de la fuerza de trabajo est\u00e1 determinado por el valor de los medios de subsistencia que habitualmente necesita el obrero medio\u201d (p.629,&nbsp;<em>El Capital<\/em>, Libro I). Marx ya aclara que no se trata de las necesidades del obrero individual, sino de la familia obrera (p. 481,&nbsp;<em>El Capital<\/em>, Libro I).<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo que un obrero emplea en vestirse y llegar a su centro de trabajo es necesario e ineludible, pero tampoco entra en el valor de la fuerza de trabajo. A este respecto solo entran los gastos en ropa y transporte (los socialmente necesarios en una \u00e9poca dada), pero no el tiempo que el obrero est\u00e1 transport\u00e1ndose. Dormir, funci\u00f3n indispensable para la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, tampoco genera valor\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 una serie de trabajos necesarios, los cuales garantizan que el obrero est\u00e9 diariamente en su puesto de trabajo, no son los que producen el valor de la mercanc\u00eda fuerza de trabajo? Si la mercanc\u00eda fuerza de trabajo tiene valor, y adem\u00e1s estos trabajos contribuyen a reproducirla, \u00bfpor qu\u00e9 solo las mercanc\u00edas necesarias para el obrero y su familia son las que determinan ese valor, y no tareas tales como cocinar los alimentos comprados? La clase obrera vende su fuerza de trabajo, no para retribuirse su actividad privada en la cocina, sino para poder comprar comida. Esa es la relaci\u00f3n econ\u00f3mica efectiva. La clase obrera vende una mercanc\u00eda, la fuerza de trabajo, para acceder a otras mercanc\u00edas; mercanc\u00edas que necesita y que solo puede obtener a trav\u00e9s de la compra. Y para la compra precisa dinero; y para obtener dinero, precisa una venta. Y vende su \u00fanica mercanc\u00eda: la fuerza de trabajo. Las tareas privadas que desempe\u00f1a con lo que compra no implican relaciones mercantiles y no producen valor. De ah\u00ed que el valor de la fuerza de trabajo no venga determinado por lo que hace con su trabajo dom\u00e9stico, sino por las mercanc\u00edas que necesita; es decir, por el valor que precisa para su reproducci\u00f3n. Si la fuerza de trabajo pudiese vivir sin venderse, obteniendo todo lo que necesita con su propio trabajo independiente o asociado, no estar\u00eda accesible como mercanc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la relaci\u00f3n econ\u00f3mica real. Viene provocada por la situaci\u00f3n que obliga a la clase obrera a vender de su fuerza de trabajo: la carencia de medios de producci\u00f3n y de subsistencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta relaci\u00f3n entre trabajo asalariado y trabajo dom\u00e9stico (factor estructural) no viene provocada porque se infravalore (factor superestructural) el indispensable trabajo dom\u00e9stico. Ahora bien, en esta relaci\u00f3n econ\u00f3mica efectiva, cuando en el proceso hist\u00f3rico la mujer ha continuado arrinconada en el trabajo dom\u00e9stico y ha dependido econ\u00f3micamente de su marido, se ha mantenido la base material para que el trabajo que ella realiza tenga menor relevancia social, y con ello su propia persona. Esto ha constituido hist\u00f3ricamente la base material que ha dificultado la organizaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres obreras, y tambi\u00e9n la que ha mantenido una desigualdad jur\u00eddica entre hombre y mujeres, y una violencia hacia ellas totalmente impune.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.revistalacomuna.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Evolucion.png\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero la historia no se detiene. Cada vez se han incorporado m\u00e1s y m\u00e1s mujeres al mercado laboral y a la producci\u00f3n social. Este fen\u00f3meno lleva tiempo en curso y no ha culminado. En Espa\u00f1a nunca ha habido tantas mujeres asalariadas como a inicios de 2020. Desde hace d\u00e9cadas las amas de casa siguen descendiendo en n\u00famero y aumentado en edad, en comparaci\u00f3n con las mujeres asalariadas. Con ello, la crianza y los cuidados se convierten cada vez m\u00e1s en un problema de primer orden, porque el trabajo dom\u00e9stico lastra a un sujeto que se encuentra avanzado en el trabajo social, la mujer obrera, la cual, mientras transforma una parte de sus condiciones de vida, no puede sostener al mismo tiempo las condiciones pasadas: empuja imparablemente, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, hacia el reparto equitativo. En este largo proceso en curso, se ha ido sacudiendo la superestructura de los roles envejecidos y ha ido conquistando avances jur\u00eddicos. Al mismo tiempo, como obrera por trabajo propio, se enfrenta directamente al capital. Sostenerse con un salario es imposible, la emancipaci\u00f3n se retrasa, la maternidad y la paternidad tambi\u00e9n. Va creciendo la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y sindical (1) de las mujeres obreras. En seguida se comprueba que son necesarios salarios m\u00e1s altos, menor jornada laboral y servicios p\u00fablicos que aseguren cuidados y crianza. Por el camino necesariamente se aclarar\u00e1 que la conciliaci\u00f3n solo puede ser parte de la emancipaci\u00f3n general; que la vida pende del capital, y que es soltada al vac\u00edo con cada crisis recurrente. Se van apretando objetiva y subjetivamente las filas de la clase obrera: hay que superar el modo de producci\u00f3n capitalista. En el proceso deber\u00e1 tambi\u00e9n evidenciarse que la herramienta te\u00f3rica para la emancipaci\u00f3n de este sujeto, tanto en su car\u00e1cter de obrera como en las especificidades propias de ser mujer, es el marxismo-leninismo. El horizonte pr\u00e1ctico de emancipaci\u00f3n: la construcci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las posturas de Federici son una manifestaci\u00f3n m\u00e1s de las desorientaciones te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas que se desarrollan fuertemente desde finales de los a\u00f1os setenta. El conjunto de an\u00e1lisis que realiza en el libro mencionado, fuera aparte de algunos se\u00f1alamientos puntuales de inter\u00e9s, tiene errores de principio. Sin alargarnos, es preciso identificarlos en su generalidad. Su libro se presenta como una correcci\u00f3n feminista al marxismo cuando, en realidad, rompe la coherencia interna del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Federici desarrolla una lectura distorsionada de varias cuestiones centrales de&nbsp;<em>El Capital<\/em>. Con ello, dificulta su aprovechamiento a quienes podr\u00edan apoyarse en \u00e9l para hacer importantes an\u00e1lisis. Es necesario aclarar que&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;no expone el conjunto de la sociedad burguesa ni todas las formas de trabajo que se dan en ella, sino, tal y como dice Marx en el primer pr\u00f3logo: \u201cel objetivo \u00faltimo de esta obra es, en definitiva, sacar a la luz la ley econ\u00f3mica que rige el movimiento de la sociedad moderna\u201d<em>.<\/em>&nbsp;Por ello, en varios momentos Marx hace abstracci\u00f3n expl\u00edcita de aspectos que no es posible tratar en una obra que est\u00e1 cuidadosamente ordenada de lo abstracto a lo concreto; aspectos que solo pueden encontrar su lugar de exposici\u00f3n m\u00e1s adelante, una vez se hayan desarrollado las categor\u00edas. Cada vez que Federici habla de \u201cla ceguera de Marx\u201d (p. 59) lo que en el fondo hace es obviar su m\u00e9todo dial\u00e9ctico y las necesidades objetivas de su investigaci\u00f3n. Por eso, cuando varias citas de&nbsp;<em>El Capital&nbsp;<\/em>evidencian que Marx s\u00ed consideraba el trabajo dom\u00e9stico, Federici las ve como \u201cpeque\u00f1as notas\u201d, como otro rasgo de \u201ccierta presencia de una conciencia feminista\u201d reducida a \u201ccomentarios ocasionales\u201d (p.14). Si Federici ve \u201cceguera\u201d,&nbsp;<em>notas feministas<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>paradojas<\/em>&nbsp;es porque no est\u00e1 considerando el objeto de estudio de&nbsp;<em>El Capital<\/em>. Si el objeto de estudio es tenido en cuenta, entonces vemos que, cuando Marx avanza sobre \u00e9l, nos muestra c\u00f3mo engarza con otros muchos aspectos de la sociedad, ofreci\u00e9ndonos la base para desarrollar un an\u00e1lisis coherente.<\/p>\n\n\n\n<p>Para sostener esta \u201cceguera\u201d y la necesidad de una&nbsp;<em>correcci\u00f3n<\/em>&nbsp;feminista del marxismo, Federici omite cuestiones clave de Marx, Engels y otros marxistas. Tras hablar de la \u201cincapacidad [de Marx] para ver m\u00e1s all\u00e1 de la f\u00e1brica\u201d (p. 16), Federici expone su propuesta superadora: \u201cpensar la sociedad y la organizaci\u00f3n del trabajo como formado por dos cadenas de montaje: una que produce mercanc\u00edas y otra [\u2026] &nbsp;que produce trabajadores\u201d (p. 18). Federici afirma esto y mantiene un ruidoso silencio sobre Engels (y sobre Bebel, Zetkin, Kollontai, etc.). &nbsp;Engels, en el prefacio de 1884 de&nbsp;<em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em>, inicia diciendo que existen dos especies de producci\u00f3n: la de los medios de vida y la del ser humano mismo. Pero Engels no se reduce a afirmar lo que Federici&nbsp;<em>descubre<\/em>&nbsp;en 1970 para el modo de producci\u00f3n capitalista, sino que, apoy\u00e1ndose en notas de Marx, expone c\u00f3mo desde el surgimiento de la propiedad privada el r\u00e9gimen familiar se ve sometido al r\u00e9gimen de propiedad. Es decir, no solo identifica dos especies de producci\u00f3n (cuesti\u00f3n ya realizada desde 1845-1846 en&nbsp;<em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>), sino que expone c\u00f3mo se relacionan ambas a lo largo de la historia. Por eso<em>&nbsp;El Capital<\/em>&nbsp;es una obra esencial para comprender c\u00f3mo la producci\u00f3n capitalista reordena las relaciones familiares precedentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto son solo dos peque\u00f1as muestras de que no hay aporte esencial en el texto de Federici y s\u00ed profunda confusi\u00f3n. Pero los problemas aumentan porque Federici no ejerce una perspectiva dial\u00e9ctica (no analiza los aspectos contradictorios de los procesos, sino que los enfoca unilateralmente), lo cual le lleva a tergiversar el an\u00e1lisis de Marx. Llama especialmente la atenci\u00f3n c\u00f3mo transforma las conclusiones marxistas sobre el desarrollo de las fuerzas productivas. Seg\u00fan Federici (p. 97) \u201cMarx cre\u00eda que [\u2026] una vez que la industria moderna [capitalista] hubiera reducido al m\u00ednimo el trabajo socialmente necesario, dar\u00eda comienzo una era en la que por fin ser\u00edamos due\u00f1os de nuestra existencia\u201d. Y concluye: \u201cNunca explic\u00f3 c\u00f3mo se producir\u00eda esta ruptura.\u201d En realidad, Marx dijo muy claramente que la&nbsp;<em>ruptura<\/em>&nbsp;se producir\u00eda mediante la organizaci\u00f3n del proletariado en partido, la toma del poder y el establecimiento de la dictadura del proletariado para la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y la construcci\u00f3n del socialismo. Pero este aspecto pol\u00edtico de la teor\u00eda de Marx, hay que subrayarlo, no le interesa a Federici, pues ella no se vincula a la pr\u00e1ctica pol\u00edtica comunista, que es la \u00fanica pr\u00e1ctica integralmente coherente con el marxismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo anterior, acompa\u00f1ado por el idealismo de Federici (no basa sus propuestas pol\u00edticas en las condiciones objetivas de los explotados), le conduce a propuestas reformistas inoperantes, no desarrolladas a partir del proceso social real en curso, el cual no es captado por su an\u00e1lisis. El llamado \u201csalario dom\u00e9stico\u201d fue una de sus quimeras reformistas en los a\u00f1os setenta, el cual no pod\u00eda tener m\u00e1s resultado que recluir a la mujer en el hogar, y adem\u00e1s en el momento preciso en que esta situaci\u00f3n mostraba su tendencia a decrecer. Es decir, el modo de producci\u00f3n capitalista era m\u00e1s revolucionario que la teor\u00eda de Federici.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, partiendo de la teor\u00eda de Federici no hay posibilidad de comprender el marxismo ni la realidad, ni hay opciones para una pr\u00e1ctica revolucionaria. S\u00ed las hay mediante el estudio del marxismo-leninismo y su aplicaci\u00f3n concreta: mediante la organizaci\u00f3n de la clase obrera para la toma del poder y la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n; mediante la toma del control sobre nuestro trabajo y los productos de nuestro trabajo, incluida la reorganizaci\u00f3n de los cuidados. En otro art\u00edculo podremos ver que, para esto \u00faltimo, Zetkin nos ayuda m\u00e1s que Federici, y que incluso para luchar por reformas en un momento dado es necesaria una perspectiva revolucionaria integral.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien desee revisar el primer libro de&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;en busca de este tema, precisa leer: los puntos 1 y 2 del primer cap\u00edtulo, el punto 3 del cap\u00edtulo IV, los puntos 3.a. y 9 del cap\u00edtulo XIII, y los cap\u00edtulos XVII y XXI. Hay que se\u00f1alar que todo&nbsp;<em>El Capital&nbsp;<\/em>es una obra indispensable, y que no es f\u00e1cil leerla a saltos. Pero no es imposible. Sirva esta cita como aliciente:<\/p>\n\n\n\n<p>Como no es posible suprimir totalmente ciertas funciones de la familia, como por ejemplo las de cuidar a los ni\u00f1os, darles de mamar, etc., las madres de familia confiscadas por el capital tienen que contratar a quien las remplacen en mayor o menor medida. Es necesario sustituir por mercanc\u00edas terminadas los trabajos que exige el consumo familiar, como coser, remendar, etc. El gasto menor de trabajo dom\u00e9stico se ve acompa\u00f1ado por un mayor gasto de dinero. Crecen, por consiguiente, los costos de producci\u00f3n de la familia obrera y contrapesan el mayor ingreso. A esto se suma, que se vuelven imposibles la econom\u00eda y el uso adecuado en el consumo y la preparaci\u00f3n de los medios de subsistencia. Acerca de estos hechos, encubiertos por la econom\u00eda pol\u00edtica oficial, se encuentra un abundante material en los&nbsp;<em>Reports<\/em>&nbsp;de los inspectores fabriles\u2026 (p. 482).<\/p>\n\n\n\n<p>La carta de Marx a Kugelmann del 11 de julio de 1868, accesible en Internet, tambi\u00e9n ser\u00e1 \u00fatil para comprender de manera m\u00e1s precisa la cuesti\u00f3n del valor.<\/p>\n\n\n\n<p>La superaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista y la construcci\u00f3n de una sociedad sin explotaci\u00f3n ni opresiones pasa por la recuperaci\u00f3n, estudio y desarrollo del marxismo-leninismo como gu\u00eda total para la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>NOTAS:&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>[1]&nbsp;De 1995 a 2012 aument\u00f3 la afiliaci\u00f3n sindical de CCOO, UGT y USO. En el marco de ese crecimiento general, las mujeres pasaron de ser menos del 25% a m\u00e1s del 36%.&nbsp; Pinche&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.inmujer.gob.es\/MujerCifras\/PoderDecisiones\/PartidosPoliticosSindicatos.htm\"><strong><em>AQU\u00cd<\/em><\/strong><\/a>&nbsp;para enlace web.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El porcentaje ha seguido aumentando hasta situarse en torno al 45% en la segunda d\u00e9cada del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Este texto fue publicado originalmente en el n\u00famero 15 de la revista Herri<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong><a href=\"https:\/\/www.revistalacomuna.com\/autor\/david_fuente\/\">DAVID FUENTE ADRI\u00c1N<\/a>.&nbsp;<\/strong>Estudi\u00f3 Licenciatura en Bellas Artes en la Universidad del Pa\u00eds Vasco y maestr\u00eda en Sociolog\u00eda Pol\u00edtica en el Instituto de Investigaciones Dr. Mora, de la Ciudad de M\u00e9xico. Ha realizado investigaciones sobre historia del arte del siglo XX. En 2018 public\u00f3&nbsp;<strong>La disputa de&nbsp;la ruptura con el muralismo (1950-1970): Luchas de clases en la rearticulaci\u00f3n del campo art\u00edstico mexicano<\/strong>. Es miembro de la Asociaci\u00f3n Cultural Volver a Marx y del Seminario de El Capital de la Universidad del Pa\u00eds Vasco en Bilbao.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>David Fuente Adri\u00e1n Fuente: Rebeli\u00f3n \u201cEn el proceso hist\u00f3rico la mujer ha continuado arrinconada en el trabajo dom\u00e9stico y ha dependido econ\u00f3micamente de su marido, se ha mantenido la base material para que el trabajo que ella realiza tenga menor relevancia social, y con ello su propia persona. 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