{"id":8276,"date":"2023-02-04T11:10:24","date_gmt":"2023-02-04T11:10:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8276"},"modified":"2023-03-12T11:23:27","modified_gmt":"2023-03-12T11:23:27","slug":"fascismo-populismo-o-ultraderecha","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8276","title":{"rendered":"\u00bfFascismo, populismo o ultraderecha?"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/fascismo-populismo-o-ultraderecha\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La nueva derecha es muy diferente al fascismo cl\u00e1sico, que irrumpi\u00f3 en la primera mitad del siglo pasado frente a la amenaza de la revoluci\u00f3n socialista, en un escenario de guerras interimperialistas. Ese peligro de una insurrecci\u00f3n obrera contra la tiran\u00eda del capitalismo unific\u00f3 a las clases dominantes, que defendieron brutalmente sus privilegios contra los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>El fascismo fue un instrumento inusual, en el marco de grandes acciones pol\u00edticas de los asalariados e in\u00e9ditas conflagraciones b\u00e9licas entre las principales potencias (Riley, 2018). Por esa raz\u00f3n incluy\u00f3 modalidades ideol\u00f3gicas extremas de absolutizaci\u00f3n de la naci\u00f3n y repudio del progreso, la modernidad o la ilustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguno de esos condicionamientos est\u00e1 presente en la actualidad. En la segunda d\u00e9cada del siglo XXI no se vislumbran amenazas bolcheviques, ni consiguientes exigencias de inmediata contrarrevoluci\u00f3n. Han reaparecido las tensiones b\u00e9licas, pero sin guerras generalizadas entre bloques competitivos. Las motivaciones que dieron lugar al fascismo cl\u00e1sico no se observan en la coyuntura actual.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>MODALIDADES PASADAS Y CONTEMPOR\u00c1NEAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es un frecuente error asemejar a la ultraderecha en boga con sus antecesores de la centuria pasada. M\u00e1s que el fascismo en regla de esa \u00e9poca, hasta ahora despunta un proto-fascismo potencial, que tan s\u00f3lo podr\u00eda devenir en la modalidad precedente si se generalizan los rasgos de ese modelo (Palheta, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese giro implicar\u00eda la masificaci\u00f3n de la violencia, a trav\u00e9s de milicias paramilitares an\u00e1logas a las bandas pardas del pasado. La hostilidad contra las minor\u00edas se transformar\u00eda en matanzas, las advertencias contra los opositores devendr\u00edan en asesinatos y los discursos agresivos se transformar\u00edan en acciones salvajes. Ese rumbo es una posibilidad, que supondr\u00eda la conversi\u00f3n de las formaciones actuales en fuerzas fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese pasaje tambi\u00e9n implicar\u00eda la abolici\u00f3n del estatus legal vigente, mediante un contundente incremento del autoritarismo estatal. Mientras las organizaciones de ultraderecha act\u00faen en el marco institucional, mantendr\u00e1n a lo sumo un perfil neofascista a\u00fan alejado de la virulenta modalidad cl\u00e1sica. Una reorganizaci\u00f3n totalitaria exigir\u00eda, adem\u00e1s, dr\u00e1sticos cambios en los liderazgos y en los movimientos que sostienen el actual curso reaccionario.<\/p>\n\n\n\n<p>Una din\u00e1mica de fascistizaci\u00f3n requerir\u00eda mayor sustento plebeyo, enemigos internos m\u00e1s identificados y un lenguaje de violencia descarnada contra los opositores (Lou\u00e7\u00e3, 2018). Esa concreci\u00f3n presupondr\u00eda la amputaci\u00f3n total de la democracia (Davidson, 2010). El fascismo no es una mera dictadura, ni una simple gesti\u00f3n autoritaria. Introduce un modelo pol\u00edtico signado por el uso met\u00f3dico del garrote y la consiguiente conformaci\u00f3n de un r\u00e9gimen totalitario.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta caracterizaci\u00f3n del fen\u00f3meno centrada en el sistema pol\u00edtico es m\u00e1s precisa, que la presentaci\u00f3n gen\u00e9rica del fascismo como una \u00e9poca o una ideolog\u00eda del capitalismo. Tambi\u00e9n es m\u00e1s acertada que su evaluaci\u00f3n como una configuraci\u00f3n contrapuesta al neoliberalismo. Estas dimensiones constituyen, a lo sumo, complementos del sistema pol\u00edtico que singulariza al fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los liberales suelen rehuir esta caracterizaci\u00f3n espec\u00edfica, presentando al fascismo como un discurso o un programa de vulneraci\u00f3n de las normas republicanas. Con esa simplificada caracterizaci\u00f3n descalifican a sus rivales denunciando fascistas por todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa magnificaci\u00f3n ha sido muy corriente en Estados Unidos para justificar el alineamiento con el Partido Dem\u00f3crata contra los Republicanos. Con esa mirada se rechaz\u00f3 a Trump postulando la conveniencia de sostener a Biden (Fraser, 2019). El mismo multiuso del t\u00e9rmino fascista sirve en otros pa\u00edses para aprobar alianzas con el establishment burgu\u00e9s. La batalla real contra el fascismo nunca transit\u00f3 por esos carriles.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n es cierto que la ultraderecha actual incuba los g\u00e9rmenes del fascismo. Por esa raz\u00f3n no es sensato eludir el calificativo, argumentando la ausencia de los eslabones faltantes para completar ese status. Nunca est\u00e1 dem\u00e1s la denuncia frontal de las corrientes reaccionarias, que pueden empujar a la sociedad al monstruoso escenario del siglo XX. Los aditivos \u201cpos\u201d, \u201cneo\u201d o \u201cproto\u201d contribuyen a precisar el alcance o proximidad de ese peligro.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad, la extrema derecha ya fija la agenda de muchos pa\u00edses y gobiernos. Al relativizar (o naturalizar) ese avance se diluye su peligrosidad. La evoluci\u00f3n de esos procesos sigue abierta y tiende a desembocar en din\u00e1micas conservadoras tradicionales, pero no est\u00e1 excluida una tormentosa renovaci\u00f3n del viejo fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene tomar distancia de las tesis que restringen el fascismo a un exclusivo drama de mitad del siglo pasado. Tampoco es correcto suponer que s\u00f3lo irrumpir\u00eda como respuesta a un peligro revolucionario socialista. Ese virulento proceso es peri\u00f3dicamente generado por el capitalismo, para contrarrestar el descontento que provoca la propia din\u00e1mica inequitativa, empobrecedora y convulsiva de ese sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sujetos sociales que protagonizan esa reacci\u00f3n pueden mutar con los mismos par\u00e1metros de sus v\u00edctimas. La peque\u00f1o-burgues\u00eda que confront\u00f3 con el proletariado fabril durante Alemania nazi, no constituye un prototipo inamovible para cualquier \u00e9poca o pa\u00eds. El fascismo es un proceso pol\u00edtico que no sigue par\u00e1metros inmutables. El registro de esa variabilidad es particularmente importante para evaluar su din\u00e1mica en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PRESENCIA DIFERENCIADA EN LA PERIFERIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El potencial desemboque fascista de la ultraderecha no es un peligro restringido a Estados Unidos o Europa. Constituye tambi\u00e9n una amenaza para la periferia. Lo ocurrido en el mundo \u00e1rabe ofrece un indicio de ese desenlace. La gran revuelta democr\u00e1tica que encarn\u00f3 la&nbsp;<em>Primavera<\/em>&nbsp;de la d\u00e9cada pasada fue sangrientamente aplastada por dictaduras y monarqu\u00edas, que contaron con el auxilio de formaciones fascistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas milicias desplegaron una acci\u00f3n contrarrevolucionaria atroz. Utilizaron el estandarte religioso para consumar matanzas que aplastaron todas las expresiones de laicismo, tolerancia y convivencia democr\u00e1tica. Esa feroz respuesta a un levantamiento juvenil que se expandi\u00f3 por todo el Medio Oriente, confirm\u00f3 que la sangr\u00eda con tintes fascistas es factible en cualquier rinc\u00f3n del planeta. No requiere la preexistencia de un enemigo socialista o de un proletariado industrial organizado.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo criterio se aplica a Latinoam\u00e9rica. Tampoco en esta zona, el fascismo est\u00e1 excluido por el car\u00e1cter perif\u00e9rico de la regi\u00f3n. La vieja negaci\u00f3n de esa posibilidad por la distancia econ\u00f3mica-social que separa a la zona de los centros, se asienta en equivocados presupuestos. Considera que Hitler y Mussolini nunca tuvieron \u00e9mulos en el Tercer Mundo por el car\u00e1cter intr\u00ednsecamente imperialistas de esa modalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero se olvida que esa vertiente reaccionaria adopt\u00f3 formas de fascismo dependiente, cuando las clases dominantes de la periferia afrontaron amenazas de envergadura a su dominaci\u00f3n. La diferencia cronol\u00f3gica entre ambos escenarios no modifica esas semejanzas. Los picos del fascismo en la periferia se registraron durante la guerra fr\u00eda y no en 1930-45.<\/p>\n\n\n\n<p>Este desplazamiento de las respuestas regresivas virulentas fue congruente con la mutaci\u00f3n geogr\u00e1fica de las sublevaciones populares e incluy\u00f3 masacres de la misma envergadura que las registradas en Europa. Basta recordar, por ejemplo, que el aplastamiento del comunismo en Indonesia se cobr\u00f3 un mill\u00f3n de muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>La magnitud de esas matanzas sigui\u00f3 la pauta de los grandes genocidios de las \u00faltimas centurias. Esos aniquilamientos debutaron con la conquista del Nuevo Mundo, se consolidaron con la devastaci\u00f3n de \u00c1frica y continuaron con los holocaustos victorianos de Asia, que terminaron rebotando sobre el propio territorio europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa sucesi\u00f3n de exterminios no alcanza igualmente para explicar el fen\u00f3meno contempor\u00e1neo del fascismo. Ese traum\u00e1tico proceso obedeci\u00f3 a circunstancias y confrontaciones pol\u00edticas espec\u00edficas, que los pensadores liberales nunca lograron comprender (Traverso, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tradici\u00f3n te\u00f3rica malinterpret\u00f3 especialmente lo ocurrido en Am\u00e9rica Latina. Situ\u00f3 en el casillero del fascismo a los movimientos nacionalistas o a los l\u00edderes populares en conflicto en las metr\u00f3polis, como por ejemplo Per\u00f3n. Utiliz\u00f3 argumentos formales de semejanza discursiva y magnific\u00f3 episodios diplom\u00e1ticos menores, para reproducir las sesgadas denuncias estadounidenses contra los gobiernos que lidiaban con su dominaci\u00f3n. Esa resistencia soberana nunca tuvo parentescos con el fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La proximidad del fascismo en la periferia estuvo presente en otro terreno. Irrumpi\u00f3 en Am\u00e9rica Latina con los reg\u00edmenes contrarrevolucionarios que intentaron destruir los proyectos de la izquierda. Varios te\u00f3ricos de la dependencia indagaron las peculiaridades de esa brutal reacci\u00f3n (Martins, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>El pinochetismo arremeti\u00f3 en Chile apoyado en una base social antiobrera enceguecida por el fanatismo anticomunista. Pero al igual que Franco en Espa\u00f1a o Salazar en Portugal, la dictadura transandina no forj\u00f3 un sistema pol\u00edtico equiparable al esquema de Hitler o Mussolini.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n el uribismo apuntal\u00f3 en Colombia un r\u00e9gimen olig\u00e1rquico, asentados al cabo de varias de d\u00e9cadas en el met\u00f3dico asesinato de militantes sociales. Pero nunca complet\u00f3 la reconversi\u00f3n totalitaria del r\u00e9gimen pol\u00edtico que presupone el fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la experiencia m\u00e1s reciente de Bolsonaro ese fallido fue mayor y no logr\u00f3 traducir la verborragia reaccionaria del alocado militar en un sistema fascista. El ex capit\u00e1n consigui\u00f3 cierto acompa\u00f1amiento de sectores plebeyos, pero no la jefatura de todo el arco pol\u00edtico burgu\u00e9s. Propici\u00f3 el aumento de la violencia, sin lograr su generalizaci\u00f3n y retrocedi\u00f3 en los intentos de sustituir el sistema institucional por un poder totalitario. El ej\u00e9rcito lo sostuvo, pero nunca accedi\u00f3 a involucrarse en aventuras de mayor alcance. La desastrosa gesti\u00f3n de la pandemia y la derrota que sufri\u00f3 con la liberaci\u00f3n de Lula, cerraron todos los resquicios para su conversi\u00f3n en dictador.<\/p>\n\n\n\n<p>El fascismo constituye igualmente un peligro en el actual escenario regional y es importante evitar la subestimaci\u00f3n de esa posibilidad. La debilidad de la izquierda o un reflujo de las luchas obreras no diluyen esa eventualidad. La desconsideraci\u00f3n de este horizonte adopta, a veces, la sofisticada modalidad de reemplazar el t\u00e9rmino fascista por vagas alusiones al bonapartismo.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s problem\u00e1tica es la banalizaci\u00f3n del fen\u00f3meno, mediante su identificaci\u00f3n con otro tipo de desventuras. El fascismo no es equivalente al extractivismo y menos a\u00fan a formas perdurables de la violencia machista. Conforma una modalidad de gesti\u00f3n pol\u00edtica del Estado, para recomponer la dominaci\u00f3n de la clase capitalista con m\u00e9todos de extrema virulencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante situar el problema en este plano, para encarar la batalla contra el fascismo con t\u00e1cticas y estrategias amoldadas a cada pa\u00eds. En el universo gen\u00e9rico de una desventura generada por el declive del capitalismo, la regresi\u00f3n civilizatoria o el imperio de la irracionalidad, no hay forma de precisar pol\u00edticas antifascistas oportunas y exitosas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DISTINCIONES BASICAS Y ACERTADAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La caracterizaci\u00f3n de la ultraderecha actual como fascista compite con su identificaci\u00f3n con el populismo, pero el uso de este t\u00e9rmino resulta particularmente inconsistente en Am\u00e9rica Latina. En esta regi\u00f3n, las referencias al populismo estuvieron identificadas durante la segunda mitad del siglo XX, con los gobiernos que conced\u00edan mejoras sociales (L\u00f6wy, 2019). El perfil que en Europa encarn\u00f3 la socialdemocracia, qued\u00f3 emparentado en el Nuevo Mundo con los reg\u00edmenes que propiciaron mayor soberan\u00eda e incrementos del ingreso popular. Asemejar la ultraderecha actual con alguno de esos antecesores es un contrasentido may\u00fasculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la principal confusi\u00f3n que introduce esa identificaci\u00f3n es la mezcla de liderazgos progresistas y reaccionarios, en la indistinta caratula del populismo. En Europa, ese combo encasilla en el mismo lugar a Melanchon con Meloni, a Crobyn con Len Pen y a Pablo Iglesias con Orban. En Am\u00e9rica Latina, la misma ensalada ubica a Maduro junto a Bolsonaro, a Evo Morales con Kast y a D\u00edaz Canel con Milei. Las falencias de esa mezcolanza saltan a la vista. La prensa liberal suele insistir en ese tipo de absurdas identificaciones y caprichosas amalgamas.<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de reiterar esa inconducente mixtura, resulta m\u00e1s correcto retomar el bar\u00f3metro pol\u00edtico b\u00e1sico que contrapone a la derecha con la izquierda, para definir la ubicaci\u00f3n de cada fuerza. Los dos polos se distinguen con nitidez, sin ninguna necesidad de incorporar el aditamento de populista. Con ese orientador es muy visible que la izquierda radical es la principal antagonista de la ultraderecha. El concepto habitual de populismo anula esa distinci\u00f3n, al suponer que ambos extremos han quedado disueltos en alguna modalidad de \u201cocaso de las ideolog\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las nociones de izquierda y derecha han sido acertadamente utilizadas desde hace siglos. Distinguen cursos afines a la igualdad social de rumbos favorables a los privilegios de los opresores. Con ese ordenador se puede captar cu\u00e1les son los intereses sociales en juego en cada conflicto. Es muy f\u00e1cil notar que Fidel Castro gestion\u00f3 a la izquierda de Menem, pero es imposible determinar cu\u00e1n populista fue la administraci\u00f3n de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferenciaci\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda con la derecha surgi\u00f3 con la revoluci\u00f3n francesa y perdura hasta la actualidad, porque subsiste el r\u00e9gimen social que cimenta esa distinci\u00f3n. Mientras continue el capitalismo habr\u00e1 formaciones de izquierda y de derecha enfrentadas por la primac\u00eda de mejoras o regresiones sociales (Katz, 2008: 59-60).<\/p>\n\n\n\n<p>La especificidad de la nueva derecha puede ser percibida con aditamentos tradicionales (ultra, extrema) o con complementos m\u00e1s innovadores (2.0). Pero cualquiera sea la denominaci\u00f3n elegida, lo esencial es subrayar su posicionamiento en el campo de la reacci\u00f3n. El populismo es un t\u00e9rmino que s\u00f3lo a\u00f1ade confusiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA POLISEMIA DE UN CONCEPTO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de populismo ha sido adoptado con gran entusiasmo por muchos analistas que resaltan la impronta \u201cantisist\u00e9mica\u201d de esta corriente, su contraposici\u00f3n con los pol\u00edticos convencionales y su desconocimiento de la institucionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ninguna de esas caracter\u00edsticas define a las corrientes que participan de la actual oleada reaccionaria. Sus conflictos con el sistema pol\u00edtico son datos secundarios, en comparaci\u00f3n a su prop\u00f3sito central de transformar el descontento actual, en un sistem\u00e1tico hostigamiento a los desamparados. Ese objetivo regresivo de confrontar a la clase media (y parte de los asalariados) con los sectores m\u00e1s desprotegidos, no tiene el menor parentesco con el populismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los liberales utilizan el t\u00e9rmino para descalificar cualquier postura cr\u00edtica del individualismo, el mercado o a la rep\u00fablica. Pero la nueva derecha no es ajena, ni enemiga de esos paradigmas. Simplemente ha ganado terreno con un discurso que objeta la tormentosa realidad contempor\u00e1nea que apadrina el neoliberalismo. Tampoco se ubica fuera del r\u00e9gimen institucional, cuando cuestiona con gran demagogia a los partidos pol\u00edticos prevalecientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los liberales equiparan a los derechistas con las fuerzas provenientes del polo opuesto de la izquierda. Estiman que el populismo amalgama ambas vertientes en una postura semejante. De esa forma presentan a dos conglomerados contrapuestos como si fueran complementarios. Disuelven la evaluaci\u00f3n de los contenidos en disputa y enfatizan aspectos menores de estilo o ret\u00f3rica. Por ese sendero anal\u00edtico, no existe la menor posibilidad de esclarecer alg\u00fan rasgo relevante de la nueva derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n hegem\u00f3nicos han generalizado esta mirada, que descalifica superficialmente al populismo para relegitimar al neoliberalismo. Con esa \u00f3ptica realzan la centralidad de un t\u00e9rmino particularmente vago, que mezcla distintos sentidos hist\u00f3ricos derivados de ra\u00edces disimiles.<\/p>\n\n\n\n<p>En su vieja acepci\u00f3n estadounidense o rusa, el populismo alud\u00eda a proyectos de protagonismo popular o a exaltaciones del comportamiento sano y amistoso de las poblaciones rurales, que hab\u00edan sido maltratadas (y corrompidas) durante su conversi\u00f3n en asalariados urbanos. El populismo reivindicaba esa pureza inicial y propon\u00eda recrearla como fuerza transformadora de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El discurso derechista actual recoge algunas facetas de esa a\u00f1oranza, pero modifica su significado regenerativo, comunitario o amigable. Lo utiliza para desenvolver una contraposici\u00f3n con las minor\u00edas hostilizadas. Suele exaltar a la clase obrera castigada por la globalizaci\u00f3n y la desindustrializaci\u00f3n, atribuyendo esa degradaci\u00f3n a la presencia de los inmigrantes (Traverso, 2016). Ning\u00fan eco significativo de los viejos prop\u00f3sitos de hermandad est\u00e1 presente en la nueva acepci\u00f3n ultraderechista.<\/p>\n\n\n\n<p>La denigraci\u00f3n liberal del populismo ha motivado tambi\u00e9n una sim\u00e9trica mirada elogiosa. Esta visi\u00f3n defiende la validez de ese concepto, para representar a los sectores oprimidos de la sociedad. Resalta particularmente la consistencia de esa noci\u00f3n en las naciones de fr\u00e1gil estructura constitucional (Venezuela) o larga tradici\u00f3n para institucional (Argentina). Tambi\u00e9n reivindica el rol de sus l\u00edderes y justifica todas las variantes que observa de esa modalidad (Laclau, 2006). Este planteo pro populista es el reverso de la diatriba socio-liberal y no aporta pistas para esclarecer la impronta actual de la nueva derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender el sentido de ese espacio hay que indagar las ra\u00edces sociales de su acci\u00f3n pol\u00edtica. La oleada reaccionaria actual es un proyecto de sectores de las clases dominantes, para reestablecer la corro\u00edda estabilidad del capitalismo. Pretenden lograr esa recomposici\u00f3n generalizando las agresiones contra los sectores m\u00e1s desprotegidos de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa atenci\u00f3n al sustrato de clase de la ultraderecha queda diluida, en el ambiguo universo de las observaciones sobre el populismo que enaltecen sus defensores. Rechazan la evaluaci\u00f3n de los intereses en juego, porque desconocen el rol protag\u00f3nico de las clases sociales, ponderando la centralidad alternativa de una variedad indistinta de sujetos con identidades contingentes, que logran centralidad a trav\u00e9s de sus discursos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta \u00f3ptica resulta imposible registrar cu\u00e1les son los intereses sociales subyacentes, en las disputas de cada escenario pol\u00edtico. No hay forma de comprender porque irrumpe actualmente la ultraderecha y cu\u00e1les son las fuerzas econ\u00f3micas que sostienen su presencia. Esa \u00f3ptica indaga los discursos en s\u00ed mismos, sin ofrecer explicaciones de la forma en que se articulan con sus determinantes sociales. Por esas imprecisiones, no logran tampoco esclarecer el sentido de la ideolog\u00eda reaccionaria en boga (Anderson, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EXPERIENCIAS CONTRAPUESTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00e1lisis de la ultraderecha debe enriquecer la lucha contra esa corriente. La evaluaci\u00f3n de ese espacio apunta a conseguir la derrota o neutralizaci\u00f3n de una fuerza, que atenta contra la democracia y las conquistas populares.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina, la experiencia reciente evidencia resultados muy distintos, cuando prevalecen respuestas decididas o reacciones vacilantes. En el primer caso se ubica la batalla del gobierno venezolano contra el golpismo, que a un costo econ\u00f3mico-social descomunal logr\u00f3 doblegar las<em>&nbsp;guarimbas<\/em>&nbsp;de las bandas reaccionarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Una actitud del mismo tipo se perfila en Bolivia a partir de la detenci\u00f3n de Camacho. En lugar de aceptar pasivamente las provocaciones de los grupos neofascistas, el gobierno tom\u00f3 la ofensiva y emprendi\u00f3 una osada operaci\u00f3n para contener a un impiadoso enemigo. La derrota del fallido golpe en Brasil con detenciones de los involucrados, juicios a los responsables e investigaci\u00f3n del financiamiento se inscribe en la misma direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas posturas contundentes han permitido frenar la andanada reaccionaria, en contraste con las actitudes conciliatorias, que facilitaron la escalada golpista contra Lugo en Paraguay o contra Dilma en Brasil. Castillo ha repetido esta misma conducta en Per\u00fa, abriendo el camino para una sangrienta asonada c\u00edvico-militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas vacilaciones constituyen una seria advertencia, para los pa\u00edses d\u00f3nde la derecha tantea mort\u00edferas incursiones. Es el caso de Argentina, la consumaci\u00f3n del fallido intento de asesinato de Cristina habr\u00eda generado consecuencias inimaginables.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa agresi\u00f3n provoc\u00f3 una gran reacci\u00f3n democr\u00e1tica de manifestaciones inmediatas. Pero el propio gobierno desalent\u00f3 esa respuesta y promovi\u00f3 tan s\u00f3lo rechazos de ocasi\u00f3n con figuras conservadoras. En la gran experiencia de batallas democr\u00e1ticas de ese pa\u00eds, las posturas consecuentes son coronadas con esclarecimientos (Mariano Ferreyra, Kostecki-Santill\u00e1n) y las actitudes de resignaci\u00f3n desembocan en la impunidad (AMIA, Embajada de Israel y Rio Tercero).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya se han verificado muchos nexos de los fallidos asesinos de Cristina con organizaciones cuasi fascistas. Si predomina un camino de movilizaci\u00f3n esas complicidades saldr\u00e1n a la superficie. Pero si prevalece el curso opuesto, la derecha volver\u00e1 a lucrar con la confusi\u00f3n imperante (como ocurri\u00f3 con el suicidio de Nisman).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la experiencia chilena ilustra c\u00f3mo las vacilaciones del oficialismo facilitan la vertiginosa recomposici\u00f3n de una derecha envalentonada. Luego de tres a\u00f1os de sucesivas derrotas, esa fuerza logr\u00f3 imponer el rechazo en las urnas al proyecto de reforma constitucional. Usufructu\u00f3 del desconcierto, la inacci\u00f3n y las capitulaciones del gobierno. Recompuso su presencia frente a un mandatario que desactiv\u00f3 la protesta y desconoci\u00f3 sus promesas electorales.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina ya se han observado, por lo tanto, varias experiencias exitosas y fracasadas de confrontaci\u00f3n con la ultraderecha. Ese sector reaccionario reci\u00e9n despunta y la prioridad es aplastarlo antes de que pueda asentar su pr\u00e9dica (Colussi, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>La autoridad de la izquierda depende de su capacidad para demostrar firmeza, frente a un enemigo decidido a arrasar con las mejoras sociales. La experiencia reciente de Europa ilustra los efectos autodestructivos de rehuir la batalla mirando para otro lado (Febbro, 2022)<\/p>\n\n\n\n<p>El principal terreno de esa lucha es la movilizaci\u00f3n callejera contra un enemigo que tambi\u00e9n act\u00faa en ese terreno. La ingenua creencia que ese \u00e1mbito pertenece a la izquierda ha quedado definitivamente refutada por la activa presencia de sus adversarios en marchas y manifestaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En algunos casos esa intervenci\u00f3n precedi\u00f3 a la pandemia (Brasil) y en otros gan\u00f3 intensidad con la irrupci\u00f3n de los negacionistas (Argentina). El protagonismo de esas formaciones ha crecido en la confrontaci\u00f3n con los gobiernos progresistas (Bolivia, M\u00e9xico) y en el rechazo de las revueltas populares (Chile, Colombia, Per\u00fa).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta disputa por la preeminencia callejera obliga a evaluar con mucho cuidado el sentido progresivo o regresivo de las movilizaciones que abundan en la regi\u00f3n. Las convocatorias con banderas expl\u00edcitamente socialistas o derechistas son tan poco corrientes, como los actos con perfiles pol\u00edticos acabados. Caracterizar el contenido de cada evento es vital para distinguir las acciones progresistas de su ant\u00edtesis reaccionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay ninguna receta para acertar en esa evaluaci\u00f3n, ni siquiera constatando la composici\u00f3n social de los participantes de cada mitin. El bar\u00f3metro de la izquierda y la derecha aporta el instrumento b\u00e1sico para extraer alguna conclusi\u00f3n. No alcanza con registrar la legitimidad de las demandas en juego. Hay que observar tambi\u00e9n qui\u00e9n las motoriza. La derecha suele incentivar la irritaci\u00f3n popular contra los gobiernos progresistas, mientras repudia cualquier lucha por las mismas aspiraciones, cuando prevalece una administraci\u00f3n conservadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n es cierto que muchos gobiernos de origen popular recurren al fantasma de la conspiraci\u00f3n derechista, para justificar pol\u00edticas contrarias a los trabajadores. Ese tipo de disyuntivas no puede zanjarse con un manual y cada caso exige una evaluaci\u00f3n concreta, partiendo de una caracterizaci\u00f3n del progresismo actual. Abordaremos esa evaluaci\u00f3n en nuestro pr\u00f3ximo texto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El peligro revolucionario y las guerras interimperiales que determinaron el fascismo cl\u00e1sico no est\u00e1n presentes en la actualidad. La ultraderecha converge con din\u00e1micas conservadoras tradicionales, pero el capitalismo tiende a recrear modalidades de gran violencia y totalitarismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina la sombra del fascismo no emergi\u00f3 con lideres nacionalistas, sino con acciones contrarrevolucionarias para aplastar a la izquierda. Persiste como una carta de los poderosos contra las sublevaciones populares.<\/p>\n\n\n\n<p>El populismo no es un concepto esclarecedor de la oleada derechista. Coloca en un mismo casillero a los exponentes y oponentes de ese proceso, disuelve su contraposici\u00f3n con la izquierda y oscurece los intereses de juego. La batalla en curso se libra en las calles y en las urnas, evitando las vacilaciones que envalentonan a un peligroso enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Riley, Dylan (2018). \u00bfQu\u00e9 es Trump?&nbsp;<em>New Left Review<\/em>&nbsp;114 enero \u2013 febrero 2018.<\/p>\n\n\n\n<p>Palheta, Ugo (2018). Nuestro tiempo no es inmune al c\u00e1ncer fascista\u201d,&nbsp;<a href=\"https:\/\/kritica.info\/author\/admin_kritica\/\">kritica<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/kritica.info\/nuestro-tiempo-no-es-inmune-al-cancer-fascista\/\">20 diciembre, 2018<\/a>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/kritica.info\/nuestro-tiempo-no-es-inmune-al-cancer-fascista\/\">https:\/\/kritica.info\/nuestro-tiempo-no-es-inmune-al-cancer-fascista\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Lou\u00e7\u00e3, Francisco (2018) El populismo fascista no ha hecho m\u00e1s que empezar. 24\/10\/2018&nbsp;<a href=\"https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14282\">https:\/\/vientosur.info\/spip.php?article14282<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Davidson, Neil (2010), \u201cFrom deflected permanente revolution to the law of uneven and combined development\u201d, International Socialist, n 128, autumn 2010<\/p>\n\n\n\n<p>Fraser, Nancy (2019). \u00bfPodemos entender el populismo sin llamarlo fascista?, 11-4-2019&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/podemos-entender-el-populismo-sin-llamarlo-fascista-entrevista\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Traverso, Enzo (2019). Interpretar la era de la violencia global Viento Sur, 23-04-2019<\/p>\n\n\n\n<p>Martins, Carlos Eduardo (2022) O ressurgimento do fascismo no mundo contempor\u00e2neo: hist\u00f3ria, conceito e prospective,&nbsp;<em>Intell\u00e8ctus,<\/em>&nbsp;Ano XXI, n.2, 2022. DOI: 10.12957\/intellectus.2022.71657<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f6wy, Michael (2019). La extrema derecha: Un fen\u00f3meno global, 19-1 2019&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2019\/01\/19\/la-extrema-derecha-un-fenomeno-global\/\">http:\/\/www.resumenlatinoamericano.org<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Katz, Claudio (2008)&nbsp;<em>Las disyuntivas de la izquierda en Am\u00e9rica Latina<\/em>, Ediciones Luxemburg, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Traverso, Enzo (2016) Espectros del fascismo. Pensar las derechas radicales en el siglo XXI, 2016&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.herramienta.com.ar\/articulo.php?id=2555\">https:\/\/www.herramienta.com.ar\/articulo.php?id=2555<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Laclau Ernesto (2006). \u201cLa deriva populista y la centroizquierda latinoamericana\u201d. Nueva Sociedad, n 205, septiembre-octubre 2006, Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>Anderson, Perry (2015). Los herederos de Gramsci&nbsp;<em>New Left Review<\/em>&nbsp;100 sep-oct 2015<\/p>\n\n\n\n<p>Colussi, Marcelo (2022). Latinoam\u00e9rica y las nuevas izquierdas&nbsp;<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/latinoamerica-y-las-nuevas-izquierdas\/\">https:\/\/rebelion.org\/latinoamerica-y-las-nuevas-izquierdas\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Febbro, Eduardo (2022). El dilema de la izquierda https:\/\/www.pagina12.com.ar\/501899-francia-el-dilema-de-la-izquierda<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Fuente: Rebeli\u00f3n La nueva derecha es muy diferente al fascismo cl\u00e1sico, que irrumpi\u00f3 en la primera mitad del siglo pasado frente a la amenaza de la revoluci\u00f3n socialista, en un escenario de guerras interimperialistas. 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