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«Las masas se apoderaron de la figura de Castillo teniendo la ilusión de satisfacer las reivindicaciones de los pueblos olvidados»

Mario Hernandez

Fuente: Rebelión

-Quisimos comunicarnos hoy con Ricardo Napurí porque lo consideramos la persona adecuada para analizar los acontecimientos que está viviendo Perú en este momento. Ya lo habíamos hecho la semana pasada, pero desde ese momento se han producido una serie de acontecimientos que merecen un nuevo análisis. Continúan las movilizaciones, 27 muertos, una convocatoria a comicios en abril del 2024, renuncia del Primer Ministro, designado por la presidenta Boluarte, 10 días después de su asunción, expulsan al embajador mexicano en Lima, algunos de los acontecimientos que se han producido en los últimos días. ¿Qué nos podés comentar al respecto? 

-Bueno, en el breve tiempo que tengo para exponer, la pregunta es un desafío, pero voy a intentarlo. Yo en todas las entrevistas que tuve contigo respecto a Perú siempre puse el centro de que el problema de Perú no era Castillo, sino que Castillo es un epifenómeno. ¿Por qué epifenómeno? Porque Castillo era un profesor que no era de izquierda, que había calificado por una huelga y que había sido invitado a una lista de presuntos extremistas, porque no tenían una figura. Y esa lista, con 19%, había ganado en la primera vuelta y en la segunda había alcanzado la victoria definitiva. 

Entonces, dije ‘ojo’, advertí que no era Castillo. Cuando digo epifenómeno es que Castillo expresa, a través del programa que levantó su candidatura, ilusiones que tenía la gente de un gran sector de sectores marginados del país, los olvidados de la tierra, los provincianos, los campesinos. Ellos, en medio de una crisis donde la oligarquía peruana se había olvidado de los pobres, se apoderaron de la candidatura de Castillo, de tal manera que las ilusiones de ellos eran enormes.  

Pero eran ilusiones concretas porque esa plataforma llevaba como consigna la Asamblea Constituyente. La Asamblea Constituyente que era difícil de ver para todos, no lo era en Perú porque ya había habido una campaña que habíamos realizado todos aquellos que intervenimos para la Asamblea Constituyente en 1980 y la gente entendía a la Asamblea Constituyente como la reivindicación que ellos sentían, reforma agraria que ahora no había, contra la corrupción que ellos veían, por un cambio de sistema que ellos veían. Es decir, que la gente no necesitaba de los libros para decir qué era la Asamblea Constituyente, para ellos era un lema que expresaba lo que ellos necesitaban.  

En ese momento esa lista la puso en su programa. Además, lógicamente otras cosas como ‘contra la corrupción’, ‘contra el sistema político’, etc. Castillo asumió esas posiciones a pesar de que no era un hombre de izquierda. Ser sindicalista no quiere decir que él fuera un hombre de izquierda. Había sido candidato en la lista de Toledo que es de derecha. De tal manera que había que rever todos los elementos. Yo avisé. Por eso dije que es un epifenómeno. Un hombrecito se ha metido en una cosa donde es un elemento secundario. Lo fundamental acá es que las masas se apoderaron de la candidatura teniendo la ilusión de que a través de esas consignas ellos iban a poder satisfacer un montón de reivindicaciones de esos pueblos olvidados. 

Las acusaciones contra Castillo son reales porque llegó a la presidencia y no sabía para qué llegó, no tenía partido propio, la lista que lo llevó lo expulsó por traidor, también a la vicepresidenta. De tal manera que no podía gobernar, no tenía partido, no tenía antecedentes, no tenía la formación que hace a alguien comprometido con ideas que las lleva a la práctica mediante un partido u otras organizaciones. Se metió en algo que no era lo suyo y a eso agregaba directamente que todo el grupo familiar, de gente pobre con los problemas de los pobres que en todas partes se defienden cuando pueden, llegaron a una presidencia sin saber qué hacer y comenzaron a hacer ilícitos, eso está probado. Están probados montones de ilícitos porque ellos consideraban que era correcto conversar con uno u otro, concederle al otro, entonces probadamente él hizo un montón de pequeños ilícitos comparados con los anteriores seis presidentes ladrones en Perú que han robado miles de millones de dólares.  

Por otro lado, Castillo siempre tuvo una oposición salvaje, como tenía minoría en el Congreso y se quedó sin parlamentarios, esa mayoría congresal era un Congreso salvaje de gente primitiva, en tanto que no hay partidos políticos orgánicos en el Parlamento. En el Congreso hay 18 partidos y van a haber 40 para las próximas elecciones. De tal manera que su grupo familiar, corroborado por la fiscalía, cometió una serie de ilícitos menores de costumbre de la gente de juntarse y conversar con alguien, prometerle esto y recibir sobornos. Pero mucho menores en comparación del desastre de los seis presidentes ladrones anteriores.  

¿Ahora qué ha pasado? Castillo, lógicamente, un pobre hombre que se metió donde no sabía, que no tenía equipo, que no sabía con quién gobernar, entró en una crisis personal. De tal manera que lo que ocurrió cuando la fiscalía comprobó una serie de ilícitos e iba a ser detenido por dolo, asume la posición de disolver el Parlamento.  

Nadie sabe qué va a decir, por qué lo hizo. Lo que llaman ahora un golpe de Estado. Entonces Castillo se comunicó con el gobierno de México y les pidió asilo político y México aceptó porque es un presidente que se llamaba progresista. Eso fue un poquito antes que la fiscalía lo acusara de dolo, de hechos que parece que van a ser probados. Entonces él desesperadamente tomó la medida de acudir al medio de prensa fundamental y rescatar las consignas que había abandonado como la Asamblea Constituyente, el cierre del Parlamento, etc., para despedirse porque corría para la embajada de México.  

Esos son los hechos reales, lo fundamental aquí no es el episodio de un pobre hombre que como consecuencia de los elementos ya señalados entró en una crisis personal, cometió dolo probado por la justicia, y como iba a ser encausado por la probatoria de dolo decidió irse a través de eso que se ha llamado un golpe de Estado diciendo ‘bueno, hagan esto, yo me voy’ y se iba a la Ciudad de México.  

De tal manera, que yo dije que Castillo era un epifenómeno, ahora la realidad lastimosamente me da la razón. La realidad peruana es más profunda que lo que ha hecho este pobre hombre que por casualidad llegó al gobierno, no ha sabido qué hacer y en una crisis personal ha cometido estos delitos políticos del tipo formal, digamos. Es decir, formal desde el punto de vista de las instituciones del Estado.  

El hecho central de la realidad de este momento es el siguiente: la derecha tiene el pleno dominio de la situación, el pleno dominio del Parlamento, Boluarte, que era vicepresidenta ha probado también ser un personaje de 5ª categoría, porque cada uno va probándose a partir de la desgracia de Toledo. Esta pobre mujer que era de Derechos Humanos ahora ha auspiciado la represión, no se da cuenta directamente que hasta por principios tiene que decir que las Fuerzas Armadas no pueden ser invitadas a reprimir y que, si hay 27 muertos, puede haber muchos más. Esos pretextos de que hay desmanes… en la Revolución Francesa hubo desmanes, en toda revolución hay desmanes, en todo movimiento hay 10 o 12 tipos que hacen desmanes… el problema central no es ese. El problema central es que todas las relaciones de fuerza son a favor de la derecha, pero una derecha degenerada. Y la Boluarte, ahora que no es la vicepresidenta de Castillo se siente una Bonaparte mujer y cree que puede organizar una transición ordenada.  

El hecho central es que van a buscar una salida de tipo política porque se acaba de aprobar en el Congreso la convocatoria a elecciones para abril del 2024. Protestará la minoría rebelde porque no aguantan más al Congreso degenerado. El Congreso en Perú no tiene ni el 10% de apoyo, parece mentira, pero es un Congreso de un primitivismo extraordinario. Ellos quieren, aunque parezca una calumnia, mantener su sueldo. Ganan 20.000 dólares y en la calle no ganarían ni 800. De tal manera que por estas razones quieren alargar como sea su permanencia en el Congreso.  

Pero seguramente ya están actuando operadores extra como las Fuerzas Armadas, la presión de EE UU y los más inteligentes actores burgueses diciendo ‘no, acá hay que buscarle un curso legal para canalizar la rebeldía popular y para adormecerla por la línea de una salida política’. Han sabido convocar oficialmente las elecciones para abril del 2024. No se sabe directamente si los rebeldes, diríamos, la gente que de alguna forma está oponiéndose a todo lo que está siendo la estructura de poder en el país, lo va a aceptar. Los diarios están diciendo que levantan la bandera de Castillo, levantan la bandera primigenia de Asamblea Constituyente, tierra para nosotros, que se vayan todos, que se vaya el Congreso corrupto, etc., etc. Esa es la situación, si tú quieres, en el país y que es necesario clarificar.

El hecho central es que hay una especie de duda, de cuestionamiento de la idea de que Castillo sería la víctima de una situación determinada donde la derecha quiere terminar con la izquierda. No es así. No hay una confrontación de izquierda y derecha en el país. Lo que hay en el país es la permanencia de los actores de poder reaccionarios, instituciones reaccionarias que vienen de lejos. Seis presidentes corruptos, la justicia corrupta, Fuerzas Armadas corruptas, burocracia corrupta, medios de prensa corruptos.  

Y apareció esta figura simpática, casi de realismo mágico, de un maestrito que podía llevar la pureza. Pero el maestrito no resultó lo que ellos querían y entonces lo que ahora tenemos es la misma escena política de las divisiones de clase donde los de abajo salieron a protestar como ellos quisieron, con las exageraciones de tomar aeropuertos o lo que se quiera, porque siempre es así la rebeldía de todos los hombres desesperados que no encuentran otro medio de hacerlo para ver si de alguna forma cambian algo.  

La situación es esa. Tienden a canalizarla a través del dominio, de la dominación reaccionaria en la forma peruana con las elecciones para abril del próximo año y esperamos el balance para ver si la rebelión popular, la incidencia popular se va atenuando por la canalización de las elecciones que signifique una especie de apaciguamiento de la situación. Si habrá más muertos por la resistencia popular, si esos muertos serán expresados fríamente por la oligarquía reaccionaria y el gobierno sucio de Perú, o tendremos una situación impensada.  

Mi opinión es que la realidad se va a canalizar a través de un proceso electoral en abril del 2024, o si la presión popular lo atrae un año antes con el elemento degenerativo que yo digo, se presentarían 40 partidos inexistentes y la realidad de los propios pueblos, la miseria del pueblo y la desgracia del pueblo no van a ser expresados en unas elecciones donde montones de personas miserables van a tratar de buscar un sueldo superior mil veces a lo que podrían ganar, es decir, una democracia bastarda y corrompida mientras el pueblo seguirá sufriendo sus desgracias, condenados a sus propias armas de lucha, en este caso la resistencia popular. Ese es el signo de la etapa según mi alegato coral en este momento. 

-Bueno, Ricardo, vamos a apelar a tu análisis en la medida que esta situación se mantenga. Quiero mandarte un fuerte abrazo, agradecerte la colaboración a lo largo de este año y espero repetirla en el próximo.  

-Tú eres un compañero, pero fundamentalmente un amigo y a través de ese amigo y compañero yo me expreso con los oyentes para decirles algo de lo que aprendí en la vida como luchador social, político y revolucionario. Abrazos grandes y por un mejor año a pesar de la tragedia que imponen los que mandan en el país en este capitalismo salvaje de nuestro tiempo.

MC

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