{"id":7134,"date":"2022-07-29T10:40:57","date_gmt":"2022-07-29T10:40:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7134"},"modified":"2022-07-29T10:40:59","modified_gmt":"2022-07-29T10:40:59","slug":"guerra-y-paz-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7134","title":{"rendered":"Guerra y paz en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"\n<p>Jos\u00e9 Natanson<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/guerra-y-paz-en-el-siglo-xxi\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La llegada al poder de Barack Obama produjo un cambio en la manera en que Estados Unidos entiende las guerras.<\/p>\n\n\n\n<p>Hundido hasta las rodillas en el barro de Irak y hasta el cuello en Afganist\u00e1n, el flamante Presidente necesitaba encontrar una salida: la respuesta fueron, por supuesto, los drones, que hoy surcan los cielos de Medio Oriente, el Sur de Asia y \u00c1frica identificando y asesinando presuntos terroristas. En su primer a\u00f1o en la Casa Blanca Obama orden\u00f3 m\u00e1s ataques con aviones no tripulados que en los dos mandatos de George W. Bush y cuando dej\u00f3 el gobierno hab\u00eda multiplicado por diez las operaciones de este tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este giro operacional respond\u00eda a la necesidad del Presidente progresista de reducir la presencia militar de Estados Unidos en Medio Oriente, que se hab\u00eda vuelto demasiado mortal en t\u00e9rminos de vidas, demasiado cara en t\u00e9rminos econ\u00f3micos y demasiado desprestigiante en t\u00e9rminos de imagen. Las \u201cguerras h\u00edbridas\u201d (ya volveremos sobre el tema) en las que se hab\u00edan transformado las ocupaciones de Afganist\u00e1n e Irak y en la que pod\u00eda derivar el conflicto sirio se hab\u00edan vuelto sencillamente intolerables.<\/p>\n\n\n\n<p>Desarrollados en sucesivas pruebas piloto en los a\u00f1os previos, los drones constituyen un avance \u00fanico en la historia de la guerra, la consumaci\u00f3n del objetivo que los fabricantes de armas vienen persiguiendo desde que el primer&nbsp;<em>homo sapiens<\/em>&nbsp;tom\u00f3 una piedra para part\u00edrsela en la cabeza a su compa\u00f1ero de cueva: ampliar la distancia entre victimario y v\u00edctima de modo tal de poder derribar al blanco elegido reduciendo al m\u00e1ximo la exposici\u00f3n; en otras palabras, matar sin riesgo de caer muerto (1). Los drones, cuyos modelos m\u00e1s mort\u00edferos han sido bautizados con nombres como Reaper (La Parca) o Predator (Depredador), pueden operar en cualquier momento y en pr\u00e1cticamente cualquier lugar del planeta (los m\u00e1s avanzados vuelan un d\u00eda entero sin reposar), sin exponer a sus pilotos, que cuando termina el turno vuelven a cenar con sus familias a sus casas cerca de alguno de los centros de operaciones de la CIA en Texas, Nueva York o Virginia (aunque probablemente con alg\u00fan nivel de estr\u00e9s postraum\u00e1tico) (2).<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez m\u00e1s efectivos y letales, los drones evitan las complicaciones de la captura, el traslado y el juicio de los prisioneros, neutralizando las cr\u00edticas que recibi\u00f3 la administraci\u00f3n Bush por las torturas en Abu Ghraib y Guant\u00e1namo. El cinismo de la operaci\u00f3n \u2013evitar la tortura del acusado por v\u00eda de su asesinato inapelable\u2013 encierra la clave de su eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los asesinatos selectivos en territorio extranjero \u2013la mayor\u00eda de ellos cometidos en pa\u00edses con los cuales Estados Unidos mantiene relaciones diplom\u00e1ticas\u2013 suponen una violaci\u00f3n del derecho internacional y la negaci\u00f3n de cualquier posibilidad de juicio justo o defensa en tribunales (y esto sin contar los \u201cerrores\u201d en la identificaci\u00f3n de los blancos, los \u201cda\u00f1os colaterales\u201d y las bajas civiles). De hecho, el equipo legal de Obama se sinti\u00f3 en la obligaci\u00f3n de construir una rebuscada arquitectura jur\u00eddica para justificar los ataques, basada en la idea de \u201cdefensa propia\u201d y la discutible noci\u00f3n de \u201cpeligro inminente extendido\u201d, clasificando como \u201cfuerzas vinculadas\u201d a Al Qaeda a organizaciones sin ning\u00fan v\u00ednculo real con la red de Osama Ben Laden, como la organizaci\u00f3n somal\u00ed Al Shabaab.<\/p>\n\n\n\n<p>Dotado de una lucidez intelectual y una claridad expositiva infrecuentes para un l\u00edder de su nivel, Obama expuso m\u00e1s de una vez en p\u00fablico la disyuntiva de bajar los costos mortales de la guerra al precio de vulnerar las garant\u00edas y los derechos de las personas. En su pel\u00edcula&nbsp;<em>Enemigo invisible<\/em>, el director Gavin Hood expone con sobriedad y buen pulso los dilemas \u00e9ticos de la guerra moderna. La historia comienza cuando la inteligencia brit\u00e1nica descubre que un grupo de terroristas reunidos en Kenia a los que ven\u00eda vigilando de cerca est\u00e1n a punto de cometer un atentado suicida que podr\u00eda provocar cientos de v\u00edctimas civiles. La orden es matarlos desde un dron. Pero cuando est\u00e1 a punto de disparar el piloto estadounidense encargado de la operaci\u00f3n identifica a una ni\u00f1a peque\u00f1a que vende panes en la puerta de la casa; lo m\u00e1s probable es que muera en el ataque. El piloto se niega, y abre una trama de dudas, sospechas y discusiones. Retengo de la pel\u00edcula tres frases. La primera es la de la coronela brit\u00e1nica a cargo de coordinar la operaci\u00f3n: \u201cEst\u00e1n por cometer un atentado en el que va a morir mucha gente y nadie quiere apretar el gatillo\u201d. La segunda es la observaci\u00f3n de un consejero pol\u00edtico: \u201cSi ellos matan a 80 personas, nosotros ganamos la guerra de propaganda; si nosotros matamos a la nena, la ganan ellos\u201d. La tercera es la respuesta del primer ministro brit\u00e1nico cuando le piden que decida: \u201cEviten el atentado procurando resguardar la vida de los civiles\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En su \u00faltimo libro (3), el historiador y especialista en derecho internacional Samuel Moyn analiza el modo en que el nuevo enfoque estadounidense de asesinatos selectivos mediante drones constituye un intento por \u201chumanizar\u201d la guerra. Al no recurrir a la infanter\u00eda, los bombardeos indiscriminados o los tanques que arrasan todo a su paso, es decir al evitar el modelo Vietnam, el \u201cgiro humano\u201d de la guerra reduce, en efecto, la cantidad de muertes. \u201cEn t\u00e9rminos absolutos y relativos, se maltrata a menos prisioneros y mueren menos civiles que en el pasado\u201d, escribe Moyn.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el costo es alt\u00edsimo. No solo por la violaci\u00f3n a los derechos humanos de los acusados o por las numerosas v\u00edctimas colaterales, como la nena que vende pan en la puerta de la casa de Nairobi, sino, m\u00e1s en general, por la extensi\u00f3n de los l\u00edmites, territoriales y temporales, de la guerra. Al hacerse \u201cm\u00e1s humana\u201d, la guerra se extiende en tiempo y espacio; sus fronteras se diluyen. El nuevo enfoque de la guerra \u2013ubicua y perpetua\u2013 ya no busca la ocupaci\u00f3n sino el control de las sociedades por medio de la vigilancia. Una guerra sin frentes directos, que se transforma en un sistema de control humano, con los Estados como gendarmes.<\/p>\n\n\n\n<p>En la rese\u00f1a del libro de Moyn publicada en<em>&nbsp;The New York Times&nbsp;<\/em>(4), la periodista Jennifer Szalai escribi\u00f3: \u201cAntes, los estadounidenses sol\u00edan pensar en un futuro m\u00e1s all\u00e1 de la guerra misma. Sin embargo, las guerras eternas de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas parecen haber provocado una fijaci\u00f3n en los medios en lugar de un ajuste de cuentas con los fines: una discusi\u00f3n ansiosa sobre c\u00f3mo se comportan las fuerzas estadounidenses en el extranjero en lugar de una discusi\u00f3n sustantiva sobre por qu\u00e9 est\u00e1n all\u00ed\u201d. Moyn lo resume en una frase: \u201cLuchamos contra los cr\u00edmenes de guerra pero nos hemos olvidado de la guerra como crimen\u201d. El resultado es claro: en la medida en que la guerra se vuelve m\u00e1s tolerable (para la sociedad estadounidense), la paz como objetivo superior se aleja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ucrania como pantano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque podemos rastrear su origen a la constituci\u00f3n del Rus de Kiev a fines del siglo IX, la integraci\u00f3n al imperio ruso de vastas \u00e1reas de la actual Ucrania en el siglo XVIII o la construcci\u00f3n del moderno nacionalismo ucraniano posterior a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto en Ucrania comenz\u00f3 con las protestas de 2013, la destituci\u00f3n de Viktor Yanuk\u00f3vich y la guerra separatista en el Este.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante casi diez a\u00f1os, las rep\u00fablicas de Lugansk y Donetsk libraron, con el notorio apoyo del Kremlin, una larga guerra no convencional contra el Ej\u00e9rcito ucraniano. Como los talibanes en Afganist\u00e1n o los rebeldes sirios, siguieron el programa b\u00e1sico de las \u201cguerras h\u00edbridas\u201d modernas. \u00bfQu\u00e9 implica esto? En primer lugar, fuerzas irregulares que, a diferencia de las guerrillas del siglo XX, acceden a un arsenal equiparable al de un ej\u00e9rcito convencional, incluyendo armamento pesado, gracias al apoyo de una potencia extranjera (Arabia Saudita y Turqu\u00eda en el caso de los talibanes, las potencias occidentales en el caso de Siria, Rusia en el caso de las dos rep\u00fablicas del Donbass). En segundo lugar, la incidencia en la opini\u00f3n p\u00fablica y las redes sociales (casi dir\u00edamos: la batalla cultural) resulta fundamental en este tipo de conflictos, que disputan tanto el territorio de los pa\u00edses como los corazones de las personas. Desde 2014, por ejemplo, Rusia apela al lenguaje de la guerra civil para justificar la lucha separatista y llama \u201crebeldes\u201d a las fuerzas del Este ucraniano (5).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo central es que las guerras h\u00edbridas se disputan en contextos en los cuales las fuerzas irregulares se mueven, por usar la vieja frase de Mao, como un pez en el agua, lo que a menudo lleva a que el ej\u00e9rcito convencional que las enfrenta genere v\u00edctimas civiles y da\u00f1os en la infraestructura que le provocan un alt\u00edsimo costo reputacional. Sucede que el objetivo de las fuerzas irregulares no es tanto derrotar militarmente al enemigo, lo que en general resulta dif\u00edcil, sino exprimirlo, aumentar el costo del conflicto hasta hacerlo insoportable para su poblaci\u00f3n. Es, sin ir m\u00e1s lejos, lo que ocurri\u00f3 con Estados Unidos en Vietnam, Afganist\u00e1n y en cierto modo Irak.<\/p>\n\n\n\n<p>En un di\u00e1logo virtual organizado por&nbsp;<em>Le Mon<\/em><em>de diplomatique<\/em>, el internacionalista Juan Tokatlian explic\u00f3 que casi todas las guerras comienzan por dos motivos: conflictos territoriales entre Estados o errores de c\u00e1lculo de los l\u00edderes. En la guerra de Ucrania confluyeron ambos: por un lado, la cuesti\u00f3n de Crimea y la puesta en duda, por parte de Rusia, de la integridad de las fronteras ucranianas; por otro, la convicci\u00f3n del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, de que Putin no se animar\u00eda a ordenar la invasi\u00f3n, ignorando los informes de la inteligencia estadounidense, as\u00ed como el convencimiento \u2013igualmente equivocado\u2013 del alto mando ruso de que podr\u00eda conquistar el territorio ucraniano en una Blitzkrieg de unas pocas semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia es que a tres meses de iniciada la guerra, con las potencias occidentales apoyando militarmente a Ucrania y Rusia sobreviviendo a las sanciones, el conflicto ha adquirido otra forma. Putin parece haber renunciado a su prop\u00f3sito inicial de ocupar velozmente la totalidad de Ucrania y forzar un cambio de r\u00e9gimen, y limita su ofensiva al Donbass. Al cierre de esta edici\u00f3n, las tropas rusas hab\u00edan tomado un importante enclave administrativo, Severodonetsk, y avanzaban hacia Lisichansk, la \u00faltima ciudad grande del Este bajo control de Kiev. Si Putin logra la ocupaci\u00f3n total del Donbass y el control de la regi\u00f3n, el conflicto podr\u00eda prolongarse en el tiempo bajo la forma de una \u201cfrontera caliente\u201d en la que una combinaci\u00f3n de fuerzas irregulares y ej\u00e9rcitos formales libren una guerra sin fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Es justamente lo que quiere Estados Unidos, que sin arriesgar la vida de un solo soldado norteamericano est\u00e1 logrando, en una misma carambola, \u201cdesangrar\u201d, seg\u00fan la elocuente expresi\u00f3n de Serge Halimi (6), a su principal adversario militar, fortalecer su liderazgo en la OTAN e impulsar sus exportaciones de armas, alimentos y gas. Y es precisamente lo que teme Europa, que observa consternada la consolidaci\u00f3n de un frente militar permanente en el Este y que advierte sobre la necesidad de ofrecerle a Putin una salida. \u201cLa paz no se construir\u00e1 sobre la humillaci\u00f3n de Rusia\u201d, se\u00f1al\u00f3 Emmanuel Macron.<\/p>\n\n\n\n<p>Recapitulemos antes de concluir.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XX, los conflictos interestatales, por m\u00e1s mortales que hubieran sido, conclu\u00edan con un armisticio, un tratado o una capitulaci\u00f3n: Versalles, Reims, los procesos de paz de Am\u00e9rica Central, las FARC. En cambio, los conflictos del siglo XXI son como las primeras citas prometedoras: se sabe c\u00f3mo empiezan pero no c\u00f3mo terminan. Es lo que est\u00e1 pasando en Medio Oriente, en \u00c1frica, en partes de Asia y ahora en el Este de Europa. Conflictos que pueden extenderse durante a\u00f1os e incluso d\u00e9cadas, que mutan y se sobreimprimen con otros: el terrorismo con el narco, las tensiones entre pa\u00edses con los nuevos nacionalismos, las luchas religiosas con las ambiciones pol\u00edticas. Un nuevo tipo de guerra, cuyo objetivo no es tanto el dominio territorial como el control de las poblaciones. A diferencia de lo que suced\u00eda en el pasado, la paz del siglo XXI no es algo que se firma en un papel o se construye mediante una hoja de ruta; es un fantasma elusivo, del que se habla poco.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1.&nbsp;<em>Revista Crisis<\/em>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/revistacrisis.com.ar\/notas\/game-drones-hacia-la-guerra-perpetua\">https:\/\/revistacrisis.com.ar\/notas\/game-drones-hacia-la-guerra-perpetua<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>2. Medea Benjam\u00edn,&nbsp;<em>La guerra de los drones,&nbsp;<\/em>Anagrama, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Samuel Moyn,&nbsp;<em>Humane. How the United States Abandoned Peace and Reinvented War<\/em>, Macmillan, 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>4.&nbsp;<em>The New York Times<\/em>,&nbsp; 08-09-2021.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Josep Baqu\u00e9s, \u201cEl papel de Rusia en el conflicto de Ucrania: \u00bfLa guerra h\u00edbrida de las grandes potencias?\u201d,&nbsp;<em>Revista de Estudios de Seguridad Internacional,&nbsp;<\/em>Vol. 1, N\u00b0 1, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p>6. En<em>&nbsp;Le Monde diplomatique<\/em>, edici\u00f3n Cono Sur, Buenos Aires, julio de 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Natanson Fuente: Rebeli\u00f3n La llegada al poder de Barack Obama produjo un cambio en la manera en que Estados Unidos entiende las guerras. 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