Pensamiento Crítico

Neurocapitalismo, fascismo e Inteligencia General Artificial. Cómo vencerlo

Aurora Despierta

Fuente: Kaos en la Red

Advertencia. Estimado lector/a. Si hasta ahora ignorabas la existencia del asunto objeto de este artículo, quizás creas que la autora “alucina”. Tómatelo con un poco de paciencia y comprobarás que las pruebas están a tu alcance por los medios más accesibles y acreditados del mundo, sin “noticias falsas”, bulos, frikadas ni conspiranoias, aunque de entrada te cueste creerlo, como a mí misma en un primer momento. En las Notas encontraréis información de primera categoría, reflexiones de largo alcance y acceso a recursos muy importantes.

Las secciones de este artículo son: PresentaciónI.- La amenaza tecno-neuronal capitalistaII.- ¿Dejamos el progreso en manos del capitalismo y su Estado?III.- ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo luchar?. La llave. NOTAS.

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Presentación. Como suele decirse “no ganamos para disgustos”, “ya éramos “pocos”, y ahora parió la abuela”. Por no retroceder más en el tiempo, tenemos la crisis no del todo superada de 2008, la pandemia de la covid-19 (con nula previsión y mala gestión), la crisis económica detonada por la pandemia (ya había “mar de fondo” para una crisis), el desempleo masivo, la década de recortes sociales que nos espera a cuenta de la reducción de la disparada deuda pública, el imparable cambio climático, el agotamiento de recursos naturales como el petróleo, la crisis de la biodiversidad y extinción de especies que nos afectarán también, el ascenso de los populismos de derecha y la ultraderecha, y un futuro fascismo, la creciente escalada militar con sus tensiones mundiales, la vigilancia masiva de la ciudadanía, los peligros de emergencia en un futuro no lejano de la Inteligencia General Artificial (IGA)… (NOTA 1). Y a esto se añade la tecnología neuronal.

Pero no desesperemos. Aunque muy “cuesta arriba”, tenemos posibilidades de salir airosos, triunfar, y esto puede empezar de una forma aparentemente muy modesta, pero tan poderosa como puede serlo una llave para poder abrir las puertas acorazadas de una fortaleza, aunque todavía quede pendiente conquistarla.

I.- La AMENAZA TECNO-NEURONAL CAPITALISTA.

No es magia, ni ciencia-ficción aunque lo parezca; es ciencia y tecnología muy real, de hoy, y sí, ¡da miedo!. Sobre todo cuando las advertencias no provienen de gente a la que fácilmente podrían descalificar como frikis o conspiranoicos, sino de acreditada competencia científica y gran prestigio, a las que se les atiende en medios de información convencionales importantes. Es el caso, como veremos detenidamente, de Rafael Yuste (español, pero reconocido mundialmente), destacado promotor de la investigación en esta área, pero que le está viendo “las orejas al lobo”, adivina un probable futuro desastre para la Humanidad, quiere alertarnos del peligro que acecha y propone su “solución”, proyectando su iniciativa (NeuroRights Initiative) a escala internacional (NOTA 2).

Algunos científicos del proyecto Manhattan, que inventaron y fabricaron la bomba atómica norteamericana, quisieron evitar que se lanzasen sobre la población civil, pero ya conocemos los resultados: dos bombas sobre Japón y una expansión militar-nuclear que todavía continúa (véanse estos documentales https://www.documaniatv.com/historia/hiroshima-la-verdadera-historia-video_af2820de8.html ; y https://www.documaniatv.com/historia/atomo-150-anos-de-mentiras-video_4a32ceb30.html ; hay más sobre el tema en la web ). Lo que las neurotecnologías se traen entre manos es mucho peor que las bombas atómicas, pues no habrá miedo a utilizarlas ya que no llevarán de inmediato a la extinción de la especie sino, como veremos, a su práctica esclavización mental, primero por otros seres humanos y después por las máquinas. ¿Pueden tener Rafael Yuste y otros como él, éxito en su pretensión, con sus propuestas “realistas” de reformas legales?

El capitalismo y su Estado burgués disponen de enorme capacidad para determinar y medios para condicionar, manipular nuestro comportamiento (NOTA 3). En último extremo, siempre pueden recurrir a la represión, mediante despidos, detenciones, multas, encarcelamientos y el derramamiento de sangre.

Lo que ya se ve venir con las neurotecnologías, muchas veces tras pasos aparentemente inofensivos e incluso beneficiosos (medicina, prótesis…), es algo todavía peor: el control directo del funcionamiento de nuestro cerebro mediante aparatos informático-mecánicos.

No son sólo las grandes empresas (como Microsoft , Facebook, Google,invirtiendo o comprando empresas innovadoras, punteras en esta investigación), sino especialmente los estados más importantes (Estados Unidos, China, Israel, etc.) y, en particular, desde sus organizaciones militares, los que impulsan la carrera por esas tecnologías. En Estados Unidos (EEUU), el presidente Barack Obama lanzo en 2013 la iniciativa llamada BRAIN (brain es cerebro en inglés; Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies, Investigación Cerebral a Través de Neurotecnologías Innovadoras Avanzadas). Dentro de esa iniciativa la principal promotora del desarrollo de los aparatos que permitirían esa intrusión en nuestras mentes (las ICC: interfaces cerebro-computadora o interfaces cerebro-máquina) es DARPA, agencia de proyectos de investigación avanzada del Departamento de Defensa de los EEUU, o sea, los militares de la primera potencia militar mundial.

Con determinados dispositivos neuronales, para estar conectados a internet, ya no se necesitará tener a mano un smartphone o un ordenador personal de mesa, pues nuestro cerebro lo hará sin más mediación que esos dispositivos.

Esta tecnología no consiste sólo en introducir electrodos en el cerebro, ni en cascos o gorras con cables para colocarse en la cabeza (seguir la actividad neuronal e intervenir en ella), sino que puede adoptar la discreta y estética forma de una diadema, incluso llegar a grados de miniaturización prodigiosos, que parecen magia, como el llamado “polvo neuronal” (chips inalámbricos y microscópicos) (véase el artículo de Clara Baselga-Garriga, en nota 2).

Aunque de momento lo más desarrollado es la tecnología para conocer la actividad mental, no hace falta ser conspiranoico, ni siquiera especialmente desconfiado, para sospechar que su principal interés no serán las aplicaciones en medicina (intervenir en el funcionamiento neuronal para curar, dotar de prótesis…), sino, como ya nos advierten, potenciar determinadas capacidades neuronales para crear “súper-soldados”, privilegiar las capacidades de una minoría social con poder económico y político, el espionaje de nuestra mente (incluso de los procesos subconscientes), el control de nuestros pensamientos, memoria y comportamiento. Ya se ha experimento en animales en el laboratorio. Por eso, en EEUU, la principal promotora no son los centros médicos, sino una agencia militar (DARPA), financiando, con grandes cantidades de dinero, en centros universitarios, las investigaciones que le interesan y orientando los esfuerzos en esa dirección si quiere que les llueva el dinero.

Ya sabemos cómo “garantiza” el capitalismo y su Estado burgués la igualdad social, incluso la llamada “igualdad de oportunidades” y la “igualdad de todos ante la ley”, cuando todavía se siguen imponiendo los sesgos racistas más brutales (véase, EEUU y el trato policial a los negros y su práctica impunidad pese a las muertes), o el sesgo de género contra las mujeres, manifiesto en la violencia de género. Pero el principal “sesgo” es el de clase social, impuesto por la extracción de la plusvalía en el trabajo (origen del beneficio capitalista), sea el trabajador/a blanco, negro o verde…, católico, protestante, musulmán, judío, budista, agnóstico, ateo… La neurotecnología llevará la desigualdad mucho más lejos.

Ya sabemos como “garantiza” el capitalismo el derecho a la identidad personal, cuando ni siquiera quiere que nos reconozcamos como miembros de la clase trabajadora y con unos intereses antagónicos a la existencia del capitalismo y su Estado, sino como individuos ciudadanos “libres e iguales ante la ley”, y separados por “raza”, identidad sexual, lengua, nación, religión…, cualquier cosa por arbitraria y estúpida que sea (lucha por barrios entre bandas, por equipos de fútbol…) que pueda contribuir a dividirnos y enfrentarnos (“divide y vencerás”). El capital es capaz de juntarnos a todos bajo su férula, pero procura dividirnos y enfrentarnos. La neurotecnología socavará todavía más nuestra identidad, incluso al nivel más privado, íntimo.

Ya sabemos como “garantiza” el capitalismo el libre albedrío cuando destila espontáneamente conciencia falsa sobre su propia naturaleza (intercambio justo, a cada cual lo suyo…) y nuestro lugar en ella (sometidos a la “sabiduría” de la “mano invisible” del mercado…), lo que podemos o no pensar y hacer (el llamado “fetichismo de la mercancía”, ver nota 3; el capitalismo como la última sociedad imaginable e insuperable…). Y desde la familia, la escuela, la universidad, el cuartel, la empresa, las iglesias, el entretenimiento, los medios de comunicación, los partidos políticos, etc., se dedica a una labor constante de “lavado de cerebro” para que no ejerzamos realmente nuestro libre albedrío, no sea que aspiremos a ser libres de verdad acabando con este sistema, y vivir una vida auténtica. La neurotecnología permitirá que se manipule todavía más nuestra voluntad, hasta esclavizarnos de hecho.

Ya sabemos del nulo respeto que empresas (las redes sociales, telecomunicaciones, etc.) y estados (servicios de espionaje, etc.), tienen por nuestra privacidad, pasando por encima incluso de la legalidad. Telefonía, internet, tarjetas de pago, de transporte, cámaras de videovigilancia, etc., se han convertido en campo abonado para que incluso ni siquiera sepamos bien quién conoce de nosotros hasta más que nosotros mismos. La neurotecnología convertirá la privacidad en algo ni siquiera pensable.

Conociendo su vocación intrusiva, es del género bobo pensar que no estarán interesados en explotar a tope las posibilidades que les ofrecerán las nuevas tecnologías de vigilancia y control de la actividad cerebral. Imaginemos lo que podrían hacer organizaciones estatales del corte de la CIA, la NSA y el FBI norteamericanos (expertos en la lucha “anti-subversiva”), la que fue la KGB “soviética”, la Gestapo nazi, y muchísimas más similares por todo el mundo, en el pasado y el presente.

Si nunca ha habido barreras éticas para la represión más salvaje, incluso genocida (por no remontarnos más atrás, recordemos el Cono Sur latinoamericano en la década de los 70s, Indonesia en los 60s), la guerra civil contrarrevolucionaria (sin ir más lejos, la española con Franco), para el bombardeo más asesino de la población civil (ciudades en la guerra civil española, en la II GM -fósforo sobre Alemania, napalm y bombas atómicas sobre Japón- , Vietnam, Siria, Palestina, etc.), y la escalada armamentística nuclear, tampoco las habrá en el futuro para las neurotecnologías.

Al contrario de lo que hace Yuste, no se puede comparar la eficacia de la deontología médica (curar, no matar; juramento hipocrático) para asegurar unas prácticas médicas éticas, y lo que sería necesario para que el capitalismo y sus estados renunciasen a aprovechar el potencial intrusivo y esclavizador de la neurotecnología, pues lo que está en juego (dinero, poder…) es muchísimo más importante para el capital y sus Estados que las consideraciones sobre derechos. Un “juramento tecnocrático”, como él propone, sería totalmente insuficiente, aunque pretendiésemos asegurarlo con determinadas medidas tecnológicas. Ya sabemos de lo que son capaces los hackers y las más importantes organizaciones privadas o estatales cuando quieren entrar en las bases de datos, infiltrarlas y hacerlo sin que la víctima (por poderosa que también sea) se percate de nada o pueda impedirlo. Sería como pretender obligar al capital a renunciar al beneficio, su razón de existir y motor de su movimiento. Es por eso por lo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH, acceso al documento de la ONU https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/ ), pese a limitarse a los ideales de un capitalismo “con rostro humano”, y la democracia burguesa, es violada a diario, sistemáticamente, con la miseria, la represión, las guerras, los desplazados, etc. Está en la naturaleza del capitalismo y su Estado burgués, y no se puede esperar otra cosa, como en el comportamiento del escorpión que pidió a la rana que le ayudase a cruzar el río sobre su espalda, pero en mitad del trayecto la picó con su aguijón venenoso y ambos se ahogaron, alegando el escorpión no poder evitarlo, pues está en su naturaleza actuar así, aunque también le vaya la existencia (en nuestro caso, la degradación de la Humanidad, ponernos en manos de la emergente IGA).

Surgirán iniciativas similares, como la que se debe estar desarrollando ahora en España de elaborar una Carta de Derechos Digitales (CDD). Pero por muchos que sean sus méritos, todas pecarán de lo mismo: dar una confianza al capitalismo y sus estados que no se merecen y que socavarán finalmente esos derechos. Sobre todo cuando la iniciativa parte del propio Estado, como ocurre con la CDD (parecido a aquello de “poner el gallinero al cuidado del zorro”).

¿Cabe hasta ahora mayor amenaza para la Humanidad que el armamento nuclear? ¿No hemos visto durante décadas como proliferaban esas armas y cómo, tras un cierto desarme, vuelve el rearme, con un potencial destructivo enorme, y aumentando el número de estados que cuentan con él? ¿Hay mayor contradicción y atentado a la DUDH que el riesgo del holocausto nuclear, quizás hasta la extinción de nuestra especie tras un “invierno nuclear”?

Los Estados Unidos (EEUU) desde hace un siglo cuando menos, se las dan de campeones de la democracia, y defensores de los derechos humanos, pese a su racismo interior, imperialismo, promoción de golpes de estado militares, y apoyo durante cuarenta años al régimen de Franco en España. ¿Acaso los EEUU no se han “pasado por el arco del triunfo” todos los derechos cuando hace sólo unos pocos años tenían cárceles clandestinas en muchos países, incluso europeos (¡tan democráticos y humanitarios!), y organizaban vuelos para transportar a los detenidos y torturados a la prisión-tormento de su base en Guantánamo (isla de Cuba), sin olvidar el caso sangrante de las torturas en su prisión de Abu Ghraib en Irak?. Ya no hay ningún interés en recordar las dimensiones de la destrucción de Vietnam y sus habitantes en la guerra que contra ellos sostuvo EEUU durante una década y que tantísimas protestas levantó en su día, despertando a toda una generación. A diario los estados, mediante mil y un variantes, sin el menor escrúpulo e impunemente, pisotean los más elementales derechos humanos.

El equipo de Yuste ha contactado con el gobierno chileno para incluir en la nueva constitución los neuroderechos. Recordemos que el Estado burgués democrático chileno es el que en los últimos tiempos ha venido desatando una enorme represión que ha costado vidas humanas, torturas, violaciones de mujeres, que contradice a la DUDH que ese mismo estado ha firmado, incluso a disposiciones “progresistas” que tenga la constitución actual, como ocurre siempre. ¿Se supone que ese mismo Estado y la misma burguesía a la que protege con su represión, respetarán los neuroderechos? Aunque figuren en la Constitución chilena, se convertirán en “papel mojado” cuando así convengan al capital y al Estado. Siempre podrán hacer trampas legales, y si son ilegales se asegurarían la impunidad ¡como siempre! (NOTA 4).

Por eso son ingenuos y a la larga están condenados al fracaso los esfuerzos bien intencionados de gente, como Rafael Yuste, que pretenden hacer frente a las amenazas de esta tecnología, a base de códigos éticos, deontológicos (como el de los médicos, el juramento hipocrático) y legislación que proteja nuestra privacidad (¿cómo la que viene “protegiéndonos” hasta hoy?), inclusión de “neuroderechos” en la DUDH y en las constituciones de los estados. Si el capitalismo y sus estados no se detienen en arrollar la naturaleza y provocar los desastres medioambientales conocidos y por conocer, y en masacrar a las oposiciones populares, en imponer dictaduras feroces, también pasarán por encima, como “papel mojado”, sobre leyes, códigos, declaraciones universales, etc., en cuanto les convenga. Es como querer imponer “puertas al campo”.

Este asunto y los esfuerzos de gente como Yuste, me recuerdan mucho lo que ya observé y critiqué a raíz de mi investigación sobre la Inteligencia Artificial General (IAG o IGA) y las pretensiones bien intencionadas, por ejemplo, de José Ignacio Latorre Sentís (véase mi texto referido en la NOTA 5).

Si la democracia burguesa no se detendría en recurrir a esos medios, aunque fuese selectivamente (NOTA 6), podemos imaginar lo que podría hacer un régimen de corte fascista-nazi (NOTA 7).

Peor todavía, y tampoco es ciencia-ficción, ni una frikada, sino algo muy serio reconocido por científicos del mayor prestigio. Esta tecnología, según se desarrolle más, se lo estaría poniendo “en bandeja” – controlar hasta nuestros pensamientos más íntimos y secretos -, a la emergencia de una Inteligencia General Artificial (IGA) hostil a nuestra especie (en principio, no puede ser de otra manera) (ver la nota 5).

Quizás alguien piense que todos estos son temores exagerados, hasta infundados. ¿Cómo en su día el temor a una guerra mundial, o al genocidio de los judíos, o a la bomba atómica, o las crisis de 1929, la del “petróleo” de 1973, la de 2008, o al espionaje masivo gracias a internet y la telefonía móvil, o a la crisis climática, a las pandemias hoy…? Demasiados “impensables”, “imposibles”, se vienen haciendo reales gracias al capitalismo y sus estados. ¿Vamos a tomarnos esto a la ligera cuando las mentes científicas y más preclaras nos advierten de sus peligros? ¿Seremos tan gilipollas?.

II.- ¿DEJAMOS el PROGRESO en MANOS del CAPITALISMO y su ESTADO?.

Si tenemos, en política, “memoria de pez”, es porque deseamos “seguir adelante”, alimentar nuestras esperanzas, olvidar cuanto antes las calamidades pasadas y a los caídos (aunque sean millones, incluidos niños, y atroz su final), y por eso somos adictos a tragarnos los cuentos y promesas que nos hacen para que no nos rebelemos, sean en forma códigos, leyes, declaraciones universales…

Pero pon a disposición del capitalismo y su Estado la bomba atómica, y la utilizará, pues su naturaleza explotadora y opresora, le impulsa a ello, no puede resistirse a la “tentación”. Pon en sus manos esta tecnología neurológica, y la aprovechará contra nosotros, aunque prometa solemnemente no hacerlo, si ve que con ello puede aumentar los beneficios de sus empresas y fortalecer el poder del control de su Estado. Es tan inevitable como todo lo que ya hemos visto.

Son ya demasiados los casos en los que se ha creído que una innovación tecnológica nos haría necesariamente más libres (internet) o que pondría fin a la guerra dada su atrocidad (la dinamita, la ametralladora, la bomba atómica…), pero nunca es así, pues todo tiene su cara B, su lado malvado, y el capitalismo y su Estado burgués, “no se cortan un pelo” a la hora de sacar partido de todo lo que se le ponga delante si puede contribuir a las ganancias y a su poder sobre las masas trabajadoras.

El papel del capitalismo y su Estado en la promoción de la tecnología ya no se parece a la historia del jovencito aprendiz de brujo al que se le descontrola completamente su encantamiento (véase la película de dibujos animados de Disney, con Mickey Mouse y los cubos de agua y fregonas que actúan por su cuenta), sino cada vez más a la del viejo y experimentado científico inventor, loco y malvado, que quiere dominar a la Humanidad y/o destruir el mundo.

Pero podemos quedar fascinados, deslumbrados e hipnotizados como conejos en medio de la carretera ante las luces brillantes de las innovaciones tecnológicas que nos arrollarán, obnubilados por la ideología del “progreso”, o (versión “marxista”) del “desarrollo de las fuerzas productivas” (¿todas? ¿también las neurotecnologías?, ¿hasta la emergencia de la Inteligencia General Artificial –IGA- que nos esclavice y extermine?). En el capitalismo decadente, las innovaciones tecnológicas más asombrosas, acusan cada vez más su potencial perverso y amenazante; es más, su impulso viene dictado muchas veces, directamente, por esos intereses, como se ve en el caso del liderazgo de organismos militares como DARPA.

El capitalismo, desde comienzos del siglo XX (en particular, con el estallido de la Primera Guerra Mundial), se ha convertido en una traba para el desarrollo (bien entendido, no sólo crecimiento) de la Humanidad, y cada vez más en una amenaza a su existencia. Pues no nos amenaza sólo con guerras apocalípticas, el desastre medioambiental sino, en el futuro próximo, también con la transformación en esclavos mentales e incluso en robots biológicos. El capitalismo ya es una amenaza para la Humanidad desde la Primera Guerra Mundial pues con ella destruía, en el corazón mismo de la civilización capitalista (Europa), a la potencial fuerza social capaz de acabar con él (el proletariado, la clase trabajadora), no sólo físicamente (la matanza), sino sobre todo políticamente (obligándolo a matarse entre sí, anulando el internacionalismo proletario, vital para poder acabar con el capitalismo mundial). Con la Segunda Guerra Mundial, la barbarie fue todavía más lejos y alcanzó su culmen con el inicio de la era nuclear armamentista que todavía puede aniquilarnos a todos. Los anteriores modos de producción (esclavista, feudal…) llegado un momento, se convirtieron en una traba, un estorbo al desarrollo de la Humanidad, pero pese a las barbaridades que pudieran cometer, nunca llegaron a ser una amenaza para la existencia de la Humanidad, lo que sí se puede decir del capitalismo desde el comienzo del siglo XX, pues durante el tiempo precedente (siglo XIX y anteriores), incluso con sus miserias, brutalidades y desastres, no alcanzó jamás semejante estatus ¿y aun así le negaremos ahora su condición de decadente y superable ya?.

Por eso, desde el punto de vista humano crítico (la medida de las cosas, no la opinión que el sistema capitalista tendría de sí mismo si pudiese o la de sus fieles servidores), el capitalismo es desde entonces una sociedad decadente que debiera haber desaparecido hace un siglo pues podía haber sido sustituida por una sociedad mucho mejor (socialista-comunista); sociedad decadente que a estas alturas sólo podría ser celebrada por una IGA, al considerarla su “madre” por permitir su emergencia. Durante su época ascendente (siglo XVIII-XIX) la Humanidad (con su debilidad moral) era incapaz de generar progreso si no era dentro del marco del capitalismo. Desde comienzos del siglo XX el progreso de la Humanidad es posible y necesario sin el capitalismo, convertido en un estorbo y amenaza existencial, y que con su Estado burgués se ha dedicado a aplastar a quienes se han atrevido a cuestionarlo.

En tanto el capitalismo no fuese un sistema decadente, sólo podríamos esperar a que siguiese desarrollando su papel progresista para la Humanidad, y no deberíamos pensar en hacer una revolución socialista-comunista, pues no sería viable al no estar maduras las condiciones objetivas para ello. Si no fuese decadente, todas las calamidades que venimos sufriendo (guerras mundiales, muchas guerras locales, crisis, despilfarro, armamentismo, dictaduras, degradación del medio natural, extinción de especies…) serían el precio a pagar, pues el balance seguiría siendo claramente positivo para la Humanidad con el capitalismo y sus estados. En esas condiciones objetivas, los trabajadores/as no podrían aspirar al poder, pues tampoco podrían haber hecho las cosas mejor que el capitalismo ya que las condiciones objetivas materiales no estarían maduras para la organización de una sociedad socialista-comunista. Si no fuese decadente, deberíamos esperar a que el capitalismo desarrollase “todas las fuerzas productivas de las que sea capaz” (a la par inseparable, sobre todo en el tiempo, de las destructivas, como el armamentismo, y la consiguiente degradación medioambiental), ¿y nos ponga al límite de la esclavización neurológica y la emergencia de la IGA para concluir que, entonces ya sí, se ha convertido en decadente y en una amenaza, a riesgo de que no tengamos fuerzas para resistirnos a eso y menos para hacer la revolución?

La realidad es que la burguesía viene demostrando de sobra que ya no tiene un papel progresista que jugar ni para desarrollar la democracia (represión, recorte de libertades, violación de la privacidad, ultraderecha, fascismos, dictaduras militares…), ni para evitar o afrontar el hambre y la miseria en el mundo, la crisis del cambio climático, ni las pandemias, ni la robótica, ni las neurotecnologías, ni la inteligencia general artificial, ni la extinción de especies, ni el agotamiento de recursos naturales, ni…. Sólo el poder de los trabajadores/as podría abordar con un criterio social justo y un interés genuino por el futuro de la Humanidad (no la prioridad al beneficio mercantil, al dinero), los potenciales negativos y riesgos existenciales que todo eso entraña. A la burguesía no le queda ninguna tarea histórica pendiente que sólo ella pueda culminar satisfactoriamente para la Humanidad (ya acabó hace más de un siglo con lo que quedaba del feudalismo y las monarquías absolutas, y creó las condiciones materiales sociales que podían pasar a la gestión de los trabajadores/as asociados liberados de la condición asalariada…), y menos en derechos humanos y que, por tanto, justifique su permanencia liderando la sociedad y establecido su poder con su dominio de los medios de producción y con el Estado burgués.

El capitalismo no desarrollará más las condiciones para que los trabajadores/as asociados tomen el dominio de los medios de producción mundiales, sino que tiende a desplazarlos y desposeerlos todavía más: desempleo por la robotización; subsunción (sometimiento, subordinación) no sólo formal –cumplir la jornada laboral- y real –supeditados a las conveniencias de la maquinaria y la explotación- sino vital –neurotecnologías aplicadas al trabajador/a-. No facilitará más la superación de la división social y clasista del trabajo, sino a reforzarla: clase dominante “mejorada” con la neurotecnología, trabajadores/as más subordinados a la dirección de la clase dominante y la inteligencia artificial.

La negativa a considerar decadente a esta civilización no es más que el reflejo del culto a los valores económicos del capital, en lugar de poner por delante los intereses de los trabajadores/as y de la Humanidad, aunque usemos un lenguaje marxista (“todavía no se han desarrollado todas las fuerzas productivas posibles en el capitalismo” ¿todas? ¿hasta las neurológicas y de la IGA?). Para declarar decadente al capitalismo la condición no es la incapacidad absoluta del desarrollo de las fuerzas productivas, el estancamiento total, el retroceso económico, el colapso, sino simplemente que se haya convertido en una traba (estorbo, dificultad) para el desarrollo de la Humanidad, y que existan las condiciones objetivas para sustituirlo por algo mejor; ya es un estorbo, ya se dan de sobra las condiciones para poder superarlo, desde comienzos del siglo XX, y además es una amenaza existencial.

Las condiciones objetivas (materiales) para la sustitución de la civilización capitalista por otra humanamente mejor no sólo están de sobra maduras, sino que ya se están empezando a “pudrir” y pueden llegar a hacer imposible esa superación (completa degradación medioambiental, cambio climático desbocado, “invierno nuclear” a cuenta de la guerra atómica, dominados por la IGA…). En cuanto a las condiciones subjetivas (conciencia, combatividad…, su traducción en organización…), su desarrollo (peor que muy pobre) tiende también a frustrarse por la degradación de las condiciones objetivas: disgregación de la clase trabajadora tradicional y pérdida de la identidad de clase, auge del narcisismo, irracionalismo, teorías de la conspiración, fundamentalismos y fanatismos religiosos (no sólo islamistas, sino cristianos…), negacionismo de la evidencia histórica o científica, ideologías de corte fascista… (NOTA 8).

Negar la decadencia, y limitarnos a los planteamientos al estilo de Yuste, es como “opio para el pueblo”, pues nos lleva a seguir confiando en el papel progresista del capitalismo (a cuenta de las innovaciones tecnológicas, eficiencia de la propiedad privada empresarial y el mercado, etc.) y su Estado burgués (supuesto garante de las libertades y derechos humanos…).

También nos lleva a los anticapitalista a justificar que hasta ahora lo hayamos hecho tan mal políticamente para superar el capitalismo o, cuando menos, incrementar exponencialmente la conciencia anticapitalista, con la falsa creencia consoladora de que no podríamos haberlo hecho mucho mejor desde comienzos del siglo XX, aunque lo hubiésemos querido, pues “las condiciones objetivas, materiales, no estaban maduras durante todo este tiempo para hacer la revolución contra el capitalismo”, lo que hacía inevitable que tampoco estuviesen maduras las “condiciones subjetivas” (aspiración, conciencia, combatividad, autoorganización, lucha), por lo que pretenderlo no habría sido más que voluntarismo. No lleva a creer que, en el caso extremo y por circunstancias excepcionales, de haber triunfado en la primera mitad del siglo XX (o incluso en la segunda mitad) la revolución en Alemania, Reino Unido, EEUU…, habría sido inevitable su rápido retroceso otra vez hasta el capitalismo y su Estado burgués, pues no se podría saltar voluntaristamente esa etapa histórica no agotada y que todavía sería imprescindible para el desarrollo de la Humanidad (con el liderazgo de la burguesía); tan imposible como pretender que un niña de cinco años se convierta en madre biológica.

Así no nos vemos impelidos a replantearnos nada, sino a la autocomplacencia, reconfortarnos para seguir como hasta ahora, profundizando en la senda que nos ha llevado a una derrota tras otra (véanse los textos de la nota 1, sobre todo los dedicados al Programa), hasta la derrota más absoluta, por mucho que estemos confiados en que “de derrota en derrota, hasta la victoria final”.

Con estas concepciones, de hecho, nos prohibimos aspirar a superar el capitalismo y su Estado (sí podemos fantasear, pero como niños incapaces de hacer realidad sus sueños), nos condenamos a una lucha a la defensiva, hasta en lo ideológico (pues no podemos cuestionar el capitalismo hasta su raíz y ni siquiera su necesidad actual), y por consiguiente, ante la ofensiva constante de la burguesía y su Estado, a retroceder cada vez más, a recular, a perder terreno, a debilitarnos y derrotarnos (como venimos comprobando desde hace décadas), para acabar en el futuro convirtiéndonos en súbditos neuronales del capitalismo fascista y, finalmente, en “bio-robots” conectados a la Inteligencia General Artificial y sirviéndola (estudia el tema con los textos que recomiendo en la nota 5 y comprobarás que para nada se trata de una frikada o ciencia-ficción terrorífica, sino de un potencial muy real).

III.- ¿QUÉ PODEMOS HACER? ¿CÓMO LUCHAR?. La LLAVE.

El mayor mérito de las iniciativas de gente como Yuste o Latorre no es lo que proponen como solución, sino que sus propuestas demuestran a los ojos de cualquiera la enorme gravedad (existencial) de las amenazas que representan la neurotecnología y la inteligencia artificial en vías de convertirse en general.

Por consiguiente, teniendo en cuenta los pros y contras que he presentado a esa iniciativa ¿qué debemos hacer?.

¿Debemos estar a favor o en contra de los neuroderechos, y de la iniciativa de Yuste y cía.?. No podemos estar, sin más, ni a favor, ni en contra. Debemos estar a favor por la denuncia y advertencia que supone, pero mostrarnos muy críticos por sus enormes limitaciones, y contrarios porque contribuirá a crear ilusiones en un capitalismo neurotecnológico “con rostro humano” y en un Estado burgués preservador de nuestros derechos humanos.

Favorablemente por: A) Fuentes reconocidas mundialmente por su valía científica e incluso relación con las más altas instancias del poder (Yuste convence a Obama y éste impulsa el programa BRAIN), advierten de los enormes peligros de la neurotecnología y de su ligazón con la inteligencia artificial, y la noticia es difundida incluso por medios de comunicación convencionales y de gran difusión. Esto facilitará mucho la credibilidad de nuestra denuncia ante los sectores populares más ignorantes y escépticos, así que debemos aprovecharlo a tope. De hecho, si no fuese por Yuste, mi denuncia en este artículo habría sido mucho más difícil de plantear y de creerse, y yo misma no me habría enterado de la existencia de su iniciativa y de muchos detalles tecnológicos si no hubiese leído la información de El País (simplemente por cuestión de tiempo y energías, no puedo atender a todo lo que me gustaría). B) La constancia de los neuroderechos en los códigos deontológicos, la legislación, DUDH y constituciones, en el mejor de los casos tal vez nos proteja un poquito, dificulte un poco el neurocapitalismo, pero sobre todo nos facilitará poner en evidencia que unos derechos humanos fundamentales son violados sistemáticamente por el capital y su Estado, lo que es importante sobre todo cara a los sectores menos conscientes y formados en tecnología de las masas populares.

Nos encontramos tan débiles y además en un momento tan crítico para la Humanidad, que no podemos caer en sectarismos que sólo contribuyen a aislarnos más y debilitarnos a todos, y hacerles más fuertes a ellos.

Críticamente por: Debemos dejar bien claro que creer en las limitaciones legales a las ICC como una solución efectiva y definitiva es no sólo irreal, utópico (en el peor sentido de la palabra), sino plantear el problema totalmente a la defensiva (a base de intentar reformas), y al no plantear la batalla en el terreno real que nos favorece, condenarnos finalmente a la derrota más completa, por muchas reformas legales que se consigan (sobre el papel); como creer que impediremos los crímenes de un psicópata sádico y asesino a base de discursos morales o las prohibiciones legales, en lugar de ir a por él, arrestarle y ponerlo a buen recaudo de por vida.

No basta con advertir de riesgos, con la ilusión de que podrían resolverse en el marco del capitalismo. Es preciso denunciar claramente que el capitalismo ya no puede garantizar a la Humanidad un progreso real y seguro, pues se ha convertido en una amenaza existencial, y por ello, irresponsablemente, “juega con fuego” con potenciales amenazas existenciales (como la crisis climática, la extinción de especies, la IGA). Seguir sembrando ilusiones en la progresividad del capitalismo, nos pone a la defensiva, y nos condena a la derrota y el desastre total.

Por eso, el peso respectivo de lo favorable y de lo crítico a iniciativas como la de Yuste y cía., dependerá de las circunstancias (nivel de conocimiento de la problemática, logros de la iniciativa, grado de las ilusiones que genera; diferentes públicos a los que nos dirigimos a la hora de explicarnos, para hacernos entender mejor y que avancen en conciencia…).

Para librarnos de esta amenaza adicional, esta nueva “espada de Damocles” que tiende sobre nuestras cabezas el capitalismo y su Estado burgués y a la que no renunciarán (como no renuncian a las guerras, la bomba atómica, la tortura…), no hay más remedio que apuntar contra las causas últimas, es decir, la existencia del propio capitalismo y su Estado.

Para orientarnos en la buena dirección, necesitamos unos ejes táctico-estratégicos muy similares a los expuestos en mi texto sobre el antifascismo (véase la Nota 7).

Si queremos ir a la raíz de esta planta de frutos venenosos, debemos poner el acento especialmente en la raíz del capitalismo, de su Estado y toda su civilización, que no es otra que la explotación del trabajo asalariado, la plusvalía o parte del trabajo nunca pagada y origen de la ganancia capitalista, objetivo motor impulsor de todo el sistema (NOTA 9).

¿No sería esto ir demasiado al fondo sin necesidad? ¿Cómo establecer la relación entre las neurotecnologías y la explotación, el beneficio, la plusvalía?

Si el capitalismo, desde su nacimiento, explota directamente nuestro trabajo en la producción de mercancías, y ya se aprovecha hoy hasta de nuestros datos en telefonía, internet, tarjetas de crédito,…, para facilitar la realización de sus beneficios (vendernos mercancías), el control cerebral mediante las neurotecnologías permitiría no sólo profundizar en eso, sino una mayor explotación de la capacidad de trabajo, además del control ideológico, político, represivo por parte del Estado burgués, con el consiguiente aumento de las desigualdades e injusticias sociales, al punto de crear seres humanos mejorados en sus habilidades entre los ricos, y seres humanos “lobotomizados” entre los pobres. De ahí que algunos llamen a esto “neurocapitalismo”. Pero hasta que eso se dé, y precisamente para evitar que llegue a convertirse en una realidad diabólica, lo que debemos hacer es denunciar la explotación tal como se da ahora en el capitalismo, para así deslegitimarlo y poder pasar a la ofensiva, primero ideológica, y luego política. Esto es, la denuncia del mecanismo de la plusvalía.

La tecnología neural facilitará el control de los trabajadores/as mientras laboran y en su “tiempo libre”; el control mental de las crecientes masas de desempleados a cuenta de la robotización de la economía y, finalmente, el sometimiento de los humanos a las máquinas inteligentes.

La tecnología neuronal no serviría sólo para ayudar (como lo hace una prótesis) o para controlar nosotros mejor a la inteligencia artificial, sino más bien a supeditarnos más a ella en el trabajo, a que ella nos controlase mejor a nosotros, más directamente, sobre todo caso de emerger una IGA, situación que las tecnologías neuronales, al volvernos más sumisos, controlables y conectados constantemente a la inteligencia artificial, hace más probable, y que además nos pille totalmente por sorpresa (como advierten los escenarios previstos para una probable IGA).

Creo que no es necesario argumentar aquí más para quien tenga sólo un poquito de imaginación y sepa lo que puede ocurrir con un régimen fascista (fascista, nazi, militar…) o con todo el arsenal de control y vigilancia ya existente además del potencial terrorífico que tendría una Inteligencia General Artificial, como advierten científicos del mayor prestigio, y he demostrado sin lugar a la menor duda en mis textos (ver en la nota 5).

Si la Humanidad ha llegado a este punto de peligro para su propia existencia es, en gran parte, por nuestra desorientación, y la falta de ambición para conseguir orientarnos, nuestro “pasotismo” y alegre inconsciencia, se convierte en nuestra tragedia en esta época crucial para la Humanidad. Debemos comprender que al capitalismo y al Estado burgués hay que matarlos directamente, pues son la causa social fundamental de nuestros males y no están preñados de autoliberación proletaria (clase trabajadora), sino de engendros (miseria, represión, crisis climática, holocausto nuclear, neurotecnologías fascistas, IGA…). El capitalismo y su Estado burgués son indomables por mucho que se los quiera gestionar “democrática, socialmente” por los trabajadores/as, etc., como un animal carnívoro no puede sobrevivir como lo hace una planta, ni siquiera como herbívoro.

En un mundo donde el sistema social, como un pantano, emana espontáneamente ideas que son como gases venenosos, imponiéndose la confusión y el irracionalismo más desaforado y antihumano, es fundamental disponer de un ancla que nos asiente firmemente en la realidad en lugar de ir a la deriva, y de una brújula que nos dé la certeza de orientarnos ante tanta teoría y explicación desorientadora. Y esto nos lo da la teoría revisada de la plusvalía. Claro que para navegar y llegar a destino, hacen falta muchos más recursos (nave en condiciones, saber navegar, carta de navegación, etc.; organización, estrategia y táctica…).

La teoría revisada de la plusvalía permite una visión general, histórica e internacional de nuestra civilización, centrar la atención sobre la causa última de gran cantidad de fenómenos que nos flagelan y así también comprenderlos mejor, en lugar de aisladamente o estableciendo relaciones equivocadas, atacar a la causa en lugar de quedarnos, como siempre, en el tratamiento multi-sintomático interminable, atacar a la raíz en lugar de limitarnos a podar una ramas que acaban adquiriendo más vigor. Permite dar una explicación racional accesible a todos, contribuyendo así a evitar las derivas irracionales, las teorías conspiranoicas, la búsqueda de “cabezas de turco” o “chivos expiatorios”, y de “salvadores” carismáticos (la angustia, la ira, la necesidad de sentido, puede arrojarnos en brazos de nuevos Mussolini, Hitler, Stalin…), las “salidas” nacionalistas, xenófobas, militaristas, la multitud de falsas soluciones (reformismo antineoliberal, Capitalismo de Estado, autogestión “obrera” de las empresas, cooperativismo, vuelta a una sociedad preindustrial…), etc., que proliferarán en un mundo cada vez más caótico, peligroso y antihumano, buscando desesperadamente “explicaciones” simples y “soluciones” fáciles (más sencillo y cómodo que lo único eficaz: superar el capitalismo y sus estados), desviándonos de la verdadera solución, contribuyendo a agravar más nuestros problemas, e impidiendo que se levante una alternativa salvadora y una fuerza social capaz de imponerla.

Precisamente la teoría de la plusvalía permite comprender que lo principal, lo tenemos en común, nos une a todos los trabajadores/as asalariados del mundo, en lugar de confundirnos con la pequeñas diferencias (de “raza”, nacionales, religiosas…) que atiza la burguesía para dividirnos y enfrentarnos. Que somos nosotros/as lo que producimos la plusvalía y también los que podemos acabar con esa producción y con ello con el capitalismo. Que podemos constituirnos en la fuerza social anticapitalista y pro-comunista.

Si queremos que surja una fuerza social capaz de acabar con el capitalismo (evitar la llegada del neuro-fascismo, y la emergencia de la IGA), deberá estar constituida sobre todo por los trabajadores/as asalariados. Eso no se puede conseguir haciendo el mismo tipo de labor sindical y política que hasta ahora. El anticapitalismo imperante no llega en su denuncia hasta la raíz (la mayoría de las veces no pasa de la denuncia del neoliberalismo). Por ello hay que denunciar la plusvalía (con mi revisión teórica). Sólo así conseguiremos que el anticapitalismo vaya hasta el fondo, se haga uña y carne con las masas trabajadoras, y se forje la fuerza social capaz de acabar con el capitalismo y su Estado burgués, liberándonos del origen de tantísimas amenazas para la Humanidad. Así de trascendental es el asunto.

Por tanto, la teoría revisada de la plusvalía no es un asunto académico, ni para especialistas, sino una cuestión vital, existencial, para nuestra época, para poder alumbrar y orientar nuestro futuro, abrir las puertas de la muralla.

Os dejo aquí para que ahora paséis un poco de miedo, le deis alguna vuelta a lo dicho, y luego reaccionéis inteligentemente, PASANDO ESTE ARTÍCULO a todos los que podáis. Gracias.

NOTA 1.- Para profundizar, en mis textos: “Nuestra culpa en la covid-19 por no luchar contra la austericida LOEPSF” (28-7-2020) —- De haber luchado contra la súper-ley LOEPSF, motor de todos los recortes sociales (incluidos los sanitarios), los habríamos reducido y seguramente habría muerto menos gente, el desastre económico sería algo menor y nos habríamos fortalecido mucho en la resistencia contra la estrategia austericida, tanto en España como en Europa a cuenta del “padre” de la LOEPSF, el TSCG de la UE. https://kaosenlared.net/nuestra-culpa-en-la-covid-19-por-no-luchar-contra-la-austericida-loepsf/ Una errata evidente pero que no quiero dejar pasar, cuando digo “y posiblemente las consecuencias económicas y sociales no habrían sido menores”. Originalmente decía “no habrían sido tan enormes”. Al querer modificar y poner “menores” se me olvidó suprimir “no”. Por tanto, como dicta el sentido general del texto, debe decir “sociales habrían sido menores”. ——— “Morir, covid-19, narcisismo, capitalismo y recortes. Alternativas” (21-7-2020) — https://kaosenlared.net/morir-covid-19-narcisismo-capitalismo-y-recortes-alternativas/ ————- “Recortes salvajes en la década 2020. ¿Qué hacer?” (10-7-2020) https://kaosenlared.net/recortes-salvajes-en-la-decada-2020-que-hacer/ Previsiones del Banco de España de deuda pública para el 2030, y los objetivos de los acuerdos europeos (TSCG y PEC) y de la ley española (LOEPSF) que, para reducirla, llevarán a una ofensiva de recortes salvajes para esta década. La estrategia para enfrentarlos con éxito ————– «“Por un futuro brillante” de Paul Mason. Sin capitalismo» (15-3-2020) –reseña y comentario crítico del libro ofreciendo materiales para avanzar — https://kaosenlared.net/por-un-futuro-brillante-de-paul-mason-sin-capitalismo/ Lo copian en http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/352488 (pone libro pdf en el titulo, cuando no es así) —————– “Crisis triple ¿Derrota total y destrucción en este siglo?” (18-2-2020) — largo documento sobre la crisis de civilización, del sujeto revolucionario y de la teoría revolucionaria, y prospectiva del curso histórico — https://kaosenlared.net/crisis-triple-derrota-total-y-destruccion-en-este-siglo/ —————- “Horizonte 2050, superando el capitalismo o condenados” (20-12-2019) – estudio de la cuestión del colapso de esta civilización, y propuesta mundial de un eslogan-marco para la confluencia de las luchas y la elaboración política, sucesor del de “Otro mundo es posible” — — https://kaosenlared.net/horizonte-2050-superando-el-capitalismo-o-condenados/ ———– “Capitalismo: modo de vida decadente. Notas sobre estrategia y táctica” (20-10-2016) – Libro, archivo PDF de 200 páginas — http://kaosenlared.net/capitalismo-modo-de-vida-decadente-notas-sobre-estrategia-y-tactica/ —- Para descargar directamente el archivo pdf — http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2016/10/Decad-capit-estra-tact-EN-PDF1.pdf

De otros, los libros: “Crítica a los Programas de Mínima y Máxima. Sobre la problemática del programa revolucionario” Raúl Novello y Aníbal Prado https://drive.google.com/file/d/0BydHI1oNjF0kS21yVndZdmVndkE/view ——— “Critica al Programa de Transicion de Leon Trotsky” Raúl Novello y Pandy Suárez” http://www.rebelion.org/docs/203943.pdf — y https://es.communia.blog/files/2018/05/critica-programa-de-transicion.pdf . Publicaron cuatro números de una revista, desaparecida (una pena), pero se puede acceder al número 1 “Revista Teoría y Praxis, año 1 nº 1 septiembre de 2015” — https://www.academia.edu/16511767/Revista_Teoria_y_Praxis_N1 , se puede leer en pantalla.

NOTA 2.- En el periódico El País, del domingo 16-8-2020, suplemento Ideas, los siguientes artículos: “La revolución del neurocapitalismo” de Rafael Yuste, español, neurobiólogo, trabaja en la Universidad de Columbia de Nueva York y en el Donostia International Physics Center de San Sebastián, e impulsor inicial del proyecto BRAIN y miembro de su Consejo Asesor (al menos durante un tiempo). Registrándose puede leerse con el título de “La neurotecnología ya lee cerebros: protejamos nuestros pensamientos”; “Interfaces cerebro-máquina que ya están aquí” de Clara Baselga-Garriga, bióloga molecular que trabaja en el NeuroRights Initiative de la Universidad de Columbia de Nueva York. Registrándose puede leerse con el título “El ‘iphone cerebral’ está en marcha”.

Leed el artículo en El País, dedicado a Yuste: Por qué hay que prohibir que nos manipulen el cerebro antes de que sea posible. El científico Rafael Yuste, impulsor de la mayor iniciativa para conocer el cerebro, reclama a los Gobiernos la creación de nuevas leyes frente a los riesgos de la neurotecnología” (13-2-2020) (no pongo el enlace porque creo que sigue estando prohibido, basta con que copiéis el título y lo peguéis en el buscador del navegador).

Sobre el “polvo neuronal” o “polvo neural” o “polvo inteligente” o neural dust o Smartdust, además del artículo de Baselga, bastar preguntar en internet para obtener resultados. Por ejemplo: “Sensores neuronales inalámbricos diminutos” https://www.thenewnow.es/tecnologia/sensores-neuronales-inalambricos/ . “Estos sensores de polvo neuronal del tamaño de un grano de arena podrían monitorear tu cerebro” https://improva.es/technology/estos-sensores-de-polvo-neuronal-del-tamano-de-un-grano-de-arena-podrian-monitorear-tu-cerebro/ . “Biosensores de nanotecnología y polvo neuronal” https://www.akashicos.org/post/biosensores-de-nanotecnolog%C3%ADa-y-polvo-neuronal . “Neuroprótesis ¿Te implantarías un chip en el cerebro?” https://www.publico.es/ciencias/neuroprotesis-implantarias-chip-cerebro.html con un proyecto “inocente” financiado por DARPA (la agencia de investigación tecnológica, del Pentágono, militar).

En la Wikipedia, pero teniendo en cuenta sólo las aplicaciones positivas, de tipo médico https://en.wikipedia.org/wiki/Neural_dust No parece lógico que esa tecnología sea el objetivo de la generosa financiación por el Ejército en lugar de por los organismos dedicados a la salud pública, si su interés principal fuese destinarla a fines médicos.

Sobre la interfaz cerebro-computadora (ICC), una introducción en https://es.wikipedia.org/wiki/Interfaz_cerebro-computadora ; otro https://sinapticas.com/2018/12/10/interfaz-cerebro-computadora-la-nueva-tecnologia-en-aumento/

Audios de Rafael Yuste en ivoox https://www.ivoox.com/Rafael%20Yuste_sb_f_1.html ; en concreto https://www.ivoox.com/inteligencia-artificial-neuroderechos-audios-mp3_rf_33045199_1.html ———- https://www.ivoox.com/los-neuroderechos-deben-incluirse-declaracion-universal-audios-mp3_rf_41661159_1.html

En Youtube hay muchos videos de charlas y entrevistas a Rafael Yuste. Uno muy relacionado con el tema de este artículo Rafael Yuste – Neuroderechos y la privacidad mental – Congreso Futuro 2019 https://www.youtube.com/watch?v=yeJOLmjILG8 . La misma charla en CF201938 – Charlas del Futuro – Rafael Yuste https://vimeo.com/383574014

Los “neuroderechos” que reclama Yuste dan la idea de lo que está en peligro y quiere proteger. En el artículo de El País “Por qué hay que prohibir que nos manipulen el cerebro antes de que sea posible.” 13-2-2020, se incluyen los cinco “neuroderechos”, con una versión comentada de la fuente en inglés https://neurorights-initiative.site.drupaldisttest.cc.columbia.edu/sites/default/files/content/The%20Five%20Ethical%20NeuroRights%20updated%20pdf_0.pdf ) . La versión directa en español del documento de NeuroRights Initiative (https://nri.ntc.columbia.edu/ —- https://nri.ntc.columbia.edu/content/spanish-webpage —- https://nri.ntc.columbia.edu/sites/default/files/content/The%20Five%20Ethical%20NeuroRights%20-%20Spanish%20version.pdf . La reproduzco a continuación:

Los Cinco Neuro Derechos: El Derecho a la Identidad Personal: Deben desarrollarse límites para prohibir que la tecnología altere el concepto de uno mismo. Al conectar el cerebro de individuos a computadoras, la Neurotecnología podría borrar la línea entre la conciencia de una persona y las entradas tecnológicas externas. — El Derecho al Libre Albedrío: Las personas deben poder tomar y tener control sobre sus propias decisiones, sin la manipulación de neurotecnologías externas desconocidas. —– El Derecho a la Privacidad Mental: Todos los datos obtenidos tras medir la actividad neuronal («NeuroDatos») deben mantenerse privados. Además, la venta, la transferencia comercial y el uso de datos neuronales deben estar estrictamente regulados. ——- El Derecho al Acceso Equitativo a la Aumento Cerebral: Deben establecerse pautas que regulen el desarrollo y las aplicaciones de las neurotecnologías de aumento mental a nivel internacional y nacional. Estas directrices deberán basarse en el principio de justicia y garantizar la igualdad de acceso a todos los ciudadanos. —— El Derecho a la Protección Contra Sesgos: Las contramedidas para combatir el sesgo deberán ser establecidas de manera estándar en el aprendizaje automático. El diseño del algoritmo debe incluir la entrada de distintos grupos de usuarios para abordar el sesgo de manera total.”

Aunque no trate expresamente la cuestión de las neurotecnologías, se le puede aplicar lo que dice este interesante artículo de El País (31-7-2019) de Javier Salas “Los intereses comerciales marcan el futuro de la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas definen el desarrollo de este campo científico decisivo al acaparar a los mejores expertos y elegir quién tiene acceso a sus recursos.”

Véase este artículo “La Neurociencia entra en su siguiente nivel: llega el Neurocapitalismo. Y sí, entraña sus (grandes) riesgos” https://www.elblogsalmon.com/economia/neurociencia-entra-su-siguiente-nivel-llega-neurocapitalismo-entrana-sus-grandes-riesgos . También éste, de una fuente nada sospechosa de promover el radicalismo (la Comunidad del conocimiento del banco BBVA): “¿Estamos preparados para la llegada del ‘neurocapitalismo’?” https://www.bbvaopenmind.com/tecnologia/innovacion/estamos-preparados-llegada-del-neurocapitalismo/

NOTA 3.- Véase para un estudio a fondo, mi texto «“La sociedad autófaga” de Jappe. Capitalismo y narcisismo» (6-2-2020) – una presentación y comentario extenso del libro de Anselm Jappe, destacado miembro de la corriente llamada de la “critica del valor” (wertkritik en alemán), aportando importantes recursos para ampliar y profundizar en su conocimiento – https://kaosenlared.net/la-sociedad-autofaga-de-jappe-capitalismo-y-narcisismo/ — Lo copian en https://www.asociaciongerminal.org/?p=2779

NOTA 4.- Cuando sueltan los discursos sobre el respeto a nuestros derechos, es como para echarse a reír al conocer casos escandalosos como el sufrido por el Vicepresidente segundo y la Ministra de Igualdad del Gobierno de España (Pablo Iglesias Turrión e Irene Montero Gil, cónyuges, representando ambos a la coalición electoral de izquierdas Unidas Podemos en el gobierno de coalición con el PSOE) e hijos que, durante cuatro meses, siguen sometidos al acoso e intimidación, y delitos de odio (en su domicilio y en sus vacaciones en un pueblecito), por parte de miembros de de partido parlamentario Vox, falangistas y ultraderecha en general. El Estado, tan “diligente y contundente” en ocasión de protestas legítimas, mediante identificaciones, multas, detenciones, gaseamiento, pelotas de goma, pérdida de un ojo y hasta de la vida, largas prisiones preventivas y condenas injustas, se vuelve extrañamente impotente ante la actuación más simple de la ultraderecha, desamparando incluso a ¡miembros de su gobierno!. ¿Qué hace el resto del gobierno, en particular el Presidente y el Ministro del Interior, del PSOE, y la fiscalía, y los jueces y su jerarquía?. Siendo así para ellos ¿cuánta protección podríamos esperar los ciudadanos “de a pié”?. Algo semejante habría sido impensable si los acosadores fuesen de izquierdas, y el acosado un ministro del PP. De esta manera, el resultado no puede ser sino que la ultraderecha se envalentone y aumente su influencia en las policías, ejército, jueces… instituciones que, en parte, se han heredado del franquismo (véase sobre la relación entre el Estado burgués y el fascismo, en la nota 7). Y lo digo yo, que siempre he sido muy crítica con Podemos e Izquierda Unida, pues los considero un obstáculo a nuestro avance, la fracción política de izquierda del aparato de Estado burgués y del capitalismo (a lo sumo aspirantes al Capitalismo de Estado o, más modestamente, al neokeynesianismo), incapaz de detener el avance del fascismo por no ir a la raíz (el capitalismo y su Estado burgués), pero en este caso no puedo sino denunciar el acoso que sufren.

NOTA 5.- “Consciente o no, la inteligencia artificial es y será una amenaza” (12-2-2020) — más pruebas al respecto, de fuentes con prestigio https://kaosenlared.net/consciente-o-no-la-inteligencia-artificial-es-y-sera-una-amenaza/ —– Lo copian en http://apia-virtual.com/2020/02/27/consciente-o-no-la-inteligencia-artificial-es-y-sera-una-amenaza/ —- También en https://www.asociaciongerminal.org/?p=2779 —- También https://plataformadistritocero.blogspot.com/2020/02/consciente-o-no-la-inteligencia.html — También https://contralapropagandamediatica.wordpress.com/2020/02/12/consciente-o-no-la-inteligencia-artificial-es-y-sera-una-amenaza/ ———— “Vigilancia masiva y castigo. China 2020 ¿nuestro futuro?” (6-12-2019) — https://kaosenlared.net/vigilancia-masiva-y-castigo-china-2020-nuestro-futuro/ ———- «“Ética para máquinas” de Latorre. La I.A. psicópata. Llamamiento» (19-11-2019) — un extenso estudio sobre el peligro para la Humanidad de la Inteligencia Artificial General y una orientación política contra ella https://kaosenlared.net/etica-para-maquinas-de-latorre-la-i-a-psicopata-llamamiento/ — Copiado en https://elcamidelavida.blogspot.com/2019/11/para-ser-derrotados-no-hace-falta-ser.html aunque no respeta el título completo.

NOTA 6.- Mi artículos “Estado democrático-burgués, Ejército, CIA y ciencia monstruosa (I)” (3-6-2016) — http://kaosenlared.net/estado-democratico-burgues-ejercito-cia-y-ciencia-monstruosa-i/ y “Estado democrático-burgués, Ejército, CIA y ciencia monstruosa (II)” (17-6-2016) — http://kaosenlared.net/estado-democratico-burgues-ejercito-cia-y-ciencia-monstruosa-ii/

NOTA 7.- «“Antifa. El manual antifascista” de Mark Bray: Propuesta y recursos» (10-6-2020) reseña del libro de Bray, y mi propuesta de diez ejes para una estrategia y táctica integral por un antifascismo anticapitalista y antipatriarcal, y recursos para ampliar conocimientos. Por eso, en lugar de los dos puntos (:) debiera haber sólo un punto (.) — https://kaosenlared.net/antifa-el-manual-antifascista-de-mark-bray-propuesta-y-recursos/ El mismo día lo copió la web de Germinal Asociación Cultural – Elkarte Kulturala, https://www.asociaciongerminal.org/?p=3711 Se puede convertir en pdf yendo al final del artículo. También en https://contralapropagandamediatica.wordpress.com/2020/06/10/antifa-el-manual-antifascista-de-mark-bray-propuesta-y-recursos/ . —- Para una crítica marxista de la naturaleza del Estado, del burgués, incluso del más democrático y “anti-fascista”, imprescindible V. I. Lenin “El Estado y la revoluciónLa teoría marxista del estado y las tareas de proletariado en la revolución” https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/ . Friedrich Engels “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/index.htm

NOTA 8.- En 1850, cuando ya se había agotado en Europa el impulso revolucionario democrático-radical con participación de la clase trabajadora, de 1848, y todavía le quedaba medio siglo al capitalismo para desplegar su espectacular época ascendente (hasta la Primera Guerra Mundial), necesaria para el crecimiento y la maduración de la clase trabajadora, para que estuviese en condiciones objetivas de hacerse cargo de la sociedad hasta su propia autodisolución como clase social, y madurase también, a través de las luchas, en términos revolucionarios, Karl Marx dijo lo siguiente, criticando a quienes, como Willich y Schapper, no tenían en cuenta la necesidad de la maduración de las condiciones objetivas y subjetivas, y la debida relación entre ambas:

«Durante el último debate sobre la cuestión ‘‘de la posición del proletariado alemán en la próxima revolución’’, hubo miembros de la minoría del Consejo Central que expresaron puntos de vista que están en contradicción directa con la penúltima circular, incluso con el Manifiesto [se refiere al famoso Manifiesto Comunista]. Han sustituido la idea internacional del Manifiesto por una idea nacional y alemana, halagando el sentimiento nacional del artesano alemán. En lugar del concepto materialista del Manifiesto, lo que tienen es un concepto idealista: en lugar de la situación real, es la voluntad la que se convierte en fuerza motriz de la revolución. Mientras que nosotros les decimos a los obreros: habréis de atravesar quince, veinte, cincuenta años de guerras civiles para cambiar las condiciones existentes y haceros aptos para la dominación social, ellos dicen, al contrario, debemos llegar ya al poder, o, si no, ¡podemos ir a dormir! Al igual que los demócratas utilizan la palabra ‘pueblo’, ellos usan la palabra ‘proletariado’, como mero vocablo. Para realizar ese vocablo, habría que proclamar proletarios a todos los pequeños burgueses, o sea representar a la pequeña burguesía y no al proletariado. En lugar del desarrollo histórico real, bastaría con poner el vocablo ‘revolución‘ » (Intervención de Marx en la reunión del Consejo Central de la Liga Comunista, del 15 de septiembre de 1850, celebrado en Londres). Con una ligera variante y resumido, en Hal Draper “Las dos almas del socialismo” https://www.marxists.org/espanol/draper/1960.htm , también y como pdf en http://abertzalekomunista.net/es/biblioteca/internacionales/draper-hal/270-las-dos-almas-del-socialismo , también en https://omegalfa.es buscar por el autor o el título.

En 1850 Marx estaba pensando no sólo en la revolución proletaria, sino en las previas revoluciones burguesas que todavía no habían culminado. Pensemos por ejemplo en el imperio ruso, vigente el régimen de servidumbre y el poder de la aristocracia y el zarismo; el Este europeo y la influencia otomana; Alemania e Italia pendientes de su unificación; España y Portugal muy atrasados en todos los sentidos -hasta 1848 no se inauguro el primer ferrocarril en la Península-; el esclavismo en los Estados Unidos… Por las cantidades que menciona, quizás Marx pensase que cincuenta años (inicio del siglo XX) tal vez serían suficientes para que el proletariado pudiese imponer su poder. Por supuesto que, en 1850, ni Marx ni Engels (se haría más conocedor de las cuestiones militares de su tiempo), podían ni soñar ni en la aviación, ni en los misiles nucleares intercontinentales, ni en la capacidad destructiva que alcanzaría la guerra en el capitalismo, la guerra total industrializada y mecanizada, teniendo por principales víctimas o rehenes a la población civil no combatiente, por cientos de miles, millones, cientos de millones y que, por tanto, cuando dijo esas palabras, podía pensar en guerras como las conocidas hasta entonces (batallas que todavía recordaban el estilo napoleónico, o la lucha en las barricadas…), pero no que los trabajadores/as asalariados, muchísimo más numerosos e importantes en la sociedad de lo que lo eran en 1850, tuviesen que sufrir “el infierno en la Tierra” para “espabilar”, y creo que les resultaría imposible imaginar que la clase trabajadora hubiese pasado por todo el siglo XX hasta hoy, sin acabar con el capitalismo, cuando esperaban la llegada del socialismo en su tiempo o no mucho después de morir. Con el armamento actual, una generación no sobreviviría a todos esos años de guerra, y si los padeciese, eso de ninguna manera garantizaría que se decidiese por la revolución en lugar de por la resignación y el fanatismo (véase el comportamiento durante la Segunda Guerra Mundial en las principales potencias, o en guerras posteriores).

Guerras civiles, guerras internacionales (franco-prusiana de 1871…), dos guerras mundiales, genocidios, una “guerra fría”, la amenaza del holocausto nuclear, multitud de guerras localizadas pero terribles (como Vietnam), fascismo-nazismo, dictaduras terroríficas, luchas importantísimas, Mayo del 68, derrumbe del capitalismo de Estado estalinista, crisis económicas (1929, 2008, etc.), pandemias, cambio climático, ciber-guerra, neurotecnologías, y un larguísimo etc., la mayor descomposición imaginable del capitalismo decadente, el agotamiento de recursos naturales, el colapso de la civilización industrial, los mayores sufrimientos humanos, la amenaza inminente de extinción de toda la Humanidad…, nada de eso y ni mucho más (la extinción de toda forma de vida en el Universo o en todos los multi-universos existentes, la desaparición de toda materia, antimateria, energía, espíritu o dios, el riesgo de la Nada absoluta) será suficiente para que los trabajadores/as se decidan por la revolución socialista-comunista, por la superación del capitalismo, y lo lleven hasta su raíz. Pues aunque una experiencia traumática de esas podría ayudar a motivar un movimiento revolucionario (ocurrió en Rusia en 1917), la clase trabajadora no es una persona viviendo durante doscientos años, sino un colectivo de millones de individuos con diferentes experiencias vitales y con una duración de vida muchísimo más limitada; el sufrimiento histórico se fracciona entre generaciones e individuos, no se transmite con toda su intensidad a las siguientes (a veces se prefiere no recordar o se tiene miedo a hablar) y tampoco la experiencia social política pues puede que ni sea clarificadora (ni siquiera queda en la memoria histórica un balance anticapitalista de las dos guerras mundiales y de los fascismo-nazismo, véase nota 7), y que es muy diferente (compárese la experiencia vital y política de un trabajador alemán de los 20 a los 51 años de edad, entre 1914 y 1945, pillándole revoluciones, crisis económicas de hambre y dos guerras mundiales, y de otro entre 1965 y 1996 con el “milagro alemán”, la caída del muro de Berlín, del “comunismo”, y la reunificación alemana; treinta y un años en ambos casos, pero muy diferentes). Lo más importante, no pueden cuestionar el capitalismo hasta la raíz, si carecen del conocimiento más elemental, básico, esencial para legitimar su lucha hasta el final y saber cómo superar todo esto, o sea, la teoría de la plusvalía, revisada y correcta. Pues no basta con un sentimiento o sospecha de explotación cuando la “ciencia” económica burguesa lo niega radicalmente, y sólo admite alguna injusticia no consubstancial al capitalismo (“siempre habrá alguien que haga trampas”…). Sin eso, ni la amenaza ahora de una guerra mundial nos conduciría a rebelarnos con la revolución. Y si la asunción de la teoría de la plusvalía es imprescindible, por sí sola tampoco es suficiente para luchar hasta el final y vencer (estrategia y táctica, programa, línea política, organización, combatividad, audacia…).

Aunque hayamos podido pasar unos cuantos años “buenos” (dependiendo de nuestra posición social y del lugar del mundo en el que vivamos), para adquirir la perspectiva necesaria, no sólo personal e inmediata, sino histórica, internacional, como especie, y obtener un justo balance de esta civilización, debemos mirar hacia su pasado (siglos XIX y XX sobre todo) y también hacia su previsible futuro lleno de amenazas en este siglo. También tener en cuenta las consecuencias no sólo en nuestra vida y la de nuestros allegados, sino de la Humanidad entera pues, si hace veinte siglos podía desaparecer una civilización y la inmensa mayoría del mundo no verse afectada en lo más mínimo y ni enterarse siquiera (el continente americano estaba aislado…), hoy y en el futuro, con una civilización capitalista mundial y globalizada, la suerte de cada persona dependerá cada vez más de la que corra la especie, en una Humanidad muy interdependiente y compartiendo la misma biosfera.

Nuestro problema real hoy no es el del voluntarismo (como el que criticaba Marx en 1850), saltarnos etapas históricas (capitalismo ascendente) y experiencias de lucha necesarias (revoluciones, contrarrevoluciones, regímenes y guerras de todo tipo; de sobra), sino el retraso absoluto de la conciencia anticapitalista y la voluntad revolucionaria con respecto a las condiciones objetivas, la nula existencia de voluntad revolucionaria aunque en ello nos vaya la existencia como especie, pues la historia corre a toda velocidad hacia el abismo y a nosotros se nos ha parado el reloj. Sólo habría voluntarismo si se pretendiese la revolución en base a la acción de algún grupo minoritario (desviación putschistablanquista…), sin comprender que la revolución que supere del capitalismo debe ser un proceso de autoliberación consciente, autoorganizado, de las masas trabajadoras y que, por tanto, precisa que sean suyas las aspiraciones revolucionarios, su participación masiva en la lucha, en la fijación de los objetivos, y en el ejercicio directo del poder (no delegado en una minoría que se autonomiza del resto y acaba volviéndose contra él), y en esto la asunción de la teoría de la plusvalía juega un papel clave y elemental. Tras ciento setenta años, es casi como si empezásemos de cero.

Las condiciones subjetivas, aunque están limitadas por las objetivas, tienen una importante autonomía. Por eso no se puede decir que haya una relación mecánica, directa y proporcional entre ambas que nos llevaría a concluir que el bajísimo nivel subjetivo actual se debería a la poquísima madurez de las condiciones objetivas, lo que resulta falso y aberrante.

La maduración de las condiciones subjetivas depende de que lo hagan las objetivas (capitalismo decadente, crisis, guerras por nuevos repartos del mundo, pandemias por irresponsabilidad de la burguesía y sus estados…; pero no son necesarias todas las posibles), pero también de una enorme complejidad de factores personales (si Marx no hubiese escrito El Capital ¿alguien habría hecho algo comparable?) y sociales, de la expresión de las contradicciones del sistema en forma de injusticias y padecimientos que se consideren intolerables (no tienen por qué ser los peores necesariamente, muchas veces una simple gota hace rebosar el vaso), del desarrollo por parte de los trabajadores/as de la lucha económica, política, ideológica, de la elaboración de la teoría, la estrategia, la táctica, etc. Y un factor fundamental para esto, es la voluntad, la perseverancia, la dedicación, el sentido de la vida, la entrega a la causa, y con ello también, la personalidad de los luchadores/as.

Que las condiciones objetivas hayan madurado de sobra para sustituir el capitalismo por el socialismo-comunismo, no quiere decir que la revolución (un proceso social-político de la mayor trascendencia) sea posible o aconsejable en cualquier momento, pues hay que valorar muchos factores, como la relación de fuerzas entre las clases sociales y la fuerza del Estado burgués (no sólo a escala nacional, sino internacional), lo que se padece, las ganancias potenciales, los costes, las posibilidades de vencer… Llegará un momento en que los padecimientos y las amenazas adquieran tal dimensión (la Humanidad quizás se juegue su futuro) y también la clase dominante viva una crisis interna (objetivos, unidad, determinación, capacidad de liderazgo…), que sólo quede rebelarse o sucumbir pero pese a ello, como demuestra la historia, para la revolución no hay garantías de que suceda, venza y no acabemos sucumbiendo todos.

Reconocer el hecho de que la conciencia se desarrolla ante todo en el proceso de lucha, y la confianza en la participación consciente de millones de personas en su autoliberación, no es lo mismo que la confianza en el desarrollo espontáneo de la conciencia anticapitalista y de los procesos revolucionarios eficaces, sin un esfuerzo especial de elaboración teórica (mucha autonomía con respecto al resto) y de línea política (muy ligada al proceso de lucha organizada). Esas ilusiones espontaneístas, a estas alturas de desorientación, desmemoria y debilidad, nos llevarían directamente al suicidio. Lo que el capitalismo genera espontáneamente en la gente es ante todo el “fetichismo de la mercancía”, la competencia (nota 3), el individualismo, la legitimación necia, la desorientación… en que vivimos.

NOTA 9.- “Plusvalía y ganancia. Revisión urgente de una teoría necesaria” (9-1-2020) — un planteamiento nuevo de la teoría de la plusvalía que además tiene la ventaja de ser más comprensible para los trabajadores/as, permite superar el estancamiento en el sindicalismo y el reformismo y luchar mejor contra las concepciones cosificadoras del trabajador/a especialmente peligrosas en los tiempos de la robótica — — https://kaosenlared.net/plusvalia-y-ganancia-revision-urgente-de-una-teoria-necesaria/ .

Tal como explico en mi texto, hoy el capital no tiene ni siquiera el dominio efectivo de la fuerza de trabajo (o capacidad de trabajo) que supuestamente compraría (según Marx), pues el trabajador/a se puede plantar en huelga durante la jornada laboral, interrumpiendo la producción (esto es hoy poco frecuente, pero lo fue y mucho en otros tiempos), por eso, lo que en realidad vende el trabajador/a no es su fuerza de trabajo (con su valor de cambio, salario equivalente para cubrir el valor de lo que cuesta producirla, y su valor de uso, el trabajo efectivo, con un valor superior al tiempo de trabajo necesario para producir la fuerza de trabajo utilizada), sino la actividad-mercancía que es el trabajo mismo, en base a un intercambio desigual desfavorable para el trabajador/a, mediante el salario. Para una explicación detallada, sencilla y bien demostrativa, leed el texto.

Sin embargo, con las neurotecnologías podríamos llegar quizás a la situación en la que durante la jornada laboral, para tener el pleno dominio de la fuerza laboral e impedir la huelga, se pudiese anular ese tipo de pensamientos o la voluntad para ejecutarlos, pero el trabajador/a no sería propiamente un esclavo, sino una persona “libre” pues, terminada su jornada, ese control desaparecería y siempre podría plantear la posibilidad de una huelga mediante los “cauces legales” (preaviso con tiempo de sobra para que la empresa disminuya al máximo los efectos negativos de la huelga, servicios “mínimos”, etc.), aunque incluso otras formas de control mental durante su “tiempo libre” podrían persuadirle (mejor que la mera propaganda actual o el miedo al despido y al paro) para que no lo hiciese, eso sí, muy “libremente”, o en plan más duro, podría detectar los pensamientos “subversivos” para así poder “disuadir” a los sujetos o reprimirlos preventivamente. En fin, esto podría dar lugar a mil especulaciones y esperemos que jamás ninguna pueda hacerse realidad porque antes habríamos acabado con el capitalismo y su Estado burgués.

Paradójicamente, la teoría de Marx de la venta de la fuerza de trabajo por un intercambio equivalente de su valor (por tanto, justo) en salario, podría ser aprovechada por los capitalistas (justificando la gestión y distribución del plusvalor o plusvalía como algo justo y eficaz, sobre todo si es grande la intervención en la economía del Estado supuestamente “popular” de “todos”), y exigir un dominio efectivo de ella durante la jornada laboral, como el capitalista lo tiene sobre el aceite (ejemplo usado por Marx) y los demás medios de producción no humanos. La teoría de la fuerza de trabajo-mercancía también podría aprovecharla la burguesía para no reconocer a los trabajadores/as una aportación diferente y superior a la de robots que tengan la misma cualificación profesional (al menos, capacidad para realizar las mismas tareas), bien porque ninguno produciríamos plusvalía (si los robots no ¿por qué sí una fuerza de trabajo igual, aunque sea humana?) o porque la producimos ambos (también los robots y si ellos no tienen derecho a quejarse ¿por qué nosotros sí, cuando además, según Marx, la fuerza de trabajo obtiene, en principio, el pago justo de su valor, con el salario?). No es este el lugar para extenderme en especulaciones muy secundarias al tema central y verdaderamente relevante. Leyendo mi texto se entenderá perfectamente lo que quiero decir. Sólo subrayar la importancia teórica y política de esta revisión de la plusvalía, no sólo para el pasado y el presente, sino incluso para el futuro con un neurocapitalismo y la inteligencia artificial.

Por mucho que critiquemos la denuncia limitada al neoliberalismo y clamemos la denuncia al capitalismo, no terminará de entenderse ni servir para nada si no se comprende la teoría de la plusvalía.

Partiendo de nuestra debilidad actual, sin esta legitimación del anticapitalismo hasta la raíz, será imposible desarrollar la lucha anticapitalista hasta sus últimas consecuencias (la abolición de sus categorías); por tanto, estratégicamente estaremos condenados a la impotencia y, por consiguiente, también tenderemos a estarlo en lo táctico, en las luchas concretas parciales desorientadas a falta de objetivos finales revolucionarios; la derrota histórica más completa será inevitable, con el consiguiente riesgo hasta para la existencia de la Humanidad.

De ahí que en todas las webs anticapitalistas, en su página de inicio, debiera aparecer de forma destacada el documento que explique la teoría revisada de la plusvalía, para que sean millones los que la conozcan, o la denuncia de capitalismo será poco más que una queja vacía y moralista (“¡qué mala es esta civilización!”). Esta es la única manera de que un día podamos pasar de la ofensiva ideológica a la ofensiva política contra el capital y su Estado.

La demostración definitiva de que hoy estamos totalmente a la defensiva hasta en el terreno de la lucha ideológica, sin coraje para nada, lo demuestra el hecho de que pese a haber escrito esta aportación importante a la teoría de la plusvalía (de ser correcta, pudiera ser la mayor revolución en este terreno desde que Marx escribió El Capital), a diferencia de lo ocurrido con otros textos míos, nadie lo ha copiado para su web o blog, y ni siquiera me han acusado recibo aquellos a quienes comuniqué su publicación, como la organización Corriente Comunista Internacional, Seminari Taifa, El salariado, editorial Sylone, Marxismo crítico, Nuevo curso – Emancipación.

En aquel correo del 13-1-2020 les comunicaba también la publicación de otros artículos importantes (Horizonte 2050, Ética para máquinas). Su falta de respuesta revela, no sólo sectarismo e incluso malos modales (ni siquiera la cortesía de acusar recibo aunque se sospeche que no se estará de acuerdo con el documento), sino el sentimiento elitista de tanta gente supuestamente marxista o revolucionaria. Para ellos, es impensable que una simple trabajadora (aunque se considere marxista, comunista y venga publicando desde hace años, aparte su militancia desde el franquismo), pueda hacer una aportación importante, menos aun histórica, en lugar de provenir ésta de economistas profesionales, catedráticos, publicaciones periódicas de teoría, organizaciones políticas… Parecen olvidar que Marx, pese a escribir El Capital, no era lo que en su tiempo se consideraba un economista, ni su formación universitaria iba en esa dirección (estudió Derecho). Y para colmo, española (quizás hasta de una provincia de esas que ya sólo se mencionan en la escuela cuando se aprende geografía), y ¡mujer!.

Se impone el criterio de que si no están en determinados circuitos y además hacen aportaciones críticas y muy críticas, lo “mejor” es ignorar a sus autores, que nadie se entere ni de que existen ni lo que hacen, condenarles al ostracismo político, que “no molesten”, hasta que se cansen y rindan. Que sucede esto, no lo pienso yo sola, pues le ha ocurrido y ocurre también a otras personas. Así se echa a perder a quienes pueden revitalizarlo todo, y se sabotea el avance, así de claro. Pues mi revisión, además de superar errores teóricos de Marx, ayudaría enormemente a la mucho más fácil asunción de la teoría de la plusvalía por amplísimas masas de trabajadores/as, cuestión vital si pretendemos de verdad una revolución que nos permita superar el capitalismo y su Estado. Pero importan más sus egos personales, el prestigio de sus colectivos, referentes y trayectorias históricas, etc., que el futuro para todos, aunque deba mediar una rectificación y autocrítica a fondo. Por ello, su sabotaje a mi aportación es un crimen político.

No puede haber una respuesta más contraria al llamamiento a la organización de un debate internacional sobre la teoría de la plusvalía que proponía en mi texto, que el silencio y sabotaje del que viene siendo objeto. Si mi revisión es correcta, tratando una cuestión clave, es muy importante, y su trascendencia es histórica e internacional, en el campo de la teoría y de seguro con grandes implicaciones en la práctica.

En lugar de estar abiertos, atentos, expectantes, receptivos a cualquiera que les ofreciese soluciones reales, capaces de sacarnos del barranco en el que hemos caído, hacen “oídos sordos” y aíslan. Una actitud totalmente opuesta a la que hoy necesitamos y que anula las buenas aptitudes que puedan tener. Con semejante actitud es imposible avanzar y estamos condenados, de antemano, al más estrepitoso de los fracasos y la más completa de las derrotas. Es propia de los perdedores vocacionales. Marx fue extremadamente audaz cuando desarrolló su teoría de la plusvalía y escribió El Capital. Si no hay audacia en la teoría, menos la habrá en la política y, menos incluso, para el asalto revolucionario que, sin ella, está condenado al fracaso desde el comienzo.

Esforzarse en aportar avances teóricos y recibir como respuesta el silencio más rotundo, resulta de lo más frustrante y desmoralizador si no fuese porque tengo “más moral que el Alcoyano” y porque no aspiro al reconocimiento personal. Pero aun así, desgasta y mucho, sobre todo sabiendo que con el tiempo no podré seguir esforzándome tanto, ni en aportar ni en hacerme oír, y temiendo que lo hecho pase al olvido y se pierda para siempre, para desgracia de todos/as, como si nunca lo hubiese escrito.

Debiera avergonzarles que lo que no tiene espacio en sus webs, etc., sí lo tenga en una web como Kaos en la red, que sí es anticapitalista, antifascista, feminista, ecologista…, pero no de teoría económica, política…, sino sobre todo de información y denuncia, y sin embargo está abierta a la publicación de textos muy largos y de calado teórico-político, como son algunos de los míos. Si no fuese porque Kaos en la red lo ha publicado ¿qué web se habría ofrecido a hacerlo, visto lo visto por su silenciosa reacción? Si no confiase en Kaos, tal vez ni yo misma me habría animado a escribirlo (por tanto, incluso a todo el proceso de reflexión, poner bien en orden las ideas, depurarlas…) al no saber si ni siquiera alguien lo publicaría, y esa aportación podría no haber nacido ¿os dais cuenta de las consecuencias que puede tener desalentar a la gente que puede tener algo valioso que ofrecer cuando ni siquiera se reconoce su existencia con un acuse de recibo?. Por el comportamiento totalmente diferente, gracias, Kaos.

Descuidad que, si hubiesen comprobado que estaba equivocada, para estas alturas alguno ya se habría querido lucir haciendo una dura crítica pública, teórica, política y hasta personal. Estaría agradecida que me demostrasen mi error, pues sin duda de eso saldría más reforzada la teoría de la plusvalía al enfrentarse a un cuestionamiento tan importante como el mío. No busco inflar mi ego “matando” o superando al “padre” (Marx), ni fama personal, es más, la rehúyo por razones psicológicas, éticas y políticas. Lo que persigo es profundizar en la verdad y avanzar en el movimiento hacia la auto-liberación de los trabajadores/as. Eso es lo que me ha movido a la revisión, visto el pozo en el que estamos hundidos y la nula asunción de la teoría marxista de la plusvalía por parte de los trabajadores/as, pese al tiempo transcurrido desde su presentación.

Hay un libro que no he leído “Neurocapitalismo. Mediaciones tecnológicas y líneas de fuga”, de Giorgio Griziotti (Ediciones Melusina, Tenerife-España, 2017, 320 páginas), que explora las consecuencias de las innovaciones tecnológicas que estamos viviendo y vendrían en un futuro más o menos próximo. Pero no estoy muy segura de que trate correctamente el tema de plusvalía y reconozca la trascendencia de su abordaje para poder constituir una fuerza social (apoyada ante todo en los trabajadores/as asalariados) para acabar con el capitalismo y su Estado burgués. Además, parece que su lectura no es nada fácil por su manera de expresarse, terminología, etc. Para el libro y las reseñas https://www.melusina.com/libro.php?idg=52237

MC

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