{"id":6558,"date":"2022-05-22T02:16:38","date_gmt":"2022-05-22T02:16:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6558"},"modified":"2022-05-22T02:16:39","modified_gmt":"2022-05-22T02:16:39","slug":"en-la-ciudad-de-nathalie","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6558","title":{"rendered":"En la ciudad de Nathalie"},"content":{"rendered":"\n<p>Juan Monta\u00f1o Escobar<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/en-la-ciudad-de-nathalie\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La publicidad por d\u00e9cadas contra el socialismo y contra los s\u00edmbolos como la hoz y el martillo, el color rojo o el pu\u00f1o alzado caus\u00f3 estragos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em>Ya no hubo m\u00e1s preguntas<br>sobre la Revoluci\u00f3n de Octubre;<br>ya no est\u00e1bamos all\u00ed,<br>se acab\u00f3 la tumba de Len\u00edn,<br>el chocolate del caf\u00e9 Pushk\u00edn,<br>todo lejos qued\u00f3.<\/em><br>\u00abNathalie\u00bb, canci\u00f3n interpretada por Gilbert B\u00e9caud.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mosc\u00fa dicho de otra manera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El lunes de 3 de septiembre de 1979, llegamos al aeropuerto de Sherem\u00e9tievo, cumplido los tr\u00e1mites de ingreso a la entonces Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, me acerqu\u00e9 a la puerta&nbsp;&nbsp;de la&nbsp;<em>sala aeroportuaria<\/em>&nbsp;a mirar aquel espacio m\u00ednimo de Mosc\u00fa. La ciudad de la canci\u00f3n, compuesta por Pierre Delano\u00eb y cantada por&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gilbert_B%C3%A9caud\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Gilbert B\u00e9caud<\/a>, titulada&nbsp;<em>Nathalie<\/em>. La versi\u00f3n interpretada por los Hermanos Arriagada fue la m\u00e1s disfrutada en Latinoam\u00e9rica. En la ciudad comenzaba el oto\u00f1o con los restos esplendorosos del verano, al fondo se ve\u00eda el claro oscuro de un d\u00eda que ya no era, por la opacidad que derrotaba a la luminosidad, y una noche que por fin parec\u00eda ser tal. Curiosidad instant\u00e1nea acechada por la memoria de malas lecturas. Reci\u00e9n ca\u00eda en cuenta de la decisi\u00f3n crucial tomada por sugerencias apremiantes de un apreciado amigo. Ya estaba ah\u00ed, \u201cpr\u00e9ndanles fuego a las naves\u201d, pude haber dicho. Despu\u00e9s supe que no fui el \u00fanico que padeci\u00f3 ese tard\u00edo desasosiego, la mayor\u00eda jam\u00e1s renunci\u00f3 al designio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ah\u00ed estaba Mosc\u00fa. Bosquecillo urbano, sombras de edificios, luces distantes que se ve\u00edan como prometedoras al cumplimiento irrenunciable del deseo; decadente tr\u00e1nsito vehicular a la medida de la tranquilidad insospechada, en definitiva la primera de las miles de noches moscovitas que estaban por venir. El traslado, a un lugar no anunciado, fue por una ciudad desolada y sin m\u00e1s referencias comparativas que con Quito. En la ma\u00f1ana, del marte 4 de febrero supe que hab\u00edamos pasado la noche en la Universidad de la Amistad de los Pueblos&nbsp;<em>Patrice Lumumba<\/em>. Para el coloquial internacional&nbsp;<em>La Lumumba<\/em>&nbsp;y para la g\u00e1rgola reaccionaria una escuela de terroristas. Record\u00e9 de golpe la advertencia de un acomedido en Esmeraldas (mi ciudad): \u201cno acepte que lo manden a&nbsp;<em>La Lumumba<\/em>\u201d. Y ya estaba ah\u00ed. Pero no era mi destino, el viernes siguiente, ya instalado en el&nbsp;<em>MAD\u00cd[2]<\/em>, con otro becario colombiano coment\u00e1bamos la quietud nocturna y la nostalgia precisaba los recovecos ontol\u00f3gicos de nuestras procedencias. Ni una palabra de pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Est\u00e1bamos en Mosc\u00fa. O&nbsp;<em>\u041c\u043e\u0441\u043a\u0432\u0430<\/em>. Fue la segunda palabra que aprend\u00ed en ruso, la primera hab\u00eda sido&nbsp;<em>tav\u00e1rishch<\/em>&nbsp;(as\u00ed se pronuncia). O&nbsp;<em>\u0442\u043e\u0432\u0430\u0440\u0438\u0449<\/em>. Los primeras caminatas por el sector donde estaba ubicada la residencia estudiantil, llamado&nbsp;<em>C<\/em><em>\u043e\u043a\u043e\u043b<\/em>&nbsp;(halc\u00f3n), pusieron en crisis mis lecturas descriptivas de esa ciudad como una geograf\u00eda urbana de pesadumbre; gris\u00e1cea y mon\u00f3tona irremediable. Y unos habitantes tristones, aferrados a sus silencios hostiles y, cuando no, toscos. En el mismo d\u00eda del viaje a\u00fan le\u00eda&nbsp;<em>Archipi\u00e9lago Gulag<\/em>&nbsp;de&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Aleksandr_Solzhenitsyn\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">Aleksandr Solzhenitsyn<\/a>, avanc\u00e9 hasta algo m\u00e1s de la mitad, alguien me lo regal\u00f3 sin ninguna intenci\u00f3n. Eso creo. As\u00ed es que mi cabeza era una borrasca de prejuicios y simpat\u00edas culturales por las comunidades sovi\u00e9ticas, las \u00faltimas causadas por las lecturas habituales del semanario&nbsp;<em>Novedades de Mosc\u00fa<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta era la capital de la URSS. Su nombre referenciaba, buenas y malas significaciones, seg\u00fan la bilis de enemistades o las dulzuras de las amistades pol\u00edticas, en proporci\u00f3n parecida. La izquierda, seg\u00fan sus l\u00edos ideol\u00f3gicos y mentales, la bendec\u00eda o la maldec\u00eda. O se cre\u00eda que los \u201cagentes de Mosc\u00fa\u201d se ventilaban con sombreros&nbsp;<em>panam\u00e1[3]<\/em>&nbsp;en las esquinas de sus espionajes. Yo ya estaba ah\u00ed, en Mosc\u00fa, el sue\u00f1o cumplido de un&nbsp;<em>tirapiedras<\/em>&nbsp;procedente de un pa\u00eds del que pocos moscovitas sab\u00edan. A m\u00ed me hac\u00edan escupir cenizas estas preguntas: \u00bfEcuador? \u00bfD\u00f3nde queda? Daba la respuesta con la geograf\u00eda molesta del coraz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mosc\u00fa. La ciudad toda fue constataci\u00f3n quim\u00e9rica del aquella trova vers\u00e1til en su narraci\u00f3n mel\u00f3dica y destinada a no envejecer por la interminable sugesti\u00f3n.&nbsp;<em>Nathalie<\/em>, en franc\u00e9s. O&nbsp;<em>\u041d\u0430\u0442\u0430\u043b\u0438<\/em>. Ahora s\u00e9 que hay un&nbsp;<em>Caf\u00e9 Pushkin<\/em>, porque en nuestras b\u00fasquedas nunca lo hallamos, salvo el sitio, se\u00f1alado lac\u00f3nicamente por una gu\u00eda tur\u00edstica (no se llamaba Nathalie, por cierto):&nbsp;<em>\u0437\u0434\u0435\u0441\u044c<\/em><em>!<\/em>&nbsp;(\u00a1aqu\u00ed es!). No hab\u00eda letrero que confirmara, solo fue su palabra. Y debi\u00f3 ser as\u00ed. En el mismo sector est\u00e1 el parque Alexander Pushkin y su estatua, inclusive un cine con su nombre. El caf\u00e9 referencial est\u00e1 en el boulevard Tsverskoy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mosc\u00fa. La ciudad era igual a la de la melod\u00eda. Un espejismo c\u00f3modo y generoso para la memoria. Debe ser as\u00ed cuando una canci\u00f3n es manifiesto sentimental e identitario af\u00edn al breve instante de la historia mayor. Las primera semanas quer\u00eda descubrir la ciudad de la composici\u00f3n de P. Delanoe, que apenas esquivaba la pol\u00edtica con la \u201ctumba de Lenin\u201d, descubrir esa ciudad con sus siglos de civilizaci\u00f3n, a la vez po\u00e9ticos y pol\u00edticos. La canci\u00f3n insiste en la sencilla idealizaci\u00f3n del encuentro y sin m\u00e1s porvenir que las ganas desesperadas de devolver el favor. Era domingo de invierno y la sobriedad de su franc\u00e9s explicaba los pormenores de la Revoluci\u00f3n de Octubre, respondiendo seguramente con frases de manual a las preguntas m\u00e1s atrevidas. Tambi\u00e9n nos ocurri\u00f3 en las excursiones a museos, sitios hist\u00f3ricos y \u00bfc\u00f3mo no? al mausoleo de Lenin.&nbsp;<em>Nathalie<\/em>&nbsp;es romantizar las relaciones que jam\u00e1s ser\u00e1n. \u00bfDe cu\u00e1ndo ac\u00e1 el amor plat\u00f3nico es revolucionario y la separaci\u00f3n es reaccionaria?&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mosc\u00fa, los llanos de Ucrania y<em>&nbsp;Les Champs Elys\u00e9es<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al final es verdad inc\u00f3moda: somos nuestras lecturas, digeridas con el gusto de saber o con el disgusto de comprender que las injusticias pol\u00edticas tienen defensores eficientes. Las preguntas dif\u00edciles de la pol\u00edtica reaccionaria no tienen mejor traducci\u00f3n que la calle caliente y las barricadas. As\u00ed fue durante la vigencia de la canci\u00f3n&nbsp;<em>Nathalie<\/em>. A\u00f1os \u201960,\u201970, \u201980 y los que vinieron. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 ahora? O las reuniones estudiantiles que no agotaban el tema de las revoluciones en ciernes solo porque se era joven y se cre\u00eda que todo lo anterior solo era para tumbas venerables. Dos vainas inmateriales se atesoraron en el reconcomio juvenil: el sentimiento indefinido (desconfianza generacional) y sentimiento definido (el valor de la edad). \u00bfAcaso todo aquello est\u00e1 momificado? \u00bfTambi\u00e9n la canci\u00f3n&nbsp;<em>Nathalie<\/em>? Fue una canci\u00f3n de la&nbsp;<em>Guerra Fr\u00eda<\/em>&nbsp;o desde su breve racionalidad resultaba un bello desvar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La publicidad por d\u00e9cadas contra el socialismo y contra los vivientes de la signatura, por ejemplo, de la hoz y el martillo, del color rojo o del pu\u00f1o alzado caus\u00f3 estragos silenciados por las dudas. De ah\u00ed result\u00f3 el anticomunismo leve y el corrosivo. La rusofobia hac\u00eda la parte complementaria. Casi eran sin\u00f3nimos. Rusos (no sovi\u00e9ticos) y comunistas era la maldad b\u00edblica surtida de los peores adjetivos. Decenas de a\u00f1os envenenando a mucha juventud del mundo mediante novelas, filmes, relatos medi\u00e1ticos, an\u00e1lisis antropol\u00f3gicos y pol\u00edticos establecen horizontes imposibles de conciliar. La hegemon\u00eda imperial no solo es un relato cantado que encanta tambi\u00e9n es el descr\u00e9dito sostenido de aquellas naciones que son consideradas enemigas. Mientras aquello ocurre el romanticismo se calienta hasta la ternura inveros\u00edmil. Aquella juventud de las canciones pol\u00edticas (o de protesta) ten\u00eda coraz\u00f3n y o\u00eddo para estas narrativas shakesperianas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Mosc\u00fa no cree en l\u00e1grimas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fui uno de los 90 millones de espectadores del filme&nbsp;<em>Mosc\u00fa no cree en l\u00e1grimas[4]<\/em>, en 1980. Los comentarios de la vecindad sovi\u00e9tica me empujaron a una fila kilom\u00e9trica en el cine&nbsp;<em>Pushkin<\/em>, a cuadras del caf\u00e9 de igual denominaci\u00f3n que nunca hall\u00e9, un trajeado hizo la gesti\u00f3n para que comprara su boleto, mediante alguna artima\u00f1a me abri\u00f3 paso hasta a la ventanilla, la vendedora me dijo en tono inapelable:&nbsp;<em>\u043e\u0434\u0438\u043d \u0431\u0438\u043b\u0435\u0442, \u043c\u043e\u043b\u043e\u0434\u043e\u0439 \u0447\u0435\u043b\u043e\u0432\u0435\u043a![5]<\/em>&nbsp;Era el a\u00f1o de 1980. Entend\u00eda mejor el idioma que aquello que hablaba. Mosc\u00fa y las autoridades del Ministerio de Educaci\u00f3n Superior de la URSS no cre\u00edan en l\u00e1grimas. O aprobaba el curso preparatorio o era devuelto. La afinidad ideol\u00f3gica iba por otro sendero. No ten\u00eda a\u00fan un a\u00f1o y la ciudad me agradaba y las lecturas descriptivas de la gente rusa (sovi\u00e9tica) se iban al carajo. Una medida rusofilia sustitu\u00eda a la prejuiciada sospecha.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Unos a\u00f1os despu\u00e9s cumplir\u00edamos el ritual de la promesa cumplida por tres colegiales esmeralde\u00f1os: encontrarnos en Mosc\u00fa. Escuchar&nbsp;<em>Nathalie<\/em>, interpretada por los Hermanos Arriagada nos torci\u00f3 de alg\u00fan rumbo imprevisto a\u00fan. As\u00ed fue, caminamos por la Plaza Roja y nos acercarnos a la tumba de V. I. Lenin. S\u00ed, eran otros tiempos, no s\u00e9 si mejores o peores que los actuales, pero se era&nbsp;<em>rojo<\/em>&nbsp;tanto como el supuesto crep\u00fasculo final del capitalismo. Se era o no se era, vaina hamletiana si las hubo. Fue un cruce de potentes circunstancias que no nos dejaban indiferentes: revoluciones a la carta, guerras anticolonialistas, maravillosas producciones art\u00edsticas y literarias, liderazgos pol\u00edticos casi inimitables y las modas que m\u00e1s bien parec\u00edan revanchas a un mundo paleol\u00edtico.&nbsp;<em>Rebeli\u00f3n<\/em>&nbsp;era una actitud. Y quiz\u00e1s aptitud. Pertenecemos a esa juventud que cre\u00eda saber las respuestas a preguntas que nadie hab\u00eda planteado. No solo era ideolog\u00eda pol\u00edtica o simpat\u00eda a personalidades que dec\u00edan las frases precisas, estaba&nbsp;&nbsp;en el descontento epid\u00e9rmico por las evidentes injusticias capitalistas y quien dijera media palabra sobre ellas adquir\u00eda al instante unos gramos de simpat\u00eda y con aquel el pa\u00eds, aquella nacionalidad o alguna ciudad asociada a buenos prop\u00f3sitos. Se cre\u00edan en esos pa\u00edses y se romantizaban sus apoyos a luchas insurgentes anticolonialistas o contra dictaduras de derecha. El pa\u00eds como imagen virtuosa y abstracta (URSS, R P de China, Cuba o Albania) llegaba a la gente para concretar o emprender el imaginario probable.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tiempos de la&nbsp;<em>Guerra Fr\u00eda<\/em>, fiebre y calentura en las disyuntivas, Mosc\u00fa era el lugar obligado de peregrinaci\u00f3n o la ciudad atribuida de ciertos males para la \u201cdemocracia\u201d a causa de su oro. \u00a1Ja! Ahora nos re\u00edmos, pero d\u00e9cadas atr\u00e1s no era broma. Y por debajo de esos disparates se engordaba la rusofobia. La&nbsp;<em>Guerra Fr\u00eda<\/em>&nbsp;ten\u00eda un valor apreciable por las \u201cayudas\u201d a los pa\u00edses empobrecidos. En el caso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica tuvo el valor moral del internacionalismo proletario. O sembrar cierta&nbsp;<em>rusofilia<\/em>. Otorgar becas de estudio sin firmar documentos de adhesi\u00f3n al comunismo ideol\u00f3gico u organizado a\u00fan me parece un acto sincero de solidaridad. O quiz\u00e1s de rusofilia desesperada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Notas:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>[1]&nbsp;En Am\u00e9rica Latina fue popularizada por los Hermanos Arriagada.<\/p>\n\n\n\n<p>[2]&nbsp;\u041c\u043e\u0441\u043a\u043e\u0432\u0441\u043a\u0438\u0439 \u0410\u0432\u0442\u043e\u043c\u043e\u0431\u0438\u043b\u044c\u043d\u043e-\u0414\u043e\u0440\u043e\u0436\u043d\u044b\u0439 \u0418\u043d\u0441\u0442\u0438\u0442\u0443\u0442 (\u0413\u043e\u0441\u0443\u0434\u0430\u0440\u0441\u0442\u0432\u0435\u043d\u043d\u044b\u0439 \u0422\u0435\u0445\u043d\u0438\u0447\u0435\u0441\u043a\u0438\u0439 \u0423\u043d\u0438\u0432\u0435\u0440\u0441\u0438\u0442\u0435\u0442) (\u041c\u0410\u0414\u0418) Instituto de Mosc\u00fa del Autom\u00f3vil y la Carretera (Universidad T\u00e9cnica Estatal).<\/p>\n\n\n\n<p>[3]&nbsp;Sombreros de paja toquilla hechos en Manab\u00ed, provincia ecuatoriana, exportados y vendidos en Panam\u00e1, por eso la denominaci\u00f3n internacional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>[4]&nbsp;<em>\u041c\u043e\u0441\u043a\u0432\u0430 \u0441\u043b\u0435\u0437\u0430\u043c \u043d\u0435 \u0432\u0435\u0440\u0438\u0442<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>[5]&nbsp;\u00a1Un solo boleto, joven!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Monta\u00f1o Escobar Fuente: Rebeli\u00f3n La publicidad por d\u00e9cadas contra el socialismo y contra los s\u00edmbolos como la hoz y el martillo, el color rojo o el pu\u00f1o alzado caus\u00f3 estragos. Ya no hubo m\u00e1s preguntassobre la Revoluci\u00f3n de Octubre;ya no est\u00e1bamos all\u00ed,se acab\u00f3 la tumba de Len\u00edn,el chocolate del caf\u00e9 Pushk\u00edn,todo lejos qued\u00f3.\u00abNathalie\u00bb, canci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6559,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6558"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6558"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6558\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6560,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6558\/revisions\/6560"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6559"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}