{"id":7993,"date":"2022-12-09T01:56:48","date_gmt":"2022-12-09T01:56:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7993"},"modified":"2023-01-06T11:19:05","modified_gmt":"2023-01-06T11:19:05","slug":"la-metamorfosis-del-comunismo-en-china","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=7993","title":{"rendered":"La metamorfosis del comunismo en China"},"content":{"rendered":"\n<p>Xulio R\u00edos<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-metamorfosis-del-comunismo-en-china\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Este texto forma parte del libro &nbsp;<em>Centenario del Partido Comunista Chino. Ensayos en honor a Romer Cornejo (Colegio de M\u00e9xico, 2022),&nbsp;<\/em>a modo de contribuci\u00f3n personal al merecido homenaje al profesor Romer Cornejo, excelente acad\u00e9mico y gran persona, uno de los imprescindibles en la sinolog\u00eda iberoamericana a la que ha entregado buena parte de su tiempo con una vocaci\u00f3n, excelencia y compromiso que nos sirve a todos como modelo a imitar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A las puertas de la celebraci\u00f3n de su primer centenario, el Partido Comunista de China (PCCh) nos ofrece una trayectoria verdaderamente digna de an\u00e1lisis y estudio. Fundado en 1921, acumula a sus espaldas m\u00e1s de 70 a\u00f1os en el ejercicio del poder en un pa\u00eds de magnitudes, en muchos sentidos, nada f\u00e1ciles de gestionar. A pesar de haber sufrido crisis importantes y tambi\u00e9n de ser responsable de innegables desastres, siempre ha salido airoso de las m\u00e1s duras pruebas como si para ello tuviera a su disposici\u00f3n un m\u00e1s que oportuno ant\u00eddoto. Para algunos, esa capacidad de superaci\u00f3n de las dificultades pudiera radicar en su resiliencia, su disposici\u00f3n a adaptarse y a evolucionar con los tiempos aunque sin perder de vista sus referentes esenciales. Para otros, es fruto de un pragmatismo que todo lo sacrifica en aras de preservar su mayor vocaci\u00f3n, mantenerse en el poder a toda costa y cueste lo que cueste, incluso al precio de desnaturalizar su propia identidad. Lo cierto es que la propia pervivencia del PCCh y sus mutaciones constituye un interesante tema de reflexi\u00f3n y los matices pueden llegar a ser de tal relevancia como los argumentos principales, ya nos refiramos al trazo grueso o al trazo fino.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Constantes y conflictos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay en la trayectoria del PCCh algunas constantes que a nadie escapan. Distinguir\u00eda, en primer lugar, la redenci\u00f3n de la naci\u00f3n. El componente nacionalista es perfectamente reconocible como nervio estructural de la identidad del PCCh. En esencia, surge como expresi\u00f3n del antiimperialismo (tambi\u00e9n del antifeudalismo) y como alternativa org\u00e1nica para que China pueda alcanzar una v\u00eda de superaci\u00f3n de la inexorable decadencia que la asol\u00f3 a partir de mediados del siglo XIX. Esa identidad patri\u00f3tica del PCCh, ab initio de definici\u00f3n program\u00e1tica internacionalista y proletaria, se traduce en la leg\u00edtima aspiraci\u00f3n a recuperar la significaci\u00f3n de China en el concierto internacional y su reconocimiento como \u201cpa\u00eds grande\u201d, habilit\u00e1ndole, en consecuencia, espacios de relevancia y responsabilidad acordes con su estatus.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la b\u00fasqueda del desarrollo y del bienestar. Desde su fundaci\u00f3n, el PCCh es plenamente consciente de la inmensa situaci\u00f3n de atraso de su pa\u00eds con respecto a las naciones m\u00e1s avanzadas del mundo. La superaci\u00f3n de la pobreza y el logro de un bienestar elemental, lo que se conoce en el argot oriental como \u201csociedad modestamente acomodada\u201d, forman parte de su vadem\u00e9cum de origen que se inscribe en una orientaci\u00f3n fundacional de signo socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, la insistencia en establecer un camino propio para alcanzar sus objetivos. Cierto es que la Internacional Comunista apoy\u00f3 los primeros pasos del PCCh tras su fundaci\u00f3n, influyendo de forma significativa en la conformaci\u00f3n de su liderazgo y en sus decisiones pol\u00edticas. No obstante, lo cierto es que desde el primer momento hubo otros enfoques y resistencias internas, en gran medida capitalizadas por Mao Zedong que a la postre, en la reuni\u00f3n de Zunyi (1935), acab\u00f3 por imponer un liderazgo indispuesto para aceptar sin m\u00e1s las consignas elaboradas en el exterior y que el PCCh, como destacamento nacional del movimiento comunista internacional, deb\u00eda aplicar casi sin rechistar (1). La b\u00fasqueda de una v\u00eda original para desarrollar el pa\u00eds, construir el socialismo y llegar al comunismo ha influido de forma sustancial en la cristalizaci\u00f3n de diversas iniciativas pol\u00edticas en el curso de la historia del PCCh.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, en las diferentes etapas hist\u00f3ricas del PCCh, han surgido motivos de conflicto que claramente han partido aguas entre unos y otros sectores o l\u00edneas. Por su trascendencia pol\u00edtica y pr\u00e1ctica, significar\u00e9 cuatro elementos. En primer lugar, la importancia de la lucha de clases o, dicho de otra forma, el sempiterno debate sobre la cuesti\u00f3n de la primac\u00eda de la ideolog\u00eda o de la econom\u00eda como eslab\u00f3n principal para alentar el desarrollo del pa\u00eds y construir un pa\u00eds socialista. Todo el periodo mao\u00edsta ha estado condicionado por los altibajos de esa contienda interna. Las sucesivas campa\u00f1as ideol\u00f3gicas y convulsiones interiores en los primeros lustros que siguieron a la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular China han tenido por gu\u00eda esencial y eje irrenunciable la creencia dominante de que el impulso de la lucha de clases facilitar\u00eda el aislamiento de los enemigos de la revoluci\u00f3n y, por lo tanto, su desarrollo impetuoso y acelerado. La exacerbaci\u00f3n de la lucha de clases, confundiendo a amigos y aliados con enemigos, tuvo importantes costes para el PCCh y el pa\u00eds, y en buena medida explica la naturaleza antit\u00e9tica del denguismo cuando expresamente sit\u00faa la construcci\u00f3n econ\u00f3mica por encima de la ideolog\u00eda aun sin renunciar, ni mucho menos, a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo elemento tiene que ver con la construcci\u00f3n del Partido y especialmente con el estilo de direcci\u00f3n y liderazgo. Es sabido que el desarrollo del mao\u00edsmo se construy\u00f3 hist\u00f3ricamente en torno a un creciente culto a la personalidad de quien simboliz\u00f3 la revoluci\u00f3n china. El Gran Timonel, que condujo a la victoria a las huestes revolucionarias, con el paso de los lustros, fue cercenando la influencia de rivales e imponiendo, con el apoyo de aduladores, un poder personal que da\u00f1\u00f3 severamente la institucionalidad org\u00e1nica del PCCh y sus principios de funcionamiento. La reacci\u00f3n a tal proceder que, tras su muerte, supuso el denguismo puso el \u00e9nfasis en la recuperaci\u00f3n de la normalidad, en la rehabilitaci\u00f3n de los injustamente condenados, la institucionalizaci\u00f3n de un liderazgo colectivo, la disposici\u00f3n de reglas formales e informales para afrontar desde las jubilaciones a los procesos de sucesi\u00f3n y, en suma, el fortalecimiento de una vida partidaria seriamente aquejada por los vaivenes experimentados en el periodo precedente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tercera cuesti\u00f3n a considerar es la defensa y minimizaci\u00f3n del igualitarismo en lo social. Inseparable de la preeminencia ideol\u00f3gica en la vertebraci\u00f3n del socialismo chino, la defensa del igualitarismo es una de las caracter\u00edsticas del mao\u00edsmo, expresada tanto en la plasmaci\u00f3n de alternativas como las comunas populares como en el temor obsesivo a promover procesos de enriquecimiento que pudieran derivar en la conformaci\u00f3n de grupos sociales hostiles a la revoluci\u00f3n. Por el contrario, el denguismo admiti\u00f3 sin ambages que en la etapa primaria de la construcci\u00f3n del socialismo se deb\u00eda admitir que unos se enriquecieran antes que otros (al igual que unas regiones antes que otras), y foment\u00f3 la iniciativa individual y de abajo a arriba, sin perjuicio del arbitrio de mecanismos compensatorios y de solidaridad que contribuyeran a la prosperidad com\u00fan (2). El denguismo desterr\u00f3 el igualitarismo tanto como su praxis exacerb\u00f3 a la postre las desigualdades. \u201cAl abrir la ventana, adem\u00e1s del aire puro, tambi\u00e9n entran las moscas\u201d, dec\u00eda Deng Xiaoping; no obstante, no lleg\u00f3 a calibrar la magnitud de los \u201cefectos indeseados\u201d que tanto escandalizar\u00edan como resultado de la aplicaci\u00f3n de la f\u00f3rmula \u201cprimero eficacia, despu\u00e9s justicia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una \u00faltima cuesti\u00f3n que pes\u00f3 en el desarrollo hist\u00f3rico del PCCh es la relaci\u00f3n con el \u201cpartido padre\u201d. La ruptura del cord\u00f3n umbilical es una cuesti\u00f3n que se resuelve en dos tiempos y que, como bien es sabido, pes\u00f3 como una losa en el movimiento comunista internacional, especialmente en los a\u00f1os setenta del pasado siglo. Como ya se dijo, el PCCh cont\u00f3 con el auxilio sovi\u00e9tico en los primeros a\u00f1os de su existencia. El apoyo de la Internacional Comunista se tradujo en una influencia sustantiva en el rumbo pol\u00edtico del Partido, ya hablemos de las relaciones y la colaboraci\u00f3n con el nacionalista Kuomintang o las propias t\u00e1cticas revolucionarias, en especial la significaci\u00f3n del mundo rural y urbano en la gestaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n. El liderazgo de Wang Ming personific\u00f3 esa divergencia entre los adeptos a las tesis sovi\u00e9ticas frente a quienes insist\u00edan en partir de la propia realidad para hallar la v\u00eda adecuada y adaptada a las condiciones locales (3). En la decisiva reuni\u00f3n de Zunyi, en plena Larga Marcha tras la derrota de la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica de Jiangxi, Mao logr\u00f3 aunar una voluntad mayoritaria en torno a su criterio. El vocablo \u201csovi\u00e9tico\u201d desapareci\u00f3 a partir de entonces de las proclamas revolucionarias que daban cuenta de los avances del PCCh. No obstante, a pesar de un breve par\u00e9ntesis de esperanza, esos desencuentros entre el PCCh y el PCUS lastrar\u00edan su relaci\u00f3n tras el triunfo de la revoluci\u00f3n, manifiestos tras el XX Congreso del PCUS o a la vista de las exigencias militares de Nikita Jruschev a Mao. Y subsistir\u00edan incluso tras la \u00faltima pendencia, con la pugna ideol\u00f3gica y por la influencia pol\u00edtica en las luchas revolucionarias de muchos pa\u00edses del Tercer Mundo en varios continentes. Esta cuesti\u00f3n de la ruptura del cord\u00f3n umbilical es de gran importancia en la trayectoria del PCCh por cuanto incide en la determinaci\u00f3n para explorar una senda propia (y subsiguientemente, de mayor acierto que la seguida por el \u201csocial-imperialismo\u201d sovi\u00e9tico) pero igualmente para rechazar cualquier forma de hegemonismo que tanto afectar\u00eda a la dimensi\u00f3n partidaria como estatal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Intersecciones amplias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pese a los motivos de conflicto que establecieron bifurcaciones claras en la plasmaci\u00f3n de la l\u00ednea pol\u00edtica del PCCh, es constatable tambi\u00e9n la existencia de una intersecci\u00f3n amplia en el conjunto del sistema partidario a partir de la defensa de una serie relevante de posiciones comunes. Hasta ocho podr\u00edamos destacar.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la defensa del papel preeminente del PCCh. Erigido en clave estructural del sistema pol\u00edtico, el PCCh cataliza y moviliza los principales recursos del pa\u00eds. Es garante de la unidad y de la estabilidad. Como partido de gobierno, su presencia y nivel de ocupaci\u00f3n social no admite parang\u00f3n. Formado por una elite integrada por cuadros bien preparados, en la pr\u00e1ctica su burocracia se conforma como un neomandarinato cuya promoci\u00f3n es deudora de la vieja meritocracia adobada ahora con los juegos de influencia que sustancian los diferentes clanes con proyecci\u00f3n en el liderazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>El PCCh ha sobrevivido a importantes crisis, tanto internas (desde el Gran Salto Adelante o la Revoluci\u00f3n Cultural a los sucesos de Tiananmen en 1989, por ejemplo) como internacionales (el desmoronamiento de la URSS y del socialismo real). Las claves de esa supervivencia son inseparables del propio \u00e9xito general del proceso auspiciado a partir de 1978 pero tambi\u00e9n desde 1949 a pesar de sus altibajos. Cualquier reforma pol\u00edtica en China tiene como premisa b\u00e1sica su contribuci\u00f3n al fortalecimiento del PCCh.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, en lo ideol\u00f3gico, el rechazo del liberalismo pol\u00edtico. La diatriba contra la liberalizaci\u00f3n burguesa es compartida tanto por el mao\u00edsmo como por el denguismo y tambi\u00e9n por el xi\u00edsmo actual, los tres grandes estadios que conforman el devenir hist\u00f3rico del PCCh en este aspecto (4). Quienes imaginaban que el denguismo, por apostar por una cierta liberalizaci\u00f3n econ\u00f3mica, acabar\u00eda por ceder ante la influencia liberal occidental pasaron por alto la defensa numantina de los cuatro principios fundamentales (el camino socialista, la dictadura democr\u00e1tica popular, la direcci\u00f3n del Partido Comunista de China y el marxismo-leninismo y el pensamiento de Mao Zedong) en los que \u00e9l insisti\u00f3 como complemento de las cuatro modernizaciones (industria, agricultura, defensa y ciencia y tecnolog\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, la defensa del sistema estatal. Desde su proclamaci\u00f3n en 1949, en la estructura institucional de la Rep\u00fablica Popular China no ha habido cambios relevantes a pesar de las grandes convulsiones y acusados bandazos que ha experimentado la pol\u00edtica del pa\u00eds. Tanto el sistema de asambleas populares como el mecanismo de conferencia consultiva pol\u00edtica con los \u201cocho partidos democr\u00e1ticos\u201d y personalidades independientes, se ha mantenido indemne y con apenas matices que en ocasiones puntuales intentaban ir m\u00e1s all\u00e1 de su funci\u00f3n legitimadora sin al cabo conseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuarto lugar, la significaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n (EPL) como continuaci\u00f3n del que fuera brazo armado del PCCh, instando como mucho una profesionalizaci\u00f3n que no implique su \u201cnacionalizaci\u00f3n\u201d. El Partido manda al fusil, dec\u00eda Mao. El EPL sigue respondiendo a la matriz de su instancia fundadora, el PCCh, el \u00fanico partido con proyecci\u00f3n militante en sus filas, erigi\u00e9ndose como un segmento de la estructura institucional estrechamente ligado y al servicio de las pol\u00edticas del PCCh (una de las modificaciones m\u00e1s recientes en este aspecto afecta a la subordinaci\u00f3n de la Polic\u00eda Armada Popular, que ahora depende tambi\u00e9n del Comit\u00e9 Central del PCCh y no del Consejo de Estado).<\/p>\n\n\n\n<p>En lo econ\u00f3mico, en quinto lugar, la defensa de la propiedad p\u00fablica como vector esencial de un modelo de construcci\u00f3n econ\u00f3mica que si bien ha cosechado divergencias en relaci\u00f3n a categor\u00edas como el mercado o la propiedad privada, incluso en cuanto a la significaci\u00f3n de lo que es o no es propiedad p\u00fablica o el sentido \u00faltimo de la propiedad social, tan determinante en los a\u00f1os noventa, siempre ha encontrado en la defensa de la propiedad p\u00fablica como determinante una coincidencia neur\u00e1lgica. La propiedad p\u00fablica se configura as\u00ed como un aut\u00e9ntico brazo econ\u00f3mico del PCCh que a trav\u00e9s de sus mecanismos organizativos internos, c\u00e9lulas de militantes y grupos dirigentes interfiere en los m\u00e1s variados asuntos asegur\u00e1ndose su control y orientaci\u00f3n (5).<\/p>\n\n\n\n<p>En sexto lugar, la importancia otorgada al mundo rural. La realidad rural ha sido siempre un componente definitorio de China y clave de su estabilidad. No es extra\u00f1o, por tanto, que a\u00f1o tras a\u00f1o, el llamado Documento n\u00ba 1 del PCCh se centre en una tem\u00e1tica relacionada con el mundo rural. La poblaci\u00f3n campesina ha sido el soporte (y otras veces la v\u00edctima) de la revoluci\u00f3n. Sin la contribuci\u00f3n de los campesinos, el mao\u00edsmo no habr\u00eda existido. Y el impulso del denguismo irrumpi\u00f3 a finales de los setenta con las reformas en el campo, con el sistema de responsabilidad por contrato con base en la familia, que despu\u00e9s se ampliar\u00edan al medio urbano y a todos los \u00e1mbitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Recu\u00e9rdese que Mao, que bas\u00f3 la implantaci\u00f3n y expansi\u00f3n del PCCh en el establecimiento de una alianza s\u00f3lida con los campesinos pobres, trazando las bases de una alternativa original, diferente a la sovi\u00e9tica, al problema de la tierra que en China fue repartida pero no privatizada sino cedida en usufructo a las familias. Con ese modelo logr\u00f3 asegurar la peque\u00f1a producci\u00f3n familiar sin por ello transformar la tierra en una mercanc\u00eda y reforzar la soberan\u00eda alimentaria del pa\u00eds (6). Desde 2011, la poblaci\u00f3n campesina es inferior a la poblaci\u00f3n urbana por primera vez en la historia china. Aunque el proceso de urbanizaci\u00f3n en curso reduzca su significaci\u00f3n num\u00e9rica, el medio rural seguir\u00e1 erigi\u00e9ndose como un referente cualitativo sustancial, manteniendo una importancia muy superior a la existente en las econom\u00edas desarrolladas de Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00e9ptimo lugar, la concepci\u00f3n de las nacionalidades minoritarias tampoco ha experimentado significativas variaciones. China adopt\u00f3 parcialmente el modelo sovi\u00e9tico, instituyendo el reconocimiento de la autonom\u00eda (no la autodeterminaci\u00f3n) de las nacionalidades y un elenco de medidas de discriminaci\u00f3n positiva en forma de derechos y privilegios con respecto a la mayor\u00eda Han. A lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas, gran parte de las 55 nacionalidades minoritarias han sido sinizadas, pero subsisten problemas graves con algunas como la tibetana o los uigures, principalmente. La pol\u00edtica principal en este aspecto est\u00e1 revestida de un amplio consenso en torno al fomento del desarrollo y la eliminaci\u00f3n de la pobreza, siguiendo un patr\u00f3n similar al aplicado en las zonas Han, confiando en que esta evoluci\u00f3n ayude a mitigar los problemas de naturaleza identitaria. No siempre ocurre as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la cuesti\u00f3n de Taiw\u00e1n y la defensa de la reunificaci\u00f3n. Tras la retrocesi\u00f3n de Hong Kong y la devoluci\u00f3n de Macao, sigue pendiente de soluci\u00f3n el problema de Taiw\u00e1n. Tras los primeros a\u00f1os de tensiones armadas en el Estrecho, la pol\u00edtica del PCCh, especialmente tras la normalizaci\u00f3n de relaciones con EEUU durante el mao\u00edsmo, la apuesta por la v\u00eda pac\u00edfica se vio reforzada durante el denguismo. El PCCh nunca renunciar\u00e1 a Taiw\u00e1n, un asunto que va m\u00e1s all\u00e1 de la contienda entre el PCCh y el KMT, o entre la Rep\u00fablica Popular China y la Rep\u00fablica de China. Se trata de cerrar viejas heridas y de restaurar la dignidad del pa\u00eds, de superar las huellas de un tiempo de debilidad que cercen\u00f3 amplias franjas de su territorio. Beijing cedi\u00f3 Taiw\u00e1n a Jap\u00f3n por el Tratado de Shimonoseki, que puso fin a la primera guerra sino-japonesa. Desde entonces, salvo en el breve periodo entre 1945 y 1949 a instancias del KMT, su control efectivo de la isla fue inexistente. &nbsp;El paso del tiempo, lejos de eclipsar su importancia, la agranda, incidiendo en los peligros de estallido de un conflicto de grandes proporciones en caso de no hallarse una soluci\u00f3n pac\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Expresiones de evoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La metamorfosis del PCCh se pone de manifiesto en la evoluci\u00f3n experimentada en determinadas concepciones que afectan a elementos esenciales de la acci\u00f3n pol\u00edtica y en otros \u00e1mbitos. A menudo se le acusa de dogmatismo, de incapacidad para evolucionar, etc., pero esto no es del todo cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el caso significativo, por ejemplo, de la apreciaci\u00f3n de la cultura nacional. Los movimientos occidentalizadores de finales del siglo XIX se\u00f1alaron a la cultura como uno de los factores explicativos de la decadencia patria. El movimiento comunista chino tanto abrazaba el marxismo o el leninismo como renegaba de los movimientos de inspiraci\u00f3n civilizatoria propia. Durante el mao\u00edsmo, las campa\u00f1as contra el confucianismo y las creencias y filosof\u00edas aut\u00f3ctonas fueron constantes, consider\u00e1ndolas como expresi\u00f3n de la vieja sociedad y que por tanto deb\u00edan ser desterradas. Por el contrario, en el denguismo tard\u00edo, especialmente en el mandato de Hu Jintao, la reconciliaci\u00f3n con la cultura tradicional fue una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s destacables, al igual que cierto resurgir religioso, con una mayor tolerancia a prop\u00f3sito de cultos cercanos como el tao\u00edsmo o el budismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las campa\u00f1as contra Confucio fueron habituales en el mao\u00edsmo pero t\u00e9ngase en cuenta que tambi\u00e9n la de \u201cAbajo con Confucio y sus hijos\u201d fue una de las consignas m\u00e1s populares durante el Movimiento del 4 de Mayo. Hoy, sin embargo, los institutos Confucio son la punta de lanza del poder blando de China en todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello es expresi\u00f3n de una evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica singular en la que cada generaci\u00f3n es conminada a realizar aportaciones capaces de enriquecer el acervo com\u00fan. La contraposici\u00f3n t\u00edpica e intransigente de los primeros tiempos se fue alterando, abriendo camino a una configuraci\u00f3n ideol\u00f3gica ecl\u00e9ctica en la que podemos encontrarnos no solo con el marxismo-leninismo, el pensamiento Mao Zedong, el socialismo con peculiaridades chinas, la triple representatividad o la concepci\u00f3n cient\u00edfica del desarrollo sino con el confucianismo o incluso, con mayor fuerza, en el xi\u00edsmo, atisbos de neolegismo. La reconciliaci\u00f3n con el pensamiento y la cultura tradicional aporta al PCCh un segundo blindaje frente a la influencia del liberalismo occidental, acentuando la ra\u00edz singular de su proyecto nacional. El confucianismo aporta una columna vertebral adicional de inspiraci\u00f3n moral que favorece el desarrollo de la \u00e9tica y la responsabilidad personal conforme a c\u00e1nones locales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el orden pol\u00edtico, tambi\u00e9n deben significarse algunas evoluciones. En primer lugar, frente a la fusi\u00f3n Partido\/Estado del mao\u00edsmo, en el nuevo tiempo abierto con la reforma y apertura, el debate sobre la separaci\u00f3n entre ambos fue una constante. Planteada con decisi\u00f3n durante el breve mandato de Zhao Ziyang, y formalmente en agenda en los lustros posteriores, los experimentos en tal sentido han sido cautelosos y limitados. Hoy d\u00eda, en el xi\u00edsmo, dicho debate ha sido sustituido por la repartidirizaci\u00f3n del Estado, es decir, el proceso inverso, circunstancia que cabe asociar con lo delicado del tramo final que acerca a China a la culminaci\u00f3n de su modernizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente, cabe referirse al debate en torno a la democracia (7). El mao\u00edsmo lo resolvi\u00f3 reiterando el compromiso con la democracia popular y la dictadura del proletariado sobre las clases rivales. En el denguismo podemos apreciar varias etapas: desde la ignorancia inicial en virtud de la existencia de otras prioridades aunque relajando en la pr\u00e1ctica procesos de signo descentralizador y democratizador, al temor de su instrumentalizaci\u00f3n para debilitar el poder del PCCh y la convicci\u00f3n final de que era necesario alargar la base democr\u00e1tica del PCCh, si bien con tiento. En tal sentido, pueden destacarse el vigor de los experimentos de democracia directa en el campo durante el mandato de Jiang Zemin o de utilizaci\u00f3n del propio Partido como base de una exploraci\u00f3n democr\u00e1tica durante el mandato de Hu Jintao, quien adem\u00e1s dio alas a prospecciones reforzadoras de esta orientaci\u00f3n con la conceptualizaci\u00f3n de la democracia incremental, deliberativa o consultiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichas evoluciones no trastocaron una percepci\u00f3n inicial que goza de un importante consenso: en China se aprecia especialmente el valor de la democracia en el \u00e1mbito local; no obstante, en una sociedad de sus dimensiones, cuanto m\u00e1s se evoluciona hacia arriba en la pir\u00e1mide pol\u00edtico-administrativa, m\u00e1s importancia se le otorga al m\u00e9rito y otras claves como expresi\u00f3n de la competencia y la mejor elecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el xi\u00edsmo, este debate parece haber retrocedido (8). La proliferaci\u00f3n de nociones de \u201cdiscusiones indebidas\u201d o de tab\u00fas tem\u00e1ticos as\u00ed como la insistencia en la lealtad y la exaltaci\u00f3n de la jerarqu\u00eda envejecieron de repente la preocupaci\u00f3n expresada durante el denguismo por dar pie a procesos de una mayor democratizaci\u00f3n excluyendo una adaptaci\u00f3n mec\u00e1nica de los modelos democr\u00e1ticos occidentales. No obstante, la democratizaci\u00f3n de la gesti\u00f3n pol\u00edtica y social del pa\u00eds es una preocupaci\u00f3n permanente. La apuesta del xi\u00edsmo consiste en una puesta al d\u00eda de la f\u00f3rmula mao\u00edsta de la \u201cl\u00ednea de masas\u201d (descender hacia las masas, aprender de sus luchas y subir de nuevo a las cimas del poder). Puede sonar totalmente extempor\u00e1neo pero si el PCCh persevera en el necesario v\u00ednculo entre el desarrollo econ\u00f3mico y el progreso social, debe instrumentar mecanismos adaptados capaces de generar el consenso que reclaman los objetivos estrat\u00e9gicos se\u00f1alados para el pa\u00eds. El riesgo de obviar este compromiso se traduce en dar p\u00e1bulo a r\u00edgidas posiciones de defensa de los privilegios partidarios, conformando una organizaci\u00f3n pol\u00edtica esclerotizada y transformada en una instituci\u00f3n centrada en el reclutamiento de los responsables de la gesti\u00f3n p\u00fablica y debilitando por tanto su capacidad de innovaci\u00f3n y cambio. Todo lo contrario de lo que se desea.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta observaci\u00f3n podr\u00edamos extenderla a la cuesti\u00f3n de los derechos humanos. Durante el mao\u00edsmo, contraponiendo los derechos civiles y pol\u00edticos a los econ\u00f3micos y sociales, el PCCh denunciaba su utilizaci\u00f3n en la lucha ideol\u00f3gica como instrumento de confrontaci\u00f3n entre los pa\u00edses capitalistas y los de obediencia socialista. En el denguismo, aun manteniendo cierta continuidad discursiva se evit\u00f3 confrontar directamente, una actitud que facilitaba el desarrollo de la inversi\u00f3n extranjera en el pa\u00eds, se\u00f1alando la importancia de dar tiempo a que primero se efectivizaran los derechos econ\u00f3micos y sociales para abordar despu\u00e9s el reconocimiento de los derechos individuales, tanto civiles como pol\u00edticos. En el denguismo tard\u00edo, a esto se dio una vuelta de tuerca sum\u00e1ndose el PCCh al discurso que niega la validez universal de los derechos humanos que Occidente proclama con voluntad mesi\u00e1nica, ahondando en la excepcionalidad de los valores asi\u00e1ticos que tambi\u00e9n deber\u00edan ser tenidos en cuenta. El elemento civilizatorio, de profunda base en el continente, acudi\u00f3 en auxilio del PCCh para oponer no ya el tiempo sino un concepto intemporal a la insistente demanda de incorporaci\u00f3n del mundo occidental. Esto no excluye a medio plazo el reconocimiento efectivo y progresivo de los derechos individuales de la persona abogando por una institucionalizaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica y menos ritual. A d\u00eda de hoy, no figura en la agenda.<\/p>\n\n\n\n<p>El auge de las religiones de perfil local representa otro elemento de contraste. Considerado una v\u00eda de escape al desencanto y la frustraci\u00f3n que han acompa\u00f1ado las transformaciones chinas de las \u00faltimas d\u00e9cadas, su renacimiento es valorado por el PCCh como un activo para reconstruir una moral social y pol\u00edtica que reconoce como degradada. La tolerancia religiosa actual, menor con las confesiones de matriz occidental, busca restablecer la confianza de los fieles en el PCCh que controla muy de cerca sus instituciones. En paralelo, la idea predominante en el Partido es que sus militantes deben persistir en el ate\u00edsmo, naturalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, tambi\u00e9n importa significar la cuesti\u00f3n de la ley y el derecho. Si durante el mao\u00edsmo, la concepci\u00f3n predominante consideraba la ley una limitaci\u00f3n inconveniente porque pod\u00eda atar de pies y manos al Partido, en el denguismo se foment\u00f3 una creciente normativizaci\u00f3n, en buena medida estrechamente relacionada con la apertura al exterior. Los inversores extranjeros reclamaban claridad y certezas que solo un marco normativo m\u00ednimo pod\u00eda ofrecerles a modo de garant\u00eda. En este sentido, la legislaci\u00f3n de car\u00e1cter econ\u00f3mico prim\u00f3 sobre cualquier otra consideraci\u00f3n o magnitud. En la actual fase xi\u00edsta, por el contrario, el compromiso neolegista del actual liderazgo, devoto del Estado de derecho y del imperio de la ley, incluso favorable a una relectura del papel de la Constituci\u00f3n situ\u00e1ndola en la c\u00faspide efectiva a la que todos los ciudadanos deben remitirse, va mucho m\u00e1s all\u00e1. Es probable que en los a\u00f1os venideros asistamos a una mayor explicitaci\u00f3n de un rico debate en torno al significado del constitucionalismo chino. Hoy d\u00eda, frente a quienes invocan un estado de derecho apoyado en la exaltaci\u00f3n del magno poder de la Constituci\u00f3n, otros insisten en la especificidad china rechazando un constitucionalismo que sirva de apoyo y argumento a la vertebraci\u00f3n de una sociedad civil que aspire a actuar como un contrapoder.<\/p>\n\n\n\n<p>El temor a una occidentalizaci\u00f3n mim\u00e9tica del pensamiento pol\u00edtico es una constante en el PCCh. Una de las lecciones a la que se otorga lugar preferente en el an\u00e1lisis del fracaso de la perestroika tiene que ver con la vacilaci\u00f3n en los ideales y convicciones. De ah\u00ed la insistencia reiterada en la defensa de los \u201cvalores socialistas centrales\u201d o en la recuperaci\u00f3n del pensamiento de Marx, definido por Xi como \u201cel mayor pensador de los tiempos modernos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>top level design<\/em>&nbsp;que el PCCh aspira a plasmar en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, apunta a la construcci\u00f3n de un nuevo marco de legitimidad que responde a la idea de la gobernanza a trav\u00e9s de la ley, un concepto que evoca el ideario legista que sirvi\u00f3 de fundamento a la China de Qin Shi Huang, y que representa una evoluci\u00f3n significativa de la consideraci\u00f3n del papel de la norma en el sistema pol\u00edtico. En el xi\u00edsmo se contempla el entramado legal como una jaula de regulaciones que debe evitar la arbitrariedad y por tanto debe contemplar una cierta dimensi\u00f3n garantista. En una sociedad aun deudora en muchos aspectos de la vieja concepci\u00f3n resumida en la idea de que \u201cmandan los hombres y no las leyes\u201d, este se aventura un proceso de larga duraci\u00f3n (9).<\/p>\n\n\n\n<p>Debe tenerse cuenta, por otra parte, que la apuesta actual que el PCCh realiza a favor de realzar el papel de la ley y el derecho est\u00e1 bien alejada de cualquier intenci\u00f3n de aproximaci\u00f3n a lo que en Occidente se conoce como Estado de derecho, es decir, la f\u00f3rmula sist\u00e9mica que contempla la separaci\u00f3n de poderes, el multipartidismo, la alternancia pol\u00edtica, la independencia de la justicia, etc. No es en eso en lo que el PCCh piensa sino en innovar a partir de su propio marco sist\u00e9mico para construir una base reafirmadora que trascienda la propia revoluci\u00f3n o el logro del desarrollo y el bienestar que han sido, hasta ahora, las palancas esenciales de su legitimaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al modelo econ\u00f3mico, varios asuntos deben ser planteados. L\u00f3gicamente, en primer lugar, la relaci\u00f3n entre la planificaci\u00f3n y el mercado. Durante mucho tiempo fueron conceptos antit\u00e9ticos, de forma que cualquier concesi\u00f3n al mercado solo podr\u00eda calificarse de \u201cderechismo\u201d. El ideal del socialismo era la supresi\u00f3n del mercado y la excelencia omnipotente de la planificaci\u00f3n. El gran cambio se produce en el denguismo (10). El socialismo con peculiaridades chinas de Deng Xiaoping plantea una quiebra doctrinal de gran alcance: el recurso al mercado no determina la naturaleza del sistema pues es solo un instrumento de la gesti\u00f3n econ\u00f3mica como tambi\u00e9n lo es la planificaci\u00f3n. En consecuencia, puede haber mercado en una sociedad capitalista y tambi\u00e9n en una socialista (como tambi\u00e9n en ambas puede haber planificaci\u00f3n). Un aserto tan simple abri\u00f3 las puertas a una revoluci\u00f3n en s\u00ed misma, al posibilitar que el mercado fuera ganando importancia en la pol\u00edtica econ\u00f3mica, en coexistencia con una planificaci\u00f3n que ni mucho menos se abandonaba. Se trata, por tanto, de un mercado controlado, no de un mercado libre (as\u00ed preconizado en los pa\u00edses occidentales aunque tampoco lo es totalmente), un mercado gobernado por el PCCh.<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda cuesti\u00f3n tiene que ver con la propiedad. En el mao\u00edsmo, la propiedad estatal deb\u00eda reinar de forma absoluta y cualquier otra propiedad es tolerada como mal menor, consider\u00e1ndola en tr\u00e1nsito hacia la forma considerada superior. El denguismo recupera el valor de la diversificaci\u00f3n, fomentando las diversas formas de propiedad social y la propiedad privada (11). A China le tom\u00f3 varios lustros aprobar una ley sobre esta \u00faltima. Y, formalmente, la propiedad privada de la tierra sigue siendo un tab\u00fa, aunque las modalidades de usufructo se han liberalizado tanto que, en ocasiones, casi podr\u00edan equipararse. Pero formalmente sigue sin poder venderse, es indisponible.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa dupla realidad conceptual abunda en la idea de la hibridez del sistema econ\u00f3mico en China, donde tanto podemos hallar instituciones que lo vinculan con el modelo socialista tradicional y tambi\u00e9n con el capitalismo. Aun as\u00ed, en tanto el PCCh se obstine en no homologar su mercado con el imperante absoluto en los pa\u00edses liberales de Occidente, estos rechazar\u00e1n, como ahora muchos hacen, su cualificaci\u00f3n como \u201ceconom\u00eda de mercado\u201d y, probablemente, se sentir\u00e1n m\u00e1s a gusto con su denominaci\u00f3n como \u201ceconom\u00eda con mercado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, es arriesgado asegurar que el PCCh ha puesto rumbo a un modelo de desarrollo de signo capitalista. Por el contrario, siempre ha perseguido el dise\u00f1o de un proyecto aut\u00f3nomo, con \u00e9nfasis en la soberan\u00eda, en funci\u00f3n de la consecuci\u00f3n de su objetivo m\u00e1ximo: la revitalizaci\u00f3n del pa\u00eds. Esto tampoco debe interpretarse como una adscripci\u00f3n autom\u00e1tica al socialismo. El rumbo final depender\u00e1 de la evoluci\u00f3n futura y de las alternativas a las contradicciones existentes. La mayor garant\u00eda, en todo caso, reside en esa gran certeza que preside toda su evoluci\u00f3n: el af\u00e1n de plasmar un proyecto soberano coherente.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso el capitalismo de Estado, con cuya definici\u00f3n se trata a veces de descifrar la inc\u00f3gnita china encaj\u00e1ndola en una forma conocida, sugiere matices ante la pluralidad de manifestaciones que incorpora (12). En la trayectoria del modelo chino, pese a sus contradicciones, persiste la defensa de un poderoso sector p\u00fablico asentado en los principales sectores estrat\u00e9gicos como avanzadilla de un sistema productivo moderno, no solo eludiendo la dependencia tecnol\u00f3gica de los pa\u00edses desarrollados sino habilitando un espacio propio en este orden para reafirmar su soberan\u00eda. Y todo ello bajo la sombra del aun muy poderoso plan quinquenal, capaz de orientar el curso de la econom\u00eda a pesar de la significaci\u00f3n tanto del mercado como de las propiedades no p\u00fablicas. Asimismo, pese a los vaivenes experimentados en los \u00faltimos lustros, es recurrente el empe\u00f1o por preservar una dimensi\u00f3n social del proyecto, partiendo de una realidad traum\u00e1tica de origen que debemos tener presente cuando reivindicamos con raz\u00f3n un est\u00e1ndar de mayor nivel.<\/p>\n\n\n\n<p>La alta proporci\u00f3n de propiedad p\u00fablica en los sectores estrat\u00e9gicos, con empresas puntera a modo de grandes conglomerados y alianzas dependientes del poder central, explica que el PCCh siga estando en posici\u00f3n de interponer diques a la aparici\u00f3n de una clase rival que aspire a la hegemon\u00eda social y pol\u00edtica. El propio Deng, valedor de las reformas m\u00e1s liberalizadoras, lo ten\u00eda en mente al se\u00f1alar que como consecuencia de los cambios introducidos en el modelo pod\u00edan surgir empresarios capitalistas, pero si ello derivara en la formaci\u00f3n de una clase organizada como tal, la reforma habr\u00eda fracasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello pone de manifiesto que es igualmente arriesgado contraponer de forma absoluta el mao\u00edsmo y el denguismo. Sin duda estamos ante una bifurcaci\u00f3n de caminos pero el objetivo central persiste, si bien con altas dosis de realismo en el segundo en contraposici\u00f3n al voluntarismo del primero, reconociendo que el objetivo no se puede alcanzar en un corto plazo de tiempo, como anhelaba Mao (a ser posible, antes que la URSS) sino que la etapa primaria del socialismo requerir\u00e1 un largo periodo de transici\u00f3n en el que los factores de signo capitalista convivir\u00e1n con sus contrarios en una tensi\u00f3n que se dilucidar\u00e1 a su debido tiempo. Para el PCCh, su liderazgo es la caracter\u00edstica definidora principal de esa perseverancia en la construcci\u00f3n del ideal socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea, cabe reconocer que el crecimiento econ\u00f3mico no lleg\u00f3 a China de la mano de la reforma y apertura impulsadas por Deng. Por el contrario, a pesar de los errores conocidos, tambi\u00e9n existi\u00f3 en el mao\u00edsmo un sustancial avance econ\u00f3mico. De hecho, cuando se proclam\u00f3 la Rep\u00fablica Popular China era un pa\u00eds inmensamente pobre y en 1978 era ya la 32\u00aa potencia econ\u00f3mica del mundo. Si durante el denguismo el crecimiento econ\u00f3mico rond\u00f3 el 10 por ciento anual de media, en el mao\u00edsmo fue de casi el 7 por ciento, y en ambos casos muy por encima de la media mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>El mao\u00edsmo, aun apoy\u00e1ndose en el autosostenimiento sent\u00f3 las bases sin las cuales ser\u00eda imposible avanzar con \u00e9xito en la fase siguiente, conformando un pa\u00eds a cada paso m\u00e1s desarrollado y con mejores infraestructuras y a la vez propiciando una inserci\u00f3n econ\u00f3mica internacional progresiva, parcial y controlada, lo cual evit\u00f3 desarmarse ante el poder econ\u00f3mico occidental que arras\u00f3 con las producciones nacionales en muchos pa\u00edses al abrigo de la exaltaci\u00f3n de la liberalizaci\u00f3n de los mercados. En China, eso no pas\u00f3 en gran medida por esa subsistencia perenne de un proyecto aut\u00f3nomo al servicio de los intereses del pa\u00eds, sin entregarse a la ligera a las redes de dependencia del mundo dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras dos consideraciones complementarias deben significarse. De una parte, lo ambiental. Del sometimiento de la naturaleza a los imperativos desarrollistas (mao\u00edsmo), al \u201cprimero limpiar, despu\u00e9s manchar\u201d (denguismo), damos cuenta de un largo recorrido en el que el PCCh, en consonancia con los tiempos y a su ritmo, ha incorporado, por fin, la construcci\u00f3n de una civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica a su agenda. De otra, el impulso tecnol\u00f3gico, ya presente en la promoci\u00f3n de las \u201ccuatro modernizaciones\u201d en los a\u00f1os sesenta, se ha sumado como factor diferencial al establecimiento del modelo de desarrollo que debe catapultar a China a la cima de la econom\u00eda mundial. En 2019, por primera vez desde que se estableci\u00f3 el sistema de solicitud de patentes internacionales, China super\u00f3 a EEUU, demostrando una asombrosa progresi\u00f3n que conecta la China actual con aquella China milenaria en la que Joseph Needham advirti\u00f3 tantas contribuciones a la humanidad (13). Ambos elementos son parte reconocible del xi\u00edsmo (14).<\/p>\n\n\n\n<p>Un \u00faltimo apunte cabr\u00eda referirlo a la pol\u00edtica exterior. La evoluci\u00f3n aqu\u00ed es bien plausible. La intensa ideologizaci\u00f3n impregn\u00f3 la pol\u00edtica exterior del mao\u00edsmo, tanto en su versi\u00f3n propiamente partidaria como estatal. La China de Mao puso el \u00e9nfasis en el antiimperialismo y en la militancia activa en el tercermundismo. Los diferendos con la URSS hicieron posible la normalizaci\u00f3n con Estados Unidos, en plena Revoluci\u00f3n Cultural. En el transcurso del denguismo, a medida que el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds se afianzaba, tambi\u00e9n la desideologizaci\u00f3n tom\u00f3 cuerpo en este \u00e1mbito de la acci\u00f3n p\u00fablica y partidaria. China pas\u00f3 a relacionarse con el exterior de forma mucho m\u00e1s abierta y plural, con la consigna siempre presente de \u201cno portar la bandera ni encabezar la ola\u201d. Ya en la etapa final del denguismo, el fin de la modestia asomaba por doquier pero es en el xi\u00edsmo cuando adquiere su intensidad m\u00e1s marcada con la implementaci\u00f3n de ambiciosos proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta y el propio empe\u00f1o en liderar una globalizaci\u00f3n alternativa frente al auge de las pol\u00edticas proteccionistas abanderadas por su principal rival estrat\u00e9gico. Tambi\u00e9n aqu\u00ed podemos diferenciar con claridad entre el peso de la ideolog\u00eda y de la econom\u00eda en las diferentes etapas evolutivas de la China contempor\u00e1nea. Hoy, la econom\u00eda es la punta de lanza de cualquier estrategia exterior del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El contraste no puede ser m\u00e1s evidente: del autosostenimiento hemos pasado a la interdependencia. Frente a la obsesi\u00f3n mao\u00edsta del contar con las propias fuerzas, por primera vez en toda su historia, el presente y el futuro de la China gobernada por el PCCh dependen en extremo de su relaci\u00f3n con el exterior. El sinocentrismo dependiente es una caracter\u00edstica irremplazable de la China contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano partidario, el PCCh sigue desarrollando una diplomacia complementaria y paralela que converge en la habilitaci\u00f3n sui generis de una especie de Quinta Internacional, de perfil netamente diferente de las que le precedieron, cuyo arranque en 2017 reuni\u00f3 en Beijing a partidos de una pluralidad ideol\u00f3gica que habr\u00eda hecho palidecer a la \u201cBanda de los Cuatro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Consideraciones finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A menudo se presenta al PCCh como paradigma del inmovilismo. Esto es falso. En verdad, puede que no se mueva en la direcci\u00f3n que a algunos les gustar\u00eda, pero se mueve. Es m\u00e1s, uno de sus rasgos distintivos principales es la heterodoxia, lo cual supone una invitaci\u00f3n permanente a la transgresi\u00f3n de par\u00e1metros para algunos intocables.<\/p>\n\n\n\n<p>La del PCCh no es una historia lineal, por supuesto. Los contrastes entre el periodo fundacional, el mao\u00edsmo, el denguismo, ahora, el xi\u00edsmo, son elocuentes y manifiestos. Y no todo es evoluci\u00f3n. Puede haber involuci\u00f3n y recidiva. Lo constatamos con el regreso de instrumentos de direcci\u00f3n (desde la l\u00ednea de masas al culto a la personalidad o la incertidumbre en torno al futuro de determinadas reglas que hab\u00edan logrado civilizar el proceso de sucesi\u00f3n en la cumbre) que evocan tiempos convulsos y hasta tr\u00e1gicos de su historia. En cualquier caso, persiste la obsesi\u00f3n por desarrollar un proyecto aut\u00f3nomo, que rechaza la aplicaci\u00f3n mim\u00e9tica de otros modelos, que reniega de cualquier vocaci\u00f3n mesi\u00e1nica o hegem\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>El PCCh es reflejo de un malabarismo que solo cabe en un pa\u00eds como China, dir\u00e1n algunos. Ah\u00ed cuenta el propio orgullo nacional, la conciencia de ser parte de la \u00fanica civilizaci\u00f3n milenaria que a\u00fan subsiste hoy d\u00eda. Porque, a fin de cuentas, la base y la esencia de su proyecto, a cien a\u00f1os de distancia, encuentra todo su sentido no en el ideario y objetivos que le vieron nacer sino en esa otra identidad, hist\u00f3rica y cultural, de la que en un determinado reneg\u00f3 pero que a la postre acab\u00f3 por imponerse. Como la fuerza de su propia civilizaci\u00f3n se impon\u00eda a quienes la conquistaban.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, cuando el PCCh reivindica su derecho a gobernar el pa\u00eds lo hace atendiendo a su \u00f3smosis con aquellos funcionarios virtuosos que lograron alargar la vigencia del sistema imperial y feudal impulsando con una mano el progreso de su civilizaci\u00f3n y con la otra la contenci\u00f3n del surgimiento de una clase social inductora de las revoluciones burguesas que experiment\u00f3 Occidente. Hoy, el PCCh parece instalado en el mismo discurso: mientras con una mano procura el desarrollo y la construcci\u00f3n de una sociedad acomodada, con la otra persiste en impedir el surgimiento de una clase social que rivalice y le dispute el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quien opina que la evoluci\u00f3n experimentada por el PCCh en las \u00faltimas d\u00e9cadas le aboca a transitar inexorablemente por la senda del capitalismo liberal, considerando que sus intentos de explorar una v\u00eda diferente a la ortodoxa no son m\u00e1s que subterfugios para preservar su hegemon\u00eda pol\u00edtica y no admitir lo que ser\u00edas una evidencia, la renuncia de facto a cualquier pretensi\u00f3n socializante o emancipadora. Sin embargo, oficialmente se insiste en destacar la voluntad irrenunciable de perseverar en dicha v\u00eda y en que a ello responde su rechazo frontal de cualquier homologaci\u00f3n liberal as\u00ed como la insistencia en afianzar las especificidades de un modelo comprometido con una originalidad virtuosa aunque plagada de contradicciones de cuya resoluci\u00f3n depender\u00e1 la naturaleza sist\u00e9mica final.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido de la perspectiva es esencial para entender la singularidad del proyecto del PCCh. Es absurdo reivindicar como \u201ccapitalista\u201d el \u00e9xito de su modernizaci\u00f3n. Hay signos y fen\u00f3menos que apuntar\u00edan en tal direcci\u00f3n pero es evidente igualmente que subsisten en su modelo contrapesos poderosos que desvelan la significaci\u00f3n y relevancia de valores y principios claramente asociables con su ant\u00edtesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro tanto podr\u00edamos decir de la contraposici\u00f3n entre el mao\u00edsmo y el denguismo. Alabar a uno y repudiar el otro puede resultar enga\u00f1oso. La reforma y la apertura se alejaron evidentemente del mao\u00edsmo en muchos aspectos (aun siendo pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente de signo igualmente conservador) pero el denguismo le debi\u00f3 su propio impulso al denostado mao\u00edsmo que le proporcion\u00f3 la base material y pol\u00edtica para la reforma. En tal sentido, el xi\u00edsmo se presenta como la f\u00f3rmula integradora de ambas al se\u00f1alar que a pesar de que representan caminos divergentes, no solo no se pueden &nbsp;separar sino que adem\u00e1s no se encuentran en oposici\u00f3n. No se debe por tanto utilizar el denguismo para negar el mao\u00edsmo. Tanto Mao como Deng fueron dos marxistas heterodoxos y como tales deben ser reconocidas sus contribuciones, con sus logros y carencias, asegura hoy el PCCh. El xi\u00edsmo destaca en su concepci\u00f3n ideol\u00f3gica por exaltar la importancia de la era mao\u00edsta en la construcci\u00f3n de los cimientos de la Rep\u00fablica Popular China, en parte como una estrategia pensada para contener las cr\u00edticas contra los errores cometidos por los primeros l\u00edderes revolucionarios y preservar el legado en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente, estas circunstancias hacen improbable que asistamos a corto plazo y en el contexto de las coordenadas actuales a una reinterpretaci\u00f3n de hechos significativos del pasado, ya nos refiramos a la Revoluci\u00f3n Cultural o los sucesos de Tiananmen en 1989. Ello exigir\u00eda una cierta apertura informativa que no est\u00e1 en la agenda. Tambi\u00e9n en esto, el PCCh ha concluido que fue la glasnost la que puso en la picota a la perestroika y lejos de prevenir su colapso actu\u00f3 como principal dinamitador de la confianza en la superaci\u00f3n de los problemas del socialismo sovi\u00e9tico. Ese ejemplo demostrar\u00eda a China que ese no es el camino y que por tanto debe perseverar en su sistema de \u201corientaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica\u201d como expresi\u00f3n y reflejo del consenso imperante en su dirigencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de supervivencia del PCCh a momentos tan complejos como 1989 (crisis de Tiananmen, ca\u00edda del muro de Berl\u00edn) y 1991 (disoluci\u00f3n de la URSS y fin del socialismo real), responder\u00eda a seis variables esenciales.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera, sin duda, el \u00e9xito de la reforma y apertura, que fue por delante de la crisis sovi\u00e9tica. A diferencia del Gran Salto Adelante o la Revoluci\u00f3n Cultural, la&nbsp;<em>gaige-kaifang<\/em>, a pesar de sus problemas y contradicciones, ha sido todo un \u00e9xito. Ha catapultado a China desde aquel escenario de miseria inicial a la condici\u00f3n de segunda potencia econ\u00f3mica mundial (la primera si la evaluamos en t\u00e9rminos de paridad de poder de compra). La&nbsp;<em>gaige-kaifang<\/em>&nbsp;no fue, no es, una perestroika a la china. Empezaron antes que los sovi\u00e9ticos (1978 frente a 1985) y lo hicieron de otro modo y mejor. Adem\u00e1s, a diferencia de \u201cexperimentos anteriores\u201d ideados para avanzar m\u00e1s r\u00e1pido en su desarrollo, proporcion\u00f3 un clima de estabilidad general \u2013 no exento de incidentes, es verdad- e incluso m\u00e1rgenes de libertad mayores que en ning\u00fan otro periodo anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo, la capacidad de adaptaci\u00f3n. O llam\u00e9mosle pragmatismo, si se prefiere. Aquello de \u201cgato blanco o negro que m\u00e1s da, lo importante es que cace ratones\u201d es un revelador complemento de aquel otro principio mao\u00edsta de \u201cla verdad est\u00e1 en los hechos\u201d. Y el PCCh de Deng estuvo muy atento a la realidad convirtiendo \u00e9sta en una fuente de legitimidad, abriendo espacios a la iniciativa social y esforz\u00e1ndose por acompa\u00f1ar con mesura y atenci\u00f3n los cambios en el entorno. Por eso, en su proceso cabr\u00eda tambi\u00e9n destacar la experimentaci\u00f3n de las propuestas, el gradualismo en la implementaci\u00f3n, la concepci\u00f3n estrat\u00e9gica, etc., variables que, en suma, han consolidado el buen ritmo de una transformaci\u00f3n que ha sabido tanto administrar con sabidur\u00eda lo propio como guardarse de los intereses no tan inocentes de terceros. El PCCh ha conservado la capacidad para dialogar con instituciones como el FMI o el BM pero ha evitado aplicar sin m\u00e1s unas recetas a modo de terapias de shock que tanto da\u00f1o hicieron, por el ejemplo, en la propia Rusia post-sovi\u00e9tica y su entorno geopol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El pragmatismo es un talism\u00e1n que facilita una adaptaci\u00f3n sin traumas, evitando igualmente una conversi\u00f3n autom\u00e1tica que no acostumbra a funcionar sin elevados costes. El PCCh se conforma con demostrar ante la ciudadan\u00eda su capacidad de gesti\u00f3n del sistema y la generaci\u00f3n subsiguiente de mejores condiciones de vida, mientras elude tirar por la borda la simbolog\u00eda, la historia, la propaganda y los mecanismos cl\u00e1sicos de control, quiz\u00e1s no siempre porque a\u00fan crean en ellos, sino porque son el refugio seguro que en caso de crisis puede justificar la negativa a ceder el poder. Mientras tanto, gana tiempo para encontrar una nueva identidad, a sabiendas de que su fundamento en el signo clasista de la revoluci\u00f3n, cuando la naturaleza del poder y sus objetivos a duras penas coinciden y cuando la sociedad ha experimentado una transformaci\u00f3n sin igual, tiene los d\u00edas contados.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, la apertura del PCCh a nuevos sectores sociales, su definici\u00f3n como vanguardia no ya del proletariado sino de todo el pueblo (esa triple representatividad que para algunos coquetea con tentaciones socialdem\u00f3cratas), sus alusiones a la b\u00fasqueda de mecanismos de funcionamiento m\u00e1s democr\u00e1ticos, o los primeros balbuceos de una cierta heterogeneidad f\u00e1ctica indican cierta evoluci\u00f3n, pero sin llegar a desprenderse del leninismo que le confiere trazos de una efectividad inconfundible<\/p>\n\n\n\n<p>Tercero, la mutaci\u00f3n nacionalista de base civilizatoria. El PCCh ha logrado galvanizar en gran medida la autosatisfacci\u00f3n china, es expresi\u00f3n de ese orgullo y se presenta como aglutinador de la idea colectiva de China. Atr\u00e1s ha quedado la beligerancia del mao\u00edsmo con el pensamiento y la cultura tradicional. Hoy el PCCh se presenta ante la sociedad china como su principal valedor y no entiende el resurgir del poder del pa\u00eds sin la revitalizaci\u00f3n de su cultura ancestral que, adem\u00e1s, constituye un eficaz ant\u00eddoto frente al liberalismo occidental y refuerza su argumentaci\u00f3n en torno a la defensa de las \u201cpeculiaridades chinas\u201d como reclamo para justificar la no adopci\u00f3n sin m\u00e1s de ideolog\u00edas \u201cajenas\u201d y\/o pretendidamente \u201cuniversales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su proyecto escora cada d\u00eda m\u00e1s hacia la transmutaci\u00f3n del PCCh en un nuevo poder de signo leninista y confuciano, articulado en torno a las bondades tradicionales del mandarinato, administradores honestos y virtuosos (lo que tambi\u00e9n explicar\u00eda parcialmente la importancia de la lucha contra la corrupci\u00f3n) cuyo objetivo es enriquecer la naci\u00f3n y garantizar la armon\u00eda social.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed concebido, este PCCh vendr\u00eda a simbolizar la actualizaci\u00f3n hist\u00f3rica del sistema confuciano, optando por el establecimiento de una autocracia singular. De esta forma, la actual burocracia, vertebrada y animada por el PCCh, se conformar\u00eda como un nuevo mandarinato que resaltar\u00eda las bondades de la propia civilizaci\u00f3n y de los valores asi\u00e1ticos en su conjunto, simplemente asumiendo, tamizando y adaptando algunas aportaciones occidentales. Esa transformaci\u00f3n ahondar\u00eda en el discurso nacionalista y en las claves culturales de la armon\u00eda, el equilibrio, etc., evitando una homologaci\u00f3n sist\u00e9mica que obligar\u00eda a contemplar de facto la admisi\u00f3n de un pluralismo efectivo o la posibilidad de la alternancia en el poder. Del mao\u00edsmo al neoconfucianismo a trav\u00e9s del interclasismo, el PCCh plasmar\u00eda finalmente la verdadera identidad del proyecto revolucionario: el nacionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarto, tras m\u00e1s de 70 a\u00f1os en el ejercicio del poder, el PCCh ha logrado conformarse como una dinast\u00eda org\u00e1nica, la primera dinast\u00eda org\u00e1nica de la historia china. Esa \u00f3smosis con su cultura pol\u00edtica tradicional se ha visto fortalecida con la adopci\u00f3n de una institucionalidad propia que asegura una serie de reglas para evitar que los procesos de sucesi\u00f3n, tan delicados en estos sistemas, no devengan en luchas fratricidas. En efecto, aquellas normas relativas a la designaci\u00f3n cruzada de los l\u00edderes, la consulta a los veteranos, el l\u00edmite de mandatos, la observaci\u00f3n de una edad de jubilaci\u00f3n, etc., conforman un valioso patrimonio del PCCh, producto en buena medida de su historia m\u00e1s reciente y de la necesidad de evitar los desmanes asociados al periodo mao\u00edsta (15). Cuestionados parcialmente y alterados a d\u00eda de hoy por el xi\u00edsmo, est\u00e1 por ver c\u00f3mo afecta a estos procesos y en qu\u00e9 medida ser\u00e1n o no sustituidos por una institucionalidad de signo diferente que eluda la conformaci\u00f3n de un poder absoluto y sin l\u00edmites que supondr\u00eda una notable regresi\u00f3n en el modelo conformado a la par que la reforma y apertura. En cualquier caso, la consideraci\u00f3n del PCCh como una dinast\u00eda org\u00e1nica, en un pa\u00eds habituado a las dinast\u00edas a lo largo de los siglos, le confiere un plus de supervivencia que entronca con la trayectoria hist\u00f3rica del Imperio del Centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Quinto, el eclecticismo ideol\u00f3gico. En el corpus ideol\u00f3gico del PCCh hay dogmatismo y flexibilidad, innovaci\u00f3n e integraci\u00f3n. Los comunistas chinos, que Stalin comparaba con los r\u00e1banos (rojos por fuera y blancos por dentro) son marxistas, leninistas, mao\u00edstas, denguistas, pero tambi\u00e9n son confucianos y legistas y en todo ello no ven contradicci\u00f3n sino complementariedad. Ese totum revolutum, fuente de mil y un problemas para nosotros es expresi\u00f3n del yin y el yang, de la unidad de los contrarios. Y se corresponde con un sistema h\u00edbrido en el que podemos advertir, como ya se se\u00f1al\u00f3, signos de capitalismo y socialismo, con planificaci\u00f3n y mercado, con propiedad p\u00fablica y econom\u00eda privada, no excluyentes sino complementarios, influy\u00e9ndose mutuamente, no neg\u00e1ndose sino en permanente evoluci\u00f3n y sin fronteras sacrosantas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, un severo control de la sociedad. Es verdad que este se relaj\u00f3 con la reforma. No es ni mucho menos comparable con la situaci\u00f3n vigente durante el periodo mao\u00edsta, pero sigue siendo estrecho y act\u00faa a trav\u00e9s de cuatro mecanismos destacables. En primer lugar, la seguridad p\u00fablica, que pone el acento en la disidencia en general y particularmente en los sectores considerados sensibles (religiosos, periodistas, intelectuales). En segundo lugar, los \u00f3rganos de propaganda, siempre muy activos aunque con un eco probablemente relativo salvo en lo que ata\u00f1e a la fibra nacionalista. Indudablemente, el control de Internet es conocido y a cada paso m\u00e1s acentuado. Los medios de comunicaci\u00f3n ahora est\u00e1n m\u00e1s supeditados que nunca al PCCh tras exigir Xi Jinping que lleven el \u201capellido del Partido\u201d. En tercer lugar, el sistema educativo, que act\u00faa no solo a trav\u00e9s de los contenidos de los manuales escolares y los programas curriculares sino tambi\u00e9n por medio de la formaci\u00f3n patri\u00f3tica y una disciplina muy exigente, en algunos casos, casi paramilitar, y desde la primaria a la universitaria. Por \u00faltimo, las organizaciones sociales como mecanismo de encuadramiento c\u00edvico y en las que el control del PCCh es muy directo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir, China tiene al alcance de la mano la culminaci\u00f3n del objetivo hist\u00f3rico de la modernizaci\u00f3n so\u00f1ada ya a finales del siglo XIX (16). Pero le queda un trecho por recorrer, un tramo que es en extremo complicado, sin poder descartarse que fracase. Cabe esperar que el PCCh, como referente incuestionable del sistema pol\u00edtico y art\u00edfice de la enorme transformaci\u00f3n de la China Moderna, siga defendiendo con convicci\u00f3n su af\u00e1n de consolidar un proyecto aut\u00f3nomo, no necesariamente mesi\u00e1nico sino, sobre todo, atento a las singularidades hist\u00f3ricas y culturales del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>La principal campa\u00f1a interna que desarrolla en la actualidad el PCCh tiene como&nbsp;<em>leitmotiv&nbsp;<\/em>el \u201cpermanecer fieles a nuestra misi\u00f3n fundadora\u201d. Se trata de infundir en su militancia (superada ya la cifra de 90 millones de miembros) la idea de \u201cconservar las aspiraciones fundacionales y tener bien presente su misi\u00f3n para garantizar la gobernaci\u00f3n durante largo tiempo\u201d al frente de los destinos de China. La clave para ello residir\u00eda en no perder de vista que el objetivo hist\u00f3rico de la revitalizaci\u00f3n de la naci\u00f3n debe ir en paralelo a la mejora del bienestar de la sociedad china.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cien a\u00f1os del PCCh ofrecen una trayectoria sinuosa, con significativos altibajos, \u00e9xitos y traumas con constantes relevantes como el empe\u00f1o nacional por la modernizaci\u00f3n y por llevarla a cabo por una senda socialista en base a la experimentaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de un camino propio, adaptado a sus especificidades. Los comunistas chinos no tardaron en darse cuenta que la asimilaci\u00f3n de experiencias exteriores no pod\u00eda obviar la profundizaci\u00f3n en su propia realidad. Esa es la clave de su longevidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Citas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul><li>Gernet, J.&nbsp;<em>El Mundo Chino.<\/em>&nbsp;(Barcelona: Cr\u00edtica, 1991). 575-578.<\/li><li>Deng Xiaoping. \u201cConstruir un socialismo con peculiaridades chinas\u201d, en&nbsp;<em>Problemas fundamentales de la China de hoy&nbsp;<\/em>(Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1987): 65-71.<\/li><li>Wang Ming.&nbsp;<em>Medio siglo del Partido Comunista de China y la traici\u00f3n de Mao Tse-Tung<\/em>&nbsp;(Mosc\u00fa: Editorial Progreso, 1980): 5-13.<\/li><li>R\u00edos, X.&nbsp;<em>La China de Xi Jinping<\/em>&nbsp;(Madrid: Editorial Popular, 2018): 23-27.<\/li><li>R\u00edos, X.<em>&nbsp;Mercado y control pol\u00edtico en China. La transici\u00f3n hacia un nuevo sistema.<\/em>&nbsp;(Madrid: Catarata, 2007): 111-117.<\/li><li>Amin, Samir (2013). \u201c\u00bfChina es capitalista o socialista<em>?\u201d<\/em>&nbsp;<em>El Viejo Topo<\/em>&nbsp;302, (Marzo 2013): 29-41.<\/li><li>Cornejo, Romer.&nbsp;<em>China, Radiograf\u00eda de una potencia en ascenso.<\/em>&nbsp;(M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico, 2008): 207-269.<\/li><li>R\u00edos, X.&nbsp;<em>La China de Xi Jinping,<\/em>&nbsp;109-113.<\/li><li>Ibidem: 83-91.<\/li><li>R\u00edos, X.<em>&nbsp;Mercado y control pol\u00edtico en China. La transici\u00f3n hacia un nuevo sistema,<\/em>&nbsp;17-32.<\/li><li>Deng Xiaoping. \u201cLa reforma, camino imprescindible para el desarrollo de las fuerzas productivas en China\u201d, en&nbsp;<em>Problemas fundamentales de la China de hoy&nbsp;<\/em>(Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1987): 143-149.<\/li><li>Amin, Samir (2013). \u201c\u00bfChina es capitalista o socialista<em>?\u201d<\/em>&nbsp;<em>El Viejo Topo<\/em>&nbsp;302, (Marzo 2013): 29-41.<\/li><li>Needham, Joseph.&nbsp;<em>La gran titulaci\u00f3n. Ciencia y sociedad en Oriente y Occidente (<\/em>Madrid: Alianza Universidad, 1977): 55-128.<\/li><li>R\u00edos, X.&nbsp;<em>La China de Xi Jinping<\/em>, 31-40.<\/li><li>PCCh&nbsp;<em>Resoluci\u00f3n sobre algunos problemas en la historia del PCCh (1949-1981).<\/em>&nbsp;(Beijing: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1981): 63-82<\/li><li>Gernet, J.&nbsp;<em>El Mundo Chino,<\/em>&nbsp;494-499.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Xulio R\u00edos es asesor em\u00e9rito del Observatorio de la Pol\u00edtica China<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Xulio R\u00edos Fuente: Rebeli\u00f3n Este texto forma parte del libro &nbsp;Centenario del Partido Comunista Chino. 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