{"id":8513,"date":"2023-04-17T11:08:56","date_gmt":"2023-04-17T11:08:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8513"},"modified":"2023-07-05T11:29:59","modified_gmt":"2023-07-05T11:29:59","slug":"la-lucha-interimperialista-por-la-supremacia-tecnologica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.movimientocaamanista.com\/?p=8513","title":{"rendered":"La lucha interimperialista por la supremac\u00eda tecnol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"\n<p>Ashley Smith<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-lucha-interimperialista-por-la-supremacia-tecnologica\/\">Rebeli\u00f3n<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La rivalidad entre EE UU y China est\u00e1 que arde. Cualquier acercamiento que pudiera vislumbrarse a ra\u00edz de la cumbre prevista del secretario de Estado Antony Blinken con Xi Jinping en febrero vol\u00f3 por los aires cuando los cazas estadounidenses abatieron el globo chino sobre el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. Bajo acusaciones mutuas de espionaje ilegal y tras los anuncios de sanciones, la cumbre anunciada a bombo y platillo ha quedado pospuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su profunda integraci\u00f3n econ\u00f3mica y un comercio de mercanc\u00edas sin parang\u00f3n entre ambos pa\u00edses (por valor de 690.000 millones de d\u00f3lares en 2022), los dos est\u00e1n enfrentados en todos los terrenos, desde la supremac\u00eda militar en la regi\u00f3n del Indo-Pac\u00edfico hasta la invasi\u00f3n rusa de Ucrania, pasando por el comercio y la inversi\u00f3n en el Sur global. EE&nbsp;UU, por supuesto, sigue siendo la potencia imperialista dominante en el mundo, pero ahora China amenaza su hegemon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En el centro de este conflicto se hallan los microchips, que hoy en d\u00eda son igual de importantes para el capitalismo como el petr\u00f3leo. Son componentes indispensables de tel\u00e9fonos m\u00f3viles, autom\u00f3viles, ordenadores personales y del Estado, sat\u00e9lites, sistemas de vigilancia, tanques, aviones de guerra, misiles, etc. Sin ellos, las empresas, los Estados y los ej\u00e9rcitos no podr\u00edan funcionar. EE&nbsp;UU y sus aliados, como Taiw\u00e1n, Corea del Sur, Jap\u00f3n y los Pa\u00edses Bajos han dominado el dise\u00f1o y la fabricaci\u00f3n de estos circuitos integrados, y el gobierno Biden est\u00e1 decidido a impedir que Pek\u00edn desarrolle su propia industria de microchips, disput\u00e1ndole la hegemon\u00eda a EE&nbsp;UU en este terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo libro de Chris Miller,&nbsp;<em>Chip War: The Fight for the World\u2019s Most Critical Technology<\/em>, es el mejor relato de la rivalidad&nbsp; tecnol\u00f3gica entre EE&nbsp;UU y China. Miller es un acad\u00e9mico de la Universidad Tufts, profesor visitante del Instituto de Empresa, defensor del imperialismo estadounidense y del capitalismo de libre mercado.&nbsp;<em>Chip War<\/em>&nbsp;ha sido alabado por la flor y nata del&nbsp;<em>establishment<\/em>&nbsp;pol\u00edtico, empresarial y militar, desde Larry Summers hasta Robert Kaplan y el almirante James Stavridis.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro relata el desarrollo de los microchips en el complejo militar-industrial estadounidense, el papel clave que desempe\u00f1aron en la derrota de la URSS en la guerra fr\u00eda y su importancia central en el conflicto interimperialista actual entre Washington y Pek\u00edn. A pesar de su sesgo sistem\u00e1tico a favor de EE&nbsp;UU, es fundamental que la izquierda internacionalista lo lea para comprender la centralidad de la alta tecnolog\u00eda en la actual rivalidad interimperialista entre EE&nbsp;UU y China.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El microchip y el complejo militar-industrial&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como documenta Miller, el capitalismo moderno, con sus Estados y sus empresas gigantes, necesitaba incrementar cada vez m\u00e1s su capacidad para \u201clistar n\u00f3minas, hacer el seguimiento de las ventas, recopilar resultados censales y cribar los datos de incendios y sequ\u00edas necesarios para tasar los precios de las p\u00f3lizas de seguros\u201d. Estas tareas se encomendaban al principio y vastos ej\u00e9rcitos de&nbsp;<em>contables<\/em>. La segunda guerra mundial llev\u00f3 a las grandes potencias a automatizar estos procesos, pero los dispositivos mec\u00e1nicos que concibieron resultaron ser complicados e imprecisos. A modo de alternativa, investigadores de la Universidad de Pensilvania desarrollaron computadoras primitivas que utilizaban v\u00e1lvulas termoi\u00f3nicas, pero estas \u00faltimas eran enormes, lentas y poco fiables.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1950, en los inicios de la guerra fr\u00eda, un grupo de ingenieros pioneros de diversas empresas, como Texas Instruments y Fairchild Semiconductor, dise\u00f1aron circuitos integrados insertados en placas de silicona para sustituir las v\u00e1lvulas termoi\u00f3nicas, lo que les permiti\u00f3 construir computadoras mucho m\u00e1s peque\u00f1as y fiables. Tras el lanzamiento del&nbsp;<em>sputnik&nbsp;<\/em>sovi\u00e9tico, el Departamento de Defensa, a trav\u00e9s de su Agencia para Proyectos de Investigaci\u00f3n Avanzada en materia de Defensa (DARPA), se dirigi\u00f3 a estas empresas para desarrollar chips y ordenadores para sus aviones, misiles y naves espaciales. Las empresas construyeron nuevas plantas de fabricaci\u00f3n para la producci\u00f3n de ordenadores para toda clase de artilugios, desde el cohete Apolo II hasta el misil bal\u00edstico intercontinental Minuteman.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1965, el Pent\u00e1gono y la NASA adquirieron m\u00e1s del 72&nbsp;% de todos los chips. De este modo, EE&nbsp;UU impuls\u00f3 el ascenso de las empresas tecnol\u00f3gicas en Silicon Valley, y desde entonces ambas partes han estado estrechamente interrelacionadas, uniendo la pol\u00edtica imperialista, la industria capitalista y las fuerzas armadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>B\u00fasqueda de beneficios, explotaci\u00f3n de mano de obra barata e internacionalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Descontentas con los l\u00edmites de los contratos gubernamentales, las empresas se dieron cuenta de que pod\u00edan obtener enormes beneficios en la floreciente industria de la electr\u00f3nica de consumo, que r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en la principal compradora de chips. La competencia por los beneficios y la cuota de mercado impuls\u00f3 la innovaci\u00f3n, creando procesos de producci\u00f3n m\u00e1s eficientes y buscando mano de obra cada vez m\u00e1s barata. Estas empresas se apresuraron a encontrar nuevas formas de incrustar m\u00e1s transistores en los circuitos integrados en las placas de silicio a fin de aumentar su potencia de c\u00e1lculo. Gordon Moore, cofundador de Fairchild e Intel, predijo que el n\u00famero de transistores en los chips se duplicar\u00eda cada dos a\u00f1os, la llamada Ley de Moore.<\/p>\n\n\n\n<p>Innovaron efectivamente, con tecnolog\u00eda cada vez m\u00e1s compleja y a un coste cada vez mayor en inversi\u00f3n de capital. Para reducir los costes de mano de obra, construyeron f\u00e1bricas lejos de los bastiones sindicales de los centros industriales tradicionales del pa\u00eds y emplearon a trabajadoras con salarios bajos. Su b\u00fasqueda de mano de obra m\u00e1s barata les llev\u00f3 a trasladar sus f\u00e1bricas a pa\u00edses asi\u00e1ticos aliados de Estados Unidos, como Hong Kong, Taiw\u00e1n, Malasia, Singapur y Corea del Sur. Contrataban principalmente a mujeres pag\u00e1ndoles una fracci\u00f3n del coste de la mano de obra estadounidense. As\u00ed, observa Miller, \u201cla industria de semiconductores se estaba globalizando d\u00e9cadas antes de que nadie hubiera o\u00eddo la palabra, sentando las bases de las cadenas de suministro centradas en Asia que conocemos hoy\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>EE&nbsp;UU foment\u00f3 esta internacionalizaci\u00f3n, incluso en Jap\u00f3n, su antiguo enemigo de la segunda guerra mundial, pero ahora su vasallo en la guerra fr\u00eda. Washington vio en el desarrollo de una industria electr\u00f3nica japonesa orientada hacia el mercado estadounidense una forma de atar al pa\u00eds, junto con otros Estados asi\u00e1ticos, a su bando frente a la China de Mao y la URSS.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Transformaci\u00f3n de la cadena de muerte en Vietnam<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La guerra de EE&nbsp;UU en Vietnam aceler\u00f3 todos estos procesos. Al fracasar su guerra terrestre, Washington recurri\u00f3 al bombardeo masivo del pa\u00eds en un intento desesperado de aplastar la lucha de liberaci\u00f3n nacional. Pero sus bombas guiadas segu\u00edan dependiendo de tubos termoi\u00f3nicos y, por tanto, eran poco fiables e imprecisas. Para&nbsp;<em>transformar la cadena de muerte<\/em>, EE&nbsp;UU contrat\u00f3 a Texas Instruments para que fabricara sistemas de guiado con chips en lugar de tubos. Aunque estas armas eran mucho m\u00e1s efectivas, no pudieron derrotar a los vietnamitas. Sin embargo, como observa descarnadamente Miller, \u201cVietnam fue un excelente campo de pruebas para armas que combinaban microelectr\u00f3nica y explosivos, de forma que revolucionar\u00edan la guerra y transformar\u00edan el poder\u00edo militar estadounidense.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito de estas armas oblig\u00f3 a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a crear su propio Silicon Valley: Selenograd. Sin embargo, como se\u00f1ala Miller con suficiencia, carec\u00eda de la densa red de empresas con \u00e1nimo de lucro que era la fuente de innovaci\u00f3n en Estados Unidos, por lo que no hizo m\u00e1s que robar y copiar chips. Aunque esto proporcion\u00f3 a EE&nbsp;UU una ventaja en la carrera armament\u00edstica, a Washington le preocupaba que su derrota en Vietnam propiciara la deriva de sus vasallos asi\u00e1ticos hacia la \u00f3rbita de China y la URSS. Para evitarlo, EE&nbsp;UU foment\u00f3 el desarrollo continuo de la industria de alta tecnolog\u00eda en toda la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDe Corea del Sur a Taiw\u00e1n, de Singapur a Filipinas\u201d, escribe Miller, \u201cel mapa de instalaciones de ensamblaje de semiconductores se parec\u00eda mucho al mapa de bases militares estadounidenses en toda Asia\u2026\u201d A finales de la d\u00e9cada de 1970, en lugar de caer como fichas de domin\u00f3 en manos del comunismo, los aliados de EE&nbsp;UU en Asia estaban a\u00fan m\u00e1s profundamente integrados con la superpotencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>C\u00f3mo ganar la guerra fr\u00eda y perder la supremac\u00eda tecnol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>EE&nbsp;UU aprovech\u00f3 los avances de la industria para revolucionar su ej\u00e9rcito y ayudarle a ganar la guerra fr\u00eda. En la d\u00e9cada de 1970, William Perry, subsecretario de Defensa del gobierno Carter, impuls\u00f3 una nueva&nbsp;<em>estrategia de compensaci\u00f3n<\/em>&nbsp;a fin de mejorar la calidad y precisi\u00f3n de los misiles del Pent\u00e1gono y contrarrestar el arsenal cuantitativamente mayor de Mosc\u00fa, oblig\u00e1ndole a invertir en un esfuerzo infructuoso y oneroso por mantener el ritmo. Sin embargo, EE&nbsp;UU se enfrent\u00f3 pronto a una consecuencia imprevista de su internacionalizaci\u00f3n de la fabricaci\u00f3n de chips: la creaci\u00f3n de centros rivales de la industria de alta tecnolog\u00eda. El Estado japon\u00e9s financi\u00f3 a Sony, Nikon y otras empresas que aumentaron su cuota de mercado a costa de las empresas de Silicon Valley.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1986, Jap\u00f3n produc\u00eda m\u00e1s chips que EE&nbsp;UU y fabricaba el 70&nbsp;% de los equipos de litograf\u00eda del mundo, esenciales para fabricar semiconductores. EE&nbsp;UU hab\u00eda pasado a depender de Jap\u00f3n justo en el momento en que Tokio parec\u00eda dispuesto a imponerse como gran potencia rival. Ni por primera ni por \u00faltima vez, el Estado y el capital estadounidenses se reafirmaron frente a un rival. Washington recort\u00f3 los tipos de inter\u00e9s y los impuestos, y oblig\u00f3 a Jap\u00f3n (junto con otros pa\u00edses) a aceptar el&nbsp;<em>Acuerdo del Plaza Inverso<\/em>, que devalu\u00f3 el d\u00f3lar. De este modo, las empresas estadounidenses pudieron obtener pr\u00e9stamos baratos y, gracias al debilitamiento del d\u00f3lar, vender sus exportaciones a precios competitivos, si no m\u00e1s baratos, que sus competidores internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Micron, Intel y otras empresas lo aprovecharon al m\u00e1ximo, restaurando parcialmente el dominio tecnol\u00f3gico de EE&nbsp;UU. Washington, a trav\u00e9s de DARPA y la NASA, les ayud\u00f3 en el proceso, otorgando contratos a peque\u00f1as empresas de nueva creaci\u00f3n, como QUALCOMM, para sistemas de comunicaci\u00f3n espacial. Jap\u00f3n y sus empresas no tardaron en ponerse a la defensiva. En la gama alta, se enfrentaban a las empresas estadounidenses y, en la gama baja, a la aparici\u00f3n de fabricantes de chips en pa\u00edses como Corea del Sur, que financiaba sus propios conglomerados, como Samsung, que fabricaban chips mucho m\u00e1s baratos que Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, la segunda guerra fr\u00eda de Ronald Reagan forz\u00f3 a la URSS a una carrera armament\u00edstica de alta tecnolog\u00eda que no pod\u00eda permitirse ni pod\u00eda ganar, especialmente en plena ocupaci\u00f3n de Afganist\u00e1n durante una d\u00e9cada. Finalmente, su imperio sovi\u00e9tico cay\u00f3 en 1989 y la propia URSS se desmoron\u00f3 en 1991. Miller atribuye la victoria estadounidense a su destreza tecnol\u00f3gica y se jacta de que \u201cla guerra fr\u00eda hab\u00eda terminado: Silicon Valley hab\u00eda ganado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La soberbia de Washington en el momento unipolar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>EE&nbsp;UU entr\u00f3 en una nueva fase de hegemon\u00eda indisputada: el&nbsp;<em>momento unipolar<\/em>. Para demostrar su poder, Washington despleg\u00f3 todo su armamento de alta tecnolog\u00eda en la guerra del Golfo de 1991, lanzando misiles de crucero y bombas de precisi\u00f3n que arrasaron el ej\u00e9rcito y las infraestructuras iraqu\u00edes, haciendo retroceder a lo que hab\u00eda sido una sociedad relativamente avanzada a una era preindustrial. Miller celebra esta barbarie, citando el alarde de&nbsp;<em>The New York Times<\/em>&nbsp;de que la guerra fue un \u201ctriunfo del silicio sobre el acero\u201d y otro titular que se jactaba de que \u201cEl chip inform\u00e1tico puede alcanzar la condici\u00f3n de h\u00e9roe de guerra\u201d. Triunfante, Washington adopt\u00f3 una nueva estrategia imperial de supervisar la econom\u00eda mundial incorporando Estados a un orden mundial neoliberal de globalizaci\u00f3n del libre comercio.<\/p>\n\n\n\n<p>EE&nbsp;UU utiliz\u00f3 el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio y Naciones Unidas para imponer este orden, desplegando sus fuerzas armadas para llevar a cabo cambios de r\u00e9gimen en los llamados&nbsp;<em>Estados granujas<\/em>&nbsp;y las supuestas misiones de mantenimiento de la paz en pa\u00edses como Hait\u00ed, desgarrados por las pol\u00edticas de libre mercado. Presion\u00f3 a todos los pa\u00edses del mundo para que recortaran dr\u00e1sticamente sus sistemas de bienestar, reduciendo el papel de los Estados a hacer cumplir las leyes y normas del capitalismo global.<\/p>\n\n\n\n<p>EE&nbsp;UU cre\u00eda que sus grandes empresas podr\u00edan mantener su superioridad tecnol\u00f3gica a trav\u00e9s de la globalizaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n. Ignor\u00f3 la gesti\u00f3n estatal de la econom\u00eda china y la acogi\u00f3 en la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, creyendo ingenuamente que la integraci\u00f3n en el capitalismo global la llevar\u00eda a adoptar las normas del libre mercado y a democratizarse. A las empresas multinacionales poco les importaban esas sutilezas y estaban m\u00e1s interesadas en explotar la mano de obra barata de China y acceder a su mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrariamente a las esperanzas de Washington, la globalizaci\u00f3n provoc\u00f3 el declive relativo de la industria tecnol\u00f3gica estadounidense. EE&nbsp;UU mantuvo su liderazgo en el dise\u00f1o de chips, pero cada vez m\u00e1s la fabricaci\u00f3n corri\u00f3 a cargo de TSMC en Taiw\u00e1n y Samsung en Corea del Sur. Y algunas de las herramientas clave, como la litograf\u00eda EUV, esencial para fabricar los chips de gama m\u00e1s alta, pasaban a ser fabricadas por ASML en los Pa\u00edses Bajos. A resultas de ello, documenta Miller, \u201clas f\u00e1bricas estadounidenses produc\u00edan&nbsp; en 1990 el 37&nbsp;% de los chips del mundo, pero esta cifra cay\u00f3 al 19&nbsp;% en 2000 y al 13&nbsp;% en 2010\u201d. La mayor\u00eda de f\u00e1bricas de las que ahora depend\u00eda EE&nbsp;UU estaban en pa\u00edses asi\u00e1ticos, justo al lado de China, que se estaba convirtiendo r\u00e1pidamente en un rival de EE&nbsp;UU.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El asalto de China a la fortaleza de alta tecnolog\u00eda de EE&nbsp;UU<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Washington hizo caso omiso de estos problemas hasta que el ascenso econ\u00f3mico de China, combinado con las derrotas estadounidenses en Irak y Afganist\u00e1n y la gran recesi\u00f3n, provocaron su declive relativo como superpotencia. EE&nbsp;UU sigue siendo la potencia mundial dominante, pero ahora en un orden mundial multipolar asim\u00e9trico en el que se enfrenta a China y Rusia como rivales imperiales, as\u00ed como a una serie de potencias regionales que compiten entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque China se ha convertido en la segunda econom\u00eda mundial, sigue dependiendo de EE&nbsp;UU y sus aliados para obtener chips inform\u00e1ticos. \u201cDurante la mayor parte de las d\u00e9cadas de 2000 y 2010\u201d, observa Miller, \u201cChina gast\u00f3 m\u00e1s dinero en la importaci\u00f3n de semiconductores que de petr\u00f3leo. Los chips inform\u00e1ticos de alta potencia eran tan importantes como los hidrocarburos para impulsar el crecimiento econ\u00f3mico de China. Sin embargo, a diferencia del petr\u00f3leo, el suministro de chips est\u00e1 monopolizado por los rivales geopol\u00edticos de China.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En 2015, Xi Jinping puso el punto de mira de China en la superaci\u00f3n de esta dependencia. En un impactante discurso que Miller cita, Xi exhort\u00f3 a los ejecutivos tecnol\u00f3gicos chinos y a los funcionarios del partido a \u201casaltar las fortificaciones de investigaci\u00f3n y desarrollo de tecnolog\u00edas fundamentales\u201d. Lanz\u00f3 proyectos como China 2025, que subvenciona a los campeones nacionales de alta tecnolog\u00eda y a los productores de chips con el objetivo de reducir la cuota de chips importados del pa\u00eds del 85&nbsp;% en 2015 al 30&nbsp;% en 2025. Xi anim\u00f3 a las empresas chinas a crear empresas conjuntas con multinacionales como IBM y QUALCOMM a condici\u00f3n de que aceptaran transferir su tecnolog\u00eda a cambio de acceder al mercado chino. Tambi\u00e9n anim\u00f3 a las empresas a comprar o fusionarse con empresas de alta tecnolog\u00eda de Asia, Europa y EE&nbsp;UU.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a estos esfuerzos, China ha construido un ecosistema de alta tecnolog\u00eda con empresas como Huawei, que comenz\u00f3 a dise\u00f1ar algunos de los chips m\u00e1s avanzados del mundo para tel\u00e9fonos inteligentes; se convirti\u00f3 en la segunda mayor clienta de la taiwanesa TSMC; y fue pionera en la nueva generaci\u00f3n de infraestructuras de telecomunicaciones, 5G, que planea vender a pa\u00edses de todo el mundo. \u00abSi se proyectaran hacia el futuro las tendencias de finales de la d\u00e9cada de 2010\u201d, sostiene Miller, \u201cpara 2030 la industria de circuitos integrados de China podr\u00eda rivalizar en influencia con Silicon Valley. Esto no solo trastornar\u00eda a las empresas tecnol\u00f3gicas y los flujos comerciales. Tambi\u00e9n reajustar\u00eda el equilibrio de poder militar.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El imperio contraataca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>establishment<\/em>&nbsp;de Washington se dio cuenta de que hab\u00eda sufrido un declive relativo, se hab\u00eda hecho dependiente de Taiw\u00e1n y Corea del Sur para sus chips y se enfrentaba a China como rival que cuenta con una industria de alta tecnolog\u00eda cada vez m\u00e1s sofisticada y profundamente integrada con su ej\u00e9rcito. Incluso los ejecutivos tecnol\u00f3gicos, escribe Miller, \u201ctem\u00edan en privado\u2026 que los competidores chinos apoyados por el Estado acapararan cuota de mercado a su costa\u201d. As\u00ed se desarroll\u00f3 un nuevo&nbsp;<em>Consenso de Washington Silicon Valley<\/em>&nbsp;contra China. Las tres \u00faltimas administraciones presidenciales han pasado de la anterior estrategia de compromiso con China a una estrategia de contenci\u00f3n del ascenso chino, concretamente en alta tecnolog\u00eda. Utilizando la acertada expresi\u00f3n de los polit\u00f3logos Henry Farrell y Abraham Newman, EE&nbsp;UU \u201carm\u00f3 la interdependencia\u201d, apuntando a la dependencia de China de los microchips extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>Al amparo de su&nbsp;<em>giro a Asia<\/em>, el gobierno de Barack Obama prohibi\u00f3 en 2016 a las empresas estadounidenses vender semiconductores a la empresa china ZTE, alegando que esta hab\u00eda violado las sanciones a Ir\u00e1n. Solo un acuerdo con el presidente Donald Trump para pagar una multa y recuperar el acceso a los proveedores estadounidenses salv\u00f3 a la empresa del colapso total, pero la prohibici\u00f3n fue una se\u00f1al de lo que estaba por venir. El gobierno de Trump, que reorient\u00f3 el imperialismo estadounidense de la&nbsp;<em>guerra contra el terrorismo<\/em>&nbsp;a la rivalidad con China y Rusia, apunt\u00f3 a la industria tecnol\u00f3gica de Pek\u00edn, en particular a Huawei. Utilizando la seguridad nacional como justificaci\u00f3n, el departamento de Comercio prohibi\u00f3 a las empresas estadounidenses vender chips, equipos y programas inform\u00e1ticos a dicha compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto, otras empresas y aliados de EE&nbsp;UU se dieron cuenta y empezaron a seguir su ejemplo. La taiwanesa TSMC adopt\u00f3 la misma pol\u00edtica, como hicieron el Reino Unido y otros, restringiendo el acceso de Huawei a chips de gama alta y saboteando su intento de acaparar el mercado de 5G. EE&nbsp;UU incluy\u00f3 entonces en su lista negra a los fabricantes chinos de superordenadores Sugon y Phytium y puso restricciones a SMIC, su fabricante de chips m\u00e1s avanzado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La guerra de los chips de Biden<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno Biden ha redoblado la estrategia trumpista de rivalidad entre las grandes potencias, pero prescindiendo de sus t\u00e1cticas unilaterales para recurrir a otras multilaterales. Ha mantenido los aranceles y los vetos a empresas chinas y los ha combinado con una nueva pol\u00edtica industrial para restablecer la producci\u00f3n nacional de alta tecnolog\u00eda e invertir en investigaci\u00f3n y desarrollo de circuitos integrados. En un discurso pronunciado en 2021 ante un grupo de ejecutivos en la Casa Blanca, Biden declar\u00f3: \u201cDurante demasiado tiempo, como naci\u00f3n, no hemos realizado las inversiones cuantiosas y audaces que necesitamos para superar a nuestros competidores mundiales.\u201d Con una oblea de silicio en la mano, afe\u00f3 a los jefes empresariales reunidos que \u201cnos hayamos quedado atr\u00e1s en investigaci\u00f3n y desarrollo y en fabricaci\u00f3n\u2026 Tenemos que doblar nuestra apuesta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para revertir la p\u00e9rdida de f\u00e1bricas nacionales, Biden ha cerrado un acuerdo con TSMC para construir una planta de 40.000 millones de d\u00f3lares en Arizona. A cambio de exenciones fiscales, Samsung tiene previsto desembolsar 191.000 millones de d\u00f3lares para construir 11 nuevas f\u00e1bricas en Texas. La Ley de microchips y ciencia impulsada por el gobierno destinar\u00e1 280.000 millones de d\u00f3lares a financiar m\u00e1s f\u00e1bricas y nuevas actividades de investigaci\u00f3n y dise\u00f1o de chips especializados, inteligencia artificial y rob\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, mientras TSMC, de Taiw\u00e1n, y Samsung, de Corea del Sur, construyen plantas en EE&nbsp;UU, se resisten a convertirse en meros peones de Washington y tambi\u00e9n construyen f\u00e1bricas en China. Pero ninguna de ellas est\u00e1 tan avanzada como las de sus propios pa\u00edses. Ambos Estados protegen sus industrias al tiempo que alimentan la confrontaci\u00f3n entre las dos grandes potencias. Biden ampl\u00eda el n\u00famero de empresas chinas incluidas en la lista negra a fin de acorralarlas e impedir que compartan tecnolog\u00eda. Al igual que Trump, utiliza la seguridad nacional como coartada para intimidar a las corporaciones de otros pa\u00edses para que hagan lo mismo en un intento de cerrar el acceso de China a los chips, equipos de fabricaci\u00f3n y f\u00e1bricas m\u00e1s avanzadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta represi\u00f3n no hace sino acelerar el impulso de China para establecer su propia industria de circuitos integrados. Y el intento de Washington de cerrar el acceso de China a TSMC recalienta el conflicto entre Estados Unidos y China sobre Taiw\u00e1n, que Pek\u00edn considera una provincia renegada, mientras que Estados Unidos la arma para disuadir cualquier intento chino de apoderarse de ella y afianzar la hegemon\u00eda estadounidense sobre Asia-Pac\u00edfico y su industria tecnol\u00f3gica. As\u00ed, como sostiene Miller, \u201cTaiw\u00e1n no es simplemente la fuente de los chips avanzados por los que apuestan los ej\u00e9rcitos de ambos pa\u00edses. Tambi\u00e9n es el campo de batalla m\u00e1s probable.\u201d Con la escalada de tensiones, los analistas del gobierno chino \u201chan argumentado p\u00fablicamente que\u2026 \u2018debemos apoderarnos de TSMC\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Internacionalismo desde abajo frente a la rivalidad imperialista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque por ahora la guerra es improbable, seg\u00fan Miller ser\u00eda \u201cingenuo suponer que lo que ocurri\u00f3 en Ucrania no podr\u00eda ocurrir en Asia Oriental\u201d. As\u00ed pues, el episodio del globo chino abatido no es cosa de risa; por ahora es una guerra simb\u00f3lica, pero podr\u00eda convertirse en una contienda real por Taiw\u00e1n, y si eso ocurriera, destrozar\u00eda la econom\u00eda mundial y amenazar\u00eda a la civilizaci\u00f3n humana con la aniquilaci\u00f3n nuclear. La izquierda internacional debe oponerse a esta intensificaci\u00f3n de la rivalidad interimperialista y a su guerra de microchips. Debemos rechazar el marco de Miller \u2012que comparte con el gobierno Biden\u2012, que respalda a EE.UU. y su supuesto&nbsp;<em>capitalismo democr\u00e1tico<\/em>&nbsp;frente a autocracias como China.<\/p>\n\n\n\n<p>EE&nbsp;UU y sus multinacionales presiden la desigualdad de la era del capitalismo depredador en su pa\u00eds, imponen la miseria en el Sur global y han demostrado estar dispuestos a arrasar pa\u00edses que se oponen a su dominio, desde Vietnam hasta Irak. Al mismo tiempo, debemos oponernos a China, con sus profundas desigualdades, sus horribles opresiones como la del pueblo uigur y sus ambiciones imperialistas. Debemos rechazar la lealtad nacionalista a cualquiera de los dos Estados y, en su lugar, construir la solidaridad internacional desde abajo entre los trabajadores, los oprimidos y los pueblos de naciones m\u00e1s peque\u00f1as como Taiw\u00e1n. Activistas de EE&nbsp;UU, China y del resto del mundo han empezado a abrir este camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudiantes internacionales chinos \u2012con el respaldo de activistas estadounidenses\u2012 organizaron acciones de apoyo a las manifestaciones con hojas de papel en blanco organizadas en China contra los cierres patronales. Radicales de todo el mundo han apoyado el levantamiento de Hong Kong, las luchas uigures por la autodeterminaci\u00f3n y los esfuerzos del pueblo taiwan\u00e9s por evitar verse atrapado en una conflagraci\u00f3n entre las dos grandes potencias.<\/p>\n\n\n\n<p>El movimiento obrero ser\u00e1 clave para impulsar esta solidaridad.&nbsp;<em>Labor Notes<\/em>&nbsp;ha llevado en el pasado a trabajadores chinos de gira por EE&nbsp;UU, trabajadores del sector tecnol\u00f3gico han creado frentes comunes a escala mundial en su sector y estudiantes chinos se han unido a sus compa\u00f1eros estadounidenses en la organizaci\u00f3n de sindicatos universitarios y huelgas como la de California. Y lo que es m\u00e1s importante, la izquierda estadounidense debe forjar lazos con la nueva izquierda china para oponerse al militarismo tanto de Washington como de Pek\u00edn. Con estos dos Estados luchando por el dominio de la alta tecnolog\u00eda y el capitalismo global, ahora es el momento de unir las luchas populares en todo el mundo por nuestra liberaci\u00f3n colectiva de lo que Martin Luther King llam\u00f3 los tres males del sistema: racismo, pobreza y guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Texto original:&nbsp;<a href=\"https:\/\/truthout.org\/articles\/bidens-chip-war-with-china-is-an-imperial-struggle-for-high-tech-supremacy\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Truthout<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n:&nbsp;<strong><em>viento&nbsp;<\/em>sur<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ashley Smith es escritor y activista socialista residente en Burlington, Vermont.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ashley Smith Fuente: Rebeli\u00f3n La rivalidad entre EE UU y China est\u00e1 que arde. 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