{"id":5910,"date":"2022-02-04T00:58:01","date_gmt":"2022-02-04T00:58:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5910"},"modified":"2022-03-03T11:16:20","modified_gmt":"2022-03-03T11:16:20","slug":"la-ruta-del-crack-comienza-en-la-cia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=5910","title":{"rendered":"La ruta del crack comienza en la CIA"},"content":{"rendered":"\n<p>Daniel Finn<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/la-ruta-del-crack-comienza-en-la-cia\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La CIA pens\u00f3 que hab\u00eda enterrado una historia s\u00f3rdida con la muerte del reportero del&nbsp;<em>Mercury News<\/em>&nbsp;de San Jose, Gary Webb. Webb hab\u00eda pasado a\u00f1os documentando el tr\u00e1fico de crack en Estados Unidos y la complicidad de la agencia de inteligencia en el mismo, y se quit\u00f3 la vida en 2004 despu\u00e9s de que su serie de reportajes \u00abDark Alliance\u00bb, de 1996, fuera objeto de un intenso escrutinio por parte de los pesos pesados del periodismo estadounidense, como el&nbsp;<em>New York Times<\/em>, el&nbsp;<em>Washington Post<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Los Angeles Times<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Desgraciadamente para los jefes de la inteligencia estadounidense, las acusaciones de Webb y otros periodistas continuaron prendiendo en la cultura popular, donde la oportunidad de combinar dos arquetipos cinematogr\u00e1ficos, el esp\u00eda y el g\u00e1ngster, parece irresistible. Varias pel\u00edculas de Hollywood, como el biopic de Webb&nbsp;<em>Kill the Messenger<\/em>&nbsp;(2014) y&nbsp;<em>American Made<\/em>&nbsp;(2017), con Tom Cruise como el piloto de la CIA Barry Seal, han ayudado a mantener las acusaciones en la conciencia p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo a\u00f1o en que se estren\u00f3&nbsp;<em>Kill the Messenger<\/em>, la Agencia Central de Inteligencia public\u00f3 un art\u00edculo previamente clasificado de 1997 de su revista interna titulado \u00abManaging a Nightmare: CIA Public Affairs and the Drug Conspiracy Story\u00bb (La gesti\u00f3n de una pesadilla: los asuntos p\u00fablicos de la CIA y la historia de la conspiraci\u00f3n del narcotr\u00e1fico). Su autor, Nicholas Dujmovic, describi\u00f3 la controversia como un s\u00edntoma de la creciente \u00abdesconfianza p\u00fablica en el gobierno\u00bb, con la CIA como un espectador inocente atrapado entre fuego cruzado: \u00abEn estos tiempos, incluso las alegaciones m\u00e1s fant\u00e1sticas sobre la CIA \u2014como el asesinato de JFK, el encubrimiento de OVNIS o la importaci\u00f3n de drogas a las ciudades de Estados Unidos\u2014 resonar\u00e1n e incluso atraer\u00e1n, a gran parte de la sociedad estadounidense\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Dujmovic, el asunto de la \u00abAlianza Oscura\u00bb (\u00abDark Alliance\u00bb) hab\u00eda \u00abseguido en gran medida su curso\u00bb, dejando a los agentes de inteligencia lamentando el \u00abescaso aprecio p\u00fablico de su dedicaci\u00f3n y duro trabajo\u00bb entre la ciudadan\u00eda estadounidense:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En \u00faltima instancia, la historia de la CIA y las drogas dice mucho m\u00e1s sobre la sociedad estadounidense en v\u00edsperas del milenio que sobre la CIA o los medios de comunicaci\u00f3n. Vivimos en tiempos un tanto toscos y emocionales, en los que un gran n\u00famero de estadounidenses no adhieren a los mismos est\u00e1ndares de l\u00f3gica, evidencia o incluso discurso civilizado que los practicados por los miembros de la comunidad de la CIA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente, hubo excepciones a esta regla. Dujmovic atribuy\u00f3 a \u00abuna base de relaciones ya productivas con los periodistas\u00bb el haber ayudado a \u00abevitar que esta historia se convirtiera en un desastre sin paliativos\u00bb mientras la agencia daba a conocer su versi\u00f3n de los hechos: \u00abDurante los primeros d\u00edas, los portavoces de la CIA recordaban a los periodistas que la serie no representaba ninguna noticia real, ya que en los a\u00f1os ochenta se hicieron acusaciones similares que fueron investigadas por el Congreso y se comprob\u00f3 que no ten\u00edan fundamento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El informe Kerry<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no lo mencion\u00f3 por su nombre, Dujmovic solo puede haberse referido a un informe publicado en 1989 por el senador de Massachusetts John Kerry y su equipo tras una investigaci\u00f3n del Comit\u00e9 de Relaciones Exteriores del Senado. Si la CIA considera realmente que el informe del Comit\u00e9 Kerry es una exoneraci\u00f3n de su historial, resulta dif\u00edcil saber qu\u00e9 podr\u00eda considerar como una acusaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Kerry no encontr\u00f3 pruebas de que los jefes de la CIA hubieran orquestado deliberadamente la venta de drogas en ciudades estadounidenses, sus conclusiones siguen siendo condenatorias:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Est\u00e1 claro que los individuos que proporcionaron apoyo a los Contras estaban implicados en el tr\u00e1fico de drogas, la red de suministro de los Contras fue utilizada por organizaciones de narcotraficantes, y elementos de los propios Contras recibieron a sabiendas ayuda financiera y material de los narcotraficantes. En cada caso, una u otra agencia del gobierno de los Estados Unidos ten\u00eda informaci\u00f3n sobre la participaci\u00f3n, ya sea mientras se estaba produciendo o inmediatamente despu\u00e9s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El informe citaba el testimonio del jefe del Grupo de Tareas de la CIA en Am\u00e9rica Central, Alan Fiers, sobre los v\u00ednculos entre los Contras y el contrabando de drogas: \u00abNo se trata de un par de personas. Es mucha gente\u00bb. Refiri\u00e9ndose a un destacado l\u00edder de la Contra, Ed\u00e9n Pastora, Fiers fue igualmente sincero: \u00abSab\u00edamos que todos los que rodeaban a Pastora estaban involucrados en la coca\u00edna\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El patr\u00f3n de complicidad no empez\u00f3 ni termin\u00f3 en Langley. Los funcionarios del Departamento de Justicia segu\u00edan negando las acusaciones en 1986, se\u00f1ala el informe, a pesar de que el FBI ya ten\u00eda en su poder \u00abinformaci\u00f3n significativa sobre la participaci\u00f3n de narcotraficantes en las operaciones de la Contra\u00bb. Por su parte, el Departamento de Estado hab\u00eda \u00abseleccionado cuatro empresas propiedad de narcotraficantes y operadas por ellos para suministrar asistencia humanitaria a los Contras\u00bb. Todav\u00eda estaba haciendo negocios con una empresa, Diacsa, seis meses despu\u00e9s de que sus directores fueran acusados de contrabando de coca\u00edna y lavado de dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Los exiliados cubanos de derecha, con fuertes v\u00ednculos con el gobierno estadounidense, especialmente con la CIA, hab\u00edan estado muy involucrados en el apoyo a los Contras: \u00abSu ayuda, que inclu\u00eda suministros y entrenamiento, fue financiada en parte con dinero de la droga\u00bb. El comit\u00e9 de Kerry descubri\u00f3 que el mayor grupo de la Contra, la Fuerza Democr\u00e1tica Nicarag\u00fcense, \u00abs\u00ed movi\u00f3 fondos de la Contra a trav\u00e9s de una empresa de tr\u00e1fico de drogas y una operaci\u00f3n de lavado de dinero\u00bb. Este tipo de actividad era un secreto a voces en los c\u00edrculos gubernamentales:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los funcionarios estadounidenses implicados en la asistencia a los Contras sab\u00edan que los contrabandistas de drogas estaban explotando la infraestructura clandestina establecida para apoyar la guerra y que los Contras estaban recibiendo ayuda derivada del tr\u00e1fico de drogas. En lugar de denunciar a estas personas a los organismos de seguridad correspondientes, parece que algunos funcionarios pueden haber hecho la vista gorda ante estas actividades.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El diario del funcionario de la administraci\u00f3n Reagan, Oliver North, fue redactado en gran medida antes de las audiencias de Ir\u00e1n-Contra, pero todav\u00eda conten\u00eda anotaciones como \u00abEl DC-6 hondure\u00f1o que se est\u00e1 utilizando para las salidas de Nueva Orleans probablemente se est\u00e1 utilizando para el tr\u00e1fico de drogas en los EE. UU.\u00bb de agosto de 1985. El dictador paname\u00f1o Manuel Noriega tambi\u00e9n se benefici\u00f3 de la indulgencia de Washington, como se\u00f1alaba el informe: \u00abTodas las agencias del gobierno estadounidense que ten\u00edan relaci\u00f3n con Noriega hicieron la vista gorda ante su corrupci\u00f3n y tr\u00e1fico de drogas, incluso cuando se estaba convirtiendo en un actor clave en nombre del c\u00e1rtel de Medell\u00edn\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hacer la vista gorda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las conclusiones del informe de la Comisi\u00f3n Kerry respaldan ampliamente las acusaciones de que la CIA facilit\u00f3, al menos indirectamente, el tr\u00e1fico de drogas. Incluso el inspector general de la agencia, Frederick Hitz, confirm\u00f3 a rega\u00f1adientes la idea general de la acusaci\u00f3n de \u00abhacer la vista gorda\u00bb: \u00abHay casos en los que la CIA no cort\u00f3 de forma expeditiva o coherente las relaciones con individuos que apoyaban el programa de la Contra y que supuestamente hab\u00edan participado en actividades de tr\u00e1fico de drogas, ni tom\u00f3 medidas para resolver las acusaciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto, podr\u00edamos imaginar las citas pertinentes de Hitz o del informe Kerry, pero con las letras \u00abKGB\u00bb en lugar de \u00abCIA\u00bb. Si los agentes de inteligencia sovi\u00e9ticos hubieran mostrado un historial similar de connivencia con los narcotraficantes que introduc\u00edan toneladas de coca\u00edna en Estados Unidos, no nos habr\u00edamos preguntado si se propusieron deliberadamente fomentar una cat\u00e1strofe social o simplemente no les importaba lo que ocurriera al otro lado de sus cadenas de suministro cuidadosamente construidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho de otro modo: cuando bancos como Wachovia y HSBC han tenido que pagar multas masiva \u20141900 millones de d\u00f3lares en el caso del HSBC\u2014 por ayudar a los c\u00e1rteles mexicanos a blanquear sus beneficios, nadie ha intentado defenderlos alegando que solo quer\u00edan ganar dinero y que solo trataban con los c\u00e1rteles porque esos grupos ten\u00edan mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo es posible que \u00abManaging a Nightmare\u00bb se refiera con tanta seguridad a la \u00abhistoria de la conspiraci\u00f3n de la CIA contra el narcotr\u00e1fico\u00bb como una f\u00e1bula desacreditada que se parece m\u00e1s a&nbsp;<em>The X-Files<\/em>&nbsp;que a&nbsp;<em>All The President\u2019s Men<\/em>? Dujmovic se declar\u00f3 gratamente sorprendido por el historial de los medios de comunicaci\u00f3n estadounidenses: \u00abLa profesi\u00f3n period\u00edstica tiene la voluntad y la capacidad de hacer que sus propios miembros cumplan ciertas normas\u00bb. Los miembros del personal de Asuntos P\u00fablicos de la CIA no tardaron en \u00abrecibir llamadas de diversos reporteros que se mostraban esc\u00e9pticos ante las acusaciones y que planeaban escribir art\u00edculos que pusieran en duda la serie del&nbsp;<em>Mercury News<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gatekeepers<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un art\u00edculo de 1997 para&nbsp;<em>Columbia Journalism Review<\/em>, Peter Kornbluh adopt\u00f3 una visi\u00f3n mucho m\u00e1s \u00e1spera del historial de sus colegas. Como se\u00f1al\u00f3 Kornbluh, hab\u00eda una larga historia de control de acceso en este campo, que se remontaba a la publicaci\u00f3n del informe Ir\u00e1n-Contra en noviembre de 1987:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando un reportero de investigaci\u00f3n se levant\u00f3 para preguntar al abogado principal de los comit\u00e9s si los legisladores hab\u00edan encontrado alguna conexi\u00f3n entre los contras y el contrabando de drogas, un corresponsal del&nbsp;<em>New York Times<\/em>&nbsp;le grit\u00f3 burlonamente desde el otro lado del pasillo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no haces una pregunta seria?\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el equipo de John Kerry public\u00f3 su propio informe dos a\u00f1os despu\u00e9s, la respuesta de los principales medios de prensa \u00abconstituy\u00f3 poco m\u00e1s que un bostezo colectivo (\u2026) el&nbsp;<em>Washington Post<\/em>&nbsp;public\u00f3 un breve art\u00edculo en la p\u00e1gina 20 que se centraba tanto en las luchas internas del comit\u00e9 como en sus conclusiones; el&nbsp;<em>New York Times<\/em>&nbsp;public\u00f3 un breve art\u00edculo en la p\u00e1gina 8;&nbsp;<em>Los Angeles Times<\/em>&nbsp;public\u00f3 un art\u00edculo de 589 palabras en la p\u00e1gina 11\u00bb. Los mismos peri\u00f3dicos dedicaron mucho m\u00e1s espacio a desmontar la serie de Gary Webb en el&nbsp;<em>Mercury News<\/em>&nbsp;siete a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron Webb y sus editores quienes finalmente pusieron el tema en la agenda de las noticias en 1996, ayudados por el auge de Internet y por las emisoras de radio alternativas que amplificaron (y a veces embellecieron) las principales afirmaciones. Los principales peri\u00f3dicos de Estados Unidos se dedicaron entonces a desmontar la historia de Webb, en particular&nbsp;<em>Los Angeles Times<\/em>, que asign\u00f3 un equipo de diecisiete reporteros a la tarea. Uno de sus miembros lo describi\u00f3 con agudeza como el \u00abequipo para atrapar a Gary Webb\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Inevitablemente, pudieron encontrar algunos agujeros en los art\u00edculos del&nbsp;<em>Mercury News<\/em>. Informar sobre la actividad de las bandas criminales, los grupos paramilitares y las agencias de inteligencia no es como informar sobre el Capitolio: los actores principales se esfuerzan por cubrir sus huellas, dejando importantes lagunas en el registro documental, y las pruebas individuales a menudo estar\u00e1n abiertas a m\u00faltiples interpretaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, algunas de las \u00abcorrecciones\u00bb publicadas por&nbsp;<em>Los Angeles Times<\/em>&nbsp;eran mucho m\u00e1s dudosas que el informe original de Webb. Uno de los art\u00edculos acusaba a Webb de inflar groseramente el papel de \u00abFreeway\u00bb Rick Ross, un narcotraficante de Los \u00c1ngeles que tambi\u00e9n aparece en el documental de 2021 Stanley Nelson&nbsp;<em>Crack: Cocaine, Corruption &amp; Conspiracy<\/em>. Seg\u00fan el&nbsp;<em>Times<\/em>, Ross era realmente una figura menor, sin mayor trascendencia en la historia del crack. Sin embargo, tres a\u00f1os antes hab\u00eda publicado un art\u00edculo en el que se afirmaba precisamente lo contrario, con un titular de uno de los mismos reporteros: \u00abSi hubo un ojo de la tormenta, si hubo un cerebro criminal detr\u00e1s del reinado del crack durante una d\u00e9cada, si hubo un capitalista fuera de la ley m\u00e1s responsable de inundar las calles de Los \u00c1ngeles con coca\u00edna comercializada en masa, su nombre fue&nbsp;<em>Freeway<\/em>&nbsp;Rick\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las refutaciones en los medios de comunicaci\u00f3n estadounidenses se refer\u00edan en realidad a una acusaci\u00f3n que Webb no hab\u00eda formulado, pero que no tard\u00f3 en generalizarse en las comunidades afroamericanas: la CIA no solo hab\u00eda hecho la vista gorda ante el tr\u00e1fico de drogas, sino que en realidad hab\u00eda fomentado la proliferaci\u00f3n del crack como parte de una estrategia deliberada para hacer retroceder los logros pol\u00edticos de los a\u00f1os sesenta y setenta. Era perfectamente comprensible, despu\u00e9s de las experiencias de COINTELPRO, Reaganomics y el encarcelamiento masivo, que muchos negros estuvieran dispuestos a creer tales acusaciones. Incluso si las pruebas no apoyan la versi\u00f3n fuerte de esta tesis, la verdad bien documentada es apenas menos condenatoria.<\/p>\n\n\n\n<p>En noviembre de 1996, el director de la CIA, John Deutch, acept\u00f3 dar la cara en una reuni\u00f3n comunitaria en el barrio de Watts, en Los \u00c1ngeles. En la v\u00edspera de su comparecencia, Kornbluh resumi\u00f3 el dilema de la agencia:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para contrarrestar las acusaciones extremas de que la CIA eligi\u00f3 comunidades de color para la distribuci\u00f3n de crack con el fin de financiar la guerra de la Contra, Deutch debe admitir una verdad diferente, pero igualmente escandalosa: la disposici\u00f3n de los funcionarios de seguridad nacional a conspirar con los traficantes de droga simplemente porque ten\u00edan una contribuci\u00f3n que hacer a la guerra encubierta contra la&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/07\/19\/la-revolucion-sandinista\/\">Nicaragua sandinista<\/a>. Depender\u00e1 de Deutch convencer a los que han sufrido este escalofriante conjunto de prioridades de la Guerra Fr\u00eda de que la CIA est\u00e1 ahora comprometida con la prevenci\u00f3n de la criminalizaci\u00f3n de la doctrina de seguridad nacional.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Perspectivas positivas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia de la \u00abAlianza Oscura\u00bb capt\u00f3 la imaginaci\u00f3n del p\u00fablico por su relevancia para un problema social catastr\u00f3fico en los propios Estados Unidos. Pero el v\u00ednculo entre la pol\u00edtica exterior estadounidense y el narcotr\u00e1fico no empez\u00f3 ni termin\u00f3 con&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/07\/21\/la-ultima-revolucion\/\">Centroam\u00e9rica en los a\u00f1os ochenta<\/a>. Las operaciones clandestinas fomentan este tipo de empresas del mismo modo que los pantanos fomentan la malaria. En la d\u00e9cada de 1950, la CIA envi\u00f3 armas a los anticomunistas se\u00f1ores de la guerra chinos que hab\u00edan cruzado al norte de Birmania, lo que les permiti\u00f3 hacerse con su propia porci\u00f3n de territorio. Los se\u00f1ores de la guerra empezaron a cultivar opio para financiar sus actividades, y as\u00ed naci\u00f3 el Tri\u00e1ngulo de Oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Robert Oakley, embajador de Estados Unidos en Pakist\u00e1n entre 1988 y 1991, se quej\u00f3 de que la estaci\u00f3n local de la CIA trabajaba mano a mano con los l\u00edderes muyahidines afganos que estaban muy involucrados en el comercio de narc\u00f3ticos, incluso despu\u00e9s de la retirada de las tropas sovi\u00e9ticas:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ped\u00ed constantemente a la estaci\u00f3n que obtuviera informaci\u00f3n sobre este tr\u00e1fico de sus fuentes dentro de Afganist\u00e1n. Negaron que tuvieran fuentes capaces de hacerlo. No pod\u00edan negar que tuvieran fuentes, ya que est\u00e1bamos obteniendo informaci\u00f3n sobre armas y otros asuntos. Incluso plante\u00e9 el asunto a [el jefe de la CIA] Bill Webster. Nunca obtuve una respuesta satisfactoria. Nunca pas\u00f3 nada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre los socios elegidos por Langley se encontraba el futuro aliado de los talibanes, Gulbuddin Hekmatyar.<\/p>\n\n\n\n<p>El informe Kerry relacionaba las pr\u00e1cticas que documentaba en Am\u00e9rica Latina con el entorno m\u00e1s amplio de la Guerra Fr\u00eda: \u00ablas operaciones de los c\u00e1rteles se han visto con demasiada frecuencia como un complemento de lo que se ha percibido como la cuesti\u00f3n m\u00e1s importante del conflicto Este-Oeste en la regi\u00f3n\u00bb. Poco despu\u00e9s de la aparici\u00f3n del informe, cay\u00f3 el Muro de Berl\u00edn, pero la \u00abcriminalizaci\u00f3n de la doctrina de la seguridad nacional\u00bb ha seguido estando muy presente en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n de Estados Unidos con el&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2020\/09\/04\/entre-la-etapa-prechavista-y-la-soberania-popular\/\">presidente colombiano \u00c1lvaro Uribe<\/a>&nbsp;ofrece un ejemplo sorprendente. Durante su primer mandato, Uribe promulg\u00f3 la llamada \u00abLey de Justicia y Paz\u00bb, que conced\u00eda una amnist\u00eda a los l\u00edderes paramilitares de derecha que hab\u00edan&nbsp;<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/03\/25\/el-dificil-camino-hacia-la-paz-en-colombia\/\">matado a muchos miles de civiles colombianos<\/a>. Los tribunales colombianos dictaminaron posteriormente que los t\u00e9rminos de la ley eran inconstitucionales. Los jefes paramilitares, que ahora se enfrentaban a la posibilidad de ser encarcelados, sintieron que Uribe les hab\u00eda traicionado, y estaban a punto de empezar a hablar libremente sobre su largo historial de connivencia con sus actividades.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente para&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=V2m2WA70fM4&amp;ab_channel=MatarifeOficial\">Uribe<\/a>, ten\u00eda amigos en Washington dispuestos a ayudarle a salir de una situaci\u00f3n complicada. Los paramilitares eran buscados por delitos de narcotr\u00e1fico en Estados Unidos, pero Uribe se hab\u00eda negado hasta entonces a extraditarlos. De repente, cambi\u00f3 esa pol\u00edtica y los sac\u00f3 del pa\u00eds de la noche a la ma\u00f1ana para que ning\u00fan juez colombiano pudiera intervenir. Personajes infames como Salvatore Mancuso pasaron ahora a manos de las autoridades estadounidenses.<\/p>\n\n\n\n<p>Una investigaci\u00f3n del&nbsp;<em>New York Times<\/em>&nbsp;de 2016 encontr\u00f3 algunas irregularidades extraordinarias en el manejo de sus casos:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los l\u00edderes extraditados en masa habr\u00e1n cumplido una media de 10 a\u00f1os como m\u00e1ximo por conspiraciones de drogas que implicaban toneladas de coca\u00edna. En comparaci\u00f3n, los presos federales condenados por tr\u00e1fico de crack \u2014en su mayor\u00eda traficantes callejeros que vendieron menos de una onza\u2014 cumplen una media de poco m\u00e1s de 12 a\u00f1os de prisi\u00f3n (\u2026) Se les trat\u00f3 como si fueran delincuentes por primera vez a pesar de sus amplios antecedentes penales en Colombia, y se les acredit\u00f3 el tiempo que hab\u00edan cumplido all\u00ed a pesar de que la justificaci\u00f3n oficial de su extradici\u00f3n era que estaban cometiendo delitos en las c\u00e1rceles colombianas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los funcionarios jur\u00eddicos estadounidenses que se ocuparon de los casos de estos hombres, ninguno de los cuales lleg\u00f3 a juicio, no tuvieron reparos en expresar su admiraci\u00f3n y respeto por los narcos. Uno de los jueces describi\u00f3 al hombre al que estaba sentenciando como \u00absustancialmente diferente\u00bb de los se\u00f1ores del crimen comunes y corrientes, ya que utilizaba el dinero del narcotr\u00e1fico para ayudar a financiar una guerra contra la izquierda colombiana: \u00abse dedicaba a una actividad que ten\u00eda algunas perspectivas positivas\u00bb. Un fiscal federal de narc\u00f3ticos fue igualmente generoso en su valoraci\u00f3n: \u00abClaramente, hicieron algunas cosas desagradables. Pero, ya sabes, era una guerra civil all\u00ed. Siempre he querido creer que si me pusieran en la misma situaci\u00f3n, habr\u00eda hecho las cosas de otra manera. Pero no lo s\u00e9\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde cualquier punto de vista racional, el hecho de que los l\u00edderes paramilitares utilizaran sus beneficios del narcotr\u00e1fico para pagar una campa\u00f1a de asesinatos en masa deber\u00eda haber sido un factor agravante, que diera lugar a sentencias m\u00e1s duras.<\/p>\n\n\n\n<p>Las oscuras alianzas que contribuyeron a fomentar una calamidad social durante los a\u00f1os 80 y 90 encajan en un patr\u00f3n mucho m\u00e1s amplio. Existe un abismo entre la \u00abseguridad nacional\u00bb, tal como la interpretan agencias gubernamentales como la CIA, y la seguridad real de los ciudadanos estadounidenses. En nombre de la protecci\u00f3n de la patria y de la seguridad de su poblaci\u00f3n, estos organismos han aplicado sistem\u00e1ticamente pol\u00edticas que aumentaron los peligros que se supon\u00eda deb\u00edan combatir.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de reporteros como Gary Webb puso de manifiesto esa realidad para todos los que sufrieron directa o indirectamente la explosi\u00f3n de la adicci\u00f3n al crack y la criminalidad violenta que la acompa\u00f1aba. La pesadilla de las relaciones p\u00fablicas de la agencia de inteligencia era la sombra que proyectaba una pesadilla real en los barrios humildes de todo Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Finn Fuente: Kaos en la Red La CIA pens\u00f3 que hab\u00eda enterrado una historia s\u00f3rdida con la muerte del reportero del&nbsp;Mercury News&nbsp;de San Jose, Gary Webb. 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