{"id":7884,"date":"2022-11-22T10:54:26","date_gmt":"2022-11-22T10:54:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7884"},"modified":"2022-11-22T10:54:27","modified_gmt":"2022-11-22T10:54:27","slug":"una-economia-planificada-podria-funcionar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7884","title":{"rendered":"Una econom\u00eda planificada podr\u00eda funcionar"},"content":{"rendered":"\n<p>Razmig Keucheyan<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/una-economia-planificada-podria-funcionar\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Basar las decisiones econ\u00f3micas en las necesidades humanas, y no en nuestra capacidad de pago, impone un principio de igualdad que nos permite decidir colectivamente qu\u00e9 tipo de producci\u00f3n necesitamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Primera Guerra Mundial, el carb\u00f3n \u2013al igual que el pan, la carne y la madera\u2013 comenz\u00f3 a escasear. Cuando esta escasez&nbsp;empez\u00f3 a sentirse en Par\u00eds en septiembre de 1916, el concejo municipal tom\u00f3 medidas dr\u00e1sticas. Tom\u00f3 control directo del abastecimiento, distribuyendo carb\u00f3n a los hogares seg\u00fan el tama\u00f1o de los apartamentos y el n\u00famero de personas que viv\u00edan en ellos. Las familias llenaban un cuestionario especificando sus necesidades, que quedaban registradas en tarjetas de racionamiento; cuando necesitaban carb\u00f3n, se dirig\u00edan al&nbsp;<em>mairie d\u2019arrondissement&nbsp;<\/em>(municipalidad), donde se efectuaba la distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El control de precios es un rasgo com\u00fan de las econom\u00edas de guerra. Pero frente a la escasez de carb\u00f3n en Par\u00eds durante la Primera Guerra Mundial, las cosas fueron un poco m\u00e1s lejos. El \u201c\u00edndice de precios\u201d del cual dependen los mercados fue suspendido en favor de la contabilidad en especie (es decir, en t\u00e9rminos de cantidad de carb\u00f3n, no de precio).<\/p>\n\n\n\n<p>La cantidad de carb\u00f3n distribuida a los hogares no se basaba en su solvencia, i.e. en el dinero del que dispon\u00edan, sino en lo que necesitaban. Esta forma de distribuci\u00f3n tambi\u00e9n dej\u00f3 claro que la cuesti\u00f3n del abastecimiento era pol\u00edtica. Con la producci\u00f3n subordinada a la necesidad, los agentes econ\u00f3micos privados perdieron la libertad de producir y vender lo que quer\u00edan. Lo que se estableci\u00f3 en lugar de esta libertad fue un principio de igualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las crisis exigen grandes sacrificios por parte de las personas, lo cual aumenta su sensibilidad a las injusticias. Esto explica por qu\u00e9 durante las crisis, la figura del \u201cusurero\u201d o \u201cespeculador\u201d emerge con frecuencia en el discurso popular. Los gobiernos entienden que para lograr la cohesi\u00f3n social necesaria para la movilizaci\u00f3n, la distribuci\u00f3n de bienes debe ser igualitaria. Por eso, parad\u00f3jicamente, durante la Primera Guerra Mundial, los hogares de clase trabajadora en algunos casos gozaron de un suministro de carb\u00f3n mayor del que hab\u00edan gozado antes: el racionamiento no solo impuso l\u00edmites, sino que&nbsp;<em>mejor\u00f3<\/em>&nbsp;su condici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia de coronavirus, obviamente, no es una crisis de la misma magnitud de la Primera Guerra Mundial. No ha suspendido la l\u00f3gica del mercado; ha expuesto los absurdos del neoliberalismo&nbsp;pero no los ha destruido.&nbsp;Sin embargo, en esta crisis tambi\u00e9n podemos percibir alguna evidencia de una l\u00f3gica econ\u00f3mica alternativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las m\u00e1scaras y los ventiladores son sumamente necesarios para lidiar con la emergencia. Nadie en estos d\u00edas se atreve a mencionar su costo. M\u00e1s bien, el asunto es la cantidad: \u00bfcu\u00e1ntos se necesitan y qu\u00e9 tan r\u00e1pido pueden ser producidos? Esto es as\u00ed a\u00fan si algunas veces la escasez dispara la competencia entre diferentes Estados para ver cu\u00e1les logran apropi\u00e1rselos primero. En este mismo sentido, debe remarcarse que la ayuda financiera prove\u00edda por los Estados a la econom\u00eda \u2013mayormente a los mercados financieros y a las grandes corporaciones\u2013 eclipsa los niveles de 2008.<\/p>\n\n\n\n<p>Enfrentados con la crisis, el dinero de repente parece dejar de ser un problema, y los gobiernos han tomado medidas m\u00e1s o menos radicales para subordinar lo econ\u00f3mico a lo pol\u00edtico. Es revelador el caso de Irlanda, un pa\u00eds reconocido por su modelo econ\u00f3mico neoliberal, que ahora&nbsp;nacionaliz\u00f3 sus hospitales privados.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n emergi\u00f3 una \u201ceconom\u00eda moral\u201d en conflicto con la l\u00f3gica del mercado. Nuestra supervivencia depende en este momento del auto-sacrificio de enfermeros, trabajadores de la limpieza y cajeros de supermercados. En tiempos normales, sus trabajos tienen por lo general poco prestigio simb\u00f3lico. Pero hoy son quienes toman todos los riesgos para salvar vidas y asegurarse de que la gente tenga acceso a los bienes b\u00e1sicos. En Francia, se ha sugerido que, en el feriado nacional del 14 de julio, sean ellos quienes marchen a lo largo de las grandes avenidas de Par\u00eds en lugar de los militares.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del racionamiento a la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El racionamiento es una forma de planificaci\u00f3n econ\u00f3mica en tiempos de crisis agudas. La planificaci\u00f3n econ\u00f3mica puede ser definida de manera sencilla como un sistema donde la producci\u00f3n est\u00e1 subordinada a la satisfacci\u00f3n de necesidades humanas. Ha tomado distintas formas en la historia moderna, la mayor\u00eda de las cuales fracas\u00f3 debido a la&nbsp;falta de eficiencia econ\u00f3mica y de democracia. La crisis del coronavirus puede ayudarnos a imaginar c\u00f3mo podr\u00eda ser un sistema basado en la satisfacci\u00f3n de necesidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo tiene una relaci\u00f3n perversa con las necesidades humanas. Por un lado, la producci\u00f3n de mercanc\u00edas debe,&nbsp;<em>hasta cierto punto<\/em>, satisfacer necesidades. Sin embargo, dado que la solvencia es su criterio principal, cuando la persona necesitada no tiene dinero, el capitalismo no satisface su necesidad. En cambio, esa persona debe apoyarse en las instituciones no capitalistas que existen en las sociedades capitalistas: la familia o el sistema de bienestar, que funcionan en base a otros criterios. En el caso contrario, a lo sumo pueden intentar seguir adelante con sus necesidades insatisfechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por medio de la publicidad y de la&nbsp;financiarizaci\u00f3n de la vida cotidiana, el capitalismo genera constantemente necesidades \u201cartificiales\u201d. La competencia entre capitales privados lleva al \u201cproductivismo\u201d. La producci\u00f3n permanente de cosas nuevas, que se lanzan al mercado a una velocidad cada vez mayor, es una condici\u00f3n para la supervivencia de las empresas que compiten. Estas cosas nuevas tienen que ser vendidas a los consumidores, de manera tal que se libere espacio para otra ronda de cosas nuevas. Este mismo proceso se repite indefinidamente. La obsolescencia programada de celulares, cuyo promedio de vida \u00fatil es de dos a\u00f1os, es una forma extrema de este fen\u00f3meno, aunque tambi\u00e9n afecta a otros tipos de mercanc\u00edas: las bombillas de luz, las medias de nylon y las impresoras se cuentan entre los ejemplos cl\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta creaci\u00f3n de necesidades artificiales tambi\u00e9n tiene que ver con la importancia de la fuerza de ventas en el capitalismo. La publicidad hoy no sirve principalmente para informar al consumidor acerca de las cualidades de una mercanc\u00eda. Le dice en qu\u00e9 tipo de persona se convertir\u00e1 si la compra. Esta tendencia en el&nbsp;<em>marketing<\/em>&nbsp;comenz\u00f3 con el famoso \u201chombre Marlboro\u201d en los a\u00f1os 1950, en el cual el hombre es m\u00e1s importante que el cigarrillo mismo. Tal como afirma Karl Marx en&nbsp;<em>El Capital<\/em>: \u201cla producci\u00f3n crea al consumidor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las necesidades artificiales son alienantes. Por ejemplo, llevan a des\u00f3rdenes psicol\u00f3gicos de \u201ccompra compulsiva\u201d,&nbsp;una pandemia creciente a nivel global. Tambi\u00e9n da\u00f1an el medioambiente. La producci\u00f3n de nuevas mercanc\u00edas a una velocidad creciente implica la sobreexplotaci\u00f3n de los recursos naturales y de la energ\u00eda, y tambi\u00e9n genera distintas formas de contaminaci\u00f3n. El \u201cproductivismo\u201d es la raz\u00f3n fundamental por la cual el capitalismo nunca puede ser ecol\u00f3gicamente sustentable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Definiendo las necesidades \u201creales\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La planificaci\u00f3n econ\u00f3mica, por otro lado, apunta a satisfacer todas las necesidades \u201creales\u201d. El principio b\u00e1sico sobre el cual descansa es que cualquier necesidad \u201creal\u201d debe ser satisfecha, mientras que las necesidades alienantes y ecol\u00f3gicamente insostenibles no deben ser satisfechas. Obviamente, es m\u00e1s f\u00e1cil definir qu\u00e9 necesitamos realmente en tiempos de crisis, como por ejemplo, los ventiladores hoy. Pero si nuestro futuro depende de que seamos capaces de distinguir entre necesidades \u201creales\u201d y necesidades \u201cartificiales\u201d, entonces tenemos que definir qu\u00e9 es una necesidad \u201creal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas necesidades reales son necesidades \u201cvitales\u201d: respirar, comer o dormir. Si no son satisfechas, el resultado es la muerte. El desarrollo capitalista ha llevado a que muchas personas \u2013aunque ciertamente no todas\u2013 puedan satisfacer estas necesidades vitales. Seg\u00fan un&nbsp;informe de las Naciones Unidas de 2019,&nbsp;820 millones de personas pasan hambre en el mundo. Adem\u00e1s, muchas necesidades vitales, cuya satisfacci\u00f3n estaba garantizada en el pasado, son dif\u00edciles de satisfacer en la actualidad, como por ejemplo, respirar aire no contaminado.&nbsp;Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, el total de muertes por a\u00f1o a causa de la exposici\u00f3n al aire contaminado es de 4.2 millones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero por supuesto, la vida humana no se trata solamente de necesidades vitales, e incluso necesidades no vitales pueden ser \u201cesenciales\u201d. Lo fundamental es reconocer que m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades vitales, que est\u00e1n definidas por la biolog\u00eda humana en s\u00ed misma, todas las otras necesidades son hist\u00f3ricamente espec\u00edficas. Emergen en el curso de la historia y son culturalmente variables. En este sentido, tambi\u00e9n son pol\u00edticas y est\u00e1n definidas tanto de manera individual como colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00e9ngase en cuenta el caso de los viajes. Viajar es genial. Permite que la gente se enfrente con sociedades nuevas y que tome conciencia de la diversidad humana. Algunas personas considerar\u00edan que viajar es una necesidad \u201cesencial\u201d. Hasta mediados del siglo veinte, viajar (por placer) estaba restringido a las \u00e9lites. Desde entonces, hasta cierto punto, la pr\u00e1ctica se ha democratizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el crecimiento de esta actividad \u2013principalmente con el auge del transporte a\u00e9reo\u2013 se ha vuelto cada vez m\u00e1s nocivo para el medioambiente. El transporte a\u00e9reo es una de las principales causas de la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero, motivo por el cual&nbsp;Greta Thunberg y su movimiento proponen dejar de realizar vuelos. Por supuesto, ser\u00eda absurdo prohibir los viajes. Sin embargo, algo debe hacerse para limitar el da\u00f1o al medioambiente.<\/p>\n\n\n\n<p>La soluci\u00f3n podr\u00eda ser&nbsp;aplicar al transporte a\u00e9reo la l\u00f3gica del racionamiento&nbsp;que Par\u00eds y otras ciudades implementaron para la distribuci\u00f3n de carb\u00f3n durante la Primera Guerra Mundial. Cada ciudadano estar\u00eda habilitado para volar un n\u00famero limitado de kil\u00f3metros por a\u00f1o o por d\u00e9cada. Esto permitir\u00eda a las sociedades poner un l\u00edmite al volumen global de kil\u00f3metros viajados, de manera tal que ser\u00eda posible hacerlo decrecer hasta niveles sustentables. Pero tambi\u00e9n permitir\u00eda separar los viajes del ingreso, contrariamente a lo que ocurre hoy (cuanto m\u00e1s rica es una persona, m\u00e1s posibilidades tiene de viajar, especialmente en avi\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en el caso del carb\u00f3n, el racionamiento permitir\u00eda a las clases m\u00e1s bajas viajar m\u00e1s, no menos. Como en el caso del carb\u00f3n, tampoco se permitir\u00eda comerciar con los kil\u00f3metros de vuelo, dado que esto reforzar\u00eda las desigualdades, permitiendo que los ricos compraran kil\u00f3metros a los pobres. El racionamiento solo funciona si est\u00e1 basado en un principio de igualdad. No es compatible con un mecanismo de derechos de emisi\u00f3n. El beneficio social y ambiental de un enfoque de estas caracter\u00edsticas podr\u00eda ser fortalecido mediante la inversi\u00f3n p\u00fablica en medios de viaje colectivos, por ejemplo, hoteles y trenes de buena calidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La democracia directa recargada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es este el sentido en el cual las necesidades \u201creales\u201d son, de hecho, pol\u00edticas: la sociedad impone una serie de regulaciones para que se desarrolle una actividad significativa y ecol\u00f3gicamente sustentable. El individuo todav\u00eda puede decidir si viaja o no, cu\u00e1ndo, d\u00f3nde y por cu\u00e1nto tiempo viaja, pero en el marco de l\u00edmites establecidos de manera colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto plantea el problema que podr\u00eda surgir si una regulaci\u00f3n va demasiado lejos, llevando a lo que Agnes Heller \u2013la mayor te\u00f3rica contempor\u00e1nea de las necesidades\u2013 llama una \u201cdictadura sobre las necesidades\u201d.&nbsp;Seg\u00fan Heller, en la URSS, un pu\u00f1ado de bur\u00f3cratas autoproclamados decid\u00edan cu\u00e1les eran las necesidades \u201cleg\u00edtimas\u201d del pueblo, ejerciendo sobre estas una \u201cdictadura\u201d de arriba abajo. Tambi\u00e9n fracasaron al reconocer ciertas necesidades, por ejemplo, al arbitrar en favor de estrategias de crecimiento desastrosas para el medioambiente o contra la preservaci\u00f3n de las riquezas naturales \u2013e. g. lagos y bosques\u2013 de las cuales las personas pod\u00edan disfrutar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una sociedad verdaderamente socialista respetar\u00eda tanto como fuera posible las necesidades individuales: tal como dice Heller en su cl\u00e1sico&nbsp;<em>Teor\u00eda de las necesidades en Marx<\/em>, \u201cMarx no reconoce m\u00e1s necesidades que las de los individuos\u201d. La gente aceptar\u00e1 l\u00edmites a la satisfacci\u00f3n de sus necesidades siempre y cuando sean justos y significativos, y hayan podido participar en su reglamentaci\u00f3n. De hecho, las sociedades modernas est\u00e1n plagadas de restricciones muy bien aceptadas. Los l\u00edmites ser\u00e1n mejor aceptados en la medida en que la tendencia general apunte a la satisfacci\u00f3n de necesidades (sustentables) siempre nuevas, i.e. en la medida en que haya un sentimiento de&nbsp;<em>progreso<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las cuestiones m\u00e1s apremiantes en nuestro tiempo es esta: \u00bfen qu\u00e9 instituci\u00f3n pol\u00edtica deber\u00edan definirse las necesidades \u201creales\u201d? Los parlamentos solo son parcialmente adecuados para esta tarea. Lo que se requiere es el resurgimiento de la democracia directa. La definici\u00f3n de necesidades no es solamente una cuesti\u00f3n de deliberaci\u00f3n racional. Tambi\u00e9n tiene que ver con la experimentaci\u00f3n (con el descubrimiento, a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica, de formas de satisfacer necesidades individuales y colectivas). Las necesidades tienen un fuerte componente emocional: uno a menudo&nbsp;<em>siente<\/em>&nbsp;la necesidad en lugar de inferirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Con su \u00e9nfasis en la movilizaci\u00f3n \u201cdesde abajo\u201d, la democracia directa es el \u00fanico r\u00e9gimen pol\u00edtico que gestiona esta dimensi\u00f3n experimental. No elimina los parlamentos, puesto que el sistema de controles y equilibrios que previene la consolidaci\u00f3n de una \u201ctiran\u00eda de la mayor\u00eda\u201d debe ser mantenido. Pero sujeta este sistema a la presi\u00f3n y a la actividad innovadoras de los movimientos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Plantear la simple pregunta de qu\u00e9 es una necesidad \u201creal\u201d nos conduce a cuestiones fundamentales acerca de nuestros sistemas, tanto a nivel pol\u00edtico como econ\u00f3mico. Nos pone en el camino de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Razmig Keucheyan. Profesor asistente de sociolog\u00eda en la Universidad Par\u00eds-Sorbona y activista de la izquierda radical. Es autor de&nbsp;Hemisferio izquierda. Un mapa de los nuevos pensamientos cr\u00edticos&nbsp;(Siglo XXI, 2013) y de&nbsp;La nature est un champ de bataille&nbsp;(Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 2018), entre otros libros.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Traducci\u00f3n: Valent\u00edn Huarte<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Razmig Keucheyan Fuente: Rebeli\u00f3n Basar las decisiones econ\u00f3micas en las necesidades humanas, y no en nuestra capacidad de pago, impone un principio de igualdad que nos permite decidir colectivamente qu\u00e9 tipo de producci\u00f3n necesitamos. Durante la Primera Guerra Mundial, el carb\u00f3n \u2013al igual que el pan, la carne y la madera\u2013 comenz\u00f3 a escasear. 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