{"id":5820,"date":"2022-01-23T12:02:26","date_gmt":"2022-01-23T12:02:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5820"},"modified":"2022-03-03T11:15:45","modified_gmt":"2022-03-03T11:15:45","slug":"mal-menor-reformista-vs-mal-menor-revolucionario","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5820","title":{"rendered":"Mal menor reformista vs. mal menor revolucionario"},"content":{"rendered":"\n<p>I\u00f1aki Gil de San Vicente<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/mal-menor-reformista-vs-mal-menor-revolucionario\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQuerido compadre, seguramente tambi\u00e9n all\u00ed han o\u00eddo hablar de bolcheviques, de mencheviques, de social-revolucionarios. Bueno, compadre, le explicar\u00e9 qu\u00e9 son los bolcheviques. Los bolcheviques, compadre, somos nosotros, el proletariado m\u00e1s explotado, simplemente nosotros, los obreros y los campesinos m\u00e1s pobres. Este es su programa: todo el poder hay que d\u00e1rselo a los diputados obreros, campesinos y soldados; mandar a todos los burgueses al servicio militar; todas las f\u00e1bricas y las tierras al pueblo. As\u00ed es que nosotros, nuestro pelot\u00f3n, estamos por este programa\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>G. Boffa:&nbsp;<em>La revoluci\u00f3n rusa,<\/em>&nbsp;ERA, M\u00e9xico. 1976, T. 2, p. 28.<\/p>\n\n\n\n<ol><li>PRESENTACI\u00d3N<\/li><li>PROUDHON (1809-1865)<\/li><li>LASSALLE (1825-1864)<\/li><li>BERNSTEIN (1850-1932)<\/li><li>MILLERAND (1859-1943)<\/li><li>MAL MENOR REFORMISTA VS REVOLUCIONARIO<\/li><\/ol>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1.- PRESENTACI\u00d3N<\/h3>\n\n\n\n<p>Estas palabras proceden de una carta que un soldado escribi\u00f3 en verano de 1917 a su familia campesina. Son pertinentes para el texto que sigue porque muestran la importancia cr\u00edtica que tiene el programa estrat\u00e9gico de un partido, de una coalici\u00f3n de partidos, de un Gobierno, etc., pero en especial son decisivas porque muestran que es la coherencia entre el programa y su desarrollo lo que da la victoria, mientras que su abandono o relegaci\u00f3n precipitan la derrota bien directa bajo la represi\u00f3n o bien indirecta por la deriva reformista integrada en el poder explotador que el programa incumplido dec\u00eda querer destruir. Por esto, como veremos, desde los primeros escritos marxistas se ha insistido en la necesidad de cumplir con un programa preciso que vaya al nudo de la explotaci\u00f3n. Y desde aquellos inicios se ha alertado de lo peligroso que resulta fiarse de los demagogos vendedores de ilusiones que generan falsas e imposibles esperanzas que terminan desmovilizando a votantes que se sienten enga\u00f1ados. Pensamos que esto va a pasar con Boric en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, la victoria electoral del centro-reformista chileno nucleado alrededor de Gabriel Boric sobre la extrema derecha y el fascismo dirigida por Jos\u00e9 Antonio Kast no ha hecho sino agudizar un debate con varias problem\u00e1ticas interrelacionadas que ven\u00eda ya en su forma te\u00f3rica esencial desde al menos 1846. Una de ellas es el recurso al principio \u00e9tico-pol\u00edtico del mal menor para justificar el voto a fuerzas reformistas. Otra de ellas es decidir si el Estado como forma pol\u00edtica del capital, y por tanto las instituciones burguesas desde el Gobierno al parlamento, pueden ser instrumento decisivo de avance revolucionario, etc. Nos encontramos, por tanto, ante uno de los debates centrales para la libertad humana porque ata\u00f1e directamente a la cuesti\u00f3n de la verdad hist\u00f3rica, s\u00ed, a la cuesti\u00f3n de si la humanidad explotada puede aprender de las contradicciones sociales para no repetir errores que sigan conden\u00e1ndole a la explotaci\u00f3n y al sufrimiento. Lo que est\u00e1 en juego es la posibilidad o imposibilidad de acceder a la verdad de la opresi\u00f3n, es decir a la dial\u00e9ctica de lo concreto, lo relativo, lo absoluto y lo objetivo en la lucha de clases como motor de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este debate permanente, que volvi\u00f3 a avivarse Bolivia y M\u00e9xico, por ejemplo, se va a intensificar en la medida en que en Chile, Per\u00fa y Honduras se agudice la lucha de clases o, por el contrario, el centro-reformista empantane las reivindicaciones obreras y populares en la trampa parlamentaria, debilitando y desmoralizando a los y las trabajadoras y envalentonando a las derechas; otro tanto suceder\u00e1 en mayor o menor grado en Colombia y Brasil. La victoria electoral de Gabriel Boric est\u00e1 siendo utilizada como el argumento definitivo que demostrar\u00eda que, por fin, se ha logrado la cuadratura del c\u00edrculo, el Santo Grial que contiene el elixir de la ansiada validaci\u00f3n hist\u00f3rica de la v\u00eda reformista que se opuso frontalmente a la revolucionaria desde el origen de la lucha de clases. Es por esto que, euf\u00f3ricos, aseguran la victoria electoral chilena \u00abtrasciende fronteras\u00bb. Exacto, es un debate que \u00abtrasciende fronteras\u00bb porque nace de la mundializaci\u00f3n de la lucha de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora mismo en el Estado espa\u00f1ol el debate aflora de nuevo con fuerza ante el proyecto neoreformista liderado por un parte del actual Gobierno frente al ascenso de la extrema derecha cara a las elecciones de 2023: desde algunos peque\u00f1os sectores del PSOE hasta esta sopa ins\u00edpida de ilusionismo podemita, eurocomunismo e izquierdas emblandecidas, se intenta por en\u00e9sima vez dar forma a alianzas interclasistas que vuelven a prometer \u00abprogreso\u00bb, \u00abjusticia social\u00bb, repitiendo las buenas palabras de Unidas-Podemos de Pablo Iglesias en el Estado espa\u00f1ol y de Alexis Tsipras y SYRIZA en Grecia de 2012 hasta el Gobierno de 2015-2016, o Pepe M\u00fajica en Uruguay, Dilma Rousseff en Brasil, Michele Bachelet en Chile\u2026 Pareciera que no hubieran existido aquellas derrotas mil veces vaticinadas de la que a\u00fan tarda en recuperarse el movimiento obrero. Lo grave es que en este lustro hemos entrado en una crisis sin parang\u00f3n frente a la que el neoreformismo no puede sino intentar mejorar un poco la esencia del reformismo que ya Marx denunciara en1846.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por esto que debemos hacer un sucinto repaso hist\u00f3rico para sacar a la luz el choque frontal entre las dos grandes estrategias inconciliables: la revolucionaria y la reformista, que independientemente de la creencia subjetiva de quienes la practican es una perversa defensa objetiva de la explotaci\u00f3n. Vamos a repasar muy r\u00e1pidamente la decisiva influencia que en el surgimiento del reformismo y de la burda falsificaci\u00f3n del principio \u00e9tico-pol\u00edtico del mal menor han tenido Proudhon, Lassalle, Bernstein y Millerand, y en base a las constantes que le identifican analizaremos el momento actual.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">2.- PROUDHON (1809-1865)<\/h3>\n\n\n\n<p>Efectivamente, Marx cr\u00edtica al reformismo de su \u00e9poca tomando como figura a Proudhon. En una carta del 28 de diciembre de 1846 a P. V. Annenkov, dice: \u00abQuieren lo imposible, a saber: las condiciones burguesas de vida, sin las consecuencias necesarias de estas condicionas [\u2026] En su deseo de conciliar las contradicciones, lo \u00fanico que no se le ocurre al se\u00f1or Proudhon es preguntar si no deber\u00e1 ser derrocada la base misma de estas contradicciones. Se parece en todo al pol\u00edtico&nbsp;<em>doctrinario<\/em>, para quien el rey, la C\u00e1mara de los diputados y el Senado son, como partes integrantes de la vida social, categor\u00edas eternas [\u2026] El se\u00f1or Proudhon es de pies a cabeza un fil\u00f3sofo y un economista de la peque\u00f1a burgues\u00eda. En una sociedad avanzada el&nbsp;<em>peque\u00f1o burgu\u00e9s<\/em>&nbsp;se hace necesariamente, en virtud de su posici\u00f3n, socialista de una parte y economista de la otra, es decir, se siente deslumbrado por la magnificencia de la gran burgues\u00eda y siente compasi\u00f3n por los dolores del pueblo. Es al mismo tiempo burgu\u00e9s y pueblo. En su fuero interno se jacta de ser imparcial, de haber encontrado el justo equilibrio, que proclama diferente del t\u00e9rmino medio. Ese peque\u00f1o burgu\u00e9s diviniza la&nbsp;<em>contradicci\u00f3n<\/em>, porque la contradicci\u00f3n es el fondo de su ser. No es m\u00e1s que la contradicci\u00f3n social en acci\u00f3n. Debe justificar te\u00f3ricamente lo que \u00e9l mismo es en la pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta que debemos hacer es esta: \u00bfc\u00f3mo act\u00faa ahora, despu\u00e9s de 175 a\u00f1os, la&nbsp;<em>peque\u00f1a burgues\u00eda&nbsp;<\/em>cuando llega al Gobierno, que no al poder total del Estado? Hablamos de la peque\u00f1a burgues\u00eda porque en general y junto a algunos sectores de la media y franjas obreras con&nbsp;<em>ideolog\u00eda&nbsp;<\/em>peque\u00f1o burguesa, forma la base del reformismo parlamentario de la que surgen bastantes de los bur\u00f3cratas presidenciables incluso con un pedigr\u00ed o historial magnificado propagand\u00edsticamente de \u00abluchador por la libertad\u00bb aumentando su valor de cambio en el mercado electoral. La respuesta es que, en lo esencial, hace lo mismo que lo dicho por Marx en 1846. El rigor de Marx y Engels para destripar los arcanos de la peque\u00f1a burgues\u00eda aun con las limitadas experiencias disponibles en la mitad del siglo XIX, se aprecia en los premonitores an\u00e1lisis que aparecen en&nbsp;<em>El 18 Brumario de Lu\u00eds Bonaparte<\/em>, de 1851-1852.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Marx, el reformismo busca la conciliaci\u00f3n de contrarios, el equilibrio est\u00e1tico entre fuerzas antag\u00f3nicas. En otra parte de la carta, Marx acusa a Proudhon que quedarse con lo \u00abbueno\u00bb del capitalismo y con lo \u00abbueno\u00bb de la esclavitud, desechando los \u00abmalo\u00bb de ambos. La dial\u00e9ctica de la permanente unidad y lucha de contrarios desaparece para buscar el acuerdo entre el capital y el trabajo. La \u00abimparcialidad\u00bb y el \u00abjusto equilibrio\u00bb frente a la explotaci\u00f3n, que no son otra cosa que la mezcla entre las buenas palabras de paciencia al proletariado, dici\u00e9ndole que no pueden imponerse medidas sociales avanzadas, y las concesiones abiertas u ocultas a la burgues\u00eda para \u00abactivar la econom\u00eda, es decir, salvar el capitalismo en vez de destruirlo. Como se aprecia, adem\u00e1s de la incompatibilidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica entre reformismo y marxismo, tambi\u00e9n estaba la incompatibilidad filos\u00f3fica o de m\u00e9todo de conocimiento: la dial\u00e9ctica de la lucha de contrarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de estos reformismos se autodenominaban \u00absocialistas\u00bb hasta tal punto que el viejo Engels explic\u00f3 en el pr\u00f3logo de 1890 al&nbsp;<em>Manifiesto Comunista<\/em>&nbsp;que en 1847 hab\u00eda dos grandes corrientes socialistas: la ut\u00f3pica agonizante, y la de \u00ablos charlatanes sociales de toda laya, los que aspiraban a remediar las injusticias de la sociedad con sus potingues m\u00e1gicos y con toda serie de remiendos, sin tocar en lo m\u00e1s m\u00ednimo, claro est\u00e1, al capital ni a la ganancia\u00bb. El&nbsp;<em>Manifiesto Comunista<\/em>&nbsp;criticaba a ambos socialismos y planteaba que una vez conquistado el Poder el proletariado despojar\u00eda \u00abpaulatinamente a la burgues\u00eda de todo el capital, de todos los instrumentos de la producci\u00f3n, centraliz\u00e1ndolos en manos del Estado [\u2026] Claro est\u00e1 que, al principio, esto s\u00f3lo podr\u00e1 llevarse a cabo mediante una acci\u00f3n desp\u00f3tica sobre la propiedad y el r\u00e9gimen burgu\u00e9s de producci\u00f3n, por medio de medidas que, aunque de momento parezcan econ\u00f3micamente insuficientes e insostenibles, en el transcurso del movimiento ser\u00e1n un gran resorte propulsor y de las que no puede prescindiese como medio para transformar todo el r\u00e9gimen de producci\u00f3n vigente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que, en 1890, que no en 1845, entend\u00eda Engels por \u00absin tocar en lo m\u00e1s m\u00ednimo, claro est\u00e1, al capital ni a la ganancia\u00bb, hac\u00eda referencia a las leyes tendenciales inmanentes al capitalismo: la ley general de la acumulaci\u00f3n capitalista, la ley de la ca\u00edda de la tasa media de ganancia, la ley de la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n del capital, la ley de la competencia, la funci\u00f3n estructural del militarismo, etc. La cr\u00edtica marxista de la econom\u00eda pol\u00edtica burguesa es m\u00e1s actual y pertinente ahora que entonces, incluso m\u00e1s que en 1894 cuando Engels analiz\u00f3 la arrasadora propagaci\u00f3n de lo que entendemos dentro del conglomerado formado por el capital financiero, ficticio y especulativo. Las contradicciones capitalistas est\u00e1n hoy m\u00e1s agudizadas que entonces, adem\u00e1s han adquirido formas nuevas y mucho m\u00e1s graves como la crisis socioecol\u00f3gica, e incluso ha irrumpido otra cualitativamente nueva: la Covid-19 y la probabilidad de nuevas zoonosis pand\u00e9micas. Viendo esto, los \u00abpotingues m\u00e1gicos\u00bb reformistas de 1890, que llevaron en los a\u00f1os treinta al keynesianismo, son m\u00e1s in\u00fatiles ahora que entonces, lo que obliga al reformismo a lanzar nuevas mentiras. Por tanto, ahora es m\u00e1s necesario que entonces aplicar desde el Gobierno obrero una \u00abacci\u00f3n desp\u00f3tica\u00bb contra la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Las medidas aplicables que propone el&nbsp;<em>Manifiesto&nbsp;<\/em>podemos estudiarlas en Internet. Sus autores las adecuaban a los contextos y circunstancias de cada pa\u00eds en el que se publicaba la gran obrita, y siempre insistieron en la necesidad de esa estrategia de \u00abacci\u00f3n desp\u00f3tica\u00bb del Poder proletario contra el capital. M\u00e1s a\u00fan, en 1850 en la&nbsp;<em>Circular del Comit\u00e9<\/em>\u2026, se analiza el fracaso de la revoluci\u00f3n de 1848 y como lecci\u00f3n, se propone al proletariado que, tras la victoria de la burgues\u00eda democr\u00e1tica, siga avanzando hacia la revoluci\u00f3n socialista porque la burgues\u00eda democr\u00e1tica le traicionar\u00e1 una vez conquistado el poder, desde el que aplicar\u00e1 su programa con la intenci\u00f3n de seguir explotando al proletariado aunque con algunas mejoras salariales, sociales y de estabilidad: \u00abtienen la esperanza de realizar este programa por medio del Estado y la Administraci\u00f3n municipal y a trav\u00e9s de instituciones ben\u00e9ficas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1850 no exist\u00edan a\u00fan los servicios sociales y p\u00fablicos y mucho menos exist\u00eda el llamado \u00abEstado del bienestar\u00bb (\u00bf?) mantenido por el esfuerzo obrero en forma de salario indirecto, por esto, la burgues\u00eda utilizaba la beneficencia privada o institucional para hacer caridad e integrar al movimiento obrero, tarea que ahora hacen los casi desmantelados servicios p\u00fablicos y, previo pago, los privados que se han convertido en otro negocio, como en su tiempo eran las mutuas. Hay que recordar esto para comprender la actualidad de lo dicho en la&nbsp;<em>Circular del Comit\u00e9<\/em>&nbsp;porque la lucha obrera por darle un contenido socialista a la \u00abbeneficencia\u00bb y a los servicios p\u00fablicos, y por acabar con su privatizaci\u00f3n, esta lucha afecta directamente a la tasa media de ganancia y a la vez refuerza la conciencia y unidad obrera, y esta es la raz\u00f3n por la que el capital quiere privatizarlos cuanto antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Gobiernos reformistas est\u00e1n atrapados en la pinza de las exigencias privatizadoras del capital y en las exigencias proletarias de que esos servicios los pague el capital y adem\u00e1s sirvan para preparar la revoluci\u00f3n. Por esto, los Gobiernos reformistas se pliegan m\u00e1s temprano que tarde al capital, y por esto Marx y Engels avisaron que el proletariado no debe desarmarse sino armarse m\u00e1s, debe organizarse mejor y derrocar a la burgues\u00eda que ha dejado de ser democr\u00e1tica, o sea, debe hacer la \u00abrevoluci\u00f3n permanente\u00bb. Tal preparaci\u00f3n no anula el que, a la vez, la clase obrera intente aumentar su fuerza parlamentaria all\u00ed donde existan condiciones. La lucha parlamentaria en la democracia burguesa puede impulsar mucho el proceso revolucionario siempre que est\u00e9 supeditada a y dirigida por la independencia pol\u00edtica estrat\u00e9gica del proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p>El proletariado no debe confiar en la burgues\u00eda por muy democr\u00e1tica que sea, en el contexto de la primera mitad del siglo XIX, podr\u00eda a\u00fan aliarse t\u00e1cticamente con ella para derrotar al absolutismo reaccionario, pero inmediatamente deb\u00eda prepararse para enfrentarse con las armas y vencer a su antigua aliada que ya se hab\u00eda convertido en su nueva explotadora aparentemente \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb. La lecci\u00f3n que Marx y Engels extrajeron de la derrota, y que ser\u00eda enriquecida permanentemente hasta el final de sus vidas, como veremos, ha sido desatendida y rechazada con demasiada frecuencia con efectos terribles sobre la vida de millones de personas. La ceguera hist\u00f3rica del reformismo es tanto m\u00e1s grave cuanto que se ha extinguido, para no volver ya a la fase en la que la burgues\u00eda se jugaba sus propiedades y algunas contadas veces sus vidas luchando por su democracia. Como veremos, fue en la socialdemocracia alemana de 1895 cuando este problema estall\u00f3 con virulencia al ser censurado por la burocracia del partido un decisivo texto de Engels al respecto.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">3.- LASSALLE (1825-1864)<\/h3>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, en Alemania Ferdinand Lassalle daba un fuerte impulso al movimiento obrero, pero a la vez sembraba en su interior semillas reformistas ahora s\u00f3lidamente arraigadas. Lassalle propon\u00eda acceder al control del Estado s\u00f3lo mediante la acci\u00f3n parlamentaria legal, logrando as\u00ed el apoyo de la burocracia a sus planes de impulsar estatalmente una econom\u00eda cooperativista que fuera desplazando paulatinamente y sin tensiones al capitalismo hasta suplantarlo pac\u00edficamente, todo ello dirigido por la \u00abdictadura de la Inteligencia\u00bb cuya plasmaci\u00f3n pr\u00e1ctica se ve\u00eda en su autoritarismo, narcisismo y culto a su persona. Su famosa \u00abley de bronce del salario\u00bb afirmaba que la lucha sindical no rend\u00eda ning\u00fan resultado positivo lo que explica que el concepto de \u00abuniones sindicales\u00bb no aparezca en su vocabulario. Consecuentemente, todo el esfuerzo deb\u00eda concentrarse en la pol\u00edtica parlamentaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta estrategia empez\u00f3 a ser aceptada por comisiones del partido desde 1863, a\u00f1o en el que Lassalle comenz\u00f3 sus relaciones con el canciller Bismarck para instaurar un \u00abcesarismo social\u00bb que velase por la clase obrera, un gran Estado prusiano que, por su superioridad cultural, ten\u00eda el derecho a seguir ocupando partes de Polonia. Tambi\u00e9n apoyaba de diversos modos la guerra imperialista contra Dinamarca, aunque muri\u00f3 en ese 1864. Esperaba que el expansionismo llevase a la invasi\u00f3n de Austria, lo que, seg\u00fan cre\u00eda, favorecer\u00eda la instauraci\u00f3n del sufragio universal en Alemania, pero muri\u00f3 dos a\u00f1os antes de esa invasi\u00f3n, pero el sufragio universal s\u00f3lo lleg\u00f3 a finales de 1918, en plena ola revolucionaria porque hasta entonces s\u00f3lo votaban los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones entre Lassalle y Marx y Engels no eran de amistad personal sino de afinidad pol\u00edtica t\u00e1ctica y de choque te\u00f3rico estrat\u00e9gico, tensiones que estallaron una vez muerto Lassalle cuando sus ideas dominaban en el partido. La&nbsp;<em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>&nbsp;escrita por Marx en 1875 hund\u00eda las bases del lassalleanismo, por lo que fue ocultada hasta 1891 y s\u00f3lo fue divulgada en serio a ra\u00edz de la utilizaci\u00f3n que de ella hizo Lenin en su&nbsp;<em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>&nbsp;en 1917. Las ideas de Lassalle fueron adaptadas por el obispo de Maguncia en 1869 dando forma al movimiento socialcristiano: subida salarial, control del horario laboral, respeto de las fiestas, prohibici\u00f3n del trabajo infantil, y supresi\u00f3n del trabajo de mujeres y j\u00f3venes en las f\u00e1bricas. Reivindicaciones vehiculizadas s\u00f3lo por las instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo en la socialdemocracia se formaron creencias muy s\u00f3lidas porque correspond\u00edan al sentido com\u00fan peque\u00f1o burgu\u00e9s, funcionarial y del proletariado y campesinado con poca conciencia pol\u00edtica: el Estado si no es socialmente neutral del todo, s\u00ed puede ser ganado f\u00e1cilmente por el \u00abpueblo\u00bb que, guiado por la minor\u00eda parlamentaria docta, lo emplear\u00e1 para desplazar pac\u00edficamente a la burgues\u00eda instaurando el \u00absocialismo\u00bb, proceso paciente que excluye todo aventurerismo izquierdista porque no hay que molestar a los aparatos de Estado que podr\u00edan pasarse a la burgues\u00eda. El \u00abinter\u00e9s nacional\u00bb es el del Estado y viceversa, por lo hay que dedicar presupuesto al Ej\u00e9rcito. La alta autoridad del Estado y la \u00e9lite pol\u00edtico-parlamentaria est\u00e1n por encima del obrero medio. La pol\u00edtica exige el culto al dirigente narcisista o su defenestraci\u00f3n por la prensa sucia y sensacionalista, o por la propaganda teledirigida por los servicios secretos\u2026 Esta ideolog\u00eda estaba tan arraigada en amplios sectores de la clase obrera que apenas pudo ser barrida por las duras leyes antisocialistas decretadas desde 1878.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, la industria pol\u00edtico-medi\u00e1tica, la propaganda reformista, etc., adaptan aquellas ideas a las condiciones de la lucha de clases del presente. El grueso de los pol\u00edticos reformistas, sobre todo de los presidenciables, sabe que est\u00e1n a merced de estos tent\u00e1culos que surgieron en la segunda mitad del siglo XIX, y saben y quieren utilizarlos en las escabechinas cainitas inherentes a la casta pol\u00edtica burguesa. Muchos reformistas presidenciables han visto c\u00f3mo su prometedora y ego\u00edsta carrera a la Presidencia de Gobierno ha sido destrozada por esas degollinas que se libran en despachos, fuera del conocimiento de sus d\u00f3ciles votantes que creen ser libres.<\/p>\n\n\n\n<p>La Comuna de Par\u00eds de 1871 concret\u00f3 y ampli\u00f3 a la vez los contenidos de la lecci\u00f3n recogida en la&nbsp;<em>Circular<\/em>&nbsp;de 1850: Marx y Engels estudiaron los innegables logros comuneros, m\u00e1s actuales que nunca, pero tambi\u00e9n hicieron una cr\u00edtica constructiva de sus errores y limitaciones, como la realizada por Engels en 1875 sobre el respeto irracional de los comuneros a la banca, que no se atrevieron a expropiar y socializar para dedicar ese dinero recuperado a las necesidades de la Comuna. No ser\u00eda la primera ni la \u00faltima vez que el movimiento obrero se detiene temeroso ante la propiedad burguesa aun disponiendo de la fuerza armada para socializarla. Sin ir muy lejos, en verano de 1936 la Comuna de Donostia, que resist\u00eda a la desesperada al ej\u00e9rcito internacional fascista, tampoco se atrevi\u00f3 a expropiar en serio a la burgues\u00eda, cuando sufr\u00edan una penuria extrema de armas. Estos errores decisivos, son el resultado de la d\u00e9bil organizaci\u00f3n pol\u00edtica y te\u00f3rica, y a la vez son la expresi\u00f3n \u00faltima de la lentitud del movimiento revolucionario en superar la ideolog\u00eda reformista que inicialmente lleva en su seno.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">4.- BERSTEIN (1850-1932)<\/h3>\n\n\n\n<p>Para 1878 Eduard Bernstein sintetizaba en sus primeros art\u00edculos el pensamiento de la corriente reformista muy fuerte en la socialdemocracia, aunque a\u00fan no sistematizada te\u00f3ricamente. Al poco, en la&nbsp;<em>Circular a Bebel<\/em>&nbsp;del 17-18 de septiembre de 1879, Marx y Engels indicaban que los reformistas \u00abNo tratan de&nbsp;<em>abandonar<\/em>&nbsp;el programa sino s\u00f3lo de&nbsp;<em>aplazarlo<\/em>\u2026 hasta una \u00e9poca indeterminada. El programa se acepta, pero no realmente para uno mismo ni para el tiempo de su vida, sino p\u00f3stumamente, como legado para hijos y nietos. Y hasta entonces se aplica \u00abtoda la fuerza y la energ\u00eda a minucias y zurcidos de todas clases en el orden social capitalista, para que parezca que se hace algo y al mismo tiempo para no espantar a la burgues\u00eda\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El reformismo zurce y maquilla lo \u00abbueno\u00bb del capitalismo, y niega que exista lo \u00abmalo\u00bb para, as\u00ed, seguir cosechando voto dopado, frenar la concienciaci\u00f3n proletaria y \u00abno espantar a la burgues\u00eda\u00bb. Obseso por conciliar lo inconciliable \u2013amo contra esclava\u2013 jura por lo m\u00e1s sagrado \u2013las poltronas parlamentarias\u2013 que no ha \u00ababandonado\u00bb el programa, que s\u00f3lo lo \u00abaplaza\u00bb porque no existen a\u00fan las \u00abcondiciones\u00bb para su aplicaci\u00f3n plena; dice que no hay que precipitarse con aventurerismos ultraizquierdistas que enfurecen al Ej\u00e9rcito burgu\u00e9s. Marx y Engels acertaron de nuevo, pero s\u00f3lo una parte del futuro porque no vieron, o si lo intuyeron se callaron a la espera de m\u00e1s experiencias que lo confirmase, como era su norma, que llegar\u00eda el momento en el que el reformismo abandonase el programa originario sin pudor alguno, como ha hecho la II Internacional y buena parte de la III Internacional porque lo fundamental es \u00abno espantar a la burgues\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que fue en 1878 cuando se impuso la ley antisocialista y cuando Bernstein empez\u00f3 a pulir las tesis reformistas que ven\u00edan desde Lassalle, si no antes. En 1881 Domela Nieuwenhuis pregunt\u00f3 a Marx sobre qu\u00e9 deber\u00eda hacer la izquierda si llegase al Gobierno de Holanda, que le responde en la carta del 22 de febrero: \u00abUn gobierno socialista no puede ponerse a la cabeza de un pa\u00eds si no existen las condiciones necesarias para que pueda tomar inmediatamente las medidas acertadas y&nbsp;<em>asustar a la burgues\u00eda&nbsp;<\/em>lo bastante para conquistar las primeras condiciones de una victoria consecuente\u00bb. \u00c9l mismo puso en cursivas las palabras \u00ab<em>asustar a la burgues\u00eda<\/em>\u00bb. Asustar es el primer paso para infundir miedo y hasta p\u00e1nico y espanto paralizante. Recordemos que el&nbsp;<em>Manifiesto<\/em>&nbsp;de 1848 explicaba la necesidad de una \u00abacci\u00f3n desp\u00f3tica sobre la propiedad y el r\u00e9gimen burgu\u00e9s de producci\u00f3n\u00bb como uno de los pasos primeros del nuevo poder obrero. Ahora, y tras la experiencia acumulada en un tercio de siglo, Marx insiste en lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco, la represi\u00f3n empez\u00f3 a hacer mella en la conciencia pol\u00edtica de sectores acostumbrados a la acci\u00f3n institucional en ayuntamientos e instancias gubernativas, y en la burocracia sindical, de manera que el posibilismo, es decir, el adaptarse a las exigencias legales para mantener alguna presencia sindical e institucional, adem\u00e1s de parlamentaria, fue argumentado con la tesis del \u00abmal menor\u00bb: ceder en algo para no perderlo todo. Consciente de ello, Engels en la carta del 28 de noviembre de 1882 le dijo a E. Bernstein que \u00abHallar\u00adse por un momen\u00adto en mino\u00adr\u00eda con un pro\u00adgra\u00adma correc\u00adto \u2014en tan\u00adto orga\u00adni\u00adza\u00adci\u00f3n\u2014 es mejor que tener un gran n\u00fame\u00adro de segui\u00addo\u00adres, que solo nomi\u00adnal\u00admen\u00adte pue\u00adden ser con\u00adsi\u00adde\u00adra\u00addos como par\u00adti\u00adda\u00adrios.\u00bb. M\u00e1s adelante, cuando nos detengamos en Bernstein deberemos volver a esta idea de Engels, que fue recogida por Lenin.<\/p>\n\n\n\n<p>Conocedora de la estrategia comunista, la burgues\u00eda alemana exigi\u00f3 a la socialdemocracia que para ser legalizada renegase del derecho a la revoluci\u00f3n. En la carta a Bebel del 18 de noviembre de 1884, Engels escribi\u00f3: \u00abY esos son los partidos que nos exigen que&nbsp;<em>nosotros, s\u00f3lo nosotros de entre todos,&nbsp;<\/em>declaremos que en ninguna circunstancia recurriremos a la fuerza, y que nos someteremos a toda opresi\u00f3n, a todo acto de violencia, no s\u00f3lo cuando sea legal meramente en la forma \u2013legal seg\u00fan la juzguen nuestros adversarios\u2013 sino tambi\u00e9n cuando sea directamente ilegal. Por cierto, que ning\u00fan partido ha renunciado al derecho de la resistencia armada,&nbsp;<em>en ciertas circunstancias,&nbsp;<\/em>sin mentir. Ninguno ha sido capaz de renunciar jam\u00e1s a este derecho al que se llega en \u00faltima instancia. [\u2026] Tal declaraci\u00f3n de ilegalidad puede repetirse diariamente en la forma en que ocurri\u00f3 una vez. Exigir una declaraci\u00f3n incondicional de esta clase de un partido tal, es totalmente absurdo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El derecho a la revoluci\u00f3n, que en la Edad Media era llamado \u00abderecho al tiranicidio\u00bb y asumido con restricciones hasta por Tom\u00e1s de Aquino, tambi\u00e9n fue practicado y teorizado por la burgues\u00eda ascendente. Desde 1948 el Pre\u00e1mbulo de la Carta Universal de los DDHH lo llama \u00abderecho a la rebeli\u00f3n contra la injusticia y la opresi\u00f3n\u00bb. Las cuatro denominaciones, y otras similares, se refieren al derecho esencial de luchar por la libertad empleando la violencia justa. El debate sobre el mal menor o mayor en su forma extrema es parte de este derecho inalienable a la revoluci\u00f3n que, seg\u00fan la \u00e9tica marxista, se ejercita \u2013el mar menor revolucionario\u2013 no para evitar un mal mayor, el fascismo, por ejemplo, sino para avanzar al bien mayor: el comunismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos que estamos hablando de \u00abvotar\u00bb como acci\u00f3n pasiva individualizada, no de movilizar masivamente al proletariado para derrotar al fascismo en la calle. Como veremos al final, votar al reformismo para evitar un mal mayor \u2013el fascismo\u2013 es entregar el futuro al capital y por eso impedir el bien mayor, el comunismo. La diferencia entre la movilizaci\u00f3n masiva guiada estrat\u00e9gicamente para derrotar al fascismo, y el voto pasivo individualizado dentro de la ley burguesa, es tan obvia que no la desarrollamos aqu\u00ed. Esta distinci\u00f3n es vital y aunque exige el an\u00e1lisis concreto de cada situaci\u00f3n concreta en la que puede plantearse la conveniencia o no del voto reformista como mal menor para evitar el fascismo, siempre hay que contextualizar esa situaci\u00f3n dentro la universalidad de la lucha de clases entre el capital y el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder burgu\u00e9s sab\u00eda entonces y lo sabe ahora qu\u00e9 arma definitiva obtiene al exigir a la izquierda que renuncie al elemental derecho a la revoluci\u00f3n: encadenarla moral y materialmente a la explotaci\u00f3n, a optar siempre por el mal menor reformista para evitar el fascismo porque ella, la izquierda, ha renunciado al mal menor revolucionario para optar por el bien mayor: acabar con el capitalismo y desarrollar el comunismo. Un ejemplo de mal menor reformista fue el apoyo electoral de izquierdas emblandecidas a Pablo Iglesias y a Tsipras, uno de mal menor revolucionario fue el apoyo de los bolcheviques al Gobierno de Kerensky para derrotar el golpe de Korn\u00edlov en septiembre de 1917.<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar que las izquierdas apliquen el mal menor revolucionario, el imperialismo ha desarrollado diversos m\u00e9todos siendo uno de ellos los llamados \u00abPrincipios Mitchell\u00bb, una adaptaci\u00f3n a algunas luchas de finales del siglo XX y comienzos del s. XXI de la exigencia de Bismarck al partido socialdem\u00f3crata de que renunciase \u00e9l y s\u00f3lo \u00e9l al derecho a la revoluci\u00f3n. Ambos m\u00e9todos obligan a la izquierda al desarme y a renegar del derecho a la revoluci\u00f3n. Una vez desarmada en lo mental y en lo f\u00edsico, a la ex izquierda no le queda sino aceptar el mal menor en su sentido reformista: el derecho al pataleo en las instituciones burguesas. Lo comprendemos del todo leyendo los seis \u00abPrincipios Mitchell\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>1.- El uso de medios exclusivamente democr\u00e1ticos y pac\u00edficos para resolver las cuestiones pol\u00edticas. 2.- El desarme total de todas las organizaciones paramilitares.<\/p>\n\n\n\n<p>3.- Acordar que el desarme debe ser verificable por una comisi\u00f3n independiente.<\/p>\n\n\n\n<p>4.-Renunciar ellos mismos, y oponerse a cualquier intento de otros, a utilizar la fuerza o amenazar con utilizarla para influir en el curso o en los resultados alcanzados en las negociaciones multipartitas. 5.- Comprometerse con respetar los t\u00e9rminos de cualquier acuerdo alcanzado en las negociaciones multipartitas y con recurrir a m\u00e9todos exclusivamente democr\u00e1ticos y pac\u00edficos para tratar de modificar cualquier aspecto de esos acuerdos con los que puedan estar en desacuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>6.- Instar a que los asesinatos y palizas de \u201ccastigo\u201d terminen y a tomar medidas eficaces para prevenir tales acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que vemos, la exigencia de Bismarck y los \u00abPrincipios Mitchell\u00bb son inconciliables con el \u00abderecho al tiranicidio\u00bb, o en t\u00e9rminos marxistas, son un instrumento represivo material y moral que anula de ra\u00edz el derecho a cualquiera de las muchas formas de violencia defensiva \u2013mal menor revolucionario\u2013 contra el mal mayor capitalista: la explotaci\u00f3n asalariada y la violencia injusta del Estado burgu\u00e9s que es el terror \u00faltimo que protege la propiedad burguesa de las fuerzas productivas. Por poner un ejemplo, la direcci\u00f3n de la izquierda independentista vasca tal como exist\u00eda en 2010 se comprometi\u00f3 a cumplirlos. Las fuerzas reformistas no necesitan firmarlos porque est\u00e1n de acuerdo con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Viendo lo anterior, descubrimos una de las razones por las que en la Alemania del \u00faltimo tercio del siglo XIX fue tan efectiva hasta primavera de 1918 la mezcla de represi\u00f3n abierta contra la izquierda del partido pero menos dura con otros sectores, reformas t\u00edmidas implementadas para dividir al proletariado seg\u00fan la t\u00e1ctica del palo y la zanahoria, los cambios sociales, la burocratizaci\u00f3n de sectores sindicales, la presi\u00f3n de sectores municipalistas del partido para volver cuanto antes a la legalidad, la eficacia alienadora del capitalismo sobre la casta intelectual, todo esto hizo que fuese ganando terreno el sector reformista. No es de extra\u00f1ar por tanto que en 1889 el partido no apoyase la huelga minera en el R\u00fchr. Tras esta prueba de acatamiento del orden, la represi\u00f3n ces\u00f3 en 1890 pero en 1894 estuvo a punto de aplicarse de nuevo, lo que puso muy nerviosa a parte de la direcci\u00f3n del partido que, sin dudarlo, censur\u00f3 uno de los \u00faltimos textos de Engels: su Prefacio a la edici\u00f3n de 1895 de&nbsp;<em>La lucha de clases en Francia, 1848-1850<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Engels hace un r\u00e1pido seguimiento de los cambios acaecidos en casi medio siglo, insistiendo en la importancia de la lucha parlamentaria en las condiciones concretas del momento en Alemania, y llegando a la conclusi\u00f3n de que las antiguas insurrecciones revolucionarias ya no tienen posibilidad de victoria porque la burgues\u00eda ha aprendido a derrotarlas, pero a\u00f1ade: \u00bfQuiere decir esto que en el futuro los combates callejeros no vayan a desempe\u00f1ar ya papel alguno? Nada de eso. Quiere decir \u00fanicamente que, desde 1848, las condiciones se han hecho mucho m\u00e1s desfavorables para los combatientes civiles y mucho m\u00e1s ventajosas para las tropas. Por tanto, una futura lucha de calles s\u00f3lo podr\u00e1 vencer si esta desventaja de la situaci\u00f3n se compensa con otros factores. Por eso se producir\u00e1 con menos frecuencia en los comienzos de una gran revoluci\u00f3n que en el transcurso ulterior de \u00e9sta y deber\u00e1 emprenderse con fuerzas m\u00e1s considerables. Y \u00e9stas deber\u00e1n, indudablemente, como ocurri\u00f3 en toda la gran revoluci\u00f3n francesa, as\u00ed como el 4 de septiembre y el 31 de octubre de 1870, en Par\u00eds, preferir el ataque abierto a la t\u00e1ctica pasiva de barricadas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No es este el lugar para ver c\u00f3mo la historia ha confirmado esta lecci\u00f3n de Engels parcialmente desde 1905 y definitivamente desde 1917 a pesar de los errores de la revoluci\u00f3n alemana de 1918, ni tampoco para analizar que posibles actualizaciones hay que introducirle desde el mayo\u201968 \u2013que dio la raz\u00f3n a Engels por su espontane\u00edsmo pasivo incapaz de hacer un \u00abataque abierto\u00bb\u2013 hasta ahora viendo c\u00f3mo se han creado fuerzas polic\u00edaco-militares especializadas en la contrainsurgencia urbana, demostraciones que han sufrido recientemente los pueblos obreros y campesinos de Ecuador y Chile, y sufre el de Colombia, la naci\u00f3n mapuche\u2026, sin olvidarnos de otras t\u00e1cticas integradas en la estrategia general yanqui como los golpes judiciales, los golpes militares, la guerra econ\u00f3mica y psicol\u00f3gica, etc., y desde 2020 la utilizaci\u00f3n de la pandemia de Covid-19 como arma biol\u00f3gica de amedrentamiento y exterminio, aprovechando las limitaciones de las izquierdas para avanzar radicalmente hacia la salud socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, en ese 1895 la direcci\u00f3n socialdem\u00f3crata, atemorizada por la inminencia represiva, censura y recorta un importante texto de Engels, quien reaccion\u00f3 de manera furibunda. En la carta a Richard Fischer de 8 de marzo de 1895, dice: \u00abNo puedo suponer a pesar de todo, que se hayan decidido a aceptar en cuerpo y alma la legalidad absoluta, la legalidad en todas las circunstancias, la legalidad incluso frente a leyes violentadas por sus propios autores, en resumen, la pol\u00edtica de ofrecer la propia mejilla izquierda a quienes nos han golpeado la derecha. Lo cierto es que \u00abVorw\u00e4rts\u00bb, algunas veces, reniega de la revoluci\u00f3n con tanta energ\u00eda como antes la predic\u00f3\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la carta del 3 de abril de 1895 a Paul Lafarge, cinco meses antes de morir, Engels dice: \u00abLiebknecht me ha jugado una mala pasada. De mi introducci\u00f3n a los art\u00edculos de Marx sobre Francia de 1848-1850 ha tomado todo lo que pudiera servirle en apoyo de la t\u00e1ctica pac\u00edfica a cualquier precio, con rechazo de todo empleo de la violencia, que considera oportuno predicar desde hace alg\u00fan tiempo, y particularmente ahora, cuando se preparan leyes de excepci\u00f3n en Berl\u00edn. Pero yo s\u00f3lo predico semejante t\u00e1ctica para la&nbsp;<em>Alemania de hoy<\/em>, y eso&nbsp;<em>a\u00fan con fuertes reservas.&nbsp;<\/em>Para Francia, B\u00e9lgica, Italia, Austria, esta t\u00e1ctica, en su conjunto, no es apropiada, y, en el caso de Alemania, puede ma\u00f1ana convertirse en inaplicable\u00bb. Ese \u00abma\u00f1ana\u00bb al que se refer\u00eda Engels lleg\u00f3 con la revoluci\u00f3n de los consejos a finales de 1918, s\u00f3lo 23 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Al menos dos textos muy importantes para la formaci\u00f3n del marxismo y para la lucha contra el reformismo como son la&nbsp;<em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>&nbsp;de 1875 divulgado en 1917 y el&nbsp;<em>Pr\u00f3logo<\/em>&nbsp;de Engels de 1895 conocido en 1930, fueron marginados y censurados, adem\u00e1s de otros textos, cartas y borradores que no se publicaron hasta muy tarde. No podemos aventurar c\u00f3mo hubiera sido la lucha entre marxismo y reformismo si se hubieran debatido a tiempo, lo que si podemos es pensar que su silenciamiento facilit\u00f3 la deriva al centro de la socialdemocracia. Obviando que todas las fuerzas reaccionarias y reformistas recurren a la censura en sus propias filas, desde entonces este ataque a la democracia concreta interna se hizo permanente. Ahora, medios de prensa \u00abdemocr\u00e1tica y progresista\u00bb juegan un papel doble: censurar y desprestigiar a la izquierda, y legitimar el voto al centro-reformista recurriendo en caso extremo a una burda tergiversaci\u00f3n del principio \u00e9tico-pol\u00edtico del mal menor para evitar el triunfo de la extrema derecha como mal mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a la Alemania de 1895, no debe extra\u00f1arnos la censura del pensamiento revolucionario de Engels en un momento crucial para el avance del reformismo, dado que no pod\u00eda agradar a la burgues\u00eda y evitar una nueva ola represiva si dentro del partido se reforzaba el ala izquierda con el texto de Engels, cuyo prestigio entre las bases era incuestionable. La burocracia reformista sab\u00eda que su futuro depend\u00eda de la debilidad de las ideas revolucionarias y del fortalecimiento de las reformistas. Resulta por tanto comprensible que Bernstein esperase hasta 1896 para dar m\u00e1s sistematicidad a su programa y que lo oficializada por fin en 1899, cuando la izquierda se debilitaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces sus seguidores y los cr\u00edticos de izquierda debat\u00edan abiertamente sus tesis de que el capitalismo hab\u00eda entrado en una fase que anulaba la teor\u00eda marxista de la crisis, de la explotaci\u00f3n social, de la plusval\u00eda, de la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n de capitales, etc. Tampoco serv\u00edan de nada la dial\u00e9ctica marxista, de la que Bernstein hu\u00eda como del diablo, y la teor\u00eda marxista del Estado y por tanto de la violencia y de la democracia, porque lo que \u00e9l entend\u00eda por \u00absocialismo\u00bb se alcanzar\u00eda mediante la suma de votos dentro de la \u00abdemocracia\u00bb que, as\u00ed, dirigir\u00eda el Estado sin rupturas violentas. Igualmente defend\u00eda el \u00abbuen colonialismo\u00bb propagador de la superior cultura europea y por tanto alemana, precisamente cuando el ej\u00e9rcito alem\u00e1n iniciaba desde 1883 un genocidio en Namibia. Propon\u00eda que el partido cambiara de nombre por el de \u00abpartido democr\u00e1tico-socialistas de reformas\u00bb, con lo que anulaba la necesidad de la lucha revolucionaria y dirig\u00eda todo el esfuerzo del partido a la acci\u00f3n institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernstein fue apoyado abiertamente por un sector de la direcci\u00f3n entre los que destacaban especialmente Vollmar, que aplaud\u00eda a Millerand, y muy significativamente por W. Heine y M. Schippel que propon\u00edan \u00abrevisar\u00bb el antimilitarismo del partido, y que junto con otros tambi\u00e9n defend\u00edan el \u00abbuen colonialismo\u00bb se romp\u00eda as\u00ed con la identidad antimilitarista que era una se\u00f1a de identidad del movimiento obrero y socialista, como hemos visto. Ya desde los primeros contactos internacionales a comienzos de la d\u00e9cada de 1860 para fundar la I Internacional en 1864, era un\u00e1nime la exigencia de acabar con el militarismo, con el ej\u00e9rcito burgu\u00e9s, consigna que mal que bien se mantuvo siquiera formalmente hasta 1914, aunque en la realidad iba ganando fuerza el \u00abbuen militarismo y colonialismo\u00bb como elementos para garantizar el desarrollo econ\u00f3mico que impulsase el crecimiento electoral y con \u00e9l la \u00abv\u00eda parlamentaria\u00bb a lo que la corriente reformista entend\u00eda como \u00absocialismo\u00bb y que no ten\u00eda nada que ver con el socialismo\/comunismo marxista.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los grandes errores de la izquierda alemana en su justa denuncia de Bernstein fue no plantear la expulsi\u00f3n de la corriente reformista del partido ya que era innegable que negaba la estrategia revolucionaria. Para 1899, el partido hab\u00eda \u00abolvidado\u00bb o tal vez arrinconado como hizo con otros textos, la carta de Engels a Bernstein 1882 arriba citada y que en ese momento era decisiva. Las condiciones de 1899 no eran las mismas que las de 1864 cuando muri\u00f3 Lassalle, o en 1878 cuando Marx analiz\u00f3 c\u00f3mo un sector del partido pospon\u00eda la lucha contra el capitalismo para sus nietos, pero s\u00ed era muy actual la carta de Engels de 1882 porque en s\u00f3lo tres lustros la corriente que rechazaba la estrategia revolucionaria iba copando el silencio la direcci\u00f3n cuando, precisamente, el capitalismo alem\u00e1n se estaba convirtiendo en el m\u00e1s potente de Europa, su militarismo se preparaba para impulsar la fase imperialista que llamaba a la puerta y ten\u00eda recursos suficientes para mejorar la t\u00e1ctica del palo y la zanahoria ampliando la segunda pero olvidando la primera.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de crecientes debates estrat\u00e9gicos, el fetichismo de la organizaci\u00f3n mandaba en el partido, beneficiando a su burocracia que con la excusa de la \u00abunidad del partido\u00bb va desplazando a las corrientes de izquierda para que las bases no debatan sus cr\u00edticas al reformismo creciente. El fetichismo de la organizaci\u00f3n es m\u00e1s da\u00f1ino si el partido est\u00e1 en el Gobierno progresista, entonces cualquier cr\u00edtica interna es sentida como un ataque directo al \u00abprogreso democr\u00e1tico\u00bb que s\u00f3lo beneficia a la extrema derecha. Tanto en Nuestram\u00e9rica como en el resto del planeta, las izquierdas que se mantienen como tales son hasta denunciadas por sus ex camaradas, llevando frecuentemente esas acusaciones a las f\u00e1bricas, sindicatos, movimientos populares y sociales, etc., para marginar a la izquierda. Las depuraciones descaradas o encubiertas de \u00abdisidentes de izquierda\u00bb son una constante en los partidos que practican el mal menor reformista.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales del siglo XIX Lenin y su grupito bolchevique no hab\u00edan perfeccionado todav\u00eda su teor\u00eda de la organizaci\u00f3n. El&nbsp;<em>Qu\u00e9 Hacer<\/em>&nbsp;apareci\u00f3 en 1902 y era una mejora de la teor\u00eda organizativa de Marx y Engels adapt\u00e1ndola dial\u00e9cticamente a las condiciones rusas, pero tambi\u00e9n a las del capitalismo industrializado. Mientras que hasta la mitad de la d\u00e9cada de 1920 el partido bolchevique fue un ejemplo de debate abierto basado en el centralismo democr\u00e1tico, en Alemania el fetichismo del partido caracter\u00edstico de la II Internacional junto a las promesas en victorias electorales, ayudaron a retrasar la creaci\u00f3n de un verdadero partido comunista, una de las razones fundamentales de las derrotas de las sucesivas oleadas revolucionarias en Alemania desde finales de 1918 hasta 1933, cuando el terror nazi lo aplast\u00f3 todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes, la socialdemocracia obtuvo una victoria enorme en 1912 pero en 1914 fue una fuerza decisiva para conducir a la muerte como carne de ca\u00f1\u00f3n en provecho del capital a 2 millones de soldados y sufrir heridas de guerra a otros 4,2 millones, sin contar el empeoramiento de las condiciones de vida del pueblo obrero desde 1916. Desde 1918 hizo lo imposible por aplastar la revoluci\u00f3n ali\u00e1ndose con la extrema derecha prenazi para asesinar cientos de camaradas de izquierda entre ellas Rosa Luxemburg, aislar a la URSS y frenar las ansias antinazis del proletariado alem\u00e1n justificando la pasividad del Gobierno de Weimar y la represi\u00f3n de las izquierdas mientras que el nazismo apenas era perseguido a pesar de su violencia creciente.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">5.- MILLERAND (1859-1943)<\/h3>\n\n\n\n<p>En Francia se produc\u00eda otro giro reformista id\u00e9ntico en el que jug\u00f3 un importante papel Alexander Millerand, abogado laboralista que defend\u00eda a obreros s\u00f3lo dentro de la legalidad, rechazando cualquier forma de lucha que desbordara la ley burguesa. No daba especial importancia a la teor\u00eda socialista porque estimaba que lo prioritario era la ley del capital y sus instituciones sobre todo la parlamentaria de la que conoc\u00eda los trucos y trampas para obtener sus objetivos. Marx ya hab\u00eda demostrado en&nbsp;<em>El 18 Brumario de Lu\u00eds Bonaparte<\/em>, la f\u00e9tida podredumbre interna a la \u00abdemocracia parlamentaria\u00bb y a su politiquer\u00eda, pero Millerand se mov\u00eda en esas cloacas como pez en el agua orient\u00e1ndose por entre sus densas oscuridades con su br\u00fajula pragm\u00e1tica y con el posibilismo de quien rechaza la perspectiva estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n<p>El posibilismo pragm\u00e1tico, que no estaba muy desarrollado en Proudhon, fue creciendo en Lassalle y en Bernstein hasta llegar con Millerand a rozar casi la astucia de Maquiavelo. Pero \u00e9ste representaba a la burgues\u00eda ascendente de la cuna del primer capitalismo norte-italiano de finales del s. XV y comienzos del s. XVI, mientras que Millerand se hund\u00eda en la reacci\u00f3n junto a una burgues\u00eda francesa que se retrasaba frente a la velocidad norteamericana y alemana. No es casualidad que el pragmatismo que tanto loa EH Bildu, por ejemplo, fuera el paradigma filos\u00f3fico y sociopol\u00edtico dominante en la intelectualidad yanqui desde finales del siglo XIX. Sin pragmatismo no puede sostenerse mucho tiempo la pr\u00e1ctica reformista porque s\u00f3lo la filosof\u00eda pragm\u00e1tica, adem\u00e1s del kantismo del que ahora no podemos hablar, ofrece las excusas ideol\u00f3gicas suficientes para justificar las claudicaciones ante el poder mediante una peculiar mal interpretaci\u00f3n del principio del mal menor.<\/p>\n\n\n\n<p>Una demostraci\u00f3n del pragmatismo de Millerand lo tenemos en su evoluci\u00f3n sociopol\u00edtica. En una primera fase, y al calor del ascenso de un \u00absocialismo\u00bb ambiguo debido entre otras cosas a las imprecisiones y tendencias imperialistas de Guesde (1845-1922), fue variando desde el radicalismo liberal burgu\u00e9s a ese \u00absocialismo\u00bb expuesto en 1896 en el programa de Saint-Mand\u00e9, que lleva la impronta de Millerand sobre la prioridad de la v\u00eda parlamentaria, la relegaci\u00f3n de la lucha obrera a la pol\u00edtica interclasista para aumentar la fuerza electoral para lo que hace falta la \u00abdisciplina electoral\u00bb (sic), es decir, controlar la lucha obrera y evitar que se desmande poniendo en peligro la \u00abnormalidad social\u00bb imprescindible para obtener votos del centro reformista, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda fase la tenemos cuando en 1899 Millerand maniobr\u00f3 en silencio para entrar de ministro de Industria y Comercio en el Gobierno que ten\u00eda como ministro de Guerra a Galliffet responsable del asesinato de 30.000 comuneros y comuneras en 1871. No inform\u00f3 al partido de sus maniobras para ser ministro, provocando un fuerte rechazo de la izquierda que \u00e9l desoy\u00f3, pero valor\u00f3 mucho la felicitaci\u00f3n de Vollmar que representaba la cada vez m\u00e1s poderosa corriente reformista de la socialdemocracia alemana, como hemos visto. Millerand no hac\u00eda sino llevar a la pr\u00e1ctica lo que un grupo cada vez m\u00e1s influyente en la socialdemocracia alemana propon\u00eda cada vez m\u00e1s abiertamente por boca de Bernstein. No inform\u00f3 porque sigui\u00f3 al pie de la letra el consejo brillantemente pragm\u00e1tico que dio un dirigente alem\u00e1n a Bernstein: \u00abEsas cosas se hacen, pero no se dicen\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque luego desarrollaremos esta \u00abvirtud\u00bb del pragmatismo reformista, la del \u00abdoble juego\u00bb, ahora debemos insistir en que los debates te\u00f3rico-pol\u00edticos en el partido no tienen importancia alguna para el reformismo excepto cuando los manipula de tal modo que s\u00f3lo sirvan para aplaudir las decisiones que previamente ha dictado la burocracia. El reformismo se salta a la torera los debates que no controla o que pierde: pone una cosa en el papel, pero en la pr\u00e1ctica, en silencio y con alevos\u00eda, hace lo que quiere. Aqu\u00ed tenemos un ejemplo de la c\u00ednica doble moral burguesa consustancial al reformismo de todos los tiempos e inseparable del \u00abjuego parlamentario\u00bb, nunca mejor dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tercera fase se inicia precisamente a ra\u00edz de los debates con la izquierda y con la rapidez de giro al centro de Millerand. En 1901 Rosa Luxemburg critic\u00f3 duramente las esperanzas que un sector socialista como el de Jean Jaur\u00e9s ten\u00edan en Millerand que afirmaba que pese a todo ese Gobierno aumentar\u00eda la fuerza obrera y con ella se avanzar\u00eda al socialismo. Millerand sab\u00eda de la popularidad de sus intervenciones en el Parlamento, caracterizadas por un radicalismo hueco y sin objetivos, que la burgues\u00eda toleraba porque no era peligroso ya que, dicho en palabras de Sarraute, amigo de Millerand, este s\u00f3lo propon\u00eda la \u00absolidaridad entre clases\u00bb. Para 1902 el millerandismo apoyaba la v\u00eda legalista y exig\u00eda la defensa de las colonias francesas tanto frente a las pretensiones de otras potencias como frente a las luchas independentistas de los pueblos colonizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la cuarta fase se inici\u00f3 desde que Millerand se acerc\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s a la derecha militarista y nacionalista francesa, que explotaba tan duramente a la clase obrera que en 1919 hubo 2026 huelgas con 1.151.000 participantes, la cifra m\u00e1s alta de la historia hasta ese momento, pero aun as\u00ed Millerand sigui\u00f3 derechiz\u00e1ndose hasta ser Presidente durante poco tiempo en 1920 endureciendo la austeridad presupuestaria contra del trabajo. Si esta era la lucha de clases en el Estado franc\u00e9s, su violencia contra los pueblos que ocupaba era salvaje como lo atestiguan las denuncias impresionantes de Ho Chi Minh que en esos a\u00f1os viv\u00eda en las entra\u00f1as del monstruo imperialista reforzado por la legitimidad que le daba Millerrand.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">6.- MAL MENOR REFORMISTA VS REVOLUCIONARIO<\/h3>\n\n\n\n<p>En el&nbsp;<em>Manifiesto<\/em>, Marx y Engels respondieron as\u00ed a la pregunta que ellos mismos planteaban: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se sobrepone a las crisis la burgues\u00eda?&nbsp; De dos maneras: destruyendo violentamente una gran masa de fuerzas productivas y conquist\u00e1ndose nuevos mercados, a la par que procurando explotar m\u00e1s concienzudamente los mercados antiguos.&nbsp; Es decir, que remedia unas crisis preparando otras m\u00e1s extensas e imponentes y mutilando los medios de que dispone para precaverlas\u00bb. Pero la demostrada correcci\u00f3n hist\u00f3rica de la teor\u00eda de la crisis es sin embargo rechazada o negada por el reformismo ya que, de admitirla, tendr\u00eda que reconocer que siempre est\u00e1 condenada al fracaso su creencia de que es posible conciliar lo inconciliable. La tesis del mal menor reformista est\u00e1 atrapada en este agujero negro de las contradicciones del capital, de las crisis que ellas generan y de las soluciones que impone la burgues\u00eda para descargar sus costos sobre el proletariado.<\/p>\n\n\n\n<p>Para \u00abdemostrar\u00bb la necesidad de hacer concesiones al capital, el reformismo sostuvo la correcci\u00f3n de la l\u00ednea marcada desde Proudhon, Lassalle, Bernstein, Millerand\u2026 sobre la excelencia \u00fanica del parlamentarismo, sobre la val\u00eda del Estado como instrumento id\u00f3neo para el \u00abavance democr\u00e1tico\u00bb, etc., y en los tres \u00faltimos sobre la necesidad de respetar e incluso apoyar al ej\u00e9rcito, o en todo caso, al ej\u00e9rcito de \u00abnuevo tipo\u00bb tal como propon\u00eda Jaur\u00e9s \u20131859-1914\u2013, muy cercano a algunas de las ideas del primer Millerand. Tambi\u00e9n aprovecho las oportunidades que ofrec\u00edan las revisiones de Marx hechas en la primera mitad del siglo XX por Sombart y Schumpeter que hablaban de la \u00abdestrucci\u00f3n creativa\u00bb como la capacidad que tiene el capitalismo para superar sus crisis sin estallidos revolucionarios, desde dentro mismo de su econom\u00eda \u00abend\u00f3gena\u00bb sobre todo mediante la innovaci\u00f3n tecnocient\u00edfica y financiera: se trataba, por tanto, de acordar con la burgues\u00eda la \u00abmodernizaci\u00f3n\u00bb de la econom\u00eda, su tecnificaci\u00f3n, para asentar el \u00abEstado del bienestar\u00bb con parte de los beneficios porque la otra parte se la quedaba la clase dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00abalternativa\u00bb a la cruda cr\u00edtica marxista fue reforzada por el keynesianismo de aquellos a\u00f1os, todo ello m\u00e1s o menos dentro de la filosof\u00eda pragm\u00e1tica que justificaba por qu\u00e9 hab\u00eda que escoger el mal menor reformista de entre dos males para salvar el capitalismo cerrando toda v\u00eda al comunismo. Por falta de espacio, no hemos dicho nada sobre la influencia del matrimonio Webb y del movimiento Fabiano en el reformismo brit\u00e1nico. La II Internacional fue el centro irradiador de esta fe irracional carente de otra demostraci\u00f3n que no fuera la relativa bonanza econ\u00f3mica en Occidente durante 1945-1975 \u2013los \u00abtreinta gloriosos\u00bb \u2014 y las sobreganancias obtenidas con el expolio imperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la aceleraci\u00f3n de la ley tendencial de ca\u00edda de la tasa media de ganancia desde los \u201970, destroz\u00f3 la placidez reformista que reaccion\u00f3 girando m\u00e1s r\u00e1pidamente al centro-derecha confluyendo en una estrategia com\u00fan en el fondo caracterizada al menos por los siguientes puntos que al margen de sus diferentes intensidades vemos activos en la presente crisis:<\/p>\n\n\n\n<p>1.- negar el programa revolucionario y aceptar otro que no asuste a la burgues\u00eda en lo estrat\u00e9gico.<\/p>\n\n\n\n<p>2.- tranquilizar en la concreci\u00f3n diaria a la burgues\u00eda para que no se ponga nerviosa y no se asuste.<\/p>\n\n\n\n<p>3.- desautorizar, debilitar y si es necesario combatir la independencia pol\u00edtica proletaria.<\/p>\n\n\n\n<p>4.- sacar de las calles las luchas sociales y dormirlas en el laberinto de las instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p>5.- mitificar la actual democracia burguesa como \u00fanico medio de avance social pese a sus l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>6.- mitificar al Estado y sus violencias como administraci\u00f3n neutral prometiendo mejorarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>7.- crear organizaciones difusas e invertebradas que acepten la \u00abdisciplina electoral\u00bb del voto pasivo.<\/p>\n\n\n\n<p>8.- crear \u00abfrentes amplios\u00bb ambiguos e interclasistas que atraigan votos del centro y del desencanto.<\/p>\n\n\n\n<p>9.- loar el pragmatismo posibilista en cordiales reuniones con el capital reforzando la normalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>10.- buscar el mal menor reformista para derrotar al fascismo sin tocar al capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos puesto arriba dos ejemplos de mal menor antag\u00f3nicos entre s\u00ed: el reformista del voto a Unidas Podemos, a SYRIZA, y el revolucionario del apoyo bolchevique al Gobierno para derrotar el golpe de Korn\u00edlov. Los reformistas s\u00f3lo quer\u00edan desplazar del Gobierno de la derecha y contener el avance de la extrema derecha fascista, para luego, y en el Gobierno, \u00abnormalizar\u00bb la vida pol\u00edtica con pactos con la derecha \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb para reactivar la econom\u00eda y pagar la enorme deuda contra\u00edda anteriormente por los gobiernos burgueses, tal cual exig\u00eda el capital financiero internacional. Los revolucionarios quer\u00edan derrotar el golpe militar tomando impulso con esa victoria para, de inmediato, expulsar a los reformistas del Gobierno e instaurar el poder de los soviets mediante la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia insalvable entre el mal menor reformista y el mal menor revolucionario estriba en que el primero, adem\u00e1s de estar integrado en el dec\u00e1logo visto, quiere detener la historia real, la que est\u00e1 minada y podrida por las contradicciones del sistema, para eternizar as\u00ed la conciliaci\u00f3n entre enemigos mortales \u2013amo y esclava\u2013, eternizando esa conciliaci\u00f3n mediante el \u00abequilibrio parlamentario\u00bb. El segundo, el revolucionario acepta con extrema precauci\u00f3n un acuerdo t\u00e1ctico con algunas facciones de la burgues\u00eda como mal menor transitorio para coger fuerzas para el asalto al Estado de esa misma burgues\u00eda con la que se ha pactado por un instante.<\/p>\n\n\n\n<p>La v\u00eda reformista cree contra toda evidencia hist\u00f3rica que la burgues\u00eda \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb ha dejado de ser su explotadora y opresora, o al menos acepta reducir esa explotaci\u00f3n con t\u00edmidas reformas negociadas que tambi\u00e9n obliguen al proletariado a \u00abhacer sacrificios en bien de la econom\u00eda nacional\u00bb, siendo el reformismo el garante de que esos \u00absacrificios\u00bb se cumplan. La v\u00eda revolucionaria sabe en base a la verdad de la historia que esa burgues\u00eda sigue y seguir\u00e1 siendo explotadora, y que va a traicionar el acuerdo t\u00e1ctico nada m\u00e1s acumular las fuerzas represivas suficientes para aplastar al pueblo trabajador, o si \u00e9ste se ha desilusionado y dividido por la acci\u00f3n del reformismo, entonces para aplastar selectivamente a la izquierda que sigue siendo revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuerzas reformistas ni quieren, ni pueden ni saben prepararse para \u00ab<em>asustar a la burgues\u00eda<\/em>\u00bb una vez que hayan accedido al Gobierno, que no al poder profundo y decisivo del Estado del capital. Es m\u00e1s, rechazan de pleno esa necesidad mucho antes incluso de que se plantee la posibilidad remota de llegar al Gobierno. La rechazan porque ya estaba negada del todo en la larga historia de la claudicaci\u00f3n reformista, como hemos visto, pero tambi\u00e9n porque saben que si empezasen a impulsar movilizaciones y luchas proletarias al instante sufrir\u00edan los primeros ataques burgueses contra su tranquila y acomodada vida burocr\u00e1tica, lo que les produce p\u00e1nico. Algunas fuerzas reformistas incluso sienten alivio cuando logran alianzas con fuerzas m\u00faltiples de centro porque as\u00ed pueden justificar a sus bases y al proletariado que no pueden girar a la izquierda porque han firmado acuerdos con sectores burgueses que hay que cumplir en aras de la \u00abdemocracia\u00bb. A lo sumo que alguna fuerza reformista ha llegado ha sido a \u00abenfadarse\u00bb cuando la burgues\u00eda le ningunea incumpliendo esos acuerdos, presentados a las bases como un \u00ablogro hist\u00f3rico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se&nbsp;<em>asusta a la burgues\u00eda&nbsp;<\/em>en la crisis actual, sea en Chile, en Finlandia o en Euskal Herria? Muy sencillo: actualizando en cada pa\u00eds la carta del soldado campesino ruso a su compadre en la que sintetizaba maravillosamente el programa bolchevique de expropiaci\u00f3n de los expropiadores. Ahora, adem\u00e1s de las tierras, f\u00e1bricas y armas, tambi\u00e9n hay que recuperar, devolver al pueblo obrero la salud masacrada por la Covid-19 y por las largas explotaciones impuestas por la precarizaci\u00f3n de la vida bajo la dictadura del trabajo. Ahora hay que exigir la disoluci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos imperialistas, de la OTAN y de la industria de la matanza de personas. Ahora hay que exigir el juicio popular de corruptos, torturadores, violadores y proxenetas, banqueros que desahucian y se enriquecen, empresas que arrasan bosques y depredan los oc\u00e9anos, clubs secretos de especuladores y traficantes con el hambre y las drogas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario&nbsp;<em>asustar a la burgues\u00eda<\/em>, ponerle&nbsp;<em>nerviosa<\/em>&nbsp;y atemorizarle con estrategias estatales y no s\u00f3lo gubernativas de armar al pueblo, imprescindibles para sostener la&nbsp;<em>acci\u00f3n desp\u00f3tica<\/em>&nbsp;contra la capital recomendada por el&nbsp;<em>Manifiesto Comunista<\/em>. Limitarse a controlar malamente el Gobierno dejando intactos los centros decisivos del poder del Estado, es un error que puede terminar en desastre como se ha sufrido tantas veces, y ha estado a punto de suceder en Bolivia. Pese a sus indecisiones, dudas y errores garrafales en la conducci\u00f3n del Gobierno Popular chileno, Salvador Allende tuvo el honor y dio al mundo la lecci\u00f3n \u00e9tica de defender con las armas las conquistas del pueblo contra el fascismo impulsado por la burgues\u00eda y los EEUU.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que la crisis actual no vuelva a pagarla el proletariado, el \u00fanico mal menor revolucionario admisible consiste en acordar con el capital si rinde propiedades y armas un minuto antes o despu\u00e9s de lo que el proletariado estima necesario, y si el capital se niega o duda deseando obtener unos minutos m\u00e1s para reorganizarse y contraatacar, en ese caso tan frecuente, ni siquiera hay que negociar el mal menor revolucionario, sino que entonces y en previsi\u00f3n de contrarrevoluciones atroces, hay que pasar al bien mayor, el avance la comunismo. \u00bfUtop\u00eda ultraizquierdista? 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