{"id":6813,"date":"2022-06-21T10:43:46","date_gmt":"2022-06-21T10:43:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6813"},"modified":"2022-06-21T10:43:47","modified_gmt":"2022-06-21T10:43:47","slug":"creencias-e-idolos-mercantiles","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6813","title":{"rendered":"Creencias e \u00eddolos mercantiles"},"content":{"rendered":"\n<p>Antonio Lorca Siero<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/creencias-e-idolos-mercantiles\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, el&nbsp;fetichismo, en lo que se refiere al consumo, est\u00e1 por todas partes y, en definitiva, se trata de someterse a<em>&nbsp;\u00eddolos<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>creencias<\/em>, como soporte existencial de la mayor\u00eda, que se mueve en un mundo animado por el espect\u00e1culo permanente.&nbsp;Aunque, en algunos casos, no totalmente privado de cierto sentimiento&nbsp;<em>er\u00f3tico<\/em>, la tendencia fetichista es el nuevo nutriente del mercado, dispuesto para animar la existencia de los consumistas y promover la incontenible atracci\u00f3n hacia el objeto, al que dota de componentes que mueven hacia \u00e9l la mente del sujeto. La relevancia adquirida por la mercanc\u00eda fetiche en la sociedad actual, con su imaginario poder m\u00e1gico, es simple motivo de adoraci\u00f3n para una individualidad que ha perdido el rumbo que marca la raz\u00f3n. Pero el fetichismo del mercado, sin perjuicio de la mercanc\u00eda fetiche, carecer\u00eda de efecto si previamente no se impusiera una especie de idolatr\u00eda social para predisponer la mentalidad de las masas, al objeto de que se entregue a las bondades del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>La infraestructura fetichista afecta a buena parte de la sociedad, insuflando en ella irrealidades para evadirse del mundo real y acceder a otro, promotor de una realidad ficticia. Unas, asociadas al propio mercado, idealizado como&nbsp;<em>templo del bienestar<\/em>, proclamando que, estando en \u00e9l, adquiriendo objetos y servicios, es posible vivir bien, incluso alcanzar el placer y la felicidad. Otras, se incorporan a los objetos de consumo como portadores en s\u00ed mismos de la fuerza que permite alcanzar el bienestar material, simplemente d\u00e1ndoles el uso indicado, alcanzando as\u00ed una supuesta mejor calidad de vida para los creyentes. La mercanc\u00eda propiamente fetichista pasa a ser un peque\u00f1o y variado \u00eddolo temporal, con efectos anejos limitados, cargado de energ\u00eda al adquirirlo, destinado a perderla con el uso, lo que hace preciso reemplazarlo por uno nuevo, posibilidad que siempre est\u00e1 abierta en el mercado \u2014fetiche en s\u00ed mismo\u2014, repleto de fetiches menores. Su permanente posesi\u00f3n permite, en todo caso, gozar de la fuerza espiritual que acompa\u00f1a a la materia, al menos en la mentalidad del consumidor fiel. M\u00e1s all\u00e1 de su materialidad, perceptible como instrumento que aporta un componente de bienestar, el fetiche provoca en el adquirente un efecto positivo sentimental, y en \u00e9l reside esa fuerza a\u00f1adida, clave para hacer creer a&nbsp;<em>la v\u00edctima<\/em>&nbsp;que con su posesi\u00f3n es posible alcanzar el bien-vivir. Con independencia de la apreciaci\u00f3n personal de la mercanc\u00eda como fetiche, el mercado est\u00e1 destinado necesariamente a generar su particular dosis de idolatr\u00eda colectiva. Con lo que, en el caso de los consumistas \u2014seguidores incondicionales de los dictados mercantiles\u2014, est\u00e1n doblemente afectados, tanto por la mercanc\u00eda como por el mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en el templo del mercado el punto donde confluyen las creencias consumistas. Lugar de encuentro con la mercanc\u00eda, no solo como producto para contribuir al bienestar metaf\u00edsico, sino que se percibe como dotado de cierto poder protector. Satisfacci\u00f3n y seguridad sobre la base de la cobertura y la mercanc\u00eda, son el componente falaz que acompa\u00f1a al mercado desde la visi\u00f3n del consumista. Pura idolatr\u00eda que se ha extendido y consolidado a nivel social, alimentada por los intereses comerciales del empresariado. La ficci\u00f3n orquestada a trav\u00e9s del marketing en torno al valor atribuido a la mercanc\u00eda es la que construye buena parte al enga\u00f1o del mercado, puesto que este no tiene sentido sin la mercanc\u00eda. Profundamente arraigado, el fetichismo de la propia mercanc\u00eda en sus distintas variantes, destinado en virtud de la publicidad y las estrategias complementarias a insertarse en la mente colectiva, sus componentes psicol\u00f3gico y comercial se han visto apreciablemente potenciados.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el sentido fetichista de la mercanc\u00eda no ha perdido su eficacia y la sociedad, de cara al mercado, es id\u00f3latra en el fondo, ingenuamente ilusionada con los poderes sobrenaturales, su entrega al mito responde a la publicidad, al marketing imaginativo y a la complicidad de los avances tecnol\u00f3gicos. Todo un entramado empresarial dirigido a promover sumisiones entre los consumidores. De manera que van surgiendo otros instrumentos que, disponiendo en s\u00ed mismos del sentido fetichista propio de la mercanc\u00eda para con determinados consumidores, enlazan con ese efecto fetichista del mercado en la sociedad. Este es el caso de los tel\u00e9fonos inteligentes, que han pasado a ser instrumento imprescindible para muchos en el marco de una nueva sociedad interconectada. Con independencia de sus aportaciones en orden a la mejora de la calidad de vida, su contribuci\u00f3n social al aumento de la capacidad relacional entre personas y de apertura a otras v\u00edas del conocimiento, constituye un peque\u00f1o objeto de veneraci\u00f3n \u2014una&nbsp;<em>mercanc\u00eda fetiche\u2014,<\/em>&nbsp;de cuyas virtudes comunicativas se hace depender gran parte de la existencia de los usuarios. El&nbsp;<em>smartphone&nbsp;<\/em>expresa, en t\u00e9rminos de drogadicci\u00f3n ps\u00edquica, la fidelidad absoluta de una gran mayor\u00eda de personas tanto al producto como al mercado, pero, a diferencia de las drogas de sustancias, cuya dosis afecta al sujeto temporalmente, la nueva&nbsp;<em>droga<\/em>, con una sola dosis, los efectos se prolongan indefinidamente. Incluso aumentando su grado de incidencia en orden a una mayor entrega del sujeto, a sabiendas de que est\u00e1 permanentemente siendo espiado y manipulado por los grandes promotores de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De otro lado, la mercanc\u00eda en cuesti\u00f3n goza de&nbsp;<em>plusval\u00eda a\u00f1adida<\/em>&nbsp;para el mercado, ya que permite transmitir todas las impresiones, creencias, proyectos, realidades y confecciona la cartograf\u00eda exacta de la personalidad del usuario, auxiliada por aplicaciones de similares caracter\u00edsticas e invasivas de la intimidad personal. Sobre esta base, debidamente tratados los datos que aporta al entrar en la din\u00e1mica de internet, los especialistas manipulan, modelan y adaptan a la personalidad del sujeto tanto sus preferencias en orden al mercado, sus sentimientos, los restos de racionalidad que en \u00e9l puedan subsistir y su propio comportamiento social y pol\u00edtico, pasando el afectado a ser un robot mec\u00e1nico movido por los correspondientes&nbsp;<em>bots<\/em>&nbsp;que contribuyen al negocio. Todo ello con la mirada puesta en el fondo en ese mercado y sus mercanc\u00edas como algo m\u00e1gico, repleto de poderes, que permiten al sujeto tomar conciencia plena de las nuevas realidades comerciales vivificantes, para estar en armon\u00eda con la conciencia social. Apariencias que solo est\u00e1n ah\u00ed para vender una realidad virtual.<\/p>\n\n\n\n<p>En la amplia mitolog\u00eda del mercado, tambi\u00e9n ocupa un lugar&nbsp;<em>el dinero de pl\u00e1stico<\/em>. El que ha pasado a ser un excelente complemento para mejorar la actividad mercantil y acentuar el nivel de consumismo, este es el caso de ciertas tarjetas bancarias y sus asimilados. Se han convertido en los nuevos fetiches sociales procuradores de bien-vivir ef\u00edmero, ya que basta con su toque para adentrarse en el fabuloso mundo del mercado y hacer posibles los ensue\u00f1os propios del vivir bien. Adem\u00e1s, todo parece m\u00e1s sencillo, en apariencia, porque su uso no comporta conciencia de culpa, ya que en \u00e9l no hay percepci\u00f3n directa del valor del dinero y del significado econ\u00f3mico de la operaci\u00f3n realizada. Sin coste ahora, aunque haya que pagar luego \u2014en cualquier caso quedar\u00e1 lo del cr\u00e9dito\u2014, a efectos mercantiles, el sujeto pierde el sentido del significado del dinero, se torna desprendido, el mercado se muestra complacido y las cuentas empresariales mucho m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Lorca Siero Fuente: Rebeli\u00f3n Hoy, el&nbsp;fetichismo, en lo que se refiere al consumo, est\u00e1 por todas partes y, en definitiva, se trata de someterse a&nbsp;\u00eddolos&nbsp;y&nbsp;creencias, como soporte existencial de la mayor\u00eda, que se mueve en un mundo animado por el espect\u00e1culo permanente.&nbsp;Aunque, en algunos casos, no totalmente privado de cierto sentimiento&nbsp;er\u00f3tico, la tendencia fetichista [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4017,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6813"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6813"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6813\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6814,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6813\/revisions\/6814"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4017"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6813"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6813"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6813"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}