{"id":8185,"date":"2023-01-15T17:06:53","date_gmt":"2023-01-15T17:06:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8185"},"modified":"2023-03-12T11:23:01","modified_gmt":"2023-03-12T11:23:01","slug":"la-infancia-de-la-humanidad-revisitada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8185","title":{"rendered":"La Infancia De La Humanidad Revisitada"},"content":{"rendered":"\n<p>I\u00f1aki Urdanibia<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/la-infancia-de-la-humanidad-revisitada\/\">Kaos en la Red<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>En este libro no solo presentaremos una nueva historia de la humanidad, sino que invitaremos al lector a que se adentre en una nueva ciencia de la historia, una que devuelve a nuestros ancestros toda su humanidad<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Hay narraciones sobre los or\u00edgenes de los humanos, como acerca de muchas otras cuestiones, que con el paso del tiempo se van imponiendo como si fueran la verdad pura am\u00e9n. Contra las ideas recibidas se alz\u00f3 con fuerza Gustave Flaubert para denunciar las estupideces y falsedades de su tiempo, en el caso que traigo a este art\u00edculo, la denuncia- iba a decir la deconstrucci\u00f3n- se centra en la historia de la humanidad, poniendo patas arriba muchas de las cuestiones esenciales que son consideradas como las verdaderas, como la moneda al uso que ha de seguir siendo usada. El libro del que hablo es una obra potente que desde luego no ha de pasar inadvertida para nadie que se preocupe sobre nuestros or\u00edgenes y acerca de las diversas teor\u00edas dominantes que al respecto imperan; estoy hablando de&nbsp;\u00ab<strong><em>El amanecer de todo. Una nueva historia de la humanidad<\/em><\/strong>\u00bb, editado por Ariel, y cuyo autores son el antrop\u00f3logo, soci\u00f3logo y comprometido activista, David Graeber (Nueva York, 1961- Venecia, 2020) y el profesor de arqueolog\u00eda, David Wengrow (1972). Desde el inicio ambos declaran no estar de acuerdo con las versiones que se han dado, y que han dominado, entre otras cosas debido a que son falsas, conllevando ciertas implicaciones pol\u00edticas, de modo y manera que se proponen contar otra historia m\u00e1s esperanzadora e interesante, para llevar a cabo tal empresa es necesario dar un&nbsp;<em>cambio de paradigma<\/em>,&nbsp;\u00abremont\u00e1ndose hasta algunos de los pasos iniciales que llevaron a nuestra moderna idea de evoluci\u00f3n social; la de que las sociedades humanas pod\u00eda disponerse seg\u00fan etapas de desarrollo, cada una con sus tecnolog\u00edas y formas de organizaci\u00f3n caracter\u00edsticas (cazadores-recolectores, sociedad industrial urbana, etc\u00e9tera)\u00bb, cuentan para ello con la&nbsp;<em>cr\u00edtica ind\u00edgena<\/em>, habitualmente ignorada y despreciada, permaneciendo fuera del canon. Resulta as\u00ed, la obra una v\u00eda que trata de desmontar las teor\u00edas evolutivas de la historia;&nbsp;\u00abaprovechando la gu\u00eda de cr\u00edticos ind\u00edgenas como Kondiaronk, tendremos que enfocar las pruebas del pasado de la humanidad con una nueva mirada\u00bb. Lo que supone un abierto desmarque con respecto a las teor\u00edas que no hacen sino atenerse y repetir, las ideas e algunos ilustrados occidentales y de los economistas liberales, imbuidos todos ellos del correspondiente etnocentrismo y de su visi\u00f3n teleol\u00f3gica de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica en cuya c\u00faspide estar\u00eda, c\u00f3mo no, la civilizada civilizaci\u00f3n occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>En los intentos de explicaci\u00f3n de los or\u00edgenes dos han sido las teor\u00edas m\u00e1s exitosas: la de Hobbes (representada en la actualidad por Steve Pinker; con respecto a este \u00faltimo, leo:&nbsp;\u00abCada vez que los no especialistas se meten con lahistoria humana, terminan reproduciendo los viejos mitos con los que crecimos. Tomemos el caso de Pinker: con toda su charlataner\u00eda sobre el progreso cient\u00edfico, sus libros podr\u00edan haber sido escritos perfectamente en tiempos de Hobbes, es decir, en el siglo diecisiete, cuando carec\u00edamos de toda la evidencia disponible hoy\u00bb), que part\u00eda de mostrar a nuestros antepasados, agrupados en peque\u00f1os grupos poco menos que parentales, en una lucha permanente de unos contra otros, situaci\u00f3n que calificaba recurriendo al horaciano:&nbsp;<em>homo, lupi lupus<\/em>; frente a ella, la visi\u00f3n de Rousseau pintaba a nuestros ancestros como seres ingenuos, inocentes, representados por le&nbsp;<em>bon sauvage.&nbsp;<\/em>Tanto una como la otra v\u00eda exig\u00edan una salida que pusiese fin al estado primitivo de ah\u00ed el imaginado&nbsp;<em>contrato social<\/em>. En el caso del ginebrino la cusa de la perversi\u00f3n del individuo vino de la imposici\u00f3n de los c\u00e1nones sociales, forzados por la agricultura(cuesti\u00f3n en la que en parte coinciden los autores del libro al que me acerco, ya que la agricultura venia a suponer la posibilidad de acumulaci\u00f3n, de desigualdades y de mayor dominio social; otra cosa es la visi\u00f3n que se suele dar sobre l denominada&nbsp;<em>revoluci\u00f3n agr\u00edcola,&nbsp;<\/em>y la incre\u00edble duraci\u00f3n de su implantaci\u00f3n). En este ensayo se muestra que tales teor\u00edas respond\u00edan a unas condiciones bien concretas del siglo XVIII como reacci\u00f3n conservadora ante las cr\u00edticas que se lanzaban por parte de las mentadas posiciones ind\u00edgenas; estas afirmaciones que exig\u00edan el sacrificio de la libertad y la domesticaci\u00f3n de nuestros instintos no se sostienen en ninguna prueba antropol\u00f3gica ni arqueol\u00f3gica. Por esta v\u00eda, Graeber y Wengrow, mantienen que frente a los retratos presentados, las comunidades de la prehistoria eran m\u00e1s cambiantes de lo que habitualmente se afirma, lo que de hecho, la fijeza e inamovilidad, explicar\u00edan los posteriores desarrollo de las ciudades, el origen del Estado, la desigualdad y de la democracia. Esta nueva visi\u00f3n de la humanidad muestra su esp\u00edritu valiente y osado al enfrentarse con las explicaciones hoy en boga de los Jared Diamond, Francis Fukuyama y Yuval Noah Harari, con los cuales ajustan cuentas que, de una u otra forma, sostienen que cuanto mayor es la complejidad y civilizaci\u00f3n de las sociedades, estas son menos igualitarias y libres; si bien, seg\u00fan se\u00f1alan, para atacar a un enemigo hace falta que este sea consistentes, caso que en los nombrados no se da ya que sus explicaciones carecen de fundamento.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed los autores van desmontando las piezas del puzzle supuestamente acabado que se nos ha presentado como la explicaci\u00f3n definitiva, bas\u00e1ndose estas en arbitrarias suposiciones sobre la vida en la Prehistoria, los a\u00f1os que transcurren antes de que apareciesen las primeras muestras de escritura, de la que hay restos escasos y dispersos. Sobre estos mimbres endebles se han forjado los cestos en los que se explica todo de manera categ\u00f3rica sobre los or\u00edgenes; no hace falta frecuentar mucho las librer\u00edas para haber o\u00eddo los nombres de algunos autores (algunos nombrados m\u00e1s arriba) y sus exitosas obras, convertidas en&nbsp;<em>bestsellers<\/em>.; ofreciendo versiones que se balancean entre Hobbes (Pinker) o Rousseau (Fukuyama). Visiones que pertenecen m\u00e1s al campo del&nbsp;<em>mito<\/em>&nbsp;que al de la explicaciones racionales, sostenidas en pruebas arqueol\u00f3gicas, etc., y que en gran parte conservan fuertes contenidos ideol\u00f3gicos con respecto a nuestro hoy.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El amanecer de todo<\/em>, es una obra de combate contras las falacias, las medias verdades y las mentiras, no contra nadie en particular, sino frente a los mensajes gratuitos defendidos, ellos aportan pruebas y cantidad de ejemplos de diferentes sociedades, tribus, etc., de lo largo y ancho del mundo. En este orden de cosas, la arqueolog\u00eda reclama sus derechos a la hora de ofrecer fundamentos a las afirmaciones, campo ignorado por muchos de los supuestos especialistas nombrados. La estrategia utilizada por los autores es la de desmarcarse del marco trazado por los anteriores investigadores, recurriendo a los datos y conocimientos que hoy se poseen en especial con los fruct\u00edferos \u00faltimos a\u00f1os de descubrimientos arqueol\u00f3gicos, para lo que les resulta esencial plantear otras preguntas, lo que conlleva una nueva mirada que podr\u00eda encasillarse en aquello que propon\u00eda Michel Foucault:&nbsp;<em>penser autrement, l<\/em>o que se traduce en el rechazo de algunos t\u00e9rminos consagrados por el uso y el abuso, la adopci\u00f3n de nuevas concepciones (como, por ejemplo, la referida a las formas de dominaci\u00f3n que los autores descomponen en tres elementos: control de la violencia, control del conocimiento y poder carism\u00e1tico\u2026siendo los tres aplicados en nuestra sociedades neoliberales, mientras que en sociedades m\u00e1s antiguas solamente funcionaba alguno de los elementos, lo que daba m\u00e1s cabida a la libertad); en lo que hace a la necesidad de dar la vuelta a los interrogantes habituales no me resisto a citarles:\u00abEl verdadero misterio no es cu\u00e1ndo aparecieron los jefes por primera vez, sino cu\u00e1ndo dej\u00f3 de ser posible re\u00edrse de ellos sin tener que responder ante la ley\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>. En este orden de cosas, Graeber y Wengrow otorgan esencial importancia al mecanismo que supone que el uno se erige en tensi\u00f3n con el otro, lo que queda ejemplificado en el caso del encuentro(?) de quienes bajo las luces de la Ilustraci\u00f3n hallaban a los nativos americanos, y para verter tales afirmaciones los autores echan mano de no pocos testimonios de gente que viaj\u00f3 por aquellas tierras, misioneros, intelectuales, etc., que en su empe\u00f1o por conocerles, y en convertirlos a la religi\u00f3n verdadera y a la mejor forma civilizada de vida, aprend\u00edan en primer lugar sus lenguas y en sus intercambios se encontraban con seres que sin haber tenido acceso a libro alguno daban muestra de sofisticadas formas de argumentar, destacando el papel que la ret\u00f3rica (la manare de expresarse) jugara un papel primordial a la hora de elegir jefes m\u00e1s all\u00e1 de criterios ligados a los linajes, a la herencia o a caracter\u00edsticas para relacionarse con el m\u00e1s all\u00e1 y sus dioses; destacaba tambi\u00e9n en este terreno la falta de coercitividad en el ejercicio de ejercer la autoridad\u2026los autores de dichos testimonios no idealizaron a aquellos seres y sus costumbres, mas no cerraron los ojos ante ellos sino que al contrario los abrieron de par en par como en su medida hicieron los antrop\u00f3logos Pierre Clastres, Marshall Sahlins o Claude L\u00e9vi-Strauss, etc. Queda constancia que cuando se habla, desde el complaciente Occidente, de&nbsp;<em>salvajes<\/em>, la respuesta no se ha de hacer esperar: los salvajes sois vosotros, como ya sugiriese el bueno de Montaigne. No les dolieron prendas a algunos de los ilustrados a la hora de se\u00f1alar c\u00f3mo no pocas de sus ideas fueron tomadas de lo que all\u00e1 vieron, del mismo modo que no se cortaba Leibniz al invitar a copiar los modos de organizaci\u00f3n pol\u00edtica de China.<\/p>\n\n\n\n<p>Las indagaciones antropol\u00f3gicas, de manera muy concreta la del primero de los nombrados, el autor de&nbsp;<em>La sociedad contra el Estado<\/em>, aun adoptando claros tonos libertarios, no rechazan de manera total la existencia en el seno de aquellas comunidades de ciertas jerarqu\u00edas, lo que no quita para que Wengrow suministre ejemplos de algunos restos ucranianos o de algunas metr\u00f3polis mesopot\u00e1micas en las que no se ven ni rastro de templos, palacios, lo que da cuenta de que las jerarqu\u00edas si no inexistentes s\u00ed que daban m\u00e1s en pensar en relaciones, m\u00e1s o menos, igualitarias. Por esa misma senda ponen el acento en la inexistencia del tan cacareado&nbsp;<em>estado natural<\/em>, a modo de para\u00edso perdido, que habr\u00eda de tratarse de recuperar contando, eso s\u00ed, con los conocimientos y adelantos actuales. Nadie podr\u00eda hallar en el libro ni un solo signo de desprecio a la civilizaci\u00f3n o a ciertos avances relacionados con la salud y otros, lo que no quita para que se enfrenten a las falsas verdades de que en los lugares m\u00e1s desarrollados se den las mejores condiciones de atenci\u00f3n, de ayuda, de inter\u00e9s por los otros, etc., aportando contraejemplos que muestran que estos comportamientos florecen con m\u00e1s fuerza en zonas&nbsp;<em>menos civilizadas<\/em>&nbsp;que en las desarrolladas. Lo dicho no quita para que no sea de recibo tratar de buscar modelos de comunidades antiguas para su puesta en marcha en nuestro hoy. Puede sorprender, no obstante, que tras las figuras extendidas de nuestros antepasados, en algunas comunidades denominadas&nbsp;<em>no civilizadas&nbsp;<\/em>(de hecho en Occidente as\u00ed se considera a todas las que no respondan a su modelo)<em>,<\/em>&nbsp;como unos aut\u00e9nticos garrulos o unos salvajes redomados que sus formas de existencia, los autores no se privan a la hora de ofrecer ejemplos, fueran dignas de las m\u00e1s ut\u00f3picas utop\u00edas: as\u00ed, la escasez de horas de trabajo para dedicarse a actividades art\u00edsticas, horas dedicadas a compartir con los dem\u00e1s y a cultivarse, las labores de vigilancia y polic\u00eda ejercidas por turnos entre todos, lo que supone evitar los privilegios debido al cargo inamovible, el mismo sistema impuesto en los puestos de la administraci\u00f3n ocupados por personas con minusval\u00edas, enfermedades o accidentes, guerras organizadas sin el uso de armas y con un tiempo limitado en su duraci\u00f3n, dispositivos para ocupar cargos pol\u00edticos con controles sobre los sujetos que se propongan para ello, con ex\u00e1menes, ocupaci\u00f3n por turnos, etc., etc., etc., De todos estos mecanismos ofrecen sobrados ejemplos los autores de la obra; no puede considerarse todo esto como meras excepciones si en cuenta se tienen las afirmaciones de algunos antrop\u00f3logos como Pierre Clastres, o algunos otros, al se\u00f1alar que pr\u00e1cticamente el noventa y cinco por ciento de nuestra historia se habr\u00eda desarrollado en&nbsp;<em>sociedades de iguales<\/em>. Si esto ha sucedido, los autores conf\u00edan en que podr\u00eda volver a suceder\u2026Fe es creer en lo que no vemos, de la esperanza y la caridad, otro d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas respuestas, muchos ejemplos, y muchas hip\u00f3tesis sensatas, y contrastadas, que hacen que se aclaren muchos de los interrogantes que rondan nuestra mentes. Abundantes ilustraciones sobre los principios b\u00e1sicos de la agricultura, previos a su realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica, los rituales y juegos (el caso de la democracia griega que los autores traen a colaci\u00f3n es delicioso en su clara matizaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n con respecto a lo que se pinta, en paralelo a la comprensi\u00f3n de la democracia traducida a la emisi\u00f3n de votos, lo que hace que en tal sentido los griegos eran netamente anti-democr\u00e1ticos) que se practicaban en diferentes terrenos a la hora de optar por jefes, modos de actuar, etc. Una mirada hacia atr\u00e1s, y un recorrido por la agricultura, las ciudades, las guerras, la importancia e influencia de la ecolog\u00eda, el Estado, etc., etc., etc., con nombres propios, y casos que responden a exhaustivos trabajos de campo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un libro necesario que ofrece una impresionante cantidad de informaciones, como queda dicho, y cuya pretensi\u00f3n era que fuese acompa\u00f1ado de un par de entregas posteriores, lo que no parece que sea posible si en cuenta se tiene que cuando ya ultimaban el presente tomo para su entrega a la imprenta, uno de sus autores, Graeber falleciese de manera inesperada.<\/p>\n\n\n\n<p>No me atrever\u00eda, tal vez, a tanto pero si el cambio de la mirada de Cop\u00e9rnico provoc\u00f3 el&nbsp;<em>giro&nbsp;<\/em>que se conoci\u00f3 con su nombre, los enfoques de Marx y Darwin provocaron otros giros o descoloques en el saber de su tiempo, o Freud (<em>malgr\u00e9&nbsp;<\/em>Michel Onfray) en el suyo; la pretensi\u00f3n de David Graeber y David Wengrow supone otro giro en el terreno de la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-antropol\u00f3gica-arqueol\u00f3gica, el tiempo dir\u00e1\u2026aunque los intereses, ajenos a la ciencia y al saber, tambi\u00e9n jugar\u00e1n un papel esencial en lo que hace a su adopci\u00f3n o no.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2014\u2013<\/p>\n\n\n\n<p>Otras referencias a David Graeber:<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/democracia-ha-dicho\/\">\u00bfDemocracia ha dicho? \u2022<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/kaosenlared.net\/una-utopia-pirata-libertalia\/\">Una utop\u00eda pirata: Libertalia \u2022<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I\u00f1aki Urdanibia Fuente: Kaos en la Red \u00abEn este libro no solo presentaremos una nueva historia de la humanidad, sino que invitaremos al lector a que se adentre en una nueva ciencia de la historia, una que devuelve a nuestros ancestros toda su humanidad\u00bb Hay narraciones sobre los or\u00edgenes de los humanos, como acerca de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8186,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8185"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8187,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8185\/revisions\/8187"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8186"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}