{"id":7312,"date":"2022-08-18T11:03:32","date_gmt":"2022-08-18T11:03:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7312"},"modified":"2022-08-18T11:03:33","modified_gmt":"2022-08-18T11:03:33","slug":"vacaciones-para-quien","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7312","title":{"rendered":"\u00bfVacaciones para qui\u00e9n?"},"content":{"rendered":"\n<p>Marta Jaenes<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/vacaciones-para-quien\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las mujeres, en la mayor\u00eda de los casos no s\u00f3lo cuidan o atienden a la persona. Tambi\u00e9n contin\u00faan su jornada laboral (con frecuencia se reduce). Adem\u00e1s de realizar labores diarias del hogar propio y del de la persona cuidada. Y por todo ello, la labor diaria se intensifica enormemente en verano.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La historia les sonar\u00e1. Llegan las vacaciones y la familia se desplaza a la playa, al pueblo o&nbsp;<strong>donde se pueda ese a\u00f1o<\/strong>. La idea es descansar, aunque, siendo realistas, no todos lo consiguen. Durante ese per\u00edodo son muchas las mujeres que se encargan de casi todas las tareas dom\u00e9sticas. No solo planifican cada comida y cena, con toda la log\u00edstica que eso conlleva, ponen lavadoras o mantienen la casa limpia. Tambi\u00e9n cuidan a las personas mayores, las levantan y acuestan, asean, se encargan de comprar sus medicinas y de que las tomen a las horas indicadas. La estad\u00edstica dice que cuando en la ecuaci\u00f3n del cuidado familiar entran los nietos, los abuelos tambi\u00e9n se ocupan de ellos.&nbsp;El resto intenta echar una mano pero, aunque haya buena voluntad, se queda en eso, en una ayudita con poco impacto real en la interminable lista de tareas diarias. Por lo general,<strong>&nbsp;los hombres se dedican a actividades m\u00e1s l\u00fadicas<\/strong>: ponen la mesa, sacan al perro o bajan con los m\u00e1s peque\u00f1os a la piscina. As\u00ed que, mientras el resto de la familia se dedica a la ociosidad, hay mujeres con una sobrecarga de trabajo inimaginable. No es de extra\u00f1ar que respiren aliviadas cuando acaban las vacaciones. Como tampoco es casual que uno de cada tres divorcios se produzca tras el verano.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el resto de la familia se dedica a la ociosidad, hay mujeres con una sobrecarga de trabajo inimaginable. No es de extra\u00f1ar que respiren aliviadas cuando acaban las vacaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>No todos los hogares son iguales y es indiscutible que, actualmente,<strong>&nbsp;existen muchos tipos de familias en las que los roles de g\u00e9nero est\u00e1n cambiando<\/strong>. Pero, aun as\u00ed, los cuidados siguen teniendo rostro femenino. Lo dicen los datos: en Espa\u00f1a, ellas dedican el doble de horas al d\u00eda que los hombres a realizar estas tareas y las dom\u00e9sticas. Un trabajo imprescindible pero invisible, sin remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica ni reconocimiento social. La mochila pesa incluso m\u00e1s durante el periodo estival, sin el apoyo de guarder\u00edas, colegios o centros de d\u00eda. La transformaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de las \u00faltimas d\u00e9cadas ha permitido que las mujeres entraran de lleno en el mercado de trabajo. Eso ha revertido la mentalidad tradicional y ahora muchas no est\u00e1n dispuestas a renunciar a sus carreras profesionales para dedicarse al cuidado. Otras, tienen condiciones tan precarias que ni pueden plante\u00e1rselo. En cualquier caso, hemos dejado un vac\u00edo en esas funciones que los hombres tampoco han asumido. Con una poblaci\u00f3n cada vez m\u00e1s envejecida, el problema es evidente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia ha puesto sobre la mesa la importancia de los cuidados como pilar b\u00e1sico en la sociedad, pero tambi\u00e9n ha visibilizado las grietas de un sistema que nunca ha valorado este trabajo.&nbsp;Lo vimos con trabajadoras del sector como limpiadoras o trabajadoras de residencias, cuyas condiciones laborales dejan mucho que desear. Tambi\u00e9n con las mujeres que tuvieron que&nbsp;<strong>hacerse cargo de hijos e hijas y personas mayores o dependientes en sus casas<\/strong>, y con las que hicieron aut\u00e9nticas piruetas para compaginar estas tareas con su jornada laboral. Para ellas, el teletrabajo se convirti\u00f3 en una trampa a la hora de conciliar. Una investigaci\u00f3n en Reino Unido concluy\u00f3 que, durante el confinamiento, el espacio en el que se dividieron los hogares de parejas heterosexuales, perpetuaba la idea de que el trabajo del hombre es prioritario. Los espacios silenciosos, como despachos o habitaciones separadas, se reservaban para ellos. Las zonas comunes, como cocina o sal\u00f3n, para ellas. Tampoco podemos olvidar a las familias monomarentales, las m\u00e1s afectadas durante esta crisis. Hogares encabezados por mujeres que tienen salarios inferiores a los hombres, con mayor dificultad para conciliar y que, por tanto, est\u00e1n m\u00e1s expuestas a la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis de los cuidados no es nueva pero la enorme brecha que se ha abierto en los \u00faltimos a\u00f1os pone de manifiesto la urgencia en redistribuir el tiempo y las tareas del hogar de forma equitativa. Invertir en pol\u00edticas p\u00fablicas transversales que fomenten la conciliaci\u00f3n y<strong>&nbsp;la corresponsabilidad es un buen inicio<\/strong>, aunque no podemos dejar de lado a las mujeres que realizan estos trabajos sin recibir ninguna remuneraci\u00f3n a cambio.&nbsp;Porque ocurre durante el verano, en las cenas de Navidad o en el d\u00eda a d\u00eda de muchas de ellas. Mujeres que quieren dejar de preguntarse: vacaciones \u00bfpara qui\u00e9n?.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marta Jaenes Fuente: Rebeli\u00f3n Las mujeres, en la mayor\u00eda de los casos no s\u00f3lo cuidan o atienden a la persona. Tambi\u00e9n contin\u00faan su jornada laboral (con frecuencia se reduce). Adem\u00e1s de realizar labores diarias del hogar propio y del de la persona cuidada. Y por todo ello, la labor diaria se intensifica enormemente en verano. 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