{"id":7692,"date":"2022-10-15T10:25:44","date_gmt":"2022-10-15T10:25:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7692"},"modified":"2022-10-15T10:25:45","modified_gmt":"2022-10-15T10:25:45","slug":"por-que-importa-la-libertad-de-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7692","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 importa la libertad de conciencia"},"content":{"rendered":"\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/por-que-importa-la-libertad-de-conciencia\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl mundo necesita mentes y corazones abiertos, y \u00e9stos no pueden derivarse de r\u00edgidos sistemas, ya sean viejos o nuevos\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>(Bertrand Russell:&nbsp;<em>\u00bfPor qu\u00e9 no soy cristiano?<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>El profesor entra en el aula abrumado por las noticias difundidas en las \u00faltimas semanas y d\u00edas. Tiene que impartir una clase de filosof\u00eda a adolescentes de entre quince y diecis\u00e9is a\u00f1os. Se pregunta si son ellos conscientes del mundo en el que les ha tocado vivir. Sabe que \u00e9l para ellos es como un marciano venido de un lejano mundo que le habla en una lengua cuyos sonidos pueden serles familiares, pero cuyo significado puede resultarles comprensible, en el mejor de los casos, solo en parte. Duda de si en el flujo de informaci\u00f3n relevante para ellos est\u00e1 la referente a las manifestaciones que en estos d\u00edas acontecen en Ir\u00e1n a cuenta de la muerte de una chica detenida por la as\u00ed llamada polic\u00eda de la moral del r\u00e9gimen de los ayatol\u00e1s por llevar mal puesto el prescriptivo hiyab; a la mayor\u00eda ni les sonar\u00e1 el nombre del escritor Salman Rushdie, marcado con la diana de la intolerancia del islamismo fan\u00e1tico a causa del libro que escribi\u00f3 hace d\u00e9cadas,&nbsp;<em>Los<\/em>&nbsp;<em>Versos Sat\u00e1nicos<\/em>; en las pantallas de sus&nbsp;<em>smartphones<\/em>&nbsp;no ser\u00e1 lo corriente la aparici\u00f3n de noticias sobre las elecciones italianas con el \u00e9xito de la derecha filofascista; no s\u00e9 hasta qu\u00e9 punto tendr\u00e1n idea de los peligros que acecha en el propio coraz\u00f3n de Europa, ese para\u00edso en el que han nacido la mayor\u00eda y en el que importan los derechos humanos, tambi\u00e9n los de las minor\u00edas, donde sin embargo se reconoce ya la existencia de lo que ahora llaman las democracias iliberales, representadas por Polonia y Hungr\u00eda, donde han dejado de ser la norma la tolerancia social, un sistema judicial independiente y el compromiso con la libertad de expresi\u00f3n; dudo de que sea una preocupaci\u00f3n de importancia para ellos que en el portal de Occidente, en Turqu\u00eda, una manifestaci\u00f3n multitudinaria que ha pedido la prohibici\u00f3n de la visibilidad y de las actividades LGTB se\u00f1ala ya al enemigo interior que todo r\u00e9gimen autoritario necesita.<\/p>\n\n\n\n<p>Bertrand Russel escribi\u00f3 un ensayo hace un siglo que titul\u00f3&nbsp;<em>Las funciones de un maestro.<\/em>&nbsp;Dej\u00f3 escrito en \u00e9l que el principal trabajo de quienes ense\u00f1amos consiste en velar por la civilizaci\u00f3n. Nos llamaba en ese texto \u00abguardianes de la civilizaci\u00f3n\u00bb. La civilizaci\u00f3n es lo opuesto a la barbarie y, seg\u00fan el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s, su fundamento es el conocimiento. A trav\u00e9s de \u00e9l es c\u00f3mo se hace posible la toma de conciencia. Cuando domina el oscurantismo es la conciencia de los individuos la que se apaga. Y entonces la barbarie tiene la ocasi\u00f3n para prosperar. A este respecto me viene al recuerdo la pel\u00edcula&nbsp;<em>La herencia del viento<\/em>, protagonizada por dos grandes actores del cine cl\u00e1sico, Spencer Tracy y Fredric March. En este filme se reproduce el famoso \u00abjuicio del mono\u00bb, celebrado en 1925 al efecto de juzgar al profesor de instituto norteamericano John Scopes por haber ense\u00f1ado las ideas evolucionistas de Charles Darwin. En un momento dado el abogado defensor del docente trae a la corte a varios cient\u00edficos e intelectuales con cuyos testimonios expertos quiere demostrar que lo expuesto por aqu\u00e9l en sus clases no atenta contra la verdad ni tampoco contra la formaci\u00f3n humana de sus alumnos. La acusaci\u00f3n protesta y el juez reh\u00fasa dar la palabra a los peritos de la defensa. As\u00ed se anula el derecho a la libertad de conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal derecho est\u00e1 reconocido en la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos en su art\u00edculo 18. La idea apareci\u00f3 ya en 1789 en la Francia de la revoluci\u00f3n en el art\u00edculo 10 de la Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. No fue casualidad que fuese en aquel momento, pues es el fruto l\u00f3gico de la Ilustraci\u00f3n, momento hist\u00f3rico de toma de conciencia de nuestra civilizaci\u00f3n de lo que deb\u00eda ser la humanidad. Seguramente el fil\u00f3sofo que mejor supo expresar la necesidad de hacer de la libertad de conciencia un derecho para todos y que exhort\u00f3 a abrazarla como un deber \u00e9tico, como un compromiso de cada individuo con toda la humanidad, fue Immanuel Kant. Lo expresa de manera clarividente en un texto de 1784 representativo del esp\u00edritu del siglo de las luces titulado&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 es la Ilustraci\u00f3n?<\/em>&nbsp;Y que reza as\u00ed: \u00abLa ilustraci\u00f3n es la liberaci\u00f3n del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la gu\u00eda de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisi\u00f3n y valor para servirse por s\u00ed mismo de ella sin la tutela de otro. \u00a1<em>Sapere aude<\/em>! \u00a1Ten el valor de servirte de tu propia raz\u00f3n!: he aqu\u00ed el lema de la ilustraci\u00f3n\u00bb. La libertad de conciencia exige valor y conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro de 1941,&nbsp;<em>El miedo a la libertad<\/em>, mediante la distinci\u00f3n entre libertad externa y libertad interna, Erich Fromm apunt\u00f3 a las causas de esa relaci\u00f3n problem\u00e1tica del ser humano con la libertad que la puede convertir en algo temible cuando conlleva desamparo y angustia. Podemos hacernos libres en esa ruptura que Kant propugna respecto de la tutela ajena, pero el resultado puede suponer quedar expuestos a la intemperie, y eso no es agradable. Por eso es menester hacer de la conciencia propia el refugio, el habit\u00e1culo \u00edntimo bien provisto de todo lo necesario para afrontar nuestras relaciones con el mundo y con los dem\u00e1s. Tiene sentido la expresi\u00f3n referida a alguien de que tiene la cabeza bien amueblada, porque en efecto de eso se trata, de \u00abamueblar\u00bb nuestra conciencia, teniendo la libertad necesaria para escoger el mobiliario intelectual mediante el cual conformar nuestra cosmovisi\u00f3n personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el ideal moderno heredado de la Ilustraci\u00f3n, componente esencial de nuestra civilizaci\u00f3n, ant\u00eddoto contra la barbarie y pilar fundamental de la democracia liberal. Cuando la libertad de conciencia peligra, la democracia est\u00e1 en riesgo. Y hay s\u00edntomas de ello como ya se ha dicho, incluso en aquellas sociedades que se considera disfrutan de democracias plenas, como es el caso de la mencionada Italia, pero tambi\u00e9n de Francia y de nuestro pa\u00eds en Europa, y de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pel\u00edcula de 2008 del director Alejandro Amen\u00e1bar,&nbsp;<em>\u00c1gora<\/em>, tenemos una excelente exposici\u00f3n de los peligros que permanentemente acechan a la libertad de conciencia. El filme nos ofrece una semblanza del personaje hist\u00f3rico que fue la fil\u00f3sofa Hipatia de Alejandr\u00eda. Por lo que sabemos de ella su vida fue ejemplar desde el punto de vista del lema de la Ilustraci\u00f3n enunciado por Kant, m\u00e1xime siendo mujer y considerando la \u00e9poca en que le toc\u00f3 vivir. Cuando el fil\u00f3sofo alem\u00e1n publica su ensayo en Europa soplan aires progresistas, mientras que cuando Hipatia ense\u00f1aba en la ciudad egipcia a caballo entre los siglo IV y V el cristianismo se halla en el proceso de convertirse en la religi\u00f3n oficial del decadente Imperio Romano, cerni\u00e9ndose sobre todos sus dominios la densa niebla del oscurantismo medieval.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de mis secuencias preferidas de la pel\u00edcula de Amen\u00e1bar es la que narra el momento en que dos que fueron disc\u00edpulos de la fil\u00f3sofa, Orestes el Prefecto y Sinesio el obispo de Cirene, se re\u00fanen con la que fuera su maestra en plena coyuntura de crisis pol\u00edtica causada por el creciente poder de la comunidad cristiana alejandrina. En un momento dado el obispo le pide que se bautice y que se haga cristiana como ellos para respaldar la autoridad de Orestes. A lo que ella se niega diciendo: \u00abSinesio, t\u00fa no cuestionas lo que crees, no puedes; yo debo\u00bb. No concibo una mejor forma de expresar de manera sucinta el compromiso \u00e9tico que se encuentra en la ra\u00edz de la libertad de conciencia. Es el cuestionamiento de las creencias ajenas y propias la condici\u00f3n de posibilidad de la libertad, que exige una toma de decisi\u00f3n propia para la que Kant advierte que hace falta valor. No es lo mismo reclamar ese valor en el contexto de un estado aut\u00e9nticamente democr\u00e1tico que en el de uno que incumpla las condiciones para serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Hipatia, como el de S\u00f3crates antes que ella, nos muestra el peligro que supone para la sociedad que se halle ausente de su etnosfera (el conjunto de ideas, convicciones, mitos y actitudes que prevalecen en un momento dado) el principio de la laicidad, que es un principio fundamental del \u00e1mbito de la raz\u00f3n p\u00fablica que simboliza precisamente el \u00e1gora. A diferencia del templo, en donde la comunidad religiosa se reconoce en las creencias compartidas, el \u00e1gora es la plaza donde s\u00f3lo vale la raz\u00f3n p\u00fablica, piedra de toque de la comunidad pol\u00edtica. Democracia y laicidad van de la mano, siendo la institucionalizaci\u00f3n de \u00e9sta \u00faltima de vital importancia para la solidez de la primera en tanto en cuanto es un hecho hist\u00f3ricamente inapelable que una pulsi\u00f3n del templo es invadir el \u00e1gora. Por otro lado, una actitud del ciudadano no religioso puede ser contemplar al creyente con displicencia, es decir, como un menor de edad intelectual en el sentido que cabe colegir del discurso kantiano sobre la ilustraci\u00f3n. La \u00e9tica de la laicidad exige mantenerse en guardia contra cierta tentaci\u00f3n caracter\u00edstica de la Modernidad de concebir la religi\u00f3n como una actitud irracional, s\u00f3lo explicable por las miserias ps\u00edquicas o socioecon\u00f3micas del ser humano (l\u00e9ase a Feuerbach, Marx o Durkheim). Es tambi\u00e9n condici\u00f3n de posibilidad de la libertad de conciencia, por tanto, el reconocimiento de la autonom\u00eda moral de nuestros conciudadanos, de su derecho a creer incluso aquello que no puede ser convalidado por los que para los no creyentes son los est\u00e1ndares de racionalidad v\u00e1lidos. Ahora bien, cuidado con apelar a la libertad de conciencia a la hora de justificar el incumplimiento de las leyes aprobadas democr\u00e1ticamente. La objeci\u00f3n de conciencia tiene que ser algo excepcional, pues el campo de choque entre la conciencia del individuo y la ley general es muy reducido. As\u00ed lo explica el jurista Jos\u00e9 M\u00aa Ruiz Soroa en su libro&nbsp;<em>El esencialismo democr\u00e1tico<\/em>: \u00abel ciudadano religioso no podr\u00e1 invocar su conciencia (su&nbsp;<em>verdad<\/em>) para desafiar la ley com\u00fan sino cuando \u00e9sta le impone la realizaci\u00f3n de una conducta activa por su parte, lo que es infrecuente\u00bb; ser\u00edan los casos del objetor que se niega a cumplir con el servicio militar o del m\u00e9dico que se niega a practicar la eutanasia.<\/p>\n\n\n\n<p>Recapitulando tenemos que decir que la libertad de conciencia exige valor para alcanzar la mayor\u00eda de edad intelectual, capacidad (auto)cr\u00edtica y reconocimiento de la autonom\u00eda moral de los individuos para que impere el respeto ante la pluralidad de creencias en la comunidad pol\u00edtica. Al objeto de que todo ello se haga posible se requiere una instituci\u00f3n que vele por el establecimiento y mantenimiento de las condiciones propicias; es necesario, pues, un Estado estructuralmente laico capaz de garantizar la existencia de ese \u00e1gora en la que los discursos y los procedimientos se encuentren libres de adherencias trascendentales y de los imperativos morales impuestos por cualquier opci\u00f3n religiosa. En \u00e9l se cumple la m\u00e1xima del fil\u00f3sofo ingl\u00e9s John Locke, uno de los fundadores ideol\u00f3gicos del Estado moderno: \u00abque el poder no pueda hablar en nombre de Dios, que la dominaci\u00f3n no se pueda fundar en la gracia\u00bb. (A este respecto cu\u00e1nto se echa de menos en nuestro pa\u00eds una laicidad bien asentada institucionalmente, para lo que se reclama hace tiempo una ley de libertad de conciencia que inaugure un nuevo tiempo que se deshaga de los lastres heredados del nacionalcatolicismo.)<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, que vivamos en un Estado laico no quiere decir que lo sea la sociedad en la que vivimos. Debemos pensar que el Estado laico es condici\u00f3n de posibilidad de la libertad de conciencia, pero no asegura su existencia, la cual depende en gran medida de factores sociales que no se dejan someter al mero control institucional. La prueba de esto es la evoluci\u00f3n de Turqu\u00eda desde el proceso de laicizaci\u00f3n de inspiraci\u00f3n europea puesto en marcha por Mustaf\u00e1 Kemal hace un siglo hasta la reislamizaci\u00f3n institucional de Recep Tayyip Erdogan, de la cual es s\u00edmbolo se\u00f1ero la transformaci\u00f3n del templo de Santa Sof\u00eda en mezquita hace dos a\u00f1os, el mismo edificio que el fundador de la rep\u00fablica turca hab\u00eda convertido en museo en 1934.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de la religi\u00f3n, pero muy vinculado a ella por lo que tiene de facilitadora del sectarismo, hemos de estar en guardia en la actualidad contra la as\u00ed denominada cultura de la cancelaci\u00f3n. Elemento de nuestra vigente etnosfera relativamente reciente \u2013de hace un par de d\u00e9cadas quiz\u00e1\u2013 y originaria de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica trae consigo el ostracismo y el boicot producto de la intolerancia hacia las opiniones de los otros, algo exacerbado por el uso de las redes sociales como Twitter (lo que en principio no da para pensar en t\u00e9rminos positivos acerca de la relaci\u00f3n entre redes sociales y libertad de conciencia). Ya hemos conocido casos de graves perjuicios profesionales y de humillaciones p\u00fablicas padecidas por quienes han sido se\u00f1alados como herejes de lo pol\u00edticamente correcto. Hasta tal punto se percibe como amenazante este posmoderno movimiento sectario que 153 figuras de la cultura internacional de tendencia progresista (Noam Chomsky y Margaret Atwood entre ellos) consideraron necesario suscribir un manifiesto en contra de la susodicha cultura de la cancelaci\u00f3n. Dicho manifiesto ha sido apoyado en Espa\u00f1a por una cantidad similar de intelectuales, entre los cuales cabe mencionar a Mario Vargas Llosa, F\u00e9lix De Az\u00faa, Adela Cortina y Fernando Savater. En su carta de apoyo expresaron su absoluto rechazo \u00abal uso perverso de causas justas para estigmatizar a personas que no son sexistas o xen\u00f3fobas\u00bb, un uso que se aprovecha para \u00abintroducir la censura, la cancelaci\u00f3n y el rechazo al pensamiento libre, independiente, y ajeno a una correcci\u00f3n pol\u00edtica intransigente\u00bb. Todo viene a formar parte de tendencias supuestamente progresistas caracterizadas, sin embargo, por una radical intolerancia hacia cualquier expresi\u00f3n libre, razonada y bien intencionada. Si atenta contra esa hipersensibilidad moral de lo pol\u00edticamente correcto, que proviene de no se sabe qu\u00e9 corrientes profundas de la opini\u00f3n p\u00fablica, desde una especie de supremacismo \u00e9tico se ejerce la censura al mejor estilo de la extrema derecha, contraviniendo as\u00ed el esp\u00edritu ilustrado del que dimana todo proyecto pol\u00edtico de justicia y progreso. Y con el efecto contraproducente de alimentar una polarizaci\u00f3n social y pol\u00edtica que fortalece a los partidos de esa extrema derecha, como es ya bien visible en toda Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto actual de las sociedades multiculturales en las que la identidad adquiere car\u00e1cter de t\u00f3tem tribal, inermes ante una cultura digital que penetra en todos los \u00e1mbitos de nuestras vidas, tambi\u00e9n en el de la privacidad, y sujetos a los imperativos econ\u00f3micos que determinan los modos de vida y las opciones de pensamiento la libertad de conciencia corre el peligro en las democracias liberales de acabar convirti\u00e9ndose en un viejo ideal depreciado. Supongo que es lo que quiere decir el caricaturista Andr\u00e9s R\u00e1bago (el Roto) en una vi\u00f1eta suya en la que aparece un se\u00f1or trajeado espetando al lector con expresi\u00f3n severa la pregunta \u00ab\u00bfes usted un ciudadano normal o todav\u00eda piensa?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente es catedr\u00e1tico de filosof\u00eda de bachillerato y licenciado en comunicaci\u00f3n audiovisual.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ag\u00fcera Lorente Fuente: Rebeli\u00f3n \u00abEl mundo necesita mentes y corazones abiertos, y \u00e9stos no pueden derivarse de r\u00edgidos sistemas, ya sean viejos o nuevos\u00bb (Bertrand Russell:&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 no soy cristiano?) El profesor entra en el aula abrumado por las noticias difundidas en las \u00faltimas semanas y d\u00edas. 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