{"id":8417,"date":"2023-03-12T11:34:35","date_gmt":"2023-03-12T11:34:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8417"},"modified":"2023-07-05T11:29:12","modified_gmt":"2023-07-05T11:29:12","slug":"auge-y-ocaso-de-la-doctrina-monroe","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8417","title":{"rendered":"Auge y ocaso de la Doctrina Monroe"},"content":{"rendered":"\n<p>Claudio Katz<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/auge-y-ocaso-de-la-doctrina-monroe\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina Monroe ha organizado la primac\u00eda de Estados Unidos en todo el continente desde hace 200 a\u00f1os. Sintetiza la estrategia que concibieron los fundadores de la mayor potencia contempor\u00e1nea para controlar la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese principio exige el manejo del territorio por el Norte y el desplazamiento de cualquier competidor del mandante yanqui. Todos los gestores de la Casa Blanca aplicaron y perfeccionaron esa gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina fue inicialmente concebida como un instrumento defensivo de la naciente potencia, para contrarrestar las ambiciones del colonialismo europeo. Surgi\u00f3 cuando Monroe rechaz\u00f3 la propuesta de una acci\u00f3n conjunta de Estados Unidos con Inglaterra y Francia, para bloquear los intentos de reconquista espa\u00f1ola (1823).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa negativa ya incluy\u00f3 un principio de supremac\u00eda de la emergente naci\u00f3n sobre el resto continente, que fue codificada con la curiosa denominaci\u00f3n de \u201cAm\u00e9rica para los americanos\u201d. Esa frase no implicaba la soberan\u00eda de la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona sobre su territorio, sino la sustituci\u00f3n de la dominaci\u00f3n europea por el manejo estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>El planteo que hace dos siglos fue expuesto como proyecto de un pa\u00eds en surgimiento, orient\u00f3 la conversi\u00f3n de esa naci\u00f3n en la potencia dominante de la regi\u00f3n. Monroe postul\u00f3 la legitimidad de ese derecho por el papel inaugural que tuvo Estados Unidos en la independencia del continente. Consider\u00f3 que esa anticipaci\u00f3n le confer\u00eda a su pa\u00eds la responsabilidad de comandar todo el desenvolvimiento zonal (Rinke, 2015: 48-51).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la primera mitad del siglo XIX, Inglaterra, Francia y Espa\u00f1a desafiaron esa pretensi\u00f3n. Intentaron frenar la ampliaci\u00f3n del territorio estadounidense o forzar su partici\u00f3n, pero perdieron una batalla que se desenvolvi\u00f3 en todos los rincones de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL DEBUT IMPERIAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina Monroe inspir\u00f3 la propia definici\u00f3n de las fronteras estadounidenses, a trav\u00e9s de la absorci\u00f3n de territorios que pertenec\u00edan al \u00e1mbito hispanoamericano. Esa expropiaci\u00f3n sign\u00f3 desde su origen, el gran impulso del nuevo pa\u00eds a extenderse hacia al sur y a considerar a todo el continente como un \u00e1rea de pertenencia propia.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer motor de esa ampliaci\u00f3n fue la captura de tierras por parte de los plantadores esclavistas. Necesitaban esparcir sus campos en forma permanente, para acrecentar una modalidad de cultivo intr\u00ednsecamente extensiva. Como esa forma de explotaci\u00f3n precapitalista sustitu\u00eda las mejoras de la productividad agraria por la mera multiplicaci\u00f3n de las zonas sembradas, la absorci\u00f3n de nuevas tierras era indispensable para la supervivencia de los Confederados del Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese expansionismo precipit\u00f3 el despojo de M\u00e9xico, que termin\u00f3 perdiendo la mitad de su configuraci\u00f3n original. Esa amputaci\u00f3n comenz\u00f3 con la revuelta separatista y la anexi\u00f3n de Texas (1845) y deriv\u00f3 en una guerra que fue zanjada con dinero. La emergente potencia del Norte se apropi\u00f3 por muy pocos d\u00f3lares de las enormes porciones del suroeste, que conformaron el perfil definitivo de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa captura determin\u00f3 los contornos lim\u00edtrofes, pero no diluy\u00f3 las ambiciones del nuevo coloso sobre su debilitado vecino. Las tropas yanquis ingresaron a M\u00e9xico en incontables oportunidades durante la segunda mitad del siglo XIX, para neutralizar las expediciones de los rivales europeos. Con esas incursiones frustraron la pretensi\u00f3n de reconquista espa\u00f1ola y una aventura de apoderamiento franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Los&nbsp;<em>marines<\/em>&nbsp;irrumpieron tambi\u00e9n en las primeras d\u00e9cadas de la centuria pasada, para lidiar con los efectos de la revoluci\u00f3n mexicana (1910). La pretensi\u00f3n expansionista ya no fue tan gravitante en esas intervenciones, como la intenci\u00f3n de sofocar la acci\u00f3n de los rebeldes en la frontera del nuevo imperio. Las tropas yanquis anticiparon con esa acci\u00f3n, el rol de gendarme internacional que despleg\u00f3 el Pent\u00e1gono durante todo el siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Un proceso semejante se desenvolvi\u00f3 en la misma \u00e9poca en el Mar Caribe. Con la captura de Puerto Rico (1898) y las sucesivas ocupaciones de Cuba (1906-1909), Hait\u00ed (1915-1934) y Rep\u00fablica Dominicana (1916-1924), el gigante del Norte tante\u00f3 el sue\u00f1o imperial de un Mediterr\u00e1neo estadounidense. Ese objetivo s\u00f3lo fue consumado a medias, mediate la absorci\u00f3n de algunas islas y la dominaci\u00f3n efectiva de una enorme configuraci\u00f3n mar\u00edtima.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington ocup\u00f3 las aduanas de varios pa\u00edses para garantizar el cobro de dudosos pasivos, se apropi\u00f3 de plantaciones de az\u00facar e impuso su manejo de los puertos. Tambi\u00e9n garantiz\u00f3 una presencia militar permanente y se asoci\u00f3 con distintas elites, para incentivar enfrentamientos locales y sofocar los levantamientos populares en las islas invadidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas intervenciones se verific\u00f3 el car\u00e1cter temprano y fulminante del proyecto expansivo estadounidense. El nuevo imperio mixtur\u00f3 las viejas formas de dominaci\u00f3n colonial, con los novedosos mecanismos de la sujeci\u00f3n semicolonial. La doctrina Monroe sintetiz\u00f3 ambas dimensiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra variedad del mismo expansionismo fue implementada en Centroam\u00e9rica, luego del intento de apropiaci\u00f3n consumado por el filibustero Walker (1855-56). La incursi\u00f3n a Nicaragua de este aventurero texano que se autoproclam\u00f3 presidente fracas\u00f3, pero paviment\u00f3 la sucesi\u00f3n posterior de ocupaciones que perpetraron los&nbsp;<em>marines<\/em>&nbsp;hasta 1925.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa combinaci\u00f3n de emprendimientos militares privados, con intervenciones formales del ejercito perfil\u00f3 otra modalidad, que reapareci\u00f3 en numerosas oportunidades ulteriores. Basta recordar la labor aut\u00f3noma de los mercenarios contratados por el Pent\u00e1gono en Afganist\u00e1n o Irak, para notar la continuidad de esa mixtura de uniformados con pistoleros, en las incursiones de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en M\u00e9xico y el Caribe, la activa presencia de los&nbsp;<em>marines&nbsp;<\/em>en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX reforz\u00f3 el desplazamiento de los rivales, que resist\u00edan la primac\u00eda estadounidense. Los brit\u00e1nicos no pudieron afianzar sus fr\u00e1giles bases en Honduras y comenz\u00f3 a dirimirse la disputa con varias potencias europeas por la construcci\u00f3n del Canal de Panam\u00e1. En esa batalla por el control del tr\u00e1nsito interoce\u00e1nico qued\u00f3 transparentada la fuerza del nuevo imperialismo frente a sus pares del Viejo Continente. El principio Monroe se afianz\u00f3 con ese desenlace.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos hizo valer tambi\u00e9n en Sudam\u00e9rica su amenaza militar frente a los competidores europeos. Exhibi\u00f3 ese poder en varios conflictos por el usufructo de los recursos naturales de Chile, Per\u00fa, Bolivia y Paraguay. Ese protagonismo yanqui fue especialmente relevante frente al bloqueo de las costas de Venezuela por parte de Inglaterra, Alemania e Italia, para exigir el cobro de una deuda (1902).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese caso, Estados Unidos impuso su arbitraje advirtiendo que no tolerar\u00eda la incursi\u00f3n de las naves europeas. Esa contundente intervenci\u00f3n demostr\u00f3 qui\u00e9n ten\u00eda la \u00faltima palabra en el Nuevo Mundo (Cockcroft, 2002: 21-75)<\/p>\n\n\n\n<p>Theodore Roosevelt explicit\u00f3 ese predominio con su pol\u00edtica de las ca\u00f1oneras e introdujo la conversi\u00f3n de los embajadores yanqui, en funcionarios dominantes de la pol\u00edtica local latinoamericana. Esa primac\u00eda ratific\u00f3 en cada \u00e1mbito nacional la preeminencia del principio Monroe.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DESPEGUE ECON\u00d3MICO EN LA REGI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La consolidaci\u00f3n econ\u00f3mica de Estados Unidos como un imperialismo ascendente se consum\u00f3 en las primeras d\u00e9cadas del siglo pasado en el espacio latinoamericano. En este territorio se expandieron inicialmente sus empresas, que usufructuaron de todas de las ventajas de la inversi\u00f3n externa.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva potencia disput\u00f3 exitosamente con los rivales europeos el control de los mares y el bot\u00edn de los recursos naturales. Am\u00e9rica Latina fue el gran mercado de arranque, para una econom\u00eda que se expandi\u00f3 a un ritmo vertiginoso. Entre 1870 y 1900 la poblaci\u00f3n de Estados Unidos se duplic\u00f3, el PBI se triplic\u00f3 y la producci\u00f3n industrial se multiplic\u00f3 por siete (Rinke, 2015: 82-86).<\/p>\n\n\n\n<p>Al sur del R\u00edo Grande se forjaron las rutas mar\u00edtimas requeridas para descargar los excedentes y capturar las apreciadas materias primas. El 44% de todas las inversiones yanquis fue localizada en esta zona, con gran centralidad en el transporte (rutas, canales, ferrocarriles) y las actividades m\u00e1s rentables de la \u00e9poca (miner\u00eda, az\u00facar, caucho, bananas).<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de los enclaves exportadores tuvo preeminencia junto a un proceso de recolonizaci\u00f3n. Estados Unidos combin\u00f3 la ocupaci\u00f3n de territorios (Puerto Rico, Nicaragua, Hait\u00ed, Panam\u00e1) con la apropiaci\u00f3n de aduanas (Santo Domingo), el manejo del petr\u00f3leo (M\u00e9xico), el dominio de las minas (Per\u00fa, Bolivia, Chile), el control de los frigor\u00edficos (Argentina) y la gesti\u00f3n de las finanzas (Brasil).<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva potencia tom\u00f3 la delantera en un lapso muy reducido, transformando las convocatorias iniciales de Monroe en realidades palpables. La soberan\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos qued\u00f3 abruptamente reducida por ese avasallamiento econ\u00f3mico for\u00e1neo (Katz, 2008: 10). La emancipaci\u00f3n pol\u00edtica temprana -que Latinoam\u00e9rica hab\u00eda logrado en sinton\u00eda temporal con Estados Unidos- fue dr\u00e1sticamente revertida. Centroam\u00e9rica fue balcanizada, extranjerizada e invadida a gusto por el hermano mayor, mientras Sudam\u00e9rica iniciaba una asociaci\u00f3n subordinada con el gigante del Norte (Vitale, 1992: cap 4, 6).<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto Panamericano sintetiz\u00f3 la ambici\u00f3n yanqui de predominio irrestricto. La idea inicial de una gran Uni\u00f3n Aduanera bajo el comando de Washington (1881) fue propiciada en tres conferencias sucesivas. Inclu\u00eda la construcci\u00f3n de un ferrocarril transcontinental y distintos contratos para asegurar la primac\u00eda estadounidense, mediante un tribunal de arbitraje controlado por el Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese plan fall\u00f3 por la resistencia convergente que interpusieron los tres objetores de la iniciativa. Los cuestionamientos del sector m\u00e1s proteccionista del capitalismo yanqui, empalmaron con los reparos de las econom\u00edas m\u00e1s aut\u00f3nomas (como Argentina) y de las presiones en retirada de Inglaterra en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese temprano fracaso del Panamericanismo ilustr\u00f3 el gran peso del sector industrial americanista hostil al comercio irrestricto, en un escenario altamente favorable para los exportadores estadounidenses. Cien a\u00f1os despu\u00e9s la misma oposici\u00f3n ha bloqueado varios intentos norteamericanos de competir con China en la arena del libre comercio. Lo que a principios del siglo XX pas\u00f3 desapercibido como un episodio menor del ascenso estadounidense, constituye en la actualidad una manifestaci\u00f3n de la crisis que afronta la primera potencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DESPLAZAMIENTO DE ESPA\u00d1A E INGLATERRA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El perfil expl\u00edcitamente ofensivo de la doctrina Monroe comenz\u00f3 a plasmarse en la guerra contra Espa\u00f1a (1898-99). Ese conflicto consagr\u00f3 el viraje hacia operaciones agresivas de Estados Unidos sobre toda la regi\u00f3n. Adelantando una argucia que repiti\u00f3 en incontables episodios posteriores, el Departamento de Estado fragu\u00f3 una agresi\u00f3n externa para apoderarse de las viejas colonias hispanas del Caribe y logr\u00f3 transformar a todas las islas de ese entramado en protectorados yanquis.<\/p>\n\n\n\n<p>El paso ulterior fue el desplazamiento de los rivales brit\u00e1nicos de Centroam\u00e9rica, mediante una combinaci\u00f3n de intervenciones militares, capturas geopol\u00edticas y ventajosos negocios. La apropiaci\u00f3n de Panam\u00e1 ilustr\u00f3 qui\u00e9n era el vencedor de la disputa.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de frustrar los intentos ingleses (y franco-alemanes) de construir el canal a trav\u00e9s de Nicaragua, Estados Unidos compr\u00f3 la concesi\u00f3n para construir el paso interoce\u00e1nico (1903). Para efectivizar esa obra convirti\u00f3 a Panam\u00e1 en una colonia bajo su estricto dominio. De esa forma conect\u00f3 las dos costas de su territorio y asegur\u00f3 el comercio del Pacifico, que abri\u00f3 previamente con la adquisici\u00f3n de Filipinas.<\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina Monroe fue utilizada con la misma intensidad, para motorizar el desplazamiento menos vertiginoso del competidor ingl\u00e9s de sus bastiones sudamericanos. Estados Unidos apuntal\u00f3 a su aliado peruano en las disputas con los angl\u00f3filos gobiernos chilenos e hizo valer su autoridad arbitral en los conflictos de Venezuela con Gran Breta\u00f1a por la Guayana.<\/p>\n\n\n\n<p>Inglaterra perdi\u00f3 la preeminencia que hab\u00eda mantenido desde principio del siglo pasado, a trav\u00e9s de mayores inversiones que el desafiante estadounidense. Ese balance fue revertido con la gran expansi\u00f3n manufacturera de Estados Unidos, que igual\u00f3 primero (1880) y duplic\u00f3 despu\u00e9s (1894) la producci\u00f3n industrial brit\u00e1nica (Soler, 1980: 199-216). En ese cimiento econ\u00f3mico se asent\u00f3 el predominio yanqui en Centroam\u00e9rica antes de la Primera Guerra Mundial y en Sudam\u00e9rica luego de esa conflagraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La victoria estadounidense sobre Inglaterra qued\u00f3 totalmente consumada al concluir la Segunda Guerra. El dominador del Norte irrumpi\u00f3 como ganador por la inconmensurable ventaja que le aport\u00f3 su retaguardia territorial propia. No emergi\u00f3 como sus competidores del Viejo Mundo desde una localizaci\u00f3n peque\u00f1a (Holanda, Portugal), o mediana (Gran Breta\u00f1a,), sino apoyado en el gigantesco asentamiento que poblaron torrentes de inmigrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese territorio maleable y diversificado aliment\u00f3 un modelo econ\u00f3mico autoc\u00e9ntrico (nutrido del mercado interno), muy superior al esquema extrovertido (dependiente del mercado mundial) de sus rivales. Con ese cimiento la nueva potencia cont\u00f3 con un margen temporal suficiente para ampliar primero su frontera agr\u00edcola, desenvolver posteriormente una industria protegida y forjar finalmente la poderosa banca que facilit\u00f3 su conquista del mundo (Arrighi, 1999: cap 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que Gran Breta\u00f1a debi\u00f3 salir r\u00e1pidamente al exterior (para colocar sus sobrantes industriales elaborados con materias primas importadas), Estados Unidos emergi\u00f3 como el gran exportador de ambos recursos. En lugar de expulsar mano de obra excedentaria, absorbi\u00f3 masas de pobladores ajenos a las r\u00e9moras no mercantiles y atra\u00eddos por la alta movilidad social.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos tambi\u00e9n logr\u00f3 una superioridad militar, que Gran Breta\u00f1a no alcanz\u00f3 ni siquiera durante su esplendor victoriano. Obtuvo un control del espacio m\u00e1s significativo que el manejo ingl\u00e9s de los mares y con esa ventaja hizo valer la doctrina Monroe, en todo el continente americano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>CONSOLIDACI\u00d3N POL\u00cdTICO MILITAR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Primera Guerra Mundial fue un punto de giro para la primac\u00eda estadounidense en Am\u00e9rica Latina, no s\u00f3lo por el avance econ\u00f3mico sobre el rival brit\u00e1nico. Washington conquist\u00f3 su dominio con instrumentos geopol\u00edticos, al comprometer al grueso del hemisferio en el ingreso a la contienda b\u00e9lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Impuso esa adhesi\u00f3n a ocho gobiernos que declararon la guerra y a otros cinco que rompieron relaciones diplom\u00e1ticas con el adversario. Los pocos pa\u00edses que mantuvieron su neutralidad, exhibieron una autonom\u00eda que Estados Unidos se empe\u00f1\u00f3 en recortar por distintas v\u00edas. Las conflagraciones mundiales irrumpieron como un novedoso terreno para erradicar d\u00edscolos y consumar la subordinaci\u00f3n a la supremac\u00eda del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os de entre guerra, la Casa Blanca comenz\u00f3 a practicar la pol\u00edtica de Estado hacia Am\u00e9rica Latina, que comparten Republicanos y Dem\u00f3cratas. Perfeccion\u00f3 el uso del garrote y la zanahoria y mixtur\u00f3 las amenazas con la cooptaci\u00f3n. La virulencia agresiva de Theodore Roosevelt qued\u00f3 articulada con los mensajes de buena vecindad de Franklin Delano Roosevelt. Ese juego de agresividad y consideraci\u00f3n siempre sigui\u00f3 un libreto definido por el establishment de Washington, para garantizar su control del hemisferio.<\/p>\n\n\n\n<p>La primac\u00eda yanqui alcanz\u00f3 una contundencia mayor en la segunda mitad del siglo XX. Su dominaci\u00f3n se torn\u00f3 indisputada, tanto por el desplazamiento econ\u00f3mico de Europa como por la conversi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina en un \u00e1rea de confrontaci\u00f3n con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Estados Unidos hizo valer su comando del sistema imperial para reafirmar la pertenencia de toda la regi\u00f3n a sus dictados.<\/p>\n\n\n\n<p>Washington dej\u00f3 n\u00edtidamente establecida esa dominaci\u00f3n sobre los opresores locales, como prenda de pago a su protecci\u00f3n contra el peligro del socialismo. Am\u00e9rica Latina qued\u00f3 delineada como un&nbsp;<em>Patio Trasero<\/em>&nbsp;del gendarme, que batallaba contra la insurgencia popular en todos los rincones del planeta. El Pent\u00e1gono asegur\u00f3 esa cruzada mundial imponiendo una opresi\u00f3n pol\u00edtica ilimitada en el continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa dominaci\u00f3n asumi\u00f3 formas de control militar directo luego de la imposici\u00f3n del pacto b\u00e9lico TIAR (1947) y la creaci\u00f3n de la OEA (1948), para alinear a toda la regi\u00f3n con una fan\u00e1tica campa\u00f1a contra el comunismo. Am\u00e9rica Latina fue convertida en una gran retaguardia de la guerra fr\u00eda, con intervenciones descaradas del Departamento de Estado para contener el peligro rojo. Esa escalada de agresiones desestabiliz\u00f3 estructuralmente a toda la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para garantizar la preeminencia de gobiernos serviles, Estados Unidos recurri\u00f3 al auxilio de feroces dictaduras. S\u00f3lo entre 1962 y 1968 digit\u00f3 14 golpes de estado, con la presencia enmascarada de la CIA en algunos casos (Guatemala 1954) o con incursiones de los&nbsp;<em>marines<\/em>&nbsp;en otros (Rep\u00fablica Dominicana 1965). La guerra fr\u00eda fue una era de sangrientas tiran\u00edas intercaladas con pausas de fachada constitucional (Guerra, 2006:195-196). La cruzada anticomunista fue la cobertura que utiliz\u00f3 el imperialismo norteamericano para consolidar su reinado absoluto en la regi\u00f3n (Godio, 1985: 130-138).<\/p>\n\n\n\n<p>El uso del garrote (Truman, Eisenhower) fue nuevamente combinado con mensajes de cooperaci\u00f3n (Roosevelt, Kennedy), anticipando la mixtura posterior de la prepotencia (Reagan, Bush, Trump) con la contemplaci\u00f3n (Carter, Clinton, Obama). La dominaci\u00f3n imperial estadounidense de Am\u00e9rica Latina qued\u00f3 naturalizada en ese per\u00edodo, como un dato corriente del escenario regional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>UNA DOCTRINA PERDURABLE, PERO INEFECTIVA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El principio Monroe fue durante la segunda mitad del siglo XX la br\u00fajula del Departamento de Estado para Am\u00e9rica Latina. Ning\u00fan rival europeo desaf\u00edo a Washington y en todos los conflictos prim\u00f3 la subordinaci\u00f3n a la Casa Blanca. En la guerra de Malvinas, por ejemplo, Thatcher actu\u00f3 en permanente consulta con su par estadounidense. Esa misma orientaci\u00f3n prevaleci\u00f3 en todas las administraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de mayor adversidad del nuevo milenio, Obama hizo un amago de jubilar a la doctrina Monroe (2009). Anunci\u00f3 el inicio de una nueva \u201crelaci\u00f3n entre iguales\u201d con los pa\u00edses de la regi\u00f3n. Su vicepresidente declar\u00f3 incluso en forma expl\u00edcita, el fin del principio vigente desde 1823 (Morgenfeld, 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese viraje fue sepultado en la d\u00e9cada siguiente por Trump, que revitaliz\u00f3 la doctrina para confrontar con Rusia y China (2018). Esa norma fue recreada con la misma intensidad que todo el l\u00e9xico de la guerra fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el magnate se limit\u00f3 a enunciar la continuidad de un principio que nunca fue abandonado (Garc\u00eda Iturbe, 2018). El sometimiento de Am\u00e9rica Latina a los dictados de Washington no fue reconsiderado seriamente por ning\u00fan administrador de la Casa Blanca.<\/p>\n\n\n\n<p>El sistem\u00e1tico acoso padecido por Venezuela ha sido la evidencia m\u00e1s reciente de esa continuidad. Todos mandatarios estadounidenses apuntalaron complots para aplastar a los gobiernos bolivarianos. Se confirm\u00f3 que la doctrina Monroe bloquea la presencia de cualquier otra potencia en la regi\u00f3n, porque previamente sofoca cualquier atisbo de soberan\u00eda latinoamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Biden confirm\u00f3 la actualidad de la doctrina en la&nbsp;<em>Cumbre de las Am\u00e9ricas<\/em>. Dispuso la exclusi\u00f3n de Cuba, Nicaragua y Venezuela del encuentro, haciendo valer ese principio de supremac\u00eda imperial (Redacci\u00f3n, 2022). Esa discriminaci\u00f3n ilustr\u00f3 hasta qu\u00e9 punto la norma de Monroe contin\u00faa orientando la pol\u00edtica de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esa Cumbre tambi\u00e9n demostr\u00f3 que el Departamento de Estado ya no puede manejar a Latinoam\u00e9rica como una marioneta. En el encuentro Biden no logr\u00f3 implementar ninguna de sus iniciativas. Qued\u00f3 aislado, desprestigiado y debilitado, porque la doctrina Monroe ya no permite someter a los pa\u00edses de la regi\u00f3n con la naturalidad del pasado. Ese principio tampoco es efectivo para frenar al nuevo desafiante asi\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IMPOTENCIA FRENTE AL NUEVO RIVAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La vertiente trumpista reaviva el estandarte de Monroe frente a la presencia econ\u00f3mica de China en Am\u00e9rica Latina. Sus exponentes (Matt Gaetz) exigen la urgente actualizaci\u00f3n de ese principio para expulsar a Biejing, en sinton\u00eda con declaraciones previas de otros funcionarios (Tillerson). Impulsan una geoestrategia neo-monro\u00edsta para el siglo XXI, con la mirada puesta en expulsar al gigante asi\u00e1tico del&nbsp;<em>Patio Trasero&nbsp;<\/em>(Paz, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa agresividad es complementada en los casos m\u00e1s extremos con un lenguaje extra\u00eddo del universo gansteril (Boron, 2023). Pero nadie ha podido transformar esas brutales convocatorias en acciones efectivas. Los funcionarios de Biden han repetido con m\u00e1s elegancia los mismos llamamientos con id\u00e9nticos resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa impotencia de las dos vertientes del establishment norteamericano es muy ilustrativa del retroceso que afecta a la primera potencia. Por primera vez en dos siglos, el principio Monroe es simplemente ignorado por un rival. La causa de ese fracaso est\u00e1 a la vista. Washington hac\u00eda valer sobre Am\u00e9rica Latina una supremac\u00eda econ\u00f3mica que est\u00e1 perdiendo, frente a la pujanza inversora, comercial y financiera de China.<\/p>\n\n\n\n<p>La regi\u00f3n nunca tuvo para el gigante oriental la misma gravitaci\u00f3n que para su competidor. No es el territorio vecino que sostiene el despegue de la nueva potencia. Los mercados asi\u00e1ticos jugaron ese papel en el debut de la expansi\u00f3n de Beijing. Por ese lugar secundario para China y decisivo para Estados Unidos, la disputa por Latinoam\u00e9rica es doblemente ilustrativa del avance oriental y el retroceso occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina Monroe sirvi\u00f3 para atrincherar primero a la naciente econom\u00eda estadounidense frente a Europa y para desplazar posteriormente al Viejo Continente. En esa era de elevada competitividad, Estados Unidos impuso convenios de comercio e inversi\u00f3n amoldados a sus ventajas. Para asegurar la protecci\u00f3n de su inmenso mercado interno evit\u00f3 aplicar a pleno el libre comercio, pero utiliz\u00f3 todos los mecanismos del liberalismo para afianzar su manejo de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa misma carta juega ahora China en la regi\u00f3n, con los tratados que suscribe en desmedro del mandante yanqui. Concreta una gran variedad de TLCs con m\u00e1s celeridad y efectividad que los precedentes Panamericanos. Una comparaci\u00f3n entre ambos procesos, confirma que el vertiginoso cambio en curso se asienta en la p\u00e9rdida de competitividad estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>La pertenencia de \u201cAm\u00e9rica\u201d (Latina) a los \u201camericanos\u201d (del Norte) que postul\u00f3 la doctrina Monroe siempre sostuvo los negocios de Estados Unidos con la amenaza militar. Ese pilar b\u00e9lico se mantiene inalterable, pero ahora debe apuntalar a una econom\u00eda en repliegue, frente a un desafiante que desconcierta a Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasado, los&nbsp;<em>marines<\/em>&nbsp;hac\u00edan valer la preeminencia de Estados Unidos en la regi\u00f3n con guerras fulminantes (Espa\u00f1a), desembolsos expeditivos (Francia) o maniobras de liderazgo (Inglaterra). Otros contendientes de menor influencia (Jap\u00f3n, Alemania) nunca se atrevieron a pisar el terreno del dominador yanqui.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el siglo XXI, China desembarca en Am\u00e9rica Latina con atractivos negocios que despiertan la codicia de los socios locales, mientras elude cualquier conflicto con el Pent\u00e1gono. La doctrina Monroe carece de respuestas frente a un desaf\u00edo de ese tipo. Basta observar lo ocurrido con Panam\u00e1 para corroborar esa dificultad.<\/p>\n\n\n\n<p>El basti\u00f3n que el imperialismo norteamericano erigi\u00f3 en torno al Canal ha quedado erosionado por la privilegiada relaci\u00f3n financiero-comercial, que Beijing ha concertado con los gobernantes del istmo. Sin enviar un s\u00f3lo gendarme, amenazan el hist\u00f3rico control de Washington sobre un cruce esencial para el dominio de los oc\u00e9anos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasado la Casa Blanca habr\u00eda resuelto esa adversidad con una advertencia militar de envergadura. El Pent\u00e1gono contempla esa opci\u00f3n en la actualidad, pero sus m\u00e1rgenes de intervenci\u00f3n han quedado significativamente reducidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este sustancial cambio en curso se verifica tambi\u00e9n en el comportamiento de las clases dominantes latinoamericanas. Todas las presiones del Departamento de Estado para anular los convenios que ese sector suscribe con el gobierno chino han sido infructuosas. Ning\u00fan pa\u00eds ha renunciado al incremento de sus exportaciones o al arribo de las inversiones que provee Beijing. A diferencia del pasado, Washington exige una subordinaci\u00f3n geopol\u00edtica sin ofrecer contrapartidas econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta orfandad explica la resistencia que exhiben los grandes capitalistas latinoamericanos al alineamiento pasivo con las peticiones del Departamento de Estado. Ante la guerra de Ucrania, el grueso de los gobernantes de la regi\u00f3n opt\u00f3 por la declamaci\u00f3n o el aval diplom\u00e1tico, soslayando las penalidades contra Mosc\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa respuesta dista mucho de la ruptura de relaciones o el env\u00edo de tropas que prim\u00f3 durante la Primera o la Segunda Guerra Mundial. Tampoco sintoniza con la total subordinaci\u00f3n de las elites latinoamericanas a la posterior cruzada anticomunista. Tambi\u00e9n en este plano, la doctrina Monroe ya no disuade los negocios de las clases dominantes con su rival asi\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REPLIEGUE IDEOL\u00d3GICO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La doctrina Monroe tambi\u00e9n flaquea en el plano ideol\u00f3gico. Ese principio nutri\u00f3 los conceptos propagados por los te\u00f3ricos del imperialismo, para postular la superioridad de los anglosajones del Norte sobre los latinos del Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese supuesto comenz\u00f3 con la idea de un hemisferio occidental separado de la matriz europea, corporizado en la denominaci\u00f3n \u201cAm\u00e9rica\u201d, que los pol\u00edticos&nbsp;estadounidenses adoptaron como sin\u00f3nimo de su propio pa\u00eds. Esa apropiaci\u00f3n presupuso de entrada la inexistencia (o descalificaci\u00f3n) del resto del continente (Frade, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa identificaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica afianz\u00f3 el sentido del principio de Monroe (\u201cAm\u00e9rica para los americanos\u201d), como una pertenencia de todo el continente al dominador del Norte. Esa asociaci\u00f3n se consolid\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, con otra generalizaci\u00f3n idiom\u00e1tica para el resto del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>La vieja denominaci\u00f3n de Hispanoam\u00e9rica o Iberoam\u00e9rica (previa a la Independencia) fue sustituida por Am\u00e9rica Latina, adoptando un apelativo de cu\u00f1o franc\u00e9s que contrapon\u00eda el universo latino-romano con su equivalente anglosaj\u00f3n. Esa designaci\u00f3n inspirada en un distanciamiento cr\u00edtico hacia el coloso del Norte, deriv\u00f3 posteriormente en la captura estadounidense del t\u00e9rmino Am\u00e9rica (a secas) para su propio y excluyente uso.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas peripecias de la lengua tuvieron serias connotaciones ideol\u00f3gicas para el sentido que asumi\u00f3 cada t\u00e9rmino. En la mirada imperial, Am\u00e9rica qued\u00f3 definitivamente identificada con la prosperidad, el bienestar y el padrinazgo del Norte. Por el contrario, Latinoam\u00e9rica fue asemejada al subdesarrollo, la corrupci\u00f3n y la incapacidad para el autogobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las dos centurias de surgimiento y apogeo del expansionismo yanqui, esa contraposici\u00f3n fue motorizada por los ide\u00f3logos del imperio y aceptada por las elites del continente. El declive actual de la primera potencia ha erosionado ese legado. Am\u00e9rica contin\u00faa como sin\u00f3nimo corriente de Estados Unidos, pero sin la carga de elogio, admiraci\u00f3n o reverencia del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo declive se extiende a otros conceptos, como el \u201cdestino manifiesto\u201d, que justificaba la expansi\u00f3n territorial de Estados Unidos. Ese t\u00e9rmino fue introducido a mitad del siglo XIX para convalidar con mandatos divinos la violenta ampliaci\u00f3n de la frontera, mediante el genocidio de los indios, la esclavizaci\u00f3n de los negros y el sometimiento de los latinos.<\/p>\n\n\n\n<p>La captura de territorios era presentaba como una misi\u00f3n encomendada por Dios, para hacer valor la superioridad de la blancura anglosajona y las creencias protestantes. La misma mitolog\u00eda fue utilizada en la segunda mitad de esa centuria, para enaltecer las masacres de los&nbsp;<em>marines&nbsp;<\/em>en el exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ideolog\u00eda imperial combin\u00f3 la exhibici\u00f3n de superioridad, con mensajes paternalistas de domesticaci\u00f3n del vecindario latinoamericano, que era frecuentemente encasillado en alg\u00fan estereotipo de salvaje o incivilizado. El Panamericanismo deb\u00eda corregir esas r\u00e9moras precoloniales, con el liberalismo cultural que aportaban los inversores, funcionarios e intelectuales que Estados Unidos ofrec\u00eda a sus vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de estas oprobiosas caracterizaciones persiste en la actualidad con la crudeza del pasado. Sus propagadores suelen endulzarlas o encubrirlas para disimular su obsolescencia. El retroceso econ\u00f3mico quita credibilidad al autoelogio estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Por las mismas razones ya no es tan sencillo estigmatizar a los latinos, con los descalificativos que previamente se utilizaron para despreciar a los pueblos originarios. El contraste entre el pr\u00f3spero emprendedor anglosaj\u00f3n con el inepto asalariado del Sur choca con el manifiesto fracaso del capitalismo estadounidense, para hacer frente a un competidor asi\u00e1tico significativamente alejado del prototipo occidental.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SIN F\u00d3RMULAS PARA DOMINAR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hace poco tiempo, los chinos ocupaban un lugar semejante a otras etnias menospreciadas por el dominador occidental. La derrota econ\u00f3mica que sufre Estados Unidos en el territorio latinoamericano frente al rival asi\u00e1tico, socava todos los vestigios de identificaci\u00f3n del capitalista anglosaj\u00f3n con el \u00e9xito mercantil.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ese retroceso econ\u00f3mico ha impactado sobre el sistema pol\u00edtico estadounidense, tampoco la plutocracia bipartidista (que comparten los Dem\u00f3cratas con los Republicanos) puede repetir las falacias del pasado. Despu\u00e9s del asalto que perpetraron los seguidores de Trump al Capitolio han perdido sentido las burlas imperiales a las \u201cRep\u00fablicas Bananeras\u201d de Am\u00e9rica Latina. En Washington anida el mismo golpismo y las mismas disputas entre mafias, que en los despreciados territorios de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n los contrapuntos entre americanistas del interior y globalistas de las costas acent\u00faan la erosi\u00f3n de la mitolog\u00eda estadounidense. Esas tensiones siempre afectaron al gigante del Norte, como correlato de los intereses que contraponen a la enorme econom\u00eda dom\u00e9stica con los negocios en el exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa fractura qued\u00f3 atemperada en la posguerra, a trav\u00e9s la s\u00edntesis que gener\u00f3 un programa com\u00fan de dominaci\u00f3n econ\u00f3mica global. Esa convergencia reconcili\u00f3 el aislacionismo rural e industrial del Medio Oeste, con el internacionalismo financiero de las Costas. Las fortunas generadas en otros pa\u00edses incrementaban los beneficios de todos los sectores internos (Anderson, 2013: 20-35).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la vieja divisi\u00f3n ha reaparecido en las \u00faltimas d\u00e9cadas, al comp\u00e1s de los fracasos econ\u00f3micos y esa fractura se proyecta al exterior. Los discursos y actitudes de personajes como Trump, demuelen la vieja veneraci\u00f3n de las elites latinoamericanas por el hermano mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>La ideolog\u00eda imperial estadounidense ha sido m\u00e1s perdurable que su par europea, porque sustituy\u00f3 el viejo discurso colonialista por la simple exaltaci\u00f3n del capitalismo, Enalteci\u00f3 como su antecesor la superioridad del hombre blanco, potenci\u00f3 los prejuicios euro centristas y exalt\u00f3 las virtudes de Occidente. Pero reemplaz\u00f3 el mensaje de primac\u00eda colonial por una vacua veneraci\u00f3n de la libertad, buscando suscitar identificaciones emblem\u00e1ticas con los ideales del desarrollo y la democracia. Sustituy\u00f3 la obsoleta veneraci\u00f3n del colonizador por una ilusi\u00f3n de bienestar asociada con la expansi\u00f3n del capitalismo estadounidense (Anderson, 2010).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mito logr\u00f3 un gran arraigo en incontables lugares del planeta, pero en Am\u00e9rica Latina siempre choc\u00f3 con las modalidades descarnadas de la opresi\u00f3n estadounidense. Incluso la singularidad no colonial del imperialismo yanqui estuvo muy acotada en el&nbsp;<em>Patio Trasero,<\/em>&nbsp;que padeci\u00f3 un r\u00e9cord de ocupaciones, intervenciones y golpes de estado.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de un imperio estadounidense meramente informal -con presencias militares breves y restringidas- y sustento estructural en la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica, no se aplica a pleno en la regi\u00f3n. Am\u00e9rica Latina fue siempre un escenario de la Doctrina Monroe contra los rivales for\u00e1neos y las rebeliones antiimperialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>La singularidad del<em>&nbsp;Patio Trasero<\/em>&nbsp;como un coto privilegiado de la supremac\u00eda estadounidense afronta actualmente un cuestionamiento in\u00e9dito. La presencia China hace tambalear ese presupuesto bicentenario y empuja a los gestores de la Casa Blanca a buscar alguna forma de conservaci\u00f3n de la vieja hegemon\u00eda. Ning\u00fan mandatario encontr\u00f3 hasta ahora la f\u00f3rmula de esa preservaci\u00f3n, en la gran disputa con China que analizaremos en el pr\u00f3ximo art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un principio defensivo se transform\u00f3 en la gu\u00eda estadounidense para desplazar competidores y reforzar la dominaci\u00f3n regional. Legitim\u00f3 inicialmente la ampliaci\u00f3n territorial, el control de Centroam\u00e9rica, la supremac\u00eda en el Caribe y la disputa por Sudam\u00e9rica. La doctrina orient\u00f3 el desplazamiento de Espa\u00f1a e Inglaterra y convalid\u00f3 la primac\u00eda de las empresas norteamericanas. Ese bar\u00f3metro apuntal\u00f3 la cruzada anticomunista durante la guerra fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo patr\u00f3n reaparece en el siglo XXI, pero con decreciente efectividad. No logra disuadir la presencia china, ni los negocios asi\u00e1ticos con las clases dominantes de la regi\u00f3n. Tambi\u00e9n pierde gravitaci\u00f3n el autoelogio, el padrinazgo y la terminolog\u00eda imperial. Estados Unidos no encuentra f\u00f3rmulas para retomar su dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rinke,&nbsp;Stefan (2015).&nbsp;<em>Am\u00e9rica Latina y Estados Unidos. Una historia entre espacios desde la \u00e9poca colonial hasta hoy<\/em>, Madrid, El Colegio de M\u00e9xico\/Marcial Pons<\/p>\n\n\n\n<p>Cockcroft, James (2002).<em>&nbsp;Am\u00e9rica Latina y Estados Unidos<\/em>, Siglo XXI, M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Katz, Claudio (2008).&nbsp;<em>Las disyuntivas de la izquierda en Am\u00e9rica Latina<\/em>, Ediciones Luxemburg, Buenos Aires<\/p>\n\n\n\n<p>Vitale, Luis (1992).<em>&nbsp;Introducci\u00f3n a una teor\u00eda de la historia para Am\u00e9rica Latina,<\/em>&nbsp;Planeta, Buenos Aires (cap 4, 6)<\/p>\n\n\n\n<p>Soler, Ricaurte (1980).<em>&nbsp;Idea y cuesti\u00f3n nacional latinoamericanas. De la independencia a la emergencia del imperialismo<\/em>, Siglo XXI, M\u00e9xico<\/p>\n\n\n\n<p>Arrighi, Giovanni (1999).&nbsp;<em>El largo siglo XX.<\/em>&nbsp;Akal,<\/p>\n\n\n\n<p>Guerra Vilaboy Sergio (2006).<em>&nbsp;Breve Historia de Am\u00e9rica Latina,<\/em>&nbsp;Habana, Ciencias Sociales,<\/p>\n\n\n\n<p>Godio Julio (1985).<em>&nbsp;Historia del movimiento obrero latinoamericano 3,<\/em>&nbsp;Nueva Sociedad, Caracas.<\/p>\n\n\n\n<p>Morgenfeld, Leandro (2018). Trump y el retorno a la Doctrina Monroe 6\/02\/2018&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nodal.am\/2018\/02\/trump-retorno-la-doctrina-monroe-leandro-morgenfeld\/\">https:\/\/www.nodal.am\/2018\/02\/trump-retorno-la-doctrina-monroe-leandro-morgenfeld\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Iturbe, N\u00e9stor (2018). La Doctrina Monroe siempre ha estado vigente 10\/02\/2018<\/p>\n\n\n\n<figure><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/rebelion.org\/la-doctrina-monroe-siempre-ha-estado-vigente\/embed\/#?secret=fPj5N5VIa0\" width=\"600\" height=\"256\"><\/iframe><\/figure>\n\n\n\n<p>Redacci\u00f3n (2022). Los casi 200 a\u00f1os de delitos de Estados Unidos sobre Am\u00e9rica Latina bajo la Doctrina Monroe May 14, 2022&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.conclusion.com.ar\/internacionales\/los-casi-200-anos-de-delitos-de-estados-unidos-sobre-america-latina-bajo-la-doctrina-monroe\/05\/2022\/\">https:\/\/www.conclusion.com.ar\/internacionales\/los-casi-200-anos-de-delitos-de-estados-unidos-sobre-america-latina-bajo-la-doctrina-monroe\/05\/2022\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Paz&nbsp;y&nbsp;Mi\u00f1o Cepeda, Juan (2023). Renacen ideales latinoamericanistas, 9-2-<a href=\"https:\/\/www.aporrea.org\/internacionales\/a319464.html\">https:\/\/www.aporrea.org\/internacionales\/a319464.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Boron, Atilio (2023). Mike Pompeo se confiesa en un libro,&nbsp;<a href=\"https:\/\/atilioboron.com.ar\/mike-pompeo-se-confiesa-en-un-libro\/\">https:\/\/atilioboron.com.ar\/mike-pompeo-se-confiesa-en-un-libro\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Frade, Ibis (2021) \u00bfCu\u00e1ndo va a morir la Doctrina Monroe? diciembre 31,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.prensa-latina.cu\/2021\/12\/31\/escaner-cuando-va-a-morir-la-doctrina-monroe-fotos-info-video\">https:\/\/www.prensa-latina.cu\/2021\/12\/31\/escaner-cuando-va-a-morir-la-doctrina-monroe-fotos-info-video<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Anderson, Perry (2013).&nbsp;<em>Imperium et Consilium La pol\u00edtica exterior norteamericana y sus te\u00f3ricos<\/em>, AKAL, Madrid<\/p>\n\n\n\n<p>Anderson, Perry (2010). Algunas observaciones hist\u00f3ricas sobre la hegemon\u00eda, en&nbsp;<em>Cr\u00edtica y emancipaci\u00f3n. Revista latinoamericana de ciencias sociales<\/em>, A\u00f1o II, N\u00ba 3, primer semestre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Fuente: Rebeli\u00f3n La doctrina Monroe ha organizado la primac\u00eda de Estados Unidos en todo el continente desde hace 200 a\u00f1os. Sintetiza la estrategia que concibieron los fundadores de la mayor potencia contempor\u00e1nea para controlar la regi\u00f3n. Ese principio exige el manejo del territorio por el Norte y el desplazamiento de cualquier competidor del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8418,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8417"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8417"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8417\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8419,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8417\/revisions\/8419"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8418"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}