{"id":8183,"date":"2023-01-15T17:03:52","date_gmt":"2023-01-15T17:03:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8183"},"modified":"2023-01-15T17:03:53","modified_gmt":"2023-01-15T17:03:53","slug":"la-ultraderecha-como-expresion-del-colapso-en-occidente","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8183","title":{"rendered":"La Ultraderecha Como Expresi\u00f3n Del Colapso En Occidente"},"content":{"rendered":"\n<p>Alejandro P\u00e9rez Polo<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/la-ultraderecha-como-expresion-del-colapso-en-occidente\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><em>El autor ofrece las claves para entender el sentir emocional que caracteriza el ascenso de la ultraderecha. A partir de ah\u00ed, la pregunta es necesaria: \u00bfpor qu\u00e9 la derecha, y no la izquierda, canaliza esas emociones hacia su proyecto pol\u00edtico?<\/em><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>1. El crash de 2008: aqu\u00ed empez\u00f3 todo<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o 2012. La crisis econ\u00f3mica derivada de la gran recesi\u00f3n hac\u00eda estragos en Europa. Las movilizaciones populares en Espa\u00f1a (15M y huelga general de marzo del 2012) y las violentas protestas en Grecia hab\u00edan contagiado al conjunto del mundo occidental. Llegaron hasta el coraz\u00f3n del imperio: en Nueva York, la ciudadan\u00eda se manifestaba en Wall Street a trav\u00e9s de&nbsp;<em>Occupy<\/em>. No hab\u00eda rastro de la ultraderecha en ninguna parte. Ni siquiera en Francia una primeriza Le Pen lograba pasar a segunda vuelta de las presidenciales que se dirimir\u00edan entre Sarkozy y Hollande, con victoria socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Se viv\u00eda una fase de descomposici\u00f3n ideol\u00f3gica y org\u00e1nica del neoliberalismo. Los consensos econ\u00f3micos de la globalizaci\u00f3n tras la ca\u00edda de la URSS se hab\u00edan resquebrajado para siempre. Se termin\u00f3 la luna de miel que fue desde 1991 hasta 2008, en la que el capitalismo sin cortapisas logr\u00f3 incorporar a todos los pa\u00edses exsovi\u00e9ticos a su l\u00f3gica. Una subsunci\u00f3n formal y material del conjunto del globo que toc\u00f3 a su fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se tradujo en una gran crisis de hegemon\u00eda que se extendi\u00f3 a todos los estamentos de poder. De esta manera, nadie se libr\u00f3 de la impugnaci\u00f3n: crisis de representaci\u00f3n, que conllev\u00f3 una crisis de los partidos tradicionales y la posibilidad de emergencia de nuevas fuerzas pol\u00edticas. Crisis de los medios de comunicaci\u00f3n, que intentaban defender lo indefendible y perdieron la credibilidad ciudadana. Esto allan\u00f3 el terreno para las&nbsp;<em>fake news<\/em>&nbsp;que tanto aprovechar\u00e1 la ultraderecha, y tambi\u00e9n para el surgimiento de nuevos medios. Crisis tambi\u00e9n de la instituci\u00f3n cient\u00edfica por asociarse a aquello p\u00fablico y oficial, que abrir\u00eda m\u00e1s adelante el campo para la conspiraci\u00f3n que tocar\u00eda su techo con la pandemia de la COVID-19.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis org\u00e1nica del capital dej\u00f3 abonado el terreno para la irrupci\u00f3n de la ultraderecha, que explotar\u00e1 al m\u00e1ximo todas las derivadas del derrumbe ideol\u00f3gico del edificio neoliberal. Sin embargo, primero fue la izquierda popular la que aprovech\u00f3 la oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2012, tras dos d\u00e9cadas de inanici\u00f3n, digiriendo la derrota hist\u00f3rica de la URSS, la izquierda tom\u00f3 la delantera. Vio el momento y supo conectar tanto con el pulso de la calle como con la propuesta constituyente subsiguiente. Se hab\u00eda aprendido la lecci\u00f3n, se hab\u00edan renovado los manuales, se ven\u00eda de un periodo de reflexi\u00f3n profunda que permiti\u00f3 afrontar con garant\u00edas el nuevo escenario.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en 2015, Tsipras se hac\u00eda con la presidencia de Grecia en una victoria electoral inimaginable tras d\u00e9cadas de bipartidismo. En Espa\u00f1a, Pablo Iglesias y Podemos lograban m\u00e1s de cinco millones de votos (un 20,2% de los sufragios) que, sumados al mill\u00f3n de votos de IU, posicionaban por primera vez a la izquierda del PSOE por encima de la socialdemocracia (6 millones de votos contra 5,5). Sanders hac\u00eda temblar los cimientos del Partido Dem\u00f3crata norteamericano: Hillary Clinton tuvo que tirar de todo el aparato para detenerle. En Italia y Francia, tanto el M5S como M\u00e9lenchon empezaban a despuntar en las encuestas. Existi\u00f3 un momento popular liderado por las izquierdas en todo el mundo occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, dos a\u00f1os despu\u00e9s, todo hab\u00eda cambiado. La fragilidad del momento popular de izquierdas hizo tambalear unas apuestas valientes que volvieron a las zonas de confort cl\u00e1sicas, puede que impresionadas o intimidadas por su propia fuerza electoral. De discursos que beb\u00edan de la hip\u00f3tesis&nbsp;<em>nacionalpopular<\/em>&nbsp;latinoamericana (soberan\u00eda popular, democratizaci\u00f3n de la econom\u00eda y disputa del universal de la naci\u00f3n) se pas\u00f3 a los cl\u00e1sicos ejes de la izquierda ilustrada de clase media (ecologismo, derechos de minor\u00edas, europe\u00edsmo). La derrota de Tsipras ante la Uni\u00f3n Europea tras el refer\u00e9ndum contra las draconianas medidas de austeridad fue un duro golpe del que cost\u00f3 mucho volver a levantarse.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2017, Trump fue nombrado presidente de Estados Unidos tras ganar a Hillary Clinton. Marine Le Pen lograba pasar a segunda vuelta de las presidenciales francesas, en un primer&nbsp;<em>round&nbsp;<\/em>contra Macron que se repetir\u00eda en 2022. En Italia, la Lega lograba su mejor resultado hist\u00f3rico (un 16%, base de lo que luego ser\u00e1 Fratelli d\u2019Italia) y, en Espa\u00f1a, se empezaba a fraguar el fen\u00f3meno VOX, que despertar\u00eda con una fuerza poderosa en 2018 (en las elecciones andaluzas). Quedaba el experimento italiano, con el Movimiento 5 Estrellas liderando el ejecutivo con el populismo de la Lega tras una importante victoria electoral, construida bajo la impugnaci\u00f3n a las viejas elites econ\u00f3micas y pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>El mapa ya hab\u00eda cambiado. Ahora, reci\u00e9n estrenado 2023, la extrema derecha gobierna en Italia tras una aplastante victoria electoral, revalid\u00f3 la presidencia de Hungr\u00eda con Orban, as\u00ed como la de Polonia con Ley y Justicia, VOX se mantiene alrededor del 15% del voto en Espa\u00f1a, Le Pen consigui\u00f3 superar el 41% en Francia y se prepara para el asalto al El\u00edseo en 2027, al igual que Trump a la Casa Blanca en 2024. Una vez m\u00e1s, como en la d\u00e9cada 2000-2010, solo Am\u00e9rica Latina se erige como nuevo faro de las izquierdas en el mundo. Al igual que en aquel momento, sendos liderazgos populares se han hecho con la presidencia de sus respectivos pa\u00edses bajo una apuesta n\u00edtida de izquierdas, no alineada con ninguna gran potencia occidental, aunque est\u00e9n un poco m\u00e1s a la defensiva y con un rearme potente de sus respectivas derechas nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que ha sucedido para que la extrema derecha asuma el mando de las derechas en Occidente?<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>2. El miedo es la emoci\u00f3n dominante en el declive<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Lacrisis del 2008 lo cambi\u00f3 todo. El derrumbe del sistema financiero americano arrastr\u00f3 al conjunto de potencias alineadas con Estados Unidos, mientras la periferia del mundo (China, Rusia, Brasil, India) daba un paso al frente, aprovechando la fragilidad occidental para seguir creciendo y ocupando mercados. Se empez\u00f3 a dibujar un realineamiento global debido a la debilidad de Estados Unidos y la fortaleza de los pa\u00edses emergentes. Una nueva arquitectura en ciernes en el que nuevas potencias asumir\u00edan un rol protagonista, capaz de dise\u00f1ar su modelo con una gran capacidad de negociaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los declives civilizatorios nunca se dan de un d\u00eda para otro. Tardan d\u00e9cadas en materializarse. El fin de los consensos neoliberales supuso, en realidad, el fin de la propia creencia en la superioridad del sistema occidental en relaci\u00f3n con otros sistemas econ\u00f3micos del globo. La izquierda occidental supo leerlo correctamente en su momento y, por eso, la apuesta radical por un sistema m\u00e1s justo que repartiera la riqueza y cambiara las reglas del juego conect\u00f3 en aquel contexto destituyente. Todav\u00eda hab\u00eda esperanza en poder tomar el poder para transformar las relaciones de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los viejos fantasmas suelen emerger cuando todo parece encaminado. Fue el polit\u00f3logo Dominique Mo\u00efsi el que propuso una nueva forma de entender la geopol\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de las relaciones econ\u00f3micas entre pa\u00edses. Seg\u00fan esta forma, aparte de los valores colectivos, hay unas narrativas que configuran los grandes estados de \u00e1nimo de las naciones. As\u00ed, Mo\u00efsi propone hablar de una \u201cgeopol\u00edtica de las emociones\u201d en la que diversas potencias act\u00faan bajo la influencia de diversos sentimientos: el miedo ser\u00eda la emoci\u00f3n dominante en Occidente, la humillaci\u00f3n en el mundo isl\u00e1mico y la esperanza en Asia.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta forma de enfocar los grandes estados an\u00edmicos que motivan a los diferentes gobiernos es bastante explicativa de la forma en la que nos enfrentamos a las problem\u00e1ticas globales. El miedo en Occidente presiona en la direcci\u00f3n de ejecutar pol\u00edticas m\u00e1s enfocadas a la seguridad y le empuja a estar constantemente a la defensiva en el plano ideol\u00f3gico. Si lo comparamos con la actitud del gobierno chino, por ejemplo, vemos que all\u00ed est\u00e1n movidos por la confianza en un futuro prometedor. Est\u00e1n a la ofensiva, movidos por la esperanza en sus propios valores, su sistema y su capacidad de liderazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Occidente hay miedo: miedo a los refugiados y a un mundo exterior que asoma cada d\u00eda de forma tr\u00e1gica en las aguas del Mediterr\u00e1neo. Miedo a Rusia y a las nuevas potencias emergentes. Miedo al cambio clim\u00e1tico, miedo a las protestas sociales que ya no se saben gestionar de forma eficiente, miedo a las&nbsp;<em>fake news<\/em>&nbsp;y los populismos. Miedo, en definitiva, al futuro. Este miedo es el ingrediente principal del que se alimenta la extrema derecha, que ofrece discursos m\u00e1s tranquilizadores estructurados en torno al regreso de los valores fuertes y los Estados dispuestos a guerrear ante las turbulencias de nuestro siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>La extrema derecha ya no es futurista como el viejo fascismo italiano o el nazismo alem\u00e1n, que promet\u00eda la gloria de un Tercer Reich. La extrema derecha es reactiva y busca, sobre todo, apaciguar los miedos derivados de las angustias existenciales que atraviesan el conjunto de Occidente. Sin una izquierda capaz de hacerse cargo de esas angustias existenciales, el terreno estar\u00e1 abonado para sus sucesivos triunfos electorales.<\/p>\n\n\n\n<p>La ultraderecha no ha surgido contra la democracia \u201cburguesa\u201d o liberal. No est\u00e1n abandonando ning\u00fan barco sino asumiendo el mando. La compatibilidad de Meloni con la UE y la OTAN demuestra que la ultraderecha no est\u00e1 opuesta a las elites europeas, sino que son su expresi\u00f3n m\u00e1s recalentada. Aspiran a hacerse cargo de los miedos que las viejas derechas liberales ya no pueden afrontar.&nbsp; Aspiran a refundar en clave cristiana y civilizatoria Europa, para protegerla de las amenazas que la acechar\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este punto donde encuentran un gran tir\u00f3n entre los electorados y una gran fortaleza en su hip\u00f3tesis. A diferencia de muchas izquierdas populistas, las expresiones de ultraderecha apenas retroceden electoralmente desde que irrumpieron en la arena pol\u00edtica porque se inscriben en un&nbsp;<em>zeitgeist<\/em>: son la expresi\u00f3n m\u00e1s n\u00edtida del colapso civilizatorio derivado de la crisis de 2008 y la p\u00e9rdida de posiciones de Occidente en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer gran nudo para desentra\u00f1ar la fuerza pol\u00edtica y discursiva de la ultraderecha radica en estos elementos geopol\u00edticos, emocionales y pol\u00edticos. Pero no es el \u00fanico nudo. Hay otro que es prioritario abordar: la expresi\u00f3n de las clases trabajadoras excluidas del discurso p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>3. La distancia sentimental de las izquierdas con el pueblo<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Cuando en Francia surgieron&nbsp;<em>los chalecos amarillos<\/em>, una protesta social con una envergadura enorme, mucha gente en la izquierda tuvo una desconfianza intuitiva contra aquellos \u201chombres\u201d de las \u201cprovincias\u201d que se movilizaban contra el impuesto al di\u00e9sel. Esa misma desconfianza se percibi\u00f3 cuando los camioneros espa\u00f1oles hicieron un par\u00f3n contra el gobierno de coalici\u00f3n en marzo de 2022 por las subidas del precio de la gasolina. Se les acusaba de estar instrumentalizados por la extrema derecha, en lugar de conectar emocionalmente con sus demandas (una justa reivindicaci\u00f3n contra una escalada imposible de los precios).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la \u00faltima d\u00e9cada, se ha ido inoculando un odio creciente contra las clases populares tanto en Espa\u00f1a como en el resto de Occidente. Esta estigmatizaci\u00f3n, perfectamente descrita en el fenomenal&nbsp;<em>Chavs&nbsp;<\/em>de Owen Jones, ha ido derivando en una demonizaci\u00f3n completa. Los obreros son representados como una panda de machistas y racistas. Lejos de combatir estos arquetipos, gran parte de la izquierda ha asumido como propios esos clich\u00e9s. Muchas expresiones populares son sospechosas. De hecho, los ataques contra lo que se ha denominado \u201crojipardismo\u201d est\u00e1n estructurados bajo esos prejuicios. El \u201crojipardismo\u201d ser\u00eda toda aquella \u201cizquierda rancia\u201d que no asume como propios los avances del feminismo o de la lucha contra el racismo (multiculturalismo).<\/p>\n\n\n\n<p>En el intento de alinear la izquierda con las elites realmente existentes, el disciplinamiento discursivo ha venido del lado de la supuesta sofisticaci\u00f3n de los postulados verdes, liberales y de tolerancia con lo diferente. Estas ideas pol\u00edticas, presentadas como el sumun de la cultura, se postulan como un estadio m\u00e1s avanzado de lo humano. No hay an\u00e1lisis sobre los sesgos de clase de estas ideas&nbsp;<em>urbanitas<\/em>, pero operan con fuerza en los discursos&nbsp;<em>mainstream<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La globalizaci\u00f3n cre\u00f3 ganadores y perdedores. Hoy, estamos en una fase que Esteban Hern\u00e1ndez describe como de&nbsp;<em>desglobalizaci\u00f3n,&nbsp;<\/em>acentuada por la guerra de Ucrania, pero hay una parte de las elites y de las clases medias que siguen apostando por disolver las soberan\u00edas nacionales, convencidas de que la UE es el mejor horizonte posible. As\u00ed, una facci\u00f3n ilustrada de la clase media (periodistas, acad\u00e9micos, personas pertenecientes a las profesiones liberales y una parte del funcionariado) cree en una alianza con las elites globalistas. Mira hacia arriba por el v\u00e9rtigo que le produce mirar hacia abajo, hacia ese abismo de precariedad y pobreza del que forman parte m\u00e1s del 35% de nuestro pa\u00eds. Esa facci\u00f3n de la clase media en desaparici\u00f3n conf\u00eda en ser incluida en las mieles del progreso de las elites y le tiene un p\u00e1nico terrible a quedarse excluida, en la periferia del progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n se hace cargo de los malestares, anhelos y voces de los de abajo si las clases medias ilustradas renuncian a aliarse con ellos? Pues es la ultraderecha la que aprovecha el flanco. La ultraderecha logra unificar a los excluidos por arriba (esas elites nacionales que fueron excluidas del globalismo) y a los excluidos por abajo (los perdedores de la globalizaci\u00f3n) bajo un \u00fanico eje.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal como explica el ge\u00f3grafo y ensayista franc\u00e9s Christophe Guilluy, las clases dominantes se postulan como la fuerza positiva del progreso, las \u00fanicas herederas de la mejor tradici\u00f3n de la cultura occidental (pureza) y las clases populares dejan de ser una referencia cultural positiva como ocurr\u00eda antes de los a\u00f1os 80, pasando a ser las perdedores y fracasadas del sistema, culpables de su propia miseria y atraso pol\u00edtico-moral. La desaparici\u00f3n de la clase media, para el franc\u00e9s, inaugura una nueva era en la que los de arriba se desentender\u00e1n de los de abajo, a los que condenar\u00e1n a un ostracismo cultural y moral. De esta manera, las clases populares quedan excluidas como sujeto activo con voz propia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este quiebre entre el mundo de arriba y el mundo de abajo provoca, al mismo tiempo, que los expulsados de la sociedad (las clases populares) construyan sus propios relatos impermeables a los relatos de las clases dominantes. De aqu\u00ed surge el populismo, como un regreso al pueblo, un intento de reconstruir la sociedad rota por la escisi\u00f3n de las elites. Sin embargo, este populismo puede bascular de un cierre autoritario (ultraderecha) o una apertura democr\u00e1tica (republicana).<\/p>\n\n\n\n<p>Para que la expresi\u00f3n popular no sea monopolizada por la ultraderecha ni se reconduzca hacia lugares tenebrosos, es necesario volver a situar el bien com\u00fan y la idea de pueblo en el centro de las pol\u00edticas y los discursos. Recuperando el lenguaje popular y situando en positivo los valores de la comunidad. Una tarea importante es salirse de los juegos moralistas que las elites instrumentalizan para estigmatizar a las clases populares, para volver a situar la referencia cultural en las expresiones que vienen de abajo. Afirmando un proyecto propio que no se subordine ni a las viejas elites nacionales, ni a las nuevas elites globales, sino que asuma el mando de las alianzas interclasistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La ultraderecha es una expresi\u00f3n del colapso de Occidente. Hoy, es necesario hacerse cargo de este colapso si se quiere una soluci\u00f3n democr\u00e1tica y popular a las sucesivas crisis. De la misma manera, hacerse cargo de las angustias existenciales que este colapso est\u00e1 provocando entre las mayor\u00edas sociales (miedos y malestares profundos), recogiendo en positivo una nueva expresividad que aspira a refundar la idea de pueblo ante la fragmentaci\u00f3n y disoluci\u00f3n de lo social propuestas por las elites. De otra manera, la ultraderecha seguir\u00e1 conquistando espacios pol\u00edticos, sociales y culturales, acumulando m\u00e1s victorias electorales. En nuestras manos est\u00e1 no permitirlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro P\u00e9rez Polo Fuente: Kaos en la Red El autor ofrece las claves para entender el sentir emocional que caracteriza el ascenso de la ultraderecha. A partir de ah\u00ed, la pregunta es necesaria: \u00bfpor qu\u00e9 la derecha, y no la izquierda, canaliza esas emociones hacia su proyecto pol\u00edtico? 1. 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