{"id":7321,"date":"2022-08-23T23:39:51","date_gmt":"2022-08-23T23:39:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7321"},"modified":"2022-08-23T23:39:52","modified_gmt":"2022-08-23T23:39:52","slug":"ciencias-metaforas-filosofemas-y-filosofias","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7321","title":{"rendered":"Ciencias, met\u00e1foras, filosofemas y filosof\u00edas"},"content":{"rendered":"\n<p>Francisco Fern\u00e1ndez Buey<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/ciencias-metaforas-filosofemas-y-filosofias\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El 25 de agosto de 2022 har\u00e1 diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un paso del \u00faltimo cap\u00edtulo de&nbsp;<em>The selfish gene&nbsp;<\/em>[El gen ego\u00edsta], de Richard Dawkins, particularmente relevante para la discusi\u00f3n acerca de la labilidad membranosa (como dice Elkana) de la frontera de separaci\u00f3n entre ciencia y filosof\u00eda. El paso en cuesti\u00f3n dice as\u00ed: \u00abDe la misma manera que hemos considerado conveniente imaginar a los genes como agentes activos, trabajando intencionadamente por su propia supervivencia, quiz\u00e1 sea conveniente imaginar a los memes de igual forma. En ninguno de los dos casos debemos atribuir a ello un sentido m\u00edstico. En ambos casos la idea de la intenci\u00f3n o prop\u00f3sito es solo una met\u00e1fora, pero ya hemos visto lo fruct\u00edfero que es esta met\u00e1fora en el caso de los genes. Incluso hemos empleados t\u00e9rminos como \u201cego\u00edsta\u201d y \u201cdespiadado\u201d, al referirnos a los genes, sin olvidar que es exclusivamente una forma de expresi\u00f3n.\u00bb (Ed. castellana, p. 292).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una forma de expresi\u00f3n, siempre metaf\u00f3rica<\/em>: ah\u00ed est\u00e1 la clave para explicar por qu\u00e9 las pretensiones positivistas y neopositivistas seg\u00fan las cuales existe una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n clara, evidente, entre ciencia y filosof\u00eda, ciencia y metaf\u00edsica, etc, deben ser consideradas como una exageraci\u00f3n de las buenas intenciones. Durante mucho tiempo el positivismo y el cientificismo acad\u00e9mico han acusado a Marx, por ejemplo, de juntar en sus obras la aspiraci\u00f3n cient\u00edfica con la metaf\u00edsica, la b\u00fasqueda de leyes sociales cient\u00edficas con met\u00e1foras literarias. Eso convierte la ciencia en periodismo, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en metaforismo religioso, la precisi\u00f3n formal en ret\u00f3rica. Y es cierto que Marx, por ejemplo, como en otros cient\u00edficos sociales, hay muchas met\u00e1foras (<em>El capital<\/em>&nbsp;est\u00e1 lleno de met\u00e1foras). Pero es un error calificar de anticient\u00edfico, precient\u00edfico o pseudocient\u00edfico \u2013como han estado haciendo tanto los positivistas como algunos seguidores y lectores apresurados de Popper\u2013 a un autor por el uso de met\u00e1foras m\u00e1s o menos relevantes en la exposici\u00f3n de sus investigaciones. Pues, en la medida misma en que<em>&nbsp;la exposici\u00f3n<\/em>&nbsp;(no la investigaci\u00f3n propiamente dicha) tiene que ser expresada necesariamente en un lenguaje, verbal o escrito, comprensible por los dem\u00e1s (teniendo en que la funci\u00f3n social de la ciencia exige controlar su car\u00e1cter objetivo o intersubjetivo), las met\u00e1foras y a\u00fan las alegor\u00edas ser\u00e1n siempre necesarias. Se puede objetar que la ciencia no es esto \u00faltimo, que la exposici\u00f3n en forma verbal o escrita, pero en un lenguaje comprensible para el vulgo, no es propiamente lo que caracteriza a la ciencia. Y se puede a\u00f1adir que hay que distinguir entre conocimiento cient\u00edfico propiamente dicho y divulgaci\u00f3n o vulgarizaci\u00f3n de las investigaciones cient\u00edficas. Cierto. Esa es una diferencia intuitivamente clara. Y porque la hay, porque existe tal diferencia, ha crecido tanto en los \u00faltimos tiempos la industria dedicada a la public\u00edstica cient\u00edfica (libros, revistas peri\u00f3dicas, semanarios). Hay, efectivamente, diferencia entre la comunicaci\u00f3n presentada por el bi\u00f3logo, el f\u00edsico y el genetista en&nbsp;<em>Nature<\/em>&nbsp;o en&nbsp;<em>Science<\/em>&nbsp;y el tipo de art\u00edculo que suele aparecer en&nbsp;<em>Algo<\/em>, en&nbsp;<em>Muy interesante<\/em>&nbsp;o en&nbsp;<em>Sputnik.<\/em>&nbsp;Tambi\u00e9n hay diferencia, naturalmente, entre la ponencia presentada a un congreso de especialistas y un programa de televisi\u00f3n como&nbsp;<em>Cosmos<\/em>, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, casi nadie tiene nada en contra de la exposici\u00f3n divulgadora o popular, como se dice ahora, de investigaciones cient\u00edficas de punta. Solo se exige rigor tambi\u00e9n en eso. Y as\u00ed se puede distinguir igualmente entre semanarios m\u00e1s o menos rigurosos y m\u00e1s o menos llamativos en lo concerniente a la divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. Pero es que, adem\u00e1s, a medida que va aumentando la subdivisi\u00f3n y fragmentaci\u00f3n de las ciencias, a medida que los conceptos utilizados en cada un de esas subdivisiones van haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s particulares, m\u00e1s espec\u00edficos, menos compartidos, la comunicaci\u00f3n de los conocimientos tiene de convertirse en una cuesti\u00f3n central de la actividad cient\u00edfica. As\u00ed en el tipo de actividad que con el tiempo se ha convertido en paradigma de la ciencia -la f\u00edsica te\u00f3rica- se ha hecho cada vez m\u00e1s necesaria la traducci\u00f3n a un lenguaje comprensible de conceptos inicialmente expresados en un lenguaje formalizado, cuya comprensi\u00f3n no solo escapa ya al com\u00fan de los mortales sino tambi\u00e9n a la mayor\u00eda de los cient\u00edficos que trabajan en campos distintos de la f\u00edsica te\u00f3rica. No es ya la formalizaci\u00f3n en general, el uso habitual de la alta matem\u00e1tica o la axiomatizaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis y teor\u00edas lo que hace incomprensibles (o dif\u00edcilmente comprensibles, seg\u00fan los conocimientos) los principales conceptos de ciertas ramas de la teor\u00eda cu\u00e1ntica, por ejemplo, sino el hecho de que cada vez en mayor medida estas subdivisiones o fragmentaciones del conocimiento cient\u00edfico elaboran sus propias herramientas formales, sus t\u00e9cnicas matem\u00e1ticas supuestamente apropiadas para la resoluci\u00f3n del tipo espec\u00edfico de problemas te\u00f3ricos con los que hay que enfrentarse, de modo que, al estar fuera del alcance del cient\u00edfico en general el dominio de t\u00e9cnicas matem\u00e1ticas muy diferentes y al adaptarse la formaci\u00f3n de los futuros especialistas a tales subdivisiones t\u00e9cnico-formales, cada \u00e1rea espec\u00edfica de conocimiento tendr\u00e1 dificultades serias para comunicar con propiedad los resultados a los cuales va llegando.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, toda traducci\u00f3n a otro lenguaje exige s\u00edmiles, comparaciones y met\u00e1foras, de modo que, en \u00faltima instancia, el cient\u00edfico parece obligado a elegir entre dos riesgos: el riesgo de los malentendidos derivados de comunicaciones m\u00e1s o menos divulgadoras de conceptos dif\u00edciles que son traducidos a otro lenguaje (en el que \u2013insisto\u2013 la met\u00e1fora siempre jugar\u00e1 un papel esencial), o el riesgo de la incomunicaci\u00f3n. Este \u00faltimo riesgo a veces no es considerado como tal por algunos componentes de las comunidades cient\u00edficas superespecializadas. Es m\u00e1s: en ocasiones se argumenta de acuerdo con una l\u00ednea de purismo formalista que tiende a prohibir o a poner trabas a la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica pensada para un p\u00fablico relativamente amplio. La incomunicaci\u00f3n puede ser entendida, por tanto, no como un peligro sino como una virtud. Y desde ese punto de vista hacer del hermetismo formalista una necesidad garantizadora de la pureza conceptual (algo parecido a lo que ocurre con algunas corrientes po\u00e9ticas exageradamente preocupadas por la contaminaci\u00f3n period\u00edstica del lenguaje). El hermetismo formalista se hace entonces sectario y acaba cayendo una m\u00edstica tanto o m\u00e1s peligrosa que la criticada.<\/p>\n\n\n\n<p>Descartado, pues, este hermetismo formalista, reconocida la necesidad de la traducci\u00f3n de conceptos formales a lenguajes mediante los cuales aquellos conceptos se hagan comprensibles en diferentes niveles de conocimiento general, habr\u00e1 que llegar a la conclusi\u00f3n de que el lenguaje mismo contribuye a impulsar al cient\u00edfico, mediante el uso de met\u00e1foras, a la moraleja, a la explicitaci\u00f3n de implicaciones de los conceptos cient\u00edficos para la concepci\u00f3n del mundo. Puesto que el lenguaje mismo \u2013y particularmente el lenguaje ordinario, no tecnificado\u2013 es soporte de las concepciones del mundo, el simple uso de este lenguaje no tecnificado, la traducci\u00f3n a \u00e9l de conceptos inicialmente formales o muy formalizados, es ya un comienzo del paso al campo de los valores. Pues una parte importante de las concepciones del mundo, seguramente el centro organizador de las mismas, est\u00e1 constituida precisamente por valoraciones acerca del mundo, de la sociedad, del hombre en el mundo y en la sociedad, que suponen o implican determinada jerarquizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo general, la transposici\u00f3n de planos en la explicaci\u00f3n de conceptos suele convertirse en una necesidad. Del paso de Dawkins citado se deduce que este no utiliza en el t\u00edtulo de su libro el t\u00e9rmino \u00abego\u00edsmo\u00bb por ausencia de reflexi\u00f3n acerca de las posibles consecuencias, sino m\u00e1s bien al contrario: a sabiendas de que \u00abego\u00edsmo\u00bb es un t\u00e9rmino de otro lenguaje, cuyo uso provocar\u00e1 problemas, pero que tiene la ventaja de sintetizar lo que el autor piensa realmente acerca del comportamiento de los genes. El concepto que se quiere explicar adquiere de esta forma un sentido ligeramente diferente del que tiene cuando se habla o se escribe acerca del gen en t\u00e9rminos estrictamente biol\u00f3gicos. Peo la pregunta es: \u00bfforma o no parte de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de D. la met\u00e1fora del \u00abego\u00edsmo gen\u00e9tico\u00bb? \u00bfNo son precisamente estas im\u00e1genes acerca del comportamiento o de la actividad de entidades no directamente observables (o por lo menos no observables mediante los sentidos humanos) las que \u00abtiran\u00bb, por as\u00ed decirlo, de la investigaci\u00f3n propiamente dicha, las que mueven a investigar en una determinada direcci\u00f3n? Suprimir (o predicar la prohibici\u00f3n normativa de) tales im\u00e1genes o por el hecho de que, efectivamente, se introduce una idea que procede otro \u00e1mbito (por ejemplo, la idea de \u00abintencionalidad\u00bb o \u00abprop\u00f3sito\u00bb de los genes) puede ser una buena cosa cuando se pretende evitar la contaminaci\u00f3n de los conceptos cient\u00edficos puros. Y de hecho puede lograrse con suma prudencia advirtiendo al lector (no al final, como hace D., sino al principio) del sentido que tiene el ejemplo de tales o cuales met\u00e1foras. Pero el problema de verdad es el que se plantea a partir del momento en que se establece la prohibici\u00f3n normativa, pues la ventaja adquirida en precisi\u00f3n y exactitud ling\u00fc\u00edstica (en la aproximaci\u00f3n al viejo ideal de un lenguaje formalizado en el que no cabe ya la polisemia) tal vez se pierde como consecuencia de las inhibiciones que tal prohibici\u00f3n lleva a crear en los cient\u00edficos mismos (suponiendo que realmente estos hicieran caso de las filosof\u00edas normativas de la ciencia). En todo campo de investigaci\u00f3n el proceso de descubrimiento de nuevas regularidades, o de ciertas explicaciones, o la formulaci\u00f3n de hip\u00f3tesis prospectivas etc., incluye factores m\u00faltiples. Investigar no es dar golpes a un mismo clavo con un mismo martillo; no es tratar de resolver siempre los mismos problemas con parecidos m\u00e9todos o t\u00e9cnicas. Es mucho m\u00e1s que eso, obviamente. Se sabe que gran parte de las investigaciones tanto en ciencias naturales como en ciencias sociales tiene detr\u00e1s la intenci\u00f3n de resolver problemas pr\u00e1cticos. No siempre es as\u00ed, pero esa intenci\u00f3n cuenta mucho. E incluso cuando el prop\u00f3sito del investigador o del colectivo de investigadores queda expl\u00edcitamente reducido a la resoluci\u00f3n de temas exclusivamente te\u00f3ricos pendientes en el marco de una teor\u00eda m\u00e1s amplia (comprobaci\u00f3n de hip\u00f3tesis, an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de determinadas dificultades de contrastaci\u00f3n, simplificaci\u00f3n del aparato conceptual en el que la teor\u00eda ha sido formulada, etc) los factores motivacionales, intuiciones, comparaciones, im\u00e1genes y met\u00e1foras que permiten relacionar la dificultad por resolver con conceptos de otras ciencias o con conocimientos de \u00e1mbitos notablemente alejados de aquel en el cual ha sido planteada la investigaci\u00f3n de referencia intervienen de manera constante. Tanto es as\u00ed que la filosof\u00eda de la ciencia de orientaci\u00f3n normativa suele decir que acerca del contexto de descubrimiento, o sea, sobre las razones y motivos que impulsan a los cient\u00edficos hacia tales o cuales investigaciones, no hay nada que decir porque la psicolog\u00eda de cada cient\u00edfico es un mundo muy particular, inabordable para la metodolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha dicho antes que el problema de verdad es el que se plantea a partir del momento en que se establece la prohibici\u00f3n normativa. Llegamos ahora a la conclusi\u00f3n de que ese problema es precisamente psicol\u00f3gico: en la medida en que el cient\u00edfico no es un aut\u00f3mata programado para resolver&nbsp;<em>puzzles<\/em>&nbsp;o crucigramas hechos por otros, sino que es tambi\u00e9n \u2013o puede serlo al menos\u2013 un ser imaginativo capaz de inventarse los propios&nbsp;<em>puzzles<\/em>&nbsp;o crucigramas y de crear otros juegos de ingenio, la prohibici\u00f3n normativa en lo tocante a su forma de actuaci\u00f3n acabar\u00eda teniendo una influencia negativa: conducir\u00eda seguramente al idiotismo del superespecialista, a la limitaci\u00f3n forzada del factor creativo e imaginativo en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. El car\u00e1cter negativo de esta limitaci\u00f3n se entender\u00e1 mejor si reflexionamos acerca de qu\u00e9 es lo que en el mundo contempor\u00e1neo \u2013m\u00e1s all\u00e1 de su \u00e9xito pr\u00e1ctico\u2013 hace de la ciencia el tipo de conocimiento m\u00e1s aceptado entre las gentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, que tambi\u00e9n el lenguaje cient\u00edfico se halla expuesto a elaboraci\u00f3n ret\u00f3rica y que en muchas ocasiones esta elaboraci\u00f3n aparece como necesidad, como algo inevitable (no necesariamente negativo), es una tesis relativamente nueva entre los fil\u00f3sofos de la ciencia, uno de esos cabos sueltos recuperados por los historiadores de la ciencia y una afirmaci\u00f3n que bastantes cient\u00edficos habr\u00e1n compartido en distintas \u00e9pocas. Es una tesis que resulta muy plausible hoy en d\u00eda y que, al mismo tiempo, tiene consecuencia de importancia para la consideraci\u00f3n te\u00f3rica de la ciencia misma. As\u00ed, por ejemplo, Richard Boyd, de la Cornell University de Ithaca, ha vinculado estrechamente esta recuperaci\u00f3n del car\u00e1cter metaf\u00f3rico del lenguajes a los cambios mismos del lenguaje cient\u00edfico, a los cambios de teor\u00eda, a las mutaciones que se producen en estas para acomodarse a las estructuras o articulaciones reales del mundo. Cfr. Andrew Ortony Ed.&nbsp;<em>Methafor and Thought,<\/em>&nbsp;Cambridge University Press, 1979, donde aparece el ensayo de Boyd, \u00abMethafor and theory change: what ist \u201cMethafor\u201d a methafor for?\u00bb, trad. Italiana en Feltrinelli, etc.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Fern\u00e1ndez Buey Fuente: Rebeli\u00f3n El 25 de agosto de 2022 har\u00e1 diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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