{"id":756,"date":"2019-11-19T15:32:02","date_gmt":"2019-11-19T15:32:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=756"},"modified":"2019-11-24T00:40:17","modified_gmt":"2019-11-24T00:40:17","slug":"sobre-el-miedo-en-la-gran-revuelta-de-chile","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=756","title":{"rendered":"Sobre el miedo en la gran revuelta de Chile"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"http:\/\/revistadefrente.cl\/sobre-el-miedo-en-la-gran-revuelta-de-chile-chile-miedo-a-la-paz-carlos-perez-soto-santiago-de-chile-12-de-noviembre-de-2019-en-la-actual-revuelta-de-chile-se-ha-hablado-mucho-de-miedo-sobre-todo\/\">Carlos P\u00e9rez Soto<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la actual revuelta de Chile se ha hablado mucho de miedo. Sobre \ntodo, miedo de una intervenci\u00f3n militar, miedos que surgir\u00edan de la \nmemoria traum\u00e1tica de la dictadura de Pinochet, hace ya m\u00e1s de treinta \na\u00f1os. Hay personas mayores que cuentan sus experiencias o, los que \nestuvieron en el exilio, las experiencias que escucharon de otros. Hay \nj\u00f3venes que cuentan las experiencias que les trasmitieron sus padres. La\n memoria traum\u00e1tica de un Chile que vivi\u00f3 bajo el miedo a la dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay dos cuestiones que deber\u00edan hacernos reflexionar \nsobre estos miedos y, sobre todo, sobre el argumento del miedo en las \nactuales circunstancias pol\u00edticas. La primera es la evidente \ninviabilidad de una soluci\u00f3n militar para la situaci\u00f3n desencadenada por\n la revuelta popular en Chile. Pi\u00f1era especul\u00f3 con el espectro de la \ndictadura, esperando disuadir y ni siquiera el propio Comandante en Jefe\n del Ej\u00e9rcito estuvo dispuesto a respaldarlo. Se vio obligado, haciendo \nel rid\u00edculo, a retirar las tropas de las calles, a suspender el toque de\n queda. Luego especul\u00f3 llamando a sesionar al Consejo de Seguridad \nNacional, en que hay una importante presencia de los jefes de las \nFuerzas Armadas, y el Contralor General de la Rep\u00fablica, que tambi\u00e9n lo \nintegra, declar\u00f3 p\u00fablicamente que no correspond\u00eda convocarlo porque la \nseguridad nacional no estaba en peligro. Hay que considerar, en esta \nmisma l\u00ednea, que en ninguno de los procesos de golpe contra gobiernos \ndemocr\u00e1ticos llevados a cabo en los \u00faltimos a\u00f1os en Am\u00e9rica Latina se ha\n recurrido al golpe militar. No ocurri\u00f3 en la destituci\u00f3n de Dilma \nRousseff, ni el golpe contra Evo Morales, tampoco contra Daniel Ortega, o\n como amenaza a lo largo de los juicios contra Lula, Correa, Cristina \nFern\u00e1ndez. En el extremo, ni siquiera se ha podido usar esa carta en el \nlargu\u00edsimo boicot contra Nicol\u00e1s Maduro.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algo m\u00e1s profundo en todo esto, particularmente en Chile: un \ncambio hist\u00f3rico en la composici\u00f3n, n\u00famero y esp\u00edritu de las Fuerzas \nArmadas. En 1983 Pinochet pod\u00eda sacar 50.000 militares a las calles para\n sofocar las protestas, en 2019 no se alcanzan a reunir 12.000 militares\n y se piensa incluso en reforzarlos con reservistas. Las Fuerzas Armadas\n han perdido el horizonte de la guerra fr\u00eda, del constante peligro \ncomunista, y el terrorismo isl\u00e1mico, por lo menos por estos lados, no \nlogra constituirse como un s\u00edmbolo de unidad y misi\u00f3n ante el peligro. \nPor lo dem\u00e1s, ante semejante escasez de enemigos realmente temibles, la \nalta oficialidad no ha tenido m\u00e1s remedio que ocuparse en la \nespeculaci\u00f3n inmobiliaria con los locales de los regimientos, a \nusufructuar de los alt\u00edsimos salarios y las ventajosas pensiones y, \nsobre todo, a aprovechar la absoluta falta de fiscalizaci\u00f3n sobre sus \ngastos que impera por obra y gracias de los gobiernos \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d. Se\n ha constituido de esta manera una casta militar en que la alta \noficialidad es casi hereditaria, que est\u00e1 fuertemente protegida por su \nestatuto de autonom\u00eda respecto de la autoridad pol\u00edtica, fuertemente \nenajenada en sus privilegios y que, con bastante seguridad, no est\u00e1 \ndispuesta a pasar sus \u00faltimos d\u00edas en prisiones, aunque sean de lujo, \ncuando la clase dominante, una vez pasada la emergencia, les vuelva a \ndar la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esto, examinando el fondo hist\u00f3rico de los miedos \nactuales, lo que encontramos en una gran construcci\u00f3n m\u00edtica: el pueblo \nchileno le perdi\u00f3 el miedo a la dictadura de Pinochet en 1983. Aun con \n50.000 militares en las calles, aun con disparos hacia las casas y \nallanamientos masivos en las poblaciones, aun con asesinatos brutales \nque pretendieron disuadir por el temor, Chile se incendi\u00f3 cada mes \ndurante casi dos a\u00f1os. Cientos de miles de personas en la calle, miles y\n miles de barricadas aun en los barrios de clase media, voceros p\u00fablicos\n de la oposici\u00f3n llamando a manifestarse, pocos, pero muy valientes y \nmuy difundidos medios de comunicaci\u00f3n expresando la gran revuelta de \nChile contra el poder militar. Una situaci\u00f3n que mostr\u00f3 muy claramente \nuna lecci\u00f3n pol\u00edtica y militar de fondo: una ciudad, en ese entonces con\n cuatro millones de habitantes, no se puede controlar con una ocupaci\u00f3n \npermanente de militares en las calles. Un pa\u00eds que protesta masivamente \nno se puede controlar con una ocupaci\u00f3n militar permanente. Pero \ntambi\u00e9n, una situaci\u00f3n que muestra otra clara lecci\u00f3n pol\u00edtica: cuando \nel conjunto del pueblo est\u00e1 masivamente indignado, las soluciones \nmilitares solo contribuyen a agravar el conflicto. Y no es eso, desde \nluego, lo que quisieran los defensores m\u00e1s interesados en mantener el \nactual modelo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, justamente por eso, la lecci\u00f3n pol\u00edtica se hace m\u00e1s profunda, y \nconlleva consecuencias m\u00e1s graves. \u00bfQu\u00e9 puede hacer el poder dominante \nsi el conflicto ha escalado hasta el punto en que ya no puede ser \nreprimido? Es muy claro: ceder y negociar. Mantener la amenaza con una \nmano, y negociar con la otra. Hay que reparar, sin embargo, en el hecho \nde que la amenaza es impracticable, y los actores pol\u00edticos m\u00e1s l\u00facidos,\n tanto a la izquierda como a la derecha, lo saben. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces, \nsi se tiene en la mano una amenaza materialmente impracticable?: apelar a\n su peso simb\u00f3lico, usar todos los medios de comunicaci\u00f3n para hacerla \ncre\u00edble. Y, sobre todo, contar con actores pol\u00edticos dispuestos a \naceptarla como si fuese real, aunque sepan que no lo es, y dispuestos a \nnegociar en esos t\u00e9rminos. Esa fue la tragedia de Chile en 1989. Un \ncentro pol\u00edtico, incluso una amplia centro \u201cizquierda\u201d, dispuesta a \nnegociar, a aceptar avanzar solo \u201cen la medida de lo posible\u201d, aun \nsabiendo que ten\u00eda un poderoso respaldo para ir m\u00e1s all\u00e1. Una coalici\u00f3n \nde centro \u201cizquierda\u201d capaz de aceptar volver a la democracia \nmanteniendo plenamente el modelo econ\u00f3mico heredado, sin investigar los \nfraudes, robos y cr\u00edmenes del gobierno anterior, manteniendo, e incluso \ndefendiendo al dictador cuando se encontr\u00f3 en apuros.<\/p>\n\n\n\n<p>Treinta a\u00f1os despu\u00e9s podemos desembocar en la misma situaci\u00f3n. Por un\n lado, una salida militar abiertamente inviable y por otro, aun sabiendo\n esto, un discurso del miedo que nos fuerce a aceptar soluciones \u201cen la \nmedida de lo posible\u201d. Pero, desde luego, no basta con ese discurso del \nmiedo, sobre todo si hay cientos de miles de personas indignadas en las \ncalles. Es necesario un triunfo, grande o peque\u00f1o, que pueda ser \npresentado como un triunfo hist\u00f3rico, por ejemplo, una nueva \nConstituci\u00f3n. Agitar el miedo, por un lado, ofrecer un gran triunfo por \notro, manipular el resultado para mantener la continuidad del modelo \necon\u00f3mico. Esa fue la gran tragedia de Chile en 1989. Y esa puede ser, \nuna vez m\u00e1s, nuestra tragedia.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n crucial es, en esos t\u00e9rminos, si el modelo econ\u00f3mico \nneoliberal puede sobrevivir a pesar de la redacci\u00f3n y aprobaci\u00f3n de una \nConstituci\u00f3n nueva. La respuesta contundente es: por supuesto que s\u00ed. El\n modelo puede sobrevivir, aunque la Constituci\u00f3n consagre el \nreconocimiento de los pueblos originarios, aunque consagre plenos \nderechos reproductivos, aunque est\u00e9 repleta de declaraciones en torno a \nderechos econ\u00f3micos y sociales, aunque sea presentada como \u201cla primera \nConstituci\u00f3n anti neoliberal de Am\u00e9rica Latina\u201d. Puede sobrevivir porque\n no es dif\u00edcil redactar una Constituci\u00f3n impracticable. Porque no es \ndif\u00edcil traducir los enunciados populistas a pol\u00edticas eficientemente \nneoliberales. Esa es nuestra tragedia a lo largo de los \u00faltimos treinta \na\u00f1os: enunciados \u201cprogresistas\u201d, incluso a veces populistas, para \nmedidas que no han hecho sino profundizar el modelo econ\u00f3mico hasta \nenquistarlo en cada aspecto y cada gesto de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs evitable que la gran indignaci\u00f3n, la gran protesta, sea \nadministrada de esta manera?: s\u00ed, es plenamente evitable. Tenemos la \nfuerza social suficiente para evitarlo. La cuesti\u00f3n est\u00e1 en encontrar \nlos actores pol\u00edticos que est\u00e9n dispuestos a enfrentar y oponerse a esa \nadministraci\u00f3n. Para evitarlo es esencial tener perfectamente claro qu\u00e9 \ndisposiciones constitucionales, expresas, directas, pueden atentar \ncontra la profundizaci\u00f3n neoliberal, pueden poner freno a su \ncontinuidad. Un pueblo en la calle, no dispuesto a tolerar un nuevo \nfraude con apariencia de triunfo, voluntad pol\u00edtica, claridad \nprogram\u00e1tica. Esas son las tres condiciones para que la ira de Chile no \nconduzca nuevamente al fraude del arco iris.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las cuestiones directas, expl\u00edcitas, que es necesario incorporar al\n texto constitucional, y que atentan contra el centro de la continuidad \nneoliberal, no son muy dif\u00edciles de formular. Un estatuto constitucional\n que establezca directa y expl\u00edcitamente la propiedad y dominio \nabsoluto, excluyente, inalienable, imprescriptible sobre la explotaci\u00f3n y\n usufructo de la gran miner\u00eda y sobre los recursos naturales \nestrat\u00e9gicos como el agua, el espectro radioel\u00e9ctrico y la energ\u00eda. Un \nestatuto constitucional que establezca de manera directa y expl\u00edcita la \nprohibici\u00f3n al Estado de respaldar en cualquier forma, directa o \nindirecta, al capital financiero privado. Un estatuto constitucional que\n establezca, de manera directa y expl\u00edcita, la obligaci\u00f3n de someter a \nplebiscito cualquier tratado internacional que pueda comprometer la \nsoberan\u00eda nacional. Un estatuto constitucional que obligue \nexpl\u00edcitamente a desarrollar sistemas estatales de salud, educaci\u00f3n y \npensiones que sean capaces de cubrir el cien por ciento de la demanda en\n cada caso. Disposiciones constitucionales expl\u00edcitas que obliguen a \nformar una administraci\u00f3n p\u00fablica \u00fanica, con una escala de salarios \n\u00fanica, fuertemente descentralizada en el financiamiento y la gesti\u00f3n \npresupuestaria, que termine con los estatutos de autonom\u00eda financiera de\n las empresas y organismos del Estado. Disposiciones constitucionales \nexpl\u00edcitas que proh\u00edban al Estado financiar, directa o indirectamente, a\n partidos pol\u00edticos o credos religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto hay muchas otras reivindicaciones que es necesario y \nurgente contemplar. La autonom\u00eda de los pueblos originarios, los \nderechos medio ambientales, los derechos reproductivos. Por supuesto que\n es necesario asegurar por la v\u00eda constitucional mecanismos democr\u00e1ticos\n como los plebiscitos vinculantes, la iniciativa popular de ley, la \ndefensor\u00eda del pueblo, la revocatoria de mandatos, los presupuestos \nmunicipales abiertos y participativos. Lo que me importa en este texto, \nsin embargo, es una cuesti\u00f3n de fondo o, si se quiere, un gran miedo de \nfondo: c\u00f3mo impedir que la nueva Constituci\u00f3n se convierta en otro modo \nm\u00e1s para administrar la continuidad del modelo econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos d\u00edas, en los cabildos ciudadanos y en los ambientes \npol\u00edticos, es frecuente o\u00edr hablar del miedo. De recuerdos traum\u00e1ticos y\n amenazas en ciernes. Habr\u00eda, al parecer, un miedo bastante difundido a \nla guerra. Pero yo le tengo mucho m\u00e1s miedo a la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, porque no estamos en guerra, ni siquiera el comandante en \njefe del ej\u00e9rcito est\u00e1 en guerra. Estamos en medio de la expresi\u00f3n \nmasiva de la indignaci\u00f3n acumulada por treinta a\u00f1os de violencias y \nabusos. Y tenemos pleno derecho a expresar esa indignaci\u00f3n y a exigir \ncambios. Pero tambi\u00e9n, en segundo lugar, porque no debemos aceptar que \nnuevamente se levante el argumento del miedo para conducirnos a una \nnegociaci\u00f3n indigna. Ni en 1989, ni en 2019, es el pueblo el que tiene \nmiedo. El argumento del miedo es propio de los pol\u00edticos de derecha, \nporque tienen mentalidad fascista, de los pol\u00edticos de centro, porque \nsiempre est\u00e1n dispuestos a negociar y, tambi\u00e9n, de la llamada \u201ccentro \nizquierda\u201d, cuyos \u201cmiedos\u201d no son sino indignidad y complicidad \nencubierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos dando una gran batalla contra las violencias acumuladas desde\n hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os. Es necesario prepararnos tambi\u00e9n para la gran\n violencia, silenciosa e indigna, que puede traernos la paz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos P\u00e9rez Soto En la actual revuelta de Chile se ha hablado mucho de miedo. 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