{"id":6738,"date":"2022-06-13T11:07:58","date_gmt":"2022-06-13T11:07:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6738"},"modified":"2022-06-13T11:08:00","modified_gmt":"2022-06-13T11:08:00","slug":"marxismo-y-romanticismo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6738","title":{"rendered":"Marxismo y romanticismo"},"content":{"rendered":"\n<p>Carlos X. Blanco<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/marxismo-y-romanticismo\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La afirmaci\u00f3n \u2013correcta- de una herencia ilustrada del marxismo nada tiene que ver con el sostenimiento de una deuda que este deba contraer con el iluminismo. La ciencia ideol\u00f3gica del marxismo, procedente del caudal de ideas del siglo XVIII, no puede retroceder a sus or\u00edgenes. Es un r\u00edo tempestuoso el de la historia, que no se puede remontar. Ideas como Progreso, Ciencia, Raz\u00f3n, Universalismo, formaron el conglomerado ilustrado en virtud del cual la sociedad occidental reclamaba reformas y \u201cenderezamiento\u201d de su historia. Pero es que el mismo romanticismo que sigui\u00f3 a este periodo, los socialismos ut\u00f3picos, el nacionalismo y el historicismo, y mil hijos m\u00e1s nacidos al calor revolucionario del siglo XIX tambi\u00e9n fueron criaturas que debieron su ser a la filosof\u00eda de las luces, a su progresismo y a su cientifismo. Como hijos rebeldes, los nuevos pensamientos y las actitudes rompedoras de moldes hubieron de enfrentarse violentamente a la herencia recibida, y en la torsi\u00f3n y en las nuevas vueltas de tuerca que la historia experimenta con estas reacciones. La dial\u00e9ctica entre ilustraci\u00f3n y romanticismo no puede ser una simple operaci\u00f3n mec\u00e1nica de alternancia: dos opuestos que se suceden por exclusi\u00f3n rec\u00edproca, al modo en que, por v\u00eda de analog\u00eda, la luz excluye (por grados) la oscuridad, y viceversa. Los movimientos hist\u00f3ricamente posteriores, aqu\u00ed el romanticismo o el marxismo, por ejemplo, excluyen expl\u00edcitamente algunas visiones ut\u00f3picas y algunos \u201cenderezamientos\u201d caracter\u00edsticos del iluminismo, pero al mismo tiempo problematizan otros supuestos del periodo rebasado, esto es, se realizan los esfuerzos necesarios para que las ideas, esquemas y moldes de la filosof\u00eda pasada dejen de flotar en el vac\u00edo, como meras formas exentas, ausentes de contenido. La reacci\u00f3n rebelde del siglo XIX ha consistido e inundar de contenidos las viejas formas para hacerlos reventar, y as\u00ed la realidad (en absoluto se creer\u00e1 ya en una \u201crealidad en s\u00ed\u201d) circular\u00e1 a raudales. Mejor ser\u00eda decir: es la propia historia la que hace realidad, trenzando y cortando los m\u00faltiples hilos que la constituyen.<\/p>\n\n\n\n<p>Alfredo De Paz, en su excelente trabajo, La revoluci\u00f3n rom\u00e1ntica (1), muestra en muchos lugares el car\u00e1cter no intr\u00ednsecamente reaccionario del romanticismo, por m\u00e1s que el clich\u00e9 romanticismo=irracionalismo haya circulado entre los intelectuales de una izquierda simplificadora. En el proyecto inicial de los rom\u00e1nticos no estaba presente tanto el af\u00e1n de socavar la raz\u00f3n cuanto de ampliarla, de alcanzar un conocimiento suprarracional en el que quedaran comprendidas las otras facultades humanas, impulsoras de la raz\u00f3n (facultades est\u00e9ticas, emocionales, intuici\u00f3n) o aun la plenitud del hombre, que es tanto como decir la plenitud de la naturaleza, verbigracia, la plenitud de la conexi\u00f3n antropol\u00f3gica con la naturaleza. En ese proyecto inicial, el impulso genuino era revolucionario si bien no era ni pod\u00eda ser a\u00fan socialista. La desatenci\u00f3n inicial hacia los procesos econ\u00f3micos de la proletarizaci\u00f3n del campesinado, la conversi\u00f3n del verde jard\u00edn feudal que era Europa en un sucio paisaje negro de f\u00e1bricas, la peor faz del hombre como explotador del hombre, esa desatenci\u00f3n primera, decimos, fue superada a partir de vagas intuiciones, y fue m\u00e1s bien una cuesti\u00f3n de tiempo, de desarrollo paulatino de eso que Novalis denomin\u00f3 \u201cpotenciaci\u00f3n cualitativa\u201d. No se trat\u00f3, s\u00f3lo, de una huida \u201cm\u00edstica\u201d del mundo (ciertamente presente en muchos individuos del s. XIX) sino m\u00e1s bien de hacer del propio mundo una \u201creligi\u00f3n\u201d. Fortalecer los v\u00ednculos entre el ser humano y el Ser por antonomasia. La naturaleza fue vista no tanto como el refugio y la fuente de inspiraci\u00f3n sino que m\u00e1s bien devino espejo del alma humana, en el alma profunda y oscura del hombre mismo, en ese abismo de cada ser individuado que muy pronto pasar\u00e1 a llamarse inconsciente. \u201cRomantizar\u201d pas\u00f3 a ser un verbo, una acci\u00f3n tendente a eliminar las conexiones rutinarias o geom\u00e9tricas que encadenan al hombre con su momento y con su limitado escaque en el tablero de juego de las fuerzas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; &nbsp; \u201cEl mundo debe hacerse rom\u00e1ntico. S\u00f3lo de este modo encontrar\u00e1 su significado original. Hacer rom\u00e1ntico, \u201cromantizar\u201d [romantisieren] no es otra cosa que una potenciaci\u00f3n cualitativa. La parte inferior del ser se identifica a trav\u00e9s de esta operaci\u00f3n con la parte superior. De igual forma nosotros mismos representamos una serie de potencias cualitativas del mismo tipo. Es una operaci\u00f3n totalmente desconocida todav\u00eda. En el mismo instante en que yo atribuyo a lo vulgar un significado sublime, lo convierto en rom\u00e1ntico y cuando doy a lo com\u00fan una apariencia misteriosa, a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo finito el aspecto de lo infinito, lo romantizo\u201d. (2)<\/p>\n\n\n\n<p>Toda revoluci\u00f3n es, en sentido trivial, \u201cver las cosas de otra manera y, m\u00e1s a\u00fan, vivir consecuentemente de otra manera, adoptar una nueva praxis\u00ab. Al aplicar la potenciaci\u00f3n cualitativa a los fen\u00f3menos cotidianos, el esp\u00edritu religioso y m\u00edstico se vuelca de forma pante\u00edsta en la totalidad social. Pero tambi\u00e9n el rebelde y el cr\u00edtico social comienzan a \u201catenerse al todo\u201d y escrutan sus conexiones sistem\u00e1ticas, desenclas\u00e1ndose, sali\u00e9ndose del caparaz\u00f3n de clase que siempre lleva a cuestas, desasi\u00e9ndose de las limitaciones epocales, sociales e individuales que le encierran. Con el romanticismo nace el \u201cesp\u00edritu de la sospecha\u201d. No es casual la emergencia del cuento fant\u00e1stico y de terror contempor\u00e1neos en coincidencia con la gran era de los demoledores de la vida cotidiana, de entre ellos especialmente, de Marx y, postreramente, Nietzsche o Freud. Como aconteciera en el siglo rom\u00e1ntico, los esp\u00edritus m\u00e1s inquietos anhelaron descorrer el velo de la vida cotidiana. De la misma manera que en el vulgar cuarto de estudio pueden acaecer las m\u00e1s insospechadas acciones y las apariciones m\u00e1s fantasm\u00e1ticas, en la misma vida burguesa, vulgar y ordenada ad nauseam, puede uno muy bien rascar en su corteza y entrever horribles mecanismos causales que toda una superestructura pol\u00edtico-ideol\u00f3gica trata de esconder. La \u201ctrastienda de la producci\u00f3n\u201d de Marx deber\u00eda ser visitada, y el cient\u00edfico social tiene que impregnarse del sudor y la sangre humanas. Luego vendr\u00edan otras trastiendas, visitadas por Nietzsche, nidos de v\u00edboras instintivas, embellecidos para as\u00ed ocultar la voluntad de poder, o bien tumbas del deseo reprimido, \u00e1vidas por blanquearse, seg\u00fan Freud. De todas estas escuelas de sospecha, de todos estos \u201camigos de la tierra\u201d es Marx quien sintetiza de forma m\u00e1s poderosa (a nuestro juicio) la cr\u00edtica a la mentalidad geom\u00e9trica y rectil\u00ednea de los ilustrados y al mismo tiempo el salvaguarda de los tesoros m\u00e1s queridos por esos mismos ideales iluministas. Marx fue consciente de la nolinealdiad del progreso hist\u00f3rico. No se pueden trazar lineas rectas prospectivas, no se pueden aplicar los mismos par\u00e1metros de cara al futuro, que los que hemos aplicado hasta la llegada de cualquier presente. En contra de Popper y de toda la caterva de los deformadores del marxismo, jam\u00e1s se podr\u00e1 hallar una futurolog\u00eda en el pensamiento de Marx. Los \u201cprogramas de m\u00ednimos\u201d hallados en sus folletos circunstanciales y en p\u00e1rrafos que se encuentra \u201cal paso\u201d, de poco sirven para conocer su modelo futuro de comunismo. Ello es coherente con su concepci\u00f3n materialista de la historia. De la misma manera en que resulta in\u00fatil extender linealmente nuestra comprensi\u00f3n del hoy hacia los abismos del ayer, de la misma forma en que no han existido l\u00edneas rectas ascendentes en la historia de los pueblos, sino m\u00e1s bien sucesivos per\u00edodos dif\u00edcilmente equiparables en cuanto a legalidad explicativa (pues el modo de producci\u00f3n es precisamente eso, una legalidad idiosincr\u00e1sica en cada per\u00edodo definido por los l\u00edmites que establece internamente al producir en un espacio y tiempo dados), nada del futuro podemos conocer si es que la clase obrera universal ha logrado, por v\u00eda revolucionaria, hacer a\u00f1icos un modo de produccion que ya era \u201cpasado\u201d y, por ende, \u201crevolucionable\u201d. Entonces la historia, estudiada y concebida por un fil\u00f3sofo del XIX como Marx, ya era entendida rom\u00e1nticamente, y no de manera ilustrada. L\u00edneas quebradas, retorcimientos en el itinerario, espirales. La Revoluci\u00f3n, pese a lo que su nombre esconde y confunde, nunca impone giros circulares, de tantos grados. Las revoluciones pol\u00edticas del XIX nunca eran del todo un \u201cprogreso\u201d ni, tampoco, las restauraciones conservadoras eran pasos sim\u00e9tricos hacia atr\u00e1s, vueltas mec\u00e1nicas al tiempo anterior. Una mentalidad, podr\u00edamos decir, termodin\u00e1mica-irreversible va impl\u00edcita en el romanticismo y, m\u00e1s a\u00fan, en el marxismo. La historia es la gran fuente productora de novedad.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo con la ayuda de las interpretaciones cr\u00edticas con el marxismo vulgar y mecanicista, solo a partir de Gramsci, Luk\u00e1cs, y de toda la escuela de Frankfurt, se pudo insertar te\u00f3ricamente al marxismo en el seno de los movimientos revolucionarios de ra\u00edz rom\u00e1ntica. Esta nueva contextualizaci\u00f3n impide para siempre volver a la opini\u00f3n de signo progresista y tecnocr\u00e1tico seg\u00fan la cual el socialismo cient\u00edfico no era sino un instrumento planificador en virtud del cual el propio capitalismo, cometiendo ciertos pecados originales, enderezar\u00eda sus propias trayectorias en nombre de una mayor racionalidad y cientificidad. En otras palabras, un marxismo al servicio del propio capitalismo y una quintaesencia del modo de producci\u00f3n en s\u00ed inamovible, aunque perfectible en cuanto a los medios de socializaci\u00f3n. Ese marxismo est\u00e1 para siempre superado, y ya carece de todo inter\u00e9s pol\u00e9mico una vez que han naufragado en Europa esos sistemas llamados \u201csocialismo real\u201d. Ellos s\u00ed que practicaron un capitalismo de estado e hicieron bandera del tecnocratismo progresista. Al imponer desp\u00f3ticamente ciertas consignas y banderas de la ilustraci\u00f3n (Ciencia, Raz\u00f3n, Progreso, Laicismo) retrocedieron al siglo XVIII, pero empleando para ello medios represivos del XX. Con ello, se desnaturaliz\u00f3 la ciencia ideol\u00f3gica y s\u00f3lo sirvi\u00f3 en sistemas tales como apoyatura literaria y legitimadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras las restauraciones conservadoras y movimientos de reintegraci\u00f3n que se conocieron en la Europa m\u00e1s avanzada industrialmente, la veta rom\u00e1ntica, la base realmente revolucionaria del marxismo, hubo de ser trasladada a regiones perif\u00e9ricas donde las condiciones de explotaci\u00f3n y lucha por la supervivencia eran, de nuevo, palpables y sangrantes. All\u00ed donde, en vez de un proletariado, hab\u00eda un pueblo ind\u00edgena, una masa campesina, una naci\u00f3n oprimida, etc., que \u201cnada ten\u00edan que perder, salvo sus cadenas\u201d, all\u00ed, decimos, se vio de todo punto necesario inyectar de vida unos textos de Marx (y Engels, Lenin, etc.) que en las Metr\u00f3polis ya hab\u00edan pasado a ser, como mucho, textos patr\u00edsticos que apenas unos cuantos profesores menudeaban. Los movimientos guerrilleros, las luchas por la autodeterminaci\u00f3n nacional y la descolonizaci\u00f3n, y miles de revueltas campesinas, dotaron de realidad \u2013despu\u00e9s de la segunda guerra mundial\u2013 a una ciencia ideol\u00f3gica que hubo de verse como adaptable de forma flexible a circunstancias no industriales y a contextos de pa\u00edses atrasados.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e9dula misma de la ciencia ideol\u00f3gica fue una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n como v\u00eda para la supresi\u00f3n de las clases sociales, a trav\u00e9s de una praxis que \u201crompe\u201d la diferencia entre los dos planos en que los hombres siempre hab\u00edan escindido su existencia: un plano terrenal y un plano ideal. La irrupci\u00f3n del modelo europeo (y todo lo rom\u00e1ntico que se pretenda) de \u201cRevoluci\u00f3n\u201d transplantable a la totalidad del orbe, constituy\u00f3 en s\u00ed mismo el fin de la v\u00eda religiosa y metaf\u00edsica establecida de forma milenaria como \u00fanico medio social creado para soportar la existencia. Bajo los aguijones de reclamaci\u00f3n pol\u00edtica, primero, y econ\u00f3mico-social, despu\u00e9s, esto es, partiendo de una praxis absolutamente terrenal, el alzamiento de las barricadas y el paso a la acci\u00f3n de masas organizadas supuso en s\u00ed mismo \u2013en el XIX europeo- el fin de toda era religioso-metaf\u00edsica en la historia del hombre. Las iglesias y los convent\u00edculos ideol\u00f3gicos podr\u00e1n sufragar l\u00edneas de resistencia a la revoluci\u00f3n. Formar\u00e1n, en la terminolog\u00eda castrense de Gramsci, sus trincheras, sus baluartes. Pero las generaciones proletarias educadas no ya a cargo de pastores, sino formadas por s\u00ed mismas, en orden a romper la escisi\u00f3n entre sus anhelos y sus realidades, constituyen la verdadera Muerte de Dios. Es notorio que el fil\u00f3sofo Nietzsche, cuando emparienta el socialismo con el cristianismo, viendo l\u00edneas geneal\u00f3gicas que conectan ambos movimientos, s\u00f3lo se quedara con la apariencia m\u00e1s vulgar (y por ende ut\u00f3pica y religiosa) del socialismo europeo: el de aquellos l\u00edderes y movimientos acomodaticios que \u201cresent\u00edan\u201d del modo de vida burgu\u00e9s porque, simplemente, deseaban emularlo, trayendo a la tierra, en suma, su Para\u00edso b\u00edblico. Esa vertiente acomodaticia del socialismo la hemos conocido muy bien despu\u00e9s, a lo largo del siglo XX: aburguesar a los obreros, a su partido y sindicatos, con el fin de fundir en la apariencia la Tierra y el Para\u00edso. Pero la Revoluci\u00f3n, en su sentido pleno, jam\u00e1s la conoci\u00f3 Nietzsche: Revoluci\u00f3n es voluntad de \u201cromper\u201d la distancia, y no de fundir Tierra y Para\u00edso. La verdadera pugna por la libertad no es la reclamaci\u00f3n de los pedig\u00fce\u00f1os ni la cr\u00edtica de los resentidos, como quiso el fil\u00f3sofo alem\u00e1n. La conquista de la libertad supone una comprensi\u00f3n m\u00e1s total del mundo, del cosmos en sus interrelaciones, que racionalmente nos corresponde comprender, que incluyen las hist\u00f3rico-espirituales tanto como las naturales. El an\u00e1lisis dial\u00e9ctico de dichas interrelaciones supone orillar hasta el l\u00edmite (anular) los marcos externos de una realidad construida incesantemente por mor de las determinaciones del pensamiento. La totalidad de lo real ofrece suficientes aspectos y posibilidades pl\u00e1sticas de re-planteamiento como para desechar los \u201csaltos\u201d m\u00edsticos o los planteamientos escatol\u00f3gicos. Aquellos que achacan al marxismo sus semejanzas con una religi\u00f3n o escatolog\u00eda, verdaderamente no saben lo que dicen, pues la identidad entre praxis revolucionaria y comprensi\u00f3n (te\u00f3rica) de lo real no ha sido alcanzada jam\u00e1s por ninguna cosmovisi\u00f3n, ya metaf\u00edsica ya religiosa, anteriormente. A diferencia del pante\u00edsmo heterodoxo de los pensadores rom\u00e1nticos e idealistas alemanes, la ciencia ideol\u00f3gica persigui\u00f3 siempre una comprensi\u00f3n m\u00e1s abarcante de la realidad, entendida esta realidad como conexi\u00f3n sistem\u00e1tica \u2013mas no enteramente org\u00e1nica ni arm\u00f3nica- de lo real. La filosof\u00eda rom\u00e1ntica e idealista, que a veces aparenta dar una producci\u00f3n intelectual fragmentaria y deliberadamente asistem\u00e1tica, esconde siempre en el fondo un enorme anhelo (mostrado ya en los grandes sistemas de Schelling y Hegel) de sistematismo por encima de los esbozos, manifiestos, fragmentos y aforismos. El precedente m\u00e1s genuino debe hallarse, naturalmente, en los grandes sistemas escol\u00e1sticos y racionalistas, y en el mismo Kant. Hegel consuma esa omnicomprensiva l\u00f3gica de la totalidad real, en todas sus interconexiones sistem\u00e1ticas, a la vez que rompe con la idea de un Dios externo o trascendente, como si \u00c9l fuera garante, causa o nexo \u00faltimo de todas las revelaciones. La inmanentizaci\u00f3n de ese Dios en el Mundo, a su vez plural y siempre en proceso, fue el paso metaf\u00edsico necesario para que la ciencia ideol\u00f3gica pudiera abrirse camino. El materialismo hist\u00f3rico y dial\u00e9ctico, a diferencia de los materialismos precedentes (cientifistas e ilustrados, que en \u00faltima ratio, proven\u00edan de Spinoza) rompe en absoluto con la idea de unidad para referirse a la totalidad de lo real. El anhelo, la voluntad de comprender la plenitud de las conexiones sistem\u00e1ticas, por necesidad ha de verse desacompasado con respecto a su ganancia intelectual hic et nunc. Esa misma voluntad, dicho anhelo, solo cabe comprenderse a su vez como proceso temporal, tambi\u00e9n como proceso hist\u00f3rico, en el que se ver\u00e1n comprometidas mir\u00edadas de voluntades. La mirada intelectiva de una \u2013 o de un grupo o clasede ellas, no puede aspirar al abrazo exhaustivo de todas las conexiones a un mismo tiempo. S\u00f3lo en funci\u00f3n de la potencia operatoria que los sujetos (o clases de sujetos) se podr\u00e1n establecer grados de conocimiento diversos. Como quiera que los sujetos directamente implicados en los procesos productivos pueden comprender las implicaciones que, partiendo de la base, llevan a los modos de vida que se muestran irracionales, la potencia destructiva de esos sujetos (y clases de sujetos) es equiparable a su potencia productiva. No toda la totalidad social es org\u00e1nica ni reducible a un m\u00ednimo de principios racionales, pero s\u00ed descriptible como una serie de estructuras cuya destrucci\u00f3n consciente s\u00f3lo puede acaecer por medio de un cambio b\u00e1sico en las relaciones de los hombres con los hombres y de \u00e9stos con la naturaleza. La totalidad de lo real, por otra parte, no se corresponde con la totalidad social, pero s\u00f3lo de \u00e9sta (vivida, realizada a trav\u00e9s de la praxis social) pueden allanarse concepciones alternativas de orden ontol\u00f3gico-general. S\u00f3lo desde la totalidad social, como c\u00famulo de operaciones, de estructuras cognitivo-sociales, se pueden replantear modificaciones sustanciales en la totalidad en general.<\/p>\n\n\n\n<p>NOTAS<\/p>\n\n\n\n<p>1. La Revoluci\u00f3n rom\u00e1ntica. Po\u00e9ticas, est\u00e9ticas, ideolog\u00eda. Tecnos\/Alianza, Madrid, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Citado en De Paz, p. 208<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos X. Blanco Fuente: Rebeli\u00f3n La afirmaci\u00f3n \u2013correcta- de una herencia ilustrada del marxismo nada tiene que ver con el sostenimiento de una deuda que este deba contraer con el iluminismo. La ciencia ideol\u00f3gica del marxismo, procedente del caudal de ideas del siglo XVIII, no puede retroceder a sus or\u00edgenes. 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