{"id":6935,"date":"2022-07-02T10:26:31","date_gmt":"2022-07-02T10:26:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6935"},"modified":"2022-08-24T01:27:14","modified_gmt":"2022-08-24T01:27:14","slug":"un-texto-fundamental-sobre-toussaint-louverture-y-la-revolucion-de-haiti-1791-1804","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=6935","title":{"rendered":"Un texto fundamental sobre Toussaint L\u2019Ouverture y la Revoluci\u00f3n de Hait\u00ed (1791-1804)"},"content":{"rendered":"\n<p>Jes\u00fas Aller<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/un-texto-fundamental-sobre-toussaint-louverture-y-la-revolucion-de-haiti-1791-1804\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la rese\u00f1a dedicada recientemente a&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-resistencia-de-una-raza-oprimida\/\"><em>Historia de las revueltas panafricanas<\/em><\/a>, otro libro de C. L. R. James (1901-1989) reeditado tambi\u00e9n por Katakrak, repasaba la trayectoria de este historiador, activista y escritor antillano (de Trinidad), que vivi\u00f3 largo tiempo en Inglaterra y los Estados Unidos, y cuyo pensamiento evolucion\u00f3 desde el trotskismo hacia un \u00e9nfasis en los movimientos de liberaci\u00f3n de los grupos oprimidos, especialmente en los \u00e1mbitos africano y caribe\u00f1o.&nbsp;<em>Los Jacobinos Negros<\/em>, publicado en 1938, es uno de sus textos fundamentales y acaba de aparecer en el cat\u00e1logo de Katakrak con traducci\u00f3n de Ram\u00f3n Garc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/rebelion.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/LosJacobinosNegros.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-724301\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una nota editorial y la introducci\u00f3n de James Walvin remarcan la importancia historiogr\u00e1fica de la obra, resaltando un aspecto imprescindible para comprenderla, pero muy alejado del ideario dominante. Se trata de tomar conciencia de que&nbsp;<em>\u201ctodo modelo econ\u00f3mico colonial, incluido el del siglo XXI, se basa en una violencia despiadada.\u201d<\/em>&nbsp;El gran m\u00e9rito del trabajo de James fue poner de manifiesto la trascendencia de la Revoluci\u00f3n de Hait\u00ed en la historia, explic\u00e1ndola a la vez como un corolario de esta violencia estructural.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca antes ni despu\u00e9s de los sucesos que se estudian, los esclavos fueron capaces de deponer el sistema esclavista y proclamarse ciudadanos libres de un estado soberano. Hay que considerar adem\u00e1s que, concluida esta gesta, y en parte a consecuencia de ella, el tr\u00e1fico de seres humanos a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico comenz\u00f3 su declive.&nbsp;<em>Los jacobinos negros<\/em>&nbsp;aporta una cr\u00f3nica puntual de los hechos y una interpretaci\u00f3n econ\u00f3mica rigurosa, y estableci\u00f3 un nuevo camino para la historiograf\u00eda con su manifiesto antiimperialista, esencial en un tiempo en que arrancaban procesos de descolonizaci\u00f3n por todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El sistema social esclavista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La colonizaci\u00f3n por los europeos de La Espa\u00f1ola dio lugar a guerras entre ellos que culminaron en 1695 con el tratado de Ryswick, por el que se reparti\u00f3 la isla entre los franceses, ocupantes de una porci\u00f3n occidental (Hait\u00ed), y los espa\u00f1oles. Para este momento, la vida tradicional de los nativos ya hab\u00eda sido destruida e impuesto el trabajo forzado en plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar y caf\u00e9 principalmente. De todas formas, como no eran brazos suficientes, se comenzaron a traer seres humanos apresados en \u00c1frica para auxiliar en las labores.<\/p>\n\n\n\n<p>James nos expone el funcionamiento de la m\u00e1quina esclavista: las expediciones y la inducci\u00f3n de guerras entre tribus para incrementar las capturas, la reclusi\u00f3n en infectas empalizadas y el embarque a Am\u00e9rica en unas condiciones que un escritor de la \u00e9poca describi\u00f3 as\u00ed:&nbsp;<em>\u201cNing\u00fan lugar sobre la tierra acumula mayor miseria que el compartimento de carga de un barco negrero\u201d<\/em>. La vida en las haciendas prorrogaba el infortunio con trabajo agotador y castigos s\u00e1dicos, m\u00e1s norma que excepci\u00f3n, con lo que los suicidios eran comunes. A los africanos se les consideraba y trataba como bestias, pero algunos testimonios refieren su clara inteligencia y su sufrimiento por verse en tan triste situaci\u00f3n. Su refugio era el culto vud\u00fa, en el que cantaban un juramento de destruir a los blancos y todas sus posesiones. Hab\u00eda tambi\u00e9n unos pocos negros privilegiados: sirvientes y capataces, y no faltaban los que escapaban a bosques y monta\u00f1as, cimarrones errantes o instalados en quilombos protegidos por empalizadas. Hubo incluso rebeliones, como la de Mackandal, un cimarr\u00f3n que organiz\u00f3 una red de envenenadores y asaltantes y traicionado por los suyos fue capturado y quemado vivo en 1758. En la metr\u00f3poli se elevaban cr\u00edticas filos\u00f3ficas a la esclavitud, como las de Diderot o el abate Raynal, que imbuido de justa c\u00f3lera profetiz\u00f3 una revuelta:&nbsp;<em>\u201cS\u00f3lo es necesario un jefe valiente. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1?\u201d<\/em>&nbsp;Era \u00e9sta una frase que obsesionaba al hombre que va a ser protagonista principal de esta historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los blancos por su parte estaban sometidos a sus propios tormentos: humedad y calor opresivos, enfermedades que acechaban, aislamiento de las plantaciones\u2026 No es de extra\u00f1ar que s\u00f3lo ansiasen acumular dinero para regresar a Europa. Entre ellos se diferenciaban \u201cgrandes blancos\u201d: plantadores y comerciantes ricos, y \u201cpeque\u00f1os blancos\u201d: una pl\u00e9yade de subordinados, funcionarios, tenderos, etc. Aparte campaban el gobernador y su camarilla, con poder casi omn\u00edmodo:&nbsp;<em>\u201cDios estaba demasiado arriba y el rey demasiado lejos\u201d.<\/em>&nbsp;En medio del l\u00edo, la gen\u00e9tica de poblaciones hace aparecer enseguida mulatos. \u00c9stos muchas veces son libres, sobrios y ahorradores, y crecen como clase en fuerte competencia con los blancos m\u00e1s pobres, promotores de crueles discriminaciones contra ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de los pesares, el rendimiento econ\u00f3mico de aquella sociedad era prodigioso, como se comprueba analizando las exportaciones de az\u00facar, \u00edndigo, algod\u00f3n, caf\u00e9, cacao, etc. De hecho, la burgues\u00eda francesa extrajo su gran poder econ\u00f3mico, que en breve se hizo pol\u00edtico, de este flujo de riqueza, en cuya base estaba la infamia esclavista, pues de ella depend\u00eda todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta compleja estructura, la metr\u00f3poli se apropiaba el derecho de abastecer a las colonias y absorber su producci\u00f3n, o dicho de otra forma, el comercio exterior al sistema estaba proscrito, lo cual gener\u00f3 tensiones recurrentes entre los colonos y las autoridades. En realidad, aquel mecanismo tan eficaz econ\u00f3micamente estaba desgarrado por contradicciones internas y externas que iban a hacerlo saltar por los aires muy pronto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El estallido de la tormenta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La prosperidad de Hait\u00ed provoc\u00f3 la envidia de los ingleses, que encontraron una forma astuta de boicotearla. Si todo ven\u00eda de la esclavitud, se tratar\u00eda de abolirla y aqu\u00ed cab\u00edan muchos y buenos argumentos humanitarios. Por otra parte, el colapso de la monarqu\u00eda en Francia era imparable, y la \u201cburgues\u00eda mar\u00edtima\u201d, la que se lucraba con las colonias y el comercio asociado a ellas, decidi\u00f3 aliarse al sector liberal de la aristocracia para tomar el poder. As\u00ed, en 1789, a los grandes propietarios de Hait\u00ed se les conceden seis diputados en los Estados Generales, cuando la revoluci\u00f3n inicia su marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, en la colonia muchos blancos, grandes y peque\u00f1os, se alistan en el partido revolucionario, mientras el gobierno logra el apoyo de los mulatos, marginados desde siempre y a los que a\u00fan se niegan los derechos civiles. Una sublevaci\u00f3n de \u00e9stos en 1790 es derrotada y su l\u00edder, el arist\u00f3crata criollo (un cuarto africano) Vincent Og\u00e9, descuartizado. Al a\u00f1o siguiente son los negros los que toman el relevo. Dirigidos por Dutty Boukman, capataz y alto sacerdote vud\u00fa, queman las plantaciones y asesinan a sus propietarios en amplias zonas del norte del pa\u00eds, con un comportamiento cruel en extremo durante los primeros d\u00edas, pero que se aplaca en seguida. Algunos mulatos y negros libres se les unen, entre ellos un tal Toussaint de Breda, que hab\u00eda nacido en 1743 y conseguido la libertad en 1776. \u00c9ste era un hombre con cierta instrucci\u00f3n y buena posici\u00f3n econ\u00f3mica, propietario \u00e9l mismo de esclavos en ese momento, que mostr\u00f3 pronto su talento militar y fue apodado \u201cL\u2019Ouverture\u201d, es decir, \u201cEl iniciador\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra los negros suman sus fuerzas blancos, y tambi\u00e9n mulatos, cuyas demandas son por fin aceptadas. En 1793 la revoluci\u00f3n avanza en la metr\u00f3poli y Luis XVIII es guillotinado en enero. En febrero hay guerra con Espa\u00f1a, y es entonces cuando los espa\u00f1oles de Santo Domingo ofrecen a los esclavos una alianza contra el gobierno franc\u00e9s que \u00e9stos aceptan. La destreza pol\u00edtica y militar de Toussaint queda de manifiesto en los meses siguientes y consigue incluso sumar destacamentos blancos a su ej\u00e9rcito de la libertad para todos. En febrero de 1794 se aprueba en Par\u00eds un decreto de abolici\u00f3n de la esclavitud, y Toussaint se une a los franceses, rompiendo con los espa\u00f1oles mientras combate tambi\u00e9n a los ingleses que hab\u00edan invadido la colonia. Al a\u00f1o siguiente se firma la paz con Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El ascenso de Toussaint<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta este momento, Toussaint es un general en el ej\u00e9rcito de los esclavos y sus aliados m\u00e1s o menos coyunturales, pero en poco tiempo va a convertirse en l\u00edder indiscutido de la revoluci\u00f3n. Es un hombre con clara inteligencia y dotes de mando, brillante estratega, reservado y firme, que va al frente de los suyos y arrima el hombro cuando hay que mover un ca\u00f1\u00f3n. La moral de la tropa es alta y aunque los medios son escasos, se resisten las ofertas de deserci\u00f3n con buenas pagas y mejor armamento por parte de ingleses y espa\u00f1oles. Ellos son los honestos hijos de la Francia republicana que les ha tra\u00eddo libertad e igualdad fraternas, y al mismo tiempo un ej\u00e9rcito popular impregnado de las aspiraciones de las masas.<\/p>\n\n\n\n<p>En las regiones que van siendo pacificadas, el empe\u00f1o de Toussaint es que el pa\u00eds vuelva a su vida productiva. \u00c9l no duda en incluir blancos en su gabinete y se esfuerza para que las plantaciones funcionen, regidas por sus due\u00f1os pero ya sin el oprobio de la esclavitud y en ocasiones con un cuarto de la cosecha para los campesinos. Con inteligencia y trabajo sin desmayo, en 1796 el antiguo esclavo consolida su posici\u00f3n como consejero decisivo de \u00c9tienne de Laveaux, gobernador de la colonia y en mayo del a\u00f1o siguiente es nombrado comandante en jefe. Mientras tanto, en Par\u00eds Robespierre ha entregado ya su cuello a la guillotina y un directorio busca nuevos caminos para la revoluci\u00f3n, respetuosos con la propiedad y el orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ascenso mete\u00f3rico no deja de crearle enemigos a nuestro protagonista, y los primeros en tratar de descabalgarlo son los mulatos, que no soportan al valedor de los negros despose\u00eddos, pero el complot es controlado con rapidez. Las noticias que llegan de Par\u00eds, de una deriva reaccionaria del Directorio, son preocupantes y en noviembre de 1797 Toussaint les remite una carta, recurrentemente reproducida por su vibrante y l\u00facida apolog\u00eda de los ideales humanistas de la revoluci\u00f3n. A partir de ese momento est\u00e1 a la defensiva. En 1798, tras sufrir derrotas militares y recibir promesas de que no se exportar\u00e1 la revuelta a otras colonias, los brit\u00e1nicos abandonan Hait\u00ed. La \u00faltima resistencia de los mulatos en el sur es sofocada en 1800 y ese mismo a\u00f1o, la isla en toda su extensi\u00f3n es arrebatada a los espa\u00f1oles. El Santo Domingo revolucionario ha triunfado, pero est\u00e1 al albur de lo que ocurre en Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Al acceder al poder en 1799, Napole\u00f3n hab\u00eda confirmado a Toussaint como comandante en jefe y gobernador, y lo que \u00e9ste instaura en el pa\u00eds devastado por la guerra es una dictadura militar. Su administraci\u00f3n favorece la productividad de las explotaciones, en las que esclavos hasta hace poco reciben sus salarios m\u00e1s el cuarto de la cosecha, y la isla progresa sin residuos de discriminaci\u00f3n racial. James perfila un retrato f\u00edsico y moral de este hombre que logr\u00f3 con su destreza y f\u00e9rrea voluntad lo que parec\u00eda imposible. En julio de 1801 se publica en la colonia una constituci\u00f3n que consagra las libertades y establece una relaci\u00f3n con Francia respetuosa pero no de sumisi\u00f3n. \u00c9sta va a ser la excusa para una guerra a muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bonaparte entra en reacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Decidido a apoyarse en el dinero, Napole\u00f3n busca el regreso de los buenos negocios del Antiguo R\u00e9gimen, y para ello le resulta provechosa una alianza con la burgues\u00eda mar\u00edtima. Furibundo racista adem\u00e1s, est\u00e1 decidido a acabar con Toussaint y su&nbsp;<em>black power<\/em>. En diciembre de 1801 parte de la metr\u00f3poli con este fin una expedici\u00f3n de veinte mil veteranos al mando del general Leclerc, cu\u00f1ado de Napole\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, en la colonia los negros se rebelan contra un poder que para su gusto contemporiza con los blancos. La represi\u00f3n es cruenta, y \u00e9ste es para James un gran error de Toussaint: no darse cuenta de que s\u00f3lo contando con la adhesi\u00f3n inquebrantable de las masas ten\u00eda alguna posibilidad ante lo que se le ven\u00eda encima.<\/p>\n\n\n\n<p>Los franceses que desembarcan exigen sumisi\u00f3n absoluta, y la firmeza de Toussaint lleva sin remedio a una guerra civil en la que la mayor parte de blancos y mulatos apoyan a Leclerc. Los revolucionarios, escasos de recursos, practican una estrategia de tierra quemada, mientras abundan las deserciones en sus filas. Toussaint resiste, inflige graves derrotas a los franceses, y s\u00f3lo ahora comienza a hablar a sus fieles de la independencia de la isla. En abril de 1802, con la estaci\u00f3n lluviosa, comienza una epidemia de fiebre amarilla que va a diezmar los dos ej\u00e9rcitos. Poco despu\u00e9s, Toussaint pacta una rendici\u00f3n con los franceses, que falsariamente le prometen que su milicia no ser\u00e1 desarmada. Al principio se le deja en libertad, pero en unos d\u00edas es apresado y embarcado para Europa con su esposa y sus dos hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra va a seguir sin embargo, en lo que influyen noticias que llegan de que en Par\u00eds la c\u00e1mara legislativa ha votado el retorno de la esclavitud. Con Jean-Jacques Dessalines, otrora lugarteniente de Toussaint, al frente del ej\u00e9rcito revolucionario, negros y mulatos unidos combaten a los blancos en una guerra feroz en la que por las dos partes se masacra a civiles. Leclerc fallece en noviembre de fiebre amarilla, y Toussaint, encarcelado en Fort-de-Joux, en el Jura, donde padece humillaciones, hambre y fr\u00edo y se le priva de atenci\u00f3n m\u00e9dica, va a sobrevivirle s\u00f3lo hasta abril de 1803. Por esas fechas, sus viejos compa\u00f1eros de armas comienzan a redactar en la isla natal una declaraci\u00f3n de independencia que har\u00e1n efectiva a finales de ese a\u00f1o, tras su victoria en la batalla de Verti\u00e8res. El nuevo pa\u00eds adopta el nombre de Hait\u00ed, que en la lengua de sus primitivos habitantes significa \u201ctierra de monta\u00f1as\u201d, y en su historia atormentada hasta nuestros d\u00edas podemos ver lo cara que le han hecho pagar tanta libertad los due\u00f1os del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un hito historiogr\u00e1fico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Revoluci\u00f3n haitiana fue un acontecimiento de primer orden cuya trascendencia no suele resaltarse suficientemente. Con su desarrollo imbricado con el de la gran Revoluci\u00f3n francesa, la cual se entiende mal si no se considera lo ocurrido en la colonia, los eventos de aquel rinc\u00f3n del Caribe entre 1791 y 1804 marcaron un hito en la historia. En Hait\u00ed se produjo en esos a\u00f1os la primera y m\u00e1s importante de las revueltas protagonizadas por esclavos negros, y adem\u00e1s, \u00e9stos, bajo la influencia de un personaje extraordinario como fue Toussaint L\u2019Ouverture y con el apoyo inicial de la Francia revolucionaria, fueron capaces de organizar una nueva sociedad m\u00e1s justa e igualitaria, que representaba un avance enorme sobre lo existente por entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran aportaci\u00f3n de&nbsp;<em>Los Jacobinos Negros&nbsp;<\/em>fue analizar con minucioso detalle esta historia en toda su complejidad y subrayar el protagonismo en ella de unas masas negras que en muchas ocasiones se evidencia que actuaron con m\u00e1s criterio pol\u00edtico que sus l\u00edderes. Se caracteriza adem\u00e1s con este trabajo un episodio decisivo a la escala del universo colonial, pues en La Espa\u00f1ola estuvo el germen del declinar de la trata en las d\u00e9cadas que siguieron. A trav\u00e9s de esta obra, C. L. R. James nos revela de qu\u00e9 manera la infamia esclavista result\u00f3 esencial en el desarrollo capitalista de Europa, y nos muestra asimismo la capacidad de organizaci\u00f3n y lucha de sus v\u00edctimas, cualidad que no se les hab\u00eda reconocido hasta ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro aspecto muy sugestivo del libro es la imagen que en \u00e9l emerge de Toussaint L\u2019Ouverture, un brillante militar y pol\u00edtico y un hombre inteligente y bienintencionado que merece un lugar entre los grandes luchadores por la emancipaci\u00f3n humana. Pueden achac\u00e1rsele errores, pero lo cierto es que le toc\u00f3 jugar una partida endiabladamente compleja y si de algo pec\u00f3 fue de prudencia excesiva y una tendencia, cegado por altos ideales, a tejer alianzas imposibles con irreductibles enemigos de clase. En cualquier caso, con la aproximaci\u00f3n que James nos proporciona queda claro que la revoluci\u00f3n de Hait\u00ed fue en realidad un corolario de los sucesos de la metr\u00f3poli, de forma que cuando all\u00ed triunf\u00f3 la reacci\u00f3n la suerte estaba echada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Aller Fuente: Rebeli\u00f3n En la rese\u00f1a dedicada recientemente a&nbsp;Historia de las revueltas panafricanas, otro libro de C. L. R. 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