{"id":6890,"date":"2022-06-28T22:17:10","date_gmt":"2022-06-28T22:17:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6890"},"modified":"2022-06-28T22:17:11","modified_gmt":"2022-06-28T22:17:11","slug":"espias-mentiras-y-una-dosis-de-buen-periodismo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6890","title":{"rendered":"Esp\u00edas, mentiras y una dosis de buen periodismo"},"content":{"rendered":"\n<p>Iker Bizkarguenaga<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/espias-mentiras-y-una-dosis-de-buen-periodismo\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la madrugada del 17 de junio de 1972 la Polic\u00eda, alertada por un vigilante de seguridad, arrest\u00f3 a cinco personas que hab\u00edan allanado el complejo de oficinas Watergate, sede del Comit\u00e9 Nacional del Partido Dem\u00f3crata. La noticia apenas mereci\u00f3 una rese\u00f1a en los medios, sin embargo, esas detenciones desencadenaron un esc\u00e1ndalo que fulmin\u00f3 la carrera del presidente de EEUU y aflor\u00f3 una profunda trama de espionaje y corrupci\u00f3n pol\u00edtica que implic\u00f3 a las principales agencias de seguridad de aquel pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que resulta que los detenidos no eran simples ladrones, sino agentes al servicio del Partido Republicano que ten\u00edan como misi\u00f3n colocar micr\u00f3fonos e intervenir los tel\u00e9fonos de sus rivales dem\u00f3cratas. Con el tiempo, fueron conocidos como \u201cThe plumbers\u201d, los fontaneros, y entre ellos estaba James McCord Jr., jefe de seguridad del Comit\u00e9 para la Reelecci\u00f3n del Presidente (CRP), un equipo que estaba al frente de la campa\u00f1a de Richard Nixon en las elecciones que se iban a celebrar el 7 de noviembre de ese a\u00f1o.<br><br><strong>\u00abLos hombres del presidente\u00bb&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>McCord, exoficial de la CIA, no era el \u00fanico cuyo perfil se alejaba del ratero medio. Iban con \u00e9l Virgilio Gonz\u00e1lez, Bernard Le\u00f3n Barker, Frank Sturgis y Eugenio Mart\u00ednez, vinculados a esa misma agencia y a operativos contrarrevolucionarios en Cuba, como la invasi\u00f3n de Bah\u00eda de Cochinos (1961). Seg\u00fan se supo despu\u00e9s, estaban bajo mando de E. Howard Hunt y Gordon Liddy. El primero tambi\u00e9n exoficial de la CIA; el segundo ejerc\u00eda de Asesor de Finanzas del Partido Republicano; y ambos, destacados integrantes del CRP.<\/p>\n\n\n\n<p>Al poco de producirse las detenciones, y con la Polic\u00eda al tanto de que no estaba ante un robo al uso, el FBI descubri\u00f3 el nombre de Howard Hunt en sendas libretas de Barker y Mart\u00ednez; esa ma\u00f1ana Liddy llam\u00f3 a Jeb Magruder, jefe del CRP, y le inform\u00f3 de lo que hab\u00eda ocurrido. Por supuesto, Magruder sabia en qu\u00e9 andaban los arrestados, pues formaba parte del equipo que a principios de 1972 hab\u00eda dise\u00f1ado un plan de campa\u00f1a que inclu\u00eda operativos como el del Watergate. En ese selecto grupo, adem\u00e1s de Magruder, Liddy y Hunt, estaban John Ehrlichman, John N. Mitchell \u2013 ex fiscal general\u2013, y John Dean, que formaban parte del c\u00edrculo m\u00e1s estrecho de Nixon.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras conocerse la noticia de las detenciones, tanto el presidente como sus colaboradores trataron de desvincularse de lo ocurrido. \u00abPuedo decir categ\u00f3ricamente que nadie en el personal de la Casa Blanca, nadie en esta Administraci\u00f3n, estuvo involucrado en este incidente tan extra\u00f1o\u00bb, sostuvo Nixon el 29 de agosto, en una rueda de prensa en la que asegur\u00f3 que Dean estaba llevando a cabo una investigaci\u00f3n exhaustiva del asunto. No tard\u00f3 en saberse que lo que dec\u00eda era mentira, y dos periodistas, Bob Woodward y Carl Bernstein, tuvieron buena parte de la culpa en eso.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero, joven reportero del \u201cWashington Post\u201d, se hab\u00eda acercado al juzgado para escuchar en directo la audiencia preliminar de los presuntos ladrones a los que hab\u00edan pillado in fraganti en la sede del Partido Dem\u00f3crata, y el caso enseguida despert\u00f3 su inter\u00e9s, lo que tard\u00f3 en saber que uno de los detenidos era el exagente de la CIA McCord Jr. Y ese inter\u00e9s fue en aumento cuando se conoci\u00f3 que era tambi\u00e9n el coordinador de seguridad del CRP.<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de ah\u00ed, Woodward y su compa\u00f1ero Bernstein tiraron del hilo y comprobaron que, de hecho, hab\u00eda una conexi\u00f3n entre esta persona y gente muy pr\u00f3xima a Nixon, gente a la que acabar\u00edan llamando los \u00abhombres del presidente\u00bb.<br><br><strong>El papel de \u00abgarganta profunda\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 1 de julio, Mitchel, jefe de campa\u00f1a de Nixon, John Mitchell, present\u00f3 su dimisi\u00f3n alegando motivos personales. Para entonces, polic\u00edas y periodistas estaban tirando del hilo del dinero hallado en poder de los cinco detenidos. El 1 de agosto, un cheque de 25.000 d\u00f3lares destinado a la campa\u00f1a de reelecci\u00f3n del republicano fue encontrado en la cuenta bancaria de uno de ellos, y una investigaci\u00f3n del FBI revelar\u00eda que el equipo ten\u00eda miles de d\u00f3lares m\u00e1s para apoyar sus viajes y gastos en los meses previos a su detenci\u00f3n. El examen de esos fondos mostr\u00f3 un v\u00ednculo con las finanzas del Comit\u00e9 de Reelecci\u00f3n del Presidente. Eran donaciones privadas que pretend\u00edan sufragar los datos de campa\u00f1a, y cuyo reparto hab\u00eda supervisado el dimitido Mitchell.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abGarganta Profunda\u00bb no aportaba ning\u00fan dato pero s\u00ed corroboraba los que lograban los periodistas y les orientaba hacia d\u00f3nde encaminar su labor<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la m\u00e1xima detectivesca de seguir el rastro del dinero aportaba cada vez m\u00e1s informaci\u00f3n, Woodward y\u2008Bernstein lograron amarrar algunas fuentes internas del Partido Republicano, que les facilitaban datos del entramado, aunque la fuente principal fue la que se ocult\u00f3 tras el seud\u00f3nimo \u00abGarganta profunda\u00bb, que se mantuvo en el anonimato por d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2005 se supo que detr\u00e1s de ese apelativo se escond\u00eda Mark Felt, director asociado del FBI en los 70. Woodward y \u00e9l usaron diversos tipos de se\u00f1ales para reunirse, como colocar una bandera roja en el balc\u00f3n de la casa de Felt, y sus encuentros se celebraban de madrugada en un parking de Washington. Su papel fue decisivo, pues aunque Felt no revelaba ninguna nueva informaci\u00f3n al periodista, s\u00ed corroboraba todos los datos que obraban en poder de \u00e9ste y requer\u00edan comprobaci\u00f3n y, adem\u00e1s, orientaba a Woodward hacia donde deb\u00eda encaminar su labor.<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 de septiembre de 1972, Woodward y Bernstein revelaron que Mitchell, mientras ejerc\u00eda de fiscal general, controlaba un fondo republicano secreto usado para financiar operativos contra los dem\u00f3cratas, y el 10 de octubre el FBI inform\u00f3 de que el allanamiento de Watergate era parte de una campa\u00f1a masiva de espionaje pol\u00edtico orquestada por el CRP.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a ello, Richard Nixon gan\u00f3 de calle las elecciones presidenciales el 7 de noviembre.<br><br><strong>\u00abPistola humeante\u00bb y dimisi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A esta historia, sin embargo, a\u00fan le quedaban bastantes cap\u00edtulos. En enero de 1973, el juicio a los asaltantes del Watergate se sald\u00f3 con importantes condenas, incluida la de McCord, pero el 23 de marzo, el juez encargado del caso ley\u00f3 al tribunal una carta del exagente de la CIA declarando que se hab\u00eda cometido un perjurio en el juicio y que los acusados hab\u00edan sido presionados para que guardaran silencio. Aquello supuso un vuelco en el desarrollo de la trama, porque la atenci\u00f3n de los medios se multiplic\u00f3 y los implicados de mayor rango empezaron a sentir que el cerco se cerraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquello empezaba a ser un s\u00e1lvese quien pueda; el 13 de abril Magruder confirm\u00f3 a la Fiscal\u00eda que hubo, e implic\u00f3 a sus colegas Dean y Mitchell. El propio Dean empez\u00f3 a colaborar con la Fiscal\u00eda, y el 17 de abril el Ministerio P\u00fablico expuso oficialmente a Nixon su convicci\u00f3n de que su Jefe de Gabinete H. R. Haldeman, Ehrlichman, Dean y otros funcionarios de la Casa Blanca estaban implicados.<\/p>\n\n\n\n<p>El 30 de abril, el presidente pidi\u00f3 la renuncia de Haldeman y Ehrlichman, que m\u00e1s tarde fueron acusados y condenados, y despidi\u00f3 a Dean, cuyo papel acabar\u00eda siendo clave, no tanto por lo que estaba contando a la Fiscal\u00eda, sino por lo que dijo en el comit\u00e9 que se hab\u00eda creado en el Senado para abordar el creciente esc\u00e1ndalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien hab\u00eda ejercido de abogado de Nixon hasta su despido declar\u00f3 en la C\u00e1mara Alta que sospechaba que las conversaciones que ocurr\u00edan en el Despacho Oval estaban siendo grabadas, y aquello transform\u00f3 la investigaci\u00f3n del caso Watergate.<\/p>\n\n\n\n<p>Archibald Cox, fiscal nombrado expresamente para este caso y ajeno a la jerarqu\u00eda del Departamento de Justicia, orden\u00f3 que se exhibieran de las grabaciones, pero Nixon se neg\u00f3 a liberarlas, apelando a sus privilegios presidenciales. Ante la insistencia de Cox, el presidente orden\u00f3 al nuevo fiscal general Elliot Richardson, y luego al delegado de Richardson, William Ruckelshaus, que lo despidieran, pero ambos se negaron y renunciaron en se\u00f1al de protesta. Al final, Cox fue removido por otro funcionario, pero el caso no se par\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En marzo de 1974, un jurado acus\u00f3 a varios ayudantes de Nixon \u2013\u201cLos siete de Watergate\u201d: Haldeman, Ehrlichman, Mitchell, Charles Colson, Gordon C. Strachan, Robert Mardian y Kenneth Parkinson\u2013, por conspirar para obstaculizar la investigaci\u00f3n. Dean, Magruder y otras figuras ya se hab\u00edan declarado culpables antes.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo hilo se rompi\u00f3 al comprobarse c\u00f3mo Nixon y sus hombres intentaban impedir la investigaci\u00f3n del FBI<\/p>\n\n\n\n<p>En el flanco de las grabaciones, el 29 de abril Nixon anunci\u00f3 la difusi\u00f3n de una versi\u00f3n editada de las mismas, pero el Tribunal Supremo le orden\u00f3 entegrar todo lo grabado. Lo hizo el 20 de julio, y el contenido fue elocuente, mostrando al mandatario totalmente implicado en la trama.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n del presidente pend\u00eda de un hilo, que se rompi\u00f3 el 5 de agosto, cuando la Casa Blanca public\u00f3 una nueva cinta fechada el 23 de junio de 1972, pocos d\u00edas despu\u00e9s de las detenciones de Watergate; mostraba a Nixon, Swingle y Haldeman estudiando c\u00f3mo impedir que el FBI continuara la investigaci\u00f3n. La cinta, que fue denominada \u00abpistola humeante\u00bb \u2013Smoking gun\u2013, mostr\u00f3 que Nixon hab\u00eda estado involucrado en el encubrimiento desde el inicio. Aquel fue el \u00faltimo clavo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 7 de agosto los l\u00edderes del Partido Republicano le dijeron al presidente que le retiraban su apoyo, y avisaron de que en ambas C\u00e1maras hab\u00eda votos suficientes para forzar su renuncia. Antes de que eso ocurriera, Richard Nixon dimiti\u00f3 el d\u00eda 8.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vicepresidente y sucesor, Gerald Ford emiti\u00f3 un indulto completo e incondicional sobre su persona en setiembre, eximi\u00e9ndolo de cualquier consecuencia legal, pero eso no impidi\u00f3 que la figura de Nixon quedara ligada para siempre al mayor esc\u00e1ndalo pol\u00edtico de Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iker Bizkarguenaga Fuente: Rebeli\u00f3n En la madrugada del 17 de junio de 1972 la Polic\u00eda, alertada por un vigilante de seguridad, arrest\u00f3 a cinco personas que hab\u00edan allanado el complejo de oficinas Watergate, sede del Comit\u00e9 Nacional del Partido Dem\u00f3crata. 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