{"id":6344,"date":"2022-04-17T11:33:08","date_gmt":"2022-04-17T11:33:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6344"},"modified":"2022-04-17T11:33:10","modified_gmt":"2022-04-17T11:33:10","slug":"los-que-transportan-o-el-lado-oscuro-de-la-abundancia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6344","title":{"rendered":"Los que transportan (o el lado oscuro de la abundancia)"},"content":{"rendered":"\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/los-que-transportan-o-el-lado-oscuro-de-la-abundancia\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNinguna tierra se corresponde con el horizonte infinito de lo global\u00bb. (Bruno Latour, D\u00f3nde aterrizar)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ceux qui travaillent<\/em>&nbsp;(<em>Los que trabajan<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>Esos que trabajan<\/em>&nbsp;en castellano) es el t\u00edtulo de una pel\u00edcula suiza de 2018. Es el primer largometraje de su director, Antoine Russbach, autor asimismo junto con Emmanuel Marre de su gui\u00f3n. Yo tuve la fortuna de verla hace un par de meses. Fue un feliz hallazgo, de esos que suceden de chiripa, porque el filme no es de los comerciales, no es de los que uno halla en las carteleras de los cines que quedan en los extrarradios de las ciudades empotrados en grandes superficies comerciales sin identidad propia. Es una pel\u00edcula de festival, pensada para el espectador que busca en la gran pantalla algo m\u00e1s que la mera evasi\u00f3n y que quiere asomarse a una ventana que expanda su conocimiento del mundo. L\u00e1stima que este tipo de cine no sea m\u00e1s del gusto de la gran mayor\u00eda, porque es m\u00e1s necesario que nunca en un momento hist\u00f3rico tan complejo en el que, parad\u00f3jicamente, teniendo a nuestro alcance tantas fuentes de informaci\u00f3n sin embargo se nos oculta, en gran medida, lo esencial, aquello que necesitamos conocer para comprender la realidad en la que vivimos y ganar en grado de conciencia sobre la misma, lo que resulta imprescindible para abordar inteligentemente los retos a los que nos enfrentamos.<\/p>\n\n\n\n<p>El filme narra la crisis personal a la que se ve abocado un alto ejecutivo suizo de una empresa de transporte mar\u00edtimo. El protagonista de la historia trata con los barcos que surcan los mares para traernos la mayor parte de lo que consumimos. Todo a trav\u00e9s del ordenador y del tel\u00e9fono, puesto que se trata de una persona de secano que nada sabe de la mar ni de la navegaci\u00f3n, pero que est\u00e1 f\u00e9rreamente comprometida con su empresa en la que lleva trabajando casi dos d\u00e9cadas y en la que ha desarrollado una carrera desde los niveles m\u00e1s modestos hasta los de m\u00e1s alta responsabilidad y nivel salarial.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo de la pel\u00edcula se nos muestra su vida, sometida a una r\u00edgida rutina, en la que el trabajo es lo principal, lo que ocupa la mayor parte de su tiempo. Se ve que est\u00e1 orgulloso de su carrera, que le permite proporcionar una vida de lujo, en una casa magn\u00edfica, a su esposa y sus tres hijos, con los que apenas tiene trato ya que est\u00e1 dedicado en cuerpo y alma a hacer que su empresa gane mucho dinero haciendo que los contenderos cargados de mercanc\u00edas lleguen por mar hasta la rica Europa. Ni que decir tiene que nada sabe su familia de lo que hace cuando por la ma\u00f1ana sale por la puerta. A m\u00ed me parece que esto es trasunto de lo que nos pasa a todos nosotros, los consumidores de las sociedades de la abundancia. \u00bfAlguien sabr\u00eda decir de d\u00f3nde vienen todos y cada uno de los productos que adquiere en una de esas compras pantagru\u00e9licas de hipermercado o, de unos a\u00f1os a esta parte, alguna de esas cajas compradas mediante un clic de rat\u00f3n y provenientes de no s\u00e9 sabe d\u00f3nde, llevada a casa por un an\u00f3nimo repartidor? Casi todo nos llega envuelto en fundas de pl\u00e1stico repletas de etiquetas que nadie lee. Cu\u00e1ntos ni\u00f1os no habr\u00e1n llegado ya a pensar que los pollos nacen en los supermercados.<\/p>\n\n\n\n<p>La cosa se pone interesante en la pel\u00edcula cuando nuestro hombre de empresa tiene que tomar una decisi\u00f3n respecto de un poliz\u00f3n que se les cuela en uno de esos barcos que nos abastecen, y que est\u00e1n sujetos a unas singladuras rigurosamente programadas con sus tiempos bien tasados. Desviarse de su rumbo para desembarcar al intruso en un puerto supondr\u00eda la p\u00e9rdida de una fortuna para la compa\u00f1\u00eda, as\u00ed que nuestro personaje protagonista ordena al capit\u00e1n del nav\u00edo mediante conversaci\u00f3n telef\u00f3nica que se deshaga del sujeto a cambio de una sustanciosa prima para \u00e9l y para su tripulaci\u00f3n. Como dijo aquel, ten\u00edamos un problema y lo hemos resuelto. En la moral de este fiel administrador de los intereses de su empresa no cabe la duda respecto de cu\u00e1l es la jerarqu\u00eda de prioridades. \u00c9l se limita a aplicar la racionalidad ejecutiva en la que no caben melindres \u00e9ticos. Obviamente, una muestra particular del principio general que domina la toma de decisiones en el \u00e1mbito del capitalismo global: por encima de las personas y de la preservaci\u00f3n de la vida en general, el beneficio monetario.<\/p>\n\n\n\n<p>Conocido el hecho por los superiores jer\u00e1rquicos de nuestro protagonista, y ante el temor de que pueda ser de dominio p\u00fablico con muy perniciosas consecuencias para la compa\u00f1\u00eda, aqu\u00e9llos optan por despedirlo. Desconcertado, porque \u00e9l cree que ha hecho lo mejor para su empresa de la forma m\u00e1s discreta y diligente posible, su cese de actividad laboral supone para este hombre una profunda crisis personal que afectar\u00e1 a su relaci\u00f3n familiar. Solo, tratado como un apestado en el \u00e1mbito profesional en el que es uno de los mejores, sinti\u00e9ndose v\u00edctima de los escr\u00fapulos morales hip\u00f3critas de todos, de sus compa\u00f1eros de profesi\u00f3n pero tambi\u00e9n de su familia que no ha querido saber nunca nada de su trabajo, aunque ha sido gracias a \u00e9l que ha disfrutado de una vida plena de confort y seguridad, sin ning\u00fan amigo a quien acudir capaz de ayudarle a afrontar su situaci\u00f3n, sufre progresivamente un deterioro de su estado an\u00edmico que le lleva a decidir su suicidio. Tras una noche insomne, apenas apuntan las primeras luces del d\u00eda, una ma\u00f1ana se apresta a ello, pero cuando va a llevar a cabo el que ser\u00e1 su \u00faltimo prop\u00f3sito se tropieza con su hija peque\u00f1a que le est\u00e1 esperando en la cocina con el desayuno listo. Le recuerda que era el d\u00eda en el que la ni\u00f1a, que ignora que su padre ha sido despedido, iba a acompa\u00f1arle a su trabajo para la realizaci\u00f3n de una tarea escolar sobre su profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre entonces se ve obligado a desistir de ejecutar su resoluci\u00f3n final. Mete a su hija en el coche y la lleva a un supermercado. La ni\u00f1a no entiende por qu\u00e9 la ha llevado all\u00ed, cuando estaba segura de que le acompa\u00f1ar\u00eda a su despacho, donde ella en su imaginaci\u00f3n siempre lo hab\u00eda colocado trabajando vestido de chaqueta y corbata. Entonces, frente a los lineales de la tienda, repletos a rebosar de productos de toda clase, el padre pregunta a su hija si conoce c\u00f3mo ha llegado hasta all\u00ed todo lo que est\u00e1 viendo expuesto. As\u00ed le muestra en qu\u00e9 consiste su trabajo, que no tiene por objeto otra cosa que asegurarle cada d\u00eda al consumidor de los pa\u00edses de la abundancia que no le va a faltar de nada, aunque el producto en cuesti\u00f3n venga del otro extremo del planeta. De esta forma se torna posible que podamos tener \u2013pongamos por caso\u2013 sand\u00eda fuera de temporada en Espa\u00f1a proveniente de Brasil, o tel\u00e9fonos m\u00f3viles que fueron fabricados en China, o ropa confeccionada en Bangladesh, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente paso es llevar a la ni\u00f1a a un puerto, uno de los lugares a los que llegan y desde los que parten gigantescos barcos cargados de contenedores repletos de toda clase de mercanc\u00edas. En realidad una experiencia nueva tambi\u00e9n para su padre, porque, aunque ha estado a\u00f1os trabajando con ellos, con sus tripulaciones, estableciendo sus itinerarios, asegur\u00e1ndose de que se cumpl\u00edan puntualmente las salidas y entregas, garantizando el transporte eficiente de las mercanc\u00edas, \u00e9l es un hombre de interior que nunca ha pisado un puerto y mucho menos uno de esos cargueros tit\u00e1nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras contemplar la actividad portuaria un rato largo, y dado que se les ha hecho tarde, padre e hija van a pasar la noche en un hotel cerca del lugar frecuentado por los marinos mercantes. Mientras la ni\u00f1a se queda en la habitaci\u00f3n nuestro protagonista baja al bar. Cuando est\u00e1 en la barra tomando algo se le acerca un hombre con uniforme de capit\u00e1n de barco; le cuenta que acaba de llegar con su buque cargado de contenedores, que es griego y que est\u00e1 a punto de jubilarse por fin, gracias en gran medida a una prima que ha recibido por cumplir con una orden un tanto desagradable en su \u00faltimo viaje. Al o\u00edr la voz del que fuera ejecutivo la reconoce; se da cuenta al instante de que es quien le orden\u00f3 que se deshiciera del poliz\u00f3n de su nav\u00edo. Tras un momento de denso silencio le mira intensamente a los ojos y le dice: \u00abQueremos coches, galletas, fresas, shorts, zapatillas, teclados, cajas de pl\u00e1stico, polos, desodorantes\u2026 Lo queremos todo. Dios bendiga al capitalismo. Pero lo m\u00e1s importante es que nuestros contenedores lleguen a tiempo\u00bb. Y brindan con sus cervezas.<\/p>\n\n\n\n<p>He tenido muy presente esta pel\u00edcula estos d\u00edas, en los que el fantasma de la escasez se ha cernido sobre nosotros por la guerra provocada por la invasi\u00f3n rusa de Ucrania y el sospechoso paro de un cierto sector de los camioneros. El filme es una cruda forma de tomar conciencia del precio que pagamos por disfrutar de este hipercapitalismo global en el que la mayor parte de lo que consumimos en nuestra sociedad de la abundancia se fabrica fuera de nuestras fronteras. Dudo de que el consumidor, en gran medida guiado en su conducta como tal por un innegable ingrediente de automatismo, sea consciente de todo el coste que implica para la vida el mantenimiento de los h\u00e1bitos de consumo de las sociedades en las que el despilfarro es la norma.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien quiera hacerse una idea del lado oscuro del comercio global en lo que a la dimensi\u00f3n del transporte se refiere puede leer el libro titulado&nbsp;<em>Noventa por ciento de todo<\/em>. En \u00e9l la periodista brit\u00e1nica Rose George, como se apunta en el subt\u00edtulo de su portada, expone \u00abla industria invisible que te viste, te llena el dep\u00f3sito de gasolina y pone comida en tu plato\u00bb. A trav\u00e9s de su lectura se nos da la oportunidad de tener acceso a un mundo absolutamente ignorado, que se concreta en buques gigantescos que surcan el oc\u00e9ano cargados de contenedores que luego vemos siendo transportados en&nbsp;<em>trailers<\/em>&nbsp;que, cuando los encontramos movi\u00e9ndose por nuestras carreteras, los percibimos como una molestia para la circulaci\u00f3n de nuestros veloces autom\u00f3viles.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que cuenta Rose George en su libro proviene directamente de la experiencia de alguien que sube a uno de esos cargueros transatl\u00e1nticos manteni\u00e9ndose como testigo a bordo desde Rotterdam a Singapur durante meses. Ese transporte de mercanc\u00edas vital para mantener nuestro estilo de vida en los pa\u00edses de la abundancia est\u00e1 ligado a un sistema oscurantista de estructuras de propiedad opacas dise\u00f1adas con asombrosa pericia para burlar la legalidad de los Estados que resulte inconveniente para los que se enriquecen con ese negocio. El abracadabra m\u00e1gico se llama \u00abpabell\u00f3n de conveniencia\u00bb (el eufemismo comercial es \u00abregistro abierto\u00bb). Bajo \u00e9l un barco puede ondear la bandera de un Estado sin relaci\u00f3n alguna con su propietario, cargamento, tripulaci\u00f3n o ruta. A pesar de que ni las tripulaciones ni los buques han pisado jam\u00e1s pa\u00edses como Liberia o Mongolia \u2013lo que es natural por ser ambos pa\u00edses de interior\u2013 el hecho es que ambos poseen una flota mar\u00edtima. Los grandes n\u00facleos de poder mar\u00edtimo despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, que eran Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos, han visto menguada significativamente su flota desde el \u00faltimo tercio del siglo pasado. Seg\u00fan datos que recoge la citada periodista, en 1961 el Reino Unido ten\u00eda 142.462 hombres empleados en la marina y Estados Unidos ten\u00edan 1.268 barcos. Hoy en d\u00eda, marineros brit\u00e1nicos hay en torno a 24.000 y en la mar menos de cien embarcaciones de altura navegan con bandera norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que nos revela la experiencia de la periodista brit\u00e1nica, asimismo, es el hecho lacerante de que la mano de obra de esos gigantescos nav\u00edos procede de pa\u00edses en desarrollo que proporcionan trabajadores baratos dispuestos a soportar condiciones de trabajo inhumanas. El caso de Filipinas se destaca en el libro por ser sus ciudadanos los m\u00e1s apreciados en el negocio del transporte mar\u00edtimo al ser muy baratos y hablar ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista ecol\u00f3gico los efectos de la navegaci\u00f3n son terror\u00edficos. Son miles de barcos navegando todos los d\u00edas repletos de contenedores. Un buque gigante puede emitir tanta contaminaci\u00f3n a la atm\u00f3sfera como una planta de energ\u00eda el\u00e9ctrica a base de carb\u00f3n. Contaminan m\u00e1s que Alemania entera. Queman combustible b\u00fanker (del nombre del lugar donde se almacenaba el carb\u00f3n de los antiguos barcos). Es el m\u00e1s barato, pero tambi\u00e9n el m\u00e1s sucio. Es tan basto que es posible andar sobre \u00e9l cuando se halla a temperatura ambiente. Quemar combustible b\u00fanker libera a la atm\u00f3sfera gases y holl\u00edn, incluido di\u00f3xido de carbono, compuestos org\u00e1nicos vol\u00e1tiles, di\u00f3xido de azufre, carb\u00f3n negro y part\u00edculas de materia org\u00e1nica. Y con todo, transportar un contenedor por v\u00eda mar\u00edtima resulta m\u00e1s ecol\u00f3gico que hacerlo en avi\u00f3n o cami\u00f3n; los barcos producen 11 gramos de CO<sub>2&nbsp;<\/sub>por tonelada y milla (1,60 kim), una d\u00e9cima parte de lo producido por los camiones. El corolario de todo esto es ineludible: el imperio de la abundancia es incompatible con el bienestar ecol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>En las sociedades de la abundancia las personas hemos sufrido un cambio radical en nuestra relaci\u00f3n con el lugar en el que nuestro cuerpo se encuentra respecto de las fuentes que lo nutren de todo aquello que es esencial para la vida. No hace tanto tiempo \u2013un siglo en ciertas ciudades de ciertos pa\u00edses, algunas d\u00e9cadas en ciertos pueblos de ciertos pa\u00edses\u2013 nuestros antepasados a\u00fan conoc\u00edan el origen de lo que pose\u00edan y de lo que com\u00edan. Los animales de los que extra\u00edan buena parte de sus alimentos les eran familiares, as\u00ed como las herramientas que necesitaban para fabricar y reparar sus objetos cuyo funcionamiento no estaba limitado en el tiempo por la obsolescencia programada; su entorno de trabajo les sol\u00eda ser pr\u00f3ximo y era raro que no pudieran trasladarse a \u00e9l caminando. Ahora el imperio de la abundancia le exige a cada habitante de la Tierra \u2013porque no se atisba escapatoria posible y en esto muestra su faceta de dictadura\u2013 el desarraigo del suelo que, en combinaci\u00f3n con nuestros apetitos prosaicos y personales, nos abocan a estar encadenados a la rueda en giro perpetuo del transporte. Ha quedado demostrado en los recientes d\u00edas de paro de los camioneros en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El transporte conforma una regi\u00f3n m\u00e1s que es parte de ese mundo invisible clave para nuestra econom\u00eda y, por ende, para nuestra propia civilizaci\u00f3n. Un mundo del que dir\u00edase que no queremos saber nada en tanto mantenga repletos los lineales de los supermercados. \u00bfEs posible dirigirnos en estas condiciones hacia un futuro compatible con la vida, como no se para de decir en los foros sociales, comerciales y pol\u00edticos (\u00absostenibilidad\u00bb o \u00abcompromiso verde\u00bb o&nbsp;<em>green deal<\/em>&nbsp;son expresiones actualmente frecuentes en sus discursos)? Habr\u00eda que empezar por exponer a la luz p\u00fablica lo que debe cambiar m\u00e1s pronto que tarde, porque conforma nada m\u00e1s y nada menos que el sistema cardiovascular de este monstruo sin gobierno \u2013y aparentemente ingobernable\u2013 al que llaman capitalismo global.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente, catedr\u00e1tico de filosof\u00eda de bachillerato y licenciado en comunicaci\u00f3n audiovisual.<\/strong><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente Fuente: Rebeli\u00f3n \u00abNinguna tierra se corresponde con el horizonte infinito de lo global\u00bb. (Bruno Latour, D\u00f3nde aterrizar) Ceux qui travaillent&nbsp;(Los que trabajan&nbsp;o&nbsp;Esos que trabajan&nbsp;en castellano) es el t\u00edtulo de una pel\u00edcula suiza de 2018. 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