{"id":7003,"date":"2022-07-09T23:45:23","date_gmt":"2022-07-09T23:45:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7003"},"modified":"2022-07-09T23:45:25","modified_gmt":"2022-07-09T23:45:25","slug":"el-origen-como-mito-y-el-mito-del-origen","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7003","title":{"rendered":"El origen como mito y el mito del origen"},"content":{"rendered":"\n<p>Facundo Di Vincenzo<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/el-origen-como-mito-y-el-mito-del-origen\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>1. El origen como mito. La humanidad vivi\u00f3 y vive en un solo planeta, la Tierra, al menos por ahora, es cierto que hay en est\u00e9 momentos (mayo 2022) 14 de nuestra especie en el espacio en tres sitios diferentes: la nave Inspiration4 (NASA-EEUU), la Estaci\u00f3n Espacial Internacional (tripulada por astronautas rusos y de la [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. El origen como mito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La humanidad vivi\u00f3 y vive en un solo planeta, la Tierra, al menos por ahora, es cierto que hay en est\u00e9 momentos (mayo 2022) 14 de nuestra especie en el espacio en tres sitios diferentes: la nave Inspiration4 (NASA-EEUU), la Estaci\u00f3n Espacial Internacional (tripulada por astronautas rusos y de la Uni\u00f3n Europea) y la Estaci\u00f3n Espacial Tiangong (\u00abPalacio celeste\u00bb)&nbsp;de la Rep\u00fablica Popular China.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, los humanos seguimos explorando m\u00e1s all\u00e1 de lo conocido, incluso, sin acordar sobre cuales fueron nuestros or\u00edgenes. Probablemente buena parte de la humanidad ni siquiera se hace la pregunta sobre: \u00bfde d\u00f3nde venimos? Parec\u00eda que en la actualidad la humanidad se conforma con creer saber hacia d\u00f3nde vamos: en un sentido positivo; buscando encontrar habitables nuevos planetas o en un sentido negativo; hacia la autodestrucci\u00f3n, el fin del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica el tema del origen ha sido un problema para los historiadores, fil\u00f3sofos, antrop\u00f3logos, te\u00f3logos y pensadores desde al menos quinientos a\u00f1os. El nudo del problema, en s\u00edntesis: las confusiones, silenciamientos, diferencias e indiferencias respecto al tema en parte se debe a su v\u00ednculo inevitable con la Historia, para ser m\u00e1s preciso, con la disciplina hist\u00f3rica. Pensar el origen, nuestro origen desde la Historia, sin importar cual sea la corriente historiogr\u00e1fica del historiador, supone abandonar la trascendencia, en el sentido de tentarnos a elaborar una desvinculaci\u00f3n respecto a los otros humanos, tribus, comunidades y colectividades del resto del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>El te\u00f3logo y Pensador Nacional y Latinoamericano, Alberto Methol Ferr\u00e9 (Montevideo, 1929-2009) afirmaba: \u201cLa praxis hist\u00f3rica est\u00e1 determinada por la lucha amigo-enemigo. Hasta el amor pone en contradicci\u00f3n. El pr\u00edncipe de este mundo no es Dios, aunque sabemos que Cristo es su vencedor. Y no podemos disimularnos el conflicto como hoy lo hacen tantas teolog\u00edas o eclesiolog\u00edas europeas de la \u201csociedad del consumo\u201d, tan complacientemente con el mundo.[1]\u201d El conflicto del que habla Methol Ferr\u00e9 surge cuando partimos a partir de las diferencias para comprender nuestro origen. Hay un mito del origen para los griegos, romanos, egipcios, chinos, sumerios, palestinos, israelitas. Por ejemplo, para el pueblo tupa guaran\u00ed, todo comenz\u00f3 cuando Tup\u00e1 (Tup\u00e3 en guaran\u00ed), el dios supremo o dios del trueno, descendi\u00f3 a la Tierra con la ayuda de la diosa de la luna, Arasy, en un lugar descrito como un monte en la regi\u00f3n de Aregua. Desde este sitio cre\u00f3 todo sobre la tierra, incluyendo el oc\u00e9ano, la flora y los animales. Tambi\u00e9n coloc\u00f3 las estrellas en el firmamento[2] . En el caso de los incas, tenemos dos mitos de origen, el narrado por el cronista mestizo Felipe Guaman Poma de Ayala (Cuzco, 1534-1615) y el que dejo el Inca Garcilazo de la Vega (Cuzco, 1539-1616). El primero explica que fue tras un inmenso diluvio, que aparecieron cuatro j\u00f3venes, los hermanos Ayar junto a sus esposas: Ayar Manco y Mama Ocllo, Ayar Cachi y Mama Cora, Ayar Uchu y Mama Rahua, Ayar Auca y Mama Huaco. Llegaron a las tierras cordilleranas cuando el grupo ten\u00eda como objetivo la busca de tierras f\u00e9rtiles[3]. El segundo relato, del Inca Garcilazo de la Vega, narra una historia parecida aunque no id\u00e9ntica, habla de c\u00f3mo el dios Inti envi\u00f3 a los esposos (y a la vez hermanos) a la tierra para civilizar a los hombres,&nbsp;venerar al dios Sol y fundar un gran imperio. Emergiendo de las aguas del lago Titicaca, Manco C\u00e1pac y Mama Ocllo quienes una vez que llegaron a la tierra de los hombres, estos los consideraron seres divinos. All\u00ed recordaron que el sitio donde se hundir\u00eda el cetro de oro que llevaban ser\u00eda el lugar donde fundar\u00edan el imperio.&nbsp; Aunque Manco C\u00e1pac march\u00f3 hacia el norte y Mama Ocllo hacia el sur del enorme valle, el cetro fue hundido en el cerro Huanacauri donde se dio&nbsp;el&nbsp;origen del imperio inca[4]. Los europeos y americanos del atl\u00e1ntico norte, principalmente los franceses y anglo sajones (ingleses y estadounidenses) tras sus revoluciones burguesas e industriales y su colonizaci\u00f3n\/imperialismo[5] de regiones en los cincos continentes (Revoluci\u00f3n Inglesa 1642-1688, Revoluci\u00f3n de los Estados Unidos 1776, Revoluci\u00f3n Francesa 1789, Industrialismo e imperialismo 1688-1914), comienzan un proceso de elaboraci\u00f3n de mitos fundacionales que terminar\u00e1n operando como mecanismo auto justificativo de toda atrocidad cometida en nombre de la evoluci\u00f3n como del \u201cprogreso cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico\u201d. Probablemente quien m\u00e1s y mejor ha trabajado el tema del mito del origen construido por los modernos europeos es el fil\u00f3sofo argentino Enrique Dussel, quien escribe: \u201cEn los Estados modernos, la Historia se ha transformado en el medio privilegiado de formar y conformar una conciencia Nacional. Los gobiernos, las \u00e9lites dirigentes, tienen especial empe\u00f1o en educar al pueblo seg\u00fan su modo de ver la Historia. Esta se transforma en el instrumento pol\u00edtico que llega hasta la propia conciencia cultural de la masa \u2013y a\u00fan de la \u201cinteligencia\u201d. Los que poseen el poder, entonces, tienen especial cuidado de que la periodizaci\u00f3n del acontecer hist\u00f3rico nacional sea realizada de tal grado que justifique el ejercicio del gobierno por el grupo presente como un cierto climax o plenitud de un periodo que ellos realizan, conservan o pretenden cambiar. [\u2026] El primer l\u00edmite del horizonte de la Historia de un pueblo es, evidentemente, el punto de partida, o el origen de todos los acontecimientos o circunstancias de donde, en la visi\u00f3n que estudia la Historia, debe partirse comprender lo que vendr\u00e1 \u2018despu\u00e9s\u2019.[6]\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Repasemos. Cada pueblo, comunidad y\/o civilizaci\u00f3n a lo largo de la historia ha construido su propio mito de origen, de origen de su historia, y en algunos casos, han logrado desarrollar una idea del origen de todo el universo. Ese proceso sufri\u00f3 una profunda variaci\u00f3n durante la modernidad, principalmente tras las revoluciones burguesas, con su imperialismo, capitalismo y colonialismo a cuestas. Las potencias del Atl\u00e1ntico Norte deb\u00edan construir un mito de origen en com\u00fan para todas las regiones del planeta. No era una tarea sencilla ya que implicaba al menos tres operaciones en cadena. Eliminar los mitos existentes, proponer una idea de origen por encima de toda creencia, tradici\u00f3n e historia de los pueblos, finalmente, construir una idea de \u201caldea global\u201d ya pacificada, confortable, amigable, receptiva \u201cal otro cultural\u201d. Paradoja, se acepta la cultura \u201cextra\u00f1a\u201d pero no sus mitos, estos que de aqu\u00ed en m\u00e1s ser\u00e1n \u201cno reales\u201d convirti\u00e9ndolos en inofensivos para el mito dominante. \u00bfCu\u00e1l es el mito de la modernidad? El racionalismo, que tendr\u00e1 su m\u00e1xima expresi\u00f3n a partir del positivismo, con su racismo, evolucionismo y su idea-fuerza llamada \u201corden y progreso\u201d. Para ser m\u00e1s preciso, la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n del naturalista saj\u00f3n Charles Darwin (Shrewsbury, Reino Unido, 1809-1882) que llegar\u00e1 a nuestras tierras con la l\u00f3gica de \u201ccivilizaci\u00f3n o barbarie\u201d y ser\u00e1 la punta de lanza de la segunda conquista sobre los pueblos de las Am\u00e9ricas, como la llam\u00f3 el antrop\u00f3logo brasile\u00f1o Darcy Ribeiro[7], 1000 veces m\u00e1s atroz y cruel que la primera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Los humanos llegan a las Am\u00e9ricas. La desmitificaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El humano no es originario de Am\u00e9rica. No tenemos pueblos originarios, esa es una huella, dir\u00eda el historiador italiano Carlo Guinzburg[8], de un problema\/tema\/drama que no es nuestro. Nosotros no construimos el racismo, lo sufrimos. Verdadera paradoja ser\u00eda partir de un origen falso para combatir otro mito del origen falso.<\/p>\n\n\n\n<p>Los humanos son originarios de \u00c1frica, en 1987 los investigadores estadounidenses Rebecca Cann, Stoneking y Wilson validaron su hip\u00f3tesis sobre que el Homo sapiens (del lat\u00edn homo, \u2018hombre\u2019, y sapiens, \u2018sabio\u2019) se origin\u00f3 en \u00c1frica hace unos 140 000 y 290 000 a\u00f1os atr\u00e1s. El acuerdo generalmente sobre las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de la anatom\u00eda del Homo sapiens incluye un cr\u00e1neo altamente redondeado, retracci\u00f3n facial y un esqueleto ligero y esbelto, en contra de uno pesado y robusto. Los primeros f\u00f3siles con estas caracter\u00edsticas se encontraron en \u00c1frica oriental en el r\u00edo Omo (Kenia), siendo fechados en aproximadamente 195 000 a\u00f1os, tambi\u00e9n se han hallado restos similares en el rio Zambeze, que tiene un recorrido hacia el indico atravesando Zambia, Zimbabue y Mozambique, otros arque\u00f3logos consideran los restos f\u00f3siles descubiertos en Sud\u00e1frica y Marruecos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde \u00c1frica los humanos comenzaron las migraciones, un proceso que dur\u00f3 miles de a\u00f1os, hacia las dem\u00e1s regiones del planeta. Buena parte de los investigadores acuerdan en que, en plena \u00e9poca glacial (probablemente hace unos 20 000 a\u00f1os), peque\u00f1os grupos de cazadores<\/p>\n\n\n\n<p>atravesaron sin saberlo, las tierras de Beringia (actual estrecho de Bering), que, entonces, era un corredor terrestre que un\u00eda el extremo oriental de Asia con Am\u00e9rica, y fueron ocupando, poco a poco, el espacio americano, desde el Norte al Sur.[9]<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se afirma entonces que existen pueblos originarios? \u00bfes una reacci\u00f3n al mito de la modernidad surgido en el Atl\u00e1ntico Norte? \u00bfes una forma de autoafirmaci\u00f3n frente a la hist\u00f3rica explotaci\u00f3n, exclusi\u00f3n, marginaci\u00f3n y silenciamientos que han sufrido los pueblos de las Am\u00e9ricas? Probablemente haya un poco de cada una de estas cuestiones de fondo al momento de hablar de \u201cpueblos originarios\u201d de Am\u00e9rica. Lo cierto es que los humanos llegan a las Am\u00e9ricas desde Asia, pero antes, en un recorrido que llevo miles de a\u00f1os, hab\u00edan ya pasado por Europa y Ocean\u00eda partiendo desde \u00c1frica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el tema, me gustar\u00eda traer dos reflexiones. La primera, otra vez, de Enrique Dussel quien escribe: \u201c&lt;Desmitificar&gt; en historia es destruir los particularismos que impiden la aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n de un fen\u00f3meno que s\u00f3lo puede y debe ser comprendido teniendo en cuenta los horizontes que le limitan, y que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, no es otra que la Historia Universal \u2013que pasando por la prehistoria y la paleontolog\u00eda se entronca con la temporalidad c\u00f3smica-. Querer explicar la historia de un pueblo partiendo o tomando como punto de partida algunos hechos relevantes \u2013aunque sean heroicos y que despiertan toda la sentimentalidad de generaciones- que se sit\u00faan al comienzo del siglo XIX o del XVI, es simplemente &lt;mitificar&gt;, pero no &lt;historiar&gt;.\u201d[10] La segunda reflexi\u00f3n, es de otro fil\u00f3sofo iberoamericano, Alberto Wagner de Reyna (Lima, 1915-2006), quien afirma: \u201c\u00bfCu\u00e1l es la situaci\u00f3n actual? \u00bfC\u00f3mo se presenta el panorama en el cambio de milenio? Aparte de nostalgias orientalistas muy minoritarias y del sobreviviente doctrinarismo marxista \u2013en muchos pa\u00edses, y por razones obvias, mas latente que declarado-, se puede decir que dos tendencias (que no se excluyen necesariamente, pues parten de postulados categ\u00f3ricamente distintos) dominan el panorama filos\u00f3fico de esta parte de Am\u00e9rica: 1. De un lado tenemos un pensar que echa ra\u00edces en las ya inquietudes nacionalistas, indigenistas o regionalistas y trata de darle expresi\u00f3n filos\u00f3fica. Estos empe\u00f1os, a veces se emparentan con un neo marxismo en su preocupaci\u00f3n por la realidad social y la alienaci\u00f3n pol\u00edtica y cultural , que responde a movimientos semejantes en otras partes del llamado Tercer Mundo. Dentro de su historicismo asumen perfiles antioccidentales de un pluralismo agresivo y a ratos \u2013parad\u00f3jicamente- ajenos a la realidad que vive el mundo. Filosofar es entonces dram\u00e1tico (y algo melanc\u00f3lico) meditar sobre Iberoam\u00e9rica supuestamente alienada por lo Ib\u00e9rico y presa del imperialismo (del Norte), y sobre el hombre que se encuentra en esta encrucijada. En \u00faltimo t\u00e9rmino filosofar resulta as\u00ed siendo filosofar sobre la filosof\u00eda indo (y eventualmente) afroamericana. Pero en otros casos el proceso intelectivo se orienta hacia una afirmaci\u00f3n \u2013sin complejos- de lo propio, hacia una reivindicaci\u00f3n de la identidad regional, sentida y jubilosamente aceptada, asumiendo y renovando la gran tradici\u00f3n espiritual a la cual pertenece. En contraste con la anterior, es \u00e9sta una reflexi\u00f3n optimista y abierta, libre de la obligaci\u00f3n de restaurar lo fenecido y reparar entuertos.[11]\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Una revisi\u00f3n a la Historia Universal bajo la Cruz del Sur<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arribamos a otras preguntas, nuevas inquietudes y problemas. Como dice Dussel, \u201cel historiador podr\u00e1 conformarse con esto, mientras que el fil\u00f3sofo, que busca los fundamentos \u00faltimos de los elementos que constituyen lo latinoamericano\u201d deber\u00e1 retroceder m\u00e1s all\u00e1 de la edad media para desmenuzar el sentido de Iberoam\u00e9rica. Quiz\u00e1s quien mejor realizo esta enorme tarea con notables resultados ha sido el fil\u00f3sofo argentino Alberto Buela Lamas en su libro&nbsp;<em>El sentido de Am\u00e9rica. (Seis ensayos en busca de nuestra identidad).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En una revisi\u00f3n por la historia de las ideas, Alberto Buela reconoce dos tendencias o l\u00edneas de pensamiento que convergen en Argentina, la hisp\u00e1nica y la anglo-francesa. Me interesa resaltar que a diferencia de la mayor\u00eda de los estudiosos sobre el tema, Buela no las contrapone ni la descarta, sino que considera a las dos corrientes de pensamiento articuladas. Dice: \u201cla primera [hisp\u00e1nica] nos otorga nuestra configuraci\u00f3n originaria a partir del siglo XVI, y sin interferencia, nos inculca valores durante casi tres siglos. La segunda [anglo-francesa] comienza su gesta desde los primeros a\u00f1os del siglo XIX y de all\u00ed conviven las dos hasta nuestros d\u00edas. Una encarnada en figuras como San Mart\u00edn, Belgrano, Rosas, los caudillos Yrigoyen y Per\u00f3n; la otra representada por hombres como Rivadavia, Mitre, Sarmiento, Roca, Avellaneda, J.B. Justo y Rojas.\u201d[12]<\/p>\n\n\n\n<p>Observo en este punto, dos aportes significativos sobre el tema que los estudiosos Gellner, Hobsbawm, B. Anderson y tantos otros no tienen presentes en sus trabajos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, la incorporaci\u00f3n e importancia de una serie de hombres, de figuras hist\u00f3rico pol\u00edticas, al momento de pensar \u201clo nacional\u201d. En otras palabras, y siguiendo la interpretaci\u00f3n de la historia como algo viviente y vivificador, estos l\u00edderes de las luchas por la emancipaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n nacional irremediablemente act\u00faan, con sus acciones creativas, transformando la sustancia de \u201clo nacional\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, mientras que la cosmovisi\u00f3n evolucionista, progresista y euroc\u00e9ntrica\u2013imperialista (OTAN) impide considerar los sincretismos, fusiones y transculturaciones propias de la esencia de \u201clo nacional\u201d en las naciones de Iberoam\u00e9rica, en el estudio de Alberto Buela, observo que estas derivaciones y asimetr\u00edas son asumidas. En consecuencia, el fil\u00f3sofo Nacional no cae en el embudo problem\u00e1tico en el que se encuentran Gellner\/Hobsbawm\/B. Anderson, obst\u00e1culo metodol\u00f3gico que los lleva a dise\u00f1ar argumentaciones en donde prima \u201clo imaginario\u201d, \u201clo narrativo\u201d y \u201clo ling\u00fc\u00edstica\u201d; verdadera tragedia para el oficio, pues los historiadores terminan elaborando sus estudios sobre \u201clo nacional\u201d a partir del alejamiento de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Encuentro que buena parte de los llamados estudios decoloniales o de la descolonizaci\u00f3n,[13] bien intencionados en su b\u00fasqueda por reconocer las contribuciones de las periferias en la historia universal, nacidos en la vor\u00e1gine de estos extra\u00f1amientos (1980-1990) han sido tambi\u00e9n arrastrados por las teor\u00edas del discurso y los estudios sobre \u201cel giro linguistico\u201d, y en esa medida, amontonados en un mismo embudo problem\u00e1tico que los anteriores, terminaron hurgando en los relatos, imaginarios, discursos, aquello que se encuentra en los acontecimientos. Observo que estas diversificaciones, digo, los estudios de minor\u00edas (g\u00e9nero, raciales, migrantes, desclasados, \u00e9tnicos) operaron diluyendo el sentido de los acontecimientos, desintegrando y desatendiendo las dimensiones de an\u00e1lisis ligadas a cualquier hecho hist\u00f3rico (dimensi\u00f3n pol\u00edtica\/social\/econ\u00f3mica\/espiritual) en las Am\u00e9ricas. Afirmaba el posicionado fil\u00f3sofo y antrop\u00f3logo franc\u00e9s Paul Ric\u0153ur (Valence, 1913-2015): \u201cla palabra es un acontecimiento\u201d[14], hoy ya es tiempo de corregirlo y recordar que un acontecimiento es un acontecimiento y una palabra es una palabra. Los relatos y elucubraciones teol\u00f3gicas de este grupo de acad\u00e9micos y acad\u00e9micas no son el motor de la historia, menos a\u00fan para los pueblos de Iberoam\u00e9rica, regi\u00f3n del mundo con menos del 20% de su poblaci\u00f3n con conocimientos universitarios (2018)[15].<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, los decoloniales o estudiosos de la descolonizaci\u00f3n discuten la modernidad, interpelan a la matriz euroc\u00e9ntrica con su esquema universal aunque no plantean en profundidad ni estudian que transformaciones culturales, hist\u00f3ricas, pol\u00edticas, econ\u00f3micas, sociales, religiosas; que sucedieron en el periodo indiano o colonial americano. M\u00e1s bien, iluminan a las voces silenciadas llegando a concluir que Am\u00e9rica Latina es una suerte de regi\u00f3n en donde prima lo diverso, lo m\u00faltiple y heterog\u00e9neo, en ese sentido, sus trabajos terminan aportando a\u00fan m\u00e1s a la disgregaci\u00f3n de una regi\u00f3n, que para Alberto Buela, es una sola por naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocas palabras, la diversidad es un ant\u00f3nimo de la unidad y en ese sentido, para los Iberoamericanos, el uso de la palabra es pol\u00edtica, cultural, social y geopol\u00edticamente incorrecto y peligroso. Principalmente porque, como se\u00f1ala Buela, se lo utiliza con una valoraci\u00f3n positiva. R\u00e1pidamente intentar\u00e9 explicar la ligaz\u00f3n de este t\u00e9rmino con la cosmovisi\u00f3n que propone para el mundo la OTAN (liberal, individualista, mercantil, imperialista).<\/p>\n\n\n\n<p>Varios pensadores han estudiado las cuevas ocultas del progresismo (Leonardo Castellani, Julio Meinvielle, Ram\u00f3n Doll, Alberto Buela, Aleksandr Dugin, Esteban Montenegro)[16]. Estos autores, en la mayor\u00eda de los casos, rastrearon la etimolog\u00eda de la palabra progreso. El t\u00e9rmino progreso\/<em>progressus<\/em>&nbsp;que se usa en nuestros d\u00edas deriva de t\u00e9rmino griego&nbsp;<em>pr\u00f3odos<\/em>, que significa \u201csalir de s\u00ed mismo y dirigirse hacia lo otro\u201d[17]. Los neoplat\u00f3nicos llamaron&nbsp;<em>pro\u00f3dos&nbsp;<\/em>al recorrido o manifestaci\u00f3n que nace del origen, de DIOS, y que se dirige hacia lo terrenal, al humano y su pensamiento. Han pasado muchos a\u00f1os y la palabra ha sido reconvertida en nuestros tiempos, parecer\u00eda que el progresismo acelero la marcha y desde mediados del siglo XX se ha alejado m\u00e1s y m\u00e1s de la unicidad, entendiendo por ello, la identidad mestiza con su cultura iberoamericana (ind\u00edgena e ib\u00e9rica), sus lenguas latinas y su cristiano plebeyo. Como afirma Dugin, \u201cLa diversidad es la expresi\u00f3n de la lejan\u00eda. Es la aceptaci\u00f3n de que somos diferentes, distintos, ajenos y, peor a\u00fan, de que esas bifurcaciones tienen una valoraci\u00f3n positiva.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, no es positivo para nosotros, los iberoamericanos, que esas diversidades nos unan m\u00e1s a quienes explotan nuestros recursos, destruyen nuestros ecosistemas y nos dominan con los mecanismos m\u00e1s siniestros que a nuestros vecinos y a los hombres y mujeres que viven lejos de las ciudades puertos latinoamericanas. En nuestra regi\u00f3n, lo distinto se ensambla, muta, se incorpora e unifica. No se acepta ni se respeta. Esos son modismos de las urbes europeas mal copiados por una casta de periodistas, pol\u00edticos e intelectuales (ensamblados por la colonizaci\u00f3n cultural ejecutada por la OTAN) que dominan los medios de comunicaci\u00f3n hegem\u00f3nicos y que hoy constituyen lo que llaman \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d. Adem\u00e1s, \u00bfLa OTAN tiene pensamiento diverso cuando se trata de resolver que se debe hacer respecto a los territorios ocupados por los Imperialismos del Atl\u00e1ntico Norte en Iberoam\u00e9rica (Islas Malvinas, Panam\u00e1, Puerto Rico, Guantanamo, etc\u2026)? Al respecto afirma Alberto Buela: \u201cNo es entreteni\u00e9ndose \u2013al mejor estilo europeo- en disquisiciones eruditas respecto de tal o cual matiz o aspecto puntual de \u00e9ste o aqu\u00e9l fil\u00f3sofo en donde encuentra su lugar el pensador hispanoamericano, menos lo es a\u00fan, ensuciando los pizarrones al mejor estilo de la filosof\u00eda anglosajona del norte del continente, con f\u00f3rmulas l\u00f3gico-matem\u00e1ticas carentes de predicaci\u00f3n de existencia. Nuestro lugar propio es, a partir de nuestro&nbsp;<em>genius loci<\/em>&nbsp;\u2013clima, suelo, paisaje- explicitar la identidad cultural. Es responder a la pregunta qu\u00e9 somos, sin caer, a la vez, en el mero pintoresquismo indigenista, pero de tal manera que nuestra respuesta, explicitando nuestro arraigo, tenga validez universal\u201d[18].<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. Iberoam\u00e9rica contra Occidente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo del sustancioso libro, Alberto Buela demuestra con claridad que lo Iberoamericano no se define por lo no Occidental o lo no Europeo, no obstante, justamente por no asumir esa europeizaci\u00f3n lo iberoamericano se constituye como un basti\u00f3n de resistencia a la l\u00f3gica \u2013intr\u00ednseca- imperial del \u201cviejo continente\u201d[19]. \u00bfQu\u00e9 define lo Nacional Iberoamericano entonces? Varios rasgos o \u201cPrincipios vitales\u201d:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>La comunidad de lengua que sostiene la mayor\u00eda del pueblo iberoamericano. En este punto el fil\u00f3sofo incluye a los brasile\u00f1os a pesar de su idioma, dice: \u201cCon justa raz\u00f3n puede decir el Prof. Juan Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Arregui que Iberoam\u00e9rica, incluido Brasil, cuyo idioma es casi el nuestro, re\u00fane los requisitos de una verdadera Naci\u00f3n\u2026Iberoam\u00e9rica es una cultura \u00fanica. [\u2026][20]\u201d<\/li><li>Lo cat\u00f3lico americanizado, que se manifiesta a nivel sensible a trav\u00e9s de los tiempos desde la llegada de los primeros humanistas cristianos pero tambi\u00e9n con las creencias, costumbres y tradiciones precolombinas, con las que se ensambla y sincretiza emocional y culturalmente en la devoci\u00f3n a la virgen Mar\u00eda o en las ceremonias a la Pacha Mama. Dice Alberto Buela: \u201ceste entrecruzamiento entre lo cat\u00f3lico y lo indigenista, aun pecando de heterodoxo, es la mejor resistencia tanto a la penetraci\u00f3n yanqui, en este plano, a trav\u00e9s del estoicismo morm\u00f3n, que tolera la explotaci\u00f3n como mandato divino, como el racionalismo cristiano vaciado de contenido que nos ofrece la Europa decadente.[21]\u201d<\/li><li>La continuidad territorial. Por historia, tradiciones, luchas, memoria y costumbres afines, en Iberoam\u00e9rica prevalece una idea de Patria (tierra de nuestros padres \u2013lo espa\u00f1ol\/lo ind\u00edgena) que va m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras, dice Buela: \u201cestablecidas por los nacionalismos olig\u00e1rquicos\u201d. Esta caracter\u00edstica, que arraiga en el pueblo, delimita y ajusta lo nacional negando toda voluntad imperial cuando est\u00e1 se insin\u00faa dice Buela: \u201cderechos de nacionalidad sobre territorios alejados de ella. Gran Breta\u00f1a sobre Malvinas o Belice, Francia sobre la Guayanas, EEUU sobre el Canal de Panam\u00e1, son entre otros, casos sufridos de Iberoam\u00e9rica que niegan rotundamente este rasgo Nacional.[22]\u201d<\/li><li>La cosmovisi\u00f3n que sustenta el pueblo Iberoamericano. Alberto Buela es muy preciso al momento de explicar esta noci\u00f3n, en realidad hasta se podr\u00eda decir que engloba o abraza a todos los dem\u00e1s principios, en otras palabras, es el elemento que funciona como nexo fundamental de comunidades ficticiamente separadas[23]. Dice Buela: \u201cUna cosmovisi\u00f3n es algo m\u00e1s que una concepci\u00f3n te\u00f3rica del mundo. Por ello su concepto es m\u00e1s amplio que el de la filosof\u00eda o religi\u00f3n. Pues ella, adem\u00e1s de una visi\u00f3n de conjunto de la naturaleza y el hombre, implica acci\u00f3n, es decir, vivencias concretas; es por ello que una cosmovisi\u00f3n no es obra de un fil\u00f3sofo o un sant\u00f3n, sino que ella se genera como la obra de una \u00e9poca.[24]\u201d La cosmovisi\u00f3n refiere a principios configuradores de la vida, que afectan a la comunidad, \u201cal n\u00facleo aglutinado\u201d y que, seg\u00fan el fil\u00f3sofo Nacional, afloran en situaciones l\u00edmites.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>[1] Methol Ferr\u00e9, Alberto, \u201cPol\u00edtica y Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n\u201d,&nbsp;<em>V\u00edspera,<\/em>&nbsp;n\u00b0 34, abril 1974, p. 6.<\/p>\n\n\n\n<p>[2] Colman, Narciso (Rosicr\u00e1n), Nuestros antepasados: poema guaran\u00ed etnogen\u00e9tico y mitologico: protohistoria de la raza guaran\u00ed: seguida de un estudio etimol\u00f3gico de los mitos, nombres y voces empleados, Asunci\u00f3n, Imprenta \u201cEl arte\u201d, 1929.<\/p>\n\n\n\n<p>[3] Inca Garcilaso de la Vega,&nbsp;<em>Historia General del Per\u00fa<\/em>&nbsp;[1617] \u20133 tomos-, Universidad Nacional de Puebla, M\u00e9xico, 1953.<\/p>\n\n\n\n<p>[4] Guaman Poma de Ayala, Felipe,&nbsp;<em>Primer Nueva Cr\u00f3nica y Buen Gobierno<\/em>&nbsp;[1615], Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico D.F., 2010.<\/p>\n\n\n\n<p>[5] El reconocido historiador brit\u00e1nico Eric Hobsbwam ha definido el periodo que va desde la Revoluci\u00f3n Inglesa hasta la Gran Guerra (1688 \u2013 1914) como los tiempos de la Industria y el Imperio. Hobsbawm, Eric,&nbsp;<em>ef<\/em>, Buenos Aires, Ariel, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>[6] Dussel, Enrique,&nbsp;<em>Hip\u00f3tesis para el estudio de Latinoam\u00e9rica en la Historia Universal<\/em>, Editorial Las Cuarenta, Buenos Aires, 2018, p. 18.<\/p>\n\n\n\n<p>[7] Ribeiro, Darcy,&nbsp;<em>Las Am\u00e9ricas y la Civilizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;[3 tomos], Centro Editor de Am\u00e9rica Latina, Buenos Aires, 1969.<\/p>\n\n\n\n<p>[8] Guinzburg, Carlo,&nbsp;<em>Mitos, Emblemas e Indicios: Morfolog\u00eda e historia<\/em>, Gedisa, Barcelona, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p>[9] Jaramillo, Ana (Directora),&nbsp;<em>Atlas hist\u00f3rico de Am\u00e9rica Latina y el Caribe<\/em>, EDUNLA, Remedios de Escalada, 2016, p. 45.<\/p>\n\n\n\n<p>[10] Dussel, Enrique,&nbsp;<em>Hip\u00f3tesis para el estudio de Latinoam\u00e9rica en la Historia Universal<\/em>, op., cit., p. 20.<\/p>\n\n\n\n<p>[11] Wagner de Reyna, Alberto,&nbsp;<em>Crisis de la Aldea Global. Ensayos de Filosof\u00eda y fe cristiana<\/em>, Ediciones del Copista, C\u00f3rdoba, 2001, pp. 115-116.<\/p>\n\n\n\n<p>[12] Ib\u00eddem, p. 19.<\/p>\n\n\n\n<p>[13] Algunos trabajos que expresan la tendencia se\u00f1alada de la corriente decolonial o de la descolonizaci\u00f3n son: Mignolo, Walter, \u201cLa colonialidad del poder y la experiencia cultural latinoamericana\u201d. En Roberto Brice\u00f1o-Le\u00f3n y Heinz R. Sonntag (eds.),&nbsp;<em>Pueblo, \u00e9poca y desarrollo: la sociolog\u00eda de Am\u00e9rica Latina<\/em>, Caracas, Nueva Sociedad, 1998; Walsh, Catherine, \u201cIntroducci\u00f3n. (Re)pensamiento cr\u00edtico y (de)colonialidad\u201d, en: Catherine Walsh (ed.),&nbsp;<em>Pensamiento cr\u00edtico y matriz (de)colonial. Reflexiones latinoamericanas<\/em>&nbsp;(pp. 13-35), Quito, Universidad Andina Sim\u00f3n Bol\u00edvar, 2004; Quijano, An\u00edbal, \u201cColonialidad del poder, eurocentrismo y Am\u00e9rica Latina\u201d. En Edgardo Lander (ed.),&nbsp;<em>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas<\/em>&nbsp;(pp. 201-245), Buenos Aires, Clacso, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>[14] Ric\u0153ur, Paul,&nbsp;<em>El conflicto de las interpretaciones. Ensayo de hermen\u00e9utica<\/em>, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p>[15] Garc\u00eda de Fanelli, Ana,&nbsp;<em>Panorama de la educaci\u00f3n superior en Iberoam\u00e9rica a trav\u00e9s de los indicadores de la Red \u00edndices<\/em>, Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnolog\u00eda y la Sociedad, Lima, 2018. Disponible en:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.redindices.org\/novedades\/84-panorama-de-la-educacion-superior-en-iberoamerica-a-traves-de-los-indicadores-de-la-red-indices\">http:\/\/www.redindices.org\/novedades\/84-panorama-de-la-educacion-superior-en-iberoamerica-a-traves-de-los-indicadores-de-la-red-indices<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>[16] Castellani, Leonardo,&nbsp;<em>Esencia del Liberalismo<\/em>, Buenos Aires, Ediciones Dictio, 1976; Meinvielle, Julio,&nbsp;<em>Un progresismo vergonzante<\/em>, Buenos Aires, Cruz y Fierro Editores, 1967; Doll, Ram\u00f3n, Liberalismo.&nbsp;<em>En la literatura y en la pol\u00edtica, Buenos Aires<\/em>, Claridad, 1934; Buela, Alberto,&nbsp;<em>Teor\u00eda del disenso<\/em>, Buenos Aires, Nomos, 2020; Dugin, Aleksandr,&nbsp;<em>Logos argentino. Metaf\u00edsica de la Cruz del Sur<\/em>, Buenos Aires, Nomos, 2018; Montenegro, Esteban,&nbsp;<em>Pampa y estepa<\/em>, Buenos Aires, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p>[17] Dugin, Aleksandr,&nbsp;<em>Logos argentino. Metaf\u00edsica de la Cruz del Sur<\/em>, op., cit., p. 21.<\/p>\n\n\n\n<p>[18] Buela, Alberto, \u201cElementos estructurales de la Conciencia Nacional\u201d, en: Buela, Alberto,&nbsp;<em>El sentido de Am\u00e9rica (Seis ensayos en busca de nuestra identidad)<\/em>, op., cit., p. 35.<\/p>\n\n\n\n<p>[19] Buela, Alberto, \u201cSobre una Cosmovisi\u00f3n Nacional\u201d, en: Buela, Alberto,&nbsp;<em>El sentido de Am\u00e9rica (Seis ensayos en busca de nuestra identidad)<\/em>, op., cit., p. 20.<\/p>\n\n\n\n<p>[20] Hern\u00e1ndez Arregui,&nbsp;<em>Juan Jos\u00e9, Peronismo y Socialismo<\/em>, Buenos Aires, Corregidor, 1973, p. 22. [Libro citado por Alberto Buela)<\/p>\n\n\n\n<p>[21] Buela, Alberto, \u201cSobre una Cosmovisi\u00f3n Nacional\u201d, en: Buela, Alberto,&nbsp;<em>El sentido de Am\u00e9rica (Seis ensayos en busca de nuestra identidad)<\/em>, op., cit., p. 24.<\/p>\n\n\n\n<p>[22] Ib\u00eddem, pp. 24-25.<\/p>\n\n\n\n<p>[23] Sobre el tema de la idea de comunidad y la aparente disgregaci\u00f3n que propone los ide\u00f3logos, intelectuales y dem\u00e1s difusores del posmoprogresismo, recomiendo la lectura de los textos: Podetti, Amelia,&nbsp;<em>Comunidad disociada y sus fil\u00f3sofos<\/em>,&nbsp;<em>Revista Hechos e ideas<\/em>, Buenos Aires, A\u00f1o 2, N\u00ba 8, Tercera \u00e9poca, Enero-Abril 1975, pp. 70-88 y Kusch, Rodolfo,&nbsp;<em>Geocultura del hombre americano<\/em>, Buenos Aires, Fernando Garc\u00eda Cambeiro, 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>[24] Buela, Alberto, \u201cSobre una Cosmovisi\u00f3n Nacional\u201d, en: Buela, Alberto,&nbsp;<em>El sentido de Am\u00e9rica (Seis ensayos en busca de nuestra identidad)<\/em>, op., cit., p. 26.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Facundo Di Vincenzo. Doctor en Historia, Especialista en Pensamiento Nacional y Latinoamericano, Profesor de Historia (USal, UNLa, UBA) Docente e Investigador del Centro de Estudios de Integraci\u00f3n Latinoamericana \u201cManuel Ugarte\u201d y del Instituto de Problemas Nacionales (UNLa), Columnista Programa Radial, Malvinas Causa Central, Megaf\u00f3n FM 92.1<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Facundo Di Vincenzo Fuente: Rebeli\u00f3n 1. El origen como mito. 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